Los personajes son de propiedad de Stephenie Meyer, mientras que el resto son mioooooos! La historia es de mi completa imaginación, así que espero que no ocurran plagios (como están tan de moda ¬¬')

TEAM EDDIE! Una aplauso para ustedes chicas!

deathxrevenge, Mrs Black UbT, princess ansly, cremita, Barbie Hale Black, Ely Cullen M, whit cullen, candy1928, DARKROUSE-CULLEN, .Cullen, lu537, sonicc, gilri, robobbssecion, dOry-25, gilri, Julimulilulu De Culle, lu537, nany87, DenisseSchmidt, Aryam Shields Masen, bellaliz, Ilsee Cullen, AnithaPattzCullenPacker, maddycullen

Ok ahora no diré nada más, pero este capitulo esta dedicado a cada una de ustedes... a las niñas que dejan un Review, a las que simplemente pasan por aqi y son lectoras silenciosas, a las niñas que agregaron esta historia a sus favoritos... LAS ADORO!

Instrucciones del Capi!... cuando encuentran un * pongan play a la canción que subi en FB... en caso que no me tengan en FB busquen "A un paso de tenerte" de Luis Fonsi


Todos mis sueños serán posibles

porque tu amor me hará invencible hoy

vuelvo a vivir intensamente junto a ti

con tu pasión irrepetible vuelves mi alma indestructible

y mi corazón invencible

Invencible - Daniela Castillo


Capitulo 21

¿Nuestro felices por siempre?

Bella POV

—No, no quiero — susurró Edward caminando hacia atrás.

—No lo hagas más difícil —pidió Carlisle con una sonrisa malvada —sabes de todas formas, que al final ganaremos.

—No —repitió terco

—Bells, dile algo — me suplicó Jasper —hemos tratado de convencerlo durante una hora y tú no dices nada.

— ¿Y qué le puedo decir? Saben perfectamente que cuando toma una decisión, ni siquiera yo puedo hacerlo cambiar de opinión.

Era una escena de lo más divertida.

Estaba frente a Carlisle, mi padre, Jasper y Emmett. Ellos, inútilmente, trataban de convencer a Edward— quién me tenía firmemente abrazada por la espalda, chocando con su pecho— para que se marchara a la casa de su madre a cumplir con la estúpida tradición de que los novios no deben verse la noche antes de la boda. Ninguno de ellos estaba muy feliz, pues intentaban que Edward me soltase y se marchara con los muchachos. Como él lo sabía, no pensaba permitirlo.

—Hijo — murmuró mi padre — esto es una tradición, Y ¡Ni siquiera será un día lejos de mi pequeña!

—No me importa — replicó terco como una mula—y no pienso moverme un solo metro, si Bella no va conmigo.

—Edward — le llamó Jasper, el más cercano a nosotros — Alice nos mandó a sacarte de aquí, por favor no hagas esto más difícil. Tú no sabes cómo se pone cuando no logra lo que quiere, y créeme no es nada agradable. Así que por favor, ahórrame un mal rato y vamos a casa de tú madre.

—Lo siento mucho, Jasper — murmuró Edward, acercando más mi cuerpo al suyo — pero no puedo irme sin ella y sin Eddie.

Suspiré mientras acariciaba, suavemente sus manos sobre mi estómago. Esta discusión ya la tuvimos hace algunos días, yo pienso que es lindo cumplir con algunas tradiciones antes de unir nuestras vidas, pero él no parecía escuchar razones. Después de gritos y unas cuantas lágrimas por mi parte, me confesó la verdadera razón por la que no quería irse una noche de mi lado. Pensaba que podía irme y arrepentirme de pasar el resto de mi vida a su lado, lo cual era una verdadera estupidez.

Me dolía su desconfianza en mi amor, en mi deseo de permanecer con él y nuestro hijo por el resto de los años que me quedaran de vida. Pero en cierta forma, lo comprendía. Y trataba de ser paciente durante el tiempo que le tomará darse cuenta, que no me iría jamás.

—Ed, — susurré — amor ¿Por qué no te vas con ellos? No te dejarán tranquilo hasta que lo hagas.

—No quiero — suspiró enterrando su cara en mi cuello — Amor, esto ya lo hablamos, no dejes que te convenzan.

Suspiré molesta, mientras veía a todos.

—¿Podrían darme un momento con Edward a solas? — Pedí tratando de liberarme de la prisión de sus brazos.

—Edward está en problemas — se burló Jasper cuando salían hacia el jardín.

—Bellie — murmuró Emmett, quién se había mantenido al margen de la discusión — convéncelo, por favor. Sabes que no me gusta dejarlos solos tanto tiempo.

—Lo sé Emm, solo serán unos minutos más.

Me brindó una sonrisa agradecida antes de salir junto al resto de hombres.

Me removí, inquieta entre sus brazos y al ver que nos encontrábamos solos, decidió, por fin, soltar su firme agarre de mí cintura. Tomé su mano y lo llevé a la sala, dispuesta a tener una madura conversación con el que pronto sería mi esposo.

—Mi sol — susurró mientras tomaba mis manos, una vez sentados cómodamente en el sofá — mi vida, por favor no me hagas esto — suplicó tanto con su voz como con sus ojos.

—Por Dios Edward, no es como si te fueras al otro lado del mundo. Estarás a unas cuantas calles de aquí, con tus padres.

—Pero…

—Ed, escúchame un segundo — me observó atentamente — No te puedes poner así de… histérico y paranoico cada vez que te alejes unas cuantas horas de nosotros. Tienes que saber que soy tuya, que te pertenezco de aquí hasta la eternidad y más allá, que no me iré a ningún lado ¿Acaso no confías en mí?

Nos miramos a los ojos de forma intensa por unos largos minutos, durante los cuales, sus profundos ojos verdes me analizaron completamente. Su silencio me estaba matando. ¿Realmente no confiaba en mí y en todo lo que habíamos construido estos meses?

Mis ojos se comenzaron a llenar de lágrimas y suavemente aparte mis manos de las suyas, pero él reaccionó rápido, tomando mi rostro entre sus manos.

—Te amo — susurró mientras sus pulgares secaban unas cuantas lágrimas que, de forma traicionera habían caído de mis ojos — nunca, jamás en la vida lo dudes. Ustedes son lo más importante y maravilloso que tengo. Es por ello que me da mucha angustia alejarme, aunque sean unas horas, de ti y de Eddie. No sabes lo terrible que es para mí salir todos los días a trabajar dejándolos solos, pero sé que de mi trabajo dependen muchas personas. Pero amor, no me pidas que me aleje de ti, cualquier cantidad de tiempo extra a mi trabajo y el tuyo.

—Aún no respondes mi pregunta — murmuré sin mirarlo a los ojos.

—Confío plenamente en ti, mi vida — aseguró besando la punta de mi nariz.

