Mi Fantasía, Mi realidad
Capitulo 21
¡Aiya! A todos, cortito por que el tiempo apremia, así que no responderé a sus review ahora, igual este capitulo será de transición, espero que les guste, aunque tuve que cortarlo antes o se hacía muy largo. Ya tengo el que sigue así que dentro de esta semana lo pongo, sin más digo que LODR es de Tolkien y no rematen por que tengo muchas cosas en la cabeza y me va a estallar, en el próximo va a ver más movimiento (que mala) ¡nos vemos!
Recuerden lo que esté escrito así: Mi Fantasía…: es quenya, besos.
Hada
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Habían recorrido todas las fronteras de los distintos reinos. Las pocas personas que aún quedaban vivas después de los ataques se acercaban a ellos pidiendo ayuda por la perdida de todo lo que tenían por culpa de la avalancha de orcos que pasaban encima de ellos matándolos sin consideración, destruyendo todo y arrasando con sus vidas.
Aragorn había mandado a llamar a los montaraces de las tierras lejanas para que lo ayudaran en esta expedición de reconocimiento de las distintas tierras y fronteras de cada país, ya que después de estos tres largos años desde la guerra del anillo el reino y los distintos pueblos habían crecido de una manera asombrosa, así que, además de sus compañeros de viaje que siempre han estado a su disposición, junto a Elladan y Elrohir, siendo parte de ellos, había partido con Faramir, Legolas y un sequito de soldados de Rivendell que le había dado Elrond para su protección. También las noticias habían llegado a los montaraces del Norte, aunque le había dado toda su disponibilidad al rey junto con su lealtad de por vida, Aragorn nunca los retuvo, más ellos siempre estaban ahí para él, al igual que Imrahil, Príncipe de Dol Amroth que combatió junto a Eomer en la ultima guerra del anillo. Aragorn había mandado una carta para darle a conocer la situación, al mismo tiempo para avisarle sobre el concilio que se haría en algunas semanas, este sin más partió a Imladris con un sequito de elfos que había mandado Elrond para su protección, más algunos de sus soldados.
-Bueno, al parecer Eru no nos quiere dejar respirar tranquilos- dijo el rey de Dol Amroth mientras partía hacía una difícil travesía que se acercaba- aunque no dejaría a sus compañeros solos en esta oscuridad- pensó el alto elfo mientras aceleraba el paso para encontrarse con Aragorn ya que el viaje era demasiado largo al pasar por montañas blancas y luego por Mindolluín- según su carta se reunirían todos los líderes cerca de Minas Tirith para ver los destrozos que habían dejado el ejercito de orcos cerca de la ciudad blanca, luego de eso irían a Rohan para hablar con el rey de la Marca y tomar rumbos distintos ya que Faramir necesitaba ayuda junto a Boromir que intentaban alejar un grupo exorbitantes de Uruck-hai que se habían hecho de la ciudadela. Ahí lograron acabar con la mayoría del ejército oscuro tomando de nuevo el control de la parte sur de Ithilien y Ermyn Arne, así los orcos y otras bestias que sobrevivieron fueron a parar a Ephel Duath (Montañas oscuras).
Cuando todos estuvieron al tanto de los insólitos levantamientos de estas criaturas, se vieron algo extrañados ya que por ningún motivo atacaban a las grandes ciudades, solo a las aldeas cercanas o poblados que estaban alrededor de estas. Pero lo que más les inquietaba era que a pesar de los destrozos que provocaban parecían estar buscando algo, registraban todo, ya que muchas personas pudieron observar que no mataban al tiro a toda la gente. Primero los arrinconaban y luego los separaban, especialmente a los niños menores de 13 años u mayores de 8 no los atacaban, mas bien los examinaban y si no coincidían al parecer con algunas características que ellos sabían, los desechaban o los mataban como si nada. A pesar de los ruegos de las personas, incluso algunas se atrevieron a preguntar el ¿Por qué? o que estaban buscando para así entregárselos, pero no había respuesta alguna de ellos matándolos al instante y así era con todas las criaturas de las distintas razas y pueblos que atacaban.
Sin más los guerreros se pusieron de acuerdo para ir a Imladris en dos grupos, uno de ellos se adelantaría para ver que tan lastimados estaban las personas de los distintos poblados, mientras que Boromir iba a reportar al Señor de Rivendell lo que había sucedido los últimos días junto a Eomer, Rey de la Marca, y de paso avisar a toda la gente de Rohan y de los pueblos de los alrededores que aún no hayan sido atacados sobre los acontecimientos y que fueran a refugiarse a los distintos reinos o a un lugar seguro, el mas cercano donde pudieran hacer una buena defensa para los suyos, y no se movieran de ahí. Todo esto había acontecido una semana antes que los niños, Ariel, Haidée y Aarón llegaran a Arda, lo curioso era que cuando llegaron ellos, el ejercito oscuro, empezó a crecer de sobremanera además de que se empezaron a agrupar en Gorgoroth y hace poco se dio el aviso de que había movimiento en la torre oscura, Barad – Dur, esto hizo que el concilio tomara un rumbo más preocupante adelantando la reunión de todos los lideres de las distintas razas ya que los ataques empezaron a acrecentarse y fue en ese momento cuando llegaron noticias que el Monte Doom había hecho erupción después de tres años de haber arrojado el nefasto anillo de Sauron a sus fauces. Esto alarmó de sobremanera a todos,… "ya que los cielos empezaron a oscurecerse nuevamente y los aullidos de la negrura de la noche se hicieron más escalofriantes, la luna ya no se reflejaba en las aguas entibiándolas al son del viento y los murmullos de suaves melodías de las hojas empezaron a opacarse cayendo tristemente a la húmeda tierra que se hacía agria a cada día que Arnor no posaba sus rayos sobre ella". Eso fue lo que relato por última vez la dama blanca al ver que la oscuridad aún seguía los pasos de la luz, sin darle sitio para poder existir y que de un momento a otro los atraparía a todos.
