Capítulo 20: Nueva etapa
Luego de pasar unos días de tranquilidad, todos los integrantes del grupo de Yajirushi se decidieron a continuar con su viaje. Las palabras que alguna vez le dijeron hace un par de días le estaban haciendo perder el sueño, la curiosidad se estaba apoderando de él. En la nota que recibió hace unos días venía algo escrito del otro lado
-Busca ojos verdes y un círculo de piedra blanca con fuego líquido debajo
Era algún tipo de acertijo creado por Jesús, quería que buscara algo para ser mejor, para ser más fuerte
-Prepárense, partimos en unos minutos. Yne ¿Ya están listas las raciones de comida? – Dijo Yajirushi mientras se colocaba su capa y una bufanda, caminando con el recién nacido Wyvern rojo caminando a su lado
-Ya está, pero solo déjame confirmar algo. Me tocaban tres cuartos de los pescados ¿No? – Preguntó juguetonamente Yne mientras metía algo de comida a su mochila y su cola se sacudía con felicidad
-Sí, ellas no comen tanto pescado como tú, así que te los puedes quedar. Moon ¿Las armas?
-Espada de hoja azul, de piedra, la espada de Dark, de Mako, mmm… Sí, ya todas las armas están listas para ser usadas
-Excelente. Light ¿El camino?
-Ya está listo. Lucy, Carlita, Susan y yo ya pusimos los paquetes de TNT en diferentes lugares de aquí – Respondió Light mientras retiraba de su rostro un par de goggles que recibió hace no mucho
-Bien, entonces ya todo está preparado, solo necesitamos ponernos en marcha. Moon, Yne, Mako, Blaze, Dark, Moeru, Light, Lucy, Carlita, Susan, Sara, Bah. Chicas, es momento de seguir adelante
-Me sorprende que te memorizaras tantos nombres – Dijo risueñamente Yne mientras se ponía al lado de Yajirushi y se preparaba para salir de ese lugar
-Luego del tiempo te acostumbras, todas ustedes son importantes para mí – Respondió sonriente Yajirushi –En marcha, amigas mías – Agrego antes de colocar al recién nacido Wyvern en su espalda.
Todos se pusieron en posición de carrera en una línea, liderada por Yajirushi e Yne para luego salir disparados como balas para escapar de ese bioma, a pesar de que nadie los perseguía y ese lugar era reconfortante, necesitaban mantenerse activos, nunca se sabe cuándo necesitaran fuerza, y si no calentaban, por un sobreesfuerzo se podrían causar una lesión y debían continuar con su viaje.
Todos corrían inclinados, como si fuesen flechas, Light concentrándose un poco más que los demás al ser ella la encargada de protegerlos o darles tiempo en caso de un ataque. Z por su parte no tomaba nada con la seriedad necesaria, si algo ocurría, él lo detendría, él corría con algo más de calma junto a su Endergirl de nombre Midna.
La carrera del grupo continuo hasta que lograron pasar a otro bioma, esta vez se trataba de uno con árboles realmente robustos, que tenían una gran cantidad de ramas y hojas que se encargaban de tapar casi todos los rayos de sol que aparecieran por aquel lugar, con la curiosidad de que en el mismo bioma se encontraban varios hongos gigantes.
El grupo se detuvo y se sentó en la planta de un árbol para recuperar el aliento y comer un poco en un intento por recuperar sus energías.
-¡Wow! Realmente duramos mucho tiempo en esa carrera. – Dijo Yajirushi mientras comenzaba a sacar un pedazo de bistec.
-Jaja. Vaya que sí. Pero para mí el correr es algo natural, me gusta correr algo por las noches, me ayuda a tranquilizarme. Ahhh… extraño correr en las copas de los árboles como antes. – Respondió Yne al chico, tomando un pequeño pescado para luego morderle la cabeza con una expresión de inocencia.
-¿Alguna vez corrías por los árboles?
