DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a SM
Hola hermosas lectoras espero estén muy bien y ansiosas por que el estreno de Amanecer 2 está a la vuela de la esquina.
Y quiero pedirles una disculpa por no haber actualizado las ultimas semanas pero la tarea me vuelve loca además que el trabajo es agotador pero he aquí un nuevo capítulo espero lo disfruten.
More close.
El día llegaba a su fin, el cielo estaba pintado de azul, morado y toques de naranja dándole la despedida al sol. El avión que regresaba a San Francisco comenzó a aterrizar en el hangar, el camino había sido rápido y los pasajeros veían por la ventana, en el camino no había fluido ningún intento de conversación, pues el hombre de hielo se encontraba sumergido en sus pensamientos repletos de recuerdos y reflexiones al haber regresado a sus orígenes mientras la rubia pensaba en el porvenir y en el que iba a hacer.
El avión se detuvo, ambos se levantaron, tomaron su equipaje de mano y el hombre bajó primero con su abrigo en mano y su portafolios de cuero oscuro en la otra, cuando llegó al piso tomó sus cosas con la mano izquierda, de manera automática, para ofrecerla a la mujer la mano derecha para que esta bajara sin problemas el final de la escalera, ella lo miró por un segundo, el hombre estaba ido así que tomo la mano, el hombre de ojos esmeralda al sentir la calidez de la mujer en su mano pareció haber regresado en sí y en cuanto la mujer bajó y soltó su mano él la retiró como si el contacto le hubiese quemado y con su porte elegante y firme se alejó se inmediato en dirección al auto que le esperaba a unos metros de allí con el chofer esperándolo, pues se suponía iría a su empresa aún a pesar de ser las ocho de la noche.
La rubia miró marcharse al ojiverde para después ella dar media vuelta y dirigirse al estacionamiento donde le esperaba su auto, los empleados ya había llevado las maletas a su auto así que ella solo llevaba su bolsa de mano y su abrigo, caminó por el estacionamiento y cuando estaba por llegar observo cerca de su auto una silueta fuerte y gallarda, sabiendo quien era siguió su camino, al llegar al automóvil pudo ver con claridad aquel rostro varonil y los ojos negros, el hombre tenía tenso su gesto al igual que los brazos cruzados sobre el fuerte pecho que invitaría a cualquier mujer a caer en aquellos fuertes brazos.
-¿Qué haces aquí?- le dijo la mujer sin mirarlo.
-Venía a darte la bienvenida- le dijo el hombre.
-Te están buscando, solo te estás exponiendo y te mandarán lejos- le dijo la rubia.
-Todo está bajo control, además quería decirte que en la fiesta del día mañana, él estará allí, es la ocasión perfecta para interceptarlo- le dio el hombre a lo que la mujer volteó a mirar al moreno por primera vez.
-¿Estás seguro Jacob?
-Si, una fuente confiable me lo hizo saber.
-Perfecto, estaré preparada, ahora si no te importa me marcho- le dijo la mujer sacando de su bolso las llaves de su auto y abriendo la puerta pero Black cerró la puerta de golpe y tomó a la mujer del brazo.
-Hueles a él- le dijo mientras olía el cabello de la rubia.
-Solo fue diversión lo que pasó este fin de semana- le dijo la mujer mientras el hombre la soltaba.
-A ti no te importa nadie más que tú ¿Cierto?- le dijo el hombre, la rubia no contestó solo subió a su auto, cerró la puerta, encendió el auto y arrancó internándose a la avenida, claro que ella no se preocupaba mucho por los demás, ella veía primero por ella y si acaso después por alguien más, pues la vida le había enseñado que si no veía por ella misma nadie más lo haría.
Llegó a su destino en un par de minutos, el cual era la casa de Jasper, a lo largo del camino de regreso a San Francisco le había llamado él a ella por lo menos cinco veces pero antes del cuarto timbrazo la llamada terminaba, Bella no sabía que sucedía exactamente así que por eso al llegar a San Francisco lo primero que hizo fue dirigirse a allá. Tocó el timbre de la entrada de coches, el sonido resonó y al siguiente segundo se abrió el portón automático lo cual le pareció extraño a la mujer ya que generalmente antes de abrirse empleados de seguridad de Jasper salían a revisar quien era.