Todo esto no estuvo ajeno al otro lado de de los grandes reinos, Bree también había sido atacada, aunque sin mucho éxito ya que habían varios guerreros en su interior. Mantecosa a tales actos mando una carta a la Comarca y a Gondor para avisar lo que estaba pasando a Aragorn y así también prevenir a los hobbits los cuales ya tenían algunos indicios de lo que estaba ocurriendo en las grandes tierras. Sin más se embarcaron hacia Rivendell donde se iba llevar a cavo la reunión, ellos en cierta forma representarían a los suyos, como pudieron observar que otros, mientras emprendían el largo camino, también se dirigían hacia el gran castillo en representación de sus respectivos linajes.
Los primeros en llegar a las tierras del Señor de los elfos fueron los enanos de las cuevas Centellantes en compañía de algunos elfos y hombres provenientes de Minas Tirith, Rohan y Lothlorien, unos días después llegaron los hobbits en compañía de algunos hombres del Norte, los cuales no pusieron en duda el ayudar a su capitán. Los Montaraces hicieron de escolta a los medianos en aquel viaje hasta llegar a Rivendell, donde se encontraron mas de una sorpresa con una inesperada emboscada de orcos, guargos, algunos Uruck-hai, donde fueron recibidos por las espadas, duros golpes de los guerreros errantes y los medianos con patadas, mordiscos y palabrotas que hasta un Valar se hubiera caído de espaldas al oírlas, espacialmente las que no habían en el vocabulario, terminó todo entre risas, empujones e ironías que solo aguantaban los mas duros, o sea los hobbits, por que de material mas duro no podrían superar a los comarqueños, de eso era seguro, se demoraron la semana en que se iba a iniciar el tan ansiado concilio, encontrándose sorprendidos con amigos entrañables y de peligrosas travesías. Más, fue tal la emoción cuando esa tarde se habían encontrado con Gimli, hijo de Gloin, Bilbbo Baggins, el Senescal y el rey de Rohan para luego ir a la cena de bienvenida y el inicio de una nueva hazaña juntos al ver llegar al Rey de Gondor, Lo hijos de Lord Elrond, al príncipe del Bosque negro, al príncipe de Ithilien, a Lord Glorfindel y una serie de soldados, escolta, y montaraces que venían todos como espantapájaros por las diferente batallas que debieron haber tenido. Más las duras noticias que deben de traer a cuestas que fueron alivianadas, por lo menos para el rey da la ciudad de piedra y para Legolas "hoja verde" por la dulce presencia de sus querida compañera, cuando apresuraron el paso para darles las bienvenida con una hermosa sonrisa y un calido abrazo -por lo menos eso pensaron los hobbits al recibir el calido saludo de sus entrañables amigos.
-"La comunidad esta de nuevo reunida"- pensó Frodo al ver a todos juntos dándose abrazos, manos, besos, risas y miradas de alegría mientras se saludaban unos con otros- el hobbits sonrió, más una extraña mirada, pero no molesta, se había posado en su nuca, al principio no quiso dar la vuelta, más cuando sintió que le era conocida, miró hacia el lugar viendo solo pasar tres pequeñas y raudas sombras, pero pudo distinguir la última, por lo menos sus ojos- el conocía esos ojos- se dijo el mediano mientras veía como se perdían en la espesura de los matorrales y plantas, pero una dulce voz lo sacó de su estado viendo de frente a Arwen que le sonreía, cálidamente mientras se inclinada un poco delante de él.
-Alassëa lómë, Almarë. Melda Meldo, Máratulda (buenas noches, mi querido amigo, Bienvenido) -le dijo sonriendo la elfa colocándose a su altura.
-Hiril Arwen, Hantalë, Nan alassëa rienînn, Lady Arwen- gracias, encantado mi reina- dice Frodo con una reverencia mientras le sonríe.
-El tiempo te ha tratado bien, mi querido Frodo, la luz se posa en ti en este momento -le dice en lengua común la elfa mirando al sonriente mediano.
-Es la alegría mi señora, tengo de nuevo a mis amigos cerca de mí, aunque espero que de esto no resulte nada trágico -le dice mientras se pone algo serio.
-Los días se han vuelto duros, fríos y con una carga que aún no entendemos- dijo la elfa con preocupación- más la esperanza y el amor aún siguen latentes, mientras creamos en un mañana y en nuestros amigos- le dijo la reina con ímpetu y voz cálida.
-Nai Eru varyuva bess, rienînn, (que Eru la guarde, mi reina) por su verdad en las palabras- dijo el mediano risueño, a lo que la elfa le paso con cariño una mano por los rizados cabellos y a esto Frodo algo dudoso con el semblante serio le pregunto, - Mi señora, a lo mejor estoy equivocado o la emoción de ver a todos me dejado medio aturdido de felicidad, pero…- dudó el mediano al volver la mirada al lugar donde había visto aquellas sombras y esos ojos- me pareció ver a alguien en ese lugar, sobre los escalones- le dijo el comarqueño volviendo la mirada hacia la reina que miraba también el espacio vació, cayendo en cuenta que de tanta felicidad al ver a Aragorn sano y salvo al igual que Eve a su prometido ( lo siento chicas el principito ya tiene pareja, jejejejejeje) habían dejado a los niños solos. La elfa se asustó un poco mirando hacia varios lados. Ni una señal de los pequeños.
-Dama Arwen ¿sucede algo? -Dice Frodo algo preocupado al semblante de la reina, a lo que ella lo mira respirando profundamente ante de hincarse delante del antiguo portador.
-Frodo, dime ¿por dónde habéis visto irse aquella persona? ¿Por dónde? -Le pregunto algo asustada la elfa mientras miraba hacia el lugar donde habían estado hace un momento las criaturas.
