CAPÍTULO 21.- "NARRACIÓN IV"

El corazón le latía con abrumadora intensidad, estaba hecho añicos por dentro. Shikamaru sólo atinó a permanecer de pie junto a la puerta evitando que alguien imprudente entrara, mas no le era indiferente ver la trágica tristeza en los ojos del Hokage.

Desde que Sakura salió corriendo de la oficina, Kakashi no había hecho otra cosa más que apoyar la frente en sus manos, lamentándose de absolutamente todo.

Por supuesto que le afectó la reacción de la kunoichi, mentirle de esa forma tan cruel intentando protegerla... ¿Protegerla? Eso sonaba bastante irónico para él, pues resultó peor verla llorar de impotencia y dolor; él sentía que se merecía que Sakura lo odiara.

—Puedes irte a casa, Shikamaru —Kakashi se incorporó rectamente para verle a la cara—, descansa un poco, has trabajado mucho hoy.

—Me quedaré un rato más —argumentó Shikamaru al notar la opacidad en la mirada de su superior.

—No sé qué estoy haciendo en este puesto —dijo Kakashi tras un largo suspiro y recostó su cabeza en el respaldo de la silla—, quise evitar que Sakura sufriera y las cosas terminaron muy mal.

—Estuve analizando la situación de Sakura, pero es más complicada de lo que pudiera imaginar... En verdad todo esto es un fastidio.

—¿Crees que pude haber hecho algo mejor que decirle que Sasuke murió?

—A decir verdad... Si Sakura ahora mismo se enterara que todo fue una mentira y Sasuke sigue vivo, ella podría sentir gran alivio pero eso no cambiaría las cosas, le seguiría odiando a usted por ocultarle la verdad, e incluso nos odiaría a todos por engañarla. Además, tarde o temprano terminaría llorando de nuevo por ver que Sasuke está por casarse con otra mujer. En cambio, pensar ahora que él murió le está desgarrando el alma y es entendible, ella estaba empezando a aferrarse a recordarlo y tanta fue su insistencia que le tomó cierto cariño a pesar de que prácticamente le es un desconocido, por eso está sufriendo. Pero si lo vemos desde otra perspectiva, el tiempo cura las heridas y pronto se tranquilizará.

Kakashi meditó aquellas palabras que tenían mucha razón, Shikamaru era un experto en analizar las posibles causas y soluciones de determinadas situaciones, posiblemente se viera como alguien frío y calculador al cual le importan poco los sentimientos pero él sólo estaba siendo objetivo.

—Ojalá tu predicción sea certera. No me gusta ver a Sakura sufrir, no lo merece.

—Sólo hay que pensar —Shikamaru tomó una silla y se sentó—... Si ella misma quiso olvidar a Sasuke ¿qué preferiría en este momento? El problema fue que descubrió que había una persona en este mundo que ella no es capaz de recordar, por eso la curiosidad la guió hasta esta situación y me temo que tanto usted como Naruto tuvieron la culpa de que ella se enterara.

—Sí, es verdad —Kakashi se cruzó de brazos—, yo quise que recordara a los nueve novatos —se lamentó—, no debí decirle nada.

Su mirada se clavó en el reporte falso que Sakura arrojó al suelo, se sentía terrible al recordar las palabras de la joven ninja y se culpaba demasiado por las lágrimas que ella derramaba. Quería abrazarla y decirle que todo era mentira, pero como Shikamaru lo dijo, aun si lo supiera ella no lo perdonaría.

—¿Qué hacen estos resultados de Hinata en su escritorio? ¿Le pasa algo?

Kakashi reaccionó y miró la hoja que estaba en las manos de Shikamaru.

—Creo que Sakura la olvidó. Tal vez iba a llevársela pero con esto que aconteció... Dámela —extendió su mano—, iré personalmente a entregársela a Hinata.

(...)

En una pequeña vivienda en un sector tranquilo de la aldea, se encontraba Naruto y le contaba a su esposa Hinata sobre sus días en la academia. Ella le escuchaba muy atenta mientras le servía la cena.

