Notas de la autora:

Advertencias: sexo anal implícito.

Notas de traducción:

¡Disfruten el capítulo, gente!


6 de Noviembre, 2000

Harry se había tomado el día libre, pues había más llamadas telefónicas, cartas y regalos llegando a montones. Salió por unas hamburguesas, y también compró una botella de champaña. Algo de bebida para empezar una celebración privada levantaría el ánimo de Draco. El día anterior, la presencia de Teddy lo había mantenido animado, pero esa mañana se había despertado deprimido. El rápido actuar de Harry evitó que quemara todas las fotografías de su infancia en la chimenea.

Harry pasó junto a un vendedor de camisetas, y compró una que creyó le gustaría a Draco. Era rosa y tenía un estampado brillante de un gato alado. Remplazaría la camiseta de unicornio que Draco había perdido en algún lugar.

-¿Dónde estás, hermoso?- dijo Harry mientras caminaba por el pasillo, tratando de evitar tropezarse con ramos de flores y cajas llenas de basura. No estaba preparado para la imagen de Lucius, de pie frente a su sillón. Sin pensarlo, Harry arrojó la botella de champaña hacia la cabeza del hombre. Lucius se agachó, y la botella se estrelló espectacularmente contra la pared. Harry tomó todo lo que tenía a la mano y comenzó a arrojarlo. Una cinta de video del Dr. Who. Una almohada. Una pintura de unos perros jugando ajedrez mágico, que Draco había recibido en su cumpleaños. Una bota de plataforma con hebillas en forma de calavera. El cardigán de angora azul. Nada golpeó a Lucius, excepto el cardigán, que se enredó en su pesado collar de oro. Harry pudo notar que su futuro suegro estaba divirtiéndose, y eso lo enfureció aún más.

Harry estaba levantando una caja llena de libros, listo para arrojarla, cuando Narcissa entró al cuarto, cargando una bandeja de té.

-¿Qué está sucediendo aquí?- preguntó. Draco estaba atrás de ella.

Harry usó el pretexto de darle la camiseta a Draco para acercarse y alzar una ceja, interrogante. Draco le dio un abrazo y susurró a su oído.

-Ella amenazó con dejarlo.- Se puso la camisa y miró el estampado con alegría. Lucius farfulló y rodó los ojos.

Narcissa se sentó y palmeó el sillón junto a ella.

-Ven aquí, Harry. Ustedes dos pueden quedarse con todas esas fotografías. Haré que saquen más copias. Y pensé que tal vez querrían más fotos familiares, ya que van a comenzar su propia familia.

Aturdido, Harry miró a Draco, que solo se encogió de hombros.

Narcissa puso un grueso álbum de fotos, cubierto de terciopelo, sobre el regazo de Harry. Las primeras fotos eran de Lucius y Narcissa, con un aspecto increíblemente joven, en sus fotos del compromiso y la boda. Narcissa se veía perdidamente enamorada de su joven y guapo novio, pero los ojos de Lucius se veían distantes. Harry se preguntó a quién estaría recordando Lucius en esas fotos.

Seguía una foto de un bebé, que Harry asumió era Draco, pero luego notó que tenía la leyenda: "Rosamunde Malfoy. Febrero 12, 1976".

-No vivió, pobre Rosie,- dijo Narcissa.

A un lado, estaba otro recién nacido. "Orion Malfoy. Enero 29, 1977". Luego, unas gemelas: "Florimunda y Serenissima Malfoy. Marzo 2, 1978". Un infante bastante pequeño, siendo acunado por una Narcissa con los ojos angustiados. "Agrippa Malfoy. Marzo 19, 1979".

-Tuvimos una racha de mala suerte, antes de que llegara mi querido niño.- Narcissa jaló a Draco, que estaba sentado del otro lado, y lo rodeó con un brazo. La mujer pasó el resto de las páginas del libro, contando las historias detrás de las imágenes. El pegaso enano que había estado en la fiesta de cinco años de Draco, que también había tenido simios entrenados haciendo acrobacias y un gran danés bailarín, con un collar arrugado. En el fondo de la foto, pequeñas e impresionantes versiones de Crabbe y Goyle podían notarse, mientras pasaban sus dedos por el glaseado del pastel de chocolate, que estaba decorado con cinco velas en forma de oso de peluche.

