- ¡NO!
Ese grito desgarrador, de negación de un acto ya acontecido, sin vuelta atrás, imposible de evitar o subsanar. Ese grito era lo único que los oídos de Cindy Vortex eran capaces de oír. Cindy no veía nada, solo oía, oía ese grito, envuelta en oscuridad infinita, interminable, ingrávida. El doloroso grito provenía de ninguna parte y de todas a la vez. No era capaz de orientarse en ese espacio, no podía guiarse por el sonido porque no podía saber de donde provenía. Tampoco recordaba como había llegado allí. En un intento por saberlo, fue retrocediendo en su mente hasta que los recuerdos se hicieron nítidos y claros.
Eran ella y Jimmy, durmiendo. Al despertarse solo era capaz de ver una masa de músculos bien definidos envueltos en una piel naranja, que pese a su aparente fragilidad era el material más fuerte e indestructible de la Tierra. La discusión de la noche anterior seguía presente en su mente, pero como algo olvidable. Jimmy se había negado rotundamente a dormir con ella por temor a hacerla daño a ella o al bebe.
Al final lo convenció, no con argumentos lógicos, que los tenia pero podrían rebatirse, sino de una forma más mezquina, usando sus encantos, algo que no acostumbraba a hacer debido a que Jimmy nunca le negaba nada. Y ella era incapaz, tras pasar una década durmiendo juntos, de dormir en una cama tan grande ella sola. Menos aun sabiendo que en el mejor de los casos Jimmy durmiera en un sofá, y en el peor de los casos no dormiría.
Jimmy se despertó justo en el mismo momento en el que Cindy se removía, somnolienta, intentando desperezarse. Tanto tiempo compartiendo una vida, sus relojes internos se habían sincronizado, se despertaban al mismo tiempo y se dormían al mismo tiempo. No se levantaron inmediatamente, tenían por costumbre charlar unos minutos, antes de salir de la cama, era algo normal cuando estaban en la isla, pasaban gran parte de la isla trabajando en lugares opuestos, una pescando y el otro cazando. Ahora, que pasaban todo el día, juntos, esa costumbre antes esencial, ahora era un pasatiempo que gustosamente practicaban a diario.
Cindy le hizo ver que tenía razón, que no la había hecho ningún daño. No pudo evitar reírse ante la cara de alivio que puso aquel rostro que aun estando feliz mostraba una mueca avinagrada de furia y salvajismo animal. Unos minutos después el grupo de amigos estaba sentado en la mesa de la cocina, viendo como Jimmy devoraba todo lo que había en la mesa y parte de lo que había en la habitación. Sheen no podía dejar de reírse viendo como su amigo otrora tan educado en la mesa, ahora era lo más parecido a un glotón radiactivo. Cindy le veía la gracia a la situación pero también era capaz de comprender que la causaba. Jimmy consumía tal cantidad de energía que era surrealista, era tal el consumo que una persona normal consumía de media 3000 calorías diarias, un culturista de competición consumía el triple, unas 9000 calorías y Jimmy según sus cálculos consumía cerca de 50000 calorías.
Al terminar las risas y con ella el desayuno, Sheen y Libby se fueron a entrenar, estando en un bunker subterráneo sin poder hacer nada, solo podían pasar el tiempo en la sala de entrenamiento. Carl que tras estar dos años criando animales prehistóricos, al escapar no resistió la tentación de llevarse un par de huevos, que ahora mantenía con mimo hasta que salieran del cascaron.
Cindy y Jimmy mientras tanto fueron al laboratorio, para probar el nuevo ATP hiper-energético. Hablaban animadamente de sus posibles funciones a nivel medico. Para curar un sin fin de enfermedades, incluso a nivel económico, con un ATP más energético el consumo de comida disminuiría. Permitiendo que los países más pobres pudieran desarrollarse, ya que su población tendría mucha más fuerza que antes. Cindy entro volando en el laboratorio cogiendo la bata de un tirón, le gustaba esa sensación de flotar en el aire. Pero no calculo bien el descenso y se golpeo la cabeza contra la lámpara, haciéndola pivotar sobre si misma, Cindy dio tres vueltas de campana en el aire y choco contra el secuanciador genético. Lo último que sintió antes de perder el conocimiento fue una dolorosa quemazón en el brazo.
