Según iban pasando los días, Big Mac se acostumbraba más a la presencia de ciertos momentos del día en los cuales solía cruzarse con Sunset Shimmer, desde luego, su timidez le impedía ser como el resto de los muchachos en una situación similar… no era un experto en cuestiones semejantes al amor adolescente ni cosas similares, pero cierto instinto le decía que aquella muchacha de ojos turquesa indescifrables, cabello bicolor y sonrisa sencilla era la adecuada. Sin embargo, tenía cierto temor, cierta desconfianza al respecto.

¿Qué pasaba si solo era un engaño que él mismo se hacía? ¿Y si en verdad ella no sentía lo mismo? ¿Acaso no era indebido tener una relación más allá de meros conocidos con la amiga de su hermana? Y sin embargo, fuese en el almuerzo, en algún cambio de hora ocasional o cuando ellas se decidían reunirse en la granja para realizar algún trabajo de colegio que necesitase de espacios amplios o simplemente desearan realizar un picnic, ella le hablaba y el respondía, a veces por menos de quince minutos a veces por más de media hora, después de los miembros de su familia, ella era la persona con la que mayor tiempo pasaba.

Pero muy aparte del tiempo, simplemente no podía aburrirse, ciertamente ella se comportaba de distintas formas, podía estar triste por cinco minutos, después comenzaba a sonreír, tocaba temas del pasado, del presente y tenía preocupaciones por el futuro. Gustaba bastante del chocolate, además de las frutas, aunque claro, como cualquier chica se molestaba si le decía que comía demasiado. ¿A dónde se iba toda esa comida? ¿Cómo podía mantener aquella figura si no era ni atlética ni extremadamente activa? También estaba el hecho de que era increíblemente fuerte para tener un cuerpo sin entrenamiento físico. En Rainbow Dash o su hermana era comprensible, pero en ella… pues no.

Pero dejando de lado aquello, solían tener discusiones donde ella gustaba de hacer bromas ocasionales para calmar el debate; era inteligente, muy inteligente y sobre todo, podía hacer algo que ninguna chica salvo Applejack podía… se daba cuenta de sus emociones, incluso de las menos inocentes. En alguna ocasión le instó a ver su cabello sin tratar de llegar al final de este. Lo cual desde luego, no pudo.

¿Qué haría el promedio de los muchachos del colegio? ¡Aprovechar la oportunidad! Desde luego, era la muchacha más deseada del colegio, nadie podía resistirse ni a su belleza natural, ni a su personalidad demasiado diferenciada del resto de las muchachas. Pero ¿Qué hacía ella con aquel promedio de chicos de la CHS?: rechazarlos de forma considerada, con aquellas frases de no eres tú, soy yo; créeme, es mejor que solo seamos amigos; enserio me halagas, pero no puedo aceptar. Aquellas que no pretendían dañar los sentimientos de nadie, pero bien sabía que lo hacía, pese a ello, eran cosas de la adolescencia, simplemente no se podían evitar.

Sin esperar por mucho tiempo, pronto Sunset llegó a su casillero, era una coincidencia extraña que quedara a solo tres de distancia del suyo, llevaba aquel libro con un sol ocultándose en la portada, mientras lo guardaba, se volteó para observarlo y sonreírle. Ultimadamente se quedaba a esperarla cuando no se topaba con ella. Era extraño pues en diez días no se habían cruzado en solamente dos.

Sin embargo, era agradable aquella casi ininterrumpida rutina de encontrarse con ella.

Y allí estaba ella, finalmente sus ojos turquesa, se mostraban radiantes, levantando la mano suavemente al mismo tiempo, con tanta emoción. Solo ella podía hacer aquello; los pocos segundos en los cuales la pelifuego se acercó fueron intensos, el mancebo sintió su pecho latiéndole fuertemente, de pronto sus pies estaban inquietos, esbozando una sonrisa nerviosa, saludó con la cabeza.

Sunset por su parte correspondió el saludo, sus ojos turquesa tenían un brillo singular, ella sabía bien que no debía forzar las cosas; Big Mac podía ser como una tortuga, los pasos precipitados hacia lo desconocido solo servían para que se escondiera dentro de su caparazón, en el caso del joven de ojos esmeralda, para alimentar su timidez o silencio natural. Además, pese a notar ciertas señales en él, no se atrevía a arriesgarlo todo.

- Hola. – Fue el saludo del efebo, manteniendo el contacto visual con Sunset.

- Hey, pensé que tenías clases de matemáticas. – Le respondió ella, volteándose para guardar unos cuantos libros.

- Sip.