La última foto en el libro era un retrato de Draco en su túnica escolar, a principios de sexto año. Estaba volteando hacia el lado derecho de la foto, mirando de lado al espectador. Todo estaba ahí: el miedo, la culpa, si uno sabía qué buscar. Harry cerró el libro con rapidez.

-Ahora, ambos pueden comenzar con su propio libro. Tengo fotos de su compromiso, y podemos contratar al mejor fotógrafo para la boda, y luego cuando se hagan padres…

Harry miró a Draco de nuevo, pero el rubio solo articuló: "No lo sé".

-Narcissa, los chicos no tienen idea de lo que estás hablando.

-¡Oh, me estoy adelantando! Hay una joven viuda sangre pura, cuyo esposo se cargó una deuda con duendes antes de morir. Ahora, los duendes esperan que ella pague, y se pueden poner bastante asquerosos. Estaría dispuesta a llevar a tu hijo, Draco, si tu padre paga su deuda. Sería un niño con el apellido Malfoy, y tú y Harry podrían criarlo juntos.

-Su familia no es tan buena como los Greengrass,- dijo Lucius.

-Pero aún así tendríamos un heredero yun nieto,- replicó Narcissa, fulminando a Lucius con la mirada. -Entonces, chicos, ¿qué piensan?

-Es mucho para procesar,- dijo Harry.

-¿Pero lo pensarán?- preguntó Narcissa, esperanzada.

Harry y Draco se miraron al mismo tiempo y dijeron simultáneamente:

-Por supuesto.

Cenar con Lucius y Narcissa le dio a Harry mucho tiempo para reflexionar. Se preguntó si habría entendido mejor las curiosas dinámicas padre/hijo que estaba viendo, si sus propios padres hubieran estado vivos. Draco se esforzaba demasiado en alejar a su padre, pero aún así quería que Lucius lo quisiera. Draco se sentía asfixiado por Narcissa, pero al mismo tiempo quería seguir siendo su pequeño niño. No era nada más que contradicciones desordenadas. Y ahora, lo más seguro era que Narcissa persuadiera a Draco para que éste añadiera otra generación al lío. Andrómeda estaba en lo correcto: Harry debía estar un poco loco como para involucrarse con esa familia.

Más tarde, Harry y Draco estaban recostados en el sillón, viendo "The Thing" (1).

-No debió de haber sido fácil, crecer con un padre como Lucius,- dijo Harry.

-No. Pero su padre fue peor. El viejo Abraxas me pellizcaba hasta hacerme moretones cuando era pequeño, solo porque pensaba que era divertido cuando lloraba. Hice una fiesta cuando murió y fui a su funeral ebrio. Me golpearon por vomitar sobre el ataúd.- Draco se giró para ver a Harry a los ojos. -Estoy bastante seguro de que lo haré mejor que ellos dos.

7 de Noviembre, 2000

-No sería hasta después de que nos casáramos,- dijo Draco. -Mi madre quiere un nieto, pero solo en el orden correcto.

-Magos haciendo inseminación artificial. El mundo se ha vuelto completamente loco.

-Y eres tan bueno siendo papá. Y yo puedo aprender. O sea, me gusta mucho Teddy. Aunque también podríamos conseguir una niñera.

Los dos estaban desayunando juntos. Esa mañana, Draco había hecho algo que, de hecho, era comestible. Los milagros sí ocurrían.

-La casa de al lado está en venta,- dijo Harry, mientras miraba el periódico muggle.

-¿Siquiera me estás oyendo?

-Es del mismo tamaño que ésta.

-Pero estoy hablando de tener un bebé.- Draco se veía malhumorado.

-Podríamos tirar algunas paredes, y tener un lugar mucho más grande.

Draco lo miró con frialdad.

-Qué interesante.

