Capitulo 20
El siguiente combate seria entre dos miembros del clan Hyūga, por ende la expectativa que todos tenían era muy alta. La mayoría de los presentes conocían la reputación de dicho clan, por lo que estaban ansiosos por ver aquella pelea. Y al igual que los anteriores combatientes (Kiba y Narumi) podría decirse que se llevaban bien, por lo que ninguno estaba dispuesto a perder.
La lucha entre ambos había comenzado, los puños suaves iban y venían, esquivaban sus ataques, lo que los hacía estar empatados.
¿No piensas rendirte? – dijo Hinata con la respiración entrecortada mientras sonreía de lado al ver a su primo en las mismas condiciones.
No, y ¿tu? ¿planeas rendirte? Pechuguitas –dijo mientras volvía atacar. –Aunque creo que el apodo ya no te queda, después de todo los pechos de esa rubia con cara de idiota son más grandes. –su comentario ocasiono que Hinata se molestara con él, al grado de importarle una mierda "el qué dirán".
¿Cómo te atreves siquiera a posar tus ojos, pervertido, en mi querida? –el joven sonrió burlonamente provocando mas irritación a Hinata.
Continuaron luchando sin dar el brazo a torcer, pero a medida que transcurría el tiempo la diferencia entre habilidades iba siendo ya notable. Por unos segundos Narumi se preocupo por Hinata, quien se veía muy agotada, pese a mostrarse anteriormente confiada sobre sus habilidades.
Esto no nos llevara a ningún lado señorita Hinata. –dijo el joven colocándose en una nueva posición para acabar con el combate.
¿A qué viene el "señorita"? aun tengo mucho chakra para mantenerme de pie –respondió mientras se ponía en posición de defensa.
Ahora que lo recuerdo. –comento el joven mientras tomaba una postura más casual –dijiste siempre has estado siguiendo a esa chica ¿verdad?
¿Qué con eso? –respondió Hinata sin deshacer su postura.
Me preguntaba si alguna vez has entrado a su apartamento. –estas palabras dejaron muy desconcertadas a Hinata y a Narumi, fue hasta que el joven saco de un bolsillo una prenda color blanca, la cual enseño sin ningún pudor a la muchacha.
Narumi estaba tan furiosa, al grado en que entre tres personas tuvieron que sujetarla para evitar que saltara hacia la arena. Después de todo una de las reglas establecía que estaba estrictamente prohibido que cualquier persona (haya competido o no) interfiriera en los combates, y la penalización que sufriría dicha persona seria la eliminación automática, por ende si el participante ya lucho y gano no podría participar en la etapa final.
Hinata, dispuesta a no caer en su juego arremete contra él nuevamente, dio intento golpearlo con su técnica jūken, pero Neji logro esquivarla sin problema, devolviéndole el ataque. Definiendo con este ultimo al ganador.
Antes de que el equipo médico llegara hasta la arena, el joven Hyūga se encargo de llevar a Hinata hasta la enfermería, para asegurarse de que cuidaran de ella.
Finalmente el último combate había llegado, Sabaku no Gaara vs Rock Lee. Ambos contrincantes caminaron a la arena, Rock Lee era el que más emocionado estaba por aquella pelea, y no temía ocultarlo.
El combate comenzó cuando el joven Lee, ataco a Gaara, pero debido a la arena que lo protegía el ataque no tuvo mucho éxito. Siguió atacando con taijutsu y al igual que al principio sus ataques eran anulados por la arena.
Al ver que sus ataques eran anulados, Rock Lee, ante la mirada curiosa de todos, se quito las polainas y las dejo caer al suelo. Una vez que cayeron un fuerte ruido se produjo en el lugar y la ruptura del suelo a causa de los objetos. Sorprendiendo a todos por haber estado cargando con tanto peso durante todo ese tiempo.
Una vez estando más ligero de cuerpo, comenzó a correr alrededor de Gaara a una velocidad absurda que no le daba el tiempo suficiente para que su arena lo protegiese por completo.
