Mis queridísimos lectores!

Aquí estoy de nuevo trayéndoles otro capítulo de esta historia a la cual le quedan dos o tres más para llegar a su final.

Sinceramente les ofrezco la más humilde de las disculpas, por mi ausencia, pero entre perdidas familiares, depresiones y falta de inspiración, me ha sido imposible traerles a ustedes más capítulos. Sin embargo mi compromiso sigue con ustedes y tengan por seguro que esta historia seguirá su camino tarde o temprano.

Por otro lado, les informo que dejaré de escribir por un tiempo sobre mis musas, porque he decidido comenzar un proyecto original, así que dejaré de publicar más historias al terminar esta, no es un "adiós" sino un "hasta luego".

Bueno, no les interrumpo más.

Disfruten la lectura!

La Roca

Por su parte Haruka se dio un baño y se puso ropa seca, esperando encarecidamente no enfermarse aunque sentir el dolor de cabeza era síntoma de lo contario, la lluvia había provocado estragos en su salud, así que cenó lo que había enviado el padre de Michiru y se fue a la cama.

Pero fue inútil, un intenso ardor en la garganta le provocó tos durante la madrugada y la fiebre comenzó. Sudando y tosiendo, esperaba no ser una molestia para nadie esa noche.

Sin embargo, mientras todos dormían, la lluvia y truenos musicalizaban la noche, haciendo audible la tos de Haruka, solamente a los oídos de Michiru que terminó por despertarse e ir a verificar que la rubia estuviera bien.

"Haruka…estas despierta?" Preguntó Michiru mientras abría suavemente la puerta.

"Pasa…no puedo dormir" Respondió rápidamente.

"Estas bien?" Michiru se acercó a Haruka.

"No lo creo…parece que tengo fiebre" Haruka se cubrió para toser sin contagiarla.

Michiru tocó la frente de Haruka dándose cuenta de inmediato de que la teoría de la rubia era verdad, la chica estaba ardiendo en fiebre.

"Es cierto Haruka, hay que bajar esa fiebre cuanto antes" Michiru se puso de pie y fue por un balde con agua fría y unas compresas.

"No es necesario hacer eso Michiru…estaré bien" Haruka se levantó de la cama, no quería ser una molestia.

"Acuéstate quieres? Estarás bien cuando baje la fiebre" Michiru empujó a Haruka a la cama y la cubrió con la manta.

Tomó una compresa y la colocó en la frente de la rubia…

"Con esto bajará pronto" Michiru sentía cierta satisfacción de saber que podía ayudar a Haruka.

"Gracias…" La rubia no dijo nada más y se relajó en la cama hasta quedarse dormida.

La noche pasó sin mayor inconveniente, la fiebre de Haruka cesó un par de horas luego de que Michiru comenzara a cuidarla. Pero la violinista no quería dejarla sola y se quedó a cuidar a Haruka por el resto de la noche, quedándose dormida recargada en la cama de la rubia.

Así llegó la mañana y la incómoda postura provocó que un intenso dolor en la espalda, despertara a Michiru.

Su mirada se enfocó en Haruka mientras el dolor pasaba y sintió la paz con que dormía. Resistiéndose a su impulso con todas sus fuerzas, su mano tomó la de Haruka y volvió a su posición de descanso quedándose de nuevo dormida. Poco después, la rubia despertó sintiendo la mano de Michiru sobre la suya…

"Se quedó toda la noche?" Murmuró casi inaudible, no deseaba despertarla.

Soltó su mano de la de Michiru y se quitó la compresa de la cabeza, la molestia de la fiebre había pasado aunque todavía sentía cierto malestar, era obvio que debía ser atendida por un médico, pero a ella no le agradaban los extraños y por eso acostumbraba a probar métodos paliativos que no implicaran la interacción con algún médico que le pusiera las manos encima.

Pero como moverse ahora? Si lo hacía sería obvio que Michiru se despertaría, sin embargo era muy tarde….al dejar de sentir la calidez de la mano de Haruka, Michiru se despertó…

"Lo siento…me quedé dormida, estas mejor?" Preguntó Michiru mientras recobraba su postura en la silla.