—Entonces sólo me falta presentar un examen más y estaré listo para los exámenes Chūnin, Iruka sensei me tiene demasiada paciencia, voy a demostrarle que soy el mejor —alzó sus palillos.

—Me alegro mucho Naruto. Voy a apoyarte en todo lo que hagas.

—Oye Hinata —la obligó a voltearse para verla de frente y le tocó el vientre, Hinata se sonrojó— ¿cómo va el embarazo? ¿Sigues sintiéndote mal?

—N-no, estoy mejor. Shizune me dijo que pronto pasará, sólo debo descansar.

—Bebé —acercó su rostro al abdomen de ella—, no hagas sufrir mucho a mamá y crece sano, dattebayo!

Hinata sintió cálido su corazón, ver a Naruto en su faceta de marido y padre era como un mágico sueño que tuvo desde pequeña y que incluso pensó que nunca sería realidad.

—Por cierto Hinata, ¿Sakura vino a entregarte los resultados de tus exámenes de sangre?

—¿Sakura? —Preguntó confundida— No he visto a Sakura desde el sábado. ¿Pasó algo? ¿Te dijo que vendría? —Dio un respingo asustada— Tal vez vino y yo estaba dormida. Naruto ¿y si fue así? Me siento tan mal, qué grosera he sido...

—Tranquila Hinata, no te alarmes, con lo escandalosa que es Sakura te hubieras dado cuenta de inmediato —sonrió mostrando los dientes—, pero entonces... ¿qué pasaría con ella?

El timbre de la casa sonó, Hinata iba a levantarse para ver quién era pero Naruto se adelantó indicándole que él se haría cargo.

Abrió la puerta y se sorprendió al ver a su ex sensei. Aunque al principio se emocionó al ver la expresión de su rostro supo casi de inmediato que no era momento para bromas.

—Kakashi sensei... No pensé que se trataría de usted.

—Vine a entregar esto.

Le mostró un sobre donde guardó la hoja de los resultados de Hinata. Naruto lo tomó y sólo sacó una parte de la hoja, al ver de qué se trataba tuvo un mal presentimiento. No pudo ni siquiera preguntar porque Kakashi habló antes.

—Sakura lo olvidó en mi escritorio.

—¿Le pasó algo a Sakura?

Kakashi bajó la vista y metió ambas manos en los bolsillos de su pantalón. Hinata se levantó de su lugar y fue a ver si todo estaba bien, pues no podía más que escuchar murmullos.

—¡Hokage! —Se puso a un lado de su marido— Por favor pase.

—Descuiden, sólo he venido a traer un encargo pero ya debo irme.

—Kakashi sensei —Naruto insistió— ¿qué pasa con Sakura? Ella me dijo que iría a recoger los resultados de Hinata, no creo que simplemente los haya olvidado en su oficina.

—Hay un asunto importante que ambos deben saber —el tono de Kakashi cambió de uno amable a uno serio—. Por el bien de Sakura...

—Basta de rodeos —Naruto comenzaba a impacientarse temiendo lo peor.

—Le he dicho a Sakura que Sasuke murió, le entregué un reporte falso y su bandana de ninja renegado.

—¡¿Qué demonios?! ¿De qué está hablando sensei? ¡¿Por qué hizo algo así?!

—Naruto, cálmate —Hinata lo tomó del brazo, él estaba severamente alterado.

—Es lo mejor. Sakura seguía insistiendo en saber de Sasuke.

—¡¿Pero por qué mentirle de esa manera?! ¡¿Dónde está Sakura ahora mismo?!

—Cálmate Naruto —Kakashi lo sujetó fuerte de los hombros, el rubio lo miraba con el ceño fruncido—. Escúchame, tú sabes que Sakura estaba sufriendo por Sasuke, sabes que ellos dos no pueden estar juntos por muchos motivos los cuales no hace falta que te mencione. Si le he dicho que él ha muerto, es para que lo olvide... Es verdad que ahora mismo le duele, pero pronto su corazón sanará.

—Me parece que es una idiotez —Naruto apretaba los dientes.

—Perdón —Kakashi retiró sus manos y bajó su cabeza, sentía que había defraudado a todos—. No tuve otra opción menos dolorosa para ella.

