Digimon no es mío. ¿Saben si lo fuera? Me encerraría en una habitación con TK a hacerle cosas que solo Dios sabría :D

Advertencias: Universo Alterno

Mejor que las drogas

"El Rey manda"

Admitir que no había tenido noticias de Takeru en tres días ya no la hacía sentir tan mal. Como así tampoco le hacía daño admitir que lo seguía amando. Y que tal vez lo haría por mucho tiempo más.

Las cosas habían cambiado en el mismo momento en que los cabos se habían atado dentro de su cabeza y la hicieron preguntarse si TK realmente la quería o si había estado jugado este último tiempo con ella. Aunque, muy en el fondo, debía admitir que estaba esperando ese desenlace desde el comienzo de su relación.

Cuando llegara el momento de preguntarle… le diría la verdad o le mentiría nuevamente… ¿ella se daría cuenta o le seguiría el juego con una venda en los ojos?

- ¡Kari! – la despertó Sora pasando una mano por delante de rostro.

La Yagami despertó del transe en el cual estaba inmersa y la miró.

- ¿Podrías reaccionar a la primera que te hablo?

- Sí, sí, perdón – se disculpó la menor sacando un cigarrillo de su caja.

- No fumes aquí – le ordenó la pelirroja desde su lugar en la computadora.

- No seas chota, afuera está lloviendo – se quejó como una niña pequeña.

- Me importa nada. No fumes aquí.

Hikari bufó y se sentó en la abertura de la ventana para prender el cigarrillo y ver la lluvia caer.

¿Y ahora qué?

La vibración de su celular la hizo llevar su mano hasta su bolsillo. Abrió la tapa y presionó Ver.

¿Quieres hablar?

Dudó mucho tiempo en qué contestarle porque no sabía exactamente qué decir. Colocó responder y simplemente marcó: Si.

Aproximadamente dos minutos fueron los que separaron ese mensaje con la respuesta de él.

Ven a mi casa.

Esta lloviendo. respondió ella, dejando en claro que no iría.

No tengo la moto.

"Forro de mierda, no puede ser más cómodo" terminó su cigarrillo y lo arrojó lo suficientemente lejos como para que llegara a la calle. Se bajó de la ventana y sujetó su campera.

- ¿Te vas? – preguntó Sora, volviendo su atención a ella y no al video que estaba mirando.

- Iré a hablar con el idiota de Takeru.

La pelirroja la miró inquiriendo con la mirada si realmente era eso lo que quería y debía hacer. Sin tomarla en cuenta, tiró un "adiós" al viento y la castaña partió caminando hacia la casa del rubio.

No le tomó mucho tiempo llegar considerando la distancia que la separaba de la casa de su amiga. Notó la puerta del garage abierta y se asomó sin siquiera tocar. Dentro de él estaban los hermanos rubios; el menor bajo su motocicleta y el otro apoyado contra la pared.

Kari los miró a ambos y ambos le devolvieron la mirada. Matt se acercó a ella y le palmeó el hombro en señal de aliento antes de salir de la habitación.

Azul y castaño chocaron por unos momentos para luego separarse. TK siguió concentrado en su motocicleta por unos minutos más mientras que la chica se sentaba contra la pared y sujetaba una camisa que había allí para secarse el rostro y el cabello.

Diez minutos pasaron en silencio con el solo ruido de las herramientas chocar contra el suelo cuando el chico las soltaba sin ninguna delicadeza. Algo demasiado incómodo para Hikari.

- ¿Qué le pasó a la moto?

Los ojos azules se centraron en ella por unos segundos y pronto volvieron a su trabajo.

- La bajé demasiado y rozó mucho contra el suelo. Se desgastó la palanca del freno y se rompió. La estoy cambiando.

- Ah.

Terminó un rato después, hecho un desastre de aceite tanto en sus manos como en su ropa.

Se limpió con la misma remera con la que se había secado ella y se sentó frente a su chica. Sin importarle sus manos, pasó sus dedos por su cabello rubio para intentar acomodarlo, cosa que no logró.

