¡Feliz Navidad a todos!
Un poco tarde (lo siento, estuve ocupada comiendo XD) pero aquí está el capítulo, gracias por los comentarios, gracias por leer. ¡Me alegra que les gustara el maratón!, en la semana estaré subiendo otro capítulo. Este es un poquito más largo:3 espero que lo disfruten.
Disclaimer: Santa no me trajo de regalo los derechos de autor de Batman y anexos :c así que no son míos, ¡pero sí lo es este fic!
Enjoy It!
Capítulo 20.
La sala de urgencias del Hospital General de Gotham estaba especialmente activa, el incidente con la camioneta había generado un gran desastre y muchos heridos que comenzaban a llegar en busca de atención médica. Por si fuera poco, un grupo de personas armadas llegaron amenazando al personal para que atendieran a un hombre mal herido que venía en la camilla de una ambulancia secuestrada. Se trataba del Pingüino, un criminal astuto que ha logrado evadir la ley la mayoría de las veces, a pesar de que es conocimiento de todos sus múltiples delitos por fraude y tráfico de armas, entre otras cosas. El personal del hospital se vio sorprendido, no era habitual ver a los villanos de la ciudad hacer uso de los servicios médicos, sabían que si lo hacían era seguro salir de ahí como prisioneros y siempre que lo hacían terminaban secuestrando todo el lugar.
Un par de doctores se acercaron a los paramédicos asustados que llevaban la camilla, el Pingüino estaba completamente inconsciente y más pálido de lo normal, al parecer había perdido bastante sangre, su pulso era débil, casi inexistente y necesitaba ayuda para respirar, habían tenido que entubarlo en el camino. Ese hombre necesitaba atención inmediata.
- ¿Qué le ocurrió? – preguntó uno de los médicos a los hombres armados.
-Recibió un disparo en la espalda – respondió uno de los hombres – más le vale atenderlo si no quiere estar igual que él – amenazó, colocando el cañón de su pistola en el pecho del doctor. El médico no reaccionó como esperaba, miró al hombre que sostenía el arma y le dijo.
-Es mi trabajo amigo, no es necesario que hagan esto – Luego se dio media vuelta y se fue junto con la camilla hacia el área de quirófano. Los hombres bajaron las armas, pero se mantuvieron alerta en el pasillo que llevaba al quirófano donde atendían a su jefe, había mucho movimiento, parecía que las cosas no iban muy bien.
Joker miraba la escena como si se tratase de una obra de arte, el suelo estaba lleno de sangre rodeando una silla que reposaba en el centro con la figura inerte de lo que solía ser un hombre, se había tomado su tiempo esta vez y realmente había funcionado para relajarse, estaba mucho mejor ahora, se sentía satisfecho con el dolor que había causado y la forma que había terminado con la vida de Ted. Respiró profundo, sus pulmones se llenaron del familiar aroma de sangre y el olor particular a hierro y madera de su sótano. Cerró los ojos un momento.
-Cuando doy una orden… se cumple. Espero que Ted haya servido de ejemplo y pongan más atención a lo que hacen la próxima vez. – Abrió los ojos para mirar a sus hombres, que se mantenían inmóviles, escuchando atentamente. – No me gustan los errores. – Algunos de ellos tragaron saliva. Este tipo de advertencias solían funcionar con ellos, eran suficientemente ambiciosos para quedarse por la paga y demasiado cobardes como para querer enfrentarse a él. J sonrió satisfecho. – Bien bien… ahora limpien este desastre y desháganse de nuestro amigo, no quiero que se pudra en esta casa, la última vez quedó un aroma horrible en la madera. – dijo haciendo un ademán. Los hombres se empezaron a movilizar, Joker dejó la manopla con púas, que traía puesta en su mano derecha, sobre la mesa, para que la limpiaran. Le gustaba que sus armas estuvieran impecables.
