Todos los personajes son de Stephenie Meyer. Sólo la trama es de mi autoría y uno que otro personaje que sale a lo largo de la misma.
Edward. Edward. Mi vida y la suya estaban enroscadas en un mismo hilo. Cortas uno, cortas los dos. Si él se fuera, yo no sería capaz de vivir con eso. Si yo me fuera, él no podría vivir con eso, tampoco. Y un mundo sin Edward era completamente inútil. Edward tenía que existir.
- Bella Cullen [Amanecer, libro 3]
Capítulo 20
El diario
Sujeté el pequeño cuaderno como si fuera el tesoro más valioso del mundo. Lo alejé rápidamente de la vista de Josh, quien seguía viendo dentro del agujero en el piso, ya que revelaba demasiado de la naturaleza de mi familia (estaba casi segura de que si lo veía iba a comenzar una ronda de preguntas. Además tenía la vaga idea de que esto mencionaba algo sobre vampiros). Mi mente empezó a burbujear, pensando en todas las cosas que podía encontrar en ese librito, pero al instante me sentí culpable; esto sería invadir la privacidad y los secretos de mi madre.
Decidí dejarlo por la paz y llevármelo de ahí. Tal vez a mi madre le daría gusto tener su diario de vuelta (haciendo a un lado mi pregunta de qué hacía escondido aquí en primer lugar). Prácticamente salí corriendo por las escaleras hasta llegar a mi mochila que había dejado en la sala, y guardé celosamente dicho cuaderno. Una vez que estuve realmente segura de que nadie lo encontraría, subí de vuelta al cuarto. Josh estaba sentado en la cama con el brazalete jugando entre sus dedos, viéndolo minuciosamente.
- ¿Qué fue eso? – preguntó arqueando una ceja. Me entregó el brazalete.
- Nada. Creí haber escuchado el timbre de mi celular – dije, encogiéndome en hombros. Afortunadamente él no había visto el diario en mis manos.
- Bueno, pues parece que esto es una especie de escondite secreto – murmuró - ¿Aún así quieres arreglarlo?
- No. tal vez mi mamá lo dejó así por algo. No quisiera sellarlo.
- Como gustes – dijo poniéndose de pie – Perdón, pero me tengo que ir ya. Quedé de ir por mi hermanito a su práctica de soccer y ya voy tarde. Cuídate y hablamos mañana en la escuela.
- Gracias por aceptar hablar conmigo – dije mientras lo acompañaba a la puerta.
- No hay problema. Ah, Renesmeé… yo siempre estaré para ti. No importa bajo qué condiciones, yo siempre seré tu amigo – dijo antes de depositar un tierno beso en mi mejilla derecha.
Me sentía mejor en cierta forma. Sabía que las cosas podían salir adelante; Josh y yo realmente podíamos ser amigos sin sentimientos amorosos de por medio. Él encontraría a su chica ideal y yo sería feliz con Jacob sin sentirme culpable por haberle roto el corazón a mi amigo.
Me quedé sola un rato más y después llegó Sue, acompañada de Leah, con algunas bolsas de mandado. Leah hizo una mueca de disgusto al verme sentada en la sala. Después de todo este tiempo, ella parecía seguir disgustada con mi existencia. Pero, llegadas a este punto, lo mejor que podía hacer era dejar de ignorar sus miradas de desagrado; hoy no podía hacerlo. Necesitaba muchas respuestas.
- Leah ¿puedo hablar contigo un momento? – pedí con voz suplicante – Es algo importante.
- No – corto de tajo – Tengo cosas más interesantes qué hacer, que quedarme hablando de boberías adolescentes contigo, mocosa. Hasta ver crecer el pasto es más interesante que esto.
Su comentario me dolió. Yo no sabía qué era lo que Leah tenía contra mí. Sabía que tenía mal genio (los chicos bromeaban con eso todo el tiempo); pero aún así no lo entendía.
- Leah Clearwater – dijo Sue, seria - ¿Qué modales son esos?
Leah rodó los ojos y se sentó en el sofá donde estaba sentada yo también, lo más alejada posible de mí. Creo que en ese momento, se lo agradecí infinitamente. No quería provocar a Leah de ninguna manera.
- Bueno, ya, dime qué quieres de una vez por todas.
- Yo... - empecé dudosa - ¿Qué es la imprimación?
- Esto no me corresponde a mi - hizo el intento de ponerse de pie pero la tomé del antebrazo, dándole una mirada de súplica. Realmente quería saber esto - Mira niña, eso es algo que Jacob tiene que decirte, no yo.
