P.
Estábamos en Octubre. Mis dos niños cada día estaban más enormes. El pequeño Scorpius era la copia exacta de su padre, mientras que Rose tenía sus ojos únicamente. En estos momentos nos encontrábamos en el salón de mi casa. Ginny, Harry, Ron, Theo, Luna y yo, mientras intentaba que Rose se terminara el biberón, Luna y Theo maniobraban con el pañal de Scorpius.
-Creo que debo deciros algo -comenté con una gran sonrisa en mi rostro.
-¿A qué estas esperando? -se impacientó la pelirroja atravesándome con su mirada- Llevamos toda la tarde en tu casa y no te has dignado.
Todos se rieron ante su comentario. Yo dejé a Rose en los brazos de Harry y me acerqué a un cajón, donde había guardado la carta, que días atrás me había llegado del colegio Hogwarts, ofreciéndome la posibilidad de volver. Se la tendí a Ginny, que la leyó en alto, consiguiendo que todos me miraran con una gran sonrisa en sus rostros. Luna dejó a mi hijo en brazos de su novio y saltó sobre mí.
-Irás... ¿verdad? -saltó de la emoción al ver que asentía con la cabeza- Por fin algo sale bien.
-¿Qué harás con los niños? -preguntó Harry, frunciendo su ceño en mi dirección.
-Creo que tengo la solución para ello -sonreí, como hacía mucho que no lo hacía- Hablaré con Pansy, y si no quiere... pues ya lo pensaré.
-Seguro que sí -rió Theo, mientras se levantaba y me devolvía a mi hijo- Nosotros nos vamos. ¿Quieres que hable yo con Pansy?
-No, Theo, no... -respondí inmediatamente- Sería perfecto si mañana le dices que se pase por aquí.
-Perfecto -respondió tirando del brazo de su novia- Nos vemos.
-¿Estás segura de esto? -me preguntó Ronald una vez que Theo y Luna salieron de mi casa.
-¿A qué te refieres de todo? -pregunté, levantando a mi Rose en brazos una y otra vez.
-A dejar a los niños con esa -murmuró con el rostro ensombrecido, mientras su hermana le miraba con los ojos entrecerrados- No me fío ni un pelo de ella.
-Ya, Ron.. -contesté, colocando mi pelo trás la oreja- Pero es mi decisión, mi opinión.
-Bueno... -interrumpió Ginny, agarrando la mano de Harry- Es tu decisión, Hermy, hagas lo que hagas yo allí te espero.
-Perfecto -reí para despues abrazar a los tres- Estoy tan emocionada... Mi vida vuelve al camino inicial.
-Tranqui, Herms -rió Harry, para despues darme un beso en la mejilla- Nosotros nos vamos... seguro que Molly esta de los nervios.
-Si, será mejor que nos vayamos... -rió Ginny agitando la mano para restar importancia al comentario de su novio- Nos vemos en Hogwarts, querida amiga.
-Por supuesto, pelirroja -respondí, recibiendo con agrado el cálido abrazo que se dispuso a darme- Allí me tendrás antes de lo que canta un gallo.
-¿Un qué? -preguntó Ron, mirándome con sus azules ojos, provocando las risas entre nosotros.
-¡Venga, vámonos! -urgió Harry, empujando a Ronald hasta la puerta- Nos vemos pronto, Hermy.
-Os quiero -respondí, mientras me acercaba a la puerta. Esperé a que desaparecieran de mi campo de visión y volví al salón con mis hijos.
El día pasó rápido, estaba demasiado nerviosa por la inminente llegada de la pelinegra... ¿Cómo se lo tomaría bien? ¿Estaría dispuesta a abandonar sus planes para cuidar de mis hijos en el colegio?
Estábamos cenando, mientras con una mano daba de comer a Scorpius con la otra comía yo, mientras que mi madre le daba de comer a Rose.
-Mañana va a venir una amiga, mamá -hablé, mientras ella le hacía pucheros a su nieta.
-¿Quién es?¿Luna? -preguntó ella, sonriendo, pero yo negué con la cabeza- ¿Ginny?
-No, mamá, es una chica que le voy a pedir que me ayude con los niños cuando vuelva a Hogwarts -comenté, consiguiendo que mi padre comenzara a reírse.
-Puedes dejarlos con nosotros...-sonrió, colocando su mano sobre la mía- Ya te lo hemos dicho muchas veces.
-Ya lo sé, papá -respondí, agachando mi mirada- Pero yo también os he dicho todas esas veces que no quiero ser más un estorbo.
-Es que no eres un estorbo, niña -saltó mi madre, recogiendo los platos de la mesa.
-Bueno, que da igual -respondí, llevando a mis hijos a la sala de estar- Me los llevo, además, la directora me ha dejado y no quiero molestaros.
-Haz lo que quieras -murmuró mi padre, cogiendo a Scorpius y sentándolo en su regazo- La cabeza la tienes más dura que esa pared... y si ya lo has decidido yo no me meto más.