-Sí… Era muy divertido. Cuando te vi por primera vez, estaba reposando en las ramas de un árbol, aunque después tuve que irme con prisa por esos lobos que llegaban…
-Jaja. Es cierto, en ese momento solo pensaba que eras un fantasma o algo… hasta pensé que el frío le afecto la cabeza a Sara, ella fue la primera que te vio. Y perdón por lo de los lobos… Jeje. Pero no me explico el por qué les tienes miedo a los lobos.
-¡Por qué son malos! – Grito la chica con nerviosismo y un leve sonrojo. – Los lobos alguna vez me lamieron mientras dormía y… y… ¡Ufff! ¡Yajirushi! ¿Por qué me haces hablar de eso?
-Perdón, perdón. No lo sabía – Se disculpó para después preparar su boca para dar un mordisco al bistec que había sacado.
-Ehhh… Yajirushi… Uhmm… - Tartamudeo la araña, intentando hablar con el muchacho pero al mismo tiempo procurando que el mismo no la escuchara. - ¿Podemos comer juntos… esa carne?
El muchacho se quedó inmóvil al tener diferentes reacciones a lo que hizo su compañera, tenía una risa, un susto y una expresión de ternura encerradas en su cuerpo y no estaba seguro de cuál sería la adecuada, haciendo que soltara una expresión escalofriante, una mezcla entre aquellas tres expresiones, llegando hasta parecer asqueado.
-Seguro Moon. Sería lindo… Igual que en nuestros primeros días viajando juntos… Cuando… solo éramos tú y yo…
-Sí… justo como entonces… - Susurro Moon, lentamente tomando la mano del humano, cerrando sus ojos mientras se acercaba a él, solo para estresarse al notar la ausencia del mismo
Como era de esperarse, las otras compañeras de Yajirushi no le iban a permitir el hacer eso con Moon al tener ellas ese mismo deseo. Yajirushi las miro tembloroso, todas tenían una expresión de furia y tristeza en sus rostros. Yne por su parte se reía para luego poner una cara de preocupación y mirar al chico con una grande sonrisa.
-Yajirushi, son nueve. ¡Corre! – Aviso risueñamente Yne para que después el adolescente saliera disparado de ese lugar, sujetando la mano de Moon y con el bistec en su boca.
Todas salieron disparadas contra el muchacho, sin saber si querer matarlo o llorar en sus brazos rogando que las abrazara; ignorando que la adrenalina ya las había hecho perseguirlos como un cazador a su presa.
-¡Yajirushi!
-¡Corre Moon, me van a matar! – Gritó nervioso Yajirushi mientras corría para escapar de sus perseguidoras.
Pareciese que el mundo entero estaba aburrido, pues sin razón alguna el chico comenzó a derrapar para finalmente tropezar y rodar sobre el pasto, haciéndose algunas heridas con raíces y rocas que se cruzaban en su camino.
-Ughhh… maldición… ay, ay, ay, ay – Gimió el joven, apoyándose en sus antebrazos para poder empezar a levantarse – No debí haber salido corriendo así nada más. Si vuelvo a hacer algo como eso, voy a hacer feliz a Kurai y voy a morir
El cielo comenzó a nublarse con lentitud, ocultando hasta el más mínimo rayo de luz, que daba el último detalle a una oscura escena. Cuando él cayó, rodó bastante lejos de las demás, ellas ya no sabían dónde se encontraba.
-¿Moon? ¿Light? ¿Blaze? ¿Alguien? ¿Chicas? ¿Pueden oírme? – Preguntó Yajirushi al mismo tiempo que presionaba su hombro con fuerza para detener un sangrado que había iniciado en aquella zona – Lo que falta, de nuevo estoy solo y herido justo cuando todo parecía ser mejor. Ahhh… Mi vida parece solamente una canción que se repite y se repite.
