Capitulo 21: Delirios
Paris no dejaba de mirar a Anais, por fin después de tanto tiempo la tenía cerca de él.
—Ahora si me vas a contar, ¿cómo es que sabes mi nombre? ¿De dónde me conoces?
—A bueno yo… — el príncipe no sabía que decirle —mi hermana te conocía.
—¿Enserio? ¿Cómo se llama? — le preguntó mientras comía.
—Llamaba… Esmeralda murió — dijo con tono triste.
—Ah… lo siento mucho.
—No, no te preocupes, pero es que no la recuerdas, ese nombre no se te hizo familiar —Paris había pensado charlar con ella respecto a todo, utilizando alguna información y situaciones vividas en Céfiro para que ella recordara algo.
Anais permaneció en silencio mirándolo extrañada —no, no la recuerdo.
El príncipe suspiró preocupado, las cosas no eran tan fáciles —entiendo.
A unas cuantas mesas de allí…
—Lucy enserio, ¿tú no sabes que es él? —preguntó impaciente Marina mientras que Lucy permanecía en silencio intentando reconocerlo.
—Estoy segura de que no es un amigo de Anais, jamás la había visto con él, pero no sé, no se me hace del todo desconocido.
—¿Que quieres decir con eso? —indagó confundida.
La pelirroja la volteó a mirar —no lo sé bien —dijo molesta.
—¿Qué pasa?
—No puedo creer que Anais no haya sido capaz de decirme nada, ella sabía lo mucho que yo deseaba verla con alguien diferente a ese idiota.
—Hay Lucy no te pongas así. Tal vez ella no ha dicho nada por no está segura, además yo no he visto nada fuera de lo común solo hablan, hablan y hablan —Marina intentaba alivianar las cosas entre sus amigas, presentía que de seguir así esa la amistad podría estar en riesgo.
—Hay mi querida Lucy por fin me estas escuchando. Eso es saca de tu vida a todas esas personas que dicen ser tus amigas — dijo Luz que se encontraba sentada en la mesa de al frente muy sonriente.
Paris intentaba por todos los medios hacer que Anais recordara algo, le había hablado un poco de su hermana, de su vida, de él, claro está omitiendo la parte fantástica y mágica de la historia adaptándola a la vida en el mundo místico.
—No quiero desanimarte pero te juro que no recuerdo a tu hermana y no me considero una persona con tan mala memoria —afirmó sonriendo.
—¿Estás segura?...Yo diría que tienes graves problemas con tu memoria—susurró desanimado.
—¿Que dijiste? —le preguntó mirándolo con cara de poco amigos.
El príncipe la miró sorprendido y bajó la mirada pensando mientras buscaba entre sus bolsillos algo que tenía mucho valor para él y no solo por el simple hecho de que su hermana se lo haya dado sino porque durante largo tiempo esa joya lo mantuvo unido a su guerrera del viento.
Anais lo miraba fijamente y sin que pudiera evitarlo una sonrisa se dibujaba en sus labios a cada rato, lastimosamente su celular comenzó a sonar lo que hizo que la rubia perdiera el encanto, no era necesario pensar quien podía estarla llamando. Con rabia y tristeza tomó su celular y se quedo viéndolo.
—¿Que no piensas contestar? —le preguntó un poco incomodo, Paris intentaba mostrarse sereno, pero le era imposible —es él. Es ese idiota —pensaba apretando la joya que tenía en su mano.
—Alo —contestó la guerrera cerrando los ojos —¿qué quieres ahora?... no soy maleducada, tu y yo no tenemos nada de qué hablar… —al escuchar esas palabras el peliverde dejó la bebida que tomaba y fijó la mirada en la pared —. Takashi basta no mas, vete al diablo —dijo colgando.
Paris volteó a mirarla, Anais no había logrado contenerse y estaba hecha una mar de lágrimas —¿qué sucede?
—Marina, ¿viste lo que paso?, estoy segura de que era Takashi —señaló Lucy molesta —, ese estúpido no la va a dejar en paz nunca.
La peliazul no dijo nada solo miraba atenta la escena.
—Anais dime algo, ¿qué sucede? —volvió a preguntarle preocupado — ¿quién te llamo?
La rubia se tapaba la cara con ambas manos —perdóname Paris, soy una tonta — dijo limpiándose las lágrimas —, es que terminé con mi novio.
