¡Hola! Un capítulo más de este delirio.

Disclaimer: El potterverso le pertenece a Rowling.

Advertencia: esta historia es rating T, es decir que su contenido no es apropiado para niños, pero sí es apropiado para adolescentes mayores de 13 años por lo que puedo trabajar con algo de violencia, algo de lenguaje grosero menor y sugerir temas adultos (no describirlos abiertamente). Si a alguien le molesta algo de lo que escribo y considera que debo subir el rating a M, por favor, hágamelo saber antes de que me lleguen las advertencias de fanfiction. Siempre estoy atenta a sus sugerencias y no es mi intención molestarlos ni incomodarlos.


Capítulo 21

El castillo que espera

Apenas Hermione salió de la enfermería, vio apostado contra la pared y entre las sombras a Theodore Nott completamente relajado, con sus manos en los bolsillos, su corbata desaliñada y las mangas de su camisa recogidas mostrando sus antebrazos. Ella sabía que llevarlos al descubierto era la manera que tenía de mofarse de los demás, especialmente de los gryffindors, recordándoles que él no era un mortífago, no tomó la marca dijeran lo que dijeran, les gustara o no.

Sonreía de lado mientras la miraba fijamente de reojo, saboreando con tranquilidad una de sus paletas de cereza. Tenía ese típico brillo pícaro en sus ojos que Hermione no sabría decir si era por orgullo o por conspiración, quizá era ambas cosas a la vez. Parecía que vigilaba desde la distancia el lugar en el que Tracey estaba, tal vez incluso preocupado por el alcance del último ataque que había recibido.

—Aceleraste un proceso que venía cociéndose de a poco— le dijo sin mediar otras palabras.

Ella elevó sus hombros restando valor al reclamo y respondió con soltura:

—Parte del precio que pagas por involucrarme— le sonrió y agregó burlonamente—: me sorprendería si me dijeras que esto estaba fuera de tus cálculos. Me llevaría a pensar que estás perdiendo tu toque.

El sonido grave de la risa de Theo era apenas audible, podría decirse que era premeditadamente suave para que sólo ella lo disfrute.

—Es verdad— reconoció y pasó la paleta de una mejilla a la otra—. Conozco el guión de esta obra.

Se acercó unos pocos pasos con su característico aire de seguridad sin dejar de sonreírle, quedando la mitad de su rostro iluminado y la otra mitad en las sombras. La contempló un instante antes de decir:

—Aunque tú, siendo la temible leona sobreprotectora que eres, hubieras tomado cartas en el asunto más allá de si yo lo hubiera querido o no.

—Difícilmente— resolvió de inmediato—, ustedes mantienen sus asuntos entre cuatro paredes. De no haber convivido con ella, de no haberme involucrado por medio de dos cortejos, no hubiera sido testigo del maltrato. Incluso sospecho que esos cortejos potenciaron la violencia.

—¿'Ustedes'? — preguntó elevando una de sus cejas divertido.

Hermione entendió ese gesto sobrador.

¿Qué quería decir ella con ese "ustedes" siendo que también era una noble y sangrepura? Sobre todo teniendo en cuenta que ella no sólo guardaba sus asuntos entre cuatro paredes sino en una caja bien hermética, protegida por su madre y su tío, dos esfinges sumamente peligrosas.

—Ustedes… los slytherins— respondió de inmediato—, dejan sus asuntos lejos de la mirada de los demás.

Fue el turno de Theo de encoger sus hombros. Sin embargo, de inmediato, su postura corporal se tensó, miró hacia la enfermería con un gesto sombrío y agregó con seriedad.

—Tracey es demasiado leal como para darse cuenta por ella misma que le estoy dando la opción de elegir su destino… las acciones de los demás estaban alcanzando niveles de violencia preocupantes— miró hacia un costado—, de continuar escalando, deberé intervenir y eso arruinaría el objetivo final.

La bruja observó atentamente la actitud de Theo, el cambio corporal y el uso cuidadoso de las palabras seleccionadas. No había juego ni desprecio, tampoco el tono de su voz era neutral o juguetón, al contrario, se lo escuchaba afectado, inquieto. Él había decidido abrirse a ella, enseñar su preocupación e incluso su orgullo por Tracey Davis. Hermione comprendió el valor de lo que estaba observando, de lo que Theodore Nott le estaba obsequiando. Estaba deslizando levemente su máscara de 'amo y señor del mundo', estaba dejando por un instante el vals de las mentiras y sólo frente a ella.

No— pensó—, no está dejando el vals, me está invitando a bailar con él para susurrarme conspirativamente al oído sus pensamientos.

Esa era la manera sutil que él tenía para pedirle disculpas.

Hermione no pudo evitar pensar en los animales cuando muestran la yugular a sus iguales o superiores, porque eso era el equivalente de lo que él estaba haciendo en ese momento ante ella: le estaba mostrando un atisbo de sus emociones, sus planes, su vulnerabilidad; aquello que más escondía de la mirada ajena.

Hermione sonrió de lado. Hacía tiempo había aceptado la invitación a esa pista de baile. Godric la perdone por dejarse abrazar por una serpiente, por dejar que su veneno comience a inmunizarla de a poco, con breves dosis que la adaptaban a esta nueva vida.

—No puedes culparla. Eres demasiado retorcido como para decir las cosas de manera más directa.

Él simplemente asintió. No iba a negar una verdad demasiado obvia y evidente. Volvió a mirarla y se acercó un paso más quedando completamente a la luz. Theo se sentía como una mariposa nocturna acercándose a las llamas de manera peligrosa, atraído por su luz ¿sería esta bruja capaz de quemar sus alas con el simple fuego de su existencia?

—Aun así… tú comprendiste— murmuró—, con tan poco viste a través del velo de las apariencias.

Theo no pudo evitar alzar su mano hasta la mejilla de Hermione, dejándola lo suficientemente cerca como para sentir el calor de la chica pero sin atreverse a tocarla.

—Como le dije a Tracey hace un momento…— comenzó a decir e inclinó su cabeza hacia la mano de Theodore, dejándose tocar, sintiendo su tacto, autorizando el roce—… comienzo a comprender cómo piensa un Señor respecto a sus vasallos.

Él sonrió embelesado.

Con el pulgar, comenzó a acariciar su mejilla aproximándose a los labios de la chica. Tocaba el fuego y se dejaba consumir por su calor. Con la mínima consciencia que le quedaba en estado de alerta, guardó en su bolsillo la mano libre antes de extenderla y abrazar a la bruja, atrayéndola hacia él completamente.

Debía evitar caer en el abismo de la tentación.

—Aprendes rápido— respondió—, muy rápido.

Eso fue lo único que pudo decir, que pudo pensar mientras la bebía con la mirada. Ella le sonrió y alzó su propia mano hasta la de él, presionándola aún más contra su rostro.

—Suelen decir que soy la bruja más inteligente de nuestra generación— agregó.

—Y la más hermosa.

—Hay quienes difieren.

—Son ciegos que no aprecian la belleza.

—Y tú un tramposo que ha visto lo que nadie más puede… por el momento.

—Un simple premio por fijar mi mirada y mi interés en el lugar correcto y en el momento adecuado.

—Así que soy el lugar correcto, ¿eh?— señaló divertida.

El chasqueó su lengua antes de decir:

—A veces lo pongo en duda—, ella lo miró intrigada—. Pongo en duda si eres lo correcto o si eres mi perdición.

La bruja rió bajito, sus ojos se volvieron color miel y brillaban.

—Luna suele decirme que perderse es la mejor manera de encontrar el camino perfecto.

—Mmmm, debo darle la razón…— admitió y comenzó a enredar el resto de sus dedos entre sus rizos castaños, sin dejar de acariciar la mejilla de la bruja con su pulgar—. Tú eres la perfección… mi perfección.

Hermione tomó la mano de Theo antes de que siguiera avanzando y la hiciera desear más. Llevó la palma hasta sus labios y la besó con delicadeza. Sin apartar su boca, lo miró de reojo y extendió su mano libre hasta tomar el palillo, sacándole el dulce que el mago continuaba saboreando con suavidad.

—Somos el fruto prohibido del otro— susurró Hermione y, fijando su mirada en el rojo carmesí de la golosina en sus dedos, agregó—: cuando llegue el día que nos demos el codiciado mordisco, ¿seremos expulsados del paraíso?

—No— respondió agitado—, crearemos uno a nuestra imagen y semejanza.

Ella lo miró fijo y elevó aún más la comisura de sus labios. Soltó la mano de Theo que quedó suspendida en el aire, casi de manera suplicante, mientras daba un paso hacia atrás alejándose. Observó una vez más el dulce que aún tenía en su mano y antes de girarse rumbo a su habitación agregó con picardía:

—Creo que me llevaré el sabor de tus labios conmigo.

Con esas palabras se llevó a su boca la paleta de Theo, dejando escapar una risa traviesa.

El mago quedó hipnotizado, mirando cómo se perdía al doblar por el pasillo. Tragó con fuerza en un vano intento por humedecer su garganta. Hermione sí que sabía cómo hacerle pagar y con intereses su intento de manipularla, aunque él estaba más que dispuesto a seguir endeudado si esta era la forma de pago que implementaba esa bruja, su bruja.

—Definitivamente, ella es mi perfecta perdición— susurró mientras volvía su rostro hacia la enfermería para luego emprender su camino hacia las mazmorras.

Tenía la firme intención de sumergirse en agua bien, bien helada.

Theodore no era ningún santo, no tenía pensamientos castos y puros. Su imaginación era lo suficientemente vívida como para suplantar el objeto de sus deseos por un instante. Sólo debía concentrarse en el sabor de su boca que ya había probado y en el gemido sutil que había provocado en ella al rozarla con su lengua aquella noche en la biblioteca de Salazar. Debía recrear el sonido de su voz, la suavidad de su piel; recordar su risa traviesa, su respiración agitada, sus labios envolviendo la paleta de cereza y reemplazarla en su mente con el miembro que sostenía en sus manos con fuerza en ese momento. Sólo así podía liberar la agónica electricidad que lo recorría en la intimidad de las duchas porque no, el agua helada no había sido suficiente. Debió extinguir con sus propias manos el fuego que maliciosamente había iniciado su bruja.

Minutos después y con la mente fría, pudo enfocarse en aquello que urgía poner en movimiento de inmediato mientras secaba su cuerpo y se vestía una vez más.

Como le había dicho a Hermione, ella había acelerado los tiempos y él debía actuar en consecuencia. Fue hasta su habitación con tranquilidad sabiendo a quién se encontraría allí. Vio que estaba solo y tumbado de espaldas en su cama así que selló la puerta para que Draco, si es que decidía ser inoportuno y aparecerse en ese momento, no pudiera entrar.

Lo observó y, al igual que Hermione con Tracey, sabía muy bien que Blaise se encontraba despierto pero que simulaba dormir para no enfrentarlo así que, de la misma manera que su bruja, él le hablaría sin importarle sus deseos de privacidad y silencio.

—Zabini, no has preparado tu bolso.

No hubo respuesta inmediata. Blaise lo escuchó y no le pasó desapercibido que lo llamara por el apellido y no por el nombre. Aún estaba molesto y, realmente, tenía pocos deseos de tratarlo así que decidió que lo ignoraría no importara cuánto insistiera ni cómo lo llamase.

—Le daré la libertad a Tracey— dijo Theo de repente.

Esas palabras hicieron que se girara y sentara de inmediato con sus ojos bien abiertos.

—¿Qué acabas de decir? — preguntó con incredulidad.

—Lo que oíste— respondió.

El moreno se irguió con rapidez, había violencia en sus ojos, y tomó su varita. Estaba listo para batirse en duelo si era necesario.