De pronto, Big Mac observó un libro caer al piso; era aquel extraño que solía brillar, era un artefacto extraño, por alguna razón, Sunset siempre se ponía nerviosa cuando comenzaba a brillar, ello significaba la llegada de un mensaje desde su mundo natal.

Ese simple accidente, apreciar el libro extraño logro revivir el recuerdo que olvidaba casi todo el tiempo en el cual se hallaba junto a la chica de piel ámbar. Ciertamente, pese a parecer una, ella no era una humana ¿O sí? Ver su figura encontrando rasgos humanos, incluso en su comportamiento era todavía más confuso. ¿Y qué había de el rostro enseñado por ella en la Sweet Apple Acres? Aquella piel roja fina, esos ojos llenos de penumbra obscura; aquello no era humano, era algo distinto y quizás ella no era quién parecía ser, quizás dentro de ella se hallaba esa criatura del baile de otoño… un demonio… pero también estaba aquella impresionante muchacha de los juegos de la amistad. En aquella ocasión no solo salvó a todos sino que enamoró a una multitud de chicos, alguno que otro sacó una foto del momento, aquel vestido, el maquillaje rojo en sus párpados. En aquella ocasión su aspecto fue tan hermoso que incluso él estuvo al tanto.

¿Estaba loco por pensar así? ¿Estaba mal que le gustara aún después de que ella misma le mostrara su secreto? Era una locura pensar en una salida más allá de limitarse a separarse, alejarse, distanciarse de ella. El sentido común le instaba a no verla, no hablarle, no intentar siquiera mantener su amistad, su relación era compleja por ese hecho.

- De todas, formas, espero que te vaya bien Big, nos vemos luego. – Fue la expresión de la adolescente poco antes de marcharse a paso rápido rumbo a la clase de biología, una de sus favoritas.

Ni bien Sunset dio vuelta en el pasillo a la derecha para después dirigirse al extremo sureste del piso inferior, el laboratorio era un lugar que estimaba en gran medida, pues le recordaba parte de sus actividades cuando fue una estudiante de Celestia. No, movió la cabeza para regresar al presente, nada importaba más que el presente, el pasado no era hoy, por mucho que este la estuviera persiguiendo para rendir cuentas por todas sus acciones más terribles y por mucho que el futuro era cada vez más difuso, su vida en la CHS era un regalo, por tanto lo disfrutaría con todas sus fuerzas.

Big Mac era el hermano de Applejack, ahora quedaba por aclarar algo más al respecto, todos sospechaban de lo suyo con Big Mac, Rainbow Dash tomó nuevamente su emparejamiento con el de piel rojiza, lo peor de todo es que no sabía cuándo callarse. Todavía podía recordar el momento exacto. Era un viernes como aquel.

*Flashback

La cantidad de movimientos en las sombras eran todavía apreciables, la luz lunar daba la visibilidad suficiente como para observar el baile de las ramas de árboles cercanos impulsados por el vaivén del viento; en medio de aquel paisaje de Sweet Apple Acres en la pijamada realizada durante ese jueves pasó algo no esperado, no deseado, mucho menos aconsejable.

Sunset mantenía la calma mientras Rarity tenía una mano de cuatro cartas, Rainbow Dash por su parte llevaba tres y ella dos; la cuestión era complicada, las siguientes cartas de Uno serían la clave para decidir quién tendría una penitencia lo suficientemente elevada como para querer perder. Dicha sentencia sería cualquier cosa que el resto de las chicas decidiera, hasta ese momento Twilight había tenido que comer dos chilis completos sin agua o bebida alguna; Pinkie Pie tuvo que llamar a Cheese Sandwich con las palabras: estoy muy aburrida; Fluttershy tuvo que hacer una llamada de broma a una pizzería finalmente Applejack tuvo que enviarle una selfie a Trent, obviamente, tanto la vaquera como la fiestera tuvieron que guardar sus celulares para no ver las respuestas.

En resumen, era un momento de ansiedad, solo habría una ganadora, es decir, solo una podría librarse de las penitencias; era momento de decidir, Rarity de forma estratégica había conseguido armar una mano de un solo color con un comodín camba color, mientras que Rainbow Dash tenía un dos verde, un cuatro rojo y un más dos amarillo; era muy difícil que se quedara con una sola carta. Todo apuntaría a que Sunset Shimmer sería quien ganaría, si no fuera claro porque sus cartas eran un más cuatro comodín y un más dos, según las reglas aquellas cartas no podrían brindarle la victoria, sino solo una normal.

