Cap. 20 La decisión de William Turner

Una vez que leyó la carta, Turner permaneció un segundo desconcertado…miró a Jack, luego a Jonathan…

Jack lo miró de nuevo y le dijo:

- Bueno…en vista de que todo está aclarado…sería mejor que…nos adelantemos para irnos en cada uno de nuestros navíos: tú te vas con Jonathan, yo con Jeremy y tú vuelves al fondo del mar para no regresar en otros diez años, ¿savy? Hijo, será mejor que no hagamos esperar a tu madre, seguramente ella estará alistando todo para que nos vayamos lejos…

Iba a avanzar cuando Turner se le hizo adelante rápidamente, aprovechando la propiedad de ser un inmortal.

Jack hizo un ligero gesto y añadió.

- Según veo…no te agrada mi explicación sobre el plan, ¿cierto?

- No es eso…es sólo que…a pesar de que sé la verdad, no puedo dejarte ir así como así, ¿cierto, Jeremy?

Jeremy permaneció en silencio.

Jack increpó.

- ¿Puedo saber de qué está hablando el capitán del Holandés?

- Díselo, Jeremy…dile que tú y yo tenemos un trato en el que tú me ayudarías en cierto asunto…a cambio de tu vida…

Jack Sparrow lo miró con ironía y se le acercó:

- Vaya, vaya- continuó caminando a su manera tan peculiar de hacerlo- sabía que como…capitán del Holandés…debías tener otra clase de atributos, pero…el de ser un traidor…no lo conocía, ¿savy?

- No soy ningún traidor, Jack…sólo…soy un desalmado…no tengo corazón…y lo único que me interesa…es terminar con esa maldición…

- ¿Es lo único que te importa?- señaló Jonathan- ¿Ya te olvidaste del gusto que sentiste cuando conociste a tu hijo tras diez años bajo el mar? ¿Ya no te importa saber que tienes un hijo que sólo esperaba poder reencontrarse contigo, para decirle a todo el mundo que su padre era el capitán del Holandés…y que quizás alguna vez podría navegar con él?

- Por eso quiero romper la maldición- dijo Will Turner- ¿Acaso crees que es muy fácil vivir bajo el mar, pensando solamente en el momento de volver a ver a mi hijo? He vivido diez años bajo el océano con el dolor, la rabia y la desesperación de pensar que la mujer que tanto amé había estado con quien yo pensé que era mi mejor amigo…y luego…dudar que mi hijo lo fuera realmente. Por eso quiero romper la maldición…porque ahora que sé toda la verdad, sólo quiero recuperar el tiempo perdido al lado de mi hijo…al lado del hijo que tuve con la mujer que más amé en mi vida.

Margaret Montgomery escuchó esas palabras y se dio cuenta que jamás Turner dejaría de amar a Elizabeth Swann. Que, si quizás, en algún momento, había albergado la posibilidad de ser alguien importante para él, aquella idea quedó totalmente descartada con la declaración reciente del capitán del Holandés.

- Aclárame entonces, Jeremy…¿en qué momento te aliaste con Turner…y decidiste darle la espalda a tu propio padre?

- No, padre…no te doy la espalda…sólo no te lo dije porque…porque esperé que el capitán del Holandés entendería todo después de escuchar la verdad sobre Elizabeth Swann y tú…pero según veo, el capitán Turner es un desalmado y de nada ha servido lo que le has contado.

- Eso es lo que veo…como tú no quieres a tu hijo, Turner, te da igual apartar a un padre de su hijo.

- No vengas a dar lecciones de moral, Jack- señaló William- no me vas a decir que tú has estado pendiente de tu hijo todo el tiempo.

- No…pero lo estuvo su abuelo…además, tuvo a la mujer más hermosa y la mejor madre…Rebecca Morgan…así que yo siempre confié que ella haría de él un hombre en toda la extensión de la palabra…ella es incluso mejor que Mary…así que el amor de esas dos mujeres ha nutrido el corazón de Jeremy Sparrow…¿savy? En cambio…¿tú puedes decir que a tu hijo lo ha nutrido suficientemente el amor de una madre? ¿Acaso tu hijo ha podido sentir de tu parte algo de amor?

- Es verdad- dijo Jeremy- tu hijo incluso habría sido capaz de acabar contigo con tal de vengarse por tu forma de tratarlo.

Turner dijo a su hijo.

- ¿Habrías sido capaz?