—Naruto —Hinata se aferró a la camiseta de él—, el Hokage sólo hizo lo que consideró mejor.

—No puedo entenderlo, esto no es justo ¡no lo es! Sakura ha estado enamorada del idiota de Sasuke desde que tengo memoria, una noticia así es... —Apretó los puños.

—Pero Sasuke se va a casar —Naruto volteó a ver los ojos de su esposa—, y si algo duele mucho en el corazón es el amor no correspondido —hizo una breve pausa—. Ver a la persona que amas y no poder abrazarla ni besarla, no ser capaz de compartir tus sentimientos es una tortura. Por eso Sakura decidió olvidar a Sasuke a toda costa, para quitarse el sufrimiento que cada día le apuñalaba el corazón.

Naruto y Kakashi fueron testigos de cómo los ojos de Hinata se inundaban de lágrimas. La sensibilidad que le ocasionaba el embarazo y los recuerdos de su amor infantil por Naruto la hicieron pronunciar esas palabras tan cargadas de nostalgia. Si alguien entendía a Sakura, era ella.

—Lo siento Hinata —Naruto bajó su defensa y relajó sus hombros—. Discúlpeme por mi actitud Kakashi sensei.

—Entiendo que te hayas puesto así, a fin de cuentas Sakura es como tu hermana ¿no?

Él sólo se limitó a afirmar moviendo su cabeza pero aunque estuviera tranquilo en ese momento aceptando el terrible destino de Sakura, no se quedaría de brazos cruzados.

Al día siguiente vio a su amiga llegar tarde a La Academia, y en su rostro era más que evidente que había llorado hasta el cansancio. No la molestó, no le dijo nada, ella parecía querer estar sola y la comprendía pero no toleraría el dolor que veía en su cara.

Al término de sus clases se apresuró hacia un lugar en específico, esta vez no se trataba de su casa sino el apartamento de alguien más.

Corrió a pesar de la lluvia, se mojó hasta los pies pero eso no era impedimento. Su corazón latía a mil por hora y casi se quedó sin aliento pero llegó, y justo a tiempo pues al momento vio a su viejo compañero de equipo a punto de abrir la puerta de su vivienda.

—¡Sasuke!

Gritó con coraje obligándolo a voltear. Pero para los ojos de Naruto, él seguía tan serio y frío como siempre. Antes de irse a su viaje de penitencia lo recordaba menos turbio y más feliz, pero cuando volvió con esa mujer su actitud desabrida regresó también.

Caminó pisando fuerte haciendo saltar chispas de agua de los charcos que se atravesaban a su paso. Subió las escaleras de metal y lo encaró.

—Contigo quiero hablar muy seriamente.

—¿Qué quieres? —Dijo el pelinegro sin expresar emoción alguna— ¿Tú nunca te cansas o qué?

—¡Eres un maldito degenerado!

Sasuke arrugó la frente con molestia, él tampoco estaba de muy buen humor; había acabado su misión en la casa del señor Feudal, había tenido que lidiar con una inoportuna acción de Chouji que casi les cuesta terminar con éxito. Se había llenado de lodo, se raspó la pierna con un alambre de púas y pisó excremento de caballo, su día había estado fatal. No podía decir que los anteriores estuvieran mejor, se cansó tanto que ni siquiera protestó cuando Momoka le dijo que le diera su ropa para lavarla. No vivían juntos, pero ella últimamente había ido a buscarlo a su apartamento bajo cualquier pretexto.

—Piérdete dobe.

Se giró y abrió la puerta pero no pudo entrar porque Naruto lo sujetó del cuello de su camisa y lo empujó contra el muro.

—¡Ya debes estar contento! ¿No? Sakura está sufriendo por tu culpa ¡como siempre!

—¡Suéltame! —Le quitó la mano apretando el brazo de Naruto— Lo que haga o deje de hacer Sakura no son mis problemas.