Los ojos del príncipe se abrieron hasta más no poder.
—Takashi es un persona muy celosa, controladora y posesiva, anoche discutimos, o más bien el discutió conmigo. Todo se termino y la verdad es que me duele mucho.
—Claro es razonable, tú lo amas –dijo desilusionado.
—¡No! no, me duele por eso.
—Entonces, ¿qué pasa?
—Me duele todo lo que me ha dicho, es que me ha tratado muy mal, cada vez que me llama es para ofenderme e insultarme.
—Claro y duele más cuando la persona que hace eso es la que uno ama — Paris hablaba por hablar, los celos lo estaban controlando.
Anais negó con la cabeza —yo no amo a Takashi.
El peliverde la miró y sonrió. Su alma había regresado al cuerpo.
—Anais… — Paris se aproximó un poco y la tomó de las manos, cosa que la sorprendió bastante.
—Hay Lucy esto se puso interesante —gritó la guerrera del agua emocionada.
—Señoritas desean algo mas —dijo el mesero.
—Eehh… si, si, si, tráiganos todo lo de la carta — dijo Marina sin dejar de mirar la otra mesa.
—¡Marina! —exclamó Lucy mirándola confundida.
—¿Que sucede? —preguntó volteándola a mirar —, no se Lucy pide lo que quieras, yo necesito ver esto.
La pelirroja sonrió.
—No tomes a mal esto, pero por lo que he visto y lo que me contó mi hermana eres una mujer maravillosa, hermosa, inteligente, interesante que es capaz de conseguir y de lograr todo lo que quiere, tú no mereces a una persona como esa a tu lado.
Anais permanecía estática mirándolo sin parpadear.
—¡Bésala! ¡Bésala! ¡Bésala! ¡Vamos que esperas! — Marina la hacía barra.
—Marina cállate o se van a dar cuenta —Lucy movía las manos para que bajar la voz. Todos a su alrededor no dejan de mirarlas.
—Es que si no aprovecha. Amiga tienes que verlo, Anais está feliz, y el… no lo conozco pero es lindo, guapo y mira no te parece que hacen bonita pareja.
Lucy suspiró y sonrió cerrando los ojos.
—Gracias por tus palabras —dijo una sonriente y radiante Anais.
—Te puedo asegurar que este va a ser el comienzo de una muy bonita amistad —afirmó Paris guiñándole el ojo.
Luego de una tarde agradable en la que ambos compartieron parte de sus vivencias Paris acompañó a Anais a su casa.
—Gracias por todo —dijo la rubia.
—No me lo gradezcas, lo hago con el mayor de los gustos, solo espero que la primera imagen que tenias de mi haya desaparecido, enserio no quise asustarte, se que hice mal en seguirte pero enserio quería hablar contigo.
Anais se rió —no te preocupes, aunque yo también tengo que pedirte disculpas por la forma como te traté, muchas personas suelen decirme que soy muy…
—¿Fría? ¿Cascarrabias?
La sonrisa en el rostro de Anais se borró. Paris se acercó un poco —quiero pedirte algo… —los ojos de la rubia permanecían bien abierto — regálame tu bella sonrisa, esa sonrisa que se me viene a la mente cada vez que pienso en ti Anais —le susurró al oído, provocando un corto circuito en la guerrera mágica.
La rubia lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas, su corazón se llenó de sentimientos y sensaciones confusas. ¿Un Déjà vu?
Clef permanecía recostado leyendo un libro, mientras que Latis hablaba por teléfono con Kasumi.
—Siento mucho no poder colaborarte pero no sé donde se encuentra Paris ahora —dijo con fastidio, era como la quinta vez que llamaba a la habitación buscando a su novio —, está bien yo le digo… aja lo mismo… eh claro un beso —finalizó la llamada y se levantó del sofá en el que se encontraba.
El mago lo miró confundido —¿un beso? ¿Qué quisiste decir con eso?
—Nada, Kasumi me mandó un beso eso fue todo — dijo indiferente —. No pienses cosas que no son Clef, no me interesa, aunque te comento que si me estuvo coqueteando.
—Interesante — Clef movió su cabeza de lado a lado.
—Es algo sin importancia, yo estoy aquí por Lucy, nada ni nadie más me importa.
