Papá

Regina, en su vida, había conducido tan rápido. Cuando Ruby la llamó para decirle que Emma estaba en el hospital, ni se lo pensó para dejar plantados a sus alumnos e ir a su cabecera.

«Por favor, la habitación de la señorita Swan, ha ingresado hace una hora»

«Habitación 304»

«Gracias»

En el ascensor, un montón de escenarios se le pasaban por la cabeza, pero ninguno se parecía al que en pocos momentos tendría que enfrentarse. Cuando la puerta se abrió, saltó fuera del elevador como un matasuegras de su caja y vio a Ruby, con Henry en sus brazos, así como a un hombre apoyado en la pared de enfrente. Solamente le lanzó una furtiva mirada, pero le pareció haberlo visto ya en algún lado…Daba igual, centró su atención en Ruby y Henry.

«¡Henry!»

«¡Regina!» el pequeño corrió hacia sus brazos, y ella lo estrechó tiernamente antes de que Ruby llegara a su altura.

«¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Emma?»

«Está en una habitación, un médico está con ella, nos ha pedido que saliéramos»

«¿Qué ha ocurrido?» Ruby bajó la mirada antes de lanzar una rápida ojeada a Neal, y volver a poner su atención en Regina «¿Ruby?»

«Ese hombre es mi padre…» soltó Henry aún en sus brazos

«¿Qué?» Regina sintió un escalofrío: estaba al corriente de la mentira de Emma respecto a la paternidad de Henry, sabía que la joven le había mentido a su hijo haciéndole creer que su padre había muerto en un accidente de trabajo. Ella le había dicho que ya no tenía contacto con él y que él nunca los buscaría…Entonces, ¿qué estaba haciendo ahí?

De repente, se acordó de la llamada de Emma de la noche pasada: ¿lo que tendría que decirle sería relacionado con esto? Seguramente…Pero lo más importante era que Emma estuviese bien.

«Henry, cariño, ¿te importaría ir a buscarme un café?» dijo ella dándole dinero

«Ok. Estoy contento de que estés aquí»

«Estaré siempre aquí» le dijo ella con una sonrisa mientras le acariciaba el rostro.

Entonces, Henry desapareció y Regina arrastró a Ruby un poco más lejos, al resguardo de los oídos indiscretos de Neal que miraba con suspicacia a la mujer.

«¿Qué ha pasado? El padre de Henry, ¿de verdad?»

«Sí, por lo que he sabido…Parecer ser que Neal es amigo de August»

«¿August?»

«Sí, y este le ha hablado de Emma y de Henry, sin saber quién era Neal para ellos dos» Entonces, Regina comprendió…Se dejó caer en una silla no muy lejos, y Ruby se le unió «Se plantó ayer por la mañana en el apartamento de Emma y reclama poder ver y conocer a su hijo…Emma se volvió loca y lo despachó. Fue a buscar a Henry a mi casa y ese tipo la siguió. Intentó hablar con Henry en el coche…»

«¿Por qué está aquí?»

«Esta mañana, cuando salíamos con Henry del apartamento, estaba ahí, volviendo a reclamar un derecho de visita. Emma se volvió histérica…y Henry apareció de repente y lo escuchó todo. Y después Emma se derrumbó. Llamé a urgencias y la han traído. Él no quiso irse, pero he hecho todo lo posible para que no hable con Henry»

«¿Cómo ha reaccionado él al saberlo?»

«Por raro que parezca con mucha calma…No ha dejado de mirarlo, pero no ha hecho un movimiento para acercarse a él»

Regina lanzó una ojeada a Neal antes de que Henry volviera con el café en la mano.

«Toma»

«Gracias. Henry…ven a sentarte»

«¿Noticias de mamá?»

«Aún no…Henry…A propósito de ese hombre»

«Mi padre»

«Sí. Yo…»

«Quiero ver a mamá» la interrumpió

Regina comprendió que el tema estaba cerrado. Además, le parecía que no era apropiado que fuera ella la que mencionara el asunto con él. Le acarició los cabellos y se sintió feliz de que no la rechazara. Algunos segundos más tarde, la puerta de la habitación de Emma se abrió y un médico salió de él. Todos se levantaron y fueron a su encuentro, incluido Neal.