Comenzó a caminar hacia las escaleras que llevaban al primer piso, necesitaba tomar un baño, tenía muchas manchas de sangre en su ropa, sobre todo en sus manos, y el maquillaje comenzaba a picar en su rostro. Subía por las escaleras con desgana, cuando la voz de Johnny, entrando por la puerta principal, lo detuvo.
-Parece que lograron llevarlo al hospital, aunque aún no está fuera de peligro. – J se giró para verlo, le había pedido un encargo especial cuando hubo bajado al sótano y justo venía regresando de ello. – dejé a uno de los nuestros ahí, nos notificará cualquier novedad.
- ¿Y qué hay del otro? – preguntó con voz neutral, suponía que el pingüino viviría, aunque no estaría bien luego de lo que le había hecho, sería una gran sorpresa para él.
-No hay rastros de Jonathan Crane, desde la explosión desapareció, los chicos que estaban a cargo de su vigilancia están muertos. No pudimos acceder a la zona, por lo que no estamos seguros si fue el mismo Crane quien escapó o alguien más fue por él, pero por el estado en que se encontraba, suponemos que fue alguien más. – el rostro de J se ensombreció, no estaba seguro de cómo lo encontraría, pero lo haría de alguna manera.
-Asegúrate de que no hagan una estupidez con los restos del sótano y ve a descansar, es suficiente por hoy. - Johnny asintió y J se dio media vuelta para continuar su camino. Al llegar a su habitación titubeó un momento, Harley estaba ahí dentro y probablemente lo que menos querría sería verlo. Consideró la idea de bañarse en otra de las habitaciones. Miró su reloj, eran casi las dos de la madrugada, seguramente ya estaba dormida. Tomó el pomo de la puerta y lo giró lentamente, no quería despertarla. Escuchó un leve quejido y vio la silueta de la rubia removerse en la cama, tal vez tenía pesadillas. Iba a acercarse, pero la idea de que despertara con él lleno de sangre frente a ella, no ayudaría mucho a que se sintiera tranquila con él. Pasó directamente hacia el baño, agradeciendo por el suelo alfombrado que absorbía el sonido de sus pasos, y cerró la puerta detrás de él. Comenzó a desabotonar su chaleco, que echó al cesto de ropa sucia, luego fue por su camisa, una punzada se expandió desde su hombro izquierdo por todo su brazo, había olvidado la pequeña herida sin atender que tenía ahí. Se quitó la camisa y la tiró a la basura, esas manchas no se quitarían y el corte que tenía en el hombro no era algo que se pudiera reparar, era más fácil comprar otra. Quitó el broche dorado de su cinturón y continuó desvistiéndose. Abrió el agua caliente de la ducha y se metió bajo las gotas, sin vacilaciones, el sonido del agua chocando contra su cuerpo inundaba sus oídos, sus músculos se relajaban en contacto con el líquido caliente que recorría de su cabeza a sus pies, tornándose de colores antes de llegar al desagüe. Había tintes rojos, manchados de sangre, el café oscuro de su cabello deslavándose lentamente y el color bronceado de su piel, yéndose poco a poco con el agua. No iba a ser fácil quitarse todo eso de encima.
Luego de un buen rato en la ducha J salió del baño con una toalla negra envuelta alrededor de su cintura. El maquillaje se había ido por completo, dejando sus tatuajes y piel pálida a la vista. Su cabello había recobrado parte de su verde, pero se veía más oscuro de lo habitual, esa cosa era realmente fuerte. La venda en su hombro era lo más cercano que tendría a una curación. Se acercó al guardarropa para tomar un bóxer y un pantalón, una vez medio vestido comenzó a pensar en dónde se supone que dormiría. Dejó la toalla sobre un gancho en la pared junto a la puerta del baño y comenzó a acercarse a la cama, Harley seguía haciendo ruidos y moviéndose entre las cobijas. Cuando se acercó lo suficiente pudo ver que estaba cubierta en sudor y tenía el ceño fruncido. Rápidamente acercó su mano a su rostro para tomar su temperatura, estaba ardiendo en fiebre ¡maldición! ¿cuánto tiempo llevaba así? No debió dejarla sin supervisión. Le quitó las cobijas de encima y ella se encogió por instinto, como si tuviera frío. Estaba temblando.
