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Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de Konomi Takeshi. Este fic es sin fines de lucro.
Amarte es mi destino
Capitulo veintiuno:
El día en el que se concluyó el funeral de Criss Baxter estaba nublado y el cielo prometía arremeter con fuerza en cualquier momento. Fue un funeral privado, pero la prensa estaba atestada en la salida del cementerio para conseguir fotos o alguna declaración; en el país solo se hablaba de la prematura muerte del heredero de los emporios Baxter.
Asintieron veinte personas en total: Amigos del instituto, familiares y uno que otro representante de compañías importantes. Tomoka, Sakuno, Edward, el padre de Edward y el de Criss eran los que rodeaban el féretro café y no dejaban que nadie se acercara a menos que fuera para lanzarle flores.
El funeral transcurrió lento y sin problemas, siendo el sacerdote quien se dio por encargado de terminarlo. Las personas se fueron rápido, intentado refugiarse de la ligera llovizna que habían comenzado a descender y a los pocos minutos solo Edward, Sakuno y Tomoka quedaban allí.
-No puedo creer que ya no este aquí- Dijo Tomoka, siendo la primera en romper el silencio.
Edward negó-No digas eso, Tomoka; el esta aquí, con nosotros. Contigo-
Sakuno inhalo aire y luego abrazó a Tomoka- Vamos a estar bien Tomoka. Tú vas a estar bien y vas a superar esto-
-Lo se, Sakuno. Lo se-
Sakuno miró un momento a Tomoka y casi no la reconoció: físicamente seguía igual, pero ellas eran casi hermanas, y podía ver pintado en cada centímetro de su rostro el dolor y la angustia que la muerte de Criss había dejado en ella.
Era demasiado dolor en un solo lugar, incluso para ella. El cementerio de pronto le pareció demasiado pequeño y le costaba respirar, todo se volvió negro y las lágrimas le nublaron la vista.
-Es mejor que lleve a Edward de vuelta a la clínica, es malo que se este mojando- susurró y tomo los bordes de la silla de ruedas de Edward arrastrándolo por el césped.
-¡Sakuno!- gritó Tomoka, corriendo tras ella unos minutos más tarde-Necesito que me hagas otro favor-
-Claro, ¿Qué pasa?-
-Quiero que vayas al aeropuerto y me reserves un viaje hacía Londres para esta noche-
-Tomoka ¿estas segura? Criss acaba de morir ¿y quieres volver con el club? ¿Por qué?-
-Se lo prometí; se lo debo a Criss-
Sakuno no dijo nada más y asintió llevándose a Edward. Éticamente no entendía a Tomoka, pero sentimentalmente no podía sentirse más orgullosa de ella: a pesar de todo y de cualquier cosa, cumpliría su promesa.
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No supo cuanto tiempo se quedo en el cementerio, frente a la tumba de Criss. Pudieron haber sido horas o solo minutos, pero no se sentía capaz de mirar el reloj: eso significaría darse cuenta que Criss se había ido hacía muchísimas horas y que ella tenía que superarlo.
Pero no podía. O más bien, no quería.
No quería olvidarse de el todavía: aún tenía su olor en el cuerpo, su sabor en los labios y sus palabras frescas en los oídos.
No se sentía capaz de ponerse de pie y coger el avión hasta Londres, por que eso significaría ver a Tezuka y decirle que lo amaba, y eso le hacía sentir que traicionaría la memoria de Criss.
Quería quedarse eternamente allí, esperando que Criss regresara. Pero él no regresaría nunca, y ella lo sabía.
Y no pudo más.
Cayó de rodillas frente a la tumba y lloro desconsoladamente, dejando que sus lágrimas se confundieran con la lluvia.
Se sentía débil, desprotegida, estúpida, angustiada, y por sobre todo: culpable. Si ella no hubiera hecho enfadar a Criss con lo de la supuesta felación robada, el se hubiera ido en el avión con ella y no habría tomado aquel estúpido yet.
Y no estaría muerto.
Así de fácil y bonito; pero Tomoka sabía que no existía nada fácil y bonito y que si Criss había muerto era por una razón en especifico.
Tomoka creía en el destino, el Karma y la otra mitad; pensaba que su destino y el de Criss estaba escrito, y que el había muerto por una razón que tal vez ahora no comprendía, pero que seguramente lo haría más tarde.