-Frodo algo descolocado, miró el lugar de nuevo, entrecerrando los ojos. Así que no fue mi imaginación, luego devolvió la mirada a la elfa que esperaba la respuesta con ansias- bueno- dijo el mediano- me pareció verlo desaparecer entre los matorrales, hacia allá- dijo Frodo apuntando a un extremo donde se terminaba las escaleras y había un pequeño espacio entre pilar de la estructura y las plantas, por donde pueden pasar, especialmente unos niños. A esto Arwen dando las gracias a un preocupado Hobbits, se levanta rápidamente para ir con Aragorn que la ve llegar con preocupación.
-Melda ¿Qué sucede? -Pregunta preocupado el rey tomando de las manos a su esposa.
-Creo que Eve y yo nos hemos distraído demasiado con tanta alegría esposo mío, tanto, que dejamos a los pequeños solos- dijo la elfa señalando el lugar donde se encontraban con anterioridad.
-¿Estaban aquí? -dijo sorprendido el hombre a la afirmación de su esposa -¿están bien? -preguntó presuroso Estel mientras se acercaba a Legolas.
-Sí, pero me temo que se perderán si no nos apuramos al encontrarlos, no debí haberme distraído tanto- dijo la elfa a su lado.
-No no te entristezcas mi amor, no les pasará nada, no pueden salir de Rivendell sin ser vistos por los guardias, pero me temo que eso sería lo menos que quisiera ya que tienen orden de matar a todo que no se identifique, le dijo algo preocupado el rey mientras llegaba donde su amigo, a esto Legolas y los demás que estaban conversando en ese momento miran extrañado a la cara de preocupación de Aragorn, pero al momento de contar lo que a pasado, se formó una inquietud colectiva donde todos se pusieron alerta para buscar a los pequeños, algunos no sabían quienes eran pero las repuestas se harían esperar, lo primero era encontrarlos, Eve también se lamento el haberlos dejado solos, pero Legolas la calmo yendo juntos en su búsqueda.
Frodo contó por donde los había visto por última vez indicando el lugar por donde se metieron, a lo que Elrohir dijo que ese sendero llegaba a las caballerizas, pero para tomar precauciones, se separaron en tres grupos y se dispersaron por la enorme entrada, patios y jardines que habían en el lugar.
-Espero que Aratan este aún en los establos- pensó Glorfindel preocupado por los pequeños- ojalá vayan hacia allá- pensó en voz alta a lo que Aragorn lo miro de reojo adelantando el paso con su esposa al lado.
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Las ramas golpeaban insistente mente la mayoría de su cuerpo, la velocidad había aumentado rápidamente por la apresurada carrera de Haidée que no decía palabra ninguna mientras aumentaba sus pasos. Los dos niños que iban detrás de la chica no sabían donde iban, completamente ciegos de su destino veían a la niña pasar por las ramas de las enormes plantas como si nada, parecía que la empujaba un fantasma que no la dejaba descansar ya que podía sentirse la acelerada respiración de la pequeña. Enormes Árboles, hojas de todos colores, flores de todo tipo y un montón de vegetación que nunca habían conocido pasaban rápidamente delante, al lado y debajo de sus pies, las insistentes llamadas de Ariel hacia su prima se fueron acrecentando y aumentando de volumen a medida que la chica aumentaba el paso, pero parecía no escucharle. A sus alrededores podían verse luces que pasaban fugaz a la mirada de ambos niños, parecía una enorme pintura escurrida por la lluvia, pero podían sentir los susurros y las conversaciones a lo lejos de de los habitantes de la gran ciudad -Ariel empezó a ver a su alrededor sabiendo que a cada paso se alejaban cada vez más del patio y la casa central, del reto no se librarían- pensó, en este momento deben haberse dado cuenta de su desaparición, de los tres, si no es así es que no eran tan importantes como lo habían demostrado los habitantes de Rivendell en ese momento o estaban demasiados absortos por la llegada de los guerreros y no era para más, al parecer no todo estaba bien en la Tierra Media. En realidad no se veía mucho entre tanta maleza y árbol gigante, más bien el improvisado camino se estaba volviendo algo complicado y oscuro, la niña podía ver delante suyo al pequeño que no perdía gesto alguno de su hermana que corría como caballo desbocado -claro sin ofender a los caballos- pensó Ariel con algo de sorna, si Haidée la escuchara le gritaría toda la semana hasta hacerle pedir perdón, más cuando iba a gritar de nuevo el nombre de su prima que ya empezaba a correr esta se detuvo de improviso haciendo que Aarón chocara de lleno con la espalda de esta cayendo sentado detrás de la muchacha que no movía músculo alguno. Ariel la miro desde las espaldas tratando de descifrar el por que de su repentina detención, pasó por el lado de Aarón que se limito a levantarse y colocarse al lado de su hermana y Ariel se poso al otro extremo mirando lo que había detenido a su prima.
-Nieve y Negro están ahí- dijo la niña con calma, señalando el lugar que tenía enfrente- ellos están adentro- finalizó Haidée mirando hacia la extraña construcción.
-¿Estás segura? -Interrumpió Ariel mirándola de reojo a lo que la niña solo asintió, Ariel entrecerró los ojos -¿habías venido antes? -Pregunto de repente la morena sin dejar de mirarla, pero Haidée negó fervientemente.
-Nunca, jamás había venido, es la primera vez- dijo la niña ahora devolviendo la mirada de su prima a lo que Ariel asintió dudosamente mirando de nuevo el lugar. Eso era extraño- pensó para si, soltó un suspiro y se encaró de nuevo a sus primos. Aarón no había dicho nada solo miraba el lugar algo dudoso, maravillado y con la sonrisa más grande que podía dibujar en ese momento y Haidée algo contrariada esperaba pacientemente el siguiente paso de su prima, la niña levanto la ceja esperando. Ariel sonrió tímidamente, se rascó la cabeza en son de desconcierto y dejó caer pesadamente los brazos a sus costados.