Estacionó el auto y caminó a la puerta, llamó al timbre un par de veces pero nadie abrió probó girando el pomo de la puerta y este cedió de inmediato, caminó por el recibidor cautelosamente, miró el salón principal el cual estaba vacío para después caminar por el pasillo a la sala donde estaba Jasper sentado en el suelo con una botella de coñac a su lado y un vaso en la mano mirando el televisor fijamente, el cual estaba apagado.
-¿Qué sucede Jasper?- le preguntó la rubia al hombre el cual la miro.
-Bella, hola- balbuceó el hombre tratando de levantarse pero fallando, la mujer se acercó y se sentó a su lado.
-No te levantes, dime ¿Por qué me estuviste llamando?
-Cuando me daba cuenta marcaba tu número… no pudiste venir a la consulta con Charlie del día de ayer, el doctor dice que ha empeorado un quince porciento, quizá Charlie no vuelva a ser el mismo, le comenté acerca de ti y me dice que puede no sea nada importante, solo llamaste su atención, creí ver en ti una esperanza, una solución a sus pesares.
-No puedo saber por qué sufren si no me lo dices.
-Hemos perdido tanto, la empresa hubo un tiempo que se vino en picada, perdimos un viñedo en Alemania, luego mi padre comenzó a sufrir traumas por los recuerdos de guerra de su juventud y luego esta lo que le sucedió a mi madre… libellule- susurró el hombre hipando producto del alcohol en su sistema.
-¿Esta muerta?- le preguntó la mujer al rubio el cual miraba a un punto fijo mientras negaba una y otra vez.
-No lo vuelvas a repetir… no lo está, no lo puede estar- le dijo el hombre levantándose y estrellando el vaso contra una pared, la mujer se levantó y con precaución se acercó al hombre.
-Tranquilo, todo estará bien- le dijo la mujer tomándolo de la mano, a lo que el hombre se tranquilizó y asintió.
El tiempo transcurría constante y rápido, sin darse cuenta el reloj marcaba las seis de la tarde, hora de ir a la reunión, o mas bien fiesta, de una de las empresas que no tenía nada más que hacer, según el punto de vista del ojiverde. Al llegar a su destino le dijo las llaves de su auto al valet parking y a la entrada le entregó la invitación al hombre que custodiaba la puerta, el cual lo dejo pasar. Miró a su alrededor buscando a su acompañante pues se suponía la vería ahí, no estaba seguro de si ya habría llegado pues no hablaba con ella desde el día de ayer pues en la noche ella no había llegado a dormir, solo la había visto por la mañana salir de prisa cambiada y con una funda cubriendo un vestido en la mano.
Examino el lugar hasta que encontró a una hermosa mujer, la cual era mirada por la mayoría de invitados masculinos y ¿Cómo no ser así? La mujer rubia llevaba un vestido de seda de color azul turquesa que resaltaba la pálida piel, el vestido era largo pero tenía una abertura que dejaba ver una de las blancas y torneadas piernas, dejando al descubierto la espalda, con detalles de cristalería en los escotes dando un resplandor en la piel, como siempre llevaba un maquillaje discreto y el cabello suelto que caía sobre sus hombros grácilmente. Al ojiverde realmente no le importaba que la mayoría de los hombres la mirase, lo que le molestaba era que aquella mujer estuviera riendo a lado de Jacob Black, aunque también estaba allí Billy al parecer la pareja parecía no notarlo, Cullen no sabía cuando había regresado el moreno de Alemania pero ahora entendía él porque Bella no había llegado la noche anterior y eso lo ponía furioso por alguna razón, el ojiverde caminó hacía la rubia pero un hombre se acercó a él.
-Señor, lo esperan en la sala de juntas- le dijo e hombre que se había interpuesto en el camino de Cullen el cual asintió y se desvió dando media vuelta y yendo al salón privado del lugar.
Mientras la hermosa rubia levantaba la mirada y observaba como se alejaba el señor de hielo, así que se despidió de los Black y salió tras el ojiverde.