Cansado por tener que soportar las heridas que un accidente sin sentido le provoco, el chico comenzó a deslizarse por el tronco de un árbol hasta sentarse en las raíces del mismo, con la respiración agitada y un ojo cerrad al tener sangre pasando por su pestaña
Intentaba mantenerse quieto para que no se acelerara su respiración y no se cansara aún más, pero recordó un detalle que un amigo antiguo le dijo hace no mucho, que los humanos son buenos y malos, y con el tiempo los conocería. Comenzaba a escuchar un sonido familiar, una esperanza que por más ridículo que sonara, era algo que lo alegraba mucho. Escuchaba como carne se cocinaba en un horno. El suyo seguía en su inventario y no corría algún riesgo, Kurai se había retirado y no aparecería por un tiempo al tener ellos al Wyvern de su lado
Aun así, había cierta inseguridad dentro de Yajirushi, pues Night se había quedado dormido con Yne. No tenía nada ni nadie que intimidara a sus enemigos en caso de que los mismos fueran superiores.
-Bueno… debo de aprender a cuidarme solo – Se susurró así mismo mientras se levantaba de un pequeñísimo charco de sangre que creo su cuerpo lastimado – Se supone que yo las proteja… no ellas a mí. Son fuertes, pero si las lastiman… ¿Morirán por mi falta de fuerza? Aún si se trata de un enemigo… ya no voy a retroceder
El chico comenzó a caminar con firmeza, como si su cuerpo no tuviese dolor o no lo expresara, puesto que él ahora estaba aceptando el dolor para intentar mejorar su fortaleza y resistencia contra el dolor. Cada paso era una mejora lenta, algo que pasaba sin que él se diera cuenta, de un momento a otro, comenzó a correr, sin ningún dolor y con sus heridas que paraban de sangrar, se estaba recuperando más rápido de lo normal, había algo diferente en él ahora.
En cuestión de segundos, llego al lugar del que provenía aquel sonido de comida preparándose, tenía la ventaja de que él se encontraba en un bioma arboleado y la otra entidad en uno abierto, podía esconderse con mucha facilidad.
El muchacho se escondió bajo las sombras unidas de varios árboles, observando a la distancia como una silueta se movía para diferentes lugares, el chico se acercó lentamente para mirar desde un mejor ángulo. Pudo ver que era un hombre de cabello negro quebrado, de por lo menos cuarentaicinco años, usando un chaleco negro y un pantalón blanco de mezclilla, no se le veía ningún arma, por lo que procedió a acercarse con lentitud, procurando que él no se diera cuenta de su presencia hasta que se asegurara que el hombre no era peligroso, poniendo más atención al adulto que a su camino.
Observo por un par de minutos al adulto, intentando ver sus acciones por completo, él afilaba su espada y preparaba algo de carne. No se veía muy confiable, pero Yajirushi estaba desesperado por encontrar a otro humano igual que él, alguien amable, alguien que por lo menos estuviese lo suficientemente cuerdo como para que no lo lastimara, ni a sus amigas.
Al estar en un momento de desesperación, Yajirushi se comenzó a acercar, intentando ver la escena con más detalle, ver que estaba haciendo por completo, pues el hombre desaparecía por momentos, debía de estar haciendo algo más.
Se acercó rápidamente, ya no le importaba si el hombre era malo o no, simplemente quería conocer a otro humano como él. El hombre que se encontraba afilando su espada, lo vio a unos cuantos metros de distancia y reviso a su alrededor para saber qué hacer.
-¡Oye, chico! – Le susurro el hombre a Yajirushi – Aléjate de aquí.
-¿Uh? ¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Solo hazme caso. No te conviene aparecer por un lugar como este.
-Tranquilo, no soy un debilucho, me puedo cuidar solo.
-No, niño. No lo entiendes, este lugar es peligroso para cualquiera que no sea del grupo a mis espaldas.
-Pero… Si es peligroso… ¿Por qué me lo avisas?
-Por qué yo no soy de ellos, pero si ellos te ven, no te van a dar cortesía. Márchate niño, o te van a matar.
-No… por favor… solo… quiero conocer a otro humano como yo. He… Yo… yo solo he conocido a humanos que me han querido matar, encontré a otros como yo, pero ellos estuvieron por matar a mis amigas, y me mandaron al infierno.
