Nuevamente aviso que en el capítulo habrá violencia, pero necesario para cerrar el círculo. Ya entendereis por qué lo digo.

Sakura cerraba los ojos con fuerza e intentaba acumular chacra en las manos. Podía sentir la calidez de su sangre por la frente. No era momento de perder la consciencia. Mientras el animal, totalmente descontrolado, tiraba de la tela de su entrepierna. Daba gracias por no haber ido de misión con la minifalda y los pantalones cortos. Por el tamaño de su agresor, su miembro debía medir como el antebrazo de ella. El chacra comenzó a fluir y ella presionó sobre la piedra. Sólo necesitaba un poco de espacio para darse la vuelta y sacarle los ojos con un kunai. Pero la bestia la notó empujar y la volvió a golpear en la cabeza. Esperaba no quedar tonta. Se dio cuenta de que le importaba poco matarla. Follársela y después matarla, era un orden que se podía cambiar. Muy alentador. Entonces el animal cambió de táctica y se fue al único sitio donde había carne, su cuello. Le daba vueltas a la tortuga para comérsela. Sakura gritó cuando clavó sus dientes. Le pareció oír una voz. En esos momentos le pareció celestial.

- Suéltala.- dijo Kabuto pero el perro hizo caso omiso.

Sakura deseo con todas sus fuerzas que el médico repitiera la orden pero ésta no llegaba. De repente, algo la atravesó. A ella y a su agresor. Algo doloroso, muy doloroso. Un frío que le quemó hasta las entrañas. El animal chilló como un cerdo herido y la soltó. Ella cayó como peso muerto. Intentó abrir los ojos pero le dolían demasiado. Todo le dolía, nunca se había sentido así. Escuchó unos pasos e pero no podía levantarse. La movieron, le dieron la vuelta y la sentaron contra la pared. Levantó un poco la cara y entreabrió los ojos lo que pudo.

- Lo lamento mucho. Pero mi nuevo jutsu es muy conductor.

Ella lo miró. Kabuto levantó un dedo y acumuló chacra. Después comenzaron a salir chispazos y pequeños rayos azules.

- Chidori...- murmuró ella.

- No es exactamente el chidori de Sasuke, está un poquito perfeccionado.

Entonces los rayos se unieron formaron una única y sólida linea de chacra azul. A Sakura le recordó a cuando se cierra una manguera.

- Mi técnica es mas … podríamos decir... quirúrgica.- Por cómo lo dijo y cómo la miraba, la joven empezó a echar de menos a su perro.

- Te volveré a hacer la pregunta, Sakura, quizás ahora hagas memoria.- dijo agarrándole el flequillo y poniéndola frente a él.- ¿Dónde está Naruto?

Sakura tragó saliva. Era mejor mantener la mente en blanco. El dolor se soporta mejor. El médico suspiró decepcionado y acercó el rayo azul a su cara.

- Es una lástima, tienes unos ojos muy bonitos.

Ella instintivamente los cerró pero ya sentía el calor sobre su cara.

- Apartate de ella, Kabuto.

Sakura hubiera querido ver quién era pero el láser no se había movido de su sitio.

- Oh, Sasuke, no te esperaba.

Ahora si que los abrió, y de par en par. Ahí estaba, cómo un ángel al rescate, tras Kabuto y con la mano en la katana.

- Sasuke...- atinó a decir.

Él no la miró. Sus ojos rojos estaban fijos en la luz azul que enfocaba su rostro.

Kabuto escuchó el desenvainar lento de la katana y apagó la luz. Después la miró sonriendo de medio lado.

- Ya seguiré contigo mas tarde, no te enfríes.

Y se levantó.

- Vaya, vaya, Sasuke, cuánto tiempo. Veo que la vida en Konoha te sienta bien.- dijo dejando espacio entre los dos. El moreno aprovechó para acercarse a ella y acuclillarse.

- ¿Cómo estás?

Ella soló se alzó un poco de hombros. Tenía ganas de llorar. Entonces el chico le pasó un brazo por la espalda y otro bajo las rodillas, y la cogió en volandas.