«Doctor, ¿qué es lo que tiene?»

«Soy el doctor Whale. ¿Es usted de la familia?» dijo mirando a Regina

«No, pero…Soy una amiga muy cercana»

«Lo siento, solo puedo hablar del caso con un miembro de la familia»

«Yo soy su hijo» dijo Henry «¡Y ella, es la novia de mamá!»

En ese momento, Neal miró incrédulo a Regina, y frunció el ceño, pero no abrió la boca.

«Bien…La señorita Swan tuvo un desvanecimiento»

«¿Debido a qué?»

«Una actividad excesiva de su sistema nervioso. En resumen, su cerebro se ha sobrecargado. Seguramente una acumulación de muchas cosas, entre ellas la falta de sueño, la tensión elevada y un fuerte estrés. Ahora se encuentra bien, le hemos puesto unos calmantes»

«¿Cuándo podrá salir?»

«Hacia el final de la mañana. De momento, está reposando, y le aconsejo que haga lo mismo en su casa estos próximos días. Tome la receta, puede ir a buscar la medicación a la farmacia que se encuentra en la planta baja»

«Bien, gracias doctor» dijo ella cogiendo la receta.

El doctor los dejó y las miradas de Neal y Regina se cruzaron, bastante tiempo para que Regina pudiese ver algo que no le hubiera gustado ver: asco.

«Ven, Henry, vamos» dijo ella estrechándolo

«¡Hey!» la llamó Neal. Regina, entonces, se giró, con expresión de desdén en su rostro «Me gustaría hablar con Henry»

«¿Quién es usted?»

«Me llamo Neal Cassidy, soy el padre de Henry»

Ella frunció el ceño, se inclinó hacia él, y con una voz ronca, que hizo incluso estremecerse a Ruby, le murmuró

«No, usted no es nada. Por lo que yo sé, el padre de Henry está muerto…Y más le vale no acercarse a él»

Agarró a Henry de un brazo y juntos, con Ruby, salieron del hospital, no sin que Henry lanzara una furtiva mirada a Neal. Este último se quedó un momento solo en el pasillo antes de, a su vez, marcharse.


Ruby se despidió de Regina y se dirigió a la facultad, mientras esta llamaba a su despacho para decir que no iba a ir, después se llevó a Henry a su casa y le preparó tortitas con sirope, sus preferidas.

Apoyado en la encimera de la cocina, él se mantenía en silencio.

«Henry, toma»

«Gracias. ¿Regina?»

«¿Sí?»

«¿Por qué me mintió?»

La joven entonces suspiró: no era ella quien debía explicarle los actos de Emma, pero si fuera por ella, le diría la verdad.

«Henry…No puedo hablar por Emma, pero lo que tienes que saber es que te quiere; que te quiere más que a nada, más que a mí, más que a su vida. Te daría un reino sin dudar, si fuera necesario. Nunca ha querido hacerte daño y es por eso por lo que creo que te mintió»

«…»

«Sé que se lo echas en cara, y tienes razón…Pero concédele tiempo para que al menos te lo explique. No digo que haya hecho lo correcto o no, solo digo que sobre todo pensaba en ti, y que tienes que dejar que se explique antes de juzgarla. ¿Estás enfadado?»

«Decepcionado…Nunca me había mentido…Pero esto…»

«Comprendo, pero si tienes ganas de hablar, sabes que estoy aquí»

«¿Está mal si deseo conocerlo?»

«Henry…No conozco toda la historia y es normal que ahora quieras conocer más de él, pero…espera al menos a hablar con tu madre, ¿de acuerdo?»

«De acuerdo. ¿Sabes?...Sospechaba que había algo raro»

«¿Ah sí?»

«Sí. Mamá me había dicho que mi padre había muero salvando a una familia…que era un héroe. Pero siempre que yo lo mencionaba, ella se las apañaba para cambiar de tema»

«…»

«En mi clase estaba Sally Ketis…Su padre era policía y él murió impidiendo que unos ladrones robasen un banco. Era un héroe. Y Sally hablaba todo el tiempo de su padre. Le pregunté si hablaba con su madre de él y me dijo que en su casa hablaban todo el tiempo…que era un modo de rendirle un homenaje para no olvidar lo que había hecho»

«Henry, hay muchas cosas que no se pueden explicar, pero espero que al escuchar a tu madre, comprendas mejor sus motivaciones»

«Sí…»

«Venga, termínate las tortitas»

«¿Podemos pasar por la floristería antes de ir a buscar a mamá?»

