Disclaimer: Neon Genesis Evangelion pertenece a Hideaki Anno y a Gainax Studio

Aleksast & Ibrahim Nerost

Present:

NEON GENESIS EVANGELION

"NERV Tech Project"

~- CAPÍTULO OCHO: DULCE TENTACIÓN -~ Parte Uno

Kaworu Nagisa dormitaba por detrás de Shinji, durmiendo plácidamente, hasta que…

Danza Húngara no. 5, de Johannes Brahms, sonando como alarma

La melodía se escuchaba con más sonoridad que otros días, lo cual pareció resultar en el sobresalto de ambos, Shinji enrojeció cuando sintió sus pantalones flojos, levemente desabrochados, Kaworu sólo pudo responder con una risa nerviosa, se levantó presurosamente buscando su uniforme, mientras Shinji estaba estático, procesando el hecho.

- ¿Hiciste algo durante el tiempo que estuve dormido, Kaworu? – preguntó con cierto aire de amenaza, mirandole fijamente. Kaworu arqueó las cejas por un instante, se detuvo con el saco a medio vestir, e hizo un ademán de negación con la mano

- Pero Shinji, yo sería incapaz de hacerte algo que afecte tu integridad, sería el primero en defenderte de aquél que osara cometerte algún agravio – respondió, para luego seguir vistiéndose – aunque – aclaró – ¿Quién más haría algo así por ti? Sólo yo, me parece que soy el único que en estas circunstancias puede dar todo o nada por ti.

Shinji quedó dubitativo, ¿Kaworu haría eso por él? ¿Por qué? Ésta última pregunta rondaba en su cabeza al tiempo que se disponía a vestirse, no se lo había planteado bien, pero Nagisa estaba siempre ahí para él, como vigilandole y auxiliandole cuando fuere necesario, ¿Qué senía Kaworu entonces? ¿Qué sentía él mismo? ¿A quién amaba? Parpadeó un par de veces, para luego volver la vista y cruzarla con la mirada sincera de Nagisa, distinta a la de Rei, a pesar de tener el mismo color de iris en los ojos, Kaworu tenía unos ojos enigmáticos, versátiles, que denotaban ligereza y curiosidad. Por otra parte los de Rei Ayanami eran más densos, despiertos a su alrededor, soñadores, pero firmes.

Volteó la mirada hacia un costado, algo confundido… intentando encontrar en algún punto de la habitación la respuesta a todas las interrogantes, que pareció haber perdido cuando Kaworu depositó sus manos en los hombros de Ikari – Yo tampoco lo sé, Shinji – susurró, mirando fijamente sus ojos – Precisamente por eso es necesario experimentar y analizar el resultado… Como con la ciencia, si el ser humano supiera todo, no habría necesidad de comprobar, de experimentar y descubrir, por el simple hecho de que no habría más que saber.

- Pero… me siento tan vulnerable al no saber… tantas cosas que yo sólo puedo saber… no lo sé, no puedo soportar el no tener la respuesta a tantas preguntas que yo mismo me formulo – confesó Ikari

- Por eso es bueno experimentar para comprobar, corroborar y tomar determinaciones… vamos, vayamos por un café para distraernos un momento – contestó Kaworu, brindando su más empática sonrisa.

Shinji suspiró de alivio, todo el mar de preguntas que rondaban en su cabeza por ahora se disiparía. Ambos caminaron directo a la cafetería, que como era habitual, estaba bastante concurrida. Kaworu se sentó y miró detenidamente el semblante de Shinji, como buscando en éste algo fuera de lo normal. De cierto tiempo para acá le observaba con más detenimiento, como queriendo volver el rostro de Ikari algo inolvidable, recordar sus facciones, saber con precisión y certeza lo que estaba sintiendo, y por lo que había analizado, Shinji le tenía un afecto especial muy en el fondo de su corazón, que parecía reprimir por temor, un temor cuya causa era imposible de deducir para él, pero finalmente Shinji sentía algo por él, no sabía a ciencia cierta qué tipo de afecto, pero era algo y se sentía feliz con eso. A su mente, tras desviar la mirada a la taza de café, vino la imagen de Asuka, esos ojos celestes que irradiaban energia y seguridad, sus mejillas delicadas y finas, su boca delgada, dulce, recordó su sabor cuando sin permiso le robó un beso, un profundo beso acompañado de un triste rechazo… que no sabía si podía volverse en aceptación. Misato apareció frente a él, en su mente, y la imaginaba contoneándose provocadoramente ante él, como un títere que estaba para cumplir cuantos caprichos pudiere requerir sean cumplidos, haciendo lo que él deseara cuando él lo deseara. Con ella había identificado sólo una inmensa lujuria, no podría sentir más por dentro, aunque expresara admiración en público. Asuka, de ella estaba enamorado, de su firmeza y forma altanera de ser, escondiendo en secreto esa vulnerabilidad que pedía ser consolada, pedía a gritos erradicar la soledad que le condenaba. Shinji era sujeto aparte, era el único con quien sus sentimientos parecían tan claros como irremediablemente difusos.

- ¿En qué piensas ahora mismo? – preguntó Shinji, sacando de sus cavilaciones a Kaworu

- En bastantes cosas… creo que tengo la misma incertidumbre que tu, Shinji, con una persona, Asuka, estoy plenamente seguro de lo que siento, pero con otra siento algo tan similar y tan disímil que no sé como explicarlo, lo mismo contigo, no sabes a quien realmente quieres, y eso te causa una enorme insatisfacción, al igual que a mí –

- Entonces… te gusta Asuka –

- Correcto, aunque realmente no sepa si tengo oportunidad con ella, haría lo necesario para hacerle cambiar de opinión, ¿sabes? A pesar de que ella ha pasado por un proceso psicológico para que no tenga depresiones, neceista también de compañía, de alguien que se desviva por ella con tal de verla sonreir, de verla satisfecha, plena, feliz… con esto no quisiera que pensaras que quiero robartela, nada de eso, pero sería muy interesante, por otra parte, como sobrellevaríamos esto cuando ella decida con quien quedarse… aún así existe un mayor embrollo entre nosotros, además de que a ti te guste Rei… tiene que ver conmigo, y la verdad desearía saber concretamente qué siento por ésta otra persona de quien te he comentado –

- ¿Rei? –

- No, es algo más inquietante, más confuso y quizá más enredado –

- ¿Qué es? –

- Shinji… tu… me gustas tu –