"Si, estoy mejor…no tenías que quedarte toda la noche, deberías ir a descansar" Haruka se incorporó para llevar a Michiru a su habitación a descansar.

"No deberías levantarte de la cama, aun no te vez muy bien que digamos" Michiru se puso de pie.

"Bien, hagamos algo…ya no tengo fiebre y tú necesitas descansar, así que me quedaré en cama si tú vas a dormir un poco, de acuerdo? Tus padres lo entenderán" Haruka se sentó de nuevo en la cama.

"Bien, iré a dormir" Michiru no necesitó demasiada insistencia, en verdad estaba cansada.

Haruka regresó a la cama y sintió que sería inútil permanecer ahí sin hacer nada, sabía que tarde o temprano la molestia en la garganta desaparecería y que era mejor ignorarla que compadecerse de ella y haraganear en la cama, así que luego de algunos minutos, se puso de pie y se preparó para comenzar su día como si nada hubiera pasado.

Al salir de su habitación, caminó lentamente al lado de la de Michiru donde no había ningún sonido excepto la suave respiración de la artista, quien dormía plácidamente. Haruka se sintió aliviada de no haber sido descubierta de nuevo por Michiru, luego de que la noche anterior se percatara de que la había estado espiando gracias a un estornudo delator. Sin embargo, Haruka se sentía en deuda con Michiru, luego de que le bajara la fiebre y permaneciera con ella toda la noche, así que decidió compensarla.

Si bien no era una experta en la cocina, su intención era sorprender y confortar a Michiru al mismo tiempo, así que decidió preparar para ella un desayuno sencillo que constaba de un jugo de naranja y algunas frutas picadas, todo esto preparado con las propias manos de Haruka, quien colocó el desayuno en una bandeja acompañado de una nota de agradecimiento que decía...

"Muchas gracias por lo de anoche, No soy la mejor cocinera, pero creo que no lo hago tan mal cortando frutas. Disfruta el desayuno. Haruka"

Subiendo con cuidado las escaleras, Haruka llegó a la habitación de Michiru, donde la violinista dormía profundamente, para intentar abrir la puerta, Haruka demostró su destreza como si se tratara de un equilibrista de circo en pleno acto, ya que equilibró la bandeja en el brazo izquierdo al tiempo que giraba la perilla para abrir la puerta. Una vez dentro de la habitación de Michiru, buscó un sitio a la vista para colocar el desayuno e irse, no sin antes ceder a la tentación de mirarla dormir.

Haruka pretendía esclarecer por completo el misterio que se escondía detrás del espejo y quedarse con el amor de Michiru, hasta ahora la intención de Haruka por la casa había cambiado y se había convertido en su segunda prioridad sin darse cuenta, la rubia se fue ensimismada sin percatarse de que su saco seguía en la mecedora.

Aun a pesar de las molestias en su garganta, el día había comenzado peculiarmente bien para Haruka. Estaba motivada y salió a respirar un poco de aire fresco luego de un sencillo desayuno.

Un par de horas después Michiru despertó encontrándose con el desayuno sorpresa de Haruka, dibujándose una sonrisa en su rostro luego de leer la nota que le dejó la rubia. Tanto ella, como Haruka, habían firmado un acuerdo de paz de manera involuntaria y comenzaron a formar entre ellas una linda amistad.

Al pasar de los días ya había la suficiente confianza como para salir juntas al lago a disfrutar de un tiempo de esparcimiento en compañía de la una con la otra, todo aquello desde luego sin tocar el tema del espejo.

Un día ambas salieron al lago cercano a la casa para distraerse un poco, Michiru necesitaba pintar y Haruka se ofreció a acompañarla para que pudiera relajarse lo suficiente y obtener la inspiración necesaria para crear algo memorable y digno de una galería...

"Creo que este lugar es lo suficiente lúgubre para inspirar tu mente inocente Michiru" Dijo Haruka mientras reía y buscaba rocas para arrojar en el lago.

