Eme aquí, es domingo cuasi Lunes, pero no me he podido sentar a escribir. Me sabe falta y espero que me perdonen. ¡GRACIAS A TODOS POR SU REVIEWS! Me acerco a los 90 y eso me hace muy feliz, gracias a todos por compartir su opinion conmgio. ¡Es un gran apoyo! De veras, de veras. Sin más les dejo con el capi, espero que les guste.

ciao

21- Mensajes:

La reunión fraternal había dado inicio en el mismo instante que el hermano menor había cruzado la puerta. No hacía falta muchas palabras para saber de que iba a tratar el encuentro. Ambos tenían muy claro que teníamos pocas horas, pocos aliados y muchos enemigos. Además que habían vidas humanas en juegos y gran parte de una herencia familiar. Había tanto que perder que a ambos les hacía miedo apostar por uno de los dos bandos. Si fingían estar al lado de Madara podrían llegar a un acuerdo, pero si era así los Hyugas jamás volverían a hacer negocios con ellos. Ambos muchachos cayeron en el sofá irritados por tantas ideas en la cabeza y ninguna posible.

El día iba llegando y aún no habían llegado a ningún acuerdo y a ninguna solución posible, por lo tanto la boda seguía colgando en sus cerebros. La mayor prioridad que tenían era conseguir que los Hyugas volvieran a tener confianza en ellos y si lograban eso parte del asunto lo tendrían solucionado. Los padres de Hinata lograrían mantener a raya a Madara para que ellos pudieran idear algo para que su padre estuvieran contentos y todos saldrían contentos. Pero... ¿Cómo hacer creer a un viejo cabezota que es inocente el quien ha "secuestrado" a su primogénita por casí un año? Ambos muchachos suspiraron desesperados.

Su encuentro terminó cuando el sol había despuntado en el horizonte. Sasuke se escabullo entre los pasillos hasta llegar a la habitación de Hinata. Ella aún seguía acostada en la cama, con sus largos cabellos esparcidos en la almohada y el rostro sosegado. Parecía un ángel. Él posó sus labios sobre los de ella y esperó a que se despertara, aunque necesitaba recompensar las horas de sueño perdidas en la reunión con su hermano. Se acostó al lado de su amada y cerró los ojos cayendo en un profundo sueño. Un par de horas después se levantó, se encontró solo en la habitación y en la mesa de noche había una pequeña nota de su amada..

Te veré por la noche. Tengo trabajo por hacer. Lograré que mi padre te adore. Te lo juro.

Siempre tuya.

Hinata.

No entendía como ella iba a lograr localizar a su padre si era prácticamente una rehen en la casa de los Uchihas. Intentó no pensar mucho en ello y se volvió a acostar en la cama deseando que el día pasara tan rápido como fuera posible. Necesitaba estar junto a su Julieta antes de perder la esperanza de felicidad en el mundo.

Ella se encontraba caminando por los pasillos un tanto descuidada hasta llegar a la habitación de su vieja amiga Karin. La susodicha se encontraba sentada en un ancho sillón con la enorme tripa sobresaliendo de su camisa. Era la viva imagen de la alegría y la calma. No podía entender la tranquilidad de su rostro, ambas aún estaban en peligros y amenos que no localizara a su padre estarían perdidas. No sabía exactamente que iban a hacer con ella y con la criatura que llevaba en el vientre. Deseó por todos los medios que sus planes salieran bien. Había una posibilidad entre cien.

Mientras desayunaba una criada le ponía en punto todos los quehaceres que debía hacer ese día. El primero visitar la ciudad para encontrar alguna ropa presentable para el después de la ceremonia, ir a la iglesia para agradecer al párroco por toda la paciencia que estaba teniendo e informarle que su padre se había puesto en contacto con ella y que deseaba realizar la ceremonia sin él. Estaba segura que esas palabras Madara las había puesto en boca del padre de Sasuke. No había ninguna duda. En el tiempo que llevaba en la casa el Uchiha había sido agradable con ella, incluso se había disculpado un par de veces por la brusquedad de todo. Parecía que comprendía un poco en la situación que estaba pasando ella, pero aún así no se veía dispuesto a dejar perder la oportunidad de conseguir una tierra. Hinata frustrada siguió escuchando toda las tareas que debía hacer. Si no se equivocaba iba a pasar la mayoría del día a fuera y no llegaría a la casa hasta bien entrada la noche. Deseó que azotara una tormenta y se tuviera que quedar recluida en la casa. Cuando más tiempo aplazaran la boda más tiempo tendría ella para hablar con su padre y pedir ayuda. Si no se podía, siempre estaba la posibilidad de casarse con Itachi, que consiguieran las tierras, luego divorciarse de él y terminar con Sasuke. Aunque ese plan lastimaría a muchas personas. Si se casaba con Itachi primero él estaría lastimando a Aya, después ella estaría lastimando a Sasuke y Karin y Sasori no serían libres de hacer su voluntad.