—Entonces ¿Por qué no quieres irte con tu padre? Si confías en mí, sabrás que no me iré a ninguna parte — susurré.

Sonrió un poco enfadado.

—Creo que no me has escuchado, Bella — dijo mientras se acomodaba en su regazo —te amo muchísimo, y como una vez te dije, con amor hay confianza siempre — sonreí al recordar aquella horrible discusión que tuvimos pocos días antes de comprometernos — si me cuesta alejarme de ti, no es porque tenga miedo de que te vayas de mi lado, porque sé que eso no sucederá. Es porque no quiero que les pase algo, y que no esté con ustedes cuando me necesiten.

Se veía realmente atormentado con la sola idea de que algo pasara, pero el alivio que sentí en ese momento, después de sus palabras, fue indescriptible, tanto así que me hizo reír feliz.

—Bells ¿Por qué te ríes? Es algo muy serio.

—¡Hay, amor! —Exclamé, una vez que terminé de reír — creo que estas siendo un poquito ridículo.

—No…

—Espera, déjame terminar — besé suavemente sus labios para frenarlo — sé que te preocupas demasiado por nuestra seguridad porque nos amas y mucho, pero Ed… ¡Serán unas horas! No es como si no te fuese a ver pronto, mañana nos casamos, amor — suspiré, feliz de que en unas pocas horas por fin sería su esposa — y me gustaría mucho cumplir esta tradición — supliqué un poquito.

—No hagas eso — pidió y comencé a ver la rendición, en el fondo de sus ojos.

—Escucha, son las ocho de la noche y en unas — calculé mentalmente las horas que faltaban para nuestro feliz evento —veinte horas ya seré tú esposa, mi principito.

Estaba jugando sucio, muy sucio. Sabía que al usar su apodo especial, él me daría todo lo que le pidiese. Además, él debía aprender a separarse de mí y de Eddie cuando fuese necesario.

—Está bien — suspiró derrotado — tú ganas pero…

No lo deje terminar pues lo besé suave y dulcemente, agradeciéndole este enorme esfuerzo que estaba haciendo por mí y nuestra felicidad.

—Wow — murmuró — si cada vez que haga algo que quieres, me vas a besar así…

—Te amo — sonreí feliz — gracias por hacer esto por mí.

—Espera, no creas que he terminado — esperé paciente, a que siguiera hablando — tengo una condición.

—Te escucho.

—Tienes que convencer a las chicas de que me dejen hablar contigo, por lo menos una vez esta noche, y otra vez mañana, a la hora que yo quiera.

Fruncí el ceño. Eso sería muy difícil si Alice revolotearía cerca de mí desde muy temprano. Y Rose me advirtió que no me dejaría hablar con él, tal como yo lo hice el día de su boda.

—Hasta tres horas, antes de la boda.

—Está bien — estiró su mano — ¿Es un trato?

—Es un trato, amor — aseguré tomando su mano y dándole un pequeño beso — anda vamos, deben de estar desesperados por alejarte de mí.

—La verdad, no me importa — se encogió de hombros mientras íbamos a la cocina, tomados de la mano. Allí encontramos a todos los chicos hablando con mi madre.

—Gracias a Dios — gimió Jasper — pensé que tendríamos que llamar a la policía para llevarte, sin ofenderte, Charlie.

—Agradezcan que Bells logró convencerme — murmuró pasando uno de sus brazos por mi cintura, para acercarme más a su cuerpo.

—Sí, sí. Bella es lo máximo y todo lo que quieran ¿Podemos irnos ya? —Preguntó un, muy desesperado, Emmett.

—Esperen, tengo que buscar algo de ropa.

—No, Alice y tú madre ya tienen todo lo que necesitas — respondió Carlisle — así que despídete de Bella, que nos vamos ya.

Con desgana, esperó a que todo el mundo saliera de la cocina antes de besarme con ímpetu. Con una de sus manos en mi nuca y la otra en mi cintura, me dio el beso más pasional de toda nuestra historia. Pasó su lengua, sensualmente por mi labio inferior, buscando iniciar ese baile tan caliente y lleno de erotismo al cual estaba tan acostumbrada después de los últimos meses viviendo juntos. Había logrado encenderme como siempre lo hacía cuando me besaba, pero sabía que no podíamos hacer nada… por ahora.

—Ese es un adelanto de lo que te espera — susurró tentadoramente sobre mis labios.

—Mejor vete — me alejé de sus brazos, antes de que le rogara que me hiciera el amor allí mismo — Te amo mucho y estaré esperando que sea mañana.

Me volvió a besar pero con ternura y mucho amor.

—Te estaré esperando en el altar — sonrió tomando mi mano y caminando hacia la entrada — cuídate mucho y llámame si necesitas algo.

—Está bien — me despedí, mientras Emmett lo arrastraba a su jeep — y ustedes — me volví a mi suegro — cuídenlo mucho, y lo quiero sin ningún rasguño.

—No te preocupes cariño — besó mi frente — mañana te lo devolveremos en una sola pieza.

—Si Bellie, mañana te lo devolveremos — se burló Jasper — ahora nos vamos, antes de que a Emmett le dé un ataque de ansiedad.

Apoyada en el resquicio de la puerta, observé como mi prometido se perdía entre la oscura, estrellada y cálida noche de Seattle junto a su padre y nuestros amigos.

Suspirando suave, entré a mi casa. Ahora más que nunca la sentía muy vacía, demasiado grande para mí.

Esta noche me quedaría solamente con mis padres, pues mis hombres favoritos se quedarían junto a los padres de Edward. Mi pequeño no se quería separar de su papi, mucho peor, ahora que Emmett y Carlisle le prometieron una noche de chicos con dulces y películas.

—Bells — me llamó mi madre, saliendo de la cocina con dos tazas de lo que supuse sería chocolate caliente — creo que deberías ir a dormir, corazón. Mañana será un largo día y no queremos que ese bonito rostro amanezca con unas horribles ojeras.

—Se siente tan grande la casa sin ellos — suspiré, antes de tomar una taza y seguir a mi madre hacia el segundo piso.

—No pienses en eso, Bella — me acompañó a mi habitación, a nuestra habitación — mañana será un gran día y después esta casa no se sentirá como la sientes ahora. Tendrás a tus chicos y quizás, pronto una pequeña o un pequeño para aumentar la familia

Sonreí ante la mención de aumentar nuestra familia.

Después del matrimonio de mi cuñada, habíamos hablado muchas veces acerca de la posibilidad de comenzar a aumentar nuestra pequeña familia. Acordamos que después de nuestra luna de miel, comenzaríamos la búsqueda de nuestro nuevo bebé. No nos presionaríamos ni nos ilusionaríamos, pero de verdad esperaba, volver a estar muy embarazada para que Ed viviese esa maravillosa etapa conmigo, muy pronto.