—No puedo creer que, después de todo, le pagues de esa manera— dijo entre dientes—, ¡¿cómo puedes repudiarla?!, la convertirás en una paria absoluta. ¿No fue suficiente para ti todo lo que ha vivido hasta ahora?

Theo lo miró con seriedad y luego bajó sus ojos hasta la varita que lo estaba amenazando. Blaise no vio el movimiento, ni siquiera escuchó la maldición que utilizó, lo único que supo es que de un momento a otro su propia varita parecía quemarlo al punto que debió soltarla. Miró su palma, tenía una laceración importante en ella.

—Le daré la libertad a Tracey— comenzó a decir de nuevo mirándolo desde la altura con soberbia—, cuando ella lo pida…— continuó diciendo logrando que Blaise lo mire de repente con duda, esperando escuchar la trampa al ver la sonrisa ladina de Theodore—. Siempre y cuando yo consiga algo este fin de semana.

Blaise respiraba pesadamente. Su mano dolía horrores, había usado una maldición en él y claramente eso no sanaría aplicando simple esencia de díctamo. Las implicancias de lo que estaba escuchando eran obvias y estaban haciendo girar los engranajes de su mente con velocidad.

Parecía ser que Tracey le pediría la libertad a su Señor Nott, algo que creía imposible pero ya había aprendido a creer en las palabras premonitorias de Theo, por lo que no ponía en duda ese hecho. Lo preocupante para él fue la siguiente sentencia: él se la daría… le daría la libertad siempre y cuando consiga algo ese fin de semana.

Que le estuviera comentando esos hechos como quien habla del clima sólo le indicaba que el encargado de conseguir lo que quería sería él, Blaise, y que no lo haría como un favor que coloque a Theo en deuda. No, lo haría por libre y absoluta voluntad, sin reclamo posible, sin cuentas que saldar en el futuro. Lo haría porque él sería capaz de mover cielo, mar y tierra para darle a Tracey lo que quisiera y si ella quería su libertad, él la ayudaría a conseguirla.

—¿Qué…— comenzó a decir con resignación, apretando sus dientes por el dolor de su herida—. ¿Qué debo conseguir?

Theodore Nott amplió su sonrisa y fue hasta su escritorio con una parsimonia exasperante, abrió una de las gavetas y sacó una caja. Caminó hacia Blaise y se la entregó diciendo:

—El tren de Hogwarts parte mañana a primera hora.

Zabini tragó fuerte y lo miró con seriedad mientras escuchaba las pocas palabras con las que se le decía lo que debía conseguir. El cómo ya era problema suyo. Cuando Theo acabó, se dirigió a su propia cama a recostarse mientras él abría su bolso y guardaba algunas prendas. Tomó una de sus camisas y la trasfiguró en una venda con la que envolvió su mano mientras maldecía hacia sus adentros a Nott y toda su genealogía pasada y futura.


La mañana de ese sábado, mucho antes de que el Salón Comedor abriera sus puertas para el desayuno, encontró a Severus Snape en la oficina de Minerva Mcgonagall esperando.

La directora de Hogwarts no podía ocultar su rostro contrariado mientras que el Jefe de la casa Slytherin se mostraba inmutable y completamente desafectado. Al cabo de unos minutos y viendo que las personitas a las que estaba esperando se tardarían un poco más de lo que suponía, decidió romper el silencio.

—Ella sigue siendo la misma de siempre.

Minerva detuvo su mirada en él y respondió:

—¿De quién hablas?, ¿de la madre o de la hija?

Severus sopesó un segundo la pregunta antes de continuar.

—Ambas.

—Eso es lo que me preocupa— respondió de inmediato siendo lo más sincera posible sobre sus recaudos respecto a Evelyn Prince, a pesar de que le estaba hablando a su primo.

Él suspiró.

—Hace poco más de ocho años te presentaste en su casa y conociste a la niña que luego aprendiste a querer y adorar. Ella la educó, ella la formó, ella sembró las bases de la pequeña leona que tanto apadrinaste durante todo este tiempo. Nada de eso ha cambiado. ¿Por qué le temerías a lo que has amado ciegamente hasta hace unos meses?

—Porque sé de lo que es capaz ahora que ha mostrado sus colores, conozco el alcance de sus influencias.

Ella no es su padre.

—No…— reconoció—, se parece más a su tía… a Eileen.

—Tal vez…— respondió apenas—, pero es mucho más fuerte y decidida. Ella no se doblegará, no se rendirá, no se someterá ni tampoco permitirá que nadie, ni cercano ni lejano, ponga un dedo sobre su pequeña.

La bruja apretó sus labios fuertemente por las implicancias de las palabras de Severus, por ese reconocimiento velado. Entendía que a los ojos del mago, fue la debilidad de su madre, su carácter endeble, lo que permitió tanto dolor en su vida y el comienzo de su transitar por las sombras.

—Tú tampoco dejarás que algo así ocurra— agregó—, estoy segura que serías capaz de muchas cosas, terribles algunas, sólo para preservar su bienestar.

—Viví toda mi vida para saldar deudas, Minerva.

La bruja no pudo evitar sonreír ante esas palabras.

—Puede que le grites al mundo que lo haces por una deuda de vida, que estás obligado por un Nombre, incluso puede que insistas que se lo debes al padre o a la madre por un pasado que algunos están empezando a recordar. Pero sé muy bien que más allá de todo, esa pequeña bruja se hizo su lugar en tu corazón por derecho propio, antes de que la guerra se desatara y no deberías avergonzarte por tener esos sentimientos.

—Dejaré de ocultarlo tan pobremente, frente a ti por lo menos, el día que tú dejes de influenciarte por viejos temores de generaciones pasadas.

—¿Debo recordarte que yo pertenezco a esa generación pasada que señalas?

—La mayoría de ellos están muertos o presos. Deja de perseguir fantasmas.

—En sus hijos perviven sus legados— dijo con énfasis—, legado que Hermione intenta tomar.

—Deberías confiar más en ella y en lo que es capaz de hacer.

—Confío en ella…— reconoció con pesar—, pero eso no evita que tema… que tema por ella misma y por todos.

El hombre cruzó sus brazos con la solemnidad que lo caracterizaba y alzó su mentón con orgullo, mirando desde lo alto a la directora, su amiga a estas alturas aunque nunca lo reconocería en voz alta, y comenzó a decir con su tono monocorde:

—Escucha mi consejo, he demostrado que se puede creer en mí a pesar de las apariencias— agregó con cierta diversión a esas últimas palabras—. Si te dejas llevar por tus miedos, sólo la alejarás y la dañarás. ¿Acaso no prefieres quedarte cerca para señalarle posibles errores, para aconsejarla, para escucharla?

La bruja quedó un instante contemplando el peso de esas palabras cuando las llamas de la chimenea se pusieron verdes. Había abierto la red flú a pedido de Snape, supuso que era para que pudiera usarla con Hermione, no esperó que alguien la utilizara para entrar a Hogwarts.

—Profesora Mcgonagall— saludó con calidez el recién llegado—, quiero decir, Directora Mcgonagall, ¿cómo está usted?

—¡Harry!— dijo sorprendida.

Severus sonreía por dentro.

—Olvidé mencionarlo, Minerva, el señor Potter nos acompañará— dijo excusándose.

Su silencio sobre la presencia del chico había sido adrede. Deseaba admirar y deleitarse con la expresión de absoluta sorpresa de la mujer.

—Profesor Snape— saludó Harry con cierta timidez al verlo.

Hasta el momento no se habían visto ni tratado desde aquella fatídica noche en que creyó que había muerto tras entregarle los recuerdos. Durante su juicio, Harry había dado su testimonio pero en ausencia de Severus puesto que se encontraba sanando sus heridas casi mortales.

—Joven Potter— respondió con sobriedad al saludo.

—En-entonces tú… tú sabes…— comenzó a tartamudear la bruja.

—Esteee… sí…— dijo enfatizando su palabra con un gesto de afirmación—, si es que está hablando de Hermione, claro.

—No… no creí que… que ella fuera a confiar en sus… viejos… amigos…

—No en todos— respondió Harry de inmediato y se sonrojó—, debo admitir que los demás no se tomarían tan bien las… novedades y creo… creo que hace lo correcto en guardar silencio por el momento.

—¿Y a ti no te molesta? — preguntó admirada.

Esa pregunta era una que también Severus deseaba hacer y que pensaba esperar el momento oportuno para formularla. Sin embargo, Mcgonagall le había ahorrado la molestia.

—Por supuesto que no— respondió con vehemencia—, no niego que todo el asunto me sorprende tanto o más que a ella misma pero… juzgarla ahora por… por eso… sería como haberla juzgado antes por ser hija de muggles y no sería muy diferente a lo que hacen los mortifagos y supremacistas, ¿no? — Sonrió abiertamente, sus ojos verdes brillaban de manera vivaz, tanto que recordaban a su madre—. Ella es Hermione sin importar su origen.

Minerva se enderezó ante esas palabras y reconoció la verdad en ellas. No era muy diferente a lo que Severus le había estado diciendo unos minutos antes. Se sintió anciana al reconocer cuánto había madurado el jovencito que había sacrificado demasiado por el mundo mágico.

Los tres escucharon cómo se movía la gárgola dejando entrar a la joven bruja que aguardaban.

—Directora— saludó con un simple gesto y una frialdad que se coló en el corazón de Mcgonagall, hurgando en la culpa que estaba comenzando a sentir—, Profesor Snape— dijo con un claro cambio en su tono de voz y sonriéndole. En ese momento, vio a su amigo—. ¡Harry! — gritó con alegría.

Corrió a abrazarlo y se quedó así un instante, sintiendo sus fuerzas renovadas al contar con su hermano de la vida en este nuevo paso que iba a dar.

—No iba a abandonarte justo ahora— saludó él, correspondiendo la fuerza de su agarre.

Tanto Mcgonagall como Snape se quedaron unos segundos mirándolos con atención, cada uno sumido en sus propios pensamientos hasta que el Maestro de Pociones señaló entre dientes:

—Llegas tarde.

—Las implicancias de compartir los baños— se excusó ella soltando a Harry pero sin dejar de sonreír.

Hermione no podía creer que esa misma mañana que pensaba marcharse sin dar muchas explicaciones, a Ginny se le ocurriera levantarse temprano y actuar extraño. Vio cómo su compañera estuvo a punto de decirle algo en más de una ocasión, retrasándola, sólo para decir un segundo después 'nada, no era nada' o 'creo… creo que mejor será en otro momento'. No tenía tiempo para darle vueltas al asunto por lo que decidió ignorarla e ir al despacho de Mcgonagall lo antes posible. Si tenía suerte, Severus Snape no estaría tan molesto aún.

—Imagino que estás lista— dijo su tío.

Ella asintió.

—La red flú sigue abierta — indicó Minerva aclarando su garganta, haciendo notar su presencia.

—El lugar al que vamos, carece de conexión a la red— respondió Severus mientras extendía una bandeja de plata a los jóvenes frente a él.

—Ha sido un placer volver a verla, directora— dijo Harry tomando un extremo del 'traslador'.

Hermione la saludó con un sutil asentimiento para luego tomar el otro extremo de la bandeja.

—Volveremos en unos días— dijo Snape y miró a sus dos compañeros de viaje—: creo que no debo repetir cómo funciona esto, ¿no es así?

Ambos negaron con la cabeza y a la cuenta de tres se desaparecieron.


Ginny se apresuró cuando se dio cuenta de que Hermione había dejado la Torre mientras ella seguía en el baño. Imaginó que iría a la biblioteca antes de desayunar así que emprendió su camino hasta allí pero no la encontró. Fue entonces hasta los jardines pero tampoco estaba ahí así que decidió que iría al Salón Comedor. Pensó que seguramente se desencontraron en algún momento, lo más probable era que Hermione tomara un camino diferente al de ella y por eso no se cruzaron.