- Él dice que es algo más poderoso que el amor a primera vista, y que estamos destinados a estar juntos. Pero sé que hay algo más y me gustaría saberlo. ¿Qué se siente? ¿Qué debo sentir?
- ¿Para qué quieres saberlo? Con que sepas eso es suficiente.
- Leah - decidí cambiar al sujeto - ¿Alguna vez te has imprimado?
No supe qué pasó, qué fue lo que dije mal, pero sus ojos se abrieron con sorpresa e hizo una mueca de dolor. Comenzó a respirar de manera agitada y sus manos temblaban fuertemente. Jake hacía eso cuando se iba a transformar en lobo. Inconscientemente, me fui alejando de ella, asustada de lo que podría pasar a continuación.
- ¡Eso no te importa! - gritó, y salió corriendo fuera de la casa, hecha una furia.
Me giré a Sue, quien estaba parada en la cocina con una expresión de dolor. ¿Qué había sido eso? Ella pareció entender mi pregunta, ya que su rostro se suavizó y me dio una sonrisa un tanto avergonzada. Se acercó a mí y puso su mano en mi hombro, brindándome algo de soporte.
- Por favor, disculpa a mi hija. Sé que no tiene el mejor de los temperamentos, pero en su defensa diré que no ha tenido una buena experiencia con las imprimaciones. No es que justifique lo grosera que ha sido contigo, pero por favor, trata de entenderla un poco, Nessie.
- ¿A qué te refieres con que no ha tenido buena experiencia con las imprimaciones?
- Verás, ella y Sam tuvieron una relación hace tiempo. Luego él se imprimó de Emily y… bueno, tu conoces su historia. Todo eso ha sido muy doloroso y difícil de superar para mi hija.
- Pero, no entiendo. Si Sam quería a Leah, ¿por qué la dejó por Emily así sin más?
- Debes saber, Nessie, que cuando un lobo imprima, no hay nadie ni nada más importante que su imprimación.
Depositó un suave beso en mi coronilla y regresó a la cocina para que pudiera terminar la cena a tiempo. Esa última frase resonaba fuerte y claro en mi cabeza. Tenía tantas dudas, pero ahora tenía que buscar respuestas con otra persona. Sin querer, había tocado una herida en el corazón de Leah.
…
Un par de horas más tarde, mi abuelito Charlie llegó a la casa. Dejó sus cosas en el perchero y entró a la sala, sorprendiéndose al verme sentada (rodeada de libros y libretas de la escuela) en el sofá. No habían pasado ni veinte minutos, cuando Jacob y Billy llegaron también para cenar. Era algo incómodo, ya que después de todo, no era una casa muy amplia.
- Si quieres, podemos ir a cazar – susurró Jacob lo suficientemente bajo como para que los demás no escucharan – No tienes que comer algo que no te guste.
- No, así esta bien. No sabe tan mal de todas formas – sonreí levemente. La verdad, mi poco apetito estaba como última de mis prioridades en ese momento.
La cena transcurrió en paz. Bueno, tan pacífica como era posible (después de todo, Leah no había regresado). Al terminar, le ayudé a Sue a lavar los platos sucios, mientras mi abuelito, Billy y Jacob veían un partido en la televisión. Salí al patio trasero, sentándome cerca de un árbol, y cerré los ojos.
- ¿Te sientes bien? Has estado callada toda la noche – escuché la voz de Jacob, muy cerca, haciéndome dar un brinco – Perdóname, no quise asustarte. No pensé que estuvieras tan concentrada en tus cosas.
- Descuida, no es nada. Sólo estoy algo pensativa – traté de darle una sonrisa, pero sólo salió una mueca.
- ¿Qué va mal? – preguntó sentándose a mi lado. Naturalmente, yo era demasiado obvia y él era demasiado perceptivo. No podía andarme con rodeos.
- Jake… ¿cómo supiste que yo era tu imprimación? Quiero decir, tantos años de amistad con mi madre… ¿por qué yo y no ella? Yo era una bebé cuando pasó eso, ¿no?
- No sé cómo explicarlo, honestamente. En ese momento, fue como si todo a mí alrededor se hiciera más claro. Como si todo lo que me atara en esta vida se cortara de tajo, dejándome volar a ti. Eres mi sol, Renesmeé. No, no solo eso… eres mi todo.
- Así que… eso quiere decir que… ¿me amas? – dudé al preguntar. Tenía miedo de que su respuesta no fuera la que yo esperaba.