—Lo sé, aunque el hermano de Lucy tiene razón, esfuérzate más.
—¿A si? Y cuéntame Clef, ¿qué hay de ti? ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Vas a coquetearle a tu jefa? ¿Vas invitarla a cenar para que hablen de negocios?, negocios… jaaa no se cómo lo lograste, que vas a saber tu de industrias, exportación y esas cosas —dijo Latis en tono de burla.
—Creo que te está haciendo mal el permanecer tanto tiempo con Paris, ya estás hablando como él, es mas haces la misma clase de comentarios que él —Clef se cruzó de brazo y sonrió, el mago sabía cuanto odiaba el espadachín que lo compararan con alguien.
—Haz lo que quieras —dijo molesto Latis —, y luego dices que el que se parece a Paris soy yo.
Habían pasado tres días desde que Marina y Lucy habían almorzado juntas. La semana parecía muy larga para peliazul, la guerrera ya estaba comenzando a vivir parte de su sueño porque pesadilla no podía ser llamada, es decir, ¿qué clase de pesadilla era una en la que Clef era el protagonista?
Para mal o bien de Marina, su padre había descubierto que su adorable niña vivía saliéndose de la oficina a la hora que quería, sin importarle absolutamente nada, es por eso que como castigo le había ordenado trabajar cada semana en un cargo diferente. Esta semana le había tocado trabajar junto al mago. Aunque había intentado zafarse pidiéndole a su mano derecha Takashi que le colaborara con eso, no lo había conseguido. Cada día parecía más eterno y cada contacto que tenia con Clef parecía volverla más loca.
Marina suspiró colocando una mano en su cabeza —¿cuándo termina esto? —preguntó cerrando los ojos recordando todo lo que había tenido que compartir con Clef. Cuantas veces había tenido que contenerse para no hacer una locura. Ella no era del tipo de mujeres que se dejara llevar por el momento, pero había tenido cantidad oportunidades para besarlo —tu imaginación a veces vuela demasiado lejos y creo que en no tener a Yuki cerca me está afectando demasiado—dijo saliendo de su oficina mientras marcaba el número de una de sus amigas —. Anais que bien que contestaste, ¿como estas? ¿por qué andas tan perdida?... a bueno eso me alegra que andes de mejor ánimo… hay cansada como no tienes idea… ¿amiga que vas hacer mañana después de clases?... ¿ocupada?... ¿y eso?... claro me imagino, es muy importante trabajar de esa forma… ok, entonces espero tu llamada… no, no he hablado con ella, esa es otra que anda perdida, es que creo que anda entrenando con un sujeto que la tiene aburrida, es que como Saturno anda ultimando detalles de la boda dejó encargada a Lucy del domo, ¡Que! ¿Es que ya no hablas con ellas o qué?... hay dejen de pelear y hablen… prométeme que lo vas a hacer… eso espero y por fa saca tiempo tengo tanto que hablar contigo… cuídate, bye —la peliazul colgó y marcó el numero de Lucy —. Necesito saber ahora que paso entre ese par. Que pereza creo que no soy la única sensible e insoportable.
Lucy atacaba a Latis con toda la fuerza que tenia, era increíble pero ex pilar conservaba la agilidad y las técnicas que había aprendido en Cefiro, el dominio que tenia la pelirroja para manejar el sable era excelente digno de una legendaria guerrera mágica.
—Ya verás —dijo Lucy atacándolo.
El espadachín esquivó el golpe.
—No me vas a ganar —la pelirroja lo volteó a mirar molesta, Lucy parecía que estuviera descargando toda la rabia por Latis en la pelea.
—¿Por qué no te calmas? No soy tu enemigo… soy tu aprendiz —señaló bajando el arma.
—No me gusta que me reten, cometiste un error — dijo sonriente.
—Te tomas muy enserio las cosas, eso hace más interesante esto pequeña — el espadachín se cruzó de brazos —, eso ya lo sabía, por algo llegaste hasta donde llegaste.
—¿De qué estás hablando? – Le preguntó dejando la armadura —¿qué es lo que sabes?
—¿Puedo preguntarte algo?
La pelirroja afirmó con la cabeza.
—¿Sueles ser siempre así?, veras me había dicho que la muchachita que atendía este lugar era una persona cálida, inocente, extrovertida y muy alegre.
