Una vez mas aquí con otro cap. Si me estoy tardando mas en escribirlo, los deberes volvieron a mi y debo atenderlo, seguramente en a partir de diciembre tendré un poco mas de tiempo para escribir.
Capítulo 20
Un reino en guerra
Un fuerte estruendo se había escuchado a través de los pasillos vacíos del Castillo de Canterlot. Una enorme criatura había destruido el techo del salón de eventos y se alejó volando, en solos unos segundos ya se había perdido de vista con un destino desconocido. Dentro del salón, los Portadores todavía no daban crédito a lo que recién habían presenciado, Silver había vuelto a convertirse en dragón como solía hacerlo cuando aún tenía la maldición y ahora parecía estar siendo controlado por el enemigo.
Fluttershy cayó al suelo cubriendo el rostro con sus cascos llorando desconsoladamente, Shiny se agacho junto a ella para intentar calmarla. Los demás seguían con sus rostros pálidos, de alguna forma sentían un profundo miedo. Silver debió haber sido curado hace años gracias al poder sagrado de Alexander, pero de alguna forma había caído nuevamente en aquella maldición.
—¿En qué momento habrá sucedido? —se preguntó Twilight caminando hacia adelante y observando el agujero en el techo—. Silver nunca estuvo cerca de Scelus como para que le haya hecho esto.
—De alguna forma, debió ocurrirle algo mientras luchábamos contra Cerbero —decía Spike caminando hasta llegar a su lado—. O quizás luego de que saliéramos del Tártaro, pero no sabría decir cómo pudo pasar ni en que momento.
—¡No podemos dejar que nuestro amigo siga sufriendo por culpa de esa maldición! —gritó Rainbow con intensión de salir a buscarlo—. Debemos seguirlo y hacerlo regresar.
—¿Y qué piensas hacer si logramos hacer eso? —todos voltearon al ver que la Princesa Luna llegaba entrando al gran salón, junto a ella se encontraba Discord.
—Algo se nos ocurrirá —le respondió la pegaso—, no podemos dejarlo así.
—Ni siquiera fuimos capaces de extraer ese fragmento de magia de su interior, mucho menos creo que podamos curarlo de la forma que ahora tiene —decía Luna, tomó un largo suspiro antes de continuar hablando, ella tampoco veía ninguna solución para ese problema—. Debemos pensar en un plan antes de salir, el exterior sigue siendo peligroso para nosotros.
—Nunca suelo estar de acuerdo con Rainbow Dash —decía Rarity, ella miró por unos segundos a Fluttershy quien seguía llorando cubierta por los cascos de su hija—, pero ella tiene razón. No podemos permitir que Silver siga sufriendo por culpa del enemigo, debemos salir a buscarlo enseguida.
—Ni siquiera saben a donde pudo haber ido, podría estar en cualquier lugar ahora mismo —les dijo Luna intentando razonar con ellos.
—El aún lleva puesto su Elemento —habló Spike—, podemos intentar rastrear su energía y así encontrarlo.
—Yo también puedo intentar buscarlo —ahora habló Discord colando frente a Luna para sorpresa de ella—. Ahora está cubierto por la energía de Scelus, no sería ningún problema para mí encontrarlo.
—¿En serio nos ayudaras a encontrar a mi padre? —le preguntó Shiny.
—A donde sea que tu padre haya ido, seguramente será donde se encuentre Scelus —le dijo Discord con expresión seria—. Recuerden lo que dije antes, no descansare hasta verlo completamente destruido. Encontrar a Silver es también encontrarlo a él.
Luna pareció pensar detenidamente lo que ellos proponían. Apenas habían regresado de una feroz batalla y ella quería darles la oportunidad de descansar lo suficiente para recuperar sus fuerzas, pero viéndolos ahora así de decididos, no creía tener ninguna oportunidad de convencerlos.
—Muy bien —dijo Luna sin ninguna otra opción—, entonces acompáñenme. Hay algo importante que debo decirles primero.
Luna se dio la vuelta para dirigirse a las puertas para salir del gran salón, sin saber que podría ser, todos los demás en el interior del salón la siguieron. La caminata a través de los pasillos oscuros del castillo fue en completo silencio. Los únicos sonidos que se escuchaban eras sus pisadas y los sollozos de Fluttershy. Llegaron hasta una enorme puertas las cuales Luna abrió con su magia revelando ante ellos la muy conocida sala del trono.
Todos ingresaron al lugar todavía sin saber qué era lo que la Princesa quería decirles. Ella camino hasta el final del salón llegando hasta gran trono de su hermana y sentándose en él. Los demás se detuvieron a unos pocos metros del trono viendo como Luna se mantenía sentada con los ojos cerrados. Todo el salón era iluminado por la luna sobre Equestria a través de las enormes ventanas, está ahora se movía por su propia cuenta sin la necesidad de la magia de Luna.
—Hace poco, logre contactarme con mi hermana. Una conexión telepática que tenemos gracias a la relación de nuestras magias —dijo Luna abriendo los ojos, esto pareció sorprender a todos los presentes—. Afortunadamente, ella se encuentra a salvo. Ha podido dirigir a un gran grupo de ponys logrando llevarlos a salvo hasta el Imperio de Cristal. En estos momentos, ella se encuentra en ese lugar preparando a un gran grupo de soldados para salir a buscar a mas ponys en peligro—un gran alivio pareció cubrir a varios de los presentes.
—Ahora bien, hay otra noticia de la cual fui informada por mi hermana —su mirada se hizo más seria—. Justo hace unas pocas horas, lo que pareció ser una enorme isla fue vista flotando sobre Equestria. Esta misma desprendía una energía muy poderosa, muy parecida a la de Scelus
—Disculpe, Princesa Luna, ¿Ha dicho usted, una isla sobre Equestria? —le preguntó Rarity a lo que Luna asintió, todos los presentes se vieron sorprendidos ante esa noticia, aunque no sería lo más extraño que habían escuchado en sus vidas.
—Esta isla, apareció de la nada luego de que las dimensiones colapsaran —siguió hablando Luna—. No sabemos de dónde proviene ni como apareció. Pero sabemos que ahora mismo se encuentra en movimiento.
Luna hizo brillar su cuerno haciendo aparecer frente a ellos una especie de proyección. En ella, podía verse el cielo como ahora se veía en Equestria, lleno de monstruos y cambios bruscos en el ambiente. Muy en las alturas, algo apareció entre las nubes, se trataba de una gigantesca isla de un extraño color blanco. La misma se podía notar como se movía lentamente.
—Lo que están viendo, es una proyección de lo que vio mi hermana desde el Imperio de Cristal —siguió Luna—. Esto pasó hace aproximadamente unas dos horas, la isla ya no es visible desde donde se encuentra mi hermana. Pero a juzgar por la dirección que estaba tomando, parece ser que se está dirigiendo hacia aquí —Fluttershy levantó la mirada al escuchar eso, lo que le haya ocurrido a Silver y la repentina aparición de esta isla no podía ser una simple coincidencia.