—Lo que haga o deje de hacer Sakura no son mis problemas —imitó Naruto en un tono extremadamente exagerado haciendo enojar a Sasuke—. Siempre dices lo mismo, siempre te excusas de lo que ocasionas. ¡¿Por qué disfrutas lastimándola?! Primero te largaste de la aldea, intentaste matarla ¿no te das cuenta que el hecho de que ella te ame a pesar de todo lo que le hiciste es un milagro inmerecido que tienes?

—No estoy obligándola a que tenga sentimientos por mí —se defendió—. Nunca le he dado motivos para eso, como bien has dicho siempre le he sido indiferente.

—Es que eres estúpido ¿o qué? —Naruto lo empujó y Sasuke se tambaleó— Sabes desde hace años que ella te ama ¡te ama con locura! Nunca vio a nadie más, sus ojos sólo estaban en ti y luego la ilusionas portándote bien por primera vez en tu vida para volver a la aldea con una mujer que resulta ser tu extraña prometida a sabiendas de que ella se dará cuenta. ¡¿Crees que es justo?! ¡¿Crees que Sakura merece tu desprecio?! Y lo más raro Sasuke —le picó el pecho con su dedo índice, Sasuke estaba furioso apretando su puño— ¿desde cuando el insufrible Uchiha se enamora así tan de repente para querer casarse con una chica que conoció en su visita a un pueblo?

—Cállate Naruto —apretó los dientes.

—¿Es que Sakura no es tu prospecto de mujer? ¡Debiste ser claro desde un principio! ¡Debiste decirle a Sakura que no se hiciera ilusiones! Pero no... Con la ambigüedad que te caracteriza en cuanto a ella se refiere, siempre engrandeciendo tu ego pisoteándola ante sus despliegues de amor.

—¡Te dije que cerraras la boca!

Sasuke lanzó un puñetazo al rostro de Naruto y éste se lo devolvió casi al instante. Ambos se sujetaron de algo para no caerse. Sus respiraciones eran pesadas, se miraban doloridos y con enojo. Naruto había colmado la paciencia de Sasuke, le había aturdido con sus palabras haciéndolo odiarse por no ser claro con Sakura. Y lo que más odiaba es que Naruto tenía mucha razón.

—¿Sabes qué Sasuke? —El rubio se limpió el labio con el puño— Olvídalo... Cásate si quieres, haz lo que quieras pero un día te vas a arrepentir y qué pena que tu vida esté llena de arrepentimientos porque nunca has sabido tomar buenas decisiones.

—¡¿Es que nunca vas a callarte?! No has aprendido nada...

—Mírate. Te ves patético, se nota a leguas que no eres feliz. Sólo espero que Sakura encuentre a un hombre que la ame y la valore y ella sienta lo mismo por él. Ahora que lo pienso... El que ella crea que estás muerto no es tan malo; pronto quedarás en el olvido y cuando la mires sonriendo del brazo de otro te darás cuenta que siempre pierdes a las personas que amas por tu orgullo estúpido.

No dijo nada más, se dio la media vuelta y se marchó dejando a Sasuke con la sangre hirviendo. Éste entró al apartamento y cerró la puerta con un fuerte golpe, empezó a patear todo lo que se encontraba a su camino para finalizar con un puñetazo a la pared.

(...)

El domingo por la mañana Shizune fue hacia la oficina del Hokage para entregar un paquete que Sakura le encomendó. No tendría otra oportunidad después de ese día y aprovechó para avisarle a Kakashi de una vez por todas que Sakura sería transferida fuera de Konoha.

Tocó la puerta dos veces pero nadie respondió; lo intentó una vez más y por fin recibió respuesta.

—Hokage —asomó la cabeza dentro de la oficina, la luz estaba apagada y sólo accedía la luminosidad del cielo nublado.

—Pasa Shizune.

—Me preguntaba por qué las luces...

—Me duele un poco la cabeza —replicó Kakashi.

—Señor, me he enterado que usted no descansa ni un sólo día. Eso puede afectar su salud, debería pasarse un día de estos al hospital para hacerle una revisión.

—Estoy bien, son sólo gajes del oficio. Y bien ¿qué te trae por aquí?

Shizune colocó sobre el escritorio las dos cajas que traía en sus brazos. Un relámpago alumbró la habitación y trueno se escuchó a lo lejos. Kakashi miraba atento a dichos objetos.