- ¿Dónde crees que vas?- dijo Kabuto. Sasuke no se dignó a mirarlo. Pero el médico se puso frente a él taponando la salida. Sakura levantó un poco la cara y miró a Sasuke. Y se le heló la sangre. Con o sin sello maldito, Sasuke podía mirarte y hacerte desear tu propia muerte. El médico no fue inmune y se echó a un lado. La joven miró tras de sí y vio a las tres mujeres. Un tembloroso Hato las empujaba de nuevo a la celda. Ellas la miraban pidiendo auxilio, todas menos la madre, que sonreía de esa forma tan horrible.

- Sasuke...- rogó con un hilo de voz-, tienes que salvarlas. No las dejes atrás.

Él no contestó, ya habían salido y cruzaban los pasillos de piedra.

- Por favor, por favor, Sasuke. Detenle, tú puedes hacerlo.- Volvió a insistir.

Él negó un poco con la cabeza pero no la miró.

- No hay tiempo, Sakura, necesitas atención médica.- Y apretó el paso. Comenzó a correr. Entonces escuchó una explosión que provenía del lugar de dónde habían salido.

- ¡No...!- gritó Sakura mirando el fuego. Los muros de piedra comenzaron a derrumbarse y Sasuke aceleró. A ella sólo le quedó enterrar la cara en su pecho y llorar.

…...

Sakura no podía dejar de llorar. El miedo, la pena y el inmenso dolor pasaron factura. Lo intentaba, de veras que lo intentaba, pero no podía dejar de temblar y las lágrimas salían a caño abierto. Se abrazaba así misma queriendo detener las convulsiones pero su cuerpo no obedecía. Avergonzada levantó la cara. Sasuke de pie y de espaldas a ella, parecía perdido en sus pensamientos. La había salvado justo a tiempo de una muerte horrible, y ella no podía sino odiarlo. A él y a si misma. Y se odiaba por odiarlo, por dejar a las mujeres atrás, por dejarse sobar por aquel animal, por temer a Kabuto. Se daba asco. Y enterró la cara de nuevo entre sus manos.

…...

Sakura abrió los ojos. Se había quedado dormida. Miró a su lado. Sasuke estaba sentado junto a ella. No, ella estaba echada sobre él. Podía sentir su brazo por la espalda. Cerró los ojos y dejó descansar la frente en él.

- ¿Vas a volver a llorar?

Ella no dijo nada pero él notó una leve sonrisa sobre su hombro.

- Ya llegan.- dijo el chico de repente y se puso en pie.

Sakura miró a través de la oscuridad de la noche y vio movimiento entre los árboles. Entonces de repente cogió al moreno de la mano. Él se giró sorprendido.

- No les digas nada, Sasuke.

- ¿Cómo?

- No les digas lo que Kabuto...bueno...eso.- dijo levantando el dedo imitando el rayo láser.

Sasuke frunció el ceño.

- No puedo ocultar algo así.

- Por favor, Sasuke, me da vergüenza.

Él dudó.

- Por favor, hazlo por mí.

Sasuke sostuvo su mirada. Ella podía verlo vacilar. Finalmente asintió y ella respiró tranquila. Volvió la vista al frente. Naruto fue el primero en llegar. En cuánto la vio se detuvo en seco. ¿Tan mal aspecto tenía? Kakashi llegó un segundo después. Temblaba como una hoja. Ella no pudo soportarlo y desvió la mirada al suelo.

Kakashi se acercó despacio, sin ser consciente de lo que hacía, y se acuclilló a su lado. La tomó de la barbilla y la obligó a levantar la cara. Ella apartaba la mirada. La sangre seca por la frente ocultaba una herida abierta posiblemente en la cabeza. Su rostro estaba arañado y amoratado, y en el cuello... Kakashi sintió el infierno dentro de él. La mano le tembló al tocar el bocado y ella se estremeció. Buscó sus ojos pero ella no quería mirarlo en ese momento. El ninja apretó los dientes, si su rostro estaba así, ¿cómo estaría el resto de su cuerpo? La tela negra estaba rasguñada por algunos lugares pero de una pieza. La armadura seguía en su lugar.

- ¿Dónde estaba?- preguntó Naruto en voz baja.

- Fuera del pueblo.

- ¿Cómo...?

- Recordé que Orochimaru comunicaba todas sus guaridas por caminos subterráneos. Y regresé al pueblo. Debieron sacarla por abajo sin que nos diéramos cuenta.- Su voz sonó triste y Sakura levantó la cabeza.

- Kakashi...- dijo Sasuke. Sakura alzó las cejas.- Necesita que la vea un médico.