Debido a que el juego podía tener distintas duraciones, Twilight había sugerido que cada cuatro rondas saldría quien tuviera más cartas, fue irónico que fuera justamente ella la primera en perder por dicha regla. No obstante, ahora estaban en la segunda ronda. Rainbow observaba a sus dos amigas, por un lado estaba Rarity, una gran jugadora de juegos de mesa y del otro, Sunset Shimmer, quien estaba de suerte.

Rarity se deshizo de su cuatro azul, de inmediato Rainbow tomó su turno para reemplazarlo por su cuatro rojo, cambiando así el color permitido, al pasar el turno hacia Sunset, esta prefirió deshacerse de su carta de más dos roja, de inmediato se vio forzada a sacar una carta del mazo: un 2 verde. Cuando Rarity la observó furibunda, solo bajó los hombros levantando sus manos; qué podía hacer, en juego estaba salvar su dignidad o al menos la salvación de un momento vergonzoso.

Cuando la modista continúo, lanzó una carta roja que le había salido, desde luego, la deportista no tuvo otra más que sacar una carta para probar suerte, era una negación de turno azul, demasiado tarde gruñó para sus adentros. Posteriormente, Sunset se deshizo de su más cuatro comodín. A lo cual Rarity solo vio su derrota y futura penitencia, calcinando con su mirada a su amiga de piel ámbar observó a Rainbow Dash, tratando de comunicarse con la mirada.

- Necesito azul. – Fue todo lo que la de ojos violeta necesito decir para sentenciar consecuentemente a la pelifuego.

- Amarillo. – Afirmó Sunset segura de su victoria.

Sin que la de ojos turquesa pudiera anticiparlo, la mano de Rarity puso la carta comodín.

- Azul. – Afirmó con toda seguridad.

Cuando el turno pasó a Rainbow Dash, esta utilizó su negación de turno, posteriormente Rarity puso un más dos azul al cual de inmediato se le agregó un más dos rojo de Rainbow.

Sunset tragó saliva, aquella jugada había cambiado todo su juego. Cuando Rarity se levantó dispuesta a esperar su penitencia, la pelifuego trataba de pensar en una salida, pero esta simplemente no existía. Fue en ese preciso instante que descartó una carta y esperó la mejor jugada de la de cabello multicolor, desde luego, esta se libró de su última carta.

Allí terminaba todo, Rainbow se liberaba de cualquier penitencia, mientras que tanto ella como Rarity debían cumplir con un reto que estaban seguras sería vergonzoso, alocado y conociendo las exigencias de Rainbow Dash en esas cosas, sería altamente exagerado.

Después de veinte segundos pensando, la de pelo multicolor sugirió algo al grupo del resto de las muchachas que debían dictaminar la penitencia a cumplir por las dos perdedoras del juego.

- Sé que prometimos no volver a hacer esto, pero las reto a hacer una llamada en privado a algún chico al azar.

Así pues, ambas sacaron sus respectivos teléfonos celulares, poniendo el teléfono en marcado rápido, debían seleccionar un número al azar, tocarlo y sin importar qué chico respondiese, debían decir algo estresante, perturbador, gracioso, o solo si se atrevían a decir algo estresante; desde luego, fingirían sus voces para no revelar su identidad, cosa que sería bastante inconveniente.

- Primero tú Rarity. – Señaló Rainbow Dash tomándola por el mentón para llevar su vista al cielo mientras sus dedos deslizaban la pantalla para que, así como una ruleta, los números se movieran hasta que finalmente llegó decidirse por uno; los contactos de My Stable fueron combinados con los propios de la tarjeta SIM, por lo cual la modista abrió los ojos como platos al ver que el número era de Snips, un muchacho de grado inferior.

- Hola… contestó del otro lado.

- Haló – Habló la de ojos azules fingiendo su voz a la perfección, agregándole un tono cantarín, algo más melódica e infantil; sorprendentemente al hacerlo, logró emular la voz de su hermana menor, todas pudieron apreciarlo al instante. – Cómo estás.

- Sweetie Belle, no me digas que necesitas nuevamente un grupo de filmación. – Salió desde el otro lado.

Los ojos de la adolescente de piel blanca se dilataron mientras su expresión pasaba a una de preocupación, una cosa era hacer una broma cuando el chico pensaba que era una chica que no conocía, otra bien diferente era hacerlo mientras él pensaba que era su hermana menor; desde luego, la pata todavía no estaba metida.

- No, llamé para saber si sabías algo de diseño gráfico.

- Es la quinta vez que te digo que no, eres un poco distraída.

- Ajá, bueno, chao…

Al terminar la conversación, observó en el rostro de sus amigas cierta incomprensión, obviamente no había cumplido con la penitencia, aunque tenía una buena excusa, poner a su hermana en problemas no era una acción que estuviese dispuesta a realizar.