-Más lugar para guardar cosas, y así dejaré de tropezarme con tus cosas. Algunos cuartos más. Tal vez un comedor formal.- Harry comenzaba a preocuparse por llegar a congelarse. -Oh, y un cuarto para los niños.- Draco chilló de la emoción. -¿Sabes? Cuando haces cosas como ésas, llego a dudar que no puedas llevar al niño tú mismo…

-Tendría que ser auto fertilización.

-Comprendes que tener un bebé acabaría con nuestras sesiones de sexo espontáneo en cada parte de la casa, ¿verdad?

-Bueno, entonces debemos sacarle provecho ahora. Aún no lo hemos hecho aquí en la cocina.

-Porque éste es territorio de Kreacher. Si lo hacemos aquí, bien podríamos hacerlo en su cuarto, con Walburga viéndonos. Y por favor, por favor, por favor no me digas que quieres hacer eso.

La chimenea se llenó de llamas verdes.

-Lo siento, Harry,- dijo Hermione. -Tengo un permiso especial para tener conexión Flú temporal con tu casa.- Llevaba su ropa de trabajo, y se distrajo un momento por el aspecto de Draco: sin pantalones, con un suéter y sus pantaletas. -Hmm. Un suéter de lana con una burda representación del escudo Slytherin. Al parecer Molly ya te aceptó.

-Está en el proceso de ser asimilado por el Clan Weasley. ¿Qué sucede, Hermione?

-Primero que nada, ¿dónde está Kreacher? Tengo buenas noticias para él.- El elfo doméstico apareció, con expresión sospechosa. Hermione le dio un pergamino enrollado. Kreacher quitó el sello oficial y leyó el documento con rapidez. Dejó salir un chillido ronco y feliz, y se desapareció.

El rollo golpeó el suelo y rodó hasta los pies de Harry.

-Creo que lo que lo puso feliz fue el segundo párrafo,- dijo Hermione.

Hasta arriba de la página, decía: "Declaración de los Derechos de los Elfos Domésticos". El segundo párrafo decía: "Los elfos domésticos son libres de casarse con la pareja que deseen, cuando lo deseen, y se les permitirá un mes de luna de miel".

-Entonces, supongo que veré a Kreacher en un mes,- dijo Harry.

Draco, que había estado leyendo por encima de su hombro, susurró:

-Podemos echar un polvo en la cocina mientras él no está.

Hermione trató de fingir que no había escuchado.

-Pero también vengo con unas noticias menos que maravillosas,- continuó Hermione.- Los de "No hay Suficientes Bebés Magos" trataron de desgayzar a Goyle anoche, y los resultados no fueron lindos. De todas maneras, tengo que ir a San Mungo, a darle algunos datos de la investigación. ¿Quieres acompañarme, Malfoy?

Lo primero que Harry vio en el cuarto privado fue a Per, sentado en el suelo, con unos discos de madera tallados con runas, regados ante él. Estaba recitando algo en un lenguaje que, al oído de Harry, no sonaba como sueco moderno. Abrió los ojos por un momento; los tenía rojos cual carbones centelleantes. Sus elaborados tatuajes hacían que pareciera que llevaba una camiseta.

Goyle estaba tumbado sobre tres camas unidas. Sus piernas eran como las de un trol. La manta había sido agrandada, pero no era lo suficientemente grande para cubrir toda la piel verde y llena de bultos. Draco se sentó a un lado del lecho y tomó a Goyle de la mano.

-¿Cómo estás, Greg?- Harry se sintió complacido al ver cómo Draco se había calmado; se había puesto medio histérico al ir a San Mungo.

-No puedo caminar. Mis piernas y el resto de mi cuerpo están bastante desproporcionados.

-El Ministerio tiene a casi todos los responsables bajo su custodia, Goyle,- dijo Hermione. -Pero, tengo malas noticias. Uno de ellos era tu padre. Tendrá que regresar a Azkaban. Lo siento.

Goyle miró el techo impasiblemente.

-Mi padre puede irse al infierno. Espero que mamá se divorcie de él, de nuevo.