Pero tampoco estaba desayunando.

Resignada se sentó y se sirvió algo de zumo y procedió a untar dulce en una tostada. No tenía hambre en realidad, estaba nerviosa y sentía culpa. Hacía tiempo que estaba en ese estado pero había decidido la noche anterior que debía resolver sus problemas con Hermione.

Pero resultó ser más difícil de lo que creyó.

Ya se había acostumbrado a escuchar sus movimientos en las mañanas así que fue fácil despertarse junto con ella. Pensó que saludarla con una sonrisa como en los viejos tiempos sería la mejor manera de proceder y allanar el camino pero no, Hermione no se conmovió por su buen trato, simplemente la miró extrañada y continuó con lo suyo. La había interrumpido en más de una ocasión pero al ver que lo único que lograba era exasperar a la castaña, se acobardó y decidió que luego podría hablarle.

No se estaba comportando como una gryffindor y eso le molestaba también. ¿Dónde había quedado su valor? No era extraño lo que hacía ni lo que sentía porque no hay tránsito que se nos haga más difícil que el de desandar el camino de nuestros errores, no hay enfrentamiento más complejo que mirar a los ojos de aquellos a quienes hemos injuriado de alguna manera. No es sencillo cuando se reconoce que parte de la culpa y de los errores recae sobre los propios hombros.

Pedir perdón nunca es una tarea fácil.

¿Dónde se habrá podido meter? — pensaba mientras veía a un par de compañeros llegar a la mesa.

Los observó sentarte y comenzar a servirse, se removió en su asiento un poco hasta que preguntó.

—Chicos… ¿alguno de ustedes vio a Hermione?

Todos negaron con la cabeza, nadie la había visto. De hecho, la única que había intercambiado palabras había sido ella en la habitación.

En ese momento vio que Luna estaba dejando el Salón Comedor y fue a su encuentro.

—¡Luna! — la llamó y la bruja se giró—, ¿cómo has estado?

—¡Buenos días, Ginny! — saludó con una amplia sonrisa—, ¿qué te tiene tan preocupada? — preguntó sin preámbulos.

La pelirroja la miró un instante, insegura de qué responder.

—Estoy buscando a Hermione— decidió decir—, ¿la has visto?

—No, no la he visto porque no está en el castillo— respondió.

—Sí, eso pensé, creo que iré a buscarla junto al Lago. Creí que era muy temprano para que estuviera fuera pero parece que me equivoqué.

—No, no— dijo de inmediato—, Hermione no está en Hogwarts.

—¿Có-cómo que no está en Hogwarts? — preguntó sorprendida—, ¿A dónde fue?

Luna no cambió sus gestos y se quedó mirando a Ginny unos segundos con el mismo semblante, sin decir nada, haciendo que su interlocutora se incomodara. Al cabo de ese tiempo en el que la gryffindor se sintió estudiada y diseccionada, Luna respondió:

—Hermione debe estar con su madre en este momento.

—Pe-pero no vi que se haya llevado nada de la habitación. Ella no preparó sus cosas para tomar el tren.

Nuevamente Luna la miró unos segundos. No parecía estar ideando excusas, era como si analizara las posibles reacciones de Ginny a cada posible respuesta que le pudiera ofrecer.

—Tal vez eso es porque no hay nada en la Torre que pueda necesitar.

Se quedaron unos segundos mirándose y Ginny tragó fuerte. Pensaba decirle a Luna que creía que Hermione estaba actuando raro pero sólo debió observar una vez más los aros en forma de rabanitos como para comprender que justamente Luna estaba más allá de los estándares de lo normal y anormal.

El silencio lo interrumpió la bruja de ravenclaw:

—A veces, la explicación más simple es la correcta.

—¿Qué quieres decir?

—Piensas que Hermione ha cambiado y sí, tienes razón, incluso ella misma te lo ha dicho— comenzó a explicarle Luna—, la pregunta que realmente importa no es si ella ha cambiado o no sino qué harás tú al respecto— sonrió abiertamente—. Los cambios son inevitables y siempre son necesarios. La vida sería muy aburrida si siempre fuera la misma, ¿no te parece?

—Pe-pero ella… ella ya no me habla.

—¿Y tú has querido escucharla? — se acercó un paso hacia Ginny y tomó sus manos con delicadeza—. Muchas veces no soportamos la respuesta porque no es lo que esperamos— Miró por sobre el hombro de la pelirroja a los slytherins que estaban desayunando—. La vida guarda muchas sorpresas y misterios. Los tesoros más grandes son los que se esconden por mucho tiempo y luego se descubren para deslumbrarnos. ¿Qué harás tú con el tesoro?, ¿lo aceptarás o lo rechazarás?

Ginny quedó estática escuchando cada palabra enigmática. Ni siquiera sintió cuando Luna soltó sus manos y estas cayeron a los costados. Quedó un instante observando cómo se marchaba y preguntándose qué quiso decir con todo eso, de qué tesoro estaba hablando, qué secretos o misterios envolvían a Hermione. Le pareció evidente que Luna sabía en qué andaba su amiga, si es que podía seguir llamando a Hermione amiga a esas alturas. Volvió a sentir culpa preguntándose si ya era demasiado tarde como para acercarse una vez más.

Todo eso pensaba mientras en su mente hacía eco la voz de Luna diciendo '¿lo aceptarás o lo rechazarás?'

¿Qué es lo que está pasando con Hermione? — se preguntó desconcertada.


Blaise estaba de un humor de perros. Lo estuvo cuando llegó a Hogsmeade, lo mantuvo durante todo el viaje y no había mejorado ahora que llegaba a Londres y debía desaparecerse rumbo a su destino final.

Repasaba mentalmente cada paso que debía dar y seguía dándole vueltas al asunto sin comprender el alcance total. Como era de esperar, Theo no le iba a explicar cada intersticio en sus planes, sólo aquello que era funcional a su tarea.

Porque Theodore Nott era un manipulador por naturaleza y, sobre todo, por gusto.

Él ya había decidido a principio de año que, de quererlo ella, liberaría a Tracey Davis de su destino como vasalla de los Nott. En aquel entonces, cuando Hermione era tan sólo una Granger a sus ojos, además de un interesante y complejo enigma que comenzaba a atraerlo, consideró que sería una buena influencia para la chica que lo había acompañado desde la infancia.

Y no se equivocó.

Con la ayuda de la leona, Tracey comenzó a sonreír nuevamente, a disfrutar de su estancia en Hogwarts por más que sintiera el silencio de Theo hacia ella y la distancia que él comenzaba a poner entre ambos. Ella creyó que se había aburrido de su presencia, que se había hastiado luego de meses de dura convivencia en refugios improvisados, con la muerte pisándoles los talones todo el tiempo. Sin embargo, él le estaba dando su espacio para que ella pensara y juzgara por sí misma qué haría con su vida más allá del vasallaje. No quería imponerle una profesión, una tarea o un matrimonio, suficiente que ya agachaba su cabeza como para que resignara su vida entera.

Theo observaba que por más que se alejaba, la chica no pensaba en su individualidad sino que se había rendido al destino que otros, sean sus padres o el propio Nott, decidieran por ella. Incluso veía que ni siquiera permitía que Blaise se acercara demasiado y el moreno, como el fiel enamorado que era, le daba su espacio esperando los tiempos de la bruja. Theodore debía reconocer que tanta inercia comenzaba a exasperarlo sobremanera, por más que no lo demostrara.

El cambio radical lo vino a ejercer Hermione Granger, aunque ahora ya no como hija de muggles, sino como la sangrepura que se escondía debajo de esos indomables rizos castaños.

La noche del cumpleaños de Tracey, esa noche que descubrió el gran secreto de la bruja que lo había conquistado, ideó planes dentro de planes enrevesados que confundirían incluso al mejor legeremente. Aunque todos ellos eran sencillos en sus objetivos finales. Esa noche vio la manera de movilizar a Tracey y exponerla ante Hermione, quién no se iba a quedar quieta al ver tanto maltrato gratuito, a la vez que castigaba a sus dos amigos por meterse en sus asuntos. Era obvio para Theo que en el momento en el que Davis oficiara de 'dama de compañía' de Hermione como la nueva pretendida de Malfoy, Astoria Greengrass movería sus hilos para encauzar el odio que sentía hacia el eslabón más débil, es decir, la propia Tracey.

Como todo lo que hace la humanidad, llega un momento en el que el pensamiento colectivo cobra vida propia y el maltrato no es ajeno a esa característica, por el contrario. Comienza con un simple acto que luego se repite y se repite y se repite hasta que, llegados a un punto, nadie sabe por qué hace lo que hace, simplemente reitera una acción que parece avalada por el silencio y la pasividad de los demás. No cuestionan, no piensan, consumen y producen violencia para no quedar fuera del grupo socialmente aceptado.

Patéticos— pensaba Theo cada vez que los observaba—. Pobres diablos que pagarán por sus actos— se repetía cuando veía que tenía razón al considerarlos sólo simple ganado que se movía manejado por otros.

Un ganado que él conducía hacia el matadero. Después de todo, la culpa era de ellos mismos por no pensar sus acciones.

De todo el grupo, las gemelas Carrow fueron las que llamaron su atención de manera positiva. No sólo porque fueron las que dieron aviso a Hermione en el momento de mayor crueldad, sino porque desde el comienzo decidieron hacerse a un lado y no participar. Mostraron ser más inteligentes que el resto de los que lo rodeaban. Si bien es cierto que no actuar en contra del bullying las volvía cómplices por su silencio, debe señalarse que las Carrow son slytherins, no gryffindors ni hufflepuffs, no saltarían a defender a nadie que no se haya ganado su lealtad con anterioridad, no se arriesgarían ellas mismas si no sintieran que ganarían algo. Son supervivientes y es gracias a su sentido de preservación que hoy están donde están y no cinco metros bajo tierra.

Él ya se esperaba la intervención de Hermione aunque no imaginó que sería espabilando a Tracey. Creyó que lo haría a la manera de los leones, saltando al frente de batalla y señalando a los agresores, poniéndolos en su lugar. Se sorprendió, aunque no lo admita en voz alta, y se enamoró más aún si era posible de su astucia y perspicacia. Su deseo por esa bruja aumentó y debía refrenarse para no caer en la tentación antes de tiempo.

Él es una serpiente y sabe esperar aunque, en lo que a Hermione se refiere, debía recordárselo a sí mismo cada cierto tiempo.

Ahora las cosas debían apurarse. Lo que creyó que sucedería tras egresar de Hogwarts estaba ocurriendo ahora. Si bien es cierto que si Tracey pedía su liberación él se la daría, eso no significaba que perdería a sus vasallos tan livianamente. Los Davis debían seguir siéndolo más allá del destino de esa bruja.

Si ella se iba de su lado, tendría a su hermano de regreso; si ella decidía quedarse, Theo ganaba por partida doble. Y es por eso que ahora Blaise cruzaba unas guardas con flores en mano, llamando la atención de los propietarios.

—¿Zabini? — dijo una voz que se acercaba.

—El mismo que viste y calza— respondió con una sonrisa amplia que dejaba ver sus dientes blancos como perlas.

—¿Qué haces aquí? — preguntó con cierto temor y precaución—, ¿está todo bien con Tessa?

—Está todo bien, no hay nada de qué preocuparse— dijo mientras pensaba—: que haya pasado la noche en la enfermería, que haya sufrido horrores estas semanas, nada de eso es de tu incumbencia.

—Entonces no sé qué demonios haces aquí.

—¡No seas así, Vincent!, ¡Es Blaise! — dijo la voz de una mujer desde la casa mientras alzaba a un niño pequeño—, ¡Hazlo pasar!