-: Suspiro: -pues bien- salió finalmente- vamos, hay que ir a verlos a lo mejor encontramos algo nuevo y nos ahorramos la tremenda retada que nos va a llegar- a esto los dos chicos la miraron, Ariel se cruzo de brazos -¿no creerán que no nos va a llegar tremendo sermón por habernos alejado de esa forma de la entrada, que aún no estoy completamente segura del por que saliste de esa forma del lugar Haidée? Aunque es algo extraño el que sepas donde están los caballos sin haber venido antes- dijo algo con sorna Ariel mirando a su prima que se había encogido un poco por el comentario, a esto Ariel formó una sonrisa de lado- pero bueno, eso tiene una explicación que aún no voy dar, por que creo que ni tu misma te has dado cuenta ¿o me equivoco? Además que no yo misma se si estoy en lo cierto- Dijo la niña parándose enfrente de Haidée que sacó un suspiro de golpe y moviendo la cabeza negativamente.
-En realidad no se a donde quieres llegar Ariel, algo me llamó, que no puedo explicar, me llevó a donde estamos ahora, parecía que algo me impulsaba. No se que era, me dijo que siguiera y siguiera, que no tuviera miedo y bueno aquí estamos- dijo finalmente Haidée levantando los hombros y dejando caer pesadamente los brazos a los lados mirando hacia el extraño lugar.
-Pero bueno- dijo Aarón interrumpiendo la conversación haciendo que ambas niñas lo miraran- no es el momento de decidir quien o que o por que llegamos aquí, lo que importa es que llegamos y quiero ver como esta Nieve y Negro -dijo con decisión el niño mientras bajaba la pequeña colina hasta los establos a lo que las niñas se miraron, soltaron un suspiro al mismo tiempo y empezaron a bajar la colina de a poco mientras que algunas frases salían inaudible de ambas.
Cuando llegaron cerca de las instalaciones Aarón paró para observar mejor el lugar. Estaba lleno de antorchas, así que la parte visual ya no fue un problema, habían varías casonas por las cuales salía bastante ruido, relinchos y suspiros demasiados grandes para ser de humanos, pero el chico se cuestiono esa pregunta- aquí era todo raro- pensó, pero había que seguirle no más, en eso Aarón siente a las dos chicas detrás de él aún diciendo palabras ajenas al vocabulario y por lo que había ocurrido hace poco, lo que lo hizo reír calladamente, pero dándose la vuelta de improviso sosegándolas con el dedo en la boca, a lo que ambas lo miraron con un puchero.
-Después me dicen a mí que soy un inmaduro- dijo el niño mientras las miraba con sorna a lo que Ariel lo miró divertido.
-Esta bien, esta bien, nada más de pleitos, pero…- dijo la niña mirando a Haidée- después vamos a conversar, por el momento vamos a ver a los caballos, me acuerdo que no estaban bien la última vez- dijo la muchacha empezando a caminar con cuidado hacia las caballerizas, miró hacia ambos lados viendo que no había "moros en la costa" (es un dicho por si no lo saben) y les indico a ambos niños que se acercaran.
-Haidée ¿dónde específicamente los sentiste? -dijo Ariel mirando el lugar, a lo que Haidée le indico la casona del lado derecho, una muy grande y blanca que parecía de mármol con extraños dibujos en las paredes de caballos y un escudo en el centro de cada animal. La niña asintió tomando la mano de su prima y esta la de su hermano empezando a caminar hacia el lugar, de apoco se fueron adentrando al espacio del establo parando de vez en cuando al escuchar algunas voces, más en uno de esos arranque se apegaron totalmente hacia la muralla del establo al ver pasar rápidamente algunos elfos que hablaban emocionados.
-Al parecer a todos les gusta caminar rápido por estos lugares- dijo Aarón viendo por donde se perdían aquellos personajes. En ese momento fue jalado repentinamente por su hermana hacia el recinto, al parecer no había nadie, bueno a excepción de los caballos que emitían alguno que otro barullo, ya que se habían dado cuenta de la presencia de los niños.
-Shshshshshsit- reclamó Ariel con un dedo en los labios- no hagan mucho ruido o los asustamos. Nos separaremos, hay muchos por lo que veo -dijo la niña asomándose entre cada sitial de los distintos animales que habían e el lugar. De nuevo volvió a mirar a sus primos- ustedes dos vayan por los de la derecha y yo iré a ver la fila de la izquierda, el que encuentre primero, silva ¿entendido?- a lo que ambos asintieron yéndose rápidamente para el lado contrario, mientras Ariel tomaba su lado izquierdo.
Estuvieron buscando por unos 15 minutos a los caballos, pero ni rastros de ellos -a lo mejor Haidée se equivocó de lugar- se dijo Ariel mirando los distintos animales que la miraban curiosos pasar, como diciendo "que rayos hace una criatura por aquí" o "que tanto nos mira". Ariel ya se estaba aburriendo y al parecer ya habían pasado demasiado tiempo desde que salieron del jardín- deben estar mas que enojados- se dijo mientras dejaba pasar un soplido de desgano, cuando ya se estaba dando por vencida de tan largo lugar. Miró un pequeño banquillo donde se dispuso a descansa un rato, se sentó tranquilamente mirando el tremendo sitio hasta que su vista se fijó en un rincón, donde parecía a ver otra habitación más pequeña. La niña curiosa se levantó hasta ver una tenue luz que salía del recinto, se asomó tímidamente y así poder ver si había alguien en el lugar, más cuando vio que no había indicios de nadie, entró a la pequeña habitación, le asombró el que tuviera tantas cosas, objetos de toda clase y herramientas, que supuso que serían para colocar las herraduras de los caballos, martillos, estacas, cuchillos y otras cosas más además de algunas vestimentas de trabajo y cajas que habían por todos lados.