-Wow… ¿El infierno? Puede que no te tengas que ir niño. Me vendrá bien algo de ayuda.
-Gracias señor, muchísimas gracias. ¿Cómo le puedo ayudar?
-Bien, bien niño. Acércate, vamos a intentar eliminar algunos de los integrantes del grupo del que te hablaba. Pero necesitamos ver que armas tienes.
Los dos se reunieron en el lugar en el que se encontraba el adulto y comenzaron a planear sus acciones. El hombre quedo un tanto decepcionado del muchacho al ver que una de sus armas era una espada de piedra, pero aun así, él le brindo su ayuda. Le entrego una espada de Hierro que él había creado hace no mucho, Yajirushi insistió en que él se la quedara, pero el hombre le mostró que tenía una espada mejor, una verde con apariencia de cristal.
Salieron corriendo a encontrar al grupo del que hablaba el adulto. Los observaron por un rato, a Yajirushi no le parecían peligrosos, eran incluso tranquilos, se comenzó a preguntar si el enemigo era aquel adulto o el grupo, pero como si el hombre supiera sus pensamientos, se puso de pie y le dio un par de binoculares al adolescente.
-Ahí está. Mira lo que van a hacer y por qué son un grupo peligroso. Yo no soporto ver este tipo de cosas, pero tú tienes que saber el porqué de mis acciones – Explico el hombre al mismo tiempo que comenzaba a tomar sus armas
Yajirushi obedeció y tomo los binoculares, colocándolos frente a sus ojos y luego analizando el escenario que pasaba frente a él. Todo parecía normal, pero de un momento a otro, la gente comenzó a desaparecer, a dirigirse a un punto específico.
Cuando el muchacho pudo localizar el lugar en el que todos se reunían, quedo asustado, asqueado pero de alguna manera mejor, al saber que su compañero era un aliado después de todo.
La gente de aquel lugar, se estaba reuniendo en un tipo de clavo gigante, en la parte de arriba, había dos personas jalando por los brazos a un tercero, todos aplaudían esto y daban un leve grito constante, pidiendo que se realizara lo que tenía que pasar
-¡Comida, comida, comida!
Los dos integrantes del grupo, se detuvieron en el borde del clavo y uno quito un tipo de tapa que sellaba el interior del clavo. El segundo le dio una patada a su "prisionero", haciéndolo caer al interior del clavo para que luego se comenzaran a escuchar un montón de gritos de agonía, cada uno más fuerte que el anterior, hasta que la persona arrojada dio un último grito, tan agudo y fuerte que todas las aves de aquel bioma salieron volando, asustadas por ese grito.
Cuando el grito finalmente termino, toda la gente se acercó a la punta del "clavo" y quito la mitad de la misma, dejando caer un fluido rojo y dejando escuchar como algo sólido se deslizaba por las paredes de la gigante estructura.
Yajirushi se quedó asqueado y lanzó los binoculares mientras intentaba reaccionar, aquella escena había hecho que su garganta se cerrara.
-Chico… tenemos un problema. – Le dijo el adulto para que el muchacho mirara a él
El lugar contaba con guardias que habían sido puestos en servicio desde hace no mucho, y ellos se habían encontrado con la mala suerte de llegar cuando los mismos salieron a hacer vigilancia
Los dos fueron arrestados y llevados a la sede de ese grupo, les arrebataron sus armas y los encerraron mientras discutían sobre qué hacerles. A su alrededor pasaban diferentes personas y cada uno de los dos se enfocaba a una cosa mientras los líderes discutían.
El adulto comenzó a contar cuantos eran mientras que fingía rogar por su vida. Yajirushi por su parte solo miraba al suelo, pensando en alguna manera para salir de ahí, sin resultados. Todas las ideas que pasaban por su mente tenían un error, él no era lo bastante fuerte como para escapar por sí mismo, no pudo ni enfrentar a los guardias que lo encerraron
-Maldición… chicas… perdónenme… no soy fuerte… no soy fuerte para nada… Y por intentar serlo… ahroa puede que las deje solas… por favor… perdónenme… - Pensó Yajirushi mientras golpeaba su cabeza contra las cadenas que lo ataban
-Ustedes dos. Fuera, tienen que alimentar a nuestro pruebo – Les ordeno un guardia con un tono risueño, abriendo la celda para que otros cuatro entraran a tomarlos en caso de que pusieran resistencia.