El joven de cabello castaño oscuro y ojos celestes lo miró de arriba hacia abajo, evaluando si hacía lo que le decía su esposa o no. Ella podría ser una cálida tejona pero él seguía siendo una serpiente, una que creció en uno de los peores y más peligrosos nidos, y sabía que Blaise Zabini no estaba ahí por una simple visita social para recordar viejos tiempos o celebrar que aún estaban vivos.

—Mary podrá confiar en ti pero yo no— señaló cruzándose de brazos—. Nada bueno se puede esperar de tu llegada.

—Aunque no lo creas— dijo dando un paso hacia adelante—, hay algo bueno en mi visita—, aunque tú no seas el beneficiado.

Comenzó a caminar hacia el interior de la vivienda, por más que Vincent no le había dado permiso de hacerlo. Una vez dentro y pasando velozmente su mirada por el humilde hogar, extendió el ramo hacia Mary Davis née Turner.

Bellis perennis. Espero sean aún tus favoritas.

En una de las tantas conversaciones durante su año huyendo de mortifagos, la bruja había mencionado que esas eran las flores que más le gustaban.

—¡No lo has olvidado! — dijo ella con alegría tomándolas y colocándolas rápidamente en un florero.

Fue ahí que notó la mano de Blaise.

—¿Qué te ha ocurrido?

Él la miró extrañado, siguió la dirección de sus ojos y entendió.

—Nada grave— respondió de inmediato—, un pequeño accidente en la clase de pociones.

—¿Madame Pomfrey no pudo curarte? — preguntó algo preocupada.

—No quise molestarla por algo insignificante. Además, me lo merezco por apuntar donde no debía.

Blaise miró hacia abajo y notó al niño que jalaba su túnica. Lo alzó en brazos y giró con él haciéndolo reír a carcajadas.

—Veo que has crecido estos meses— dijo mientras lo hacía girar una vez más—, y tú también, dulce Amy— agregó pasando su mano cariñosamente por la cabeza de la niña de siete años que llegaba a su encuentro de manera tímida.

—Hija— llamó su padre—, toma a Kenneth y ve a tu habitación— ordenó.

—Vincent, no creo que…— comenzó a decir Mary pero Blaise la interrumpió.

—Tu padre tiene razón, bambina, haz lo que dice— acotó con calidez en su voz.

La niña, que había aprendido a obedecer sin cuestionamientos durante la guerra, tomó de la mano a su hermano y lo llevó lejos de los adultos.

—¿A qué vienes? — preguntó con hostilidad al escuchar que su hija había cerrado la puerta de su cuarto.

—Sin preámbulos, veo— acotó Blaise mientras tomaba asiento, una vez más, sin que fuera invitado a hacerlo.

Mary, incómoda por la situación pero siendo una buena anfitriona, conjuró un par de tazas y un poco de té. Más allá de que su esposo tuviera razón y Blaise estuviera por razones ulteriores, ella le tenía cariño y actuaría en función a lo que sentía. Vincent, en cambio, seguía de pie y listo para sacar su varita si fuera necesario.

Pensó en la mejor manera de proceder, había ensayado mentalmente posibles discursos y argumentos pero, viendo lo visto, no podría utilizarlos.

Con lo bien que sonaban en mi mente— pensó y chasqueó la lengua resignado.

—¿Y bien? — inquirió una vez más el dueño de casa.

—Theodore Nott está dispuesto a anular tu exclusión de la familia Davis y aceptar tu juramento una vez más— soltó con seriedad.

Tras un breve silencio, Vincent comenzó a reír.

—Está demente si piensa que hincaré la rodilla de nuevo— continuó riendo antes de agregar con desprecio—: anda, ve y dile a tu dueño que no pagaré el precio por su protección. No lo necesitamos.

Pero, para sorpresa del mago, su esposa preguntó:

—¿Por qué lo haría?

—Miren nada más— dijo Blaise—, creí que serías tú, un slytherin hecho y derecho, el que preguntaría por las condiciones y no la grácil y tierna hufflepuff.

—Los hufflepuff somos justos, ¿lo olvidas, Blaise? — señaló con seriedad—, has venido hasta aquí y lo justo es que te escuchemos.

—No necesitamos saber lo que tiene que decir—dijo con enojo—, sé lo que quiere e imagino que el precio sería que te desprecie a ti y a nuestros hijos. Nott podrá haber pasado con nosotros todo un año pero no deja de ser un sangrepura de mente arcaica— agregó con vehemencia y miró a Zabini—, ¿o ahora me dirás que no es así?

Blaise sabía del odio profundo de su futuro cuñado hacia la aristocracia mágica en general y hacia la familia Nott en particular. Seguía sorprendiéndolo que haya tolerado convivir con Theodore durante un año y supuso que se debía a que le debía la vida, literalmente. Ya había imaginado esta reacción por lo que no se sorprendió en lo más mínimo, al contrario, así que simplemente esbozó su mejor sonrisa y le respondió:

—No, no es así.

Y con esas palabras logró llamar la atención del mayor de los Davis. Al menos por un rato.

—¿Entonces?

—Si dejaras de azuzarlo de esa manera, podría dar todo el mensaje— señaló Mary.

—Realmente eres justa, sorella in legge.

Suspiró profundamente, ignorando cómo Vincent fruncía el ceño ante sus palabras. Tomó un sorbo de la taza que le había ofrecido Mary y luego comenzó a hablar.

—No me agradas— fue lo primero que dijo—, traicionaste a Tracey, la abandonaste cuando sólo era una niña por seguir tu propio capricho sin pensar en las consecuencias.

El revés de la conversación tomó desprevenida a la pareja.

—No pienso hablar de ese tema contigo.

—Tarde o temprano— continuó Blaise con tranquilidad—, seremos familia y por eso te respeto, porque ella tiene adoración por ti a pesar de todo, pero eso no significa que debas agradarme o que olvide en qué condiciones la dejaste.

—¿Eso es lo que tiene pensado Nott para mi hermana?, ¿vendértela?

—Creo que nuestra larga y feliz convivencia de meses debió haberte dado la pista de que no se trata del deseo de Theodore Nott sino del de la propia Tracey y mío también—, volvió a sorber un poco de té y agregó—, y creo que no tienes derecho a actuar como un hermano mayor sobreprotector luego de haberla abandonado a su suerte.

Blaise estaba clavando el cuchillo de la culpa y revolvía dentro de la herida con sádico placer.

—No te permitiré que digas eso, tú no sabes…—

—Tampoco creo que debas decirme justamente a mí ese tipo de argumentos— apoyó con delicadeza la taza sobre su plato y miró con frialdad a su futuro cuñado antes de decir—: podrás repetírtelo a ti mismo para excusarte pero no a tus iguales.

Remarcó la última palabra sin quitarle los ojos de encima, recordándole que ambos eran sangrepuras aunque Vincent renegara de ello. Luego continuó.

—Ninguno de nosotros creció sobre un lecho de rosas y ambos sabemos qué tipo de decisiones hemos tomado para llegar a este punto— miró a Mary y agregó—: mis disculpas, bella donna, por mis rudas palabras, usted tiene mi mayor consideración a diferencia de su esposo.

La bruja miraba un punto en la mesa y presionaba fuerte sus labios. Se sentía mal, ese tema la hacía sentir muy mal.

Blaise volvió su mirada a Vincent

—Al igual que tú, estoy dispuesto a hacer lo que sea por el bienestar y la felicidad de la mujer que amo y resulta que esa mujer es tu hermana.

—Habla— ordenó—, di las condiciones de tu Señor. Entre antes termines, antes nos libraremos de ti.

Blaise sonrió con suficiencia.

—No soy su vasallo, soy…— quedó un segundo pensativo y agregó—: podríamos decir que simplemente soy su consigliere.

Sonrió ampliamente por las implicancias de esa palabra, implicancias que pasaban desapercibidas para los dos que tenía frente suyo. Pasó sus ojos de uno a otro y continuó:

—Que aceptes el vasallaje una vez más es la condición que Theodore Nott exige para darle la libertad a Tracey Davis.

El silencio se coló entre los tres.

—¿Él la repudiaría?

—¿No escuchas acaso? — dijo con molestia a pesar de que él mismo había interpretado eso cuando Theo le habló de liberar a Tracey—. Le dará la libertad porque ella lo pide.

—Tracey nunca pediría eso y tampoco podría si no tiene razones de peso.

—El cómo se llegó a esa situación no te interesa, lo único que debes entender es que en los próximos días, tal vez semanas, tu hermana puede pedirle a Theodore Nott su libertad y él sólo se la dará si tú retomas tus deberes como su vasallo.

—¿Por qué? — susurró Mary—, ¿por qué debería ser esa la condición?, ¿por qué debe volver Vincent para liberar a Tracey?

—Un intercambio— explicó Blaise con simpleza—, un hermano por el otro— tomó la taza una vez más y continuó—. Theo podrá apreciar mucho a Tessa pero sigue siendo un slytherin y uno de los más viperinos debo agregar. Ella se convirtió en la heredera de la familia Davis luego de que tú abandonaras tus responsabilidades. Si la libera, los Davis dejan de ser sus vasallos y eso no lo permitirá, no importa cuánto cariño le tenga. En cambio, si tú vuelves, serás una vez más el primogénito, el primero en la línea de sucesión, y te convertirías en la Cabeza de la familia Davis. En esas condiciones, la pérdida de Tracey es un mal menor e insignificante— Su voz bajó un octavo volviéndose algo más siniestra y amenazadora—. En resumidas cuentas, lo que vengo a ofrecerte, Vincent, es tu oportunidad de redimirte por haberla abandonado, es la oportunidad de que asumas tu responsabilidad nuevamente.

—Fui a rescatarla cuando la guerra comenzó, no la abandoné, no puedes…

—Fuiste por ella, es cierto, pero fue la palabra de Theo y su silencio lo que te salvó y autorizó que ella se fuera contigo y fue gracias a que él los encontró tiempo después que tú y los tuyos siguen con vida— guardó silencio unos segundos dejando que el peso de sus palabras haga mella en el hombre—. No te confundas, las buenas intenciones no salvan vidas, el poder lo hace y tú, los tuyos, Tracey y yo mismo respiramos hoy libremente gracias a él, al poder de Theodore Nott.

Ninguno habló. Vincent no tenía palabras, fue Mary la que rompió el silencio.

—Si él acepta… ¿qué será de nuestros hijos… qué será de mí?

—Por supuesto que tú te convertirás en la nueva Madame Davis y tus hijos en los herederos de la Casa Davis.

Eso no se lo esperaban, claramente. El hermano de Tracey había supuesto que Theodore nunca permitiría que una hija de muggles pisara sus dominios. Bajo estas condiciones, volver no sería tan agobiante y podría incluso permitirles un futuro mejor a sus hijos sin la necesidad de mendigar favores a los demás.

Pero había un problema aún y ese era su madre. Ella, a diferencia de su padre, estaba libre y vivía en la casa de su infancia.

—¿Amanda está al tanto de esto? — preguntó.

—¿Piensas que Theodore Nott le pediría su opinión? — contestó Blaise con incredulidad manifiesta.

—No le va a gustar, nunca estaría de acuerdo con algo así.

—Puede negarse y tendría el mismo destino que Bastian Nott determinó para ti hace ocho años.

Vincent miró a Mary buscando una respuesta en ese silencio que se creó entre los tres.

—El precio de la libertad de Tracey, tu hermana, simplemente es aceptar tu herencia— le dijo ella a su esposo.

—No sólo es aceptar mi herencia, Mary, es volver a hincar la rodilla y condenarlos a ti, a los niños, a toda nuestra genealogía a vivir como vasallos de los Nott.

—Siempre lamenté haberte puesto en la encrucijada de elegirme a mí sobre ella. Nunca me lo perdoné— miró hacia un costado y completamente convencida de sus palabras agregó—: Y ahora, ahora tenemos la oportunidad de reparar el daño.