Ella miró entonces al peligris. Sus ojos tenían una dureza que no había visto nunca. Pero entonces pasó suavemente la mano por su mejilla.

- Vamos. Encontraremos a alguno en la siguiente aldea. - dijo con una voz impersonal y la cogió en brazos. Sakura, al sentir el calor de su cuerpo empezó a despertar de la pesadilla.

- Puedo andar.- pero él no tenía intención de soltarla. Y tomaron camino de regreso a Konoha.

…...

Resultó que la siguiente aldea estaba a día y medio de camino, casi llegando a la frontera con el País del Fuego. Kakashi paró la marcha cada poco tiempo para que Sakura descansara. Lo primero que hizo fue lavarse la cara y la herida de la cabeza en un riachuelo. Le hubiera gustado lavarse entera pero no sabía lo que se iba a encontrar cuando se quitara el uniforme y no quería que nadie la viera. Mirándose en el reflejo del agua, vio los cardenales. La pared de piedra le había hecho la cara polvo. Inclinando un poco el cuello, vio la carne levantada. Así que sentó a la orilla del río y se curó.

Sintió la presencia de Kakashi. Sabía que no se acercaría a ella hasta no entrar en territorio seguro. Las lágrimas se les escaparon. Él se marchó. Naruto vino al rato y se sentó a su lado. Le pasó el brazo por la espalda y la acercó a él.

- No llores, Sakura-chan, no llores. Ya pasó...

Ella se restregó la cara.

- Lo siento.- dijo ella. Naruto la miró enfadado.

- ¿Qué dices?

- Yo, yo no debí dejarme capturar. He echado por tierra la misión.

Naruto la abrazó y le susurró en el pelo.

- Callate, que no te oiga decir eso. Bastante culpable se siente ya.

Poco después Naruto la ayudó a levantarse. Cuando se acercaron a los demás, Kakashi se acercó para cogerla en brazos. Pero ella levantó la mano.

- Ya estoy bien. Iré por mi propio pie.

Ella vio que estaba molesto e inspeccionaba con detenimiento su rostro. Pero era evidente que estaba mas recuperada. Asintió y reanudaron la marcha.

…...

A dos días de Konoha, escucharon sonidos de batalla. Los cuatro se detuvieron. Cuando se acercaron al lugar vieron que se trataban de Shikamaru, Ino y Choji. Luchaban contra ninjas del Sonido. Eran superados en número pero no parecían nerviosos. Entonces Sakura se dobló como una pantera. Hato estaba entre ellos. Sin que a sus compañeros les diera tiempo a detenerla se lanzó a su cuello. Ino que estaba frente él, sólo notó que una mancha negra la empujaba un lado tirándola al suelo. Cuando abrió los ojos el ninja, con el que estaba luchando hacía un momento, se defendía de alguien. Reconoció de inmediato ese pelo chicle.

-¡ Sakura!

Pero Sakura no oía, no veía, sólo movía vertiginosamente el kunai buscando su garganta. Entonces el esclavista la golpeó en el estómago mandándola junto a su amiga. Sakura clavó los pies en el suelo y permaneció de pie. El tipo resultó tener una fuerza sobrehumana. Regalo de Kabuto, pensó.

- Ja, pero mira lo que me encuentro. Creo que voy a poder recuperar mi dinero.

Sakura se enderezó. Ino hizo lo mismo. A su alrededor la batalla continuaba. El esclavista desató un mazo que tenía a la espalda y golpeó el suelo con él.

- ¿Por qué no vienes? Quiero disfrutar por lo que he pagado.

Entonces vio que Kakashi se acercaba corriendo por detrás de Hato empuñando el chidori. Sakura se lanzó. No iba quitarle el placer. El tipo cuando la vio venir, levantó el mazo y golpeó el aire. Una enorme onda expansiva la empujó hacia atrás. Hato sonrió. Hasta que la nube de polvo se evaporó y vio que en lugar de la chica había un tronco. Giró la cabeza hacía atrás justo antes de sentir un dolor frío y fino en la cervicales, y ya no se pudo mover. La pelirrosa sujetaba el kunai con la mano. Hato vio que tras ella, un ninja con mirada de demonio sujetaba lo que parecía un manojo de rayos con la mano.

- ¿Dónde están?- preguntó la chica.