El ojiverde llegó al salón, el cual estaba completamente oscuro, encendió las luces dejando ver una mesa larga rodeada por sillas de cuero, suspiró molesto al no estar ya allí a quien esperaba ver y se sentó en una de las sillas para que segundos después entrara alguien a la habitación.
-Llegas tarde- le dijo malhumorado el ojiverde a la persona que recién había llegado a la habitación mientras se levantaba y volteaba a ver al hombre.
-Tengo ciertos problemas así que debo cuidar a donde voy y quien me ve- le dijo el hombre sentándose en una se las sillas.
-Sabes que no tengo tiempo para lidiar con los juegos Félix ¿Tienes los documentos que necesito?- le pregunto Cullen exasperado.
-¿Quién diría que terminarían siendo grandes amigos?- dijo una voz femenina entrando a la habitación mientras Félix volteaba y su rostro se tornaba de un color pálido mientras quedaba paralizado.
-¿Qué haces aquí?- le pregunto el ojiverde enojado a la mujer rubia la cual ni siquiera lo miro.
-Vengo a ver a mi amigo Félix ¿Qué tal Félix? Hace un largo tiempo que no sabia de ti- le dijo la rubia acercándose a Félix mientras el hombre se levantaba y retrocedía- Estoy cansada de jugar a las escondidillas, si das un paso más o intentas huir te arrepentirás.
-Tengo que intentarlo- le dijo el hombre intentando comenzar a correr pero la mujer fue más rápida y sacó una pistola de su bolso y le apuntó a la cabeza.
-Si das un paso más tendrás una bala en tu cabeza- le dijo la mujer acercándose y empujando a Félix a una de las sillas para que este se sentara.
-Que más da aunque no soy el único que tiene una bala con su nombre en espera para matar a su objetivo- le dijo el hombre sonriendo irónicamente.
-Quiero hablarte de eso, quiero negociar contigo pero eres difícil de encontrar- le dijo la mujer recargándose en la mesa a un lado del hombre.
-Y aquí es donde interviene tu guardaespaldas ¿No es así?- le dio burlonamente Félix a la rubia la cual miró de manera asesina al hombre- El gran Black, supe que no pudieron casarse en Francia, lástima.
-Si no te callas te matare aquí mismo- le dijo la mujer furiosa.
-Realmente no me importa ya pero debo decir que miras alto siempre ¿Un agente de la Interpol?- le dijo el hombre mientras reía escandalosamente la mujer se acercó peligrosamente pero antes de poder hacer algo alguien la tomó de los hombros sujetándola para que no golpeara a Félix.
-Basta Bella, fue suficiente, nosotros nos haremos cargo a partir de aquí- le dijo Jacob mientras un par de hombres esposaban a Félix y se lo llevaban.
-Estoy bien- le dijo la mujer soltándose del agarre del hombre.
-Regresa a la fiesta- le dijo Black a lo que la mujer entrecerró los ojos-Y dame el arma.
-Pero…-intentó protestar pero el hombre la acallo con una mirada dura que no dejaba lugar a las apelaciones así que la mujer de dio la pistola para después regresar a la fiesta enojada, caminaba por el pasillo cuando el ojiverde la jaló del brazo para que lo mirase.
-¿Qué sucedió allá?- le preguntó enojado.
-Félix es una parte importante para lo que estoy haciendo- le dijo la mujer mirándolo de manera exasperante pareciendo que en cualquier momento golpearía a alguien, Cullen tuvo que aminorar la fuerza con la que sostenía a la rubia cuando escucharon pasos acercarse, voltearon a ver quien se acercaba y observaron que era Carlisle y Esme a lo que la rubia borraba su gesto amenazante y sonreía.
-Valla pero miren que tenemos aquí- les dijo Carlisle burlonamente pues al parecer ya estaba borracho- Tenemos a la farsante prometida del tramposo Edward Cullen.
-Carlisle por favor compórtate- le dijo la mujer de cabellos caramelo.
-¿Porqué? No estoy diciendo mentiras solo digo lo que veo, una mujer farsante y doble cara y a un hombre mentirosos y avaricioso dispuesto a hacer lo posible para destruirme- le dijo Carlisle de manera despectiva a lo que el ojiverde se mantuvo apacible mientras la rubia sonreía irónicamente.