—Mary…

—No, no… escúchame, debes aceptar… acepta Vincent.

—No estás contemplando las repercusiones, no estás midiendo el alcance— comenzó a advertir—, estarás corriendo hacia un nido de víboras.

—Eso lo resolví hace ocho años, el día que decidí aceptar tu propuesta de matrimonio— dijo con firmeza—, ese día no sabíamos el alcance real de lo que estábamos por hacer y asumimos el riesgo. Esto sólo forma parte de lo mismo.

—Ni siquiera es seguro que Tracey pida su libertad— dijo desesperado—, puede que nunca lo haga.

—Creo que es un riesgo que podemos asumir…— lo miró suplicante—, es tu hermana, Vincent, Tessa…

El silencio volvió a caer una vez más y Blaise observaba la conversación no verbal de la pareja. Las miradas de ambos encerraban todo tipo de cuestionamientos, preguntas y dudas. Sin embargo, el peso de la culpa pudo más.

—De acuerdo— dijo con resignación—, que así sea.

Blaise sonrió de lado y asintió. Sacó su varita e hizo aparecer sobre la mesa la caja que le había entregado Theo. La abrió y dentro había un pergamino que se desenrolló en el aire. Bajo el pergamino había un pequeño cuchillo, no mucho más grande que un abrecartas, y una pluma.

—Creo que no debo explicar lo que debes hacer— dijo mirando al mago.

Vincent simplemente le devolvió la mirada con desprecio, tomó la pequeña cuchilla, cortó su pulgar izquierdo, tomó la pluma, embebió la punta con su sangre y firmó al final del pergamino. Una vez concluido, volvió a enrollarse y el sello de la familia Nott apareció clausurando el acuerdo.

—Y con eso queda firmada y legalizada la bula que te restituye tus derechos— sentenció Blaise con una sonrisa triunfal—, mis felicitaciones, Sir Davis, Madame Davis.

Mary acarició su frente con cansancio y suspiró.

—Creo… creo que iré a ver a los niños— dijo y sin mirar a Blaise agregó—, por favor, disculpa que me retire de esta manera. Extiéndele mis saludos a Tracey y a Theod…— se silenció un instante y continuó—, a Tracey y a nuestro Señor Nott.

—Así lo haré, que descanse, bella signora— se despidió, miró a Vincent pero antes de que se despidiera de él, éste le dijo.

—No me engañas, Zabini… manipulaste a mi esposa— sentenció—, viniste justamente hasta mi casa y no esperaste a encontrarme solo sino a que esté con ella porque sabías que no se negaría, sabías de la culpa que sentía.

—Venir hasta aquí y utilizar los sentimientos de Mary fue idea mía, no de Theodore— chasqueó la lengua con diversión—. Puedes acusarlo de muchas bajezas pero no de esto específicamente— movió su varita y guardó la caja en uno de los bolsillos de su túnica—. Te lo había dicho antes, al igual que tú, yo haré lo que sea por la mujer que amo.

Vincent tragó fuerte, anudando en su garganta todo el desprecio que en ese momento sentía.

—¿Es verdad que la liberará?, ¿debo realmente creer que será así y que no caímos en una trampa?

—Créelo, así será. En el momento que ella pida liberarse— sonrió con malicia—, si es que pide liberarse— y Vincent apretó fuerte sus puños con rabia— Theodore la dejará irse.

Avanzó unos pasos hacia fuera de la propiedad y antes de salir completamente dio medio giro, miró a Vincent y dijo:

—Por cierto… como sé que eres un hermano mayor que puede aprender del pasado y que ahora velarás por el bienestar de Tessa por encima de tu individualismo, sé que no serás capaz de decirle que el precio de su liberación es tu regreso. Sería egoísta de tu parte cargar su corazón con semejante culpa— sonrió de lado y concluyó—, le diré a Theodore Nott que no debe preocuparse y que las razones y condiciones de tu regreso no serán divulgadas.

Con esa advertencia y orden velada se retiró rumbo a Hogwarts una vez más. Los Davis ahora debían solicitar un encuentro e ir a tomar las responsabilidades que les correspondía como vasallos.

El grito en el cielo que daría Amanda Davis al ver a su hijo y, sobre todo, a su nuera y nietos sería algo digno de testificar y Theo no se lo perdería por nada del mundo.


Harry hubiera caído hacia adelante si Snape no lo hubiera sujetado. No importaba cuantas veces utilizara un 'traslador', seguía teniendo aterrizajes torpes.

—Lo-lo siento, Señor.

Pero sólo recibió una mirada seria como respuesta.

En ese momento fue consciente de cuánto había crecido en altura. En su mente aún estaba la imagen de Severus Snape como ese grande e imponente mago siniestro que conoció a los once años, cuando ni siquiera llegaba al metro cuarenta por su mala alimentación. Sin embargo ahora, con casi diecinueve años, ya había alcanzado el metro setenta y cinco y podía ver a su antiguo profesor cara a cara sin tener que mirar hacia arriba.

No era tan enorme como en sus recuerdos pero mantenía muy bien su porte tenebroso.

—Bienvenido, Harry Potter— escuchó decir de repente.

Se giró al escuchar la voz conocida de la Señora Granger saludándolo, aunque él ya bien sabía que no podía saludarla así sino que debía llamarla Lady Prince o Madame Rosier. Había leído todos los artículos periodísticos de Rita Skeeter hasta la fecha y jamás creyó pensar que, alguna vez, estaría agradecido por las notas de esa infame mujer. Fue gracias a todas ellas que podía darse una idea de la importancia de la mujer que se acercaba así como la manera en que debía tratarla.

Meditó un segundo cómo debía saludarla. Si no supiera quién es sólo preguntaría como está luego de llamarla 'Señora Granger'. Supuso que no erraría simplemente cambiando el nombre.

—Madame Rosier, ¿cómo está usted?

Severus no pudo evitar un leve gesto de sorpresa y Evelyn simplemente amplió su ya más que sincera sonrisa.

—Feliz de verte aquí, junto a mi hija— señaló.

Sí, ella estaba realmente agradecida de que el joven se haya posicionado a favor de su pequeña. Tener a Harry Potter de su lado era contar con una carta ganadora, una que sorprendería a más de un desprevenido.

Hermione ya había corrido hacia su madre y se había fundido en un abrazo.

—Realmente te he extrañado más que nunca, mi cielo.

—Y yo madre— se separó un poco y agregó—, hay tanto que ha ocurrido, tanto que debo preguntarte que… que no sé, no sé por dónde empezar— dijo a toda velocidad—, especialmente con los cortejos. Si no fuera por Tracey, yo…

—Un momento— interrumpió Harry—, lo del cortejo de Malfoy ¡¿fue real?!, ¿no era invento de Skeeter?— La mirada de su amiga fue suficiente respuesta—.Y tú… ¿tú te dejaste cortejar…?, ¿acaso te interesa Malfoy?

—No es así como funciona— respondió de inmediato—, te aseguro que ni yo puedo creerlo aún, menos cuando Blaise también me envió las flores…

—¡Hey, hey!, ¿Zabini también?

—Eh… sí, Harry, Draco Malfoy y Blaise Zabini.

—¿Alguien más?, ¿quién más sabe qué no eres hija de muggles? Porque de ser así, creo que debes decirle a los Weasley cuanto antes, no pueden enterarse por boca de otros, ellos…

—Alto ahí, joven Potter— se alzó la voz de Snape—, no saque conclusiones apresuradas sin escuchar primero todos los hechos.

Harry simplemente se silenció y miró a su amiga esperando una explicación. Su rostro indicaba que no se mantendría callado mucho tiempo antes de volver a inquirir con un interminable cuestionario.

—Primero: no, ninguno de los dos sabe que no soy una Granger, ¿de acuerdo? — dijo Hermione mirando con dureza a su amigo—. Segundo: el cortejo, como bien me explico Tracey— lo miró nuevamente y dijo antes de que la interrumpiera—, no, ella tampoco lo sabe— suspiró y se acarició la frente rogando a Godric por paciencia—. Como decía, Segundo: un cortejo no necesariamente termina en matrimonio y puede que se muestren intereses diversos durante su desarrollo. No se trata de amor, no se trata de sentimientos sino de negocios.

—Pero creí que 'cortejar' significaba buscar el amor de alguien… que debía gustarte esa persona… o algo así— señaló confundido.

—Y así es— intervino Evelyn—, ese debería ser el primer objetivo del pretendiente.

—¿Debería?, entonces no lo es.

—También es una manera de halagar a alguien a modo de excusa, cuando en realidad se plantean posibles negocios con esa persona— agregó la bruja mayor.

—Eso es… absurdo— comentó tratando de entender—, no tiene sentido… ¿por qué se haría algo como eso para hacer otra cosa en realidad?

Evelyn y Severus se miraron con complicidad, el joven mago era demasiado gryffindor, al punto que a la bruja le causaba algo de ternura mientras que al mago lo exasperaba.

—Bienvenido a mi nuevo mundo, Harry— dijo Hermione con una mueca—, ¿ahora ves a lo que me he estado enfrentando estas semanas?

—Deberíamos ingresar a la mansión. Ahí podremos darte todas las lecciones que gustes, Harry.

En ese momento el joven mago miró más allá de las personas que lo rodeaban y pudo contemplar la amplia pradera que se extendía frente a una enorme construcción.

—Bienvenido a mi hogar ancestral, Prince Manor— dijo Evelyn antes de comenzar a caminar.

Admiraba la belleza austera que se alzaba ante él. Podía apreciar la calidad e imaginaba el alto costo de todo pero era de un estilo minimalista con el que podía sentirse a gusto.

—Goty— llamó Evelyn.

—Llamó usted, madame.

—Por favor, guía al joven Potter hasta la habitación que se dispuso para él.

El elfo lo miró y sonrió antes de decir.

—Será un honor para Goty guiar al hijo de Lily Evans.

Elfo artero— pensó Severus mirándolo desaprobatoriamente.

—¿Có-cómo dijo? — preguntó asombrado Harry—, mencionaste a… a mi madre… ¿la conociste?

Él no era el único que miraba al elfo asombrado, Hermione también transparentaba cierta confusión en su semblante.

—Esa es una historia que contaré más adelante—, explicó Evelyn—. Por ahora sólo diré que Lily Evans fue una buena amiga— le sonrió a Harry que tenía mil preguntas circulando por su cabeza y apenas contenidas en su lengua—. Pero ahora, jóvenes, deben alistarse. Tenemos negocios que atender y el tiempo no está de nuestro lado.

—¿Alistarnos? — preguntó Hermione.

—Nadie puede verte con el uniforme de Hogwarts— explicó Severus—, a menos que quieras aparecer en la tapa de una edición especial del periódico con tu nombre encabezando el titular.

Ella simplemente dio un pequeño resoplido mientras se giraba rumbo a su habitación. Le resultaba tan molesto cambiarse de ropa cuando no veía que fuera necesario.

—En cuanto a ti, Harry— agregó la madre de su amiga—, también encontrarás una túnica acorde a las circunstancias en la habitación que preparé para ti.

—No creo que sea necesario, Madame…— intentó comenzar a decir pero fue interrumpido por Severus.

—Su rostro, joven Potter, debe ser el más conocido en el mundo mágico. Si no desea que Skeeter lo acose con un sinfín de preguntas o que los Weasley le exijan explicaciones, sugiero que se cambie.

Harry lo miró entrecerrando los ojos y dijo:

—Dudo mucho que haya un cambio de rostro en esa habitación.

Antes de que su primo dijera algo más, Evelyn explicó.

—Lo que somos y quienes somos también se expresa en lo que vestimos, Harry. No cambiarás de rostro, por supuesto, pero tú no sólo eres reconocido por tus rasgos físicos: ese cabello rebelde, tus ojos verdes o la cicatriz en tu frente— dio un paso hacia él y lo tomó del mentón estudiándolo—, las prendas que usas, los colores, tu estilo también hablan de ti. Es el conjunto completo lo que te vuelve identificable.