«Muy bien» dijo acariciando dulcemente los cabellos del muchacho.


Las horas avanzaron y cuando Regina recibió una llamada del doctor Whale informándole de que Emma ya estaba lista para salir del hospital, salió con alegría no disimulada a buscarla junto con Henry.

Antes de entrar en la habitación, el pequeño frenó, sujetando su ramo de flores fuertemente entre las manos

«¿Henry?»

«Yo…»

«¿Qué ocurre?»

«No sé qué decirle. ¿Y si vuelve a ponerse enferma por mi culpa?»

«¿Por tu culpa?»

«Fue al verme cuando se cayó al suelo…»

«Henry, quítate eso de la cabeza, no es tu culpa…Tu madre estaba estresada y asustada. Nos toca a nosotros tranquilizarla y cuidarla, ¿ok?»

«Ok»

«Venga, entra con tu sonrisa más hermosa y dale esas bellas flores»

El pequeño obedeció y entró, seguido de Regina. En su cama, Emma había recuperado color y hurgaba, sin gran convicción, en la gelatina que acababa de traerle la enfermera.

«¿Mamá?»

«¡Henry!»

Ella se incorporó y el pequeño le ofreció, torpemente, el ramo de flores. Ella lo cogió y lo puso a un lado para centrar su atención en su hijo y subirlo en la cama. En ese momento fue cuando vio a Regina apoyada en el marco de la puerta, toda sonriente.

«Entra»

«El doctor nos ha llamado para que viniéramos a buscarte»

«¡Genial! ¡Ya no aguanto más!»

«Tienes que ser una paciente ideal…» dijo sarcásticamente Regina «Os dejo dos minutos, voy a firmar el alta»

Emma comprendió que era un modo indirecto de dejarla sola con su hijo para que pudieran tener una larga, pero necesaria conversación.

«¿Estás mejor?»

«Sí. Me han inyectado en las venas vitamina pura, estoy como para emprender la próxima maratón de Nueva York»

«Mamá…¿Podemos hablar?»

«Sí, yo…Henry, antes de que me acuses de haberte mentido, tengo que explicarte los hechos: era joven, pensaba que iba a vivir una romántica historia de amor donde todo es de color de rosa…Pero las cosas eran más duras de lo que pensaba: vivir, trabajar, tener una casa y todo lo que ello implicaba…Eso demandaba mucha responsabilidad…Responsabilidades que tu padre nunca asumió»

«¿Qué quieres decir?»

«Me quedé embarazada. Nos queríamos, pero…Él no estaba dispuesto a convertirse en padre, le daba miedo…Se marchó»

«¿Se marchó?»

«Me dejó, embarazada. Huyó de sus responsabilidades sin dejarme nada: ni dinero, ni dirección para ponerme en contacto con él. Desapareció. Yo estaba aterrada al quedarme sola. Sin dinero, tenía que pensar en el bebé que esperaba: tenía que conseguir un techo, alimentarlo…Decidí mudarme y llegué a Nueva York donde hice todo lo que puede por ser una buena madre y preparar tu llegada»

«¿Por qué no me contaste la verdad?»

«Porque no quería herirte. Ya era bastante malo que no tuvieras padre, si además hubieras sabido que te había abandonado antes incluso de nacer…Henry, nunca he querido alejarte de él, él lo hizo por sí mismo»

Henry ahora comprendía mejor, pero sin embargo su deseo de conocerlo comenzaba a crecer dentro de él.

«Mamá, ¿te enfadarías si quisiera verlo?»

El corazón de Emma se encogió y enarboló una sonrisa crispada y triste.

«Henry, ya te he mentido bastante…Así que te diré que sí, me molestaría. Pero eres grande. Y ahora que lo sabes, es tu turno para hacer tus elecciones. Solo quiero que sepas que todo lo hice por ti, y nada más que por ti»

«Lo sé…Mamá, si hablo con él, ¿no volverás a caer enferma, verdad?»