El sol brillaba en lo alto del cielo, los pájaros cantaban entre los árboles y los ciudadanos paseaban alegremente por las calles. Todo estaba decorado para la boda y así mismo para el festival de esas fechas. A nadie parecía impresionarle que ella paseara por la calle rodeada de guardaespaldas, y mucho menos que llevara puesto un llamativo kimono. En cierto modo se sentía incómoda, puesto que hacía tiempo que no se ponía uno y debía tener mucho cuidado en cada uno de sus movimientos. Miró al cielo intentando encontrar alguna nube negra con algún aviso de tormenta. Pero tan sólo habían aves volando de un lugar a otro. Bajo la cabeza y prestó atención a cada rincón que iba, deseando encontrar un punto ciego en la guardia y salir corriendo para llamar por teléfono o por lo menos escribir una carta. Antes de que pudiera tomar ninguna decisión habían llegado a la iglesia. Al entrar varias personas de la última fila se giraron para contemplarlos, luego volvieron a su postura inicial y siguieron escuchando la misa en silencio. Ella y un guardaespalda se colocaron en una esquina y esperaron a que la ceremonia terminara. El cura dictó las últimas palabras y poco a poco las personas se fueron marchando del centro. En poco tiempo ellos se quedaron solos y el cura se iba acercando a ellos. El hombre de cabellos blancos no parecía muy encantado con su presencia, y mucho menos la del gorila que la acompañaba a ella. Con palabras amables le pidió que abandonara la iglesia ya que Hinata debía confesarse. Ante aquellas palabras el hombre dudó y salió del recinto.

- ¿Me tengo que confesar?- preguntó ella sorprendida.

- ¿Has cometido un pecado?- el rostro de ella se llenó de arrugas.- Sé que te has acostado con dos hombres..-sonrió él.- eso no es un pecado.

- Ah, entonces aún no he cometido ninguno.

- ¡Mentira!- exclamó el cura. El rostro de el se suavizó cuando termino el eco de sus palabras.- Has mentido...

- ¿Qué?

- Tú hermana no está enferma y no deseas que la boda se celebre.

Durante un breve lapso de tiempo recordó el día que el cura visitó la mansión uchiha. Pero en ese entonces se hacía llamar párroco y no cura. El hombre sonrió y se quito la ropa que llevaba para hacer la misa, la dejo en una esquina y se sentó de forma cómoda en un banco, después la invitó a ella a tomar asiento a su lado. Hinata obedeció en silencio y se sentó. Antes de que ninguno de los dos hablara estuvieron contemplando la iglesia y todas sus esculturas y cuadros. A pesar de ser pequeña todo combinaba a la perfección y nada parecía sobrar.

- Amo a Sasuke, creo que desde siempre y aún así estuve con Sasori...- estaba apunto de proseguir cuando el hombre le detuvo.

- No quiero que me des explicaciones de nada, mi niña. Tú sabes lo que dicta el corazón, y habrás hecho lo correcto en su momento. No soy nadie para juzgarte, incluso dios sabe que has hecho eso por un motivo puro.- se mantuvo callada escuchando.- El señor Uchiha me ha avisado que vendrías para pedir cita para la ceremonia y que ya tienes todo arreglado con tu familia, pero se por otra persona que nada bueno saldrá de esta unión. ¿me equivoco?

- No se equivoca. Mi padre es totalmente ignorante de mi paradero actual, a decir verdad dudo que él sepa de que va todo esto...