Me coloqué el pijama más soso que tenía en mi armario, pues esta noche la pasaría completamente sola y me acomodé en mi lado de la cama. Mi mamá me arropó como cuando era pequeña y se recostó a mi lado mientras conversábamos cosas triviales como el clima y los últimos chismes de Forks. A medida que avanzaban los minutos, un nudo incómodo se comenzó a formar en la boca de mi estómago. Esos eran los nervios, que tanto había intentado evadir desde que desperté muy temprano, en la mañana.

— ¿Qué pasa? — Preguntó Reneé, mientras me acomodaba entre las mantas.

—Estoy nerviosa — susurré mirando hacia el techo — ¿Cómo lo hiciste cuando te casaste con papá? ¿Cómo venciste los nervios?

—Cuando me casé con tú padre, tenía unos pocos años menos que tú. Estaba muy nerviosa porque no sabía nada, si sería una buena esposa y una buena madre en un futuro. Dormí muy poco la noche antes de casarme — suspiró anhelante, seguramente rememorando aquel día—A la mañana siguiente, desperté gracias a tú Abuela y me dijo algo que aún llevó grabado en mi memoria. "No tienes que estar nervosa Reneé, ese hombre te ama y te ha pedido que seas su esposa porque nació de su corazón hacerlo. Puede que los primeros años falles, nadie es perfecto. Pero cuando sientas que las fuerzas se agotan, piensa en este hermoso día y en todo el amor que sienten el uno por el otro" y tenía razón. En cambio tu mi amor, mi pequeña, tienes personas que te aman profundamente, que serán tu fuerza y tú razón de vivir. Edward te ama, se le nota a kilómetros de distancia.

—Lo sé — suspiré — pero no puedo evitar pensar, que lo arruinaré en algún punto de nuestras vidas.

—Bells, no dejes que las situaciones del pasado arruinen tú futuro — murmuró besando mi frente y entendiendo todos mis miedos, a la vez.

—Pero mamá…

—Hija — regañó sentándose a mi lado — no dejes que el miedo te diga lo que tienes que hacer, corazón.

Todo lo que decía mi madre era absolutamente cierto, pero no me ayudó mucho para tranquilizarme. Decidí dejar la conversación por la paz, pues si seguíamos así, no terminaríamos de hablar hasta altas horas de la madrugada. Y si valoraba mi vida, no querría verme demacrada el día de mi boda.

—Lo sé, mamá — suspiré mientras sentía como se levantaba de la cama.

—Te conozco, y sé que lo que te dije, no te ha tranquilizado nada — sonrió — ahora está en tus manos buscar la forma de estar tranquila y dormir un poco.

—Gracias por todo, Reneé — me senté para despedirme de ella — ¿Te irás a la cama ya?

—Iré a buscar un té para Charlie y después nos iremos a dormir, mañana es un gran día que comenzará muy temprano, según lo que nos dijo Alice.

Suspiré, no quería ni imaginar a qué hora vendría mi amiga para comenzar la tortura.

—Buenas noches, má — sonreí besando su mejilla — dale un beso a papá cuando llegue.

—Se lo daré — me devolvió el beso — Duerme Bella, mañana será un largo día. Buenas noches pequeña.

Volvió a arroparme antes de apagar la luz de la habitación y salir, no sin antes lanzarme un beso por los aires como lo hacía desde que era pequeña.

Me acomodé entre las mantas sintiéndome incómoda. Por más vueltas que daba, me faltaba el cuerpo cálido de Edward para poder estar cómoda y conciliar el sueño, ni siquiera estaba mi bebé en casa para poder abrazarlo y dormir los dos juntos. Ahora, lamentaba el haberme dejado convencer por las chicas para pasar esta noche separada de mis chicos.

Unos minutos después, me convencí de que no dormiría pronto. Así que comencé a rememorar los tres últimos meses que pasaron desde que anunciamos nuestro compromiso. Después de la cena y de recibir los saludos de nuestras familias, decidimos que el 21 de marzo sería un gran día para comenzar nuestra vida como casados. El día en que comenzaba la primavera tenía un gran significado para nosotros. Una gran analogía para nuestra vida donde, después de grandes desastres y mucha tristeza y dolor, el sol comenzaba a alumbrar y embellecer todo a su alrededor.

No solo nuestra vida había cambiado, nuestros amigos también eran felices al igual que nuestros padres.

Emmett y Rose estaban en el séptimo mes de un hermoso y muy tranquilo embarazo. Mi cuñada se veía hermosa con esa pancita que día a día crecía imperceptiblemente para todos, menos para Emm. Quién pasaba todo su tiempo libre, pegado a ella, sería un gran padre. Hace dos meses descubrieron que sería un niño y todos no daban más de la felicidad, sobre todo los abuelos, quienes estaban felices de tener un segundo niño en la familia; el pequeño aún no tenía nombre pues sus papás quieren esperar hasta el día de su nacimiento para debelar el misterio.

Hace poco más de un mes, están viviendo en su propia casa, o mejor dicho su propio departamento. Cuando regresaron de su luna de miel, Edward les regaló el departamento que compro para él cuando volvió de Europa, Esme estaba completamente feliz con la oportunidad de re decorar aquel espacio para la pequeña familia, así que con todo el gusto del mundo, cambió todos los muebles y objetos, además de arreglar el dormitorio para el pequeño bebé.

La re decoración demoró alrededor de dos meses, en los cuales Rose se pasaba el tiempo en mi casa, ayudándome a preparar mi boda junto a Alice y a Ellen cuando tenía tiempo, además de pasar de compras, buscando la ropita perfecta para su hijo.

Alice y Jasper vivían en su propia burbuja de felicidad junto a la pequeña Amelie, que ya cumplió los cinco meses de vida. Se veía de lejos, que sería una pequeña feliz y llena de vida, capaz de enamorar a cualquiera con su carácter dulce y alegre, muy semejante al de su madre, pero con la calma y serenidad en los momentos precisos, tal como su padre. Esa pequeña era el equilibrio perfecto para la vida de sus papás. Hace poco más de un mes, y después de varios años comprometidos, por fin pusieron fecha para la ansiada boda. Lamentablemente sería para el año siguiente, pues Alice soñaba con la idea de que su pequeña fuera la niña de las flores, y si sus cálculos eran correctos para ese entonces, Amy tendría un año y seis meses.

Después de la cena que dimos en Diciembre, formamos un gran grupo de amigos, incluyendo a Ellen y a Alex, quienes sorpresivamente, serían padres en cinco meses. Edward me comentó que Ellen ya había pasado por algunos cuantos matrimonios en sus pocos años de adultez, pero al parecer, Alex le había dado la estabilidad y la seguridad que tanta falta le hacía a ella.