—Entonces, ¿Silver podría…? —se preguntaba Fluttershy tras haber entendido a donde quería llegar la Princesa.
—Solo es una suposición, pero es muy probable que ahora mismo se encuentre camino a ese lugar —dijo Luna.
Sobre los cielos de lo que una vez fue en radiante reino de Equestria, reemplazado ahora con lo que se podría describir como un infierno, se encontraba aquella isla de la cual estuvo hablando la Princesa Luna. Su tamaño era considerable, incluso más que cualquiera de las grandes ciudades de Equestria.
Cientos de monstruos volaban a su alrededor, como si estuvieran ahí para evitar que nadie se acercara a la isla. A lo largo de toda esa extensión de tierra, se podía ver una enorme ciudad. Enormes edificios de color morado oscuro y detalles verdes se alzaban en todas direcciones, todos ellos parecían estar hechos de una tecnología muy avanzada, muy similar al del Invencible.
Justo en el centro de la isla, un castillo sobresalía sobre todos los demás edificios. También era de colores morado y verde, se podría decir que era mucho más gran que cualquier otro castillo en Equestria. Tenía cuatro enormes pilares que lo rodeaban los cuales parecían mantener una barrera alrededor del castillo. Una alta torre se alzaba en el centro del castillo donde continuamente impactaban relámpagos. Una peligrosa figura se mantenía en la punta de esa torre, el mismo Scelus admiraba su gran obra en lo alto de su castillo.
—Como extrañaba esta hermosa vista —dijo Scelus presenciando toda la destrucción que había causado en ese mundo. Una batir de alas de pronto llamó su atención, un enorme dragón de color gris oscuro aterrizo justo detrás de él para luego cerrar sus alas y quedarse sentado completamente inmóvil—. Me alegra mucho que hayas decidido unirte a mí —volteó a verlo—, aunque no tenías ninguna otra opción —el dragón siguió inmóvil con una mirada lejana.
—La Gran Voluntad de Plata. Tu leyenda es impresionante, pero ni siquiera tu puedes escapar de mi control —decía Scelus caminando alrededor del dragón, sostenía su espada en su mano derecha mientras mantenía un poco levantada la izquierda cubriéndola con sus rayos, el dragón dejo escapar un pequeño gruñido permaneciendo todavía inmóvil—. Parece que una pequeña parte de tu conciencia todavía sigue luchando. No importa, tarde o temprano cederá.
Scelus volvió al lugar donde estuvo observandoel panorama. Sujeto su espada con ambas manos para luego clavarla en el suelo con fuerza liberando un gran relámpago que se dirigió hacia el cielo. En solo unos segundos, causo una poderosa tormenta eléctrica que comenzó a extenderse por todos los cielos sobre Equestria. Los monstruos alrededor de la isla rugieron con fuerza ante su demostración de poder.
—Mi poder no es algo que deba tomarse a la ligera —siguió hablando Scelus sosteniendo su espada aun clavada en el suelo—. Aun si un Dios Eidolon intenta suprimir una de mis maldiciones, solo lograría debilitarla —dejando su espada clavada en ese lugar se alejó de ella para voltear a ver de nuevo a Silver—. Mi maldición siempre estuvo en tu interior. Siempre esperando a mí regreso para ser liberada. Cuando me fusione con el Núcleo del Tártaro y recupere todo mi poder, el sello que colocó el Eidolon Alexander fue roto y la maldición pudo brotar una vez más.
¡Miserable!
Scelus escuchó por unos momentos en su mente el grito de Silver, aquel apodo que tenía debía tomarse tampoco a la ligera, su voluntad era algo que no se rompería tan fácilmente. Se quedó observando directamente a los ojos del dragón, él tenía el control total de su cuerpo, pero poder doblegar su mente sería un gran reto. Miró a través de los ojos del dragón logrando llegar hasta sus pensamientos, podía ver a Silver sujetado por un gran número de cadenas oscuras, luchaba con todas sus fuerzas para liberarse de ellas.
—No importa que tan fuerte sea tu voluntad —Scelus levitó hasta queda justo frente al rostro del dragón—. Existen varias maneras para destruir una mente tan fuerte, una de ellas es la desesperación —extendió su brazo desecho haciendo que su espada que aun seguía clavada en el suelo volara hasta su mano, luego coloco la hoja de la espada a solo unos milímetros de su cuello—. La desesperación de ver a todos tus seres queridos siendo asesinados y no poder hacer nada.
Scelus retiro la espada de su cuello y ahora la apuntó hacia arriba. Muy sobre ellos, tres portales se abrieron de los cuales tres enorme objetos emergieron de cada uno de ellos. No se podría decir de qué se trataban exactamente, estaban cubiertos completamente por una neblina negra. Aquellos seres comenzaron a caer a gran velocidad mientras se alejaban rápidamente de la isla dejando atrás lo que parecieron ser rugidos, una gran parte de los monstruos que rodeaban la isla comenzaron a seguirlos. Cualquiera que fuese el lugar a donde caerían, seguramente dejarían un gran rastro de destrucción.
—Veamos de que tan capaces son tus amigos —Scelus se aceró hasta el borde de la torre observando como lo que sea que haya salido de esos portales desaparecían de su campo de visión.
—¿Sintieron eso? —preguntó Twilight levantando la vista al igual que los demás, al parecer, todos fueron capaces de sentir unas extrañas energías.
—Tres grandes energías aparecieron de la nada—dijo Spike apretando sus colmillos—, y parecen estar acercándose.
—Debemos asegurar el castillo —habló Luna levantándose del trono y caminando hacia ellos—. Reuniré a todos nuestros soldados unicornios, crearemos una barrera alrededor del castillo.
—No creo que eso sea suficiente —dijo Applejack, ella sentía un horrible presentimiento hacia aquello que se acercaba hacia Canterlot—. Lo que sea que se esté acercando, no es nada comparado a lo que hemos enfrentado antes.
—No pienso quedarme sin hacer nada, mi hermana no haría eso —sin decir nada más, la Princesa Luna extendió sus alas y se fue volando del salón del trono abriendo las puertas con su magia.
—Y pensar que había creído que podríamos tener un poco más de tiempo para descansar —dijo Rarity con un suspiro.
—Debemos prepararnos para le llegada del enemigo —decía Twilight—, debemos proteger a todos los ponys en los refugios.
—Yo acompañare a la Princesa —habló Flash llegando a un lado de su esposa—. Me encargare de preparar a todos los demás soldados en caso de que también debamos intervenir en la batalla.
—Nosotros los ayudaremos también en esta batalla —dijo Shiny adelantándose hacia la unicornio, detrás de ella la seguían sus amigos también dispuestos a ayudar.