Ambos estaban comenzando a rendirse. El adulto aún intentaba mantener viva una pequeña flama en su espíritu, intentaba mantener viva su fuerza, pero Yajirushi, solo se arrepentía por su debilidad y rogaba al mundo que le diera otra oportunidad para mejorar, recibiendo a cambio solo la respuesta de los miembros de aquel lugar, que repetían la misma palabra una y otra vez. Comida.
-Black Out, niño. – Le dijo con firmeza el adulto para luego dar una sonrisa – Black Out, ese es mi nombre. Es un placer el irme a tu lado
-Bueno… gracias… - Respondió Yajirushi mientras los guardias los forzaban a arrodillarse y abrían el clavo para tirarlos al mismo – Yo… Yo soy Yajirushi
-¡¿Eh?! ¡¿Yajirushi?! – Preguntó Black Out antes de que una nube de polvo se formara a sus espaldas unos instantes antes de que los pies de los guardias patearan a los dos hacia el interior del clavo
El polvo hizo que Yajirushi cerrara los ojos para evitar que algo le entrara a los mismos, y aprovechando para prepararse para el dolor que estaba por sufrir. Pero había algo mal, no sintió el empujón en su espalda, ni su cuerpo cayendo, y mucho menos sintió la presencia de Black Out a su lado.
-Lo lamento, pero no van a comerse a este muchacho – Dijo una voz femenina para hacer que Yajirushi abriera los ojos y mirara la razón del que aún siguiera vivo. – Un amigo mío me pidió que lo cuidara.
Más ruidos se comenzaron a escuchar, la escena se cubría por varias nubes de polvo, ya no se podía ver nada. Yajirushi al darse media vuelta, encontró una sorpresa bastante agradable pero que por alguna razón lo hizo sentir aún más débil.
Yne y Black Out habían detenido a los guardias de diferentes maneras. Black Out al estar encadenado, simplemente pudo morder el zapato del guardia para detenerlo, pero Yne por su parte había torcido el pie del guardia de su lado y lo tenía colgando de la plataforma en la que se encontraban.
El polvo se disipo lentamente, dejando ver las otras siluetas a su alrededor. Todos sus compañeros estaban ahí, sujetando a varios de los miembros de aquel lugar, pero algo que le dio una sonrisa para reaccionar, fue que Z era quien más prisioneros tenía y quien con más relajación se tomaba el asunto con más tranquilidad. Él tenía a diez personas arrodilladas ante él al ver que este mismo tenía una ballesta y una espada doble en su otra mano, siendo una potencial amenaza para ellos.
-Este chico me ayudo ciegamente, sin considerar daños, ni riesgo. Es mi turno de hacer lo mismo por él. Además, le hice una promesa a su padre y ahora la debo cumplir – Explicó Black Out luego de soltar el pie del guardia y levantarse – Oye, chica Creeper. ¿Me das algo de dinamita?
-¿Eh? ¿Uhmm…? Seguro – Contesto Lucy para luego lanzarle al hombre una pequeña barra de dinamita con la mecha encendida
Y ese momento se hizo el inicio de una gran pelea entre los caníbales y el equipo de Yajirushi. En cuanto Black Out rompió las cadenas con la dinamita que Lucy le brindo, un combate inicio, los caníbales se negaron a ser detenidos por ese grupo.