-Eso sonó a una perfecta descripción de usted mismo señor- le dijo Bella a Carlisle envenenadamente y retadoramente- ¿Sabe que sucede? Usted vio que está acabado en el mundo de los negocios, quizá tenga el suficiente dinero para vivir cómodamente el resto de su vida pero pisotearon su ego y no fue cualquier persona, fue un hombre de su misma sangre, eso debe doler y mucho y la humillación en el medio de los negocios debe ser insoportable.
-¿Yo? ¿Sentirme intimidado por un hombre que no avanza por sus estrategias sino por sus mañas y extorciones a los demás?- le contestó el hombre rubio a lo que la rubia sonrió mordazmente mientras el ojiverde escuchaba la manera que la rubia lo defendía, sino supiera que era una actuación de parte de ella hubiera impactado en él pero Cullen sabía que ella era la más magnifica actriz que se podía conocer.
-¿Eso se repite para que el dolor sea menos fuerte? Por favor, usted sabe perfectamente que eso no es verdad debo admitir que al llevar una empresa a tal grado ha exigido de su parte un nivel alto de inteligencia pero lo que Edward ha logrado va más allá de lo que usted pudo hacer y está furioso por eso, ahora si me disculpa nos retiramos tenemos mejores cosas que hacer que pelear con usted- le dijo la mujer dando media vuelta mientras Cullen la seguía aún sin saber que decir, se integraron de nuevo a la fiesta, la rubia suspiró e intentó sonreír de nuevo pero no pudo, el estrés y el enojo era tal que no solo lo podía dejar de lado como comúnmente lo hacía así que siguió caminando hasta que cierta persona se cruzó en su camino.
-Bella, hasta que te encuentro- le dio el hombre de ojos grises mirándola preocupado a lo que la mujer relajo un poco su gesto.
-Jasper ¿Qué sucede?- le dijo la mujer intentando sonreír.
-Te debo una gran disculpa por lo de anoche, lo lamento no suelo tomar de esa manera, en verdad gracias por haberte quedado, no debías yo… lo lamento- le dijo el ojigris son mirarla a los ojos a lo que ella mostró un atisbo de una sonrisa sincera mientras Cullen esperaba tras ella escuchando el donde había estado la rubia la noche anterior, recorriéndolo secretamente una atisbo de alivio.
-No te preocupes, todo está bien- le dijo la mujer abrazándolo para tranquilizarlo- Ahora debo marcharme, no me siento bien.
-¿Hay algo en que pueda ayudarte?- le preguntó Jasper preocupado a lo que la mujer negó.
-Solo necesito dormir- le dijo besando la mejilla del hombre como despedida y caminando a la salida del señor del hielo tras de ella sin pronunciar palabra alguna, caminaron al estacionamiento donde estaba aparcado el auto de él a un lado del de ella.
-Deja de caminar tras de mi como mi sombra- le dijo la mujer al ojiverde.
-Acabas de salir de ese lugar sin tu máscara, todos notaran que algo va mal, por tu error puedes echar a perder mis negocios- le dijo el hombre caminando tras ella.
-No te preocupes tengo a todos tus socios comiendo de mi mano, nada pasará así que deja de reprenderme y déjame sola- le dijo la mujer comenzando a perder la poca compostura que quedaba en ella, siguió caminando hasta que sintió una mirada amenazadora sobre ella, se detuvo- ¿Sientes eso?
-¿El que? Te estas volviendo loca- le dijo el ojiverde malhumorado caminando a su auto.
-No estoy loca, es una sensación de acecho- le dijo la mujer y de un milisegundo a otro se escucho un disparo, la mujer reaccionó de manera rápida y derribó a Cullen cayendo ambos al suelo, ella sobre él, de inmediato la rubia alzó la mirada y vio a quien había disparado correr, rápidamente se levantó y corrió tras el hombre mientras al estacionamiento salían cinco hombres, al parecer guardias con los que iba Jacob Black, gritando: "Se ha escapado".
Bella alcanzó a quien había disparado y derribó al hombre el cual cayó boca abajo, la mujer aún con la respiración agitada por la carrera lo volteó y colocó su antebrazo en el cuello del hombre para ahogarlo si este intentaba escapar.
-¿Qué está mal contigo?- le gritó la mujer a Félix.
