Cerezos oscuros.

Los personajes de CardCaptor Sakura le pertenecen a las Reinas del Shôjo Manga: CLAMP.

Capítulo XX

No había vivido toda la eternidad, pero sí tenía muchas experiencias de todo tipo: humanas y vampíricas; tristes, felices, alegres y con ganas de llorar por el dolor que causaba el corazón roto.
En ese momento sentía cómo se ahogaba entre sus secas lágrimas, una enorme tristeza apresaba sus pensamientos; Kyle había asesinado a un hombre sólo para darle un mensaje, uno que la dejaba pensando en demasiadas cosas. Y aún así existía algo que le daba una luz de esperanza, el aroma que estaba en sus sentidos aún.
No era la misma euforia de un alimento, tampoco la misma sensación en cuanto al cariño que había sentido por Kyle; era un sentimiento nuevo que la embargaba completamente. Porque, además, sólo se lo podía proporcionar Syaoran.

Dirigió su mirada al cielo, no podía ver sus amadas estrellas porque una capa densa de nubes le estropeaba la vista. Podía escuchar como los truenos y relámpagos iban acercándose a la ciudad, se preguntaba si acaso la naturaleza podía traducir lo que ella sentía por dentro. Escuchó cuando Syaoran se levantó de su cama, inquieto como ella, en espera del amanecer, ese día volverían a la escuela en busca de no ser descubiertos en aquellos actos que los volvían diferentes a los humanos.
Sakura deseaba más que nunca desaparecer, pero sabía que al cabo de los años volvería a toparse con Kyle. Además, ahora no era la única en peligro, también el chico de cabello alborotado lo estaba.
Gimió de dolor cuando su corazón se agito al pensar en él, en aquellas fantasías que la seguían desde unos días atrás, donde era abrazada por Syaoran y luego… luego…

Escuchó un sonido en el árbol frente a ella y antes de analizarlo, había corrido hasta la orilla del techo. No es que le importara demasiado caer desde esa altura (a excepción de que tal vez Syaoran se enojaría por el hoyo que dejaría en el patio).
Entre las sombras pudo ver la mirada chocolate del dueño de la casa, tragó saliva y dio un pequeño salto, para caer en una de las ramas cercanas.

—¿Qué haces aquí? —preguntó ella mientras veía cómo Syaoran trepaba hábilmente por las ramas, bastante intrigada de aquel acto extraño.
—Vine a mostrarte lo que es el amanecer entre un árbol de cerezos.

Sakura lo vio extrañada. Treparse a un árbol ya era algo que no concordaba con él, lo que acababa de decir era aún peor de lo que imaginaba.

—¿Tanto te afecta no dormir? —mencionó mientras se acercaba a él, para después sentarse en una de las ramas.

Syaoran puso los ojos en blanco. Había decidido mostrarle eso porque sabía que ella se encontraba triste y, por alguna razón, a él le gusta más su sonrisa. Sobre todo aquella que llegaba también a ese par de esmeraldas.

—Cállate… —comenzó— yo quiero mostrarte algo y tú comienzas a alucinar.
—El que alucina eres tú… —dijo mientras comenzaba a reír.

El chico sonrío al verla tan alegre, se acercó a ella para pararse en la rama frente a ella, recargando la espalda cerca de las piernas de ella.
Levantó su mirada para verla aún riendo, esa expresión tan tranquila que tenía en el rostro le recordó, de pronto, la situación que había pasado hacía ya casi un día entero. Se volteó rápidamente, dirigiendo su mirada hacia el horizonte, mientras sentía a sus mejillas enrojecer. Sakura volvió a reír detrás de él.

—Ya casi es hora —susurró él mientras carraspeaba un poco, se le había perdido la voz.

Los dos se mantuvieron en silencio algunos minutos, cada uno en sus cavilaciones; sin saber qué pensaban en el otro.
El sol comenzó a salir en el cielo, iluminando poco a poco la ciudad. Cuando los rayos del sol atravesaron las ramas más altas del árbol, un pequeño haz de luz en tonos rosados comienzo a aparecer. Sakura vio asombrada cómo sus brazos tomaban un color más vivo.

—Esto no lo ven los humanos —mencionó mientras su mirada se dirige a las ramas de arriba—. Si lo supieran, dudo que pudieran alejarse de los árboles de cerezo.
—Es fácil hacerlo -–continuó Sakura—, los pétalos pueden lucir hermosos y delicados, pero en ocasiones guardan demasiados secretos. El brillo así es uno de ellos.
—¿Y qué otros existen? —preguntó con una voz ahogada, sabiendo que ya no hablaban simplemente de los árboles.
—Si los supieras, tú también te alejarías de ellos a pesar de su belleza.

Syaoran se mordió el labio inferior mientras observaba al sol subir lentamente, alumbrando aún más aquel espacio entre las ramas. No podía negar nada porque estuvo tentado a alejarse de Sakura por todo lo que creía de los vampiros.
Sabía que ella tenía secretos, él también; pero aún así no quería irse de su lado.
Volteó su rostro rápidamente, forzando sus músculos a lo máximo y tomó el rostro de la chica, acercándolo al suyo, enredando sus cabellos en aquel cabello. Aspiró y pudo sentir el aliento frío de ella, pero en su mirada, de nuevo, no había ningún deseo de sangre.

—Yo no me alejaría de ti… —susurró tocando la frente de la chica con la suya.

"No sé por qué, pero no lo haría".
- - -

Golpeó con ira la pared de la casa. La situación no había salido como quería, aquél había muerto antes de poder darle todo el mensaje a Sakura.
Pateó a la mujer que había capturado y escuchó el grito de ella, sonriendo ante el sonido de miedo que ella tenía.
Sakura era la culpable de todo. De que ahora estuviera ocultándose y de sus debilidades, sobre todo de las últimas. Antes no solía buscar a mujeres parecidas a ella para alimentarse, ni distraerse por recordarla.
Mucho menos por aquellos sentimientos que tenía y que resultaban obsesivos.
Maldita fuera Sakura, pero él se encargaría de matarla.


¡No me maten!
Realmente sufrí mucho para escribir esto, entre la Universidad que me tuvo en un examen de 7 horas y media y otros de un poco más de cuatro, realmente yo quería sobrevivir.
Después llegaron los problemas familiares y bueno... hasta creí haber perdido la inspiración (aún en momentos), pero terminaré la historia sí o sí.

Gracias a Sandritah por betear este capítulo.
Dedicado a todos los del Club Fan's de Sakura y Syaoran en CemZoo, Arce, Okita, Satoshi y Rigel. Por sus ideas y su tiempo.

Si quieren comentarme algo, dénle GO!
Gracias.