"Insinúas que mis pinturas son grises y pueriles?" Michiru sabía que Haruka bromeaba, pero le gustaba realizar ese tipo de discusiones con la rubia.

"De ninguna manera, creo que son demasiado interesantes y no son dignas de ser vistas por los ojos de cualquiera" Haruka arrojó una roca haciendo tres ondas antes de sumergirse en el agua.

"Me alaga que pienses eso" Michiru abrió el atril y colocó el lienzo.

"No hay otra cosa que pueda pensar, es solo la verdad...tienes talento" Haruka arrojó otra roca tratando de contar cuantas ondas hacía antes de sumergirse al agua.

"Bien, pues creo que tengo mejor talento pintando que tu arrojando rocas en el lago" De nuevo se escuchó la suave risa de Michiru mientras delineaba algunas líneas con un carboncillo.

"Oye! Te apuesto a que puedo arrojar una roca y que esta llegue del otro lado del lago" Haruka era competitiva al igual que Michiru y le gustaba provocar ese instinto de campeona en la violinista.

"Está bien Haruka, que es lo que quieres apostar?" Preguntó Michiru mientras continuaba dibujando su bosquejo en el lienzo.

"Mmmm no lo sé, tal vez un desayuno en la cama por una semana" Haruka imaginaba que cualquier cosa que Michiru podría cocinarle, seguramente le quedaría deliciosa.

"Bueno, tal vez eso suene conveniente para ti. Por lo que concierne a mí, no sé si quiero desayunar frutas picadas todos los días por una semana, así que tengo otra propuesta si es que yo gano" Michiru seguía sin despegar su mirada del lienzo trazando líneas una tras otra.

"Hey! Creí que te gustaban...bien que quieres?" Preguntó resignada.

"Quiero que seas mi modelo para una pintura" Respondió Michiru de inmediato.

"Yo tu modelo? De ninguna manera...no me gustan los extraños y mucho menos exhibirme ante ellos" Haruka fue tajante y hasta cierto punto sonó molesta.

"Bueno, si estás tan seguirá de que vas a ganar la apuesta, lo que yo pida no debe significar nada para ti, además, la pintura no será exhibida si yo llego a ganar la apuesta, jamás te molestaría de esa manera" Dijo Michiru mientras se limpiaba las manos y miraba seriamente a Haruka.

"Creo que tendremos que negociar eso, yo no soy modelo y no me gusta mucho eso que propones, pero tienes razón, yo ganaré la apuesta" Haruka comenzó a buscar en el suelo una roca lo suficientemente conveniente para arrojarla y hacerla llegar del otro lado del lago.

Michiru ya no respondió, y miraba su lienzo inclinando la cabeza de un lado al otro, como si eso cambiara su perspectiva, pero era una de las costumbres que tenía antes de aprobar o rechazar un bosquejo suyo.

Finalmente halló una roca especial, con una perfecta forma de corazón, creyó que era demasiado cursi pensar en Michiru mientras lanzaba la roca, pero el peso de la roca era el ideal, al menos de acuerdo al criterio de Haruka.

Enfocando su mirada en el punto a donde aterrizaría la roca, Haruka apuntó y moviendo su brazo de forma estratégica arrojó la roca con todas sus fuerzas logrando formar varias ondas antes de llegar del otro lado del lago...

"Ohh siii! Lo logré! Michiru viste eso?" Haruka brincó emocionada.

"No hagas trampa Haruka, yo no vi nada" Michiru claramente vio el tiro acertado de Haruka, pero se resistía a perder.

"No es posible que no lo hayas visto Michiru! FUE UN TIRO PERFECTO! Vamos tienes que ver la roca" Haruka tomó de la mano a Michiru y salió corriendo del otro lado del lago para buscar la roca.

Ambas corrieron rodeando el lago hasta llegar al lugar donde cayó la roca, Haruka la buscó con insistencia, moviendo las rocas con los pies hasta que finalmente la encontró y la recogió...

"Es esta, mírala!" Haruka estaba tan emocionada como una niña.