Eran tantas las cosas que habían cambiado, y todas para tener una vida mejor. Pero no todo era de color de rosa, había peleas y discusiones como en todas las parejas en nuestro día a día. Sin embargo, Edward y yo habíamos pasado por demasiadas cosas horribles, así que una tonta discusión por quién dejó la leche destapada en el refrigerador o por dejar la ropa tirada en el medio de nuestra habitación, no eran motivos para dejar de hablarnos.

El sueño aún no llegaba a mí, me giré para quedar de costado, mirando por la ventana la hermosa noche estrellada con una preciosa luna llena, iluminando la habitación.

Mi última noche como Bella Swan. Mañana, a esta misma hora, sería por fin Bella Cullen y estaría en mi luna de miel, recorriendo los hermosos paisajes de Grecia de la mano de Edward. Eddie pasaría esos días con mis padres en Forks, pues mi padre lo había entusiasmado con la idea de llevarlo de pesca a la Push junto a Billy y Harry. Decir que no me da miedo es una gran mentira, pero confiaba en mí padre, en su prudencia y en su responsabilidad para cuidar a mi pequeño tesoro.

Ya pasaban de las diez de la noche, cuando mi celular comenzó a vibrar bajo mi almohada.

—Amor — suspiré feliz de escuchar su voz.

—Hola ¿Cómo estás? — murmuré.

—Echándote de menos, terriblemente — suspiró — no me han dejado en paz desde que llegamos. Primero, mamá ha estado un poquito sensible, porque cada vez que me ve, se le llenan los ojos de lágrimas y me abraza como si no me hubiese visto en meses. Después, Carlisle me quería quitar el celular, sabían que te llamaría pero soy más inteligente que ellos y lo logré esconder donde no lo encontraran y así convencerlos de que lo dejé en casa — soltó una risita presumida — A Emmett no le vi después de dejarnos en casa, no quería dejar a Rose sola y en cierta forma lo agradezco, porque el sí que no me dejaba tranquilo. Jasper me entretuvo jugando poker hasta que Alice lo llamó.

—Vaya, ha estado interesante tú noche — me reí para mis adentros — Ed, ten paciencia con Esme, debe de estar muy sensible. Primero se casa su hija, que está embarazada. Y después te casa tú, el hijo prodigo que volvió después de algunos años lejos de casa. Son demasiadas cosas para tú madre, amor. Así que, por muy nervioso que te ponga, tenle mucha paciencia, mi vida.

Suspiró, a lo lejos se escuchaban unos pequeños pacitos.

—Lo sé. Pero hablemos de otra cosa ¿Cómo estás tú?

—Bien — respondí automáticamente — extrañándolos muchísimo.

—Esto no hubiese pasado si…

—Edward — le hablé con voz amenazante.

—Pero… es que… mi vida

—¿Cómo está mi bebé? — cambié el tema. Si seguíamos por allí, nos enfadaríamos y no era la mejor alternativa a una noche de casarnos.

Bufó fuertemente y después respiró profundo.

—Está bien — me contestó cortante— lo siento.

—No importa — suspiré — ¿Podrías ponerlo?

Escuché como Edward lo llamaba, y mi pequeño tomó el celular.

—¿Mami?

—Hola corazón ¿Cómo estás?

—Bien, pedo te extaño — susurró.

—Yo igual bebé, pero mañana Tía Ellen te traerá a casa temprano y pasaremos unas horas, juntos.

—¿Y papi?

—Él no puede venir Eddie, es una cosa complicada de adultos — le quité importancia al asunto — ¿Te divertiste con el abuelo Carlisle?

—No — escuché su pequeña voz molesta — me minto, me dijo que tenía cocholate pada mí y no me dio nada.

Sonreí, seguramente evitaron darle dulces para no pasar una noche complicada, como la que pasó Edward hace algunos meses.

—No estés enojado, seguramente el abuelo te dará algún dulce mañana.

Escuché un bostezo y me dije que ya era hora de dormir, para mis amores.

—Ya es hora de dormir, bebé.

—Pedo no teno sueño — se quejó.

—Si lo tienes. Buenas noches, amor — le lancé un pequeño beso por el teléfono— que tengas dulces sueños.

—Buena noche, mami — me devolvió el beso — te quiedo mucho mucho.

—Y yo te amo — sonreí mientras le hablaba a Edward, dándole el celular.

—Bella — suspiró — siento de lo hace un rato.

—No importa, mi amor — suspiré mientras reprimía un bostezo — sé que estás nervioso, pero trata de tranquilizarte ¿Quieres?

—Te juró que lo intentaré — suspiró y supe que nuestra llamada estaba pronta a terminar — Te amo, ¿Lo sabes cierto?

—Lo sé, porque yo te amo igual — sonreí — ya es tarde. Te llamaré mañana, buenas noche mi vida.

—Buenas noches mi sol — y colgó.

Sonreí antes de acomodarme, por millonésima vez, en la cama y por fin conseguí caer en el mundo de los sueños.

No sé cuánto tiempo habría pasado desde que me quede profundamente dormida, pero más pronto de lo que pensé, sentí murmullos acercarse antes de sentir un cálido roce en mi frente.

—Bells — susurraron en mi oído — Bella, pequeña, es hora de despertar.

Lentamente abrí mis párpados y la luz de un hermoso día iluminaba la habitación. A mi lado estaba mi padre, observándome con aquella sonrisa que hacía que se le formaran pequeñas arruguitas en sus ojos. Había tanta dulzura en su mirada, que inmediatamente se formó un nudo en mi garganta, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.

—¿Cómo durmió mi niña? — preguntó mientras se acostaba mi lado.

—Muy bien ¿Y tú?— Pregunté acurrucándome junto a él.

—Bien, también — me abrazó fuertemente mientras suspiraba — no puedo creer que mi bebé se casé hoy.

—Papá…

—No… espera —volvió a abrazarme antes de hablar — cuando naciste, supe de inmediato que serías la nena de papá. Con tus ojitos brillantes y curiosos, me conquistaste de inmediato y me juré a mí mismo que si estaba en mi mano, nada ni nadie te haría sufrir jamás. A medida que fuiste creciendo, vi que te convertías en una joven hermosa ante mis ojos, pero eras una muchachita tan tímida y solitaria que por un lado me asustaba que te quedaras sola en un futuro.

» Pero como todo padre celoso, me sentía bien de que ningún muchacho se quisiera aprovechar de mi niña. Y todos esos pensamientos cambiaron drásticamente cuando conociste a Edward y por primera vez vi un brillo distinto en tú mirada, sentí tanto miedo de que él te quitara de mi lado, aunque con el tiempo me di cuenta, que él te quería de verdad, te hacía completamente feliz.«

Sin siquiera proponérmelo, mis mejillas estaban completamente húmedas por las lágrimas de emoción. Charlie no era un hombre dado a las palabras y menos cuando habían sentimientos de por medio, por eso sus palabras me llegaban directamente al corazón. Sabía que mi papá me amaba, pero nunca me lo había dicho tan directamente como en este momento.