—Sakura me pidió que le entregara esto y además —sacó un papel doblado de su bolsa del pantalón—, también esta nota.

La tomó con lentitud y comenzó a desdoblar la hoja para leerla mentalmente.

«Estaré agradecida siempre por su amabilidad, pero lo he meditado mucho y al final me he dado cuenta que no merezco sus obsequios.

Sé que usted sabrá qué hacer con ellos, usted siempre toma las mejores decisiones. Por favor cuídese y de vez en cuando descanse.

Sakura.»

Sólo soltó un pequeño suspiro y una amarga sonrisa. Ya se esperaba leer algo así, de hecho, ya imaginaba que Sakura le devolvería el vestido y los zapatos.

—Ella nunca va a perdonarme —masculló sin dejar de ver la hoja.

—Sakura me pidió que la transfiriera a otra aldea, se irá mañana temprano. La verdad sí necesitamos su ayuda pues no hay muchos médicos en Suri y la población no está especialmente bien.

—Comprendo —Kakashi guardó la nota en su bolsillo—. De modo que desea alejarse de Konoha.

—No sé a ciencia cierta lo que ocurrió entre ustedes —explicó Shizune—, pero Sakura se veía muy mal, por su aspecto me di cuenta que había llorado demasiado y casi no durmió. Es probable que ahora mismo lo mejor para ella es que se relaje y esté lejos de las cosas que la lastiman.

—Shizune por favor encuentra un buen apartamento para Sakura —Kakashi se levantó para dirigirse hacia la ventana y observar el lluvioso paisaje—. No me gustaría que pasara carencias.

—Descuide, ya me he encargado de eso. Ella estará bien, es una mujer fuerte.

Kakashi asintió con su cabeza y volteó hacia la puerta de su oficina, se quedó en silencio observándola unos segundos, había notado una presencia y por lo que comprendió, dicho sujeto no intentó siquiera esconderse.

—Pasa Sasuke, no te quedarás allí todo el día ¿verdad?

Shizune volteó confundida y la puerta se abrió despacio para luego dar paso a la figura oscura del muchacho.

—Vine a entregar el reporte de mi misión.

—Un poco tarde —dijo Kakashi.

—No pude hacerlo antes, tuve inconvenientes.

A pesar de la poca luz en la habitación, Kakashi se percató del moretón que había cerca de la boca de Sasuke y su intuición le dijo que el autor de esa marca era Naruto.

(...)

Los días pasaron, poco a poco los amigos más cercanos a Sakura se enteraron que ella ya no vivía en Konoha. Naruto quiso ir a buscarla pero tenían prohibido salir de la aldea y Kakashi emitió la orden de no molestarla.

Las cosas no estaban mejor para Momoka, había experimentado los horribles efectos del embarazo y sus mañanas se tornaron muy difíciles. Seguía esperando que Sasuke le hablara acerca del matrimonio, pues al momento que vio que la solicitud ya estaba autorizada, imaginó que él no tardaría en contárselo pero no fue así.

La situación no era muy favorable para ella, ni siquiera le había dicho a Sasuke que estaba embarazada y no pasaría mucho antes de que él se diera cuenta por ese motivo decidió ir a buscarlo a su apartamento para decírselo y ver si de una vez por todas él se atrevía a mencionar el casamiento.

Tocó la puerta con nerviosismo, esperaba que él estuviera allí. No recibió respuesta y volvió a intentarlo. Uno, dos, tres golpes secos. Escuchó que detrás de la puerta alguien arrastraba los pies, ella dio un paso atrás y la puerta se abrió poco a poco.

Sasuke le dedicó una mirada inexpresiva. Se aclaró la garganta antes de hablarle.

—Ho-hola —dijo—, no quería molestarte.

—¿Qué sucede? Te miras rara ¿te sientes mal? —Habló con un tono frío, como si estuviera programado para aquellas palabras.

—Necesito hablar contigo, por favor —le miró con ojos suplicantes— ¿puedo... pasar?

Sasuke se hizo a un lado y ella lo interpretó como un .