—¿Ustedes qué? —se preguntó Flash, hasta el momento el desconocía completamente todo lo relacionado con los elementos de los jóvenes ponys.
—Te lo contare todo luego —le dijo Twilight con una sonrisa nerviosa—. Nosotros nos encargaremos de ellos.
—De acuerdo —dijo Flash con una cuantas dudas, luego de despidió del resto y se retiró también del salón.
—Todavía no estoy completamente de acuerdo con que ustedes participen en esto —dijo Rarity con un tono preocupado, aunque ellos ya había presenciado de lo que ahora ellos eran capaces de hacer, pero igualmente no podía evitar sentirse preocupada por ellos.
—Tendremos cuidado —decía Candy con una sonrisa—. Yo sé que si estamos todos juntos, no hay nada que no podamos lograr.
—¡Esa es la actitud! —gritó Pinkie Pie abrazando a Dizzy— ¡Solo hace falta de tus buenos amigos a tu alrededor para poder lograr lo que sea!
—Puedo apoyar lo que dice Pinkie —dijo Rainbow alborotando un poco la melena de Speed—. Aun no habido nada que no hayamos podido lograr estando todos juntos.
Todos se dieron cuenta en ese momento como Fluttershy volvió a bajar la vista. Por unos instantes, habían olvidado el asunto de Silver, ellos aún no podían creer lo que le había ocurrido. Shiny se acercó de nuevo a su madre y la abrazó.
—Lo salvaremos, Fluttershy —Applejack también se acercó a ella y colocó un casco en su hombro—. Puedo asegurarte que lo haremos.
—Es nuestro amigo, no lo abandonaremos por nada en el mundo —le dijo Spike.
—Todos daremos nuestro mayor esfuerzo para salvar a papá —le dijo Shiny todavía abrazándola,esas palabras ayudaron un poco a la pegaso a calmarse un poco, aunque aún conservaba su expresión triste.
—Debemos apresurarnos entonces —habló Twilight—. Lo que sea que se esté aproximando a Canterlot, llegara muy pronto.
Todos asintieron estando de acuerdo con la unicornio. No solo los Portadores se encargarían de proteger al castillo, sino que ahora contaban también con la ayuda de Discord y Cerbero quienes de igual manera estuvieron de acuerdo.
Enseguida, todos dejaron la sala del trono y se dirigieron hacia las puertas principales del castillo. Con la determinación de enfrentar a lo que sea que amenazase la seguridad de los civiles dentro de los refugios, en poco tiempo llegaron al exterior del castillo.
Los Portadores miraron en todas direcciones, aquella energía que habían sentido antes se acercaba rápidamente rodeada de muchas más energías, era como un ejército que se dirigía hacia ellos. El suelo debajo de ellos comenzó a temblar mientras vieron como tres enormes objetos se abrían paso entre las nubes sobro las cercanías de la ciudad.
Los tres enormes objetos impactaron con gran estruendo cerca de la base de la montaña donde se encontraba Canterlot. Los restos del impacto no fueron tan grandes como creyeron debido a la magnitud de los mismos, pero causaron gran sacudidas en toda la zona llegando a derrumbar todo los edificios que habían quedado en pie desde la última batalla en Canterlot. Fue gracias a la barrera que cubría al castillo que no sufrió el mismo destino.
Junto a los tres objetos que cayeron del cielo, cientos de monstruos del Tártaro también descendieron de entre las nubes, todos ellos llegaron a rodear toda la ciudad sin dejar ninguna vía posible de escape.
Mientras veía desconcertados a esa gran cantidad de monstruos, nuevas sacudidas comenzaron a azotar toda la zona, aunque luego se dieron cuenta que resultaban ser pisadas. Todos miraron en la dirección donde habían impactado aquellos extraños objetos, desde una enorme cortina de polvo tres enormes criaturas aparecieron.
—No puede ser —dijo Shiny con gran sorpresa, una de esas criaturas resultaba ser la misma que ella había podido derrotar luego de liberar el poder de su anillo: Arma Artema.
El mismo Artema ahora resultaba ser más grande que la vez que lucho contra Shiny. Todo su cuerpo había sido recubierto con una armadura de color roja al igual que su piel que le cubría casi todo el cuerpo, dejando solo descubierta su cabeza y la boca de la parte inferior de su cuerpo. Ahora portaba dos espadas sosteniéndolas con sus garras.
—Se supone que debí haberte enviado a otra dimensión —dijo Discord observando a otra de las criaturas a un lado de Artema, se trataba de Arma Sanctus.
Al igual que Artema, era de mayor tamaño y también llevaba una armadura que le cubría el cuerpo de color verde. Seguía llevando sus dos lanzas como recordaban, pero ahora eran más grandes.
Por último, un ser que también tenía la misma apariencia de ellos, solo que este era de un color azul oscuro al igual que su armadura. Este no llevaba ningún arma como los otros dos, en cambio, lograron ver sus enormes garras que parecían ser capaces de cortar lo que sea.
—El poder de nuestro señor es inmenso —habló Artema, su voz hizo eco en toda la zona—. Mientras el siga existiendo, no importa las veces que caigamos, siempre resurgiremos y más fuertes que antes —extendió una de sus espadas y la apuntó hacia ellos, más precisamente hacia donde estaba Shiny—. Esta vez no tendrás la misma suerte.
—Tal vez lleguemos a necesitar un poco de ayuda —dijo Rarity un poco nerviosa ante sus enemigos.
—No solo ustedes quieren defender este lugar —escucharon una voz de tras de ellos, cuando voltearon vieron a Flash quien llegaba junto a la Princesa Luna y el General Squall.
—No permitiremos que luchen solos, Portadores —dijo Luna.
Junto a ellos y atravesando las enormes puertas del castillo, una gran cantidad de soldados de Canterlot. Tanto ponys terrestres, pegasos y unicornios de la Guardia del Sol como la Guardia de la Noche se habían alineado para defender el castillo y a todos los ponys en su interior. Ahora ellos también contaban con su ejército, no era tan numeroso como el del enemigo, pero ellos si tenían algo que defender.
—Sabes, yo también estoy ayudando —dijo Discord cruzado de brazos, Cerbero ladro en respuesta.
—Estoy segura que mi hermana estará muy orgullosa de ti —le dijo Luna en broma con una sonrisa, luego se adelantó siendo ella quien lideraba al ejército.
—¡Estamos todos aquí para defender nuestro reino! —comenzó a hablar Luna con su voz real mirando a los monstruos frente a ellos— ¡Demostrémosles a estas bestias que no deben tomarnos a la ligera! —ahora volteó hacia sus soldados— ¡En ausencia de mi hermana Celestia, yo me encargare de guiarlos a la victoria! —gritó con todas sus fuerzas levantando uno de sus cascos.