Posteriormente tendría que cumplir con su castigo, mas por el momento todas comenzaron a asediar con miradas de expectativa a Sunset, quien comenzó a temblar, aquellas bromas fueron descartadas hace mucho tiempo por meterlas en problemas aproximadamente un cuarto de las veces. Haciendo un puchero, tomó su teléfono celular realizando la misma acción que Rarity, en menos de cinco segundos seleccionó un número al azar, viéndolo solo después de marcar, esperó lo mejor al observar la pantalla.

Rainbow Dash por su parte tomó el celular de sus manos y puso el altavoz, pero de inmediato reconoció el número sin foto ni nombre, cómo no olvidar la combinación sencilla bajo la cual estaba configurado. Pero antes de quitar el altavoz, Sunset lo recupero, solo para ver el número, antes de que se atreviera a colgar, una voz bien definida respondió del otro lado.

- ¿Sip?

Instantáneamente todas pusieron una cara de impresión; aquella coincidencia era todo menos risible, pues Applejack estaba a metros del lugar, si había una hermana que superaba a las presentes en celos por un muchacho, era ella, por mucho que fuera su hermano, realmente no deseaba compartirlo con nadie; del mismo modo, Applebloom había demostrado ser igual, algo tenía aquel sujeto.

- ¿Sip? – Volvió a preguntar el mancebo con una voz más clara por si no le hubiesen escuchado del otro lado.

Sin dejar de observar a los ojos de la vaquera, Sunset tragó algo de saliva, disfrazando su voz haciéndola algo más chillona y un poco ronca, se dispuso a hablar, por mucho que todas la observaran así como sus deseos por no ser descubierta.

- Hola, estamos realizando una encuesta a nuestros usuarios. – Afirmó, sabiendo bien que en realidad alguien como Mac no caería en una jugada tan antigua, así que sin esperar respuesta por su parte continuó – ¿Por qué está tan solito si tiene ojos tan bonitos?

Todas aguantaron una risa pícara, menos claro Applejack que ponía cara de impresión, todavía no podía creerse que su amiga de ojos turquesa tuviera una valentía semejante.

- ¿Qué?

- No se ofenda ¿Por qué teniendo manos tan grandes no puede atrapar a una chica? – Finalmente, luego de decir aquello colgó, estaba toda colorada, apenas podía contener el calor proporcionado por la vergüenza, por el sentimiento de aventura y por la acción riesgosa que había realizado.

No pasó mucho tiempo para que una almohada llegara a dar directamente en su rostro.

- No vuelvas a hacer eso. – Inquirió de forma pronta la de sombrero poco antes de recibir de su propia medicina, en este caso, propinada por Pinkie Pie, quien malinterpretó todo aquello como una guerra de almohadas.

En fin, si bien todo terminó con una guerra de almohadas, ninguna de las chicas sabía lo sucedido durante la madrugada; era una costumbre de Sunset levantarse a eso de las tres por algo de agua y volver a dormirse hasta las seis o siete, dependiendo del día, la ocasión y el trabajo a realizar.

Técnicamente lo sucedido fue en el viernes de la anterior semana, pero dejando de lado aquello, todo fue una extraña coincidencia, bastante problemática, pero también… buena, ciertamente durante todo el tiempo que duró, la adolescente no pudo dejar de sentir ciertos escalofríos, pero en ella significaba cierto gusto, combinado con preocupación y también con algo de temor.

En su recorrido por el pasillo, caminando como un zombi porque no se durmió a las once, su hora acostumbrada, caminó suavemente por el tapiz que la ayudaba a cubrir sus pasos, cuando de pronto choco con un cuerpo que salió de la nada.

- Lo siento. – Dijo el sujeto que de inmediato pudo hacerse apreciable.

- Sí, aún estoy dormida. – Expresó la adolescente con una sonrisa nerviosa, era una sorpresa encontrarse con el de piel roja a aquellas horas de la madrugada.

- Muy Temprano. – Afirmó el efebo con duda, pues ni siquiera él acostumbraba levantarse a esa hora, el problema era que su prima había preparado un pastel junto con Applejack, bueno, en realidad dos, uno que había salido mal y había sido descartado para los cerdos, aunque claro, dejarlo enfriándose en la ventana fue una mala idea; comerlo lo fue aún peor.

Sus voces hablaban por lo bajo, era mala idea ser descubiertos a esas horas de la noche, más aún cuando tanto ella como él estaban en pijama.