-Quien trabaje aquí es bastante ordenado, al señor Nahum le daría un infarto- jejejejejeje, se rió quedamente mientras observaba los distintos tesoros que había encontrado. Parecía salido de una enorme historia- que no podría hacer con todo esto- pensó la niña que estaba tan emocionada mirando todo lo que la rodeaba- fue tanto el ensimismamiento que no se percató de la mirada detrás de la puerta que daba hacia el otro despacho, una sonrisa se unió a esa mirada, maravillado con la luz en los ojos de la pequeña y la sonrisa que haría caer al más bravo guerrero. En ese momento una pequeña voz se escuchó tímidamente acercándose, junto a unos inaudibles pasos, pero bastante notorios para el que se escondía mirando llegar aun pequeño niño, al cual de inmediato identifico.
-¡Ariel, Ariel! -Se escuchó, a lo que la niña se dio la vuelta con el dedo en los labios, diciéndole que bajara la voz, Aarón se tapo con las dos manos la boca.
-¡Dije que silbido, no gritos!- le reprochó la niña mirándolo con reprensión.
-Lo siento, pero, los encontramos, están atrás y ya no están heridos- le dijo sonriente el pequeño en voz baja, para el alivio de la niña que le devolvió la sonrisa.
-Eso es estupendo, entonces vamos a verlos por…que…- alargó la oración alzando la mirada, en eso Ariel se queda viendo arriba de la cabeza Aarón fijamente a un extremo de la entrada, el niño algo confundido le toma la mano para llamarle la atención, pero ni pío sale de los labios de Ariel. Aarón algo mas preocupado, le pregunta que le pasa, pero la respuesta no llegó, más el movimiento de la chica lo hizo ver hacia donde miraba tanto su prima. Ariel sin más buscó entre las cosas alguna silla o cajón en que subirse ya que necesitaba alcanzar lo que había visto hace poco, en eso Aarón se acerca un poco más sin creer que ahí estaban, el niño sonrió y salto emocionado para el asombro y luego la sonrisa de los ojos que los miraba maravillado.
-¡Son nuestros arcos! -gritó finalmente el pequeño ¡el de mi hermana y el mío! -dijo el niño acercándose inmediatamente donde su prima que empezaba a subir en una improvisada silla que había hecho con cajas y algunas plantillas que habían por el lugar, el niño la miró con "¿de dónde sacó eso? Y que rápida", sin más se acercó a ella - ¡Ariel son nuestras armas! -Le grito el pequeño a lo que Ariel casi pierde el equilibrio para el miedo de la presencia que casi sale a su ayuda, pero al ver que la niña se sujetó rápidamente evitando el caerse, se detiene pero cerca por si algo sucediese de nuevo. Ariel llevándose la mano al pecho y respirando algo agitada se sujeta de un extremo de la cornisa para estabilizarse reprochando con la mirada a su primo, a lo que Aarón de nuevo se tapa la boca con ambas manos, para la tímida sonrisa de la sombra.
-¡He dicho que silencio! -dijo la niña en voz baja ya más calmada -y Sí, son sus armas y la mía también- dijo la niña apuntando a la espada que estaba encima de todo lo demás pegada a la pared con mucho cuidado, con unos sujetadores de plata y al lado de ella estaba su bolso. El niño la miró de nuevo con una sonrisa y se cercó para sujetarle la improvisada escalinata, a lo que Ariel agradeció con la cabeza, empezando a enderezarse y así alcanzar los objetos, pero aunque estirara la mano no alcanzaba- no había más salida- se dijo, mirando a Aarón desde arriba, sin más se puso de puntillas y alzando un pie en una tarima que había cerca, -como odiaba estar con un vestido en ese momento- pensó la niña mientras se estiraba lo que más podía haciendo tambalear un poco su soporte, pudo alcanzar los dos arcos apoyando el pie nuevamente en las cajas que se tambalearon levemente para el susto de la pequeña pero equilibrándolas de inmediato, y así lanzar ambos arcos a su primo que los agarró lleno de felicidad al tener de nuevo el recuerdo de su padre con el, de inmediato los dejó en una mesa que estaba cerca para mirar a su prima que empezó a encaramarse de nuevo arriba de los estantes para alcanzar su bolso y la espada. De un momento a otro la niña logró llegar a ella con mucha dificultad, se colocó el bolso alrededor de su cuerpo y tomó la espada para empezar a retroceder a la atenta mirada del extraño que no perdía detalle de los pequeños. Ariel pudo posar de nuevo uno de sus pies en las cajas que tambalearon al peso de la pequeña que al colocar el segundo pie, las pudo equilibrar nuevamente respirando entrecortadamente. Ya había pasado lo peor, aunque creo que me va a llegar la tremenda tendalada, al ver como había quedado el vestido, Arwen le iba regañar- pensó pero cuando se disponía a bajar definitivamente de aquel lugar, de improviso llega Haidée.
-¡HEY, YA SE DEMORARON MUCHO! -Dijo a viva voz lo que hizo que Aarón se diera vuelta inmediatamente haciendo que las cajas tambalearán y Ariel sin más perdiera el equilibrio para el susto de ambos niños que solo atinaron a cerrar los ojos para escuchar el inevitable golpe. Más, pasó unos cuantos minutos y no se escuchaba nada, los dos abrieron lentamente los ojos y cual fue su sorpresa y alivió al ver que Ariel estaba en los brazos de un sonriente elfo que miraba a una asustada pequeña que mantenía los ojos fuertemente cerrados para lo inesperado.
-Titta- se escuchó amablemente, a lo que Ariel empezó a abrir lentamente los ojos, viendo que no había caído del todo, en realidad aún estaba por los aires. De a poco se fue dando cuenta que alguien la sostenía delicadamente evitando que cayera en ese momento, la niña tímidamente alzó la mirada encontrándose con unos ojos verdes, algo preocupados, pero esperanzados al verla con bien.