Sabía que Jacob había estado para mi desde siempre. Cuidó de mí cuando era una bebé y mi madre estaba en su transformación; era mi compañero de juegos durante mi breve infancia y técnicamente me vio crecer (al menos hasta que tuvimos que separarnos). Pero ¿qué era yo para él? ¿Me veía como Renesmeé, la mujer; como Renesmeé, la hija de su mejor amiga; o como Renesmeé, la imprimación? ¿Está conmigo por amor o por obligación de algo impuesto por el destino?
Dejé que todas esas preguntas e inseguridades y miedos salieran a flote, poniendo ambas manos en sus mejillas y dejándole ver lo enamorada que estaba de él y mi deseo por ser correspondida. Sonrió y juntó nuestras frentes.
- Yo te amo. Con todo mi corazón y todo lo que soy – dijo antes de juntar nuestros labios en un apasionado beso. Mis manos fueron a su pecho, aferrándome a su camisa y jalándolo más hacia mí. Gimió contra mis labios y eso encendió aún más la mecha.
Pensé que respirar estaba muy sobrevaluado, pero era necesario. El colmo sería desmayarme después de todo lo que me dijo. Rompí el beso para poder jalar aire. Nuestras respiraciones estaban agitadas por el beso (y por nuestra reciente declaración). La felicidad inundaba mis sentidos, y me lancé a sus brazos, haciendo que cayera de espalda. Soltó una carcajada.
- Parece que estamos muy entusiastas – agregó con una risita y me dio otro beso, no tan intenso como el anterior.
- ¡Wow! – se oyó la voz de Seth, no tan lejos de nosotros. Venía con las manos sobre sus ojos y con una sonrisa de oreja a oreja – Calma, chicos, por lo menos espérense hasta que todos se vayan a dormir.
Yo sentí que mi cara ardía de la vergüenza y me la cubrí tratando de ocultar mi bochorno. Jacob, por su parte, rompió en risas. Creo que mi cara no volverá a su tono natural.
- ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí, Seth? – preguntó Jacob, volviéndose a sentar y jalándome para que yo también lo hiciera – Acabas de arruinar un muy buen momento.
- Eso veo, hermano. Pero debes saber que Bella acaba de llamar. Quiere que Nessie regrese a su casa antes de que se haga más tarde.
- Será mejor que me vaya – suspiré resignada. No quería separarme de Jacob, pero no quería preocupar a mis papás llegando tarde. Ya me había desaparecido ayer toda la tarde.
- Descuida, pequeña. Quita esa cara triste. Te veré mañana ¿de acuerdo? – dijo besando mi frente y arrancando una sonrisa de felicidad de mi rostro.
…
Después de entrar y despedirme de mi abuelito Charlie (no sin antes prometerle que vendría a verlo más seguido), Sue y Billy, me puse en marcha hacia mi casa. Sinceramente, no tenía prisa alguna por llegar, por lo que conduje lo más tranquila posible. Sabía que mis papás se iban a poner histéricos, pero francamente era algo con lo que podía lidiar en estos momentos.
Mientras manejaba, lanzaba de vez en cuando una miradita a mi mochila, que descansaba en el asiento del copiloto. Aquel pequeño diario parecía estarse burlando de mí, ya que se asomaba sigilosamente, tentándome a tomarlo y echarle un vistazo. ¡Esto era ridículo!
- ¡No! – me regañé a mí misma – Es un diario, Renesmeé. Es el diario de TU madre. ¿Qué sentirías si ella leyera tu diario? Digo, en caso de tener uno, por supuesto. No es lo correcto, es algo privado…
¿Que cómo me sentiría? Bien, ahora mismo me sentía estúpida por estar hablando conmigo misma, y en voz alta, en el auto. ¡Peor aún! ¡Mi propia conciencia me estaba regañando! ¡Patético!
Decidí concentrarme en mi camino y dejar de sentirme acosada por una libretita (¡Dios! ¡UNA ESTÚPIDA LIBRETITA!). Encendí la radio, tratando de despejar mi mente, pero parecía que el mundo conspiraba en mi contra; nada lograba sacarme de la cabeza el valioso tesoro que escondía en mi bolso.
- ¡Basta! – me dije, sintiéndome de nuevo como una tonta por estar hablando sola – Ahí solamente encontraré cosas aburridas que mi mamá hacía en el instituto o de su adolescencia.
