La búsqueda
Simons recorría las calles como loco junto con Remus manteniendo los ojos bien abiertos, se había unido a la búsqueda de Harry y Hermione apenas Dumbledore les avisó lo que sucedió.
—¿Dónde puede estar es muchacho? —Preguntaba Remus con interés— Oye tú¿No te das una idea?
—Eso intento. Supongo que a mi casa pero ignora donde vivo.
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Hermione se abrazaba de Harry un poco asustada ya que no estaba acostumbrada a volar. Harry se mantenía por encima de las nubes intentando no solo escapar para llegar al castillo, sino de disfrutar al mismo tiempo de la brisa que hace mucho había olvidado como se sentía.
—Ha… Harry. Seguro sabes a dónde vamos.
—Por supuesto. Acabamos de pasar la estación de Londres, estamos sobrevolando el camino del tren y…
Los chicos comenzaron a descender. Harry perdió por completo el control de la escoba Y Hermione gritó:
—¡Harryyy!
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—¡Harry!
El chico de cabello azabache despertó con la visión de una Hermione muy diferente a la que había visto hace unos momentos. Se levantó de inmediato del asiento en que estaba sentado, recostado en las piernas de su amiga y miró a su alrededor. Su escoba estaba en su mano, pero estaban en el interior de un vagón del metro medio vacío.
—¿Qué sucedió?
—Te quedaste dormido en el metro y… ¡Hablas!
—¿Cómo?
—Desde que fui a buscarte hablabas en murmullo y te comportabas como cuando estabas enfermo. Me habías asustado.
—Pero… volábamos y… Voldemort. ¿No fue real?
—Te conté sobre lo que me enteré de Voldemort en tu casa, pero creo que no me entendiste muy bien. Solo comprendiste que necesitábamos regresar a Hogwarts y te acompañé para que tomáramos el metro juntos.
—¿Puedes recordarme lo que me dijiste?
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Un grupo de DMT era sometido por una parte de la brigada especial del Ministerio. Unos estaban asombrados y no entendían lo que pasaba, otros gruñían sabiendo perfectamente el motivo de su detención.
—Estos son los últimos, señor. —Le decía uno a Fudge.
—Interroguen a cada uno. Hagan que confiesen, recibimos de fuente confiable que por lo menos la mitad de este comando ha estado sirviendo a Tom Ryddle.
El anciano director de Hogwarts se encontró con su amigo pero no parecía haber llegado solo para saludar.
—Albus. Ya tenemos a varios elementos buscando a los chicos, y llamamos a las estaciones de metro y transporte si los ven.
—Perfecto.
—Es difícil creerlo¿cierto?
—De qué hablas.
—De Harry por supuesto. No me imaginé que Ryddle lo hubiera mantenido en vigilancia constantemente como sujeto de pruebas.
—Tampoco yo.
—Tu amiga Gylman¿dónde está?
—¿Un motivo en especial?
—No nada. Solo se me ocurría que alguien cercano a ti pudo haber ayudado a vigilar a Harry este tiempo, ya que confías demasiado en Snape, y tengo que admitir que yo también después de lo que ha ayudado.
—Pues te he dicho que yo también confío en ella así que solo deja de insinuar.
—De acuerdo.
—No creo que Ryddle necesitara vigilantes en Hogwarts, quizá los tuvo, pero ya no.
Dos oficiales llevaban a un DMT tomado de la espalda tras convencerlo de entregarse.
—Señor. Escuche lo que este tipo tiene que decir. ¡Vamos, habla!
—Está bien. No son los primeros que están buscando a ese chico. El aviso nos llegó por una frecuencia de Ryddle. Todos los mortífagos, y no solo los que estamos en DMT lo están buscando, no tardaremos mucho en encontrarlo. Dejen de perder el tiempo.
—Eso no es todo señor. Un oficial DMT se dio a la fuga esta noche. Escapó.
—Búsquenlo. Esto no lo haría Ryddle es solo por un chico¿cierto Albus?
—No, Cornelio. Harry es solo el resultado de una pequeña muestra, parte de un plan que Tom ha elaborado desde hace década y media. Uno que ha retomado y no piensa dejar. Tenemos que apresurarnos si no queremos que ese plan se lleve a cabo.
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—¡Qué dices!
—Ya te lo había dicho en la tarde. Ese Voldemort te dio algo para que te volvieras así cuando eras un bebé, lo hizo después de matar a tus padres.
Harry no podía creerlo y es que realmente no lo hacía. Por la tarde escuchó algo diferente de Hermione, pero como ella había sugerido, temporalmente había caído en una enorme recaída. Recaída, muggles – magia. ¿Cuál era la realidad?
—No sé en que creer ya. Ahorita solo me preocupa Voldemort.
—¡Harry, mira!
En el otro vagón dos personas sostenían unas fotografías y preguntaban a los pasajeros sobre el paradero de quienes estaba buscando, por el uniforme uno era inconfundiblemente: un oficial DMT, el otro vestido de negro, quizá era…
—Escondámonos. —La apresuro Harry.
El hombre vestido de negro alcanzó a verlos pasarse al otro vagón, y él le indicó al oficial que le siguiera. Pronto Harry y Hermione estaban corriendo de vagón en vagón siendo seguidos por esos dos hombres.
—¡Detengan a esos chicos! —Gritó el oficial.
Un hombre, de esos serviciales a la ley que nunca faltan alcanzó a sostener a Harry de la cintura. Hermione se frenó exigiendo que soltara a su amigo.
—¡Déjelo en paz!