Desde las tribunas Narumi observaba los movimientos del pelirrojo con cuidado, analizándolo a cada segundo. Se convencía a cada segundo que ese joven era igual que ella. Ignoro por completo al joven que le hablaba, para pedirle una cita, cuando se percato de que su camarada ya había perdido. Desde el comienzo el resultado de aquella batalla eran sabidos, y por más esfuerzo que el joven Rock Lee haya puesto, no cabria duda de que perdería. Narumi lo sentía por el joven, pero en esa situación era necesario que el joven se diera cuenta de sus limitaciones e hiciera cuanto pudiera para no resultar herido o en el peor de los casos muerto.
A medida que transcurría el tiempo la arena que protegía a Gaara iba igualando la velocidad de Lee al grado en que esta la supero y como consecuencia pudo contraatacarlo al grado de dejarlo severamente herido.
Pese a su estado no estaba dispuesto aceptar la derrota y esa actitud, provoco que Gaara perdiera el control sobre sí mismo por unos cuantos segundos. Segundos, tiempo suficiente para que Gaara perdiera el control sobre si y derribase a su oponente rompiéndole la pierna en el acto. De no haber sido por Gai-sensei, maestro de Rock Lee, lo hubiese matado en el acto.
Yo… lo siento, no era mi intención que las cosas terminaran así. –dijo Gaara mientras observaba como se llevaban a Rock Lee en una camilla.
¿¡QUE NO ERA TU INTENCION!? LE HAS ROTO LA PIERNA Y HAS ESTADO A PUNTO DE MATARLO, ¿A CASO CREES QUE CON UNA DISCULPA VAS A ENMENDAR EL DAÑO QUE LE HAS HECHO? –reprocho furioso a Gaara mientras lloraba por su alumno.
Espere maestro cejotas, Gaara le ha dicho que no ha sido su intención. –defendió Narumi mientras se encargaba de aplicarle los primeros auxilios de emergencia.
Uzumaki Narumi, por favor no interfieras.
Con todo respeto sensei no pude hablarle así, ya se ha disculpado diciendo que no fue su intención. –dijo mientras daba por terminada su labor. –sensei, usted no sabe lo que es perder el control de su propio cuerpo y dañar a quien no quiere, y como no sabe trate de ser más comprensivo. En este momento Lee va a necesitar mucho de usted. –agrego para dar fin a la discusión y marcharse lo más pronto posible.
Al finalizar los combates, y pasada ya lo conmoción de la anterior batalla, el sadaime felicito a los finalistas, recordándoles que la parte final de la selección de chūnin se llevaría al cabo de un mes.
De este modo, los genin se retiraron a sus respectivos hogares, y en el caso de los extranjeros a sus respectivos hoteles.
En medio de la confusión Gaara recordó la conversación que había escuchado con anterioridad de aquellos hombres. Busco a Narumi entre la multitud, pero ella ya no se encontraba en el lugar. Tenía muchas cosas que preguntarle, entre ellas:
¿Por qué me defendiste? ¿acaso conoces mi dolor? – eran algunos de los pensamientos que rondaban por su cabeza.
Mientras tanto, fuera del recinto se encontraba Narumi siendo retenida nuevamente por uno de sus amigos, Aburame Shino, para evitar que cometiera alguna estupidez. Narumi no paraba de insultar a su próximo contrincante quien solo sonreía con sorna.
Maldito pervertido, será mejor que me devuelvas lo que me has robado de mi casa. –decía Narumi mientras contenía sus deseos de masacrarlo.
Según tu… ¿Qué te he robado? –provoco mientras se ensanchaba aun mas su sonrisa. Narumi trago duro mientras su rostro se volvía tan rojo como un tomate.
Mis pa…pa…pan…tis… – respondió tartamudeando mientras su rostro se volvía aun más rojo. Su amigo estaba aun más rojo tratando de contener un sangrado nasal que amenazaba con salir.