Sus primos se acercaron lentamente hacia la imponente figura, que los miró con una sonrisa mientras dejaba con cuidado a la pequeña en el suelo que lo miraba algo dudosa.
-Eso fue algo peligroso- dijo finalmente con algo de seriedad hincándose al lado de los pequeños que no sabían que decir. El elfo sonrió al ver que estaban algo confundidos y asustados- no tienen por que temer, soy Aratan, soy el que cuida a los caballos y…- pero en ese momento fue interrumpido por Aarón que exclamo alegremente.
-¡USTED ES EL SEÑOR QUE CURÓ A NEGRO Y A NIEVE! ¿VERDAD? -Le dijo enérgico el pequeño con una sonrisa a lo que el elfo asintió amablemente aguantándose la risa a la energía que tenía el niño-¡muchas gracias! -le dijo más calmado el pequeño dando una pequeña reverencia que fue correspondida por el elfo.
-No hay de que dar las gracias, son unos caballos excelentes, están muy bien cuidados, pero ese ataque los dejó bastante mal- a lo que los niños se entristecieron al comentario.
-Lo sabemos y en realidad lo sentimos mucho, ellos nos salvaron de muchas cosas que ocurrieron, por eso queríamos ver como estaban-dijo finalmente Haidée un poco azorada por la mirada del elfo, el cual sonrió por la transparencia de los pequeños.
-No quisimos molestar- interrumpió Ariel aún con la espada en la mano y el bolso alrededor de su cuerpo- pero la curiosidad nos trajo hasta aquí, solo queríamos verlos, si es posible- habló Ariel ocultando en realidad el por que estaban en ese lugar- y bueno…-dijo algo avergonzada- gracias… gracias por evitar que me estrellara contra el suelo- dijo bajito para la diversión del elfo al ver la timidez de la pequeña. Aratan solo pudo emitir una alegre risa para el desconcierto de los pequeños, para luego mirar a los tres.
-Me hubieran solo llamado o preguntado si había alguien en este lugar, pero me di cuenta al tiro al escuchar la alegre risa del pequeño cuando llegó- dijo Aratan para la vergüenza del niño, Ariel y Haidée solo rieron- pero bueno, por lo que escuché ya los encontraron y también sus cosas, que fue bastante arriesgado el que subieras sola- dijo el medio elfo a Ariel que bajo la mirada algo reprimida.
-Lo siento- dijo finalmente la niña inclinándose un poco- y gracias por guardarlas, creímos que la habíamos perdido- dijo Ariel con amabilidad a lo que el elfo poso tiernamente una mano en la mejilla de la pequeña.
-No hay de que, pero creo que ahora lo mejor es irnos ya que al parecer ustedes también están invitados a la cena de bienvenida para los viajeros- dijo finalmente el medio elfo parándose- pero me temo que no podrán ir con sus cosas, mejor las dejamos aquí y después la venimos a buscar todos juntos ¿que les parece? A lo que los niños se miraron entre ellos y asintieron entregándoles los objetos, donde el medio elfo los dejo en un lugar un poco más accesible para ellos.
-¿Señor Aratan? Llamó el niño al medio elfo que se dio vuelta lentamente ¿podemos ir a ver primero a Nieve y negro antes de irnos? Le pregunto el pequeño algo ansiosos a lo que las niñas también lo miraron esperanzadas para el gozo del guerrero, el asintió afirmativamente a la alegría de los niños que sonrieron de inmediato.
-Pero me temo, que me van a retar por esto- dijo el elfo tomando la manito de Aarón y caminando hacia los animales- vamos a llegar tarde- dijo finalmente mientras que las niñas lo seguían por detrás. En eso Ariel intentaba de todas maneras limpiarse ya que se había llenado de polvo al intentar sacar los objetos, Haidée solo se reía.
Cuando llegaron a los establos donde estaban ambos caballos, estos sin más empezaron a relinchar como locos al reconocer a los niños que de inmediato se metieron abrazar a los animales que estaban más que contentos al verlos. Aratan estaba feliz al ver que el animo de los animales se había recuperado de un sopetón, en realidad estaban bastantes decaídos y pensar que solo necesitaban de la alegría de aquellos pequeños. El elfo suspiró, al ver como Ariel lloraba abrazando al caballo y dándole besos en la frente para luego recargarse en el, a lo que el animal con gusto aguantaba el pequeño peso de la niña. En eso se escuchan unos pasos y al parecer alguien llamaba al medio elfo que salió del lugar al ver que Aragorn, Glorfindel, Legolas, la dama Eve y lady Arwen estaban buscándolo o mejor dicho, buscaban a ciertos pequeños que ni cuenta se habían dado, el medio elfo dejó a los niños disfrutando de los animales mientras se acercaba a unos preocupados elfos y humanos.
-Aratan- lo llamó Glorfindel acelerando el paso al encuentro de su amigo -¿no has visto a los pequeños, los niños que trajimos no hace mucho? han desaparecido- terminó diciendo algo angustioso el Eldar al mismo tiempo que los demás que lo miraban preocupados, en se momento Gimli y los hobbits llegan al lado de sus amigos diciendo que no habían encontrado nada, ningún rastro. Aratan a esto pidió silencio.
-Tranquilos, ellos están aquí, no hace mucho que llegaron- dijo el medio elfo para el alivio de todos, cuando Legolas iba a preguntar donde estaban una pequeña risa hizo que fijaran su mirada al fondo de los establos.
-Jajajajajajaja, me haces cosquillas Nieve, jajajajaja, para, para, yo también estoy muy feliz de verte- le decía el pequeño mientras intentaba que el caballo dejara de lamerle la cara empujándolo hacia fuera, lo cual logró, para la sorpresa de todo al ver al pequeño parado enfrente del enorme animal que solo le hacia cariño con el hocico para la diversión del chico.