- Sí, lo sé, es que estoy acostumbrada a un vaso con agua a estas horas, pero tú qué me cuentas, desde hace tiempo que ni me llamas ni me escribes, casi me siento como una amiga de repuesto. – Sostuvo la adolescente manteniendo una expresión triste.

Desde luego, el mancebo comprendió el chiste, por lo cual simplemente se puso a reír, seguidamente comenzó empujar con gran suavidad a la adolescente, quien se mecía levemente, sin embargo, pronto utilizó sus manos para frenar la actitud molesta y tomarlo por las manos parándolo. Obviamente, ambos separaron sus manos para ver a otro lado después, era como si fueran unos completos inexpertos en el tema; al menos Sunset tenía algo de experiencia.

- Sabes bien que no. – Afirmó de pronto Big Mac poco antes de voltearse para verla directamente.

- Sí, como digas. – Le respondió la de cabello bicolor poco antes de sentir nuevamente las manos de Big Mac sobre su cabello, por un tiempo fue molesto, seguía siéndolo, solo que ahora tenía cierto valor distinto para ella.

Por su parte, Big Mac tenía cierto fajamiento por el cabello, no sabía bien por qué, el hecho era que le encantaba observarlo y más aún olerlo o tocarlo; en el caso de Sunset, su cabello era sedoso, por mucho que tuviera tantas curvas locas no tenía enredos y sus colores eran tan vivos, pero al mismo tiempo de combinación tan extraña para un cabello humano que nadie lo había notado hasta ese entonces; sería acaso que se lo teñía… no importaba, porque la sensación que le traía a los dedos era única.

- Basta Mac, sabes lo mucho que odio que hagas eso, después tengo que cepillarlo por media hora… Ash. – Exclamó por lo bajo para quejarse, pues este simplemente no le hacía caso, cuando finalmente se detuvo mostró algo de indignación, por lo cual, con cierta furia se levantó para imitar su accionar, sus manos fueron directamente a dar con el cabello del mancebo, quien ante la sorpresa simplemente sintió los dedos delicados, pero fríos de su amiga revoloteando por su cuerpo cabelludo, moviendo violetamente sus cabellos; entonces sintió la gran molestia que le generaba; no obstante, aquel juego de manos entre ambo generaba en él cierto cosquilleo, cierta emoción.

Fue cuestión de tres, probablemente cinco segundos para que Big Mac se hiciera a un lado y se levantara de forma veloz para parar a su amiga, quien en un intento por continuar con el juego dio un paso atrás para seguir molestándolo; desde luego, Mac la imitó, dando un paso al frente para después tomar sus brazos, la diferencia fue que por la emoción, no controló su fuerza lo suficiente, por lo cual llevó ambos brazos de la adolescente contra la pared del pasillo, afortunadamente no produjeron una gran cantidad de ruido.

Allí donde estaban, a pocos centímetros del otro se quedaron petrificados, en cierta medida, Sunset no se esperó aquello, aunque tampoco deseaba que terminara, no le robaría un beso a Big Mac, confiaba en que este lo haría; su relación después de todo, eran tan confusa que a duras penas se podía distinguir en qué momento eran amigos y en qué momento parecían algo más que amigos.

Se miraron el uno al otro por unos segundos eternos; pero Big Mac pronto soltó los brazos de la adolescente de cabello bicolor, para después despedirse, todavía se hallaba cansado, no comprendía cómo su hermana podía tener un día de trabajo y una pijamada al mismo tiempo.

*Fin Flashback

Si lo ocurrido durante el anterior viernes no fue nada más que una amistad, era muy seguro que no llegaría a serlo, Sunset era realista en ese sentido, no tenía caso desesperarse por ello, sería paciente y si algo debía darse, se daría. Además, no era el momento preciso para que se diera; recordando la semana después del viernes, se había vuelto rutinario nuevamente el hecho de que la molestaran con Big Mac, en cierta medida animaba más el fuego y era cierto, quería a Big Mac como más que un amigo.

Pero también estaba la cuestión del doble a, no, no era alcohólicos anónimos, sino Applejack y Applebloom; aquellas dos hermanas celosas de su hermano mayor. Primeramente debía ganarse su apoyo, su aceptación, lo que menos deseaba lograr era una discusión o una diferencia de opiniones dentro de la familia Apple; estaba muy segura de que le caía bien a la abuela Smith; pero ahora debía concentrarse en su amiga así como en su hermana menor. Bien sabía que si algo existía entre los Apple en común era que eran unos obstinados totales.