Todos los soldados presentes gritaron también con todas sus fuerzas apoyando a la Princesa, cada uno de ellos estaba más que preparado para luchar. Las tres enormes bestias que liberaban al ejército de monstruos rugieron con fuerza siendo apoyados también por ellos. Los Portadores veían felices aquella escena, saber que el reino siempre podría contar con tan valientes soldados.
—¡Ataquen! —rugió Artema preparando sus espadas para luego salir corriendo al ataque, las otras dos Armas lo siguieron de cerca y detrás de ellos, su ejército.
Los pegasos fueron los primeros en salir al ataque siendo liderados por Squall, todos ellos fueron directamente a enfrentar a los monstruos voladores. Los ponys terrestres avanzaron en el segundo ataque cargando sus lanzas y espadas, ellos intentarían contener a todos los monstruos junto a los pegasos, pero todavía los superaban en grandes números. Fueron los unicornios quienes se encargarían ahora de igualar la fuerza del enemigo, con múltiples hechizos ahora eran capaces de contenerlos a todos.
Atravesando el campo de batalla, las Armas se abrían paso apartando a todos a todos aquellos quienes estuviesen en su camino. Los Portadores corrían hacia ellos para detenerlos. Ya que algunos de los jóvenes Portadores aún no habían despertado sus Elementos, todos ellos se quedarían atrás y se unirían a la batallas solo en caso de que sea necesario.
Spike, junto a Rainbow y Applejack, fueron los primeros en atacar al Arma que encabezaba a los demás, Artema. Este extendió sus espadas preparado para enfrentarlos. Spike cubrió sus garras con sus llamas y logro sostener las espadas. Applejack, quien lo acompaño para enfrentarlo, fue corriendo sobre la cabeza del dragón para después arrojarse sobre Artema aprovechando que sus espadas se encontraban inmovilizadas.
Con la energía de su Eidolon cubriendo su cuerpo, libero todo el poder de Ifrit todo sobre Artema. Luego de su ataque, ella se apartó rápidamente para dejarle el resto a Spike,el dragón reunió toda su fuerza logrando apartar apartar las espadas para liberar una gran llamarada sobre él.
—¡Buen trabajo! —le dijo Applejack cayendo luego sobre su cabeza, ellos se habían apartado de Artema, aun siendo sus ataques muy poderosos, confiarse era lo último que debían hacer.
—Insectos, háganse a un lado —Artema se levantaba luego de haber sido tumbado por sus ataques, su cuerpo no presentaba herida alguna—, mi verdadero oponente está más adelante —miro sobre ellos justamente hacia donde estaba Shiny con sus amigos, cubrió sus espadas con su energía y avanzo para atacarlos.
Entre Rarity, Pinkie Pie y Rainbow Dash intentaban contener a Sanctus. El Arma tenía un gran alcance con sus lanzas, además de poder trasportarlas a sus garras luego de haberlas arrojado. Siendo ellas las más ágiles en el aire, tenían una cierta ventaja en esa batalla.
Las tres aprovechaban sus habilidades a larga distancia para atacarlo. En repetidas ocasiones, hacían combinaciones con sus habilidades resultando en ataques más poderosos que demostraban afectar a Sanctus, aunque no demasiado.
—Y pensar que fui derrotado una vez por ustedes. Que lamentable—decía Sanctus.
Concentrando su energía a través de sus lanzas, logro hacerlas el doble de largas y con numerosas púas que sobresalían a los lados. Ahora teniendo un mayor alcance y también un aumento considerable en su velocidad de ataque, comenzó a ser un problema mayor para ellas.
—¡Conozcan su lugar y acepten sus muertes! —rugió Sanctus.
Sus ataques eran cada vez más feroces y rápidos. Muchos de ellos terminaban a arrastrando a los monstruos que pertenecían a su ejército, a ninguna de las Armas parecía preocuparle en lo más mínimo mientras lograsen su objetivo.
—¡Eres muy divertido! —gritaba Pinkie Pie enfrentándose con la tercera Arma, ella sin muchos problemas era capaz de esquivar sus ataques en el aire gracias a las alas de Phoenix.
—¡Pinkie, concéntrate! —le gritó Twilight detrás de ella.
—¡Lo siento Twi! ¡Pero no puedo evitarlo! —Pinkie al final se apartó más de él abanicando sus alas liberando sobre el Arma un pequeño tornado de fuego, después llego a un lado de Twilight.
Ellas vieron como el Arma apareció de repente de entre las llamas extendiendo sus garras hacia ellas. Ambas lograron moverse a tiempo a solo centímetros de su ataques, si no hubiesen reaccionado a tiempo, habrían sido destrozadas por sus garras.
—No era tan rápido hace solo unos momentos —dijo Pinkie un poco pálida.
—Soy el más rápido entre todas las Armas —decía la criatura frente a ellas, este extendía sus garras las cuales parecían crecer un poco—. Soy Arma Fulgor.
Aun para tener ese cuerpo tan grande, resulto tener una gran velocidad. Sin importas que tanto se alejaran de él, siempre terminaba alcanzándolas en un instante. Incluso era capaz de saltar a grandes alturas para una oportunidad, Fulgor logró llegar detrás de ellas en el aire y lanzo sus garras sobre ambas, pero una burbuja verde apareció sobre ellas repeliendo por completo su ataque. En el suelo, Fluttershy se quedó atrás de para protegerlos con el poder de Carbuncle.
—Debo decir que tu habilidad es bastante útil —le decía Discord viendo como protegía a sus amigos, este se encontraba a su lado junto con Cerbero.
En varias ocasiones, los monstruos se acercaban a ellos para atacarlos, pero Discord se encargaba de desaparecerlos o incluso de transformarlos en cualquier otra cosa que no fuese peligrosa. Fluttershy todavía tenía esa expresión de tristeza en su rostro. Aun estando en medio de ese campo de batalla, le era imposible olvidarse de Silver.
—No sabría que decirte para hacer sentir mejor, sabes muy bien que esa no es mi especialidad —le dijo Discord volteando hacia otro lado.
Sin que él se diera cuenta, otro monstruo había logrado acercado rápidamente por detrás de Fluttershy con la intención de atraparla con sus enormes colmillos. Al no poder reaccionar a tiempo para salvar a la pegaso, fue Cerbero quien intercepto al monstruo siendo este atrapado por los colmillos de las tres cabezas. Aun para tener esa pequeña apariencia, seguía siendo igual de feroz.
—Estaba por hacer eso —dijo Discord un poco molesto.
En medio del todas las batallas, la Princesa Luna también se encontraba participando. Siendo protegida por un grupo de cinco de sus mejores unicornios, ella usaba sus más poderosos hechizos contra la horda enemiga.
