Apartado de Correos 2512
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Querida Kyoko-chan:
Me sentí un intruso cuando tomé en mis manos el paquete que recibí hoy.
Contuve, con el corazón inquieto, las ganas de rasgar el papel marrón hasta llegar a mi apartamento —sí, tengo un apartamento.
Y volví a sentirme un intruso cuando abrí esa vieja lata de galletas y vi mi nombre por todas partes… En papeles con el amarillo de los años, hojas de libretas infantiles, folios con el membrete de tu empresa, y hasta alguno había que juraría que era una servilleta. Papeles que son pedazos de ti, de la vida que viviste sin mí…
He reconstruido tu historia, Kyoko-chan, bueno, parte ya la conocía —perdóname de nuevo por leerte la mente, no lo volveré a hacer—, pero jamás imaginé que tu soledad hubiera sido tan grande.
Siempre lamenté dejarte atrás, Kyoko-chan…
Contigo fui feliz, fui el niño que no me permitían ser.
Aquel día nos rompimos los dos…