El tipo sabía que iba a morir pero se quiso hacer el valiente.

- Supongo que ya las estarán cabalgando.

Ahora el diablo tenía los ojos verdes. La punta del kunai atravesó suavemente el cartílago, y paró a milímetros de la médula.

- Eres una zorra...- balbuceó.

- Oh, - dijo ella acercándose a él -, no tienes ni idea de lo zooorra que puedo llegar a ser.- Y giró la muñeca desnucandolo. Después apoyó el pie en su espalda y empujó, sacando el kunai. Cuando el cuerpo cayó ella se agachó y limpió el kunai en el cadáver. Al levantarse vio a Ino. Se tapaba la boca estupefacta. Sakura se giró. Kakashi aun descompuesto por el odio miraba el muerto. Pero el chidori ya no estaba. Después la miró. Ella sonrió. Y él se derrumbó. De un paso se acercó a ella y la abrazó, fuerte, tan fuerte que dolía. Pero ella subió las manos y las enroscó en su cuello. Quería volver a la vida aunque para ello Kakashi tuviera que partirla en dos.

…...

En el camino de vuelta se encontraron con el equipo de Gai. Llevaban varios prisioneros del Sonido. Sakura pensó que era cargar con exceso de equipaje. Kakashi y Gai caminaban delante y compartían información. Ino se acercó a Sakura y no se separó hasta que vio las puertas de Konoha. Algo había pasado. Podía ver en la forma de andar que estaba herida. Se ofreció a curarla pero ella negó que lo necesitara. A Ino le daba la sensación de que no quería que nadie la tocara. Nadie salvo Kakashi. La rubia sonrió al recordar el ansia con la que los dos se abrazaron. Vaya con la tonta. Pero eso no aliviaba el resquemor. Era la primera vez que veía como su amiga mataba a alguien.

…...

Tsunade recibió al equipo 7 . Kakashi habló primero. Habían localizado a Kabuto y como sospechaban estaba aprovechando los secuestros para abastecerse. Seguramente para experimentar. Quedaba la duda de por qué el médico había aparecido tan cerca de Konoha y atacado a Yamato. Era cómo si los hubiera invitado a ir por él. Él mismo se destapó . Luego explicó que habían fracasado en el intento de capturarlo y que Sakura había resultado herida.

- ¿Estás bien?- le preguntó la Quinta.

- Sí, maestra.- dijo escuetamente. La rubia pensó que quizás no quería dar mas detalles delante de sus compañeros.

- ¿Qué fue lo que pasó?

Sakura desvió la mirada hacia la ventana y frunció el ceño.

- Kabuto descubrió mi henge en cuanto me vio. Quería saber acerca de Naruto.

El rubio se giró y la miró.

- Le dije que yo ya no vivía aquí, pero no me creyó.

- Entiendo.- dijo la rubia. Y la torturó, pensó.

- ¿Qué pudiste averiguar?

- No si realmente las mujeres secuestradas son para él. - dijo mirando a Kakashi.- Mencionó algo de un amigo.

La Quinta y él se miraron.

-¿En quién piensas?- dijo ella.

- ¿Madara?

- ¿Qué interés puede tener Madara? Lo último que supimos de él es que andaba tras los jinjurikis.

Kakashi no sabía qué decir. Sakura tomó la palabra.

- Quizás Kabuto quería sacarme información acerca de Naruto para pasársela a Madara.

Los demás asintieron pero había demasiados cabos sueltos. A Sakura uno en particular no dejaba de atormentarla.

- Tsunade-sama.

- Habla.

- Tenemos que volver.

La rubia esperó que continuara. Por el rabillo del ojo vio como Kakashi se tensaba.

- Las mujeres siguen allí, a merced del Sonido y de Kabuto.- Sakura se estrujaba las manos pensando en lo que podían llegar a hacer con ellas. Recordó a la bestia. Y luego a la gennin, a la joven y a la madre, y su horrible sonrisa desquiciada ¿Por qué parecía alegrarse de estar cautiva? Mis hijos, mis hijos.

- ¡Oh, dios mio!- exclamó Sakura llevándose las manos a la boca.

- ¿Qué pasa?

- Ya..., ya se para que quiere Kabuto las mujeres...- dijo entrecortada, temiendo decir en voz alta sus propios pensamientos.

- ¡Habla, demonios!- gritó la Hokage poniéndose de pie.