—¡Les ordeno que abandonen este lugar inmediatamente! —gritó Luna furiosa mientras liberaba todo su poder contra los monstruos que atacaban Canterlot— ¡Nadie seguirá lastimando a los ponys mientras yo esté aquí!
Luna extendió sus alas y se elevó varios metros sobre el suelo. Muchos de los monstruos se dieron cuenta de su presencia y se arrojaron sobre ella. Luna cargo una gran cantidad de energía en su cuerno para luego liberar una gran onda de magia repeliéndolos a todos.
—No me gusta que nos hayan dejado de nuevo fuera de la batalla —se quejó Quartz,el al igual que el resto de los jóvenes Portadores se habían quedado al margen de la batalla.
—¿Crees que ya sea hora de unirnos? —le preguntó Candy a Shiny quien se encontraba a su lado.
—Prometimos solo hacerlo en caso de que sea realmente necesario —dijo Shiny, todos ellos se habían quedado cerca de las puertas del castillo, algunos guardián se habían quedado con ellos, Fluttershy había dejado un escudo que los cubría a todos—. Sé que no les agrada la idea, pero no todos podemos pelear aun.
—¡Sé que poder hacerlo una vez estemos ahí con ellos! —gritó Speed molesto— Justo cuando creí que nos dejarían ayudarlos.
—Siento no poder ser capaz de ayudarlos aun —se disculpa Dawn bajando la cabeza.
—No es tu culpa —le dijo Shiny sonriéndole—. Sé que en cualquier momento,ustedes también serán capaces de despertar su poder. Pero por los momentos, solo podemos esperar a que ellos puedan arreglárselas sin nuestra ayuda.
—Si no fuera por ustedes tres, jamás habrían podido detener a Cerbero —habló Dizzy llamando la atención de todos, él tenía una expresión seria—. Puedo decir con seguridad, que estos enemigos son mucho más temibles.
—Entonces, solo nos queda esperar —decía Shiny viendo ahora hacia el campo de batalla, su expresión también se puso seria—. En el peor de los casos, tendremos que intervenir.
Por unos momentos, los soldados del reino junto con la Princesa parecieron haber sido capaces de eliminar a la mayoría de los monstruos, pero notaron como comenzaron a llegar más en grandes cantidades. Muchos de los soldados ya se encontraban heridos de gravedad y la batalla parecía apenas empezar para todos ellos. Los Portadores eran capaces de capaces de contener a las tres Armas, pero sus fuerzas se encontraban muy igualadas. Ninguna de las batallas parecía tener fin tenían ambos bandos las mismas condiciones de fuerza.
—Tanto que ustedes alardean, pero no tienen tanto poder como dicen tener —decía Spike defendiéndose de las espadas de Artema. El y Applejack ya habían podido causarle algunas heridas, pero no tenía pensado ceder ante ellos.
—Solo espera, Portador —Artema se encontraba haciendo fuerza con sus espadas ante las garras de Spike—. Nuestro verdadero poder es más grande de lo que puedas imaginar. Solo estamos ganado tiempo.
—¿Tiempo para qué? —se preguntó Spike, fue entonces cuando notó como de pronto Artema comenzaba a ganar más fuerza.
—Para le llegada de nuestro amo —Artema extendió sus espadas siendo capaz de arrojar a Spike contra el suelo, este le había provocado profundos cortes en sus garras.
Todos los presentes en ese lugar de pronto fueron presentes como algo inmenso comenzó a descender de entre las nubes. Una gran sombra cubrió todo Canterlot mientras el objeto seguía descendiendo, se trataba de la gran isla flotante donde se encontraba Scelus. Cientos de monstruos siguieron apareciendo sobre la gran ciudad y una extraña neblina negra los acompañaba. La misma neblina cubrió a todos los monstruos al igual que a las Armas, sus cuerpos se hicieron más grandes y lo Portadores podían sentir como sus poderes crecían rápidamente.
—Su hora ha llegado —dijo Artema completamente cubierto por esa niebla, sus ojos brillaron con un intenso color rojo y sus espadas se hicieron incluso más grandes que antes. Sin esperar más, siguió con su ataque.
El primero en su camino se trataba de Spike. El dragón no fue capaz de detenerlo cuando solo vio unos cortes en el aire, las espadas hicieron su trabajo cubriendo todo su cuerpo en un instante de cortes profundos.
—¡Spike! —gritó Rarity al verlo cayendo cubierto de heridas, incluso Applejack fue apartada de su camino recibiendo un golpe con la empuñadura de una de sus espadas.
—¡Dejen de interferir! —Artema siguió avanzando ahora a través de las líneas de los soldados de Canterlot, sin muchos problemas se deshacía de ellos en unos instantes— ¡Mi objetivo está muy cerca! —a lo lejos, pudo ver a Shiny dentro de aquel escudo.
—¡Se está acercando! —gritó Dawn aterrorizada.
—Yo me encargo —dijo Shiny saltando a través del escudo, ahora se encontraba volando hacia Artema preparada para enfrentarlo.
Su Elemento brillo haciéndola tomar su forma adulta junto con aquella armadura de samurái, a su alrededor se materializaron las tres espadas que uso en la batalla contra Cerbero. Ella tomó una de las espadas con su boca mientras que las otras dos las siguieron flotando a sus laterales.
Sin tener en cuenta la enorme diferencia de tamaños, Shiny en el aire encaro a Artema demostrando tener la misma fuerza. Su espada chocaba con fuerza contra una de las de Artema, ninguno de ellos dos pensaba retroceder ante el otro.
—Ahora soy mucho más fuerte de lo que era en nuestro último encuentro —dijo Artema, el extendió su otra espada y arrojo un rápido corte contra Shiny, aunque fue bloqueado por una de las espadas que se mantenían flotando alrededor de Shiny. La pegaso apartó ambas espadas de Artema, luego soltó la que sostenía con la boca haciendo que sus tres espadas giraran alrededor de ella.
—No eres el único —dos de sus espadas salieron disparadas hacia Artema el cual las bloqueo con las suyas.
Aprovechando que en ese momento no podría contar con sus espadas, voló directamente hacia Artema. Llegó hasta su pecho causándole un largo corte llegando hasta su rostro. Ella se elevó alejándose de él y haciendo que sus espadas volvieran a su lado.
—Tampoco en buena idea subestimarme —le dijo Shiny.
—Interesante —Artema coloco una de sus garras sobre el corte que la había provocado Shiny—. Una herida normal habría sanado enseguida. Scelus ya nos habló acerca del poder de los Antiguos —extendió sus espadas hacia ella—. Ustedes son los primero que deben ser exterminados.
Artema cargo para dar un gran saltó dirigiéndose rápidamente hacia Shiny. La pegaso llevó las espadas al frente de ella bloqueando el potente ataque de Artema. Con el impulso de aquel salto, su ataque había ganado más fuerza. Shiny tuvo que junto toda su fuerza solamente para lograr desviar su ataque en otra dirección. Artema cayó más adelante preparándose en seguida para tomar otro impulso.