"No te creo Haruka, esa no es la roca, seguro se hundió a la mitad del lago" Michiru se rio.

"Bueno, te probaré que puedo lograrlo de nuevo, regresa a tu pintura, que seguramente puedo hacer llegar la roca hasta donde estés, solo presta atención en su forma de acuerdo?" Haruka le puso la roca en las manos a Michiru, quien la miró de un lado al otro, era curioso para la artista, la forma que tenía la roca.

"De acuerdo, ya la miré, ahora espera a que llegue a donde están mis cosas y te diré si llega" Michiru sonrió, se había salido con la suya y creía que Haruka no volvería a contar con la misma suerte.

Caminando lentamente miraba hacia el agua, siempre se sintió atraída por ese elemento, en especial el agua del mar. Sin embargo no era momento de pensar en eso, así que se concentró y caminó más rápido hasta llegar a donde se encontraban sus cosas, se puso de pie frente a Haruka que no apartaba la vista de su objetivo justo frente a los pies de Michiru.

La mirada de Haruka estaba enfocada en el punto exacto donde quería que cayera la roca y apuntando con ella movió su brazo para arrojarla con todas sus fuerzas y soltando la roca de un grito, la roca salió girando rápidamente provocando una, dos, tres ondas al principio hasta seguir con más. La expectativa había atraído la mirada de ambas en la roca en fracciones de segundo hasta que la roca finalmente aterrizó justo a los pies de Michiru...

"Increíble...no fue cuestión de suerte" Murmuró Michiru mientras se agachaba a levantar la roca.

"SIII!" Se escuchó el grito fuerte de Haruka, quien salió corriendo a mirar la roca y celebrar su victoria.

Pronto llegó a donde se encontraba Michiru y mirándola la tomó de la cintura y la levantó con todas sus fuerzas. Estaba tan contenta por el logro alcanzado, que no sabía de qué manera festejarlo. Dando un par de vueltas Haruka finalmente bajó a Michiru quien sostenía la roca en su mano, la rubia continuaba riendo hasta que la risa fue cediendo conforme a la distancia entra ellas se hacía más corta.

Los ojos de Michiru se conectaron con los de Haruka y la atracción se hizo imposible de resistir, inevitablemente sus labios se conectaron suavemente y como un evento que no podía postergarse por más tiempo, saborear de nuevo los labios de Michiru, significaba demasiado para Haruka, más que cualquier cosa que el dinero o las propiedades pudiese comprar. No había comparación ante ese placer, no había espacio ni tiempo en ese instante. Rodeándola con sus brazos Haruka abrazó la cintura de Michiru acercándola más a su cuerpo, deseaba sentir más de aquella calidez que despedía la violinista, al tiempo que sentía las caricias de las manos de Michiru en su espalda mientras continuaba el tan ansiado beso.

Al separarse, Michiru murmuró casi inaudible...

"Haruka..."

De inmediato los ojos de Haruka se abrieron...será que Michiru de nuevo la estaba comparando con la Haruka del espejo?

Aquel pensamiento provocó que la soltara y se separara de ella al tiempo que bajaba la mirada evitando la de Michiru...

"Lo lamento...esto no debió pasar..." Haruka tocó sus labios para después salir corriendo dejando confundida a la artista.

Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro, esa confusión y ese tormento, resultaba demasiado insoportable, Haruka jamás había sufrido por amor y ahora ese sentimiento tan confuso le resultaba irresistible, pues para la rubia el que Michiru mencionara su nombre luego de ese beso tan espontaneo de nuevo se había convertido en la emulación de algo que jamás ocurrió entre la violinista y la Haruka del espejo.

"Otra vez la comparación...otra vez a la sombra de un recuerdo...como quisiera saber cómo acabar con eso, meterme a la mente de Michiru y borrar cada imagen, cada palabra que compartieron ese maldito fantasma y ella" Haruka continuaba corriendo, deseaba estar tan lejos de Michiru como fuera posible.

Por su parte Michiru no comprendió la reacción de Haruka, habría que interpretarlo como vergüenza o timidez?