- Para, son...son, sus hembras de cría...

Aquello cayó en la sala como un balde de agua fría. Eso concordaba mas con Kabuto que la simple explotación sexual. El propio Orochimaru había experimentado con niños en Konoha. La Quinta se dejó caer en la silla, agotada. Hasta cuándo tendría que soportar esa mierda de trabajo... Tras un silencio asfixiante, por fin habló.

- Haremos algo, Sakura. - dijo en un murmullo.

- ¡Maestra!- gritó Sakura. Ella no podía esperar.

- ¡He dicho qué haremos algo!¡Pero no pienso mandarte a ti ni a tus compañeros en estas condiciones!

La joven miró a su alrededor. Kakashi miraba por la ventana ocultándole su rostro. Naruto a su derecha la miraba con ese amor incondicional. Él iría dónde ella dijera. Y Sasuke a su izquierda, intentaba parecer imparcial. Pero no dejaba de lanzar rápidas miradas en su dirección. ¿Por qué? La rubia también lo vio.

- ¿Tienes algo que decir, Sasuke?

El moreno la miró, luego a la pelirrosa y de nuevo a a la Quinta.

- Yo pienso que debería dejar a Sakura al margen de esto.

- ¿Qué?- dijo la joven. Los dos hombres lo miraron y la rubia frunció el ceño. Ahora recaía en él toda la atención.

- Kabuto intentó matarla. Y es probable que la próxima vez lo consiga.

Sakura abrió la boca presa del estupor. ¿Por qué ?¿No le había prometido callar? Iba a hablar pero la Hokage se lo impidió.

- ¡Silencio!¿Qué fue lo qué pasó?

- No lo sé exactamente.- dijo mirando fijamente a su compañera. Sakura estaba furiosa.- Pero cuándo llegué estaba a punto de matarla.

Sakura, agachó la cabeza. Y después miró su derecha. Ahora era Naruto él que la evitaba pero podía escuchar el crujir de sus nudillos. Y cuando levantó la vista se encontró con Kakashi. No creía que nunca lo hubiera visto tan serio. Se sintió culpable por atormentarlos y bajó la cabeza. La Quinta, era un búho, silencioso pero con grandes ojos, nada escapaba a su mirada inquisitiva en la oscuridad de los pensamientos. Miró a Sasuke y luego a Sakura. Y sonrió.

- Está bien. Podéis retiraros. Descansad. Es probable que tengáis que salir de nuevo en poco tiempo.

El primero en moverse fue Naruto, seguido de Sasuke, como era costumbre. Entonces Tsunade los detuvo.

- Sasuke.

Él miró a la rubia.

- Desde hoy eres libre de andar sólo por la aldea.- dijo como si nada y empezó a escribir informes o algo.

El moreno quedó perplejo y Naruto con la boca abierta.

- Vamos, vamos, marchaos. Tengo mucho trabajo aquí.

Naruto le dio una sonora palmada en la espalda y Sasuke despertó.

- ¡Qué bien, Teme! Ya no tendré que estar todo el día oliéndote el culo, jaja.

- Cállate, Dobe.

Y salieron del despacho.

Sakura y Kakashi los siguieron. La rubia les echó un vistazo antes de que cerraran la puerta. Sus ojos se enternecieron y sonrió un poco con comprensión.

Cuando Sakura salió al pasillo notó que la sujetaban del brazo.

- Lo siento. - dijo Sasuke. Últimamente el moreno lo repetía mucho, cada vez con mas facilidad. Ella no podía mantener mucho su enfado. Pero no se lo iba a mostrar, aun.

- Me lo prometiste, Sasuke.

Kakashi escuchaba tras ella y Naruto también se acercó.

- Lo sé. No debí prometerte algo que no se puede cumplir.

Ella lo miró largamente con sus ojos verdes escudriñando en su alma. Sasuke realmente estaba preocupado por ella. Una lenta y comprimida sonrisa se dibujo en su cara y él se relajó. Sakura lo golpeó en el brazo.

- La culpa la tengo yo por confiar en ti, Uchija-palo-en-el-culo.- Y se marchó dejándolo con la boca abierta. Luego la cerró y suspiró con exasperación.

- Jajaja, Uchija-palo-en-el-culo, te va genial el apodo.- dijo Naruto riendo. Pero de la mirada que le echó su amigo se atragantó y empezó a toser. El moreno empezó a caminar dejándolo atrás.