Ahí fue cuando Pansy apareció. La mujer sorprendió a Harry con un abrazo; ya olía a vodka. Se arrojó entre Draco y Goyle, terminando en el regazo de Draco.

-¡Tienes que ponerte bien pronto, para que tenga a alguien con quién ir a los clubes, Greggy!- Lo besó en ambas mejillas, ganándose una lánguida sonrisa.

Blaise apareció con chocolates, y Millicent Bulstrode llevó una canasta llena de tentadores pastelillos, horneados en su posada. Daphne Greengrass metió cerveza a escondidas. Hermione se fue, pues tenía que entregar muchas más declaraciones a los elfos domésticos, pero Harry se quedó, viendo cuán divertido estaba Draco con sus amigos.

De regreso a casa, Harry dijo:

-En verdad deberías pasar más tiempo con ellos. No son mis personas favoritas en el mundo, pero es obvio que se preocupan por ti.

-Creo que Pansy estaría mejor sin mí.

-Su problema con la bebida empeoró cuando no estuviste en su vida. Tal vez te necesita.

Draco se quedó pensativo y callado por un momento.

-Tal vez podría devolverle en su cumpleaños todas las cosas que tomé prestadas.

Harry rió.

-Sí, estoy seguro de que le gustará que le regreses su primer sostén. De todas formas, ¿por qué lo tenías?

-Servía para cargar rocas. Percy Weasley en verdad me molestaba cuando estábamos en la escuela. Una vez tuve que estar en detención, esparciendo estiércol de dragón por el invernadero, porque me atrapó deslizándome por un barandal.

-Oh, fuiste tú el que casi le saca el ojo. Nadie recibió el castigo por eso, dado que había muchos culpables posibles.

Se detuvieron en un Tesco's (2) para comprar algo de comer, y Draco convirtió el recorrido en una sesión de provocación, alarmando a los otros clientes con una demostración de una inusual habilidad con un pepino, entre otras cosas. Para cuando llegaron a casa, Harry estaba tan alterado que empujó a Draco contra la pared, detrás de la puerta principal. Harry localizó el lubricante en uno de los bolsillos de Draco antes de bajar ambos pantalones.

-Te das cuenta que jamás podremos volver a comprar ahí, ¿verdad?- le dijo al perforado oído, con voz ronca.

-Valió la pena.- Draco jadeó cuando Harry comenzó a embestir dentro de él.

No pudieron detenerse cuando el hueco del correo se abrió, aunque sabían que, quien fuera que hizo la entrega, habría podido escucharlos gemir y jadear. Un flash y una explosión fuerte llamaron su atención.

-¿Quién mandó una jodida Bomba de Verrugas?- Draco se miró las manos y los brazos, que estaban llenos de verrugas. Parecían cubiertos de corteza de árbol. Miró hacia el espejo junto a la mesa de lado. -¡Y mi cara!

-Y nuestros traseros. Mira.- Harry señaló el aire, donde unas palabras en brillante letra cursiva roja aparecieron. "Con amor, Astoria Greengrass".

-Ahí queda mi carrera de modelaje,- gruñó Draco. -Y ya pagué por el portafolio.

-Vamos, regresemos a San Mungo.


(1) Según yo, "The Thing" (La Cosa) es una película de 1982, donde unos científicos en la Antártica se enfrentan con un alien que cambia de forma, según la persona que mata…

(2) Sí, Tesco's es una cadena de supermercados.


En el próximo capítulo:

Lo que fuera que el hombre le había dicho a Draco, hizo que Pansy se le lanzaba con las uñas cual garras. El hombre quitó a la pequeña chica de su camino con facilidad. Tomó a Draco del brazo y le gritó directo al oído, hasta que Harry pudo alejarlo. El hombre se veía loco, con la cara contorsionada y la saliva salpicando, mientras se giraba a ver a Harry.

-¿Cómo puedes siquiera tocarlo? ¡Es corrupto, es mentiroso, es porquería!- Los gorilas se lo llevaron.

Fue entonces cuando Harry notó que Draco no estaba.

...

Hasta la próxima

Adigium21