Se apresuró al baño y abrió las llaves de la tina, luego fue hacia las ventanas y las abrió para que entrara el aire, necesitaba bajar la temperatura de la habitación. Volvió a la cama.
-Harl, necesito que despiertes – la movió un poco, tratando de despertarla, ella pareció reaccionar, entreabrió con dificultad sus ojos y la boca.
-Jo…ker – susurró con dificultad. J le sonrió.
-Así es, escucha, estás que ardes cariño, literalmente. – Harley sonrió un poco ante eso, aunque sus ojos se cerraban, ¿estaba soñando? Últimamente tenía los sueños más extraños… -Tienes mucha fiebre, tengo que quitarte la ropa ¿está bien? – La rubia se limitó a asentir, mientras luchaba por mantenerse despierta.
J se apresuró a quitarle la bata blanca de hospital que aún traía puesta, dejándola solo en ropa interior, luchó contra su instinto para no desearla en ese momento, necesitaba ayudarla y no actuar como un animal. Tomó a Harley en brazos, estaba empapada en sudor, sus labios resecos, algunos mechones de su cabello se habían adherido a su rostro y podía sentir como su piel quemaba contra su pecho desnudo. Rápidamente se dirigió hacia la tina, que continuaba llenándose, con mucho cuidado la colocó en el agua tibia, el cuerpo de Harley se tensó al contacto con el líquido y un quejido salió de sus labios.
-Te… tengo frío – ella temblaba.
-Lo sé cariño, pero es necesario. – Joker tomó un pequeño recipiente del armario bajo el lavabo y comenzó tomar agua de la tina para verterla sobre la cabeza y hombros de Harleen, mientras la tina continuaba llenándose. El agua estaba tibia, casi caliente, así que comenzaría a bajar la temperatura. Cerró la llave de agua caliente y dejó que el agua fría siguiera corriendo, durante unos minutos, luego la cerró. Harley seguía temblando y en su inconciencia se había aferrado al brazo izquierdo de J, con el que la sostenía firmemente.
Luego de un rato en el agua la temperatura de la joven había descendido un poco, aún tenía fiebre, pero era mejor que la sacara. Joker quitó el tapón que mantenía el líquido cautivo y fue por una toalla para envolverla. La tomó en brazos nuevamente y la llevó hasta la cama, ella seguía temblando. La cubrió con una sábana ligera y regresó al baño por un recipiente con agua fría y toallas de mano, mojándolas y poniéndolas de vez en cuando en la frente de la chica. Llevó una jarra de agua de la cocina en su cuarto al lado de la cama, donde estuvo despertando a Harleen para que tomara un poco de agua. El suero se había terminado, realmente no sabía que más hacer, afortunadamente parecía que la fiebre estaba cediendo. Eran cerca de las 5am cuando por fin Harley hubo recobrado la temperatura normal, ahora dormía tranquilamente, le había puesto las cobijas encima nuevamente y cerró las ventanas, no quería que pescara un resfriado, sería el colmo.
No faltaba mucho para el amanecer, se sentó un momento en el sofá junto a la cama, no estaba seguro de que fuera una buena idea dormir, no tenía mucho que hacer hoy, pero no iba a dormir en su cama, ella seguramente se asustaría si despertara con él a su lado. Y dormir fuera implicaría dejarla sola, cosa que no parecía ser la mejor idea ahora, ya que no podía confiar en que ella estaría bien. Una mueca se mostró en su rostro. Se quedó sentado, recargado en el sillón, sería mejor que se quedara cerca, así que pasaría la noche ahí.
Estuvo observando la respiración acompasada de la rubia, se veía tranquila, su semblante estaba relajado, y él se sentía agotado, por primera vez en mucho tiempo necesitaba dormir. Lentamente sus ojos se fueron cerrando hasta quedarse dormido.