Pero luego recordé lo que decía al inicio: "Recuerdos de mi vida humana"… ¿Acaso ya era vampira cuando terminó de escribirlo? ¿Hasta qué punto o fecha vendría escrito? ¿Tendría escrito el día en que conoció a mi papá? ¿Qué diría de Jacob? ¿Vendría escrito algo sobre mí?
De repente, la idea de meterme con la privacidad de mi madre dejó de parecerme tan pecaminosa o tan terrible. Curiosamente, me sentía espantosamente ilusionada y ansiosa por saber todo eso. Había escuchado mil y un veces cómo había conocido a mi papá, pero sin duda esto sería como haberlo presenciado en vivo. Siempre pensé que su historia de amor era de lo más romántica.
Aparqué mi auto a un lado de la carretera y recargué mi cabeza contra el volante, inhalando y exhalando nerviosa y furiosamente. ¿Realmente iba a hacerlo? ¿Iba a leerlo?
Sí. Iba a hacerlo.
- Vamos, sólo será un pequeño vistazo – me repetí una y otra vez; convenciéndome de que todo esto estaba bien – No dirá nada que deba asustarme. No es como si mi madre fuera una asesina en serie.
Y ahí estaba, hablando sola de nuevo (y además riéndome como una tonta por mis absurdas ideas). Sin duda, ese diario estaba sacando lo peor de mí.
Tomé el pequeño cuaderno y lo abrí lentamente en la primera hoja. No había notado que tenía los ojos cerrados y los apretaba fuertemente. Abrí un ojo y mire a mi alredor. Bien, nada pasó. El mundo aparentemente seguía girando en su curso normal, alrededor del Sol. Había abierto la pequeña cajita de Pandora (¡Jesús! Sí que era melodramática si me lo proponía).
Reí tontamente y pasé rápidamente las hojas. Dentro del diario estaba una hoja de papel doblada por la mitad. Tenía algo escrito. Mi curiosidad llegó al tope y las manos me picaban. Ahora sentía que tenía que leerlo.
Bella Cullen:
He decidido dejar todo aquí. Las fotografías que tomé en mi fatídico cumpleaños 18, los regalos, los recuerdos… como una manera de ayudarme a tener presente en mi memoria (si es que algún día llego a olvidarlo) por qué escogí esta vida. No sé por qué, pero últimamente me siento tan confundida.
Incluso he decidido dejar el brazalete. Al verlo, me recuerda la decisión que constantemente rondó en mi cabeza; y no solo me afecta a mí, sino también a Edward. Ya esta más que decidido. La boda será la próxima semana.
En este diario, pienso plasmar los últimos retazos de mi vida humana.
Atentamente:
Bella Swan.
Ahora entendía por qué había dejado su diario aquí, escondido de los demás. ¿Acaso no estaba segura de su decisión? Hojeé el cuaderno, pasando las últimas fechas al azar, para saber qué le había hecho dudar sobre la decisión de transformarse en vampira. Mi madre todo el tiempo me decía que era su destino tener esta vida y que era feliz con ella. ¿Qué cosa pudo haber sido tan mala como para que ella se sintiera indecisa?
Al seguir leyendo me encontré con algo que no esperaba leer. Mis ojos se abrieron de par en par y sentí como las lágrimas comenzaron a formarse. Esto no podía ser cierto. Tuve que leer una y otra vez para asegurarme que mi mente no me traicionaba. Las manos me temblaban. El cuerpo entero temblaba.
28 de Junio:
Tengo miedo. Edward no debe saberlo. ¿Habrá sido la decisión correcta? Era claro que yo DEBÍA estar con Edward. Pero, ¿era suficiente mi amor por él como para hacerme olvidar de mi amor por Jacob? Me dolió haberle mentido a mi amigo y dar alas imposibles. Pero ciertamente, ese beso me había desconcertado totalmente. Esto me tiene cada vez más y más confundida.
Jake siempre será parte de mí (por más que trate de negarlo), pero Edward es mi mitad. Sin él, sencillamente no existo. Era tan egoísta, pero sentía la necesidad de tenerlos juntos, sea como sea. Jacob estuvo conmigo cuando Edward se fue, dejándome sola. Él había sido mi soporte durante tantos meses. Mi puerto.
¿Qué beso? ¿Mi madre había estado enamorada de Jacob? ¿Jacob le había correspondido? Esto era una mentira. Hace un par de horas, él me había dicho que me amaba, y que yo era su todo. Él no me mentiría de esa manera… ¿o sí?