Era raro pensar de forma tan estratégica respecto al amor, pero era la manera de anticiparse a problemas y solucionarlos de antemano, evitándolos. Así pues, la adolescente se dispuso a terminar las anotaciones de biología, la pizarra estaba llena de datos que debían investigar para la próxima semana, una vez la campana de cambio de hora sonó, todos salieron a toda prisa, apachurrándose contra el marco de la puerta, todos y cada uno querían aprovechar los preciados segundos del fin de semana hasta el más mínimo; salir temporalmente del horario de clases era una bendición repetida semanalmente, aunque claro, muchos llegarían el lunes despeinados, con los ojos rojos e hinchados por no haber realizado los trabajos para ese día a tiempo. Era cuestión de observar bien el pasado para percatarse exactamente del futuro.

Sin embargo, Sunset siguió anotando los datos, entre ellos la embriología que le resultaba algo fascinante de investigar por razones propias. Mientras todos, incluido el profesor Cranky se acribillaban por salir del aula, ella mantenía la calma para tratar de pensar en cómo ganarse a la doble a.

*CHS

La cantidad de estudiantes aglomerándose en la salida del colegio era normal los viernes, muchos se reunían en ese mismo lugar para ir a fiestas por toda la ciudad, era por ello que corrían a sus casas para volver lo más pronto posible, muchos otros (Gamers) eran retados por otros colegios, desde luego Bright Idea era el líder en aquellas cuestiones, aunque Leaf también se le unió después de jugar unas cuantas partidas juntos.

Sin embargo, Big Mac trataba de no llamar la atención del único grupo que deseaba evitar por un tiempo, hasta cierto punto le caían bien, pero de momento se hallaban bajo un estado emocional distinto, gracias a que Rainbow Dash rompió con Soarin, desde luego fue noticia de primera plana en el periódico escolar, la lógica del colegio era así, un popular y una popular, pareja reconocida, estimada y desde luego pop, según todos eran el uno para el otro, así que era de esperarse el consenso bajo el cual se establecía que debían ser pareja; al romper con Soarin, Rainbow se ganó cierta falta de empatía por parte del grupo de admiradoras de Soarin y este desde luego quedó bajo cierta observación por parte de los muchachos, a fin de cuentas, todos trataban de consolarlo cuando observaban su mirada triste y su falta de emotividad. Si tan solo supieran de sus engaños a Rainbow Dash, pensó para sí mismo el mancebo poco antes de dirigirse a la acera del frente y así encaminarse a Sweet Apple Acres, cuando de pronto una cara familiar se le cruzó en frente.

Debía admitir que si algo tenían en común Pinkie Pie y Cheese Sandwich era su peculiar sonrisa que casi podía unir oreja con oreja, aunque claro, la chica rosa era mucho más adorable para él que el muchacho.

- Viejo, vamos de fiesta con los muchachos, nos vemos dentro de media hora aquí… será la oportunidad perfecta para quitar las penas y también para que los que estamos sin nadie encontremos a alguien… quizás al amor de nuestras vidas. – Exclamaba arrodillándose cual poeta en obra de teatro.

Poco después un coscorrón le llegó directamente a su cabeza, atravesando su pelo enrulado.

- Te dije que no leyeras esos libros. – Afirmó Trent algo apenado.

Cheese estaba a punto de devolverle el golpe cuando se apareció Flash Sentry, quien empujó sin querer con su rodilla a Cheese que continuaba arrodillado, desde luego, este cayó de cara en el césped de la entrada del colegio, suavizando en algo su golpe.

- Sí, será una buena forma de olvidarnos por un rato de las cosas que nos ponen tristes. – Enunció poco antes de que Soarin se apareciera.

Lamentablemente, Cheese no contaba con la falta de observación de sus amigos, en medio de la multitud era difícil ver algo bajo el nivel de la cintura de los demás, así que cuando el deportista estrella llegó, pisó con sus tenis la mano del fiestero, quien chilló de dolor; poco después se levantó con ganas de destrozar a sus tres supuestos amigos. No obstante, llevaba una cara poco animada, apenas pudo estrechar una sonrisa amigable hacia Big Mac.

- Sí, no creo que tenga mucho sentido sufrir por el pasado o por cosas que no serán… apoyo la noción de nuestro compañero Sandwich. ¿Votos a favor? – cuestionó esperando la respuesta de sus amigos mientras llevaba su mano al frente.

El apoyo fue casi unánime, salvo por Big Mac que para nada deseaba ir a una fiesta.

- Vamos Big, será en casa de Leaf, puede que no tenga un gran sistema de sonido, pero lo que si tiene es un amplio patio de césped bien cortado y piscina, es una de esas oportunidades imperdibles… además, Bright Idea se ofreció para llevar un sistema de sonido de gran calidad, prometió que lloraríamos por su capacidad.