Bruce Wayne entraba a su mansión por la conexión secreta a la baticueva, el comisionado Gordon había dado muy pocos detalles sobre el incidente, pero había podido atar los cabos fácilmente, al parecer la explosión se debió a un dispositivo que estaba dentro, con los pasajeros. Era una carga pequeña, suficiente para volar un auto. Asumió que ese explosivo venía dentro del contenedor de la subasta, en ese momento había creído que se trataba de una trampa del Pingüino, pero resultó que él mismo se encontraba de camino al hospital, casi al mismo tiempo del incidente, por lo que sólo quedaba una persona que podía haber hecho eso… el Joker. Pero él se encontraba en Arkham, por lo que no había sido directamente él, debió ser alguno de sus hombres infiltrado en aquel evento… O tal vez fue alguno de los otros asistentes, que cambiara el contenido del contenedor por un explosivo y entonces la debilidad del príncipe payaso del crimen estaría en manos de alguien. Tendría que investigar más al respecto, tal vez mañana iría al Asilo Arkham, para asegurarse de que el Joker no tenga contacto con el exterior, sólo por si acaso.
Bruce fue directamente a su habitación, necesitaba dormir un poco antes de volver a empezar el día.
La luz de la mañana llegó suavemente a sus ojos, colándose a través de las cortinas oscuras que cubrían las ventanas. Harleen fue abriendo los ojos de poco en poco, tratando de acostumbrarse. Miró a su alrededor y recordó donde estaba, rápidamente buscó rastros del Joker por la habitación, pero parecía que no estaba en ninguna parte, si no estaba equivocada, se había puesto mal durante la noche y él la había estado cuidando, recordaba algo de eso, ¿o lo había soñado? Se enderezó en la cama y salió de entre las cobijas para ponerse de pie, pudo ver junto a la cama un recipiente con toallas mojadas en él… Entonces no había sido un sueño.
Se levantó para ir al baño, quería bañarse, pero recordó el pequeño detalle de que no tenía ropa aquí. Entonces notó que traía puesta una camisa de hombre, seguramente de él. El rostro de Harleen se enrojeció al notar que había estado en ropa interior frente a él cuando la llevó a la bañera. Se tapó el rostro con las manos, todo esto era tan extraño. Decidió sólo lavarse la cara, en lo que consiguiera algo de ropa para poder bañarse. Mientras estaba en el lavabo la puerta de la habitación se abrió.
-Disculpe señorita – sonó la voz de una mujer mayor. Harleen salió del baño, con algo de pena. La mujer le sonrió – Traigo su desayuno, como lo ordenó el Sr. J – colocándolo en el centro de la sala. – y también esto – dijo poniendo una pequeña maleta negra a un costado. – El Sr. J también me ha pedido que revise su temperatura, si me lo permite.
Harleen se sintió abrumada un momento ¿qué era todo esto? Se limitó a asentir, mientras se acercaba a la cama, la mujer tomo un termómetro electrónico y lo apuntó a su frente.
-Parece que está bien ¿cómo se siente? – preguntó con tono amable.
-Confundida- dijo con sinceridad – ¿es normal que el "Sr. J" haga esto con las personas que trae? – había tantas dudas formándose en su cabeza. La mujer simplemente sonrió.
- Bueno, el Sr. J nunca había traído a una persona como visita antes, las personas que trae o manda a traer siempre van hacia el sótano, así que no puedo decirle si es normal o no, porque es la primera vez que pasa. - Ahora se sentía más confundida. - ¿Puedo hacer algo más por usted?
- ¿El Sr. J está en casa? – La mujer negó con la cabeza – bueno, entonces no necesito nada más, muchas gracias – la mujer sonrió nuevamente.
- Lo que necesite estaré para servirle hasta las 5pm, más tarde traeré su comida – Luego se retiró.