Severus continuó dónde Evelyn se silenció:

—Cambia el estilo de una persona y no será reconocida a simple vista. Si las personas no esperan encontrar a alguien en un lugar determinado y en un momento específico, no la verán aunque se pare frente a sus ojos.

—Lo que intentamos decirte— agregó Evelyn—, es que ningún periodista esperará verte junto a nosotros por lo que no te notarán con una primera mirada, no te identificarán tan rápido si tu vestimenta es diferente a la habitual y más próxima a… nuestra clase— sonrió—, obviamente, una capa completa el atuendo. Incluso mi hija debe llevar una.

—Y, convengamos— continuó Snape—, que si algún periodista identifica al Niño-que-vivió junto a Lady Rosier, más allá de que sepan o no que es Hermione,…— sonrió con malicia—, dirán que es su pretendiente o que la está cortejando.

No necesitó más palabras, simplemente se giró y siguió a Goty.

La joven bruja dejó a un lado su uniforme y se vistió con una túnica de seda de acromántula color borravino con detalles en ébano. Harry dejó sus jeans, zapatillas y camiseta del Puddlemere United para vestir un traje gris payne a juego con los zapatos y una túnica negra. Su capa tenía los colores invertidos, negro en el exterior y el gris en el interior.

Cuando estuvieron listos, se encontraron con los adultos en el salón principal.

—Diría que cambies tus lentes, Potter, pero no creo que sea necesario si mantienes tu cabeza cubierta hasta pasar las guardas exteriores del Castillo.

—Me aseguraré de que así sea, señor— masculló.

—Hija, luces bellísima— sonrió a la joven y agregó—, ahora… ¿quisieras retirar el glamour y ser una auténtica Rosier?

La chica debía reconocer que se había habituado bastante a su apariencia gracias a las sucesivas tardes y fines de semana en la biblioteca de Salazar junto a Theo y Luna. Sin embargo, sentía cierta vergüenza de lucir como una sangrepura frente a Harry.

—Hazlo, Hermione, no te sientas incómoda por mí… de hecho… entre más te vea como realmente eres, más rápido me acostumbraré.

Así lo hizo y sintió el peso de la mirada del joven mago sobre ella. Se sentía un bicho raro pero, como bien lo dijo antes, entre más la vea, más rápido pasarán los momentos incómodos.

—Tú luces como todo un caballero, Harry.

—Me siento disfrazado— dijo él.

—Como dije antes… bienvenido a mi nuevo mundo.

—Disculpe, Madame Rosier— llamó a Evelyn—, ¿Hermione siempre debe vestir como si fuera a una fiesta o algo así?, ¿es eso obligatorio?

La mujer le sonrió.

—Hermione debe vestir siempre de manera apropiada. Lo que lleva en este momento es un atuendo de día. Las fiestas requieren… mayor suntuosidad, brillo y pedrería.

—Hmmm… si usted lo dice— masculló.

—No perdamos más el tiempo— señaló con austeridad Severus.

Se acercó a su sobrina, tenía en sus manos la capa de la chica que iba a juego con su vestimenta. La chica se sonrojó de inmediato y miró con cierta incomodidad a Harry quien, a su vez, estaba extrañado y entretenido a partes iguales. Estaba viendo al mismísimo murciélago de las mazmorras actuando como un caballero inglés ante la bruja que había hostigado durante años, nada más ni nada menos que su sobrina. Suponía que Snape no mostraba ese comportamiento ni siquiera con Narcissa Malfoy, sólo a Hermione, e imaginaba que a su prima también le brindaría ese honor.

Las únicas dos excepciones en su vida.

Avanzaron los cuatro hacia el exterior de la mansión.

—En otra oportunidad, te enseñaré los alrededores, joven Harry— se excusó Evelyn.

Él la miró extrañado y observaba la sonrisa de lado que jamás abandonaba el rostro de la madre de Hermione. Ese rasgo travieso que consideraba cálido cuando creía que era una muggle se había vuelto suspicaz y malicioso ahora que sabía que era una slytherin sangrepura. Harry pensó en cuanto cambian nuestras percepciones y cómo miramos a los demás en cuanto conocemos un poco más de sus vidas.

—Ahora, si me permites tu mano, haremos una aparición conjunta— dijo la bruja mayor llamando su atención.

—¿Quién la hará? — preguntó Hermione.

—El único de nosotros cuatro que alguna vez estuvo ahí— respondió Evelyn—, Severus, por supuesto.

Una vez acomodados, el mago se concentró en los exteriores del castillo que había visitado en su adolescencia y se desapareció.

Llegaron a una especie de páramo bastante desolado cubierto de una niebla que volvía todo de un tono gris. Era muy densa para ser natural e incluso sentían el peso de la magia que la mantenía ahí. El frío comenzó a calarlos hasta los huesos a pesar de la época primaveral en la que se encontraban.

—Estamos fuera de los límites exteriores del Castillo de los Rosier, Hermione— anunció su tío.

Harry miró unos metros más allá y distinguió una figura.

—Hay alguien ahí…— pudo ver la cámara en sus manos y el flash subsecuente—, un fotógrafo— murmuró.

En ese momento agradecía tener la capa puesta y vestir como vestía.

Snape y la madre de Hermione tenían razón… los periodistas no pierden tiempo.

Evelyn le sonrió al hombre y elevó su mentón como retándolo a que se acercara más pero ese joven fotógrafo tenía muy en claro hasta dónde debía llegar si no quería terminar en algún lugar recóndito del Amazonas como su compañero.

—Debió estar esperando aquí durante días con la esperanza de que en algún momento apareciéramos y así obtener la primicia— pensó Hermione en voz alta.

—Debemos apurarnos y traspasar las guardas exteriores— indicó su madre—, de lo contrario estaremos rodeados de periodistas en unos instantes.

—Será más sencillo entrar si tus guías— indicó Snape—, tú, la única con sangre Rosier, debes pensar en nosotros como parte de ti, de la misma manera que en una aparición conjunta.

—Si no lo hace, ¿nos quedaremos de este lado? — preguntó Harry.

—No, podremos pasar— respondió Severus de inmediato—, sólo que no será tan placentera la sensación.

—De acuerdo— dijo Hermione e hizo lo que se le indicó.

En cuestión de segundos, los cuatro se perdieron de la vista de los periodistas que llegaban tras varios 'plops'.

Sintieron el cambio. Era como si hubieran pasado por una cortina de agua.

Severus pasó a explicar.

—Tras la muerte de tu padre, tu abuelo no quiso volver a este lugar. Su deseo fue clausurar el castillo, el hogar ancestral de tu familia, con todos sus recuerdos. En circunstancias normales, magos y brujas podrían llegar hasta este punto, podrían traspasar esa barrera mágica y admirar lo que vemos ahora.

La niebla no se había disipado y el paisaje no había mejorado, el páramo seguía allí. Hermione esperaba ver un castillo similar a los que existen en toda Inglaterra o como aquellos que conoció en sus viajes a Francia siendo una niña. Se preguntaba qué estilo tendría: medieval, tudor, rococó, barroco. Quería saber si siempre se había visto igual o fue cambiando con los siglos. No pensó que sentiría calidez hogareña de inmediato al ver el castillo pero lo que veía estaba lejos de ser un paisaje encantador.

Ante ella se alzaba un murallón infranqueable de unos cuatro metros de alto aproximadamente. Parecía ser de espinos cuyos troncos y ramas tenían un insalubre color gris. No parecía tener vida.

Se llevó sus manos a la boca y ahogó un respingo al ver un esqueleto entre las ramas. Harry abrió sus ojos enormes y tanteó su varita por simple recaudo.

—Hmmm…— musitó Snape—, un idiota que habrá querido entrar.

—Pe-pero…— tartamudeó Hermione.

—Es un idiota, definitivamente— agregó su madre para horror de los jóvenes.

—¡¿Cómo… cómo puede estar bien que un matorral gigante de espinos mate a alguien?! — chilló la chica.

—Antes de que digas o pienses algo más— comenzó a decir Severus—, entiende que sólo alguien con la firme intención de entrar y enfrentarse a los riesgos podría llegar a traspasar la barrera que nos separa del resto del mundo… esa que acabamos de cruzar nosotros.

—Las viviendas antiguas tienen muchas protecciones, hija— agregó su prima—, justamente debido a posibles actos vandálicos. Siempre habrá alguien que logre sortear las protecciones externas y se crea con el derecho de ingresar dónde no lo llaman.

—¿No es… no es un accidente?, ¿están seguros de que no fue alguien que se perdió y acabó aquí?— chilló la chica.

—No…— respondió su tío—, no ocurrió accidentalmente. Fuera quien fuera ese sujeto desafió las guardas exteriores, las venció y llegó hasta aquí. Habrá creído que superó la máxima protección y quiso seguir.

—Todo aquel ladrón que decide invadir una propiedad privada y resguardada, sabe que se puede enfrentar a peligros ocultos— agregó Evelyn.

—Ustedes mismos así lo hicieron con mejores resultados, claro.

Harry lo miró frunciendo el ceño, estaba a punto de cuestionar lo que decía su antiguo profesor cuando éste continuó.

—¿Acaso no ingresaron sin permiso a Gringotts y se enfrentaron al dragón que protegía las profundidades?

Ambos jóvenes se miraron entre sí y se sonrojaron, provocando una mueca divertida en Severus.

—Seguramente— agregó Evelyn ignorando los intercambios de los tres a su lado—, este pobre diablo creyó que no eran verdad los rumores.

—¿Qué rumores? — preguntó Hermione.

—El laberinto de rosas y espinas— respondió su tío—, la verdadera protección del Castillo Rosier.

Dio un paso al frente y extendió su mano hacia el murallón sin atreverse a tocarlo. Los espinos parecieron reaccionar ante ese intento, vibraban cómo si una brisa los moviera aunque el aire estaba quieto.

—La guarda que acabamos de cruzar tan sólo mantiene oculta la propiedad— continuó con su relato—. Lo que verdaderamente protege la propiedad y a la familia Rosier es un inmenso laberinto mágico de rosas y espinas dónde aquellos que no son bienvenidos, los que ingresan sin permiso— miró el esqueleto que yacía enredado—, se pierden definitivamente.

—¡Pero ese hombre acabó muriendo! — señaló con horror Harry—, ¡no se perdió, simplemente!

—Eso ocurrió porque el dueño del castillo, la cabeza de los Rosier, ordenó que se cerrara la propiedad. Timeus elevó el nivel de agresividad de las protecciones al creer que nadie más volvería y así impedir que la ambición de algunos miembros del Wizengamot acabe por desmantelar los bienes ancestrales de su familia— explicó Severus—, el laberinto te atrapa y no sales a menos que sea la voluntad del dueño o dueña. Los miembros de la familia Rosier, sobre todo el Patriarca o Matriarca, tienen una conexión con esta protección en particular y sienten cualquier intromisión. Al final, termina siendo su decisión liberarlo o no mostrándole la salida y, si así lo deseara, el intruso podría quedar atrapado de por vida.

Snape elevó la comisura de sus labios y miró fijamente a Harry antes de añadir:

—¿De dónde cree que saqué la idea del laberinto para la tercera prueba del Torneo de los Tres Magos? — ambos gryffindors lo miraron atónitos mientras seguían escuchando—. Por supuesto que me inspiré en esta majestuosidad.

Había realmente admiración en las palabras de Severus Snape.

—Es decir que… mi abuelo… ¿él decidió que esa persona muriera?