—Cuando imaginaba el día de tú boda, me veía diciéndote que si querías, aún había tiempo para desistir de tú decisión — se rió secándose sus propias lágrimas — pero ahora solo puedo decirte que ese chico de verdad te ama y es el mejor hombre que pude desear para mi niña, para la nena de papá — me abracé más a él para acallar los incontrolables sollozos en su pecho — te amo tanto Isabella, eres lo mejor que me ha dado la vida junto a tú madre, y espero que seas muy feliz en esta nueva etapa de tu vida que comenzarás.

Quería decirle tantas cosas, pero el llanto incontrolable no me dejaba decir hablar.

—Te… Te amo tanto papi — susurré una vez que logré controlar mi llanto — muchas gracias por todo.

—No me agradezcas nada, pequeña — se alejó para secar mis lágrimas — todo lo que hice, lo hice con gusto. Pero quiero que tengas algo claro — esperé atentamente — Siempre, siempre serás mi nena y si Cullen te hace el menor daño, juró por Dios que patearé su trasero hasta que no quede nada de él.

No me quedó más que sonreír ante la sutil amenaza que había en su voz.

—Lo sé papá — sonreí y volví a acurrucarme a su lado, entre sus brazos — ¿Y mamá?

—Debe de estar por subir con nuestro desayuno, quiso darnos esos minutos a solas antes de echarme de la casa.

En ese mismo instante entró Reneé, con un delicioso desayuno para los tres. Esté sería mi último desayudo siendo Swan, así que disfrutaría de la compañía de mis padres.

No había visto la hora, pero cuando terminamos de comer después de una divertida charla, ya eran cerca de las once de la mañana y Alice debía estar por llegar. Atendiendo a mi cuestionamiento interno, mis padres amablemente me dejaron sola, para comenzar a prepararme y tomar un agradable baño de tina, con sales aromáticas que alejaran de mi todo mi cuerpo la tensión por la que pasaría desde el momento en que Alice y el batallón llegara para ayudar a prepararme.

Papá se despidió de mí, diciéndome que estaría en casa de los Cullen, para "Amenazar al mozalbete que se robara a mi niña". Sabía que no lo decía en serio, pude ver la diversión en el fondo de sus ojos.

Después de media hora de un relajante momento en soledad, Reneé entro un poco alborotada al baño.

—Ya llegó Alice y Ellen. Dicen que en cuanto acabes, te coloques tú ajuar de noche de bodas — sonrío pícaramente — y una bata, además Eddie está desesperado por verte.

Sonreí, también lo extrañaba.

Con delicadeza, sequé mi cuerpo para después aplicar cremas que mantuvieran la suavidad de mi piel durante todo el día y parte de la noche. Me coloqué la ropa interior que me habían regalado mis amigas. Consistía en un coqueto corsé de encaje blanco sin tirantes con una delicada tanga a juego y para completar un sensual porta liga, para, según mis amigas, darle un toque más salvaje y sensual a noche de bodas.

Antes de colocarme una mullida bata, unos ansiosos golpecitos en la puerta del baño me sobresaltaron.

—Mamiiiiiii — chilló mi pequeño — toy aquí.

En menos de un segundo estaba con la bata puesta y abriendo la puerta para dejar entrar a mi pequeño príncipe.

—Amor —sonreí mientras lo alzaba entre mis brazos — te extrañe anoche, bebé.

—Yo tamién — se acurrucó entre mis brazos cuando me acomodé con él en la cama— pedo anoche domi con papi.

—¿Dormiste bien? — Asintió frenéticamente — me alegró, corazón.

—¿Dónde ta tu veztido?

—Está guardado para que no se ensucie — le aclaré mientras veía como Alice entraba a la habitación.

—¡Hey novia! — dijo a modo de saludo.

—Hola madrina — respondí acomodándome entre las almohadas.

—Espero que estés lista para que te arregle el cabello — advirtió mientras entraba con una pequeña maleta — Ellen está peinando a Reneé y después arreglará a mi pequeña. Así que estaré dispuesta para ti toda la tarde.

—Pero Alice, la ceremonia empieza a las 4 de la tarde y recién son las doce — me quejé — tenemos cuatro horas.

—Déjame corregirte pequeña Bells, tenemos solamente tres horas porque tendremos media otra para comer y después saldremos a las 3:30 hacía la parroquia — murmuró mientras colocaba todos los artículos que necesitaría para dejarme hermosa en el tocador— así que menos charla y más acción, porque el tiempo se nos acaba.

Con pereza, me levanté con Eddie entre mis brazos y me entregué a las sabias manos de Alice. Comenzó a secar mi cabello mientras hablaba con mi pequeño sentado en mi regazo, jugando con los cepillos y las cremas. Una vez seco, comenzó a acentuar las ondas de mi cabello con unas tenazas y colocando un spray para que no se desarmen, estuvo así por más de media hora. Dejó mi cabello completamente ordenado y rizado.

—¿Cómo te peinaré? — Susurró antes de que unos suaves golpes resonarán en la habitación y la cabeza de mi cuñada asomara por el resquicio de la puerta.

—Cuñadita — Sonrió entrando completamente. Se veía hermosa con un enterito que resaltaba su abultado vientre. Además ya estaba peinada y completamente maquillada con tonos oscuros para sus ojos y los labios de un rojo muy intenso. Su cabello completamente lacio estaba recogido en uno de los costados con una hermosa flor roja, que seguramente estaba acorde con su vestido.

—Estas hermosa, Rose — susurré observándola por el espejo.

—Gracias Bells, espero que también te veas bellísima cuando Alice termine contigo — sonrió de forma suave.

—Rose, necesito tu ayuda — le llamó Allie — no sé cómo arreglar su cabello ¿Tienes alguna idea?

Rose me observó cuidadosamente antes de tomar mi cabello entre sus manos, mostrándole a nuestra amiga como podría arreglarlo.

—¿Que tal así? — Preguntó — así quedaría expuesto su cuello, estilizando su rostro y dándole un toque más "inocente" — hizo las comillas con sus dedos después de soltar mis rizos — bueno, me tengo que llevar a mi sobrino favorito a comer y después a vestirse.

—No quedo — se negó mi pequeño— me quedo queda con mi mami. Papi me dijo que la cuidada.

Suspiré, amaba a mis chicos, pero odiaba cuando se ponían en plan sobre protector.

—Eddie, corazón —le llamó Alice — ve con tía Rose y después, cuando estés listo, vienes a ver a mami.

Lo pensó, pero cuando Rose le comentó que la abuela Reneé le daría galletas como postre, se levantó rápidamente de mi regazo para marcharse feliz con Rose.