La isla se había posicionado justo sobre la ciudad. La ciudad se encontraba ahora a oscuras y los monstruos que seguían llegando no parecían tener fin. Los demás Portadores seguían luchando contra el resto de las Armas, pero muchos de los monstruos también comenzaron a atacarlos sin darles oportunidad de contraatacar.
—¡Dejen de molestar! —gritaba Rainbow volando en todas direcciones, muchos monstruos la seguían de cerca los cuales ella atacaba con sus plumas de hielo. Pero no importaba a cuantos derrotase, siempre legaban más de ellos.
—¡Debemos aguantar hasta el final! —gritaba Twilight mientras dejaba caer una lluvia de relámpagos sobre los monstruos— ¡Si nosotros caemos, todo estará perdido!
—Son demasiado. No puedo protegerlos a todos —decía Fluttershy dentro de uno de sus escudos. Cada vez que ella creaba un escudo sobre alguno de sus amigos, la Princesa o los soldados, estos eran destruidos a los pocos segundos por los monstruos.
—No te esfuerces demasiado —le decía Discord, incluso él estaba teniendo problemas para controlar a los monstruos, su magia del caos por alguna razón ya no estaba teniendo mucho efecto sobre ellos.
Cerbero se mantenía cerca de Fluttershy. Cualquier monstruo que se acercase demasiado a ella era recibido con toda su furia, aunque también estaba teniendo problemas para enfrentar a tantos enemigos.
—No estaremos seguros aquí por mucho tiempo —Dawn temblaba de miedo, los guardias que estaban cuidando el escudo donde se encontraban ellos se encontraban luchando con algunos monstruos.
—Prepárate —le dijo Candy a Quartz quien estaba a su lado.
—Siempre lo estoy —le respondió el híbrido expulsando un poco de fuego de su boca.
En cuanto los monstruos se arrojaron sobre el escudo donde se encontraban ellos, Candy y Quartz saltaron a través de este iluminando sus Elementos. Candy salió llevando su armadura negra con Zantetsuken en su boca. El cuerpo de Quartz creció a un gran tamaño, en sus garras aparecieron unos brazaletes dorados al igual que un chaleco dorado en su pecho. Ambos atacaron con todo su poder a los monstruos para alejarlos de sus amigos.
—¡Yo también debo salir pelear! —gritaba Speed queriendo salir del escudo para luchar también, pero era detenido por Dizzy.
—Todavía no estás en condiciones para hacer eso —le dijo Dizzy usando todas sus fuerzas para detenerlo.
—Puedo liberar el poder de mi Elemento si salgo —Speed agitaba con fuerza sus alas para intentar liberarse de él.
Aun teniendo el mismo poder que Shiny, a Candy y a Quartz les afectaba bastante la gran cantidad de enemigos. Cada portador, al igual que la Princesa y los soldados no podrían defenderse por siempre ante tantos monstruos. Incluso Shiny, aparte de mantener su lucha contra Artema, también estaba lidiando con el ataque de otros monstruos.
—¡Creí que sería una pelea justa! —gritó Shiny mientras se defendía de los monstruos con sus tres espadas, eras demasiados. Ante todo eso, invoco a Gilgamesh tomando este dos de las espadas que estaba usando Shiny.
—Mi único objetivo es eliminarte —le decía Artema quien volvió a chocar espadas con Shiny, Gilgamesh ahora la ayudaba a mantener a los monstruos alejados de ella—. No me importan los métodos que deba usar para conseguirlo.
—Spike, resiste —decía Rarity quien había llegado junto a Spike quien se encontraba herido luego de aquel brutal ataque de Artema, Applejack también había llegado con ellos. Ambas peleaban con todos sus fuerzas protegiendo a Spike.
—Esta aun no es tu última batalla —dijo Applejack mientras luchaba intensamente contra ese ejercito de monstruos.
—Saben, podríamos llegar a ser grandes amigos si nos sentamos a conversar un rato. Tal vez podríamos comer un poco de pastel —decía Pinkie Pie nerviosa intentando inútilmente razonar con ellos—. No tienen que eliminarnos a todos.
—No creo que quieran razonar con nosotros —le dijo Twilight llegando cerca de ella—. Esto no tiene fin. Necesitamos algo con más fuerza para acabar con todo ellos.
—Escucho cualquier idea que tengan —Rainbow Dash llego también con ellas.
—Trato de pensar —le dijo Twilight dejando caer un par de relámpagos a un grupo de monstruos que se acercaba a ellas, pero en solo segundos llegaron muchos más que las rodearon.
Fue entonces cuando Twilight subió la vista, todos esos monstruos provenían de aquella enorme isla sobre Canterlot. Desde el momento en que apareció, fue cuando los monstruos comenzaron a aparecer en incontables número, además les estaba brindando un gran poder a todos ellos. Lo primero que debían hacer, era deshacerse de alguna forma de aquella isla.
Aun con sus amigos luchando para protegerlos, algunos monstruos lograron avanzar hasta el escudo, algunos guardias quienes seguían protegiéndolo los atacaron enseguida. Ahora ante la vista de los Portadores, que aun seguían dentro del escudo, los monstruos se abrieron paso a través de los guardias en solo unos instantes, ahora atacaban al escudo. Con una furia notable en sus rostros deformes, estos mordían y rasgaban toda la superficie del escudo mientras los jóvenes ponys en su interior temblaban de miedo.
—¡Chicos! —gritó Quartz al ver a sus amigos en peligro, quiso ir a ayudarlos enseguida, pero su camino fue cortado por otro grupo grande de monstruos.
—¡Ya vamos a ayudarlos! —gritó ahora Candy, pero ahora se encontraba en las mismas condiciones que Quartz.
Los jóvenes ponys intentaban alejarse inútilmente de los monstruos, ahora el escudo era atacado desde todas direcciones sin dejarles oportunidad alguna de escapar.
Los se mantuvieron juntos, solo podían ver como el escudo se caía en pedazos poco a poco. Por unos instantes, fueron capaces de ver algunos fragmentos de sus vidas, como si sus mentes ya hubiesen aceptado sus sonido de un cristal rompiéndose inundo sus odios, seguido después de fuertes rugidos sobre ellos.
—¡Al suelo! —escucharon ellos, por reflejo se arrojaron al suelo sin poder reconocer a quien pertenecía esa voz debido a la gran cantidad de monstruos que los rodearon.
Dawn logró levantar la vista para ver que se trataba de Candy. Ella con su espada se estaba encargando de eliminar a todos los monstruos que los habían atacada. Pero cada vez más de ellos comenzaron a llegar al lugar. Incluso Quartz también logro llegar con ellos, con su gran tamaño podía encargarse de varios de ellos en unos segundos.