—Esa persona, sea quien sea, decidió atenerse a los riesgos para ingresar donde no debía— respondió su madre y agregó—. En nuestro mundo, hija, somos conscientes de que la magia opera a niveles muy profundos y que puede causar la muerte. Sabemos que un 'aguamenti' puede ahogar si no se tiene cuidado o que incluso un 'levicorpus' es fatal si se suelta a la víctima desde una gran altura. Es nuestra responsabilidad ver dónde pisamos y usar nuestra magia con cuidado.

Las palabras de Evelyn le recordaban a Harry parte de su entrenamiento como auror. En la Academia solían repetirle que lo bueno o lo malo no estaba dividido tan claramente cómo se desearía. No existen leyes claras que determinen los delitos como en el mundo muggle y esa ambigüedad legal lo había tocado en varias oportunidades. En el mundo mágico, Timeus Rosier no sería juzgado por tener unas guardas tan peligrosas en su propiedad, tampoco por no haber liberado al pobre diablo que quedó atrapado entre las espinas. El Ministerio vería lo que Evelyn explicaba: era responsabilidad del que decidió irrumpir sin permiso la propiedad de otro, incluso imaginarían que lo hizo con el objetivo de robar y que por eso merecía la muerte.

Hermione, por su parte, observaba con detenimiento el interminable murallón que se perdía de su vista, tanto a su izquierda como a su derecha. Ella no lo veía majestuoso, lo veía tétrico. Golpeó con su pie el suelo árido y reseco dónde claramente nada podía crecer. Este no era el posible hogar que imaginaba, para nada.

Era horrible.

—Disculpen pero... esto es bastante... no sé... parece el escenario de una película de terror... sólo falta escuchar el graznido de los cuervos a lo lejos y me sentiría en uno de los cuentos de Poe.

Evelyn comenzó a reír.

—Hija… hay algo que te he querido decir desde que eras más pequeña pero hasta ahora no lo tenía permitido— Hermione la miró fijamente—, mucho menos podía hablar de esto antes de que te revelara tu identidad y de dónde vienes.

Caminó hacia la joven y se perdió en sus ojos color miel tan similares a los de Evan. Miró a Severus buscando cierta complicidad, después de todo, ambos habían escuchado esos cuentos decenas de veces en las mazmorras durante su juventud. Era parte de la leyenda e historia ancestral de la familia Rosier.

—¿Recuerdas tu indignación con las historias de Disney... los clásicos? — preguntó de repente.

Hermione frunció el ceño algo confundida, ¿qué demonios tenía que ver eso con el ingreso a ese horrible lugar? No sabía a cuento de qué venía la pregunta pero igualmente respondió:

—Sí... lo recuerdo.

—¿Y recuerdas por qué te molestaban?

—Porque hicieron de historias folklóricas un cuento de hadas insulso. No respetan las fuentes originales. No estoy en contra de que modifiquen el argumento o la trama, al contrario, muchos de esos relatos no serían admisibles en nuestra época si no se censuran varias partes. Lo que me molesta es que no informen que están 'basadas en' o 'inspiradas en', que las vendan como si fueran las originales.

Sip, definitivamente ella es Hermione— pensaba Harry mientras la escuchaba tan alterada por algo que no tenía mucha importancia desde su perspectiva—, podrá tener un cabello más ordenado y una apariencia más adulta pero es la misma sabelotodo de siempre…

—Ajá…— murmuró Evelyn mientras Severus las miraba intrigado. Él hubiera preferido que diga las cosas sin tanto suspenso pero ahora debía soportar las vueltas que daría su prima.

—¿Recuerdas, mi cielo, cuál de todas te indignaba más?

—¡La Bella Durmiente! — respondió haciendo un gesto exasperado con sus brazos—, me parece taaaaan patética—, miró a su madre y preguntó—, ¿qué tiene que ver eso con todo esto, mamá?, tú ya sabes lo que me molesta.

Evelyn volvió a reír un momento.

—Siempre creí, hija, que tu indignación era algo así como la magia ancestral dentro tuyo que se rebelaba ante ese cuento en particular.

Hermione pestañeó sin dejar de observarla.

—¿Me dirás que lo de la Bella Durmiente se inspiró en los Rosier?, porque sé que el Filtro de muertos en vida tiene que ver con esa historia pero nada dicen los libros sobre los Rosier.

Sí, sí… es Hermione en acción— se decía Harry una vez más.

Evelyn elevó la comisura de sus labios. Su sonrisa era demasiado slytherin para el temple de los dos leones que tenía consigo.

—Madre…— llamó advirtiéndole que continuara con su explicación, estaba perdiendo la paciencia.

—Es verdad que esa historia se basó en lo que hizo la arpía Leticia Somnolens a aquella princesa muggle pero… con el tiempo… otras leyendas se mezclaron, se enredaron… después de todo, aquella princesa cayó dormida pero el castillo no cayó con ella.

—¿Quieres decir que la parte en la que el castillo y sus habitantes caen en un profundo sueño, esa parte que aparece en la versión de Perrault y los hermanos Grimm, pertenece a otra historia verídica?

—Evelyn… —llamó Severus ya harto de tanta intriga—, deja de jugar a las preguntas y respuestas y dile ya.

La bruja lo miró desaprobatoriamente y chasqueó la lengua.

—Es necesario, ella siente la magia de su genealogía… sólo debe ser consciente de ello— miró a su hija y continuó—. ¿Recuerdas el nombre que tú sentías que era el verdadero… aquél que debía ir en lugar de 'La Bella Durmiente'?

Hermione se mordía el labio. Todo lo que tenía que ver con los cuentos de hadas la ponía de muy mal humor, sea la cenicienta o la sirenita, todos ellos le parecían horrorosos. Pero sí, había algo en la historia de La Bella Durmiente que siempre la descolocaba. Incluso recordaba el día que bajó corriendo las escaleras, con un libro en mano, para mostrarle a su madre las diversas versiones de esa historia y cuánto diferían de la película animada de Disney.

—Sí, recuerdo— respondió con seriedad—, siempre sentí que debía llamarse 'La Bella del Castillo Durmiente' y no 'La Bella Durmiente'.

Evelyn dirigió su mirada al murallón de espinos y agregó:

—Quien duerme en esa otra historia, hija mía, aquella leyenda que está vinculada a los Rosier, no es la princesa ni la familia real sino su castillo. La fortaleza entra en un profundo sueño esperando, protegiendo lo que hay en su interior cuando se ausentan sus dueños.

—Y seguirá dormido hasta que el heredero o heredera regrese— agregó Severus Snape—, hasta que la Princesa de los Rosales vuelva.

—Increíble…— murmuró Harry admirando a su amiga que observaba anonadada a su madre y tío—, ¿y cómo se lo despierta? — preguntó interrumpiendo el estupor de Hermione.

Nuevamente Evelyn esbozó una amplia sonrisa que ahora también compartía su primo antes de decir.

—El castillo despertará cuando la 'princesa' pinche su dedo.

La joven bruja pestañeó confundida.

—Esa es la llave, sobrina…— con su mano le señaló una de las espinas que sobresalía del resto—, tu sangre.

Hermione tragó fuerte y avanzó. Su corazón latía muy rápido y su respiración era agitada. Desde que su tío le había señalado esa espina en particular, no pudo evitar sentir el irrefrenable deseo de tocarla. A su mente, vino la parte del cuento que justamente describía ese deseo que tenía la princesa de pincharse con la aguja de la rueca. Siempre le había parecido muy estúpida la situación y ahora ella vivía esa tentación. Obviamente, en ambos casos, el impulso era la magia, ¿cómo no lo había pensado antes? Sentía en lo profundo de su mente un susurro que le decía que tocara la espina.

Y lo hizo.

Se clavó el dedo, sintiendo un dolor agudo y una sensación de calor. La sangre comenzó a brotar y embebió la punta. Hermione observó cómo una gota caía al suelo siendo absorbida de inmediato por la tierra.

En ese momento, la magia ocurrió.

Su sangre era la llave y la vida. Empezando por esa espina en particular y esparciéndose en todas las direcciones, los rosales despertaban y florecían. Las ramas secas se volvían verdes y miles de brotes rojos carmesí aparecían con velocidad hasta perderse en el horizonte. El suelo antes seco e infértil, comenzaba a reverdecer y lo que era lúgubre, se volvía bucólico.

Algunas ramas comenzaron a abrirse paso y, de la misma manera que las escaleras de Hogwarts que cambian de posición a voluntad, los pasillos de ese laberinto cambiaban su forma abriendo un único paso directo hacia el interior. De esa manera, pudieron ver cómo la niebla se disipaba y dejaba ver el castillo que tanto había imaginado y que bien podía estar en alguna de las películas de Hollywood.

O eso pensaba ella en ese momento.

—La dueña ha llegado y la fortaleza despierta de su letargo— murmuró Evelyn.

Ella era una madre orgullosa y ahora no temía demostrarlo. Su mirada estaba fija en su hija, la observaba caminar hacia el interior de su propiedad junto a Harry Potter y custodiada por su primo, el temible Severus Snape.

En Azkabán, Timeus Rosier sentía cómo la conexión que poseía con el Castillo se iba perdiendo y sonrió. Aquél ritual de sucesión que había iniciado hacía semanas atrás, hoy culminaba. Su nieta había tomado posesión de su herencia y su sangre era ahora la llave y la cerradura del patrimonio de los Rosier.

—Al fin— dijo en voz alta sin importarle que el auror en su puerta escuchara—, al fin la rosa vuelve a la vida y las espinas extenderán sus lazos sobre nuestros enemigos.


N/A: ¡Hola! ¿cómo están? ¡No dejé pasar un año, me aplaudo a mí misma! esto no quiere decir que publicaré el siguiente de inmediato, recuerden siempre que mi trabajo me demanda mucho y que puede pasar un tiempo. Les confieso que este capítulo me tiene algo nerviosa por la recepción de ustedes 0_0… sean compasivos.

Llegar al momento de la revelación de Hermione como una Rosier al mundo mágico es llegar al comienzo del fin de este fic… tengan en cuenta eso. Esta historia es de cómo ella descubre quién es, cómo acepta esa identidad y cómo se impone… lo que viene después no es mucho más.

Bueno… algunos comentarios sobre este capítulo. El título de este fic viene a cuento de ese laberinto que acabo de mencionar. En el videojuego de Harry Potter y el Prisionero de Azkaban aparece un cromo de rana de chocolate con la imagen de la arpía Leticia Somnolens. Ahí explica cómo ella usó el filtro de los muertos en vida contra una princesa muggle por celos y cómo un mago la despertó untándole la poción wiggenweld en los labios para luego besarla. Lo de los cuentos de hadas es verdad, si alguno no conoce las historias que hay detrás de la versión Disney que tenemos, lo invito a googglear, encontrará violación, canibalismo, abandono de niños, mutilaciones, etc. Eso de la otra leyenda mezclada, es puro delirio mío. En este caso, me basé/inspiré en las diferencias que existen en la versión de La bella durmiente de Perrault (que la llamó en realidad 'La bella del bosque durmiente' –'La belle au bois dormant') y la de los hermanos Grimm (la versión de ellos se titula Dornröschen, traducida como Rosita Espino) respecto a la de Giambattista Basile.

Theodore no es buena persona, desde ya lo digo. Él no es bueno y puede que a más de uno de ustedes le disguste lo manipulador que puede ser y cómo influye ¿"negativamente"? en Hermione. Blaise sólo es víctima de sus decisiones, siempre queda claro que Theo no lo obliga, el moreno hace las cosas porque quiere (eso no quita que Theo sea un desgraciado manipulador que se aprovecha de los sentimientos de los demás).

Creo que eso es todo lo que tenía para decir sobre este cap… era mucho en verdad.

¡Hasta la siguiente actualización! (PACIENCIA, POR FAVOR)

Sus reviews son más que bienvenidos, los espero con ansias.