Mi pequeña amiga me arregló el cabello tal cómo le dijo mi cuñada, y una vez listo se veía tan suave y sedoso, con los rizos cayendo en cascada por mi espalda y mis hombros, dejando a su vez mi cuello descubierto. Tengo que decirlo, mi amiga hizo un gran trabajo.

—Bueno, son la 1:25 comeremos algo y después te maquillaré para que estés lista a tiempo — comentó mi amiga.

—¿y tú Alice? — pregunté preocupada, pues solamente estaba peinada.

—No te preocupes, este día es solo para preocuparnos de ti.

—Pero…

—Cuando te vistas yo me maquillaré y me vestiré — comentó — ¿Tranquila?

Asentí, escuchando como le pedía a mi madre que nos subiera los platos a la habitación.

—Bellie, voy a ver a Amy, espero que no hagas nada que no debas — me advirtió — y con algo que no debas, me refiero a llamar a Edward.

—Si Allie — respondí un poco enojada ¿Ni siquiera podía escucharle un segundo? — dile a mamá que quiero mucha comida, tengo demasiada hambre.

Alice negó divertida antes de salir.

Esperé unos segundos escuchando sus pasos alejarse de la puerta, antes de buscar mi móvil para mandarle un mensaje a mi novio. Pues veía que tendría muy poco tiempo a solas como para llamarle.

No puedo llamarte, Alice está conmigo.

Cuento con ansias los minutos para estar contigo para siempre.

Te amo

Bella

Sonreí inmediatamente al ver que me respondió.

¿Por qué Alice está contigo?

Estoy completamente desesperado por verte,

pero solo me conformaré con saber que en unas pocas horas por fin serás mi esposa.

Te amo

Te amo

Te amo muchísimo

Edward

—¿Por qué le sonríes como boba a tu celular? — preguntó mi madre mientras entraba con una bandeja.

—Por nada — guarde el móvil en el bolsillo de la bata — ¿Qué me has traído?

—Ensaladas — murmuró simplemente —Alice me prohibió que te diera algo muy pesado, así que solo es ensalada.

Refunfuñe un rato, pero me conformé cuando Reneé me entrego unas galletas de contrabando, así podría calmar la ansiedad con comida.

—Te ves hermosa, mamá — susurré antes de probar un primer bocado.

Su cabello estaba completamente recogido en un elegante y sobrio moño pegado a su nuca. Sus ojos estaban maquillados en tonos verdosos y sus labios de un tono rosa muy natural. Se veía tan natural y feliz.

—Y tú te verás tan maravillosa, hija — sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas — ok, sin llorar o Alice, Ellen y Rose me matarán por arruinar el maquillaje.

Sonreí mientras comía, acompañada de mi madre.

A los pocos minutos volvió Alice, con la excusa de comenzar a maquillarme y tener tiempo para terminar de arreglarse. No me dejo verme en el espejo mientras me maquillaba, pues quería sorprenderme, quería que me viera maquillada y con el vestido de novia ya puesto.

No sé cuánto tiempo pasó, ni cuantas cosas aplicó mi amiga en mi rostro, pero de un momento a otro anunció que ya había terminado su trabajo dejándome cuarenta y cinco minutos para comenzar a vestirme adecuadamente.

Por fin había llegado el momento por el cual esperé muchos años, desde que conozco a Edward.

Y no podía estar más ansiosa.


soñada, deseada, tan enamorada
de blanco ilucionada
tan hermosa y tan real
la imagen no es cuento
es el sentimiento que defiende el juramento
te agradezco un poco mas
mi suerte estoy a un paso de tenerte
A un paso de tenerte - Luis Fonsi


Edward POV

No puedo comer, no pude dormir y no puedo estar tranquilo.

Pasaban los minutos y los sentía como si fuesen horas, los nervios propios del novio por fin se habían hecho presentes cuando apenas faltaba una hora escasa para poder verla.

Mis padres decidieron dejarme solo mientras se comenzaban a preparar, finalmente y para apalear mis nervios, me daría la tercera ducha del día.

Me desnudé y abrí completamente el agua caliente, que en cuanto estuvo en contacto con mi piel ayudó a liberar el molesto nudo que había en mi cuello. No sabía porque me encontraba tan tenso, no dudo que este día sería mejor delo que ambos esperábamos, no en vano pasamos tres meses completos preparando cada detalle del evento, cada color, cada ingrediente de la cena. Así que necesitaba, con urgencia, tranquilizarme.

Después de unos minutos, salí de la ducha viendo que aún faltaban cuarenta minutos para salir de casa. Comencé a vestirme con el fino traje negro de sastre, una chaquetilla de color rojo italiano a juego con la corbata y el pañuelo que completaba el traje. Este traje hacía resaltar el color de mi cabello, además de la intensidad del color de mis ojos, que según mi madre, tenían un brillo completamente especial.

Sentí un golpe fuerte y conciso en la puerta antes de que mi suegro entrara a la habitación.

—Te ves bien, muchacho — elogió observándome.

—Gracias, Charlie — él estaba vestido para la ocasión, con un traje de sastre gris, una camisa blanca y una corbata negra. Elegante.

—Bien, quería decirte una cosa antes de que vaya a buscar a mi Bells — ante la sola mención de ella mi estómago se llenó de esa adorable, pero molesta, sensación de mariposas — Espero que la hagas a muy feliz, no quiero que vuelva a sufrir jamás, porque si eso pasa no dudaré un segundo en usar todas mis influencias, para hacerte desaparecer del mapa, muchacho.

Tragué pesado ante la clara amenaza que me estaba dando.

Mi suegro me quería y aceptaba abiertamente nuestra relación, pero sabía que jamás dudaría en hacer cualquier cosa con tal de defender a su hija, tal cual yo lo haría si alguien dañara a mi familia.

—Lo sé, Charlie — suspiré — por favor dile a Bella que la estaré esperando ansioso en el altar.

—Se lo diré si es que estamos solos — sonrió — y tranquilízate muchacho, no creo que a Bells le haga mucha gracia verte así.

Nos dimos un abrazo de machos, palmeando nuestras espaldas, y el salió rápidamente de la casa de mis padres.

Traté de acomodar mi desordenado cabello, pero resultó peor porque se veía aún más desordenado que después de hacer el amor con mi Bells. Estaba por ir al baño a remojarlo un poco cuando mi madre y mi padre entraron de improviso a la habitación.

—Mi niño — murmuró mamá antes de darme un cálido abrazo — te ves tan guapo.

—Gracias mamá, también estas muy linda —aseguré apretando el abrazo.

Esme estaba usando un vestido lila un poco por debajo de la rodilla, junto a unos tacones negros y con su cabello lleno de ondas completamente definidas, a su lado estaba Carlisle vestido un traje similar al de Charlie, solo que este era de un tono azul marino con una corbata del mismo tono y camisa blanca.