Lucy le lanzó una mirada asesina —¿Se puede saber quien dijo eso?
—Fue mi mejor amigo… No sé si lo conocías, su nombre era Águila por si te interesa —Latis fijó su mirada en la de ella esperando su reacción.
—¿A… A… Águila? — la guerrera cerró los ojos apretándolos.
El espadachín la observaba en silencio, llevándose una bonita sorpresa, algo redondo y brillante colgaba de cuello de Lucy.
—¡No te atrevas Latis! —exclamó Luz apareciendo ante el —ella es mía.
Latis se aproximó a la pelirrosa —¿pregúntame cuanto me importa lo que digas?, ya no me vas a manipular mas, te guste o no Lucy se va a quedar conmigo para siempre — le susurró al oído.
—¡Noooo! — gritó transportándose junto con Latis a otra dimensión —,te voy a matar.
El espadachín la volteo a mirar. Se encontraba en total desventaja, no tenia con que defenderse.
—Esta vez las cosas son diferentes, ni Lucy ni Guru Clef están aquí para ayudarte — dijo sonriendo —. Este es un regalo de parte de Lucy… ¡flecha de fuego!
—¡Laaaaaattttiiiiisssss!
Una gran explosión cubrió toda la dimensión. La pelirrosa sonrió triunfadora —viste que fácil era, sacarte de mi camino.
Había sido otro día muy tranquilo, hacía mucho tiempo no se sentía tan animada, había llegado temprano a su casa con la intensión de arreglar su habitación y de sorprender a su hermana como hace mucho no hacia preparando algo rico de comer.
Anais sonrió luego de haber probado lo preparaba en la olla y se dirigió a su habitación. Comenzó a sacar las cosas de su bolso hasta que se topo con al extraño, al mirarlo quedó en shock, el objeto que tenía en sus manos era redondo con algunas joyas incrustadas.
...
Los ojos de la rubia permanecían bien abierto — regálame tu bella sonrisa, esa sonrisa que se me viene a la mente cada vez que pienso en ti Anais —le susurró al oído mientras le depositaba en el bolsillo un pequeño regalo.
...
Extrañamente su celular comenzó a sonar. Desorientada y temblorosa miró la pantalla.
Hola amiga, ¿como estas? espero no molestarme, me divertí mucho hablando contigo por teléfono, espero que la invitación siga en pie es que me antojaste con eso que dijiste ibas a prepararle a tu hermana.
A si por cierto todavía no se bien a qué horas me desocupe así que mejor yo te llamó apenas termine de arreglar unos asuntos. Cuídate mucho te mando un beso.
Att: Paris.
Anais sonrió, se habían visto una sola vez, pero habían hablado en varias oportunidades por teléfono. Era extraño lo que sucedía Paris lograba sacar una parte de ella que se encontraba muy bien escondida. Lulú había tenido que ir una que otra vez hasta el cuarto de su hermana para ver a qué se debían tantas risas y gritos.
La guerrera suspiró dejando el aparato sobre la mesita de noche y dirigiendo su mirada en la cosa redonda que la inquietaba como no tenía idea.
Luz buscaba a Latis por todo lado. Luego de esa gran explosión y de que se disipara el humo, el espadachín había desaparecido.
—No puede ser — dijo pegándole un puño a la pared — voy a matar a la persona que hizo esto.
El espadachín abrió los ojos mirando a su alrededor, estaba de nuevo en la casa de Lucy —hay no — dijo viendo a la pelirroja tirada en el piso inconsciente — ¡Lucy! —Exclamó aproximándose —. Pero, ¿qué paso? — Latis intentaba recordar algo.
El ex pilar de Cefiro abrió los ojos — Latis… — algo débil Lucy estiró su mano acariciando el rostro de él espadachín — eres un sueño hecho realidad… —susurró en medio de su inconsciencia.
—¡Que! — exclamó confundido.
—Estoy soñando de nuevo y por eso quiero hacer esto — la guerrera del fuego se acercó a Latis abrazándolo por el cuello —.te amo — dijo besándolo.
Latis no comprendía nada de lo que sucedía, aun así se dejó llevar por sus sentimientos besándola tierna y apasionadamente.