-Oye chico. Te recomiendo que saques tus dos espadas. Son en total ciento cincuenta, aquí solo hay cincuenta de ellos. – Sugirio Black Out mientras comenzaba a sacar sus armas
El primero mordió la muñeca de Light, forzándola a soltarlo para luego golpear a la chica y hacerla retroceder. Los que eran amenazados por Z se dieron media vuelta y corrieron hacia él y su Endergirl, despertando el instinto protector de Z y forzándolo a preocuparse más por Midna que por las heridas que le llegaran a dar.
Todos se liberaron, uno por uno, hasta que ya no tenían ningún rehén o escudo, solo un montón de enemigos. Yne, Black Out y Yajirushi bajaron a intentar ayudar a todas, más no lo decidieron a tiempo. Los cien faltantes comenzaban a llegar a la lucha.
Yajirushi nuevamente comenzó a sentir un impulso intenso en su cuerpo al momento de desenvainar su espada de hoja azul, instinto. Esa espada era un tipo de amplificador, pues su deseo de protegerlas se incrementó de golpe, sintió que su cuerpo adquiría más fuerza y energía
-Yne, Black Out. Sálvenlas, yo les despejare el camino – Pidió el chico para después salir corriendo contra la orda de enemigos que se aproximaban
-¡Oye, Yajirushi!
El muchacho ya no podía contenerse, ya no podía dar marcha atrás aunque eso quisiera, sus deseos e instinto se fusionaron en un solo sentimiento que ahora estaba fluyendo en todo su cuerpo y haciéndolo actuar de ese modo.
Cuando se encontraba a un par de metros de distancia, comenzó a hacer sus movimientos. Derrapo por entre las piernas de la fila que se encontraba frente a él hasta detenerse al chocar con la pierna de uno. En cuanto su pie hizo contacto con la pierna de su oponente, puso más fuerza en sus piernas, haciendo caer a su enemigo hacia atrás y luego poniéndose de pie, medio aplastando el pie del primer derribado. Alzó su espada de hoja azul por un momento y está tomo un color más celeste, alumbrándose hasta dejar casi ciegos a algunos de los que se acercaban y deteniendo a la mayoría.
Cuando una gran cantidad de los cien se habían detenido, bajo su espada, mostrando que nuevamente había cambiado de forma, ahora era un abanico gigante. Yajirushi soltó una risa y luego ondeo aquella "arma", forzando a los caníbales a cruzar sus brazos y ojos en un intento por permanecer de pie, dando una gran ventaja a Yajirushi
Y como si de un simple juego se tratase, Yajirushi corrió en direcciones al azar entre la gran cantidad de enemigos que se mantenían inmóviles, moviendo su espada de una manera total a la que su cuerpo, su espada estaba cortando los lugares débiles de muchos, algunos golpes por ser rápidos, no eran fatales, pero su espada era usada como si de un maestro se tratase, sabiendo los puntos débiles y llegando a incluso inmovilizar partes de sus cuerpos.
Parecía más un asesino con experiencia que un novato sin autoestima, en segundos había herido a doce personas e inmovilizado a cinco, su fuerza finalmente comenzaba a brotar, su espíritu y sus deseos estaban sacando la fuerza de su cuerpo, hasta que tuvo la mala suerte de llegar al final de los cien, encontrando un grupo de catorce personas con una vestimenta diferente a los demás
-Realmente… no soy tan débil… Las puedo defender. – Pensó Yajirushi mientras corría con alta velocidad hacia los catorce – Y no les voy a fallar
-Rómpanlo – Ordeno uno de los catorce antes de que el resto de sus compañeros se dispersaran.
En un parpadeo, un dolor inmenso comenzaba a invadir el cuerpo de Yajirushi, fueron trece golpes que se sintieron como si muriese trece veces. El primer golpe lo dieron en su estómago, haciendo que saliera hacia los cielos, el segundo a su espalda para hacerlo volver a la tierra, el tercero en su estómago con un rodillazo que le quito el aliento, todos eran golpes que encontraban la manera de romper su cuerpo poco a poco, más lo peor fue el golpe trece.