—Mi bebe se casa — sollozó — estoy tan orgullosa de ti, Edward. Has escogido a una mujer maravillosa para formar tú familia, me has dado un nieto hermoso que es una de las mejores cosas que nos ha pasado junto a tú padre.

—Mamá…

—Es cierto Edward, Bella es increíble y Eddie ilumina sus vidas — siguió Carlisle — De verdad esperamos que sean muy felices, y que los errores que ambos han cometido los ayuden a crecer como pareja y ahora como familia.

—Papá, mamá — se me quebró la voz — gracias por todo, por haber cuidado de ellos cuando yo no estaba, por apoyarme siempre en cada uno de los problemas que hemos tenido.

—No nos agradezcas, hijo — siguió mamá — solo sé feliz y hazlos felices a ellos. Con eso nos bastará.

Estaba muy emocionado, jamás pensé que me pondría tan sensible este día. Solo pude responder con un abrazo a mis padres por las palabras que me estaban diciendo. Los amaba y esperaba que ellos lo supieran, porque ahora no podía decir una sola palabra sin quebrarme completamente.

—Bien, basta de lágrimas — anunció Carlisle — es hora de irnos.

Con calma, me fui en el automóvil de mis padres, hablando de trivialidades seguramente para tranquilizarme. En veinte minutos estábamos fuera de la iglesia St Mary, viendo como gran parte de los invitados esperaban en las afueras para saludarnos y darme la enhorabuena antes de casarme.

Junto a Bella, decidimos invitar a cerca de doscientas personas entre familiares cercanos y lejanos, amigos de la infancia y amigos de toda la vida. También a mis colegas y a los empleados de la tienda de Isabella. Tratamos de minimizar la lista de invitados, pero no podíamos hacerlo, era tanta gente con la que queríamos compartir nuestra felicidad, que después de pensarlo mucho, invitamos a todos los que conocíamos.

AQUI MUSICA!

Saludé educadamente a cada invitado en la puerta de la iglesia, hasta que mi madre me indicó que había llegado la hora de entrar y esperar al amor de mi vida ante los ojos de Dios. Me ofreció su brazo y, orgullosos, nos encaminamos hacía el altar ante la mirada atenta de los invitados.

—¿Estás bien? — susurró Esme unos metros antes de llegar hasta el sacerdote.

—Si, mamá — llegamos a nuestro destino y besé su mano —gracias por acompañarme.

Solo asintió y besó mi mejilla antes de sentarse junto a mi padre en la primera fila de asientos.

El párroco amablemente se acercó a conversar conmigo antes de la ceremonia, pero el inicio de aquella inconfundible melodía consiguió que regresara la vista hacía le entrada de la iglesia, el lugar por donde caminaría mi amor.

La primera en entrar fue Ellen, con un vestido verde que acentuaba su pequeño vientre de cuatro meses de gestación, luego le siguió Alice con el mismo traje que Ellen. Caminó con gracia y elegancia hasta donde me encontraba, pero mis ojos no fueron capaces de despegarse de la entrada por donde Eddie venía caminando con su pequeño traje similar al mío, con la almohada de los anillos entre sus pequeñas manos. Detrás de mi pequeño estaba la persona a la que moría por ver desde anoche.

Completamente de blanco y del brazo de su padre venía mi Bella, que parecía un ángel con su sonrisa nerviosa y sus mejillas arreboladas. Pude deleitarme con la hermosa imagen que solo pensé ver en mis sueños más profundos.

Su vestido era hermoso, el corsé acentuaba su delicada cintura y estilizaba sus delgados hombros con finas tiritas a la altura de sus hombros. Un mágico bordado se deslizaba por la zona central, sobre sus pechos con viaje hacia las caderas. La falda no era tan amplia, pero resaltaba las curvas del cuerpo de mi mujer a la perfección.

No pude tomar nota de más detalles pues ya se encontraba muy cerca de mí. Sus mejillas estaban cubiertas por unas pocas lágrimas que no pudo evitar derramar, y a decir verdad, yo tampoco estaba logrando un gran trabajo con ocultar mis emociones.

Con cuidado, Charlie me extendió su mano y me sentí en casa al sentir su piel junto a la mía.

—Ya lo hablamos muchacho, cuida a mi niña — susurró antes de darle un beso en la frente a su hija.

—No lo dude por un segundo — respondí antes de besar la mano de mi Bells — Te ves hermosa amor mío. Mejor que un sueño — susurré antes de girarnos hacia el párroco.

—Queridos hermanos, estamos reunidos hoy en la casa de Dios para celebrar la unión de Edward e Isabella…

La ceremonia comenzó pero no prestaba detalle alguno, solamente observaba a mi novia que se encontraba con los ojos puestos en el padre. En algún momento, unas sabías palabras que estaba diciendo el padre llegaron a lo más profundo de mi ser.

—El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (1 Corintios 13:4—7)

Las palabras eran hermosas y a la vez muy ciertas, nuestro amor había soportado todo, había perdonado todo error de ambos y ahora podíamos ser felices por toda la eternidad y más allá.

—Ahora como favor especial — habló el padre — Isabella me ha pedido dejarlos decir sus votos antes de seguir con la ceremonia.

Estaba completamente sorprendido, eso jamás lo comentó.

—Como veo que Edward está un tanto sorprendido, dejaré que Isabella comience.

Bella Sonrió, respiró profundo y me tomó de ambas manos antes de comenzar a hablar.

—Edward, mi amor, mi principito — su voz se quebró — no tengo palabras para describir lo afortunada que me siento al tenerte en mi vida, en que me des tú amor de forma incondicional. Sabes que nuestra relación no ha sido fácil en los últimos años, pero estoy segura que nos espera un futuro maravilloso junto a nuestro hijo y con los hijos que Dios quiera darnos en un futuro. Te prometo ante todos, que seré tu mejor amiga, tú confidente, tú protectora, tú amante y tú esposa por el resto de los años que me queden de vida y mucho más allá, porque el amor que siento por ti no va a terminarse en esta vida. Te amo muchísimo, más de lo que crees.

En ese momento quise besarla y abrazarla, pero solamente apreté sus manos sobre las mías.

—Wow — suspiré — esto fue un poco sorpresivo, así que no sé si podré decir todo lo que quiero. Mi Bella, eres el amor de mi vida y lo supe desde el primer momento en que te vi. Tú dices tener suerte porque te amo, pero déjame decirte que el único afortunado aquí soy yo. Jamás pensé que una mujer tan hermosa, bondadosa, gentil y adorable se fuese a enamorar de alguien como yo, pero por esas cosas maravillosas de la vida, estás aquí a punto de convertirte en mi esposa. Creo que lo sabes, pero nunca me cansaré de repetirlo… Eddie y tú son mi principal razón para vivir y me esforzaré toda mi vida por protegerlos, cuidarlos, amarlos y para hacerlos completamente felices. Eres mi todo Isabella, no concibo una vida sin tenerte a mi lado.