Así es como había llegado hasta ese lugar oscuro, que no era un lugar real, era su propia subconciencia. Y el grito que escuchaba continuamente era lo último que había escuchado antes de desmayarse. Ahora lo que necesitaba era una forma de despertarse, y como si su mente hubiera estado esperando esas palabras, sintió como iba recobrando los sentidos. Primero el tacto, noto el suelo frió y duro bajo ella, y un aliento calido en la mejilla. Después vinieron el resto casi a la vez. Abrió los ojos con torpeza.
Se encontró con la sonrisa de Jimmy. La miraba con un brillo especial en los ojos. Como si un gran peso se le hubiese quitado de encima.
- Tenemos muy mala suerte. En especial tú. Cualquiera diría que estás emparentada con Bella Cullen.- bromeo Jimmy abrazándola.
- No me dijiste que no ibas a leer esos libros cuando los encontramos en la casa.- le recordó Cindy incorporándose, le dolía el brazo y con razón, cuando lo miro, vio que estaba totalmente vendado y el vendaje que debía ser blanco aséptico tenia tonos negros, azules y sobretodo rojos.
- ¿Qué se le va hacer soy un adicto de las modas?- se excuso Jimmy.
- ¿Qué me ha pasado en el brazo?- pregunto Cindy cuando al intentar mirar Jimmy la retuvo.
- Se te ha caído un frasco del suero, como mi sangre es más acida de lo normal le dije a VOX que utilizase una base más acida para el virus, por eso tienes el antebrazo con esos colores, es lo que pasa cuando la sangre se mezcla con el ácido que ha utilizado VOX.- explico Jimmy mientras la ayudaba a levantarse.- Tienes suerte de que tu regeneración celular tenga una tasa tan alta. Has estado a punto de perder el brazo.
- ¿Y la niña?- pregunto Cindy totalmente ansiosa de repente, a veces no recordaba que estaba embarazada, dadas las circunstancias era comprensible, demasiadas cosas a la vez.
- Está perfectamente, te he hecho una ecografía para asegurarme.- la tranquilizo Jimmy mostrándole una pantalla en blanco y negro en la que se veía el movimiento de un pequeño corazón. Cindy tardo unos segundos pero después pudo ver al bebe al completo, esa imagen era incalificable no era capaz de definir lo que sentía en ese momento al verla. Se pregunto si sería la única o todas las madres sentían esa amalgama de emociones tan dispares al ver a sus hijos, aunque fuera en un video borroso.
- Nunca podremos tener una vida tranquila y sin sobresaltos.- se quejo divertida Cindy tras recomponerse un poco.
- Al menos no nos aburrimos- repuso Jimmy frotándose las manos, se le habían irritado por el contacto con el acido pero su piel lo había repelido bastante bien.- Creo que no será necesario hacer ninguna prueba del virus.- dijo de repente.
- ¿Te has cortado tu también?- pregunto Cindy sabiendo que su sangre ya estaba infectada.
- No, pero VOX uso el virus de la gripe, y su contagio es por contacto.- dijo Jimmy.
- Debiste haberte puesto guantes.- le recrimino Cindy.
- Claro, la talla XXXXXXL de guantes es la que tengo siempre a mano- bromeo mostrando sus enormes manos en comparación con un guante que había en la mesa.
- ¿Cómo te sientes?
- Estupendamente, rebosante de fuerza. Es como si hubieran puesto el turbo.
- Al menos sabemos que funciona. Ahora a esperar que no haya efectos secundarios.
- ¡Que agorera eres!
- Tu también deberías serlo ¿no crees?
- Y lo soy pero prefiero no darlo a relucir. Ya sabes, mi temperamento fútil e inestable.
- Ya, ya recuerdo tu mal genio. Y si vamos a ver como entrenan Sheen y Libby, ayer me lo perdí y creo que están mejorando de forma asombrosa.
- Muy bien, pero antes me gustaría pasar por la sala de comunicaciones por si hemos captado algo.
- ¿VOX no te lo comunica en el acto?
- Si pero hace selecciones de gravedad, puede que en el filtrado haya dejado algo importante, por haber llegado en una frecuencia poco usada.
- Pues vamos, ya lo habrá adaptado a tu nuevo tamaño.
- Eso espero no me gustaría entrar a gatas como la última vez.
- ¡Pero qué dices! Si eras una ricura.
- Muy graciosa.
- Eso por no dejarme rascarme.