-Pues deberías.. -habló mi madre desde la puerta- ¿Vas a poder hacerte cargo de ellos mientras estudias?
-Por eso me voy a llevar a Pansy, sino ya me las apañaré, mamá -respondí, dando vueltas por la sala con Rose en brazos hasta que se durmió- Tú deja de preocuparte.
-Como quieras... -respondió para después sonreírme- ¿No crees que va siendo hora de dormirlos?
-Dormir ellos y yo -contesté, cambiando a Scorpius por Rose del regazo de mi padre- ¿Me ayudas a subirlos?
-Claro -contestó mi padre, acomodando a Rose en sus brazos y subiendo las escaleras, yo me acerqué a mi madre y le di un beso en la mejilla.
-Hasta mañana.
-Que durmáis bien, cielo -respondió ella volviendo a la cocina mientras yo subía las escaleras.
-Te la dejé encima de la cama, ¿vale? -sonrió mi padre dándome un beso en la coronilla- Hasta mañana.
-Hasta mañana, papá.
Después de esto entré a mi habitación y dejé a Scorpius sentado en la cama, mientras metía a su hermana en una cunita rosa a la derecha de mi cama. Cuando me giré para cogerle a él, me estaba mirando con sus grandes ojos grises, iguales que los de su padre, mientras se metía la manita en la boca. Con una sonrisa me acerque a él, y comencé a pasar mis manos por su tripita, consiguiendo que se echara a reír.
Con un suspiro le cogí y colocó su cabecita en mi hombro, mientras comenzaba a dar vueltas por la habitación. No se cuanto tiempo estuve dando vueltas por la habitación, pero cuando quise darme cuenta eran las dos de la madrugada.
Dejé a Scorpius en su cuna azul y me tiré sobre la cama, intentando que las lágrimas no salieran de los ojos. Cada vez que recuerdo el momento fatal en aquel aula, algo dentro de mí se retuerce queriendo salir, pero jamás pasa de la garganta, lo único que salen de mí en estos asquerosos momentos son lágrimas, la única manera de poder a este dolor que me aprisiona el pecho.
Pensando en un joven de ojos plateados y pelo rubio me rendí al sueño, intentando ignorar todo lo que sentía, y disfrutar de tener a dos niños que amo más que a mi propia vida.
...
...
...
P.
Después de todos estos días, por fin volvía tener noticias de la castaña. Cierto que tardamos en congeniar, siete años es mucho tiempo, pero las presiones externas conseguían que nos comportáramos así, pero bueno, lo importante es que volvería a verla, y por fin, volvería a ver a aquellos dos angelitos que tanto me enamoraron el primer dia.
En estos momentos me dirijo a la casa de Hermione, recordando el número que me dijo Theo. La verdad es que todas las casas se me parecen demasiado iguales, mirando los numeritos situados encima en cada una de las puertas voy avanzando a lo largo de la calle hasta que llego frente a una bonita casa blanca, con rosas rojas y blancas en el jardín. Subí las pequeñas escaleras de la entrada y toqué el pequeño botón que había a la izquierda, como me había indicado Theo. Dentro se oyeron unos pasos y al rato la puerta se abrió, dejando a mi vista a una Hermione Granger igual a como la recordaba.
-Pansy... -susurró ella, antes de que me echará sobre ella y la apretara fuertemente contra mí.
-Al fin te dejas ver -La reproché una vez la hube soltado y entramos a su casa. Me invitó a sentarme en el sofá de la sala de estar y trajo dos tazas con café- Por lo menos podrías haber mandado carta o algo...
-Lo siento mucho -sonrió mientras tomaba de su café y yo la imitaba- No he tenido mucho tiempo últimamente. Con esto de que son dos y mis padres no están en casa... no doy a basto.
-¿Ni para una cartita de nada? -comenté con un puchero. Ella se rió ante mi gesto- La verdad es que lo entiendo... debe ser muy cansado encargarse de dos niños una sola...Por cierto ¿Dónde están esos dos angelitos?
-Arriba, dormidos hace un momento -fue lo único que dijo antes de levantarse y tirar de mi mano por las escaleras. Una vez en la habitación vi las dos cunas a cada lado de la cama. Ella se acercó a la rosa, y sacó un bebé vestido de rosa, con el pelito marrón y las mejillas de un tierno color rosita.
-Está.. preciosa -murmuré, acercándome a ella y pasando mis dedos por su mejilla, consiguiendo que abriera los ojos para después sonreír a su madre.
-Vete a la otra cuna, y coge a Scorpius y bajamos abajo y te explico todo -sonrió, y se me adelantó. Me acerqué a la cuna azul y en ella encontré una miniatura de Draco Malfoy, completamente dormido, con su puñito dentro de su boca. Con todo el cuidado que pude lo acomodé en mis brazos y bajé con él a la sala de estar.