- Sí…-aseguró Jonathan Turner- habría sido capaz de enterrar esta daga en tu corazón con tal de vengar tu desconfianza hacia mi madre…incluso ahora…no lo pongo en duda, porque no has desistido en tus dudas…

- De Elizabeth ya no puedo dudar…sigo sufriendo después de lo que Jack me ha contado pero…

Montgomery intervino:

- ¡Déjense ya de monsergas y sentimentalismos! Será mejor que actué, capitán Turner…si tantas ansias de mantener cautivo a los Sparrow tiene…hágalo de una buena vez.

- ¡Usted cállese!- gritó Turner a la mujer.

- ¡Eso es lo único que sabe hacer! ¡Gritar! Haga algo al respecto…no sólo amenace…actúe ya…

Will miró a Montgomery con una mezcla de deseo y de ira…pero la mirada de Margaret alcanzó a rozar algo de las fibras más sensibles del capitán del Holandés…eso provocó que William dudara un poco al respecto, pero luego, se decidió a actuar.

- Vamos…Jack y Jeremy vendrán con nosotros- dijo a su tripulación.

Mc Henry escuchaba todo. Luego añadió:

- ¿Y qué de mí? Jack Sparrow…te pagué mucho para que encontraras a aquel que interferiría en mis planes para encontrar el tesoro…y acabaré contigo si no cumples…

- Pues…lo siento, Mc Henry pero…este trato…va a tener que esperar porque…el hombre que buscas…no puede ser atrapado tan fácilmente, ¿savy?

- Ah, ya veo…te refieres al capitán del Holandés…siendo así…capitán Turner…usted y yo podríamos aliarnos, en vista de que…yo quiero acabar con Jack…y quizás usted también quiere quitarlo del camino, así que…

- Ni lo piense- dijo Will- este asunto sólo es entre Jack y yo…

Montgomery señaló:

- ¿Acaso no me dijo que me necesitaba?

- Usted me ayudará…pero no la necesito exactamente como usted se imagina, Montgomery…

- Ya verá si no me va a necesitar, capitán Turner…-resopló.

William sólo la escuchaba. Estaba confundido y Bootstrap Bill Turner lo escuchaba, apenas creyendo en la actitud del capitán del Holandés.

Mientras tanto, Beckie llevaba a Adalida hacia donde estaba Alí.

- ¿Estás segura que está aquí?- preguntó.

- Por supuesto…¿acaso desconfías de mí, princesa?

- No es eso…es que…está muy lejos…y ya estoy cansada.

- Pues aún falta un poco…así que vas a tener que aguantar un poco más.

Al tiempo que avanzaban hacia su objetivo, Adalida preguntó a Beckie:

- ¿Cómo haces?

- ¿Para qué?- indagó Beckie.

- Para ser mujer…y al mismo tiempo tener ese carácter…ser tan ruda también…

- No soy ruda…sólo trato de ser fuerte…me han hecho mucho daño, Adalida…

- Y…me supongo que…ese daño tiene nombre y apellido…-observó la princesa.

Aquella pregunta asombró a Beckie.

- ¿A qué te refieres?

- Tú me entiendes perfectamente…sabes que me refiero a Jack Sparrow…

- Pues…en parte…no te niego que Jack me ha hecho ver mi suerte…pero…es el hombre que amo…y amaré toda mi vida…y si no fuera por lo que me ha hecho, no me habría dado cuenta de que él también me ama, aunque lo niegue. Pero, no ha sido sólo él, la vida de pirata ha sido difícil. Yo era una muchacha decente, me iba a casar con Jack, que también era un buen hombre, en su momento…sólo que…por otras circunstancias, no pudimos unirnos.

- Ya veo…¿y te arrepientes de ello?

- No, Adalida…Jack y yo somos libres…vamos de aquí para allá cuando queremos…sin compromiso…quizás por eso nos amamos tanto…y también quizás por eso nos hacemos sin querer tanto daño…pero sé que nunca nos destrozaríamos…

Por fin, llegaron al poblado donde estaba Alí escondido.

Beckie se adelantó. Entró en aquella pequeña cabaña y dijo:

- Alí…aquí estoy.

El príncipe se levantó y le preguntó:

- ¿Qué sucedió?

- Sobre Jack, aún no lo sé pero…te tengo una sorpresa.

- ¿Qué sorpresa?

Adalida entró despacio a aquella habitación, apenas iluminada con un quinqué.

En cuanto la luz le permitió ver con mayor claridad, distinguió a la muchacha:

- ¿Eres tú, princesa?