- Lo que yo decía, qué ni pintado...- murmuró bajito.

…...

Kakashi y Sakura regresaron a casa en silencio. Las primeras palabras que cruzaron fueron para ofrecerle él el baño primero. Ella aceptó sin dilación. Cuando la joven empezó a sacarse la armadura notó lo adolorida que estaba. Habían pasado varios días desde el ataque pero el viaje también había pasado factura. Después cogiendo la cremallera en el cuello empezó a tirar hacia abajo. Lo que iba viendo en el espejo no era muy alentador. En contraste con la tela negra, la piel blanca de sus pechos y su vientre delataba un montón de insultantes cardenales. Cuando el uniforme cayó al suelo vio que lo peor estaba en la cara interna de sus muslos. De nada servía mirar. Se metió en la ducha y abrió el agua caliente. Mirando sus pies, vio que el desagüe empezaba a tragar tierra, sangre y mucha vergüenza. Cuando pasó el jabón por algunos lugares le escoció. Había heridas abiertas. Después de tantos días, seguramente tendría que tomar algún antibiótico para evitar una infección. Una vez limpia se sintió mucho mejor, y liada en una gran y mullida toalla salió del baño.

- Kakashi, ya puedes entrar tú.

Él no dijo nada pero cuando ella se metió en su habitación y no en la de él supo que algo andaba mal. No tardó ni cinco minutos en ducharse. Tenía que comprobar algo. Salió y se acercó al dormitorio. Entreabrió un poco la puerta. Ella, sentada en la cama, con la toalla abierta, aplicaba chacra entre sus muslos. Kakashi empezó a sentir una presión en el cráneo que le fue derivando al ojo de Obito.

- ¿Qué..qué..es eso?

Sakura lo miró sobresaltada. No lo había visto entrar. Se cubrió con la toalla.

- No es nada, Kakashi. - dijo sacudiendo la mano restando importancia. Pero él se acercaba dispuesto a ver.

- De verdad, no te preocupes ,- dijo apretándola contra ella-, parece mas de lo que es en realidad.

Él se arrodilló frente a ella y le cogió las manos.

- Déjame ver.- No era cuestión de quién era mas testarudo, pensó Sakura, es que realmente no era necesario que viera.

- Kakashi...- pero él hizo presión separando las manos. Ella finalmente lo dejó hacer y miró a otro lado. La toalla se abrió. Él no decía nada, ni se movía, así que ella tuvo que verificar su reacción. El ninja había recorrido con la mirada su cuerpo pero se detuvo entre sus muslos. Podía ver el Sharingan girar.

- Es un poco escandaloso, pero son sólo cardenales, en unos días abran desaparecido. - Pero él no parecía oírla. Entonces lentamente acercó la mano a su vello rizado sin llegar a tocar. Sakura habría deseado que él no viera, pero cómo iba ser, con ese ojo chismoso.

- No paso nada, Kakashi,- dijo ella intentando trasmitir tranquilidad -, es sólo una herida.

Lo cierto es que dolía un poco, pero era mas bochornoso que otra cosa. Ella puso su mano sobre la temblorosa de él, que había quedado suspendida en el aire. Entonces la miró. Y ella por primera vez vio cómo se sentía. Asustado, no, terriblemente asustado, y ella lo abrazó pegándola a él.

- No es nada.- le repitió mientras acariciaba su melena gris. Esta vez fue él quién enterró la cara en su pecho, fue él el vulnerable y ella la que reconfortaba. Puso sus manos en su cara y lo obligó a levantarla , como tantas veces él había hecho, y lo miró con dulzura.

- Sakura...- era lo único que podía vocalizar. Entonces ella bajó la mascara con suavidad y puso sus labios sobre los de él. Él se tensó y ella lo miró.

- No me rechaces, Kakashi.-rogó sobre sus labios en murmullo.

Algo cambio en sus ojos y ella reconoció a ese hombre. Y ahora fue él quién la tomó del rostro, y la besó como si se hubiera estado asfixiando y en su boca estuviera el aire que tanto le urgía. Fue un beso duro, sin contemplaciones, sin piedad, Kakashi necesitaba saber, tocar, palpar que ella estaba allí, que estaba viva, y con él. Y en el mundo sólo quedaron ellos dos.