«No. Y no pienses que ha sido tu culpa. A decir verdad, la llegada de tu padre me ha estresado»

«¿Por qué? ¿Lo odias?»

«Sí. Por habernos abandonado hace nueve años y nunca dar noticias. Y porque ahora, vuelve como si nada y pide convertirse en ese padre que rehuyó ser hace mucho tiempo»

«¿Ya no lo amas?»

«No. Lo amé hace tiempo y tú eres el fruto de ese amor, pero ahora está todo acabado. Amo a Regina, ¿lo comprendes?»

«Sí» dijo con una sonrisa «Yo también la quiero. ¿Eso quiere decir que iremos a vivir a Storybrooke?»

Emma sonrió y pegó su frente a la de él.

«Oh, sí. Y seguiré ganándote en las batallas de bolas de nieve»

«¡Bah, ya lo veremos!»

Se echaron a reír, y en ese preciso momento entró Regina.

«Ya está, eres libre»

«¡Gracias a Dios! Venga, rápido, ¡vamos antes de que cambien de opinión!»

Emma saltó de la cama y se puso su ropa a gran velocidad, después salió del hospital en compañía de Regina y Henry.


El regreso se hizo en silencio. Y aunque las cosas habían sido puestas en claro entre Emma y Henry, la joven aún tenía miedo de que Neal se entrometiera entre ella y su hijo. Henry no había ocultado su interés por él…Lo que ella se temía.

«Emma, ¿quieres que me quede?» le preguntó Regina en el umbral de la puerta

«Sí, me gustaría. ¿Vas a volver a la facultad?»

«No, he avisado a los compañeros que me ausentaré por unos días»

«Muy amable»

«No pienso estar alejada de ti durante en esta situación»

«Gracias otra vez»

«Esta noche cocino yo, tú descansa. ¿Has podido hablar con Henry?»

«Sí»

«¿Y?»

«Ha ido bien, pero…quiere conocerlo»

«Era lo previsible. Pero no te preocupes, no se alejará de ti»

«¿Quién sabe? Lo podría llenar de regalos…»

«Es inteligente, sabe por lo que has pasado, sabe lo que tu ex ha hecho…»

«Sí, pero sigue siendo su padre…»

«Todo irá bien. Si Neal es inteligente, cosa que dudo, no volverá a tu hijo en tu contra, él no tiene los medios»

«Entonces, ¿lo has visto?»

«Sí y….sinceramente lo siento por ti»

«¿Por?»

«Por haber tenido tan mal gusto en materia de hombres»

Se echaron a reír en el momento en que Henry hizo su aparición.

«¿Qué ocurre?»

«Nada, libero tensiones, creo…Venga, ven, ¿qué te parece día de tele con plato made Regina?»

«¡A favor!» dijo con entusiasmo el pequeño que se hundió en los brazos de las dos mujeres. Neal podía intentar quitarle a su hijo, pero nunca podría borrar esos nueve años durante los cuales ha sido ella la que se ha ocupado de él.


La noche transcurrió en la mejor de las atmosfera y Emma casi olvidó por completo a Neal.

Pero la realidad fue muy diferente a la mañana siguiente y tras haber dormido amorosamente entre los brazos de Regina, y tras haber compartido un delicioso desayuno con ella y Henry, Emma dejó claro que no iba a quedarse encerrada en su apartamento. Así que decidieron dar una vuelta por el parque que había cerca del inmueble.

Sentadas una al lado de la otra, mirando cómo Henry se columpiaba, no soltaron palabra. Dadas de la mano, miraban afectuosamente al pequeño hacer sus cabriolas hasta que Regina rompió el silencio.

«Es feliz, lo ves»

«Lo sé»

«No hay ninguna razón para que se marche» subrayó Regina

Y antes de que Emma pudiera responder, vio a lo lejos una silueta familiar.

«Oh, no…» suspiró atrayendo la mirada de Regina hacia la misma dirección.

Neal se acercaba, lanzando de paso una mirada a Henry que aún no lo había visto. Regina sintió la mano de Emma crisparse en la suya.