Oh… ¿te refieres a estas? –dijo enseñándole la pequeña prenda blanca ocasionándole a Narumi un pre infarto. –Te lo regresare después de nuestro enfrentamiento, claro si es que puedes vencerme. –Narumi lo miro desafiante y liberándose del agarre de Shino camino hasta estar frente a Neji y con la mirada seria lo tomo del cuello de la camisa y respondió:
Si gano no solo tendrás que regresármelas sino que también tendrás que hacer lo que te pida durante un mes. –dijo mientras lo soltaba y agregaba –es lo justo, estaré un mes entero sufriendo por culpa de un pervertido ladrón de ropa interior así que necesito de una compensación.
Me parece bien, pero también quiero agregar algo a tus condiciones. –Narumi lo observo extrañada al ver su mano extendida hacia ella. –si el vencedor soy yo, no solo me quedare con tus pantis sino que al igual que tu condición tendrás que hacer lo que yo diga por una semana, me pregunto ¿Qué clase de atuendo te ira mejor? Una gatita, conejita, enfermera. Mmm hay tantas opciones. –dijo mientras apoyaba su mano en el mentón. Narumi confiando en sus habilidades acepto sin dudar aquella apuesta y acordaron verse el día de la final.
Después de unos días fuera de casa Narumi, utilizando el hiraishin, llego a su departamento. No le importo el hecho de que ese jutsu consumiera mucho chakra, quería estar en su casa y darse un largo y merecido baño.
Una vez que la bañera estaba llena, se desvistió y se sumergió hasta el fondo en el agua, conto hasta diez y saco su cabeza bajo el agua. Se acomodo lo suficiente para que el agua cubriera sus hombros, pasaron cinco minutos cuando quedo profundamente dormida.
Había pasado una semana entera desde que había tenido un sueño tan vivido, en sus sueños vio a un hombre vestido de blanco junto a una guardia ser asesinados, para su sorpresa el responsable de ello era el mismo hombre con quien había luchado en el bosque de la muerte.
Trato de despertar, pero su cuerpo no le respondía, comenzó a sentir que le faltaba el aire. y antes de que la oscuridad la invadiese por completo, la imagen de Gaara vino a su mente, cuando oyó una voz susurrarle en el oído: –"Búscalo" – .
Narumi despertó exaltada. La falta de aire se hacía presente seguido de una fuerte tos, debida al agua que trago. Sin ninguna demora, recordando aquella voz, salió rápido del baño. Corrió hasta su habitación tomando lo primero que estaba a la vista, una vez estuvo lista salió a toda prisa de su casa.
Haku, quien recién estaba llegando a la casa no tuvo tiempo de saludarla ya que nuevamente la chica se iba. Se preguntaba que le habría ocurrido para salir a toda prisa sin secarse el cabello.
Narumi busco en todos los lugares que se pudo imaginar que podría ir un inadaptado social, podría ser la biblioteca, pero por el horario esta estaría cerrada; un bar, pero como era menor de edad no lo dejarían ni siquiera entrar a la puerta.
No sabía realmente donde debía buscar primero, hasta que vio a unos ninjas de Suna que se encontraban en un bar, decidió preguntarles si sabían dónde encontrar al chico, pero ni bien entro los dueños del antro la echaron sin perder la oportunidad de insultarla llamándola como normalmente solían hacerlo: "Demonio".
Paso rápidamente una hora sin encontrar al joven y la noche no auguraba nada bueno. Decidió que buscaría en algunos lugares más antes de regresar a casa. Y como al principio no logro dar con el joven. Cansada ya de buscar, mas el frio opto por regresar.
Mientras caminaba de regreso sintió que la estaban siguiendo, comenzó a aligerar el paso cuando estos hicieron lo mismo. Comenzó a sudar frio ya que algo le decía que esas personas no eran precisamente buenas samaritanos.
Corrió rápido trato de perderlos adentrándose en el bosque mientras se reprochaba por no haber cargado con ningún arma. Estaba muy asustada y debido a ello no fue capaz de detectar que le habían tendido una emboscada hasta que fue demasiado tarde.