- Agh, Sip. – Fue la respuesta obligatoria que Big Mac tuvo que dar, manteniendo una mala expectativa en lo concerniente a pasar tiempo junto a ellos, especialmente Soarin.

De un momento a otro vio a su hermana junto con sus amigas tomando un taxi; sin mucha duda se despidió del grupo.

- Recuérdalo, dentro de una hora justo aquí. Para hacer una entrada triunfal entre todos. – Animó Cheese Sandwich con los ojos radiantes al imaginar su recibimiento dentro del ambiente.

Corriendo, Big Mac pudo dar alcance al vehículo antes de que saliera pitando del lugar, dentro estaban Pinkie Pie, su hermana, Rarity y Fluttershy.

- ¿Dónde? – Cuestionó a través de la ventana a su hermana.

- Vamos a casa, ¿Quieres que te demos un aventón? – le preguntó, era como si supiera que él también deseaba ir a la fiesta, al menos por obligación, pues un Apple no faltaba a su palabra.

Sin pensarlo dos veces, el joven Apple ingresó dentro, era evidente que su hermana y sus amigas también irían a dicha fiesta.

El taxi se encaminó directamente, en el transcurso no pasó nada trascendental, quizás un cruce ocasional con palabras entre él y alguna de las féminas, mas todo el tiempo se la pasó escuchándolas, habían cosas poco importantes en ellas, chicos, música, pero sobre todo prestó atención en lo que les gustaba en un chico, parecía haber un consenso en que debía estar en la justa medida entre alguien que se preocupa por ellas sin llegar al extremo de ser celoso ni alguien que no les demuestre su preocupación.

El taxi tardó veinte minutos para llegar a la casa, desde luego, las tres amigas pagaron por igual, haciendo realmente un aventón del transporte, sin embargo; ¿Por qué estarían las cuatro en dirección a Sweet Apple Acres? Solo entonces comprendió que el taxi se quedaría a esperarlas por quince minutos.

- Hermano, necesito que me hagas un gran favor. – Comenzó a decir Applejack fuera del taxi. – Prometimos llevar cuarenta litros de sidra a la fiesta… y… - Desde luego, Applejack no era buena para pedir nada, así que rápidamente fue interferida por Rarity.

- Seguramente un muchacho con tu fuerza puede encargarse de llevar unos cuantos barriles.

Desde luego, Mac asintió con la cabeza, sabía bien que era por algo que lo necesitaban, los tres amigas llevaban unas mochilas relativamente llenas; quince minutos sería un tiempo exagerado para que un chico se cambiara, pero ellas… tardarían bastante.

Sin embargo, grande fue su sorpresa al ver que cuando cargaba el segundo barril para depositarlo en la cajuela con unas sogas, ellas ya estaban saliendo… Rarity… solo ella podía hacer maravillas como aquellas en cuanto ropa. Ignorando los preciosos diseños de sus pantalones, chaquetas o vestido poco formal en el caso de Rarity corrió en dirección a la casa, estaba bañado desde la tarde, no había sudado, así que se limitó a lavase la cara, los dientes y quitarse su chaqueta por un chaleco de cuero, desde luego, iría sin sombrero, la anterior ocasión terminó siendo un gran error, más que todo porque se caía a cada momento con el movimiento del resto alrededor.

Después de un cambió veloz, se apresuró a llegar al taxi, el cual partió de forma inmediata.

Al llegar, Big Mac mandó un mensaje de texto: Estoy en la fiesta.

Con eso se conformaba, estaría en la fiesta por una, quizás dos horas y se iría; obviamente lo primero que hizo fue llevar los barriles de sidra a la fiesta, estos eran de la reserva personal de Applejack. La fiesta estaba en pleno proceso, la música era reconocible, extremadamente clara, los bajos eran manipulados por un equipo diferente, mientras que otra extensión se encargaba de suavizar los sonidos más agudos. Aquella música, pese a ser fuerte, era audible… era simplemente impresionante.

No pasó mucho tiempo para que descubriera el jardín que le daba justicia a los rumores, era mucho más grande que cualquier otro conocido, además la piscina estaba llena de algunos cuantos muchachos y muchachas que jugaban al con una pelota. El resto o bien bailaba o hacían locuras de fiestas como aquellas, Leaf por otra parte se mantenía bailando en medio de la multitud que disfrutaba de la música con pasos de diversa índole.