-Aarón, se escuchó, no lo saques, no es el momento debemos irnos ya- dijo Haidée saliendo del lugar de descanso del animal, pero repentinamente fue callada al recibir un lengüetazo del caballo colocando la cabeza en toda la parte del tórax de la niña para alzarla del suelo y así colocarla en su lomo, pero al revés, a lo que Aarón solo se carcajeaba al igual que la niña. A esta escena los presentes solo se limitaron a ver reír a los dos niños. Estaban contentos que pasaran un buen rato, después de tantas penurias, un suspiro de satisfacción salió de todos al mismo tiempo.
-¿Ven?- dijo Aratan a la escena- están muy bien, solo se necesitaban unos con otros, nada más- dijo el señor de los caballos cruzando los brazos mientras que los presente se daban cuenta de la pequeña figura de cabellos negros que se asomaba con un hermoso animal del mismo color que el de sus cabellos percatándose de la presencia de los demás. Ariel se quedó mirando a los recién llegados mientras que el caballo tenía la cabeza por los hombros de esta y la niña lo acariciaba tiernamente, Ariel solo hizo una inclinación y se dio la vuelta mirando a sus primos.
-¡Hey chicos!- los niños pararon su juego al llamado de su prima, dándose cuenta que ya no estaban solos al mirar a los recién llegados. Haidée bajó lentamente de Nieve y Aarón se colocó debajo de la cabeza del animal aún acariciándolo, los tres quedaron debajo de los animales mientras miraban a los presentes- es mejor dejarlos en su lugar- dijo la niña dándose la vuelta con Negro que bajó aún más la cabeza para que la niña posara sus manos en su hocico, a lo que Ariel sonrió- es mejor que vuelvas a dentro- le dijo en silencio mientras le acariciaba, a lo que el caballo solo movió la cabeza afirmativamente y sin chistar se metió de nuevo en el pequeño retablo, en eso Haidée ve como Aragorn, Arwen y los demás se acercan a ellos mirando de reojo a su prima que solo asiente, la niña se gira al caballo acercándose a la oreja de este diciéndole algunas palabras a lo que el caballo solo asiente y se mete también en su retablo, en eso se ve como Eve se adelanta a los demás arrodillándose enfrente de Aarón abrazándolo alegre de que esté con bien, a lo que el pequeño le contesta sonriendo y devolviendo el abrazo.
-Por Eru, nos dieron un susto tremendo al no verlos en las escaleras- dijo la muchacha abrazando al niño que solo en curvó los labios al sentirse entre los brazos de la chica, Eve lo alejó un poco viendo que el niño estaba bien. En ese momento llegó Legolas colocándose al lado suyo bastante asombrado y maravillado al ver las vestimentas del chico, si parecía un pequeño elfito- pensó.
-Me alegra que estés mejor pequeño- le dijo Legolas pasando gentilmente la mano por los cabellos del niño que solo asintió con la cabeza, a lo que el elfo sonrió acariciando las sonrosadas mejillas de Aarón por el reciente juego. Legolas a esto miró detrás del niño mirando a Haidée que sonreía a la llegada de Glorfindel que la alzo del piso para darle un fuerte abrazo que la niña contestó algo dudosa al principio pero dejándose llevar después por la demostración de cariño por parte del Noldo, Legolas sonrió tomando a Aarón también para la sorpresa del niño, mientras que Eve lo veía divertido, acercándose ambos a la niña y al elfo que los miraron con alegría.
-Aiya, Angelito ¿cómo te sientes? -Le preguntó Legolas a Haidée que solo respondió con un bien y gracias, Legolas y Glorfindel intercambiaron miradas al ver como iba vestida la niña, estaba muy diferente de cuando llegaron a Rivendell, así toda herida y ensangrentada, ahora era como una pequeña damita y muy linda, pero a Legolas le llamó la atención la tiara que tenía en la cabeza y buscando la mirada de su prometida ella solo sonrió colocándose un dedo en los labios, prometiendo hablar después, a lo que Legolas solo sonrió. El elfo se volvió de nuevo a la niña y a su amigo- nos dieron un susto- dijo finalmente Legolas acariciando las manitas de la niña y mirando a Aarón que había levantado las cejas y un ¿Por qué?
-Por que nos fuimos sin avisar, Aarón- dijo Ariel tomada de la mano de Arwen y del otro lado de Aragorn- no debimos habernos distraído y haber seguido al jinete- dijo la chica mirando fijamente a Haidée que comprendió que no era el momento de decir lo que había sentido ella en ese momento.
-¿Jinete, que jinete? -Dijo el Aarón mirando a ambas niñas.
-Aarón, el jinete que vio Haidée y lo siguió para saber donde estaban los caballos- dijo Ariel afirmando mas sus palabras, a lo que Aragorn no pasó desapercibido. Ariel lo miró fijamente para que el niño entendiera que la debía seguir, hasta que no aclararan bien lo que Haidée había visto u sentido en ese momento, no se diría ninguna palabra.
-Haaaa, ese jinete, pues a mi solo me pareció ver solo el caballo- dijo el niño con la mano en la cabeza en forma de confusión para la diversión de todos.
-Aarón, eres muy distraído- dijo finalmente Haidée ya en el piso tomada de la mano de Glorfindel que la miraba divertido, Ariel sonrió a esto, por ahora no podían decir nada.
-Bueno, la búsqueda ya terminó, y creo que nuestros pequeños invitados ya comprobaron que sus amigos, están bien cuidados y en buenas manos- a lo que Aratan hizo una leve inclinación. Por ahora ellos quedarán bajo su protección- dijo Aragorn- mañana si quieren pueden pasar más tiempo con ellos, por ahora creo que es tiempo de irnos por que nos esperan en la cena y por lo que veo llegaremos tarde- dijo el Gondoriano siendo interrumpido repentinamente.