El número trece, fue cuando el muchacho comenzaba a levantarse, con varias partes de su cuerpo sangrando y algunos huesos rotos. Estaba recuperando el aliento con tranquilidad, pensando que le dieron una pausa, más no fue así. El golpe trece no fue algo sólido, fue algo que incluso él había hecho antes con su espada. Una mano recta llego por el frente, sin cerrarse, sin mover un dedo, se introdujo en el hombro de Yajirushi, entre su brazo y su cuerpo. Le habían arrancado el brazo derecho.
Un grito desgarrador salió de la boca del muchacho, paralizando a sus amigos por la preocupación mientras su mano izquierda, ahora ensangrentada, intentaba hacer presión contra su herida
-Captúrenlas – Ordeno nuevamente el catorceavo miembro de ropa distinta – Fuiste un problema chico, me molestaste bastante y lastimaste a varios de mis subordinados, pero esto se acabó, fue muy breve tu momento de heroísmo.
Yajirushi se levantó con lágrimas de odio y dolor, presionando contra su herida, cuando se dio media vuelta, se encontró con sus amigos, todos siendo amenazados por los trece hombres que lo dejaron en ese estado. Moon, Light, Lucy, Sara, Susan, Yne, Bah, Blaze, Dark, Mako, Moeru, Z, Mida, Black Out, todos eran amenazados por los trece y retenidos por montones de caníbales
-Mobs ¿Eh? – Pregunto el sujeto mientras se acercaba a Yajirushi – Son del nuevo tipo, ellas no son como esas abominables criaturas de hace unos años, y ahora que lo veo… no son nada feas… Gracias chico, nos trajiste un regalito – Se burló, haciendo que Yajirushi bajara la mirada y mordiera su labio para desahogarse, sabiendo que lo superaban – Aunque claro que esos dos sujetos, el blanquito y el de cabello negro… van a ser nuestra cena… y las chicas… eventualmente también
Yajirushi al escuchar eso, puso más fuerza en sus pies, canalizando la ira en esas partes, rompiendo un poco la tierra mientras se escuchaba la risa del sujeto a sus espaldas.
Una corriente eléctrica recorrió el cuerpo de Yajirushi por un par de segundos, la corriente había iniciado desde su pie izquierdo. Por curiosidad, el muchacho se arrodillo a ver lo que había hecho aquel dolor. Bajo su pie estaba un objeto a medio desenterrar, un pentágono gris metálico con un cuadrado blanco en el medio y una nota pequeña pegada a la mitad del cuadrado
Eres fuerte, pero esto te hará más fuerte. –JDK
Al leer esta nota, Yajirushi soltó una leve risa mientras algo de sangre y sudor pasaba por su frente y recorría todo su rostro hasta su barbilla. Con su único brazo funcional, desenterró aquel objeto y lo tomo en sus manos, preocupando un poco a la persona a sus espaldas
-Jaja… me estoy cansando de que me salves… pero me alegro de que lo hagas – Susurro Yajirushi mientras una gota de sangre y sudor mezclado caía por su barbilla y chocaba con el cuadrado de aquel objeto
-¿Qué haces? ¿Qué planeas? ¡Astaroth, detenlo! – Ordeno nervioso el líder
-Identidad confirmada. Nombre, Yajirushi. Tipo, humano, creeper. Iniciando formación de entidad – Dijo una voz proveniente del artilugio antes de pegarse al pecho del muchacho y emanar una luz verde
El hombre llamado Astaroth, uno de los trece, salió corriendo hacia Yajirushi, intentando detener a aquel artefacto y reuniendo la energía necesaria para matarlo.