Respuestas:

Soteria: Gracias! gracias por estar tan al pendiente. Es justamente eso lo que impide que caiga por completo en la vida muggle olvidándome de mis fics. Un abrazo.

Gaby: Eres un encanto, gracias! Theo no es buena persona, lo repito. Quiere a Tracey, le dará lo que quiere pero manipulará para no perder nada… es un desgraciado. Las gemelas Carrow estuvieron siempre en mi mente como futuras jugadoras secundarias. Ya me acerco, lo prometo, queda poco para que el mundo sepa. Un abrazo

danaesirianneblack: ¿En serio? Puedes decirme qué exactamente de lo que he escrito es lo que estás viendo en tu carrera? Porfa, me intriga jejeje. Muchas gracias por seguir allí. Cariños.

MarleSorey: Gracias, gracias por esos aplausos! Me reverencio ante ellos jejeje. Gracias por esas lindas palabras, que haya alguien que aprecie el tiempo que invierto en corregir me alegra (aunque se me pasan cientos de errores… sigo aprendiendo). Las gemelas son más que secundarias pero le aportan su toque siniestro al asunto jajaja. Tracey y Blaise tendrán su gratificación, lo prometo. Hermione se me está volviendo cada vez más viperina, me es inevitable hacerla así… y Theo… él sólo doblegará su orgullo ante Herms y nadie más que ella será testigo… ni Tracey, Blaise o Draco verán eso. Luna es un personaje que me gusta muchísimo y me intriga. Creo que ella podría ser una slytherin si quisiera pero lo que la hace ravenclaw es que todo lo que observa, lo que sabe, toda su astucia no tiene como objetivo manipular, controlar a los demás, imponerse… es simple conocimiento que deja caer de tanto en tanto. Cuéntame cómo imaginas a Tracey, hasta ahora solo he dicho que tiene cabello negro, nada más… puedo describirla como tú la imaginas jejeje. Un fuerte abrazo y besos de miel para ti!

patrigt410: La espera no ha sido demasiada esta vez, no prometo nada para el siguiente cap. Un abrazo! XD

Ro 91: No des por perdida ninguna de mis historias, porfa… me tardo pero no abandono jejeje. Qué te ha parecido lo que hace Nott? Cuando Astoria sepa sentirá un frío y cruel escalofrío… Besos

CarmesiRiver: Deja todos los reviews que desees, juro que es cierto, alimentan la historia. Imagino que esta actualización te tomó por sorpresa. Jajaja, yo soy la que piensa que el cap anterior es tranquilo, creo que es porque mentalmente lo comparaba con este. Te ha gustado Hermione y Theo en este cap? Aún queda ver la decisión de Tracey y los motivos que la llevarán a una u otra salida. Repito que Theo es un miserable manipulador, no es buena persona, él no es un héroe y nunca lo será, él es simplemente un ganador que verá cómo sacar mayor rédito. Astoria es parte del vasallaje de Hermione, sí, y veremos las consecuencias de eso. Déjame saber si este cap de hoy te ha gustado. Cariños!

Mia Flores o Nicky ;): Gracias! Ya leerás cómo es ese piano jeje. Ginny debe madurar más aún. Tracey y Blaise tiene tensión sexual acumulada de años! Jajaja. Las gemelas Carrow le darán su aporte siniestro al asunto. Pronto llegará lo que pides, lo prometo. Queda tiempo para Orígenes… Morrigan está en mi cabeza pero no he tenido tiempo de pasarla por escrito jajaja. Un abrazo!

LluviadeOro: Muchísimas gracias! Theo debe controlar sus celos, lo sabe y Hermione no se la hace fácil. La decisión de Tracey será importante para ciertos desarrollos futuros. ¿Qué te ha parecido el castillo? Espero que te haya gustado. Nos estamos leyendo. Un abrazo!

Alesari: Gracias por estar ahí! Ojalá hasya disfrutado este cap! Cariños.

SeleneNox: Espero haberte alegrado el día de hoy también! Gracias por seguir esta historia! Un abrazo!

Schlaf Ruternless: jajajaja, todos hemos envejecido mientras esperábamos, ustedes esperaban leer y yo esperaba tener tiempo jajaja. Ya llegará ese momento, estamos cerca… No demoré mucho, no prometo lo mismo para el siguiente cap. Besitos para ti!

xSouh: Siii! Es cierto, tardé 10 meses. Allá por diciembre pasado habían otros planes para mi vida y febrero les dio un vuelco terrible pero aquí estoy XD jeje. Theo es un enredado que tiene planes dentro de planes (a veces pienso que debo estar algo loca por ser yo misma la que creó semejante personalidad… por Merlín!). Los Greengrass en este fic piensan que llegaron a la cima de la cadena alimenticia y que solo Theo está por encima, que de repente llegue un depredador más fuerte que ellos (Lady Rosier) es una patada en el centro de sus ambiciones. Eres dramione así que gracias por darle una oportunidad a Theo (te dejo un chisme, hace tiempo y para mi sorpresa, un dramione nació en mi cabecita … aún dudo si publicar o no… estoy esperando terminar con aunque sea uno de mis fics antes de decidir si me embarco en esa historia o no). Si creías que las hormonas de Theo quedaron revolucionadas en la biblioteca, qué crees que pasó ahora jajajaja. Creo que lo de Ginny debe tener un cierre más allá del simple "odio a Hermione". Espero estés bien. Un fuerte abrazo para ti!

TsukihimePrincess: Hermione le dejó muuuucho en qué pensar y no olvidemos que incluso le dijo que tenían "asuntos que tratar" ellas dos en particular. Los que la agraviaron pagarán caro su atrevimiento. Tienes toda la razón, Theo y Herms son dos titanes que crearan un mundo a su imagen y semejanza. Las Carrow no son vasallas de Hermione, ni siquiera saben aún que es una Rosier. Ellas se inclinan ante el poder, lo siguen, es el precio que pagan por ser Carrow jajaja, les deleitan las personas poderosas y tienen ese sexto sentido para saber que alguien es tan fuerte como para generar cambios. Más que manchadas, las Greengrass se golpearán con el límite al que podían llegar, ellas pagarán caro querer trepar más arriba aplastando a los de más abajo. Tracey tendrá el placer ella misma de degollar a los que la maltrataron, espera y verás. Besitos y cariños para ti!

Karen418: Jejeje, espero haberte hecho feliz hoy también! Un abrazo

lunatico0030: Aquí está el siguiente! Jejeje, ahora siéntate tranquilo, el próximo tardara (el que avisa no traiciona). Saludos.

Lorena: Gracias por seguir allí! Sip, Tracey es clave, creo que es porque es a través de sus ojos que podemos ver muchas cosas del mundo aristocrático mágico jajaja, creo que sin ella todo sería mucho más aburrido porque no notaríamos muchos detalles. Ambos conocen de lo que es capaz el otro, Herms sabe que Theo no es buena persona pero lo quiere, Theo sabe que Hermione es demasiado buena y disfruta ver cómo la oscurece poco a poco, como aprende a ser más serpiente que león. Ya llegarán esos dos momentos y, como dije, llegar allí es el comienzo del fin… no habrá mucho más luego de su presentación. Jejeje, el camino de Ginebra tiene su redención, creo que algo has visto hoy. Lo que sí debemos esperar a ver qué hará cuando sepa que es una Rosier. No estás loca, o bien yo lo estoy contigo jajaja! Cariños para ti! Nos estamos leyendo.

Miracoli: jejeje, para Orígenes falta tiempo, puede que en diciembre… Un fuerte abrazo para ti! Qué estés bien!

Guest1: Gracias! deja un nombre la próxima vez si vuelves a dejarme un review, please! Un abrazo

Guest2: Gracias, realmente gracias! fue una gran felicidad también para mi poder publicar jejeje, lo necesitaba. Hoy pude actualizar, no sé cuando será el siguiente, advierto que puede que deban esperar. Un abrazo (PD: ¿tu nombre?)

Vale slytherin: Gracias a ti por seguir este delirio! Hoy desplegué un gran abanico de intrigas, espero las hayas difrutado =P. Gracias, aprendo con cada capítulo, es un largo camino y aún me queda muchísimo por recorrer. Cariños!

Guest3 (¿Natalia MerVel?): creo que eres tú, Natalia, de no ser así mis disculpas a ti y a quien haya dejado este review. Espero puedas tener un poquito de tiempo para abrir una cuenta y estar en contacto… puede que me tarde para el siguiente cap, aún no lo sé con seguridad. Siempre pensé que Hermione es una mezcla de las cuatro casas pero que en el séptimo libro se vistió de serpiente casi por completo (ya algo veíamos en los libros anteriores), nunca compré que ella fuera una gryffindor ideal (que sí, que tiene las características de esa casa y está ahí por derecho propio pero no sólo tiene esos valores… jejeje). Luna es observadora y podría ser una manipuladora si lo quisiera pero a ella le va más el conocimiento por el conocimiento mismo… no tiene deseos de sobresalir por encima de los demás y aplastarlos en el camino (herms sí, aunque ella sólo aplastará a los que quieran dañar a sus seres queridos) Gracias, Tracey nació y creció en mi cabeza, ha echado raíces tan profundas que no puedo imaginar este fic sin ella. Ahora deberá tomar la decisión por sí misma, si sique a Theo será por su voluntad. Malfoy, jajajaja, cuando vea quien es granger… en mi mente está su reacción. Un abrazo

Vicdany: Aquí, de nuevo yo, jeje. Un abrazo

JjSwagx: Espero hayas disfrutado este fic. Cariños

crazzy76: ¿cómo estás tú? ¿tus seres queridos? Ha sido terrible lo que les ha pasado. Espero estés bien y que la vida haya vuelto a la normalidad en la medida de lo posible. Mi musa siempre toca, el tiempo es el tirano. ¿Sigues sensible? Cuál versión de Coco viste?, la miniserie o la peli? Besitos de whisky de fuego para ti! PD: ¿con la historia de Blaise te refieres a Orígenes? Mmm, no sé a qué fic te refieres con eso de que continúe con la historia de Blaise, perdona jajaja… Un abrazo!

Natsumi No Chiharu: Aquí estoy… ya vendrá eso que desean y con él, el comienzo del fin de este fic. Un abrazo!

anaylen: Gracias!, muchas gracias! Hermione es una leona con piel de serpiente, o una serpiente con piel de leona? Mmm, no me decido jajaja. Harry ha visto de lo que es capaz y Theo imagina el poder de Herms… creo que ellos son los únicos que pueden ver la tormenta antes que se desate. Orígenes debe esperar, lo siento mucho. La próxima actualización se tardará. Besos y cariños para ti! Nos estamos leyendo.

Jaaaviera: Gracias! me ha tomado tiempo volver a fanfiction. Hermione siempre será algo o bastante slytherin en mis historias… no puedo evitarlo… y Theo no es buena persona, él es un manipulador y puede ser muy cruel (este cap lo ha demostrado, creo). Ginny tiene un proceso aparte y su madre gritará jajaja. Por cierto, ¿qué ha pasado con 'La Orden del Merodeador'? juro que sigo esperando un nuevo cap, nunca pude olvidar la imagen de Cedrella/Hermione, es genial! Porfa, síguela. Besos.

Bastian987: Te doy la bienvenida! Espero que no odies a la Herms de este capítulo, ella es viperina en mi mente, no lo puedo evitar (la mala combinación de lo mucho que me gusta ese personaje y lo mucho que me gusta esa casa a pesar de su fama). En el fondo, Herms siempre será justa, sabelotodo y mandona jajaja. Ojalá hayas disfrutado este capítulo. Cariños y nos estamos leyendo!

¡Gracias por llegar hasta aquí!

Espero hayan disfrutado

Dejen un review ¿sí?

Es el alimento de toda historia.

¡Hasta la próxima, chicos!

:)