El sol alumbraba las ventanas de todos avisando que era el comienzo de un nuevo día. El primero en despertar fue Clef, sabía que le esperaba un día largo y pesado.
—Oye Clef, puedes amarla y todo lo que quieras, pero, ¿es que no te das cuenta la manera como te está explotando? — dijo Latis.
—¿Que quieres que haga? Marina es una niña rica y caprichosa, a demás es mi jefa — señaló resignado —, ahora si entiendes, ¿por qué te decía que de los tres mi situación era la más complicada?
—Deberías hablar con ella —le aconsejó acomodando su almohada y dándose la vuelta.
—Mejor sigue durmiendo — Clef miró por la ventana —,jamás entenderías lo que realmente pasa.
...
Marina se levantaba, sentaba, era más que notorio su desespero.
—Disculpa que te haga esta pregunta por enésima vez pero, ¿te sientes bien? — la indagó mirándola.
—Y yo por enésima vez vuelvo a decirte que si —contestó molesta —. Por qué no mejor te apuras con eso, ya quiero irme.
—Nos iríamos más rápido si tú me colaboraras.
—¿Perdón? ¿Qué es que acaso pretendes que yo me siente junto a ti y te diga que debes hacer? Discúlpame pero esa no es mi función aquí. Yo estoy aquí para supervisar. ¡Aish! No comprendo que hago aquí, yo soy la jefa, soy la hija del dueño, esto es muy injusto—refunfuñó.
El mago la miraba de reojo, su querida guerrera seguía siendo la misma chiquilla que había conocido, siempre tan complicada, problemática y berrinchuda. Una pequeña rió escapó.
Marina lo volteó a mirar —¿te estás burlando de mi?
—No para nada, es solo que te vez muy linda cuando estas molesta.
—Aja… —dijo cruzándose de brazos y mirándolo de reojo —, no empieces a coquetearme, pierdes tu tiempo.
—No lo hago, solo digo la verdad.
—Si como no —la peliazul se sentó junto a él y lo miró a los ojos —, no tengo por qué creer en ti.
—Se que no lo harías. Eso sería lo último que te atreverías a hacer —afirmó sonriente como si la conociera de años.
—Tú que sabes, solo hablas por hablar — Marina lo miró indignada.
—Entonces, dime la razón por la que me evades y huyes de mi como si yo fuera a infectarte con quien sabe que cosas —dijo seriamente.
La guerrera fingió reírse— ¡Pffff! ¿Yo? Hay por favor pero que como puedes decir eso.
—Sabes que tienes razón, mejor me apuro con esto —Clef se levantó molesto y continuo trabajando. El mago había percibido el ánimo de Marina desde el momento en el que había llegado, se había esforzado por no estresarse y tomar todo con calma, pero la situación seguía siendo la misma, de las tres guerreras mágicas, ella seguía teniendo la misma habilidad y facilidad de sacarle el malgenio.
Marina bajó la mirada y apretó sus puños, así permaneció largo tiempo. Luego miró al mago —Clef… —dijo algo dudosa.
Clef se detuvo y la miró — ¿Qué ocurre?
La peliazul se levantó y se acercó mirándolo a los ojos.
Clef no entendía el porqué de esa mirada, ella parecía decirle algo.
...
—¿Que querías Marina? ¿Porque me mirabas así? —Pensó tomando sus cosas — porque tenían que interrumpirnos de esa manera.
...
La oficina seguía en silencio hasta que el celular de Marina comenzó a sonar.
—Alo —contestó la guerrera —amor que bueno que llamaste, ¿cómo va todo? —dijo muy ¿emocionada? que le estaba pasando como podía cambiar de ánimo tan rápido y de esa manera.
Clef cerró los ojos y suspiró conteniendo toda su rabia. No valía la pena ilusionarse de esa manera.
Hola gente como va todo?
Aqui esto de nuevo trayendo este capitulo, ojala que les haya gustado, me emocione mucho escribiendolo, ya llegamos a la parte crucial de la historia :O
Obviamente no puedo irme sin agradecerle a todas aquellas que me han deja un reviews y me han enviado mensajes, mil gracias por el apoyo.
Espero actualizar lo mas pronto posible la verdad me extendi un poco en la historia y la idea es poder terminarla antes de que se acabe este año.
Muchos saludes y hasta la proxima. Bye
Lina Andrea