-Por que no es bueno llegar tarde a un buen banquete- dijo Gimli alegre mientras se acercaba a sus amigos- especialmente cuando hay tan buena comida y muchos estómagos de viaje que alimentar- dijo finalmente el enano para la sonrisa de todos.
-Y un buen vino que de seguro será reclamados por los cansados viajeros que deben estar ahora peleándose por el- dijo Pippin con una sonrisa acompañando las ironías del enano.
-Jajajajajaja, veo que aquí no hay cambios de hábitos- dijo Aragorn invitándolos a acercarse- se extraña de sobre manera a los amigos, pero bueno no hemos sido corteses- dijo el rey colocando a Ariel delante de él y haciendo ademán a los dos pequeños para que se acercaran, quedando así los tres juntos delante del rey- mis amigos, ellos son Ariel, Haidée y Aarón, niños ellos son Gimli, Pippin, Merry, Sam y Frodo- los cuales últimos se acercaron haciendo una leve inclinación a los pequeños que los miraban algo estupefactos pero atinaron al tiro a responder la reverencia- son amigos entrañables y de gran confianza- dijo Aragorn al oído de los tres pequeños.
-Pero como visteis hace poco mis niños- dijo Legolas con sorna- no comáis delante de ellos o si no, no habrá comida y bebida que resista- dijo sonriente el Eldar para el reproche de los 5 amigos y la sonrisa de todos, a esto Ariel dejó de apoco de reír para ver mejor que Frodo se le había quedado viendo fijamente. Al parecer no era la única que recordaba, el también se había dado cuenta, la niña hizo un gesto con la cabeza, a lo que Frodo le respondió de la misma manera, pero algo dudoso.
-¿Y, bien, Aragorn, nos dirás quienes son los pequeños o no me digas que son parientes tuyos o a lo mejor ya estamos teniendo más herederos al trono? -dijo el enano para la risa de todos y el pequeño bochorno del rey y la risa de Arwen al ver su esposo en ese estado, a lo que Aragorn solo rió con ellos, previniendo al enano lo que vendría después, Gimli solo mostró los dientes de alegría.
-Son nuestros protegidos mi amigo- dijo con una sonrisa el rey- no hace mucho que fueron atacados y ahora son parte de nosotros- dijo solemnemente colocando una mano en el hombro de Ariel y la otra en el hombro de Haidée- ellos se quedarán con nosotros por un largo tiempo hasta que podamos resolver su problema, si no, serán más que bienvenidos a quedarse, hasta cuando quieran- dijo el Gondoriano para el asombro de los pequeños que miraron estupefactos el suelo como si fuera lo más interesante en ese momento, pero Ariel no se inmutó, al tiro se dio vuelta, encarando al rey y a Arwen.
-No queremos dar problema, no es necesario que…- pero Ariel es interrumpida por un dedo del guerrero que se hincó delante de ella.
-Ya lo discutimos Ariel no hay problema que se queden, pueden permanecer todo el tiempo que gusten y no soy el único que piensa de esa manera- a lo que la niña miró a su alrededor viendo como cada guerrero, humano, elfo y demás personajes presentes asentían con la cabeza, Arwen también se hinco en un lado de la pequeña.
-No lo dudes nunca pequeña, aquí todos queremos que se queden, no hay problema en ello- la elfa mira Haidée- los tres son bienvenidos, luego mira a Arón- y muy queridos.
-No se preocupen- dice Legolas acercándose a los tres- encontraremos a quienes le hicieron esto, no dejaremos que los lastimen de nuevo- termina diciendo el elfo también arrodillado a su lado.
-Además que han alegrado de sobres manera este lugar, hacía tiempo que no habían niños por estos lados- dijo Glorfindel uniéndose al círculo de agachados.
-Niños, se que nos acabamos de conocer- dijo el enano- pero les digo desde ya que pueden contar con migo para lo que necesiten, no importa, lo que sea, aquí tiene a un nuevo amigo y si quieren me pueden llamar "tío Gimli", yo estaré aquí- les dijo el enano para la sonrisa de todos.
-Tío Gimli ¿he? -Dijo Merry parándose al lado del enano- entonces yo seré tío Ferry- dijo sonriente tomando la manita de Haidée y dándole un beso-a sus órdenes, mi niña- dijo Merry para la confusión de la pequeña.
-¡HA, no! -interrumpió Pippin colocándose entres los niños y Ferry- yo también quiero ser tío, soy Pippin, Tío Pippin- dijo el hobbits tomando las manos de ambas niñas para darle un beso y una sacudida de cabello para el pequeño que rió calladamente con una mano en su boca, para no soltar la risotada. Los niños no entendían mucho, pero les gustaba como sonaba y las facetas que colocaban todos por la extraña discusión que no hay que decir que se colocó muy amena y divertida. En eso Ariel ve que no sería tan malo quedarse, por un tiempo claro esta, por que ella aún no sacaba de su cabeza la promesa que le había hecho a sus tíos, sabía cual era su deber, aunque le costase la felicidad. Sonaba muy extraño estos pensamientos en una niña de 11 años, pero no podía ser de otra forma, el peso de mantener con vida a los suyos, había recaído en ella y sus primos. La niña miró a Haidée y Aarón reír por las discusiones y los golpes amistosos de los hobbits para con el enano y las ironías de los elfos, Ariel esbozó una pequeña sonrisa y un suspiro salió de ella.
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GRACIAS A lunamiel, gusanito, arwenundómiel, javiermirillon, "M", huevito, first-ayanami, Ieliana Greenleaf, Isil y layla kyoyama.
A los que no me dejan review también por que se que se pasean por estos lados, besos a todos
¡NOS LEEMOS!
¡DEJEN TOMATITOS!
HADA