«Emma»

«…»

«Estoy contento de ver que estás mejor»

«No se puede decir que sea gracias a ti»

«Escucha, nunca he querido esto, lo sabes»

«¿De qué hablas? ¿Del hospital o de tu huida?»

«…»

«¿Qué haces aquí?»

«Me gustaría conocer a Henry. Supongo que ya estará al corriente…»

«Ni de broma» Emma echó un ojeada hacia los columpios y, felizmente, Henry parecía no haber visto la llegada de Neal.

«Emma, escucha»

«Debería marcharse» dijo Regina diplomáticamente

«¿Y usted por qué se entromete?»

«¡Hey! ¡Háblale bien!»

Neal sonrió

«Entonces, es verdad…Te has vuelto lesbiana…»

«Sí, Neal, me curé de los hombres gracias a ti» dijo ella irónicamente, pero él perdió su sonrisa, herido en su ego masculino, y puso una dura mirada.

«No podrás alejarme de él»

«Lo sé. Seguirás arruinándome la vida hasta conseguir lo que quieres»

«…»

«Además, Henry desea conocerte» soltó ella al final

«¿De verdad?»

«Calma tu alegría, es pura curiosidad. No está dispuesto a mudarse contigo, y yo no lo permitiría»

«…»

«¿Mamá?»

El pequeño estaba justo detrás de Neal, este se dio la vuelta y ofreció una sonrisa incomoda a Henry.

«Henry…Te presento…a Neal, tu padre»

«Hola, chico» Neal le tendió la mano que Henry estrechó suavemente «¿Quieres que caminemos un poco?»

Henry lanzó una mirada interrogadora a su madre que le señaló su aprobación. El pequeño siguió entonces a Neal a unos treinta metros más lejos, a un banco que ninguna de las dos mujeres perdió de vista.

«¿Estás bien?» preguntó Regina

«Tendré que estarlo. No pensaba que este día llegaría…Verlos a los dos charlando…es duro»

«Lo imagino…Emma, lo siento»

«¿Por qué?»

«Todo es por mi culpa. Yo le conté a August…Le dije que tenías un hijo»

«…»

«Compréndelo, tenía que llevar sola nuestra historia secreta…Estaba sola, mientras que tú tenías a Ruby. También quería a alguien con quien poder desahogarme. A quien poder contarle mis dudas, mis deseos, mis miedos…Nunca pensé que todo llegaría tan lejos. Si no le hubiera dicho nada a August sobre Henry, nunca lo habría mencionado y Neal nunca se habría enterado. Todo es por mi culpa, lo siento»

«Regina…Lo entiendo. Yo tampoco estuve muy perspicaz: nunca pensé, por un segundo, que para ti también era un duro fardo. Como has dicho, yo tenía a Ruby para apoyarme, aconsejarme, pero tú…Nunca me lo planteé. ¿Sabes? Siempre he dicho que nada llega por azar. Quizás todo tenía que ocurrir así. ¿Quién sabe? Quizás en un futuro esta mentira me habría carcomido y al final habría acabado por contarle a Henry la verdad, y se lo habría tomado mal. A lo mejor incluso me habría rechazado violentamente…»

«…»

«Lo que quiero decir es que…no te culpo. Tenía que hacerse…Estoy contenta de no tener que afrontarlo sola»

Se sonrieron, antes de volver a poner su atención en Henry y Neal que parecían metidos en una gran conversación.


«Entonces…eres mi padre…» dijo el muchacho

«Sí…Estoy contento de conocerte»

«No siempre ha sido así…»

«Tu madre ha debido contarte su versión de la historia, ¿puedo contarte la mía?» Henry asintió «Éramos jóvenes, muy jóvenes. Sinceramente pensábamos que saldríamos de cualquier situación solo por el hecho de estar juntos. Pero la vida es mucho más complicada que eso. Y cuando tu madre me dijo que estaba embarazada, tuve miedo. No de convertirme en padre, sino de no poder satisfacer tus necesidades como hubiera querido. Pensaba convertirme en un padre admirable e intachable…Y ese embarazo tan rápido no estaba planeado, ni por mí ni por tu madre. No me sentía listo para convertirme en el buen padre que esperaba ser para ti»

«…»

«Escucha, sé que es inexcusable, pero…He cambiado. Hoy me gustaría compensar el tiempo perdido, hacer las cosas bien»

«¿Qué haces en la vida? Porque mi madre me dijo que eras bombero»

«Soy empresario»

«Oh…»

«Sí, es menos heroico que bombero, seguro…Pero ahora mi empresa va bien y vivo decentemente. Tengo un bonito apartamento en Nueva York, podrías venir a verlo si quieres»

«…»

«¿No?»