De un momento a otro, pudo hallar a las amigas de su hermana, al resto, Rainbow, Sunset, Twilight, todas estaban en un círculo en el cual bailaban, ocasionalmente algún muchacho se colaba, pero no duraba mucho tiempo hasta que era expulsado por los locos pasos de Pinkie Pie. Realmente odiaba no tener a nadie con quien bailar, era el precio de ser tímido, había un montón de chicas bailando entre ellas y él no podía acercárseles para bailar.

Era el típico miedo a las féminas de un muchacho callado, no obstante este lo dominaba para quedarse parado observándolo todo; sin embargo, de un momento sintió un golpe leve en su espalda.

- Hola. – Dijo Sunset con una sonrisa nerviosa.

- Hola.

Por el momento, Sunset se sentó, estaba exhausta, el baile no era su fuerte, al menos en lo que respecta a resistencia, sin embargo, sus amigas eran tan buenas que a duras penas les seguía el paso, sin embargo era una oportunidad perfecta para tratar de acercarse a Big Mac.

- ¿Cansada? – Cuestionó el adolescente manteniendo su mirada fija en la pista de baile.

Desde luego, Sunset entendió la indirecta, aunque lamentablemente no estaba en condiciones para continuar moviéndose como loca, necesitaba unos minutos para recuperar las energías.

- Sí, solo unos minutos; dime ¿Todo bien con lo de la granja?

Big Mac pensó bien la respuesta, asintiendo levemente.

- No tanto como desearía.

- Entiendo, estoy segura que pronto venderás todo… ¿Y qué hay con lo de… Rainbow Dash? – Dijo tímidamente temiendo que su voz se viera apagada con el fuerte sonido de la amplificación de primera.

En ese momento, Big Mac se acercó al oído de Sunset Shimmer para decir que pudiera escucharla.

- El pasado no es hoy. – en clara referencia a la frase favorita de Sunset Shimmer.

Sunset Shimmer no podía esperar más, era enloquecedora tanta espera al respecto, así que tomó a Big Mac por la mano para dirigirlo dentro de la casa de Leaf, donde no había muchos chicos, él se dejaba llevar cual marioneta, de un segundo al otro, ambos cruzaron sus miradas y Sunset lo tomó por los bordes de su chaleco de cuero para acercarlo, su fuerza desde luego era impresionante; y sin esperar nada más, acercó sus labios a los de su amigo.

Aguantando la respiración, cerrando los ojos y saboreando hasta el último momento de aquella unión que parecía ideal, la pelifuego guiaba al mancebo; no se estaba aprovechando, estaba dando el primer paso, solamente eso.

El aroma especial, la textura de su piel, de sus labios secos, la calidez de su piel a centímetros de los él, su pelo rebelde tratando de interponerse, la cantidad de cosquilleos en su cuerpo; todo era perfecto en ese momento, Big Mac cual apreciador estático, pasivo pasaba al campo de la acción, forzado por su amiga que seguramente seguiría siéndolo después.

¿Dulce? Probablemente por la sidra, pero además, mientras sus manos recorrían la espalda del mancebo, podía palpar claramente sus músculos bien trabajados, debía admitir que ese era un plus además de una adaptación de sus gustos; sin embargo, era el hecho de saber que correspondía el sentimiento lo que realmente generaba esa emoción en ella.

Allí estaban, dos personas con el corazón lastimado, hallando finalmente lo que tanto ansiaban, amor, comprensión, calor de alguien que no fuera ellos mismos, aquella unión, por mínima que fuera, por poco representativa o coherente con la época que resultaba ser, dejaba clara la necesidad de amor de un ser humano. La noche sería larga sin dudas, baile, diversión, juegos y distintos momentos que desde luego se grabarían a fuego en el corazón de cada uno, por distintas causas.

Sunset se limitó a separarse temporalmente antes de salir al jardín nuevamente a bailar.

- ¿Te gusta el presente? Preguntó ella poniendo ambas manos en el rostro del mancebo.

- Sip. – Respondió este sin evitar notar el brillo de los ojos de la adolescente pelifuego.


Bueno, llegamos a este punto el cual estoy seguro que nadie, ni siquiera yo esperamos al principio del fic, pero hay un detallito insignificante: todavía no ha terminado, estamos en la tercera estación: Verano, así que todavía falta un montón, bueno que tengan unas buenas dos semanas, nos leemos pronto.

No obstante, pese a que muchos piensan que es una locura, me gustaría informar que pronto llegará una nueva producción de Filomental, algo que llamaré El reinado de Cadance, pero solo para mantenerlos a la expectativa diré que hay Changelings implicados y un montón de sucesos que sin ser gore, romance o rule 34, será espectacular; bueno, ahora sí, nos leemos pronto.