Pero en su mente no quería aceptarlo; no quería entender el por que Criss había llegado a su vida y se había ido tan efímeramente…
Una mano le tocó el hombro y se dio vuelta asustada.
A su lado, de pie junto a la tumba, estaba Jonathan Baxter, el padre de Criss.
-No llores, Tomoka- Dijo, con voz suave.
Tomoka asintió y se puso de pie lentamente. Ella y Jonathan se habían conocido el día de la muerte de Criss, y habían hablado durante muchas horas tanto de Criss como de su funeral.
Jonathan tenía un paraguas en la mano y se saco la chaqueta poniéndola sobre los hombros de Tomoka.
Ambos se refugiaron bajo la sombrilla y se quedaron mirando la tumba con aire ausente; la tierra con la que había sido tapada aún estaba húmeda y su superficie se encontraba repleta de flores blancas. La lapida rezaba el nombre de Criss Baxter, y abajo tenía una inscripción: "El mejor hijo y amigo que una persona pueda imaginar".
-El dejo una cuenta con tu nombre, Tomoka- Susurró su padre, volteándose para caminar hacia la salida del cementerio.
-¿Qué? ¿De que cuenta esta hablando?-
-Veraz… Tú conociste a Criss en Madrid. Él y Edward se habían ido de vacaciones allá, y antes de marcharse me dijo que tenía un presentimiento: que conocería a alguien importante que cambiaria su vida. Y esa persona eres tú, Tomoka. A si que decidí dejar la mitad de la herencia que el recibiría en tus manos, y la otra mitad donarla a alguna obra de caridad. Eso es exactamente lo que Criss hubiera querido, y quiero cumplir su último deseo-
-Pero… eso es mucho dinero-
-Estoy seguro que podrás usarlo en algo mejor que yo: Puedes pagar tu universidad, comprarte una casa para la familia que Criss pidió que tuvieras y viajar por todo el mundo como el siempre quiso hacerlo. No veas este dinero como una resignación, si no como una herramienta que Criss te esta ofreciendo para que tu vivas lo que el no pudo-
Tomoka asintió y dejo de llorar.
Caminaron hasta la salida y se despidieron; Jonathan a llorar la muerte de su hijo perdido. Tomoka, a seguir adelante y cumplir su promesa.
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Syuusuke abrió la puerta de la habitación y se encontró con Eiji tendido en su cama durmiendo.
Habían pasado tres días desde que Oishi había ido a su cuarto y le había dicho todas aquellas cosas en las que pensó durante horas. Tres días desde que Sakuno lo llamó diciéndole que Criss había muerto y Tomoka estaba hecha mierda. Tres días desde que estaban en Londres y había evitado a Eiji de todas las maneras posibles.
Pero era demasiado; le dolía tanto que ya no distinguía si estaba bien o estaba mal, sus dos estados de ánimos eran exactamente iguales.
Habían tenido dos partidos y había ganado ambos. Pero no por conciencia propia, por que Syuusuke Fuji había estado comportándose como un autómata.
A si que, fue hasta la habitación de Eiji y se planto delante de el dispuesto a decirle todas y cada una de sus verdades. Minutos antes había hablado con Sakuno y ella le había contado que Tomoka regresaría a Londres, y aquello le había dado fuerzas para hablar con Eiji.
Se acercó a el y lo zarandeo por el hombro. Nada. Eiji dormía como una roca.
Le dio un par de golpes en la cabeza y él se dio vueltas en la cama murmurando un par de incoherencias.
-¡Eiji Kikumaru!- Gritó lo más estridente que pudo, y Eiji dio un bote en la cama.
El pelirrojo abrió los ojos y parpadeo varias veces sin reconocerlo. Tras unos segundos dio un grito y gateo hasta la pared asustado.
Fuji suspiro; Joder, Eiji lo miraba como si fuera un puto violador.
-Eiji, comportante- Dijo, pero Eiji no se movió- Bien, quédate agazapado en la pared. Nunca, nunca voy a olvidar lo que me hiciste: el acostarte con Oishi es, sin duda, lo más horrible que mes haz hecho en toda tu vida. Pero quiero que sepas que te entiendo, que comprendo el por que lo hiciste y tal vez no me guste, pero estabas asustado y Oishi estaba allí. Punto, eso es todo-
Eiji parpadeo confundido- Pero tú en el avión dijiste que me amabas en tiempo pasado.