«Yo…creo que no»

«¿Sabes? No porque tu madre diga que no, debes hacer lo que ella diga. Si quieres pasar un tiempo conmigo para conocernos, podemos arreglarlo. Me gustaría pasar más tiempo contigo»

«No lo sé, ya estamos hablando, también está bien así»

«Sí…Si nos entendemos bien, quizás haya un modo de hacer las cosas»

«¿Cómo qué?»

«Como alternar entre tu madre y mi casa. Adorarías Nueva York»

«Estoy bien aquí. Además, pronto nos vamos a vivir a Storybrooke con Regina» dijo alegre el pequeño

«Regina…Es la mujer que está con tu madre, ¿no?»

«Sí»

«¿Hace cuánto que salen?»

«Un poco. Pasamos Halloween y Navidad juntos, estuvo genial»

«¿Te gusta mucho, eh?»

«Sí, es buena conmigo, y ¡cocina super bien!»

«¿Y a tu madre también le gusta mucho?»

«Sí, algún día se casarán»

«¿Q…qué?» lanzó una mirada hacia las dos mujeres sentadas en frente, que estaban charlando «Henry…¿desde cuándo a tu madre le gustan las mujeres?»

«No lo sé, hace ya tiempo. Yo también lo encuentro raro, porque…bueno, porque ella me tuvo con usted…»

«Raro, eh…¿No te molesta dos mujeres juntas?»

«No, realmente no, están bien juntas…»

«¿Te parece que nos volvamos a ver en unos días?»

«No lo sé…Pronto serán las vacaciones…»

«Por eso, podremos conocernos. Venga, dime cuál es tu deporte preferido»

«No soy muy fan del deporte»

«¿Qué te gusta?»

«Me gusta leer y dibujar»

«Oh, bien…¡A mí me gusta el béisbol! ¡Algún día podemos hacer algunos pases!»

«Bueno…»

«Ves, hay muchas cosas para hacer juntos. Y ahora que estoy aquí, me gustaría de verdad aprovechar»

«…»

«Henry, no sé lo que ha podido decirte tu madre, pero créeme, no quiero hacerte daño, al contrario. Quiero que seas feliz»

«¡Pero soy feliz con mi madre y Regina!»

Neal hizo una mueca y posó su mano sobre el hombro helado del pequeño

«Ya veremos eso más adelante, ok, se hace tarde, seguro que ya es la hora de cenar, ¿quieres una pizza?»

«No, gracias, además ya tenemos prevista la cena»

El pequeño se levantó, Neal hizo lo mismo.

«Ok. ¿Henry?»

«¿Hm?»

«¿Te gustaría que nos volviéramos a ver?»

«Sí, ¿por qué no?»

«Bien, es todo lo que necesitaba escuchar»

Acompañó a Henry hacia el banco donde estaban las dos mujeres. Regina lo tomó de la mano.

«Ven, Henry, nos adelantamos nosotros» dijo dejando a Emma y Neal a solas.

«Es un chico muy bueno»

«He puesto todo de mi parte»

«Emma…Ese chico necesita un padre»

«¿De verdad? ¿Y desde cuándo?»

«Desde que vive con dos mujeres»

Emma soltó una ligera risa irónica

«¿En serio? ¿Piensas que eso lo va a afeminar? Aterriza»

«No es sano para él»

«Él está muy bien»

«Le gustaría volver a verme»

«¡Qué bien!» dijo alejándose

«¡Emma!» ella se giró «No hemos acabado»

Emma no prestó atención a las pseudo amenazas de Neal y se marchó hacia su casa, dejando a Neal solo.

Si hubiera sabido, si hubiera podido creer que esa sencilla frase provocaría lo que iba a venir, habría prestado más atención. Las cosas iban a complicarse y más rápido de lo que pensaba.