Observó a la muchacha que tenía delante y se maravilló de lo hermosa que era. Y se puteó bastante por haberlo arruinado.

- ¿Me odias, no? – quiso saber tras el silencio.

Por más impresionante que pareciera, no era así. No se sentía capaz de odiarlo… aún.

- No.

TK consiguió sonreír un poco.

- ¿Estuviste con ella? – preguntó Kari en cambio, mostrando su mejor cara de poker.

El rubio dejo de reír y miró al suelo. ¿Realmente lo iba a hacer admitirlo? Colocó su mano refregándose su cuello y asintió quedamente.

Se suponía que tendría que haber estado preparada para eso; que ya sabía la respuesta a esa pregunta; que ni siquiera tendría que haberla echo pero ¿acaso podía doler más de lo que le dolía?

- ¿Por qué? – continuó ella, peleando contra sí misma, intentando que las lágrimas no se asomaran por sus ojos.

Takeru soltó el aire de golpe y levantó su mano sin saber bien como explicar lo inexplicable.

- El viernes estuvimos en… casa de Ken y… jugamos al Rey manda… un juego idiota donde tienes que hacer prendas si no contestas una pregunta bien… estábamos ebrios – intentó justificarse – y me tocó besarme con ella… pero no fue nada importante para mi…

- Pues al parecer sí fue importante para ella porque el otro día no te dejó libre en toda la noche.

- Me manda mensajes y me llama pero no le contesto. NO es importante, Kari, fue una estupidez.

- Para mi no lo fue – replicó Kari sintiendo como las primeras lágrimas resbalaban por sus mejillas – Yo solía pensar quien eras tú… pero parece que no…

- Kari, hermosa, por favor… - rogó TK acercándose a ella para secarle las mejillas – perdóname. Fui un idiota. Yo… yo te amo. Quiero estar contigo. No con ella ni con ninguna.

- ¿Entonces p-porque no la alejabas? – preguntó entre llantos.

- Era inútil, se me pegaba igual. Ya le dije que no quiero nada con ella. Mi amor, créeme.

La abrazó para que la chica llorara cómodamente entre sus brazos y le acarició el cabello, rogando porque la respuesta de ella sea positiva. Aunque los movimientos de negación por parte de ella y sus intentos de separarse le dijeron lo contrario.

- Suéltame…

- No, Kari, por favor…

- TK, déjame…

- No, No. Te amo, mi amor. Te amo a ti.

- Yo también te amo… - sollozó Kari, sabiendo que no mentía. La apretó aún más contra él y apoyó su mentón sobre su cabeza.

- No me hagas eso nunca más, te lo pido…

- Nunca más, mi amor. Lo lamento. Fui un idiota. – continuaba el rubio.

Hikari lloró aún más fuerte descubriendo por primera vez que nunca había pensado que el amor dolería tanto así. E influiría tanto así en su vida.

Por su parte, Takeru supo que lo único que podía hacer en ese momento para redimirse era abrazarla y hacerle saber que estaba allí y que eso era lo único que quería.

.

- ¿Ya te calmaste? – preguntó el Takaishi quitándole el flequillo de la frente y observándola a los ojos.

La Yagami asintió y se pasó la mano por su mejilla derecha.

- Mírame – le pidió él.

Haciéndole caso, subió su mirada hasta sus hipnotizantes ojos azules y la clavó en ellos.

- Te amo – dijo TK acariciando con su pulgar la mano que tenía sujeta entre la suya.

- Yo también, idiota, yo también – respondió Kari apoyando su cabeza en el hombro de él.

Y lamentablemente, esa era la puta verdad. Y sí que lo amaba.

.

No recuerdo si fue así pero la explicación fue sobre ese juego y después rogó un poco -.-

Sé lo que deben estar pensando "Que mina boluda, volver con él" pero si, fui así de tonta. Lo peor es lo que viene, queridos lectores, no se pierdan los próximos capítulos!

DEJEN REVIEW, ASÍ HACE A JOGUEE FELIZ :)

¡Besos enormes!

Hikari x Takeru