—No sé que hicieron señorita, pero es mejor que se entreguen a la autoridad… ¡Ah!
Harry se libró cuando la chica le dio en la espinilla de su captor.
—Gracias.
—¡Vámonos!
«Atención pasajeros, estamos por llegar a la estación de Londres» —Anunciaron por el intercomunicador.
—¡Tenemos que bajarnos inmediatamente!
"¡Bang!"
Los muchachos ensordecieron al escuchar ese disparo, también por la gente que comenzó a gritar. Desesperado y harto de esa persecución, el oficial sacó su arma y disparó al techo.
—¡Basta de juegos tontos, entrégate Potter y dejaremos ir a tu novia!
El vagón se frenó de inmediato provocando que todos los que iban de pie cayeran al suelo, incluso el dúo de mortífagos. Harry y Hermione se levantaron siendo los primeros en salir del metro, este se había detenido de emergencia al escuchar el disparo.
—¡Tenemos que huir de ellos y buscar la manera de llegar a Hogwarts! —Le explicó Hermione.
—¡Supongo que queda descartado tomar el andén 9¾, verdad!
—¡Querrás decir el andén nueve de la sección tres y cuatro, solo durante las vacaciones!
—¡Qué decepción!
Dos personas vagaban por la estación, uno se veía un tanto fastidiado, mientras que el otro recorría con la mirada a todas partes.
—Simons¿no crees que el director puso sobre aviso a los medios de transporte?
—Cómo sabes que no los subieron antes de mandar el aviso.
—¡Sirius! —Gritó alguien a lo lejos.
Harry y Hermione corrían todo lo que podían siendo seguidos de cerca por la pareja de mortífagos.
—Tú ganas. —Exclamó Remus al mismo tiempo que corría al lado de su amigo para auxiliar a los muchachos.
Sin inhibiciones, los otros dos disparaban contra ellos intentando alcanzarlos.
—¡Deténganse!
Los cuatro salieron de la estación dirigiéndose al estacionamiento para subir en la camioneta de Remus.
—¿Cómo es que te metiste en esto Hermione? —Le recriminó Remus mientras la subía.
—Me ayudó el señor Black.
—¿Simons?
—Te juro que no sé…
—¡Sirius! —Gritó Harry. Simons había caído antes de subir al vehículo, herido por una de las balas de los DMT en el abdomen.
Los mortífagos se acercaban y los muchachos intentaban auxiliar a su amigo.
—¡Lárguense!
—¡No podemos dejarte así, Simons! —Reclamó Remus.
—Claro que pueden. La vida de esos muchachos vale más que la mía. ¡Váyanse!
—¡No, Sirius! —Gritó Harry antes que Remus lo obligara a subir para arrancar el vehículo.
Los mortífagos corrieron a su propio transporte, pero el que estaba de negro le indicó al DMT.
—¡Tú avísale al señor Ryddle!
Pisando el acelerador, el tipo dejó a su compañero quien tomó su frecuencia para contactarse al cuartel. Una vez terminada su transmisión se dirigió a paso sereno hacia Black quien seguía vivo quejándose de la herida que causaba su efecto más rápido.
—¿Me recuerdas, Black?
Se trataba de uno de los guardias de nueva Alcatraz. Black lo había conocido cuando estuvo preso un tiempo en ese sitio.
—Vete al diablo. —Le recomendó Simons— Si no fuiste capaz de darme miedo en ese entonces¿crees que me darás miedo ahora?
—Salúdame a Pettigrew. —Se despidió apuntándole con un arma.
Black se quejó poco después de escuchar el disparo, cuando el cuerpo sin vida del oficial cayó sobre su herida.
—¡Lo siento mucho! —Se disculpó Fudge apenado corriendo con sus hombres a la escena. —Nos llamaron de aquí sobre un tiroteo, pensamos…
—¡Un mortífago está persiguiendo a Remus y a los chicos! Deténganlos.
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—¡Profesor Lupin, nos alcanzan! —Chillaba Hermione.
—Mi camioneta no da para tanto. ¿Cuánto tenemos de probabilidades que no nos alcancen?
—No lo sé —respondió Harry, poniéndose de pronto nostálgico—, pero mis padres murieron en una persecución.
Atrás de ellos, el mortífago sacó el arma y al mismo tiempo que conducía centró los impactos en los neumáticos, le dio a los dos traseros y los muchachos perdieron velocidad.
—¡Nos tienen!
—Esto es mi culpa —Mencionó Harry.
—No te lamentes.
—¡Cuidado! —advirtió Hermione.
Fue demasiado tarde, Remus no fue capaz de mantener en control del vehículo y se dieron contra un árbol. Hermione se había puesto el cinturón de seguridad por lo que solo se desmayó de la impresión a diferencia de Harry y Remus que se dieron el golpe. Remus recibió la peor parte al darse contra el parabrisas.
El mortífago salió de su vehículo y se fijó en el interior de la camioneta. Abrió la puerta y tras verificar que siguiera con vida, tomo Harry y se lo llevó. Hermione comenzó a volver en sí justo a tiempo para ver a donde se dirigían aunque era demasiado tarde. Ryddle tendría a Harry dentro de poco.
Devil Lady Hitokiri - Je, gracias y lamento no haber respondido tu review, como digo, eso está próximo a aclararse.
Rory Granger - Gracias. Lo haré.
As Black - Lamento de tu pie, espero que estés mejor. Lamento ir tan rápido, pero hay muchas cosas de "El Vigilante" que publicaré por lo que intento no tardarme mucho. Gracias de todas maneras
Próximo - Lord Ryddle