-Si, pero allí me estaba comportando como un completo gilipollas-
El pelirrojo sonrió, tal vez más feliz de lo que había estado nunca. Se acerco a el, y le dio un beso corto en los labios.
-¿Quién te convenció de hacer esto?-
-Oishi-
-¿¡Oishi te dijo que hicieras esto!?-
-Algo así… ¡No me mires así!, Oishi tiene sentimientos y una conciencia ¿sabes? No es solo una maquina sexual-
-Oh, claro, es solo que pensé que te había perdido-
-Nunca vas a perderme, Eiji. Nunca-
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Sakuno se sentó en la cama de Edward viendo como él hablaba por celular y gritaba algo en francés.
No podía creerlo… Realmente le costaba creer como Edward acababa de perder a su mejor amigo y aún estaba de pie. Lo había visto llorar un par de veces, pero nada tan grave como lo berrinches que armaba Tomoka.
Él era fuerte, valiente y seguro. Lo que ella siempre había deseado encontrar residía en el perfectamente.
-Voy a organizar una cena en honor a Criss-
-¿En el Palms?-
-No, claro que no. En París, dentro de una semana-
-¿¡París!?¿No crees que es un poco lejos?-
-Criss amaba esa ciudad. Y quiero que vayas conmigo, Sakuno-
-¿Cómo tu novia?-
-No, como mi acompañante. Aún es demasiado pronto para pedirte que seas mi novia, Sakuno. Y definitivamente no es el momento adecuado-
-Claro-
Se quedaron un momento en silencio.
-Sakuno-
-¿Qué?-
-¿Haz hablado con Ryoma?-
-No, ¿Por qué lo preguntas?-
-Por que el otro día dijiste que el te había llamado y te había pedido que volvieras-
-A si es-
-¿Y vas a volver?-
-No lo se, Edward. No estoy segura-
-¿Me quieres?-
-Tu sabes que sí-
-Pero a el lo quieres más-
-El fue el primero en mi vida, Edward, tienes que entenderlo-
-Vete con el-
-¡Pero no quiero dejarte!-
-¿Vas a quedarte conmigo sabiendo que tienes una oportunidad con el chico que haz estado enamorada durante toda tu vida?-
Sakuno lo pensó un momento, y se quedó callada.
-Ven conmigo a la cena sin ningún compromiso. Y cuando termine, te preguntare a quien eliges, y quiero que elijas con el corazón Sakuno. Quiero que elijas al que verdaderamente amas, no al que te hace sentir mejor. ¿Qué dices?-
-Esta bien, Edward. En parís te diré a quien elijo-
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Tomoka miro el boleto de avión y volvió a suspirar.
"Tu puedes Tomoka, tu puedes"
Abordo el avión sin muchas ganas, queriendo salir corriendo al cementerio a cada momento. Pero sabía que no podía, que tenia que moverse y no dejarse caer en la depresión.
"Quiero que sigas con tu vida adelante"
Había dicho el, y ella respetaría su decisión. Sabía que tenía que hacerlo, y para distraerse decidió pensar en sus amigos.
Sakuno. La dulce y tierna Sakuno. Había llamado y ella le había dicho que Edward quería que eligiera que él y Ryoma. Menuda mierda, ¿a quien elegiría?
Para Tomoka, Sakuno era un libro abierto y podía leer sus emociones más fácil que cualquier otra persona. Sakuno amaba a Ryoma, pero tal y como había dicho Criss, estaba con Edward creyendo que lo amaba, cuando en realidad era probable que si, le gustara mucho, pero no de la misma intensidad con la que le gustaba Ryoma. Era cosa de verla después de que Ryoma la besó; Sakuno estaba… Radiante. Confundida, si, pero radiante. Y después de que la besó Edward, ella solo estaba… Feliz.
Fuji ¿Qué pasaría con Fuji? No había sabido nada de el desde que lo dejó en Dublín junto a los demás tenistas.
¿Qué habría pasado con el club de tennis? ¿Habrían ganado la ronda o estaban descalificados?
¡No lo sabia! ¡No sabía que esperar cuando llegara a Londres!