—¡Aléjense! —rugió Quartz, comenzaron a ser demasiados que incluso el y ya comenzaba a tener problemas solo con moverse, muchos de ellos se habían arrojado sobre el intentando inmovilizarlo.
Tratando de alejarse de la batalla, los tres jóvenes intentaron correr para encontrar un lugar donde poder esconderse. Pero desde todas direcciones continuaron llegando.
En una ocasión, Dawn estuvo justo frente a uno de esos monstruos mientras todavía intentaban escapar, ella solo pudo ver como este levantaba una de sus garras preparado para atacarlo, ella solo pudo cerrar los ojos y esperar lo peor. Pero nunca llegó.
—¡Speed! —ella pudo reconocer la voz de Dizzy a su lado quien había gritado, temiendo lo que pudo haber pasado abrió los ojos.
Frente a ella vio como Speed se había interpuesto en el ataque del monstruo recibiéndolo el por completo. Dawn solo veía como su amigo caía al suelo con un enorme zarpazo en un costado de su cuerpo.
—¿Speed…? —se preguntaba ella agachándose y acercándose a él, al verlo de cerca pudo ver que estaba respirando con dificultad y su herida comenzaba a sangrar— ¡Speed! —gritaba ella repetidas veces intentando hacer que reaccionar, pero no respondía.
—¡Dawn! —volvió a escuchar a Dizzy gritar detrás de ella, Dawn levantó la vista para al mismo monstruos que le había provocado aquella herida a Speed el cual se dirigía de nuevo a atacarla. Esta vez ella no cerró los ojos viendo fijamente al monstruo.
¿Deseas poder salvar a tus amigos?
Dawn escuchó una extraña voz de la nada. Ella no sabía porque, pero aun con todo ese ruido pudo escucharla con claridad. El tiempo se detuvo completamente a su alrededor, ningún monstruos se movía y era el mismo caso con sus amigos. A sus cascos, Speed seguía herido con aquella profunda herida.
—¿Acaso esto… será un Eidolon? —se preguntó ella, ya había escuchado las historias de los Portadores acerca de la sensación cuando se hacía un pacto con un Eidolon.
Respóndeme, ¿Deseas salvarlos?
Aunque ella no sabía porque tenía un extraño presentimiento con esa voz. Dawn sentía una respiración helado a su alrededor. Un escalofrió recorrió todo su cuerpo y era capaz de ver su aliento.
El tiempo es esencial para salvarlos. Debes tomar rápido una decisión
Dawn vio como una especia de sombra se movía entre los cuerpos de los monstruos. Podía ver unos profundos rojos en su interior. Al poco tiempo llegó a su lado comenzando a flotar sobre ella, Se sentía aterrado, incluso más que cuando los monstruos los habían atacado.
—¿Quién eres? —se atrevió a preguntar.
El único que puede salvarlos
—¿Y por qué tengo este mal presentimiento con tus palabras? —ella levantó la vista ahora encarando a la sombra, Dawn tenía miedo de llegar a desencadenar algo de lo cual podría llegar a arrepentirse.
No todos los Eidolones pelean desde la luz, Hay otros que pelean desde la oscuridad.
—¿Eres nuestro enemigo? —siguió preguntando, aquella sombra descendió hasta la altura de su rostro mirándola ahora fijamente.
Yo puedo darte salvación, pero solo pido una cosa a cambio
—¿Y qué es?
Mi poder es tan grande como la energía que absorbo. Solo necesito un poco de tu energía y podre salvarlos a todos
De nuevo regreso ese mal presentimiento. Ella de verdad quería salvar a sus amigos y a sus padres, pero no sabía si debía confiar en aquella presencia. Sentía algo malvado proveniente de él. Ella notaba como el tiempo poco a poco volvía a fluir, los monstruos a su alrededor siguieron acercándose a ellos. A sus cascos, Speed seguía herido y no sabría cuánto tiempo debía quedarle si no lo atendía rápido. Se estaba quedando sin opciones.
—¿En serio podrás salvarlos?
Puedes confiar en mí
—Entonces hazlo —dijo Dawn levantando la vista hacia la sombra, todavía no muy convencida por sus palabras, pero no tenía ninguna otra opción.
Has tomado la decisión correcta, Heredera
El Elemento de Dawn comenzó a brillar al tiempo que la sombre frente a ella se desvanecía. El tiempo recobro su flujo y ella de pronto comenzó a sentir un intenso dolor en su cabeza. Un resplandor negro emanaba de su anillo, una extraña fuerza apartó violentamente a todos los monstruos que los tenían rodeados. Dawn comenzó a gritar.
—¡Dawn!, ¿Qué te ocurre? —le preguntó Dizzy al verla caer al suelo mientras se sostenía la cabeza con fuerza. Él no lograba entender que había ocurrido, no sabía que pudo haber hecho que los monstruos se apartaran de ellos.
Justo sobre Dawn, un gran grupo de murciélagos completamente negros comenzaron a reunirse. Todos ellos empezaron a unirse en un solo punto formaron una esfera de color negro, esta misma seguía creciendo mientras más murciélagos se unían a ella. La esfera termino de crecer llegando a tener un gran tamaño, esta tenía un extraña superficie liquida. Desde su interior descendió un ser envuelto en unas largas alas de color roja y negro, este luego las extendió dando a conocer su apariencia. Se trataba de un murciélago con cuerpo humanoide, todo su cuerpo era de color rojo y negro. Tenía una larga cola la cual terminaba en una filosa punta. Toda su cabeza era de color negra con unas largas orejas. A simple vista, se podría decir que se trataba del mismo demonio.
Soy Diablo. El único a quien deberían temer
Este ser levantó una de sus garras introduciéndola dentro de la esfera negra que aún permanecía sobre él. Una energía amarilla fluía desde su cuerpo al interior de la esfera haciendo que esta comenzara a crecer. Una extraña energía emanaba ahora de la esfera y luego comenzó a elevarse. El aire comenzó a distorsionarse a su alrededor y de pronto se convirtió en una especie de remolino. Se había convertido en un agujero negro.
Con una increíble fuerza, comenzó a absorber a todos los monstruos que se encontraban alrededor de los jóvenes Portadores. A medida que seguía absorbiéndolos, esta se hacía cada vez más grande y la fuerza con la que arrastraba a los monstruos se hacía más grande.
Por todo el campo de batalla continuo absorbiéndolos, incluso a los que continuaban descendiendo desde la isla sobre ellos. Las Armas no se veían afectadas por esta fuerza, solo veían como si ejercito era reducido rápidamente debido a ese agujero negro. Las tres bestias comenzaron a rugir con fuerza haciendo una especie de llamado. Desde la isla ahora caían con fuerza monstruos incluso más grandes que los demás. Ya no eran ahora solo criaturas aladas, estas eran bestias hechas para aplastar todo a su paso con su increíble fuerza. Muchas de ellas sostenían en sus garras mazos y hachas. Estos al no verse afectados por la fuerza del agujero negro, atacaron a los soldados y a los Portadores.