"Porque se fue tan rápido? Habré hecho mal en corresponderle?" Murmuró Michiru mientras experimentaba la necesidad de ir a alcanzarla y por otro lado la diplomacia de respetar el que Haruka decidiera tener un momento a solas.

Si algo era cierto, era que Michiru no pensó en la Haruka del espejo al momento de corresponder el beso de la rubia, era algo que había deseado desde que habían convivido juntas en el paseo escolar de Setsuna, consideró que fue injusta al besarla mientras Haruka se encontraba "inconsciente" y peor aún usarla para pretender que a la que besaba era a la Haruka del espejo. Ahora sus sentimientos eran sinceros, el pensamiento de aquel recuerdo ahora solo causaba confusión en ciertas ocasiones, ya que lo extraño era que al estar con Haruka el pensamiento en el recuerdo del espejo desaparecía de su mente, sencillamente disfrutaba del tiempo al lado de la rubia.

Haruka por su parte, seguía atormentándose con la idea de que Michiru continuaba comparándola y que competir con ese recuerdo era sin duda mucho más complicado y difícil de lo que esperaba.

"Ella sigue pensando en ese maldito espejo...ese recuerdo que no se va! Por qué se empeña en seguirme utilizando?" Haruka se sentía asfixiada por sus pensamientos y después de un largo tiempo, decidió volver a visitar a Setsuna...

Caminando tan rápido como le era posible, Haruka llegó a la casa de la maestra del pueblo, casi tan desesperada como aquella vez que decidió darle el voto de confianza a la versión de la aparición en el espejo. Tocando la puerta desesperadamente, Setsuna abrió casi de inmediato...

"Haruka! Qué manera de llamar a la puerta! Estas bien?" Preguntó Setsuna un tanto molesta y preocupada a la vez.

"Sabes perfectamente que y quien es capaz de ponerme en este estado" Respondió Haruka mientras entraba a la casa de Setsuna.

"Ahora que sucede con Michiru? Creí que las cosas entre ustedes marchaban bien dado que hace mucho que no vienes a visitarme" Setsuna tomó asiento frente a Haruka.

"Todo marchaba bien, logramos formar un lazo de amistad muy estrecho...me sentía tan confiada" Haruka se sentía confundida.

"Y porqué perdiste la confianza?" Setsuna la miraba fijamente.

"Hoy...nos besamos, finalmente...y por un momento sentí que ella sentía algo por mi..." Haruka dio un enorme suspiro e intentó esquivar la mirada de Setsuna.

"Pero..." Setsuna comenzaba a perder la paciencia.

"Pero ella murmuró mi nombre y la confusión regresó...Setsuna no sé si ella me hablaba a mi o a ese maldito recuerdo y no tienes idea de lo mucho que me afecta pensar en ello"

"Si aceptas mi consejo, yo creo que no deberías atormentarte de esa manera...Haruka, solo vive el momento! Acaso no has esperado mucho por eso?" Setsuna tomó las manos de Haruka.

"Pero como saber que ella me besó a mi y no al recuerdo del espejo?" Haruka no cedía.

"Y acaso eso importa? De quien fueron los labios que ella besó?"

"Míos..." Haruka comenzaba a reaccionar.

"Entonces cual es el problema? Ella te besó a ti, no había un espejo entre ustedes, solo eran ustedes dos! Ahora comprendes?"

"Quieres decir que debo olvidarme del espejo? Que debo olvidarme que alguna vez ella me comparó con el recuerdo? Debes saber que el día que fuimos a tu paseo escolar, ella me besó en la enfermería del autódromo usándome para imaginar que besaba a ese maldito fantasma...ella dijo que jamás sería como ella" Haruka bajó la mirada y comenzó a sentir un nudo en la garganta.

"Olvídalo Haruka, no puedes hacerte daño de esa manera, ese episodio está en el pasado, ahora se conocen más y no necesitas ser como nadie más..." Setsuna tocó el rostro de Haruka intentando confortarla.

"Tú eres especial, hermosa...una mujer fuerte con su propia y efervescente personalidad, un verdadero tesoro que seguramente Michiru ya encontró" Setsuna observaba la mirada de Haruka que comenzaba a cambiar.