Estaba completamente emocionada, lo podía ver reflejado en las lágrimas que humedecían completamente sus mejillas, pero su sonrisa hermosa jamás abandonó su rostro de ángel.

La ceremonia siguió, hasta que por fin llegó el momento que había estado esperando desde que la conocí.

—¿Edward Anthony Cullen, aceptas a Isabella Marie Swan como tu legítima esposa, para amarla y respetarla de hoy en adelante, en lo próspero, en lo adverso, en la riqueza, en la pobreza, en la enfermedad y en la salud, hasta que la muerte los separe?

—Claro que acepto — sonreí tanto que pensé que me dolerían las mejillas.

—¿Isabella Marie Swan, aceptas a Edward Anthony Cullen como tu legítimo esposo, para amarlo y respetarlo de hoy en adelante, en lo próspero, en lo adverso, en la riqueza, en la pobreza, en la enfermedad y en la salud, hasta que la muerte los separe?

—Sí, acepto—respondió con su voz tímida, que ya estaba quebrada por las lágrimas.

Después de aquello, nuestro pequeño se acercó tímidamente al padre con la almohada de los anillos, él las bendijo antes de pronunciar.

—Isabella Swan, recibe este anillo como signo de mi amor y de mi fidelidad. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo — tomé su mano y besé el anillo antes de deslizarlo, jurándome que permanecería allí por el resto de mi vida.

Cuando llegó el momento a Bella, sus manos temblaban a la hora de tomar el anillo y acercarlo a mi dedo

—Edward Cullen, recibe este anillo como signo de mi amor y de mi fidelidad. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Entrelace sus dedos con los míos antes de girarnos nuevamente para escuchar la bendición final.

—Por el poder que me da la santa iglesia, yo los declaro marido y mujer. Edward…

Antes de que terminara la frase, la tomé entre mis brazos y me lancé contra los dulces labios de mi Bella, de mi esposa.

Fue un beso dulce, lento y apto para todo tipo de público. La ovación y el aplauso de nuestros invitados no se hicieron esperar, lo que causo que nos alejáramos pero no deshicimos nuestro abrazo.

—Por fin eres mi esposa — susurré sobre sus labios.

—Lo soy — sonrió antes de besarme nuevamente — soy tuya de aquí hasta la eternidad.

—Te amo — suspiré antes de enterrar mi rostro en su cuello, para repartir millones de besos allí.

—También te amo — susurró antes de alejarse de mi repentinamente.

Comenzaba a reclamar, pero un par de bracitos se abrazaron a mis piernas y vi que mi pequeño hijo estaba sonriendo mirándonos a ambos, lo tomé entre mis brazos antes de que Bella se lo comiera a besos.

—Ta muy inda mami — sonrió antes de besar su mejilla.

—Gracias Eddie, tú también te ves muy guapo.

Al parecer nos habíamos perdido del mundo un buen rato, porque el padre estaba esperando para terminar la ceremonia. Me disponía a bajar a Eddie de mis brazos, pero el padre me indicó que no lo hiciera.

—Que el amor que veo entre ustedes y con su hijo, no se termine nunca muchachos. El valor de la familia es muy escaso en estos tiempos modernos. Espero que Dios los bendiga a ustedes y sus más cercanos, ya pueden ir en paz.

Tomé la mano de mi esposa y nos giramos hacia nuestros invitados para comenzar a caminar aquel pasillo los tres juntos, como lo que éramos, como una familia.

.

.

.

¿Fin?


Ok no estoy llorando, no estoy llorando... No puedooo T-T...

Jamás pensé que este día llegaría, pero aquí estamos y ya se termino... Quiero decirles tantas cosas, pero no me alcanzaría el tiempo pero lo resumiré en pocas palabras.

GRACIAS! mil gracias a todas ustedes que me aguantaron un año y medio, que me acompañaron a pesar de que me demorara meses en actualizar y que siempre tuve todo su apoyo a pesar de todo. Como dije en la entrevista que me hicieron, tengo las mejores lectoras del mundo entero y espero desde el fondo de mi corazón seguir leyendo comentarios suyos en cualquier historia que tenga por aquí. Las adoro a cada una de ustedes aunque no las conozca a todas y a las que conozco. Gracias por darme unos minutos de su tiempo cada vez que leian capitulo a capitulo y gracias por los review´s que siempre me dejaba.

Ahora... no les hablara Rommita la autora, les hablara Rommy la persona... No saben lo satisfactorio que fue para mi la acogida tan cálida a esta historia, como saben no soy escritora, ni siquiera me asomo un pelo, por eso para mi su opinión y sus palabras son más que maravillosas para mi. Gracias por apreciar y querer tanto estó que hice con todo el amor del mundo.

Valhe... mi querida Beta... mil gracias por todo Amorosita. Gracias a Este fic te conoci y puedo decir que eres una chica increíble. Gracias por estar siempre disponible para cuando te mandaba un capi y siempre recibi una respuesta calida de tu parte. Te quiero muchísimo!

Danny... mi presidenta de Fans Club, GRACIAS por tú apoyo linda, de verdad es un gusto hablar contigo y cada tuit es un chiste! Millones de besos para ti

Ahora y para que se me pase un poquito la emoción responderé Review's de niñas que no tienen perfil

I love Edward: Cariño! todas amamos a Eddie, pero este es el último capi y de verdad espero que te alla gustado... lo escribí desde el fondo de mi corazón.. besos

V: Uhy linda mil gracias por seguirme en Facebook, que bueno que te gusto el capi anterior y espero de corazón que tambien te guste este. Un beso enorme y espero seguirte leyendo.

majim: No tienes nada que agradecerme linda, que bueno que te gustó el capi y tendrás que esperar para saber si hay Reenesme o no... Nos seguimos leyendo besos

Yolanda: Cariño de mi corazón! tengo que decirte que vas muy bien encaminada con lo que me comentaste... Tú solita te diste a la idea de lo que ya estaba pensando jojojo. Gracias por tus palabras, siempre que las leo me haces sentir muy especial =D... Un beso enorme desde Santiago de Chilito!

Cari: Aww! no quería hacerte llorar, aunque ahora mismo a mi se me caen unos lagrimones. Me alegro de que te alla gustado y espero que este capitulo te guste más. Mil besos

nufu: Que bueno que te gusto la historia... espero seguirte leyendo. Besos.

Bueno corazones, espero que nos sigamos leyendo de aqui hasta el futuro. Las quiero y recuerden esto no es un Adios, si no un hasta pronto

Las quiero un montón

Rommita