Necesito más poder
El Eidolon oscuro también rugió ante la presencia de los nuevos enemigos. Ahora su energía amarilla comenzó a esparcirse por todos lados cubriendo tanto a los monstruos como a los soldados, la Princesa, los Portadores e incluso a los demás Eidolones que también habían sido invocados. Hasta las mismas Armas se vieron afectadas.
No quedara rastro alguno de ustedes
La energía de Diablo parecía extraer algo de todos los que se encontraban en ese lugar. Una energía verde que fluía toda directamente hacia su cuerpo. Todos ahora se sentían cansados y sin energías, la propia energía vital de sus cuerpos estaba siendo extraída.
¡Desaparezcan!
Ahora el agujero negro volvió a elevarse y ahora crecía al menos diez veces el tamaño que era. Todos los seres alados que quedaban en los alrededores fueron absorbidos por este en solo unos instantes. Incluso ahora, parecía empezar a arrastrar a los nuevos monstruos mientras estos luchaban por quedarse en tierra. Fue solo cuestión de tiempo hasta que también fueron todos absorbidos.
Aun en el suelo, Dawn seguía gritando. La energía de todo su cuerpo literalmente estaba siendo arrancada por el Eidolon, ella si quiera era capaz de detenerlo ni cancelar la invocación. Estaba completamente fuera de control.
Las Armas ante esta amenaza, se dirigieron todas para atacar a Diablo. Pero en cuento estuvieron frente a él, a Diablo solo le basto levantar una de sus garras para dejarlos inmovilizarlos contra el suelo.
Un poder que no puede ser visto. Un poder que no puede ser detenido. Un poder que aprovecha una de las fuerzas más poderosas del mundo. La gravedad
Diablo hizo mucha más presión sobre las tres Armas al punto de estar aplastándolas contra el suelo. Al haber absorbido también parte de la energía de ellos, no serían capaces de escapar.
Ante todos los presentes en los alrededores del castillo, el agujero negro se había encargado de absorber a todos los monstruos. Estos mismos ya habían dejado de aparecer desde la isla y ahora solo quedaban las Armas bajo el control de Diablo.
Seres débiles
El Eidolon levantó la misma garra con la que les había estado ejerciendo presión con la gravedad, los tres salieron despedidos por los aires siendo estos impactados con fuerza contra la parte inferior de la isla flotante. Fue tanta la presión que ahora ejercía sobre ellos que la misma isla comenzó a agrietarse, toda su superficie se agitaba con tanta fuerza que parecía que colapsaría en cualquier momento.
—¡Basta! —entre toda la conmoción se pudo escuchar el fuerte grito de Dawn.
Combatiendo con el inmenso dolor que le provocada su propio Eidolon, ella se colocó de pie mirándola ahora con un odio indescriptible. No era por el simple hecho de haberle causado dolor, sino que ella pudo sentir como Diablo también les había estado arrebatando toda la energía a sus amigos a cambio de poder.
—¡Ya has cumplido con tu deber! ¡Ahora vete! —le gritó la unicornio, Diablo aun ejerciendo presión sobre las Armas volteó la vista hacia ella.
Estoy cumpliendo mi palabra
—También les estás haciendo daño a ellos — Dawn observaba a todos a su alrededor, con todas sus fuerzas arrebatadas nadie era capaz siquiera de levantarse.
El poder tiene sus sacrificios. Era un precio justo a pagar para salvarlos
—¡Te he dicho que te vayas! —siguió gritando Dawn, ella bajo la vista viendo a Speed ahora mucho más débil que antes, parte de su fuerza vital también había sido extraída por Diablo—. ¡No quiero volver a verte! —lo fulmino una vez más con la mirada.
El Elemento de Dawn estaba perdiendo su brillo, el mismo cuerpo de Diablo comenzaba a desvanecerse. El agujero negro se disolvió por completo y su fuerza gravitacional sobre las Armas se detuvo. Las tres bestias habían quedado literalmente clavadas en la parte inferior de la isla, sus cuerpos ahora se encontraban completamente inmóviles.
Nuestro pacto ya está hecho. Seguiré estando a tus servicios
Luego de un siniestro rugido, el cuerpo de Diablo se disolvió en ciento de murciélago los cuales se dispersaron en todas direcciones. Dawn solo podía ver el estado en que habían quedado todos los que estuvieron presentes en la batalla. La invasión de los monstruos pudo ser detenida, pero pudo haberles costado mucho más si se hubiera extendido más el ataque de Diablo. Sin más fuerzas para sostenerse sobre sus propios cascos, Dawn cayó inconsciente a un lado de Speed.
La isla sobre ellos comenzó a elevarse. En la punta de la torre más alta del castillo, Scelus había presenciado todo lo ocurrido. Este se dio la vuelta mientras comenzaba a retirarse.
—Les concederé esta pequeña victoria —decía Scelus pasando a un lado de Silver quien también se encontraba en ese lugar—. Ya es hora de preparar el acto final —dicho eso, su cuerpo se desapareció en una nube negra.
Silver se quedó un poco más en ese lugar. Completamente inmóvil tenía la mirada fija en el cielo sobre él, no sabría decirse con exactitud lo que pasaba por su mente en ese momento. La isla siguió elevándose hasta que a cierta altura se desvaneció sin dejar rastro.
En los restos del campo de batalla, solo algunos fueron capaces de colocarse de pie aun después de haber sido robadas sus fuerzas, entre ellos se encontraba la Princesa Luna.
Ella solo se encontraba observando los resultados de aquella batalla, su mirada solo podría reflejar el horror ante tal escena. Aquello no podría definirse como una victoria, solo algo que pudo haber sido peor si se hubiera extendido por mucho más tiempo. Algunos de los soldados que lograron levantarse estaban ayudando a auxiliar a otros. También vio como varios de los Portadores estaban ayudando a Spike, el dragón se había llevado las perores heridas enfrentando a una de las Armas.
Ella levantó la vista hacia donde hace solo unos minutos se encontraba la isla sobre ellos. Que todavía ellos siguieran vivos, era solo porque el enemigo se los había permitió. Ellos aun no habían experimentado el verdadero miedo.
Continuará.
Un resultado no muy bueno, pero no siempre pueden haber victorias felices. Un cap que de verdad me costo escribir, mas que todo armando las escenas y que tanto debía contar. Ya nos estamos acercando a los últimos, calculo deberían quedar entre cuatro o cinco, aunque eso depende de que tanta inspiración tenga, estoy planeado hacer un final memorable. Eso es todo por ahora, hasta la próxima.