"Terminaré por creer esas palabras Setsuna...gracias" Haruka la abrazó fuertemente.

"Créelas porque te las dice una de tus mejores amigas y una de las personas que más te conoce...ahora ve por ella, acaba con esas dudas, recuerda y atesora ese momento que fue su primer beso" Setsuna le sonrió y la puso de pie para enviarla de vuelta a enfrentar sus miedos.

Haruka caminó hacia la puerta decidida a aceptar cualquier cosa que el destino le tuviera preparada.

No pasó mucho tiempo, cuando llegó a la casa de los Kaioh, quienes inconvenientemente y abruptamente iban subiendo al automóvil...

"Que sucede?" Preguntó a Darien que los despedía desde la entrada.

"Haruka, llegas a tiempo...los señores Kaioh y Michiru, deben ir a Tokio debido a un problema que hubo por el concierto que dieron hace unos días en el Auditorio, parece que es una situación legal que requiere de la presencia de Michiru y desde luego sus padres no permitirán que enfrente esto sola" Darien rodeó el hombro de Haruka con su brazo.

"Pero yo necesito hablar con ella" Murmuró Haruka mientras veía el automóvil arrancar motores.

Michiru se percató del regreso de Haruka y bajó del auto...

"Haruka...necesito hablar contigo" Michiru sonaba nerviosa y ansiosa.

"Yo también Michiru, pero te irás" Haruka miró a Michiru con intensidad.

"No tardaré y entonces...lo aclararemos todo" Michiru tomó la mano de Haruka como si se tratara de una caricia.

Sin permitir que Haruka respondiera, Michiru volvió al auto y se fueron.

La rubia se sentía como león enjaulado, quería que el tiempo avanzara rápidamente hasta el momento en que Michiru regresaba a la casa y así podría decirle que era momento de exorcizar el recuerdo del espejo de una vez por todas de su corazón y de su mente, que ahora ella estaba presente en su vida, una Haruka de carne y hueso con un corazón latiente y un alma que solamente tenía otra mitad y era la de Michiru.

Caminaba por los pasillos de la casa recorriendo las habitaciones, evaluando la importancia de las opciones que tenía para elegir y no parecía querer perder ninguna de sus opciones, quería ganar el corazón de Michiru, quitarle todas esas "tonterías" de la mente y quería también recuperar la casa, que era el símbolo que la representaba a ella y a todo en lo que ella creía. Sus pasos la fueron guiando en un recorrido por el jardín, la sala, el comedor, la habitación de los señores Kaioh y finalmente la habitación de Michiru desde donde soplaba un viento intenso que anunciaba una tormenta. Así que entró y recorrió la habitación con la mirada, como si acariciara cada detalle con sus ojos, porque era la habitación donde dormía la persona que ama y fue así como encontró la roca que hace unos minutos había sido el objeto que detonó el beso que tanto la confundió.

Tomándola y mirándola sorprendida de que Michiru la hubiese conservado, Haruka se sentó en la cama tratando de ordenar todos los pensamientos y sentimientos que estaba experimentando y fue así como su mirada se dirigió al espejo, ese portal infernal de dónde provenía toda esa confusión.

Mirándolo con desprecio, Haruka se puso de pie y comenzó a acercarse al espejo a una distancia considerable mientras con su mano apretaba fuertemente la roca que había conservado Michiru...

"Porque no puedes desaparecer de nuestras vidas?" Haruka murmuró casi inaudible.

"Podría acabar con esto ahora mismo y sabes que puedo hacerlo...ANDA! TRATA DE DETENERME!" Haruka le gritó a su reflejo.

Haruka estaba decidida, el que no estuviera Michiru presente para encontrarse con la destrucción del espejo era el momento ideal para acabar con la confusión y el tormento de la violinista, era hora y esa roca que una vez fue el instrumento para que al fin las dos pudieran besarse, ahora podría ser el instrumento para acabar con el espejo, pero...sería buena idea hacerlo?