Ingresó a su pieza y cerró la puerta, Sasuke caminó hacia un sofá y se sentó para mirarla. Ella sólo podía ver que él tenía un aspecto muy fúnebre; se preguntaba si alguna vez Sasuke había sentido simpatía por algo.

—¿Y bien?

—Yo... Me preguntaba si aún quieres casarte conmigo.

No hubo repuesta inmediata, pero sus ojos negros seguían clavados en ella. Momoka no podía dejar de sentirse miserable ante ellos.

—¿Tengo otra opción? —Pronunció— ¿a qué viene eso de repente?

—Ha pasado mucho tiempo desde que llegué a este país. Dijiste que te casarías conmigo para cuidarme de esos hombres, pero ahora te veo y es como si estuvieras arrepentido de tus palabras —no pudo sostener el duelo de miradas y bajó la vista hasta el suelo.

—No van a encontrarte aquí. Al menos no todavía.

—Sasuke... Si no quieres casarte conmigo, dímelo —insistió con tristeza—. Deja de darle tantas vueltas al asunto.

—Lo dices porque viste la solicitud sellada en mi ropa ¿no?

Momoka alzó la mirada con sorpresa, él ya lo sabía.

—¿Cómo-?

—Estaba tan cansado que no me di cuenta pero después la encontré intacta en la ropa limpia que me entregaste, es evidente que no te quedaste con la curiosidad.

—Y entonces ¿por qué no me dijiste nada? ¿No querías que lo supiera?

—Tenía muchas cosas por hacer, no quería apresurarme.

Sus respuestas no eran lo suficientemente profundas para discernir lo que él pensaba. Pero Momoka tenía miedo que él no aceptara casarse después de todo. Pensó que se debía a Sakura, o tal vez a alguien más, mas no se atrevió a preguntárselo por temor a estar en lo cierto y reforzar las dudas del Uchiha.

—Hay algo más que quiero decirte.

—Te escucho —Sasuke se recargó.

—Estoy embarazada.

Por primera vez en todo el día los ojos de Sasuke tomaron otro semblante. Sus labios se entreabrieron y se enderezó con notable sorpresa sin dejar de ver a Momoka.

—Sé que no lo esperabas —una lágrima resbaló por la mejilla de ella— yo tampoco... Pero estoy tan asustada. Hasta hace poco pensé que no importaba si al final no querías casarte conmigo, pero ahora tengo miedo de que algo malo pueda pasarle al bebé. Si ellos me encuentran, si saben que no tengo protección —sus ojos derramaban desbordantes lágrimas—... No dudes que van a asesinarnos a ambos.

La responsabilidad de cuidar de la vida de dos personas había caído en sus hombros. Ni siquiera podía pensar con claridad qué otras sorpresas le esperaban en el futuro.

—Sasuke —Momoka estaba llorando—, perdóname.

Verla de ese modo sólo lo hizo recordar a Sakura cuando entre lágrimas amargas se aferraba a su bandana creyéndolo muerto. Naruto tenía razón, eso es lo que pensaba, él siempre terminaba haciéndole daño a los demás y perdiendo a los que más estimaba.

—Vamos a casarnos —dijo de repente, Momoka contuvo la respiración—, te hice una promesa y la tengo que cumplir.

—Gracias... Sasuke.

Sin poder evitarlo siquiera, llegó a su mente el recuerdo del rostro de una Sakura sonrojada y esperanzada despidiéndolo de las puertas de Konoha para un futuro regreso. Y se lamentó profundamente de haberle roto el corazón.

«Perdón Sakura, por todo... Todo el tiempo.»


¡Gracias por todos sus comentarios! No les puedo responder a cada una pero los leo todos! Gracias también a quienes se han creado una cuenta sólo para comentarme, es un bello detalle y de verdad lo aprecio.

Los capítulos titulados "Narración" son narrados en tercera persona, como un espectador que conoce los pensamientos y sensaciones de los personajes. De este modo puedo explicar muchas cosas desde distintos personajes y escenarios.

¡Nos estaremos leyendo pronto! Y sí, actualizo rápido porque como les dije ya tengo varios capítulos escritos.

Excelente fin de semana para todos.