- Sí…soy yo.

Se acercó lentamente para tenerla frente a él…entonces, la tomó en sus brazos y ambos se fundieron en un beso ansioso y apasionado.

Beckie sonrió levemente. Aquella pareja se veía sumamente enamorada. Pero algo muy dentro le reveló que Jack estaba en problemas. Así que se refugió en un extremo de la isla donde estaban, tomando en sus brazos a su pequeño hijo.

- No te preocupes, hijo…vamos a encontrar a tu padre…y estará sano y salvo…

En el navío de Turner, en uno de los calabozos, encerrados por separado, reñían y se culpaban uno al otro padre e hijo Sparrow:

- ¡ Mira el problema en el que nos metiste, Jeremy!- gritaba Sparrow con las manos sobre las bisagras de la celda.- Yo tenía ya todo planeado: Turner y Jonathan se reencontrarían…tú y yo nos reuniríamos con Beckie y con tu hermano, libraríamos el califato de Alí de las manos de la corona…y nos apoderaríamos del tesoro…pero no…tenías que aliarte con William Turner…¿puedes explicarme en qué estabas pensando cuando hiciste eso?

- No te pongas así, Jack Sparrow…

- ¡Más cuidado con la forma en cómo me hablas, Jeremy! A pesar de que no he estado contigo en algunos…momentos importantes- dijo ceremoniosamente- sigo siendo tu padre, ¿savy?

- Mi padre…sí…lo admito…aunque no quisiera…sigues siendo mi padre. ¿Tienes alguna idea de lo que ha sido tener que soportar que me digan mil y un cosas desagradables por causa tuya…y tener que aguantar las bofetadas de centenares de mujeres despechadas a las que les hayas causado algún daño?

- No han sido tantas- sonrió Jack.

- Las que hayan sido…

- No puede ser tan malo…-sugirió Jack tratando de minimizar el asunto.- Jeremy…es parte de ser un Sparrow…eso no puedes evitarlo. ¿Crees que eres el primero al que le pasa esto? ¿Crees que fue fácil para mí lidiar con cosas como esas cuando tu abuelo, Teague, hacía y deshacía, sin importarle que su hijo era un corsario de la corona inglesa?

- ¿Tú eras un corsario de Inglaterra?- preguntó Jeremy.

- Creo que vas a poder contarle muchas cosas mientras estás aquí- dijo Montgomery que estaba encerrada en otra celda.

- ¿Qué hiciste de malo para que Turner decidiera encerrarte? Pensé incluso que tú y él…

- Para nada…ese hombre vive totalmente amargado por el recuerdo de Elizabeth Swann…

- Eso quiere decir que…te interesa, ¿cierto?

- ¿Qué te hace pensar eso?

- Pues…actúas como toda una mujer dolida y enamorada, ¿savy? Así que…quizás yo pueda hacer algo por la causa.

- ¿Tú? Pero si no puedes conseguir siquiera que Beckie vuelva a creer en ti, aunque te le hinques y le reces durante toda una noche.

- Quizás no necesito eso, porque lo mío con Beckie es diferente…pero Turner está hecho de otra madera…aunque él niegue tener sentimientos, los tiene…si pudiéramos ver su pulsante corazón ahora mismo- señaló- veríamos un corazón sumamente atormentado por los recuerdos, el amor de padre, una horrenda maldición y una fiera pasión…

- Por Elizabeth- añadió Margaret.

- Quizás no…los ojos de Turner centellearon de nuevo cuando te vio hace un rato…y eso sólo le pasaba con Elizabeth…así que…quizás estés por buen camino.

Jonathan pensaba.

- Oigan…no podemos estar aquí, de brazos cruzados, hay que hacer algo.

- Si no tuvo compasión de su propio hijo…¿la tendría de nosotros?

- Me encerró porque no sabe qué hacer- dijo Jonathan- pero no porque me odie. No puede odiarme porque soy lo único que le queda de aquel amor…y si según como dijo, está buscando el tesoro, es para librarse de esa infamante maldición tan sólo para poder pasar tiempo conmigo…así que…dudo que me haga daño.

- No estés tan seguro…yo ya lo creo capaz de todo- aseguraba Margaret.

- Es porque no lo conoces bien…-dijo Jack- estoy seguro que habrá algún momento en el que Turner recapacite y nos ayude a lograr el objetivo. Sólo espero- insinuó con preocupación- que no sea demasiado tarde para eso…