Dudó un momento antes de relatarle todo lo ocurrido, pero después lo pensó mejor y comenzó. Si alguien además de ella y los demás conocían todo lo ocurrido habrían más posibilidades de cancelar el compromiso y hacer que todo terminara en un hermoso final feliz. Mientras le iba relatando todo el párroco iba poniendo extrañas caras, de vez en cuando jadeaba otro tanto gemía y bufaba indignado. Al terminar de escuchar todo juró por dios que ayudaría todo lo posible para que ella pudiera ser libre de las cadenas de los Uchihas. Hinata le agradeció de todo corazón la ayuda, pero aún así necesitaba ponerse en contacto con su padre cuanto antes, pero no sabía como si llamar la atención a los gorilas que le acompañaban todo el día.

- Tengo un mensajero personal aquí en la iglesia. Si gustas puedes hacerle llegar una carta a tu padre a traves de él. Si todo va como siempre hoy por la noche recibirá tu carta.

No le hizo falta decir palabras para agradecerle ese gran favor, puesto que las lágrimas brotaban de sus ojos una tras otra. En poco tiempo Jiraiya llamó a uno de los monjes para que le trajera papel y lápiz a Hinata. En un par de minutos ya se encontraba redactando una carta lo más rápido posible...

Querido padre: Me siento fatal por no haberme puesto en contacto con usted hasta ahora. Me he visto incapacitada hasta el día de hoy (Miércoles 4 ) en poder lograr escribirle algo. Estoy en Nagoya, en la mansión de los Uchiha. No se apure, puesto que estoy bien. No me han lastimado en ninguno de los sentidos, más bien vivo como una reina en un palacio, y tampoco ando cautiva. Pero igualmente me resulta imposible salir de la ciudad para ir a Tokio. Le escribo padre para alertarle de unas cuantas cosas que han ocurrido y que posiblemente ocurriran. Me han comprometido con el heredero de la familia: Itachi Uchiha. No sé si habrá escuchado hablar de él, pero no tema, estoy bien. Más bien quería decirle que no odie a Sasuke Uchiha, puesto que él no tiene la culpa de nada...

Hinata escribía tan rápido como podía, pero las lágrimas le saltaban de los ojos mojando el papel y haciendo que tuviera que romper la hoja y volver a empezar a escribir. Apurada por los avisos de los gorilas terminó escribiendo unas breves palabras...

Papá, necesito tu ayuda. Enviaré a una persona que se ponga en contacto contigo para que entiendas todo. Ponte tranquilo, estoy bien . Te quiero Hinata.

Era muy distinta a las demás y sabía que el viejo de su padre entraría en un ataque de pánico. Pero no tenía más tiempo antes de que los gorilas comenzaran a preocuparse por ella y a hacerse ideas equivocadas. Le dio la carta a Jiraiya y salió de la iglesia antes de que los gorilas entraran. Después de alejarse mucho de la iglesia vio como un muchacho salía de una de las casas pegadas de la iglesia y corría en dirección del puerto. Respiró tranquila y siguió el plan que tenían para esa tarde.

Al entrar la noche ya se encontraba en la casa, siendo abrazada por los fuertes y cálidos brazos de Sasuke, mientras le informaba de pequeñas cosas que había escuchado de las criadas. Ninguna de esas eran lo suficiente interesantes para que Hinata apartara su cabeza de lo ocurrido ese día. Cuando se aseguraron que toda la casa estaba dormida y nadie les pudiera oír decidió poner en plan el plan que había tramado durante el día...

- Vuelve a Tokio, habla con mi padre... y dile todo lo que está pasando.

- ¿¡Que!¿¡Y dejarte sola!¿¡Estás loca!- la voz de Sasuke era una clara adverténcia de que se negaba en lo rotundo.

- Si yo pudiera ir... iría. Eres el único que puede salir y entrar, además ya he avisado a mi padre de que irá alguien.

- Me odia... ¿lo sabes?

- Volverás con ayuda..- le beso en los labios.

Y aunque él hubiera reprochado mil veces más, sabía que no tenía otra opción que hacer lo que ella decía. Había pocas probabilidades de que el Hyuga le creyera, pero si él era el último recurso... tendría que confiar en él.


¿Y bien?¿Os gusto?