-Siempre terminas con él, le hubiera dado un tiro directo al corazón sino te hubieras interpuesto, yo te quise para mi y gané un pase al infierno y haré lo posible para que Cullen gane el suyo- le dijo el hombre riendo histéricamente mientras la rubia percibía el aliento a alcohol del hombre, segundos después llegaron los guardias y se llevaron a Félix.
La rubia respiro hondo y caminó a su auto subiendo a el y de inmediato arrancando y yéndose sin mirar a nadie más.
El ojiverde llegó a su casa aún desconcertado por lo que había pasado en el estacionamiento, no sabía aún que es lo que había sucedido exactamente, solo recordaba el resueno del disparo en sus oídos, cerró la puerta de su auto y miró por un segundo el auto de a lado, percatándose que en el asiento de copiloto a la altura de un omóplato había sangre, el gesto del hombre se contrajo, respiro y compuso su máscara indiferente y entró a la propiedad, fue a la sala para después buscar a la rubia la cual encontró en la alberca flotando boca arriba solo en ropa interior, la cual era de un color azul turquesa, mientras miraba las estrellas a través del techo de cristal.
-Estas infectando el agua de mi alberca con tu sangre- le dijo el hombre a la rubia.
-El cloro es el único capaz de deshacerse del detestable olor de la sangre- le dijo la mujer en la misma posición.
-Así que le tienes miedo a la sangre- le dijo el hombre burlón.
-No, tengo aversión que es muy diferente- le dijo la mujer.
-Sal de ahí- le ordenó el hombre, la rubia se enderezó y miró al ojiverde con los ojos entrecerrados.
-Si quieres que salga tendrás que sacarme- le dijo la mujer retadoramente a lo que el hombre sin inmutarse comenzó a quitarse los zapatos, la corbata, el saco, la camisa y los calcetines, dejando solo el pantalón y entrando al agua, la mujer intentó escapar pero el hombre fue más rápido y la tomo de la cintura atrayéndola hacía él y jalándola a la orilla, la rubia no peleo más pues realmente no tenía ánimos y cuando llegaron a la escalera ella subió sin protesta y el hombre tras ella percatándose de la herida de ella de su espalda, al parecer la bala le había rozado pero dejando una herida profunda horizontal, ya estando fuera el hombre le aventó una toalla a Bella a uno de los camastros mientras el ojiverde salía de la habitación, la rubia con el ceño fruncido caminó al camastro y se sentó a la orilla apoyando los pies en el frío suelo para que segundos después el hombre se sentara frente a ella en otro camastro con un botiquín en sus manos.
-¿Qué haces?- le dijo la mujer al hombre cuando este cubrió una mota de algodón con antiséptico, él no contestó, solo se levantó y se sentó a un lado de la rubia atrayéndola hacía él, quedando la barbilla de ella en el hombro de él para que después el ojiverde pasara el algodón por la herida a lo que la mujer se estremeció cerrando con fuerzas sus ojos ante el dolor.
-¿Por qué lo hiciste?- le preguntó el hombre en un susurró.
-He visto tanta sangre correr, no quiero ver más- le dijo la mujer mientras el hombre pasaba de nuevo el algodón por la herida a lo que ella ahora apretó el costado de el ojiverde con su mano para evitar gritar.
-Jamás vuelvas a hacer una estupidez como esa- le dijo el hombre mientras seguía desinfectando la herida a lo que la rubia no contestó quedándose quita entre los brazos fuertes del hombre mientras limpiaba su herida, ambos se encontraban mojados pero no sentían frio al estar tan cerca y sentir el calor del otro e inevitablemente convocando a su mente recuerdos que estaba prohibidos para ambos pero que a veces eran tan fuertes.
-¿Tu camino ha la grandeza ha sido difícil?- le preguntó el hombre a la rubia la cual sonrió aún entre los brazos de él.
-Estamos destinados a brillar y opacar a los demás Edward, estamos destinados a la grandeza- la mujer repitió las palabras que alguna ves le había dicho al ojiverde en Chicago- No tienes idea de lo duro que ha sido.
Espero les gustase. Como siempre espero sus reviews.
Un beso y un abrazo.
ATTE: Ann