El cuadrado blanco del artefacto, comenzó a cambiar de aspecto, un pequeño cuadro aparecía lentamente en diferentes zonas, todos de diferente color, formando una imagen, el cuadrado blanco fue reemplazado por el rostro de un Creeper
Astaroth dio su golpe, creando una gigantesca nube de polvo que redujo la visibilidad de todos. Todo el mundo espero a que se comenzara a disipar aquella nube, pero un sonido apresuro aquel proceso
-Conversión finalizada. Cambio de entidad completada. Fusión de razas hecha satisfactoriamente. Que tenga un buen día – Dijo una voz en el polvo antes de que una silueta saliera disparada hacia Astaroth
Nadie pudo ver con exactitud lo que había sucedido, pero Astaroth ahora se encontraba en la reja con algunas heridas, alguien lo logró lastimar. Varios caníbales salieron volando del lugar, los prisioneros escapaban, uno por uno fueron rescatados
-¡NO! ¡¿Qué sucede?! ¿Quién eres? – Reclamo el líder antes de que la silueta saliera de aquel lugar con un salto de enorme altitud, eliminando la nube que destruía su visibilidad
-Kaboom – Dijo la silueta mientras el líder miraba un paquete de TNT encendida, enterrada en el pecho de Astaroth
Dos horas pasaron en segundos, Yajirushi se despertó por algo mojado rozando su piel, la lengua de un Wyvern, Night estaba lamiendo su rostro para intentar despertarlo. Una vez reacciono por completo, se dio cuenta de que su camiseta ahora era negra y tenía el Kanji de la palabra "Kasai" o fuego; tenía una máscara anti-gas puesta y un abrigo verde bajo él, y con la sorpresa de que su brazo derecho había vuelto a su lugar
-¡Yajirushi!
-¡Yaji!
Todas se acercaron a abrazar al muchacho, abalanzándose sobre él, dándole un leve dolor por el peso unido de todas.
-¡Yajirushi, nos espantaste mucho, pensábamos que ibas a morir!
-No lo vuelvas a hacer, por favor – Pidió sorojada Yne
-Jaja… Ok… pero… ¿Qué paso luego del discurso de aquel sujeto?
-No lo sabemos con exactitud. Solo sabemos que tú nos sacaste de ahí y el lugar explotó después – Contesto Light mientras se sentaba junto a él – Y cuando por fin te vimos bien… tenías ojos verdes y un abrigo de Creeper puesto
-¿Eh? ¡Ay, ay, ay, ay, ay! Pues ahora que lo mencionas – Dijo entre quejidos el muchacho, quitándose la mascar anti-gas – Me siento como si me hubieran aplastado, aparte que siento que me picaron o algo
-Ah. Ese fue Black Out. Te saco una muestra de sangre para analizar tu ADN
Jeje… está bien. Solo me alegro de que ustedes estén bien
Pasaron un rato hablando así, calmando finalmente al muchacho, por fin podían tener un tiempo de paz, un descanso. Cuando las estrellas comenzaron a salir, todos se encontraban sentados alrededor de un árbol, Yajirushi un tanto nervioso, pues sus compañeras estaban peleando por sentarse a su lado. Alguien llego a ellos corriendo, Black Out con noticias, sudor y una respiración agitada
-¡Yajirushi, Yajirushi! ¡Ya acabe de analizar tu ADN!
-¿Eh? ¡Oh! Bien Black Out. ¿Qué encontraste?
-Bueno… Yajirushi… tú… tú tienes sangre de Creeper
Aquí acabamos el capítulo de hoy XD
Bueno espero les haya gustado y si, ¡Ya estoy de vuelta! Ya estoy mejor, ya sonrío como antes y ya me volví a inspirar, por lo tanto probablemente tendrán al menos un capítulo por semana, este capítulo fue largo pero no apropósito. Yo simplemente me puse a escribir y me llegaron miles de ideas, cuando ya me dio por revisar cuanto llevaba, llevaba lo que dura un capítulo normal, y todavía me faltaba agregar muchas cosas, así que puede que los próximos capítulos sean así de largos.
Bueno, espero les haya gustado y no sé si terminare haciendo una página para JesúsDK en lugar de nada más mi perfil en Facebook pero pronto en mi cuenta pondré el primer boceto de Yajirushi y otros personajes, para quienes les interese
Si te gusto el capítulo, y te gusta este fic, por favor deja tu Review diciendo tu opinión. Favoritos si realmente te está gustando esta historia y síguela si quieres continuarla
¡Nos vemos! ;)