Harleen se acercó a la mesa donde había dejado el desayuno y luego a la maleta negra, decidió abrirla para ver de qué se trataba. Al hacerlo pudo ver varias prendas de ropa, Joker había pensado en todo, pudo encontrar incluso algo de ropa interior y se sonrojó al ver que era de un tipo mucho más sexy que la que ella solía usar ¿por qué había mandado esa? ¿la había escogido él?
Cerró la maleta, tomaría el desayuno antes de bañarse. En la charola venía, además de la comida, un pequeño florero con una rosa azul y una pequeña nota que al revisarla no decía nada, sólo tenía una "J" escrita, con una letra muy parecida a la del tatuaje que el Joker tenía en su mejilla. ¿Por qué se tomaba tantas molestias?
Luego de comer su desayuno se sintió mucho mejor y el baño fue sumamente refrescante, había optado por ponerse un pantalón negro y una blusa roja, aunque la ropa era mucho más ajustada de lo que ella solía usar. Decidió explorar un poco el lugar, al principio había creído que esta era la casa, pero luego notó que se trataba sólo de una habitación enorme en el interior de una gigantesca mansión. Por la ventana pudo ver algunos jardines descuidados y varios hombres vestidos de negro rondando por la propiedad, trabajadores del Joker, supuso. Comenzaba a aburrirse y suponía que no podía salir de ahí, así que encendió la televisión, estaba el noticiero de la mañana.
"… a pesar de que aún se desconoce el origen de la explosión, el hospital continúa en funcionamiento, atendiendo a pacientes en el resto de sus instalaciones, sin embargo, los directivos y el personal reclaman a la policía en busca de justicia, la lista de víctimas por la explosión en el Hospital General de Gotham, ocurrida el día de ayer, es larga, dentro de las víctimas letales de este atentado se encuentran el Dr. William Jones, jefe del área de recuperación, la Dra. Jennifer Thomas, los policías Edward Mason y Frederich Vinn, que se encontraban en el lugar realizando la investigación de un caso, y la Dra. Harleen Quinzel, trabajadora del asilo Arkham quien se encontraba internada luego de haber sido atacada. La lista de víctimas se extiende, hasta este momento siguen encontrando cuerpos. La lista de los identificados, aparece en sus pantallas en estos momentos…"
Espera… ¡¿Qué?! ¿Ella muerta? ¿Atentado en el hospital? ¡De qué tanto se había perdido!, necesitaba respuestas y las necesitaba ahora.
El noticiero pasaba a su siguiente nota, donde hablaban sobre una camioneta que explotó, pero a Harleen no le importaba, ella se había puesto de pie y caminaba, descalza, hacia la puerta, en busca de alguien que pudiera darle respuestas ahora mismo. Abrió la puerta principal de la habitación, con prisa, y se topó inmediatamente con un hombre alto y robusto, vestido de negro, era el mismo hombre de ayer. Al parecer él vigilaba su puerta.
- ¿Va a alguna parte Srita. Quinzel? – preguntó en tono neutral. Ella se detuvo en seco y lo miró.
-Necesito hablar con el Joker, necesito saber lo que ha pasado – el rostro de la chica mostraba nada más que confusión. Johnny recordó la expresión de J esa mañana, se veía cansado y parecía que quería evitar a toda costa estar en la casa. Suponía que todo se debía a la reacción que había tenido la chica la noche anterior, él lo escuchó todo, ella estaba asustada y confundida, y él como siempre evitando decir las cosas, no había sido de mucha ayuda.
-Él no se encuentra en este momento, y no podría decir a qué hora regresará – igual, aunque regresara, no respondería una sola pregunta, nunca ha sido bueno con esas cosas. Lo pensó un momento, tal vez se metería en problemas por esto, pero alguien tenía que hacerlo o esto terminaría mal para todos. El rostro agobiado de su jefe y esta chica confundida, esto no podía continuar así. Al final, sería mejor para J. – pero yo puedo responder tus preguntas, sé todo lo que ha pasado.