En las últimas fechas que escribió, encontré sobre mí: mi nacimiento, la felicidad que le dio saber que se había convertido en madre y, lo más importante para mí, su reacción ante la imprimación de Jacob. ¿Qué tanto le había afectado?
17 de Septiembre:
Tengo pocos días de haber renacido a esta vida. Mi pequeño milagro está cada vez más grande y más hermosa. Mi Renesmeé. Aún no puedo concebir la idea de que mi vida haya dado un giro de 180 grados y que ahora tenga lo que siempre había deseado… una familia.
Aunque aún no me logro hacer a la idea de que Renesmeé sea la imprimación de Jacob. Sé que durante mucho tiempo pensé que no habría nadie mejor para mi mejor amigo, pero…
Me negué a seguir leyendo. No podía encontrarme con algo que me dijera que mi mamá seguía amando a Jacob. Cerré el diario de un golpe y dejé que las lágrimas corrieran libremente por mis mejillas. Me dolía demasiado el pecho.
Me limpié los ojos furiosamente. Esto tenía que aclararlo. ¡Al carajo con la imprimación! No me interesaba saber nada de eso ya. Me importaba un cuerno que mi madre se enojara por haber leído su diario. Me importaba un carajo que se enojaran por haber llegado tarde.
Nuevamente, me puse en marcha hacia mi casa, yendo tan rápido que los árboles a mi alrededor parecían borrones verdes. En ese momento, hice a un lado todas las recomendaciones de mi papá sobre conducir de manera prudente y responsable. Me sentía furiosa, sentía todos mis músculos tensos.
Llegué a la casa, haciendo que las llantas dieran un chirrido por frenar abruptamente. Me bajé del auto hecha una fiera y fui directamente hacia su cuarto. No pensaba esperar hasta mañana para hablar con ella.
Estaba vacío.
Escuché las notas del piano en la sala y bajé corriendo, esperando que mi madre estuviera con él. Al verlos ahí, juntos, me sentí peor. Sentía que todo esto era una vil actuación; una vil mentira. Naturalmente, notaron mi presencia y se giraron para verme, ambos con rostros sonrientes.
- Mi amor, ya era hora que llegaras. Me tenías sumamente preocupada – dijo mi madre, acercándose a mí para abrazarme. Me alejé de ella y vi su cara con una expresión de dolor. NUNCA había rechazado una muestra de cariño de su parte.
- Renesmeé, ¿qué ocurre? – dijo mi papá, serio. Traté de mantener mis pensamientos bloqueados, pero aparentemente mi madre se estaba encargando de eso, ya que no dijo nada.
Mi aspecto debía lucir terrible. Había llorado y mis ojos y mejillas seguramente se encontraban rojos e irritados. Sabía que inmediatamente mis papás habían pensado lo peor.
- Tenemos que hablar – respondí finalmente, con la expresión más seria que he mostrado en mi vida.
Fin del capítulo
(N/A) ¿Qué tal? ¿Creen que merezca un review? Me ha costado horrores poder sacar adelante este capítulo. Ojala sea de su agrado y sea lo que ustedes estaban esperando. Lo he subido más temprano, pero porque ayer estaba más que inspirada y me propuse terminarlo en ese momento.
Gracias a Kami por darle el visto bueno. Sinceramente estaba nerviosa por no saber si me había quedado bien. Todas digan "Gracias Kami" jejeje.
Les recomiendo que pasen por su historia. Es también Nessie/Jacob.
h t t p : / / w w w . f a n f i c t i o n . n e t / s / 5 1 4 1 1 9 1 / 1 / A l b a
(Sólo quiten los espacios. Espero que salga. Sino, se encuentra en mi perfil. Se llama "Alba")
Por cierto, francis, nena sigue sin aparecerme tu correo (creo que algo tendrá que ver con los espacios y los arrobas). Como quiera, en mi perfil se encuentra mi correo.
También gracias a todas las que me han agregado al messenger o al twitter (lo único que si pediría es que me lo hagan saber por review o por algún mensajito). Es un placer para mi saber que la historia les gusta. Además de que me encanta leer las reacciones en sus reviews jeje.
¡Dios! Gracias por decir que el pasado no fue de relleno (así lo sentí cuando terminé de escribirlo). Lo que sí quería era darles un final de infarto jeje. Espero haber logrado el mismo efecto en este.
Estamos a poquitos reviews de los 200. ¿Quién se quiere llevar el premio por el review #200?
En fin, nos vemos la siguiente semana. Gracias por sus reviews.
Carliitha Cullen
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