El avión de demoro mucho, y cuando por fin hubo aterrizado no sabía que hacer. Fue a lo servicios del aeropuerto y pensó en llamar a un taxi para que fuera a recogerla. No, mejor no, iría directo al grano y haría lo que había ido a hacer después un principio.
Marcó el número de Tezuka.
-¿Bueno?- Contesto la voz del capitán al otro lado del auricular y a Tomoka se le doblaron las rodillas… Mierda, hasta por teléfono hacía que se volviera sopa.
-Hola Tezuka, soy Tomoka…-
Un silencio se instalo entre ambos.
-Lamento lo de Criss- dijo Tezuka, tras unos segundos de silencio.
-Yo… Tezuka, veras… yo…-
-¿Dónde estas?-
-En el aeropuerto de Londres-
-Quédate allí, iré a buscarte-
La llamada se corto.
Vale, aquello no había sido tan difícil como ella había imaginado; Nada de llanto, plegarias ni disculpas. Nada.
Ahora solamente le quedaba esperar a Tezuka y ver si el aún quería estar con ella, si aún deseaba quedarse a su lado.
No quería hacerse demasiadas ilusiones; Si Tezuka iba a buscarla al aeropuerto era por que seguramente sabía que Tomoka no tenía idea de donde estaba parada, no por que sintiera algo por el. Prefería creer que el solo la quería como amiga antes de imaginarse que el la amaba.
Por que ya saben, entre más alto vuelas más duele la caída. Y Tomoka ya se había caído muchas veces tropezando con la misma piedra.
Pero cuando lo vio, veinte minutos más tarde, a unos metros de ella mientras que ella estaba en el baño, buscándola desesperadamente se dio cuenta de que era muy probable de que el sintiera algo hacía ella.
Lo diviso tras los vidrios transparentes de la salida del baño, y espero un momento. Luego, volvió a entrar al sanitario y se miró al espejo; Se había delineado los ojos negros, con sombras plateadas y negras difuminadas. Sus labios eran rosados y una capa de base ocultaba cualquier tipo de imperfección que tuviera su piel.
Pero por más que se miraba en el espejo no lograba encontrarse en el: solo veía a una chica vanidosa que había estado esperando durante veinte minutos al chico que amaba y que se había maquillado demasiadas veces intentado verse perfecta.
Esa chica no era ella; Tomoka estaba sufriendo, esta dolida y destrozada… No era momento de ser superflua. Si Tezuka la iba a ver, que la viera como jamás creyó verla; como la verdadera Tomoka Osakada y no a su replica.
Se lavo la cara y quito todo el maquillaje que había en ella, y cuando se volvió a mirar en el espejo sintió que se había quitado un peso de encima. Un gran peso
Salió al encuentro de Tezuka y apenas sus ojos se encontraron tuvo la mejor revelación de toda su vida: Su destino era estar junto a Tezuka, pero su otra mitad había sido y siempre sería Criss.
Criss había sido como un ángel que había llegado a su vida para hacerle entender que el amor y el destino están eternamente ligados, y que puedes amar a una persona que no sea tu otra mitad. En este caso, Tezuka era esa persona y Criss era su otra mitad. Y aunque ahora no estaba junto a ella, sus alas siempre la protegerían.
Tezuka la acerco a el y la abrazo lentamente, apoyando su cabeza en su cuello e inhalando su olor.
Tomoka estaba rota, y Tezuka necesitaba tiempo para remendar sus heridas y volver a zurcirla hasta convertirla en la chica que alguna vez fue. Pero, hasta ese entonces, esperaría…Tenía todo el tiempo del mundo para esperarla.
-Estoy aquí…- dijo en su oído, intentando curar sus heridas.
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Nota de la autora:
Van dos parejas, falta una. Dios, no sabía que rayos escribir en este capitulo y estaba terriblemente aproblemada. Hasta que, escuche a Steven Tyler (Aerosmith) y la inspiración llego a mí como un haz de luz. Bueno, supongo que Steven puede lograr lo que sea…
Como sea, quería contarles que a este fics le queda muy poco. Tres capítulos más, dos epílogos y estaríamos terminando. Mi idea es terminarlo en noviembre o a fines de octubre, a si que queda muy pero muy poco.
Saludos, y por favor dejen reviews.
Neehla.