Los mismo hombres que en la arena trabajando como guardias, la tenían acorralada, Narumi comenzó a ejecutar los sellos correspondientes para el Hiraishin, pero no podía moverse habían utilizado una especie de gas paralizantes observo bien a los agresores y estos tenían el rostro cubierto para no inhalar el gas.
Cayó al suelo sin poder moverse. Narumi solo espero que no le hicieran más daño del que ya estaba acostumbrada, pero dada la situación en la que estaba sabía que no solo se limitarían a golpearla.
Uno de ellos la sujeto con fuerza para evitar que intentara moverse, después de todo los efectos de ese gas duraban solo unos cuantos segundos, mientras subía la camiseta de la niña, los otros se desabrochaban sus pantalones dejando ver sus penes erectos ante el rostro asustado de la rubia.
Narumi comenzó a llorar al confirmarse su sospecha, estaba enojada consigo misma por ser tan estúpida. No paraba de repetírselo en su mente hasta que escucho a uno de esos hombres hablarle:
Ahora pequeña zorra quiero que utilices tu boca con nosotros, si eres lista y te portas bien seremos muy buenos contigo –decía el que parecía ser el líder.
Narumi reunió algo de fuerza para empujarlos, pero no era suficiente, dio patadas y forcejeaba para liberarse del agarre del primero. Y como consecuencia la tortura no se hizo esperar.
El segundo hombre tomo una espada corta mientras le hacia una señal al primero, quien en un segundo ya había subido los brazos de Narumi sobre su cabeza, y segundos después se la clavó en los brazo, clavándola fuertemente en un árbol.
Un grito de dolor escapo de sus labios mientras sus verdugos carcajeaban por el acto. No quería mostrar debilidad ya que sería peor, pero no podía evitar estar aterrada, ya que el hombre que le había clavado la espada estaba acercándole su miembro a la boca. Narumi alejaba su rostro lo más que podía, mientras que el otro comenzaba a manosear sus pechos y el tercero le quitaba los pantalones junto a su ropa interior, le separo las piernas dejándola muy expuesta. No apartaba la mirada de esa zona, se relamió los labios mientras abría aun más sus piernas.
Eres bastante hermosa, ¿lo sabías? –decía mientras acariciaba una de las piernas de Narumi, mientras acercaba mas la mano a su sexo. –Tendrás que relajarte no querrás que te duela ¿verdad? –Narumi no dejaba de llorar, no quería estar en ese lugar. Deseaba con todas sus fuerzas que se tratase de una pesadilla, y que al despertar estuviese aun en la bañera.
Respiro hondo y con todas sus fuerzas grito:
¡AUXILO! ¡POR FAVOR QUE ALGUIEN ME AYUDE! –decía Narumi mientras escuchaba como esos tres se reían por el esfuerzo que hacia al pedir ayuda.
¡Nadie vendrá zorro demonio! A nadie le interesa lo que pueda ocurrirte ni siquiera a lord hokage.
Narumi sintió como ese hombre empezaba a rozarle su sexo con su miembro, cerró los ojos esperando a que aquella pesadilla terminara, pero al sentir que un liquido caliente le salpicaba el rostro –pensando que había sido el otro hombre el que había la había salpicado con semen –abrió los ojos encontrándose con la sorpresa de que dos, de esos hombres, estaban muertos. El último, que aun tenia sujeta a Narumi, intento escapar, pero no lo logro a tiempo debido a que su cabeza rodo por el suelo.
Busco al responsable de semejante atrocidad, no sabía si agradecerle o si también debía esperar que él terminara con lo que esos hombres iniciaron. Debido a que estuvo llorando gran parte del tiempo, su vista estaba nublada, por lo que solo lo vio una sombra acercarse a ella y quitarle esa espada de sus brazos.
Narumi estaba estupefacta cuando vio de cerca el rostro de la persona que la había rescatado, no lo pensó dos veces y se abalanzo sobre el llorando.
Continuara…