Una vez en ella, me senté en el sofá de nuevo, mirando profundamente a la madre de la criatura que sostenía en mis brazos, esperando las razones que me habían llevado hasta allí.
-Verás, te acuerdas del baile, ¿verdad? -me preguntó, intentando sonreír, pero el dolor se veía demasiado nítido en sus ojos, yo solo asentí, el niño de mis brazos comenzó a agitarse, y cuando volví mi mirada hacia él, vi que me estaba mirando, con sus grandes ojos castaños, luego comenzó a revolverse, hasta que encontró la posición adecuada y comenzó a toquetear el collar que llevaba- Pues ese día iba a decirle a Dra...Malfoy que estaba embarazada, me había enterado una semana antes, por eso estaba tan reticente a que me tocara, no quería de ninguna manera que le pudiera a hacer daño hasta ese momento al bebé, luego resultaron dos... pero bueno.
-¿Él lo sabe? -pregunté, conociendo la respuesta, ya que si lo supiera me lo habría contado- Perdón... Todavía me pregunto que pasó en aquel aula... nunca me lo contaste... y él no toca el tema.
-Para nada... -respondió, dejando correr las lágrimas, que ya corrían sin control- He pensado muchas veces el decirselo, pero no estoy preparada, y la historia...luego te cuento.
-Pues no se para que tienes que estar preparada, Hermione... -comencé, mientras le hacía pucheros a Scorpius- Es su padre... debería saber esto... aunque lo que me sigo preguntando es por qué no nos lo dijiste... te podríamos haber ayudado...
-Si te lo hubiera contado, lo más probable es que Malfoy lo supiera ya... -me interrumpió, cambiándome a Scorpius por su hermana, ésta, al igual que su hermano, comenzó a jugar con mi collar- Además, seguro que a rehecho su vida y no quiere saber nada de nosotros.
-¿Cómo puedes decir eso? -pregunté, sentando a la niña en mi regazo y mirando a su madre directamente a los ojos- Vale que Draco se comportó como un auténtico capullo, pero no lo es... de hecho... es un tío legal.. y por nada del mundo os dejaría tirados... y mucho menos a ti.. lleva destrozado desde que descubrió quien escribió aquella nota.
-¿Puedo saber quien fue? -preguntó, dando de comer al niño- Me gustaría saber por qué me dejó sin darme la oportunidad de explicarle nada.
-¿Nada? -pregunté, sorprendida, ¿cómo podía ser tan tonto?- Fue Daphne Greengrass. Ahora explícame eso de que no te dejó explicarle nada.
-¿Daphne? -preguntó, levantando la vista hacia mí, lo que me permitió ver las gruesas lágrimas que surcaban sus mejillas... Su hijo pasó su pequeña manita, limpiando una de ellas- Verás... cuando fuimos a hablar, sacó la nota del bolsillo de su túnica, me lo tiró, me reprochó y se fue, dejando claro que sabía que le había engañado. Después llegó Theo y me llevó hasta el Gran Comedor, el resto ya lo sabes...y acortando... esta es la historia.
-Vaya gilipollas... -murmuré, crucificándolo en mi mente, ¿cómo podía NO haberme contado esto?- ¿Y para que querías que viniera?
-Verás... yo quería pedirte un favor.. -comentó, mientras el rubor subía a sus mejillas- Verás..
-¡Suéltalo de una vez, Granger! -salté, impacientándome al ver que no pasaba del "verás".
-Pues es que he pensado volver a Hogwarts, ya que me ofreció la directora terminar mis estudios, pero no quiero irme y dejar a mis niños con algún desconocido, porque mis padres están demasiado ocupados con la consulta y eso... Me gustaría, si puedes y todas esas cosas que me acompañaras este año a Hogwarts para poder cuidarlos mientras tenga clase -enunció tan rápido que me costó entender más de la mitad.
-O sea que... -comenté a modo de interrogación a ver si me lo explicaba de nuevo pero más despacio.
-Te pido que me acompañes a Hogwarts este año.
-¿Sólo era eso? -pregunté, intentando no reírme, ya que la muchacha estaba pasando un trago gordo.
-Si.. -suspiró, una vez se hubo relajado.
-Pueees... -intenté hacerme la interesante, pero al ver que estaba muy nerviosa la sonreí y asentí con mi cabeza- Lo haré, pero solo por ser tú.
-Muchísimas gracias, Pansy -dejó a Scorpius sentado en el sofá y con cuidado de no hacer daño a la niña me rodeó con sus brazos, besando mi coronilla- Eres la mejor.
-Si, si -sonreí, devolviéndole el abrazo con mi mano libre- Pero para que no vuelvas a dejarme de lado en asuntos como estos.
-Lo siento -agachó la mirada, yo solo me reí, dando paso a una entretenida mañana, que se pasaría entre risas y agradables conversaciones.
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