- No te dejo porque acabarías arrancándote el brazo, ahora tu piel del brazo izquierdo es más frágil que la del resto de tu cuerpo. Tus poderes te permitirían llegar al hueso solo con rascarte un poco.
- ¡Qué asco!
- Así no lo harás.
- Anda vamos.- dijo Cindy tirando de Jimmy.
Jimmy y Cindy salieron del laboratorio y anduvieron por los pasillos. Los pasillos activaban la luz ambiental a su paso, permitiendo moverse con comodidad por ellos sin necesidad de apretar botones además de que la luz se adaptaba a la persona que caminase por ella. En el caso de Cindy y Jimmy la luz ambiental era de un tono azulado, que tranquilizaba la vista.
Llegaron a la sala de comunicaciones. Una habitación totalmente acristalada, digna de ser parte de la nave Enterprise de Star Trek. Al fondo de la sala una pantalla mostraba diferentes rangos de recepción, desde onda corta hasta frecuencias de alta vibración. En una esquina de la pantalla, se mostraba un mensaje de advertencia titilante. Eso significaba que acababan de recibir un mensaje que se estaba reproduciendo en ese momento.
Cindy rápidamente se centro en el sillón de la consola central y pasó el mensaje a través del sistema de altavoces de la sala. En un principio no se escucho nada, hasta que con una explosión de estática empezaron a surgir como una jauría de perros rabiosos un enjambre de voces, que gritaban órdenes continuamente.
"- ¡FROST! ¡Maldita sea muévase! Le necesitamos en el flanco derecho. Los robis están usando armamento pesado en ese sector
-¡Si, Señor!
- ¡Price! ¿Tiene ya el paquete?
- Cargándolo en el helicóptero Sandman. Ya pueden retroceder. El paquete está a salvo.
- ¡Ya habéis oído nenas!, como de costumbre. Por parejas, uno cubre y otro retrocede. No pienso abandonar a nadie aquí
- Sector alfa, asegurado con minas claymour, pasando al sector sigma por el oeste, no disparéis.
- Frost, ¿Cómo va la situación en tu sector?
- Mal, señor. Están usando un nuevo lagarto. Y este parece disfrutar con la sangre. Estamos perdiendo terreno.
- Vuelva al punto de extracción, no podemos hacer nada. Coloca un par de cargas, eso les retendrá.
- Sí, señor.
- ¡Sandman! ¿Qué diablos hace dese prisa, el transporte no esperara eternamente?
- Vamos de camino Price, pero los tangos nos lo ponen duro.
- ¡Mierda! ¡Al suelo RPG!
- Activen contra medidas
- ¡Dios! ¡Han alcanzado al pájaro!
- ¡Price! ¿Han dado al pajaro?
- Afirmativo, perdemos combustible a raudales, tienen cinco minutos para llegar o tendremos que irnos sin usted.
- Lo haremos en tres.
- Ghost, te cubro desde las diez, retrocede.
- Aquí equipo Phantom a dragón celestial, bombardeen el area circundante a las coordenadas siguientes: Foxtrot Victor Whiskey 7 8 6 2 Tango. Bombardeo quirúrgico cercano aprobado. Afinen la puntería.
- Aquí dragón celestial, bombardeo inminente, cúbranse la cabeza.
- Lider Phantom a equipo quiero que perdáis las botas cuando empiece el bombardeo.
- ¡SI, SEÑOR!
-Ahora, ¡CORRED!
- No, no, no. ¡Arriba maldita sea! ¡Esquive eso!
- Transporte alcanzado, caemos control. Caemos, envíen otra nave.
- Capitán Mctavish, tendrán que resistir hasta mañana, hemos sufrido un ataque en la base, estamos repeliéndolo con todas nuestras fuerzas y no podemos prescindir de ninguna. Creen un perímetro y esperen nuevas órdenes.
- Maldita sea. Reagrúpense alrededor del lugar del impacto, corten las comunicaciones hasta próximo aviso."
Las voces se perdieron en el silencio de la sala únicamente interrumpido por la estática de la radio. Jimmy miraba el suelo fijamente, cavilando. Cindy en cambio ya estaba en pie, dando órdenes a VOX para preparar el convoy de salvamento.
Cindy miro a Jimmy y este pareció reaccionar.
- ¿Vamos a buscarlos?- pregunto Cindy.
- Por supuesto.
