A ver cómo va esta relación "en secreto".
CAPÍTULO 21
"¡Beckett!". Llamó la atención de la inspectora mientras se acercaba hasta ella con unos papeles en la mano.
Levantó la cabeza de las fotos que estaba repasando y cogió lo que Espósito de ofrecía. "¿Qué es?". Preguntó echando un vistazo a todas aquellas llamadas.
"Mira las marcadas en rojo". Sonrió con suficiencia. Castle se acercó a Beckett por detrás de ella y echó un vistazo por encima de su hombro.
Los ojos de Kate se abrieron y una sonrisa como la de su compañero se dibujó en su rostro. "Buen trabajo. Traedlo aquí y hagamos que confiese". Le devolvió los papeles y el moreno se acercó a su compañero para ponerse manos a la obra. Al ir a levantarse para apuntar el nombre del sospechoso en la pizarra, se tropezó con el cuerpo de Castle que seguía detrás de ella. "Ay, perdón". Murmuró mientras movía la silla de manera que sorteara sus pies.
"No pasa nada". Sonrió el escritor colocando con suavidad una mano en el hombro de la inspectora. Aprovechó para dejar una leve caricia en su hombro, disimuladamente. La piel de Beckett se erizó y un escalofrío atravesó su espalda, de arriba abajo.
"Rick…". Susurró contrariada por sus caricias. Se mordió el labio con fuerza con una pequeña sonrisa.
"¿Qué pasa?". Preguntó con inocencia retirando la mano, apartándose de ella y sentándose en su silla habitual.
"Que me desconcentras". Murmuró disimulando, muy malamente, una sonrisa y achinando los ojos para mirarle con un brillo especial. Se puso en pie para apuntar el nombre en la pizarra.
Castle no le quitaba el ojo de encima y no pudo evitar fijarse en su trasero cuando ella se inclinó hacia delante para escribir con el rotulador en la parte inferior de la pizarra.
Se incorporó volviendo a colocar el tapón en el rotulador y frunció el ceño ante la mirada que el escritor le estaba dedicando. Le miró alzando una ceja y tuvo que chasquear sus dedos frente a él para que dejara de mirarle de aquella forma.
"Perdón, no puedo evitarlo". Se disculpó intentando desviar la mirada, con una pequeña sonrisa.
Beckett se mordió el labio negando con la cabeza. Su móvil empezó a sonar encima del escritorio. Sonrió con picardía y para cogerlo, se inclinó sobre el cuerpo del escritor, apoyando una mano sobre su rodilla, acariciando levemente su pierna mientras se estiraba para alcanzar el aparato. La respiración de Castle se paró al instante de sentir el contacto de su mano y más cuando se fijó en la vista que tenía de ella, prácticamente sobre él. Ella lo notó y sonrió. Se acercó su oído. "Quien juega con fuego, se quema". Le susurró erizando su piel.
En ese momento se acercaron los detectives, alzando una ceja al ver a Beckett incorporarse de haber estado inclinada hacia delante sobre Castle para responder al pitido de su móvil. Se miraron entre sí, sonrientes. "Lo último que sabemos de él es que ha estado comiendo en un restaurante cercano a la 55". Contó Ryan mirándolos a los dos, pero sobre todo a Beckett, interrogante.
Ella ignoró su mirada con una pequeña sonrisa, mirando a Castle de reojo, quien también sonreía al haberse dado cuenta de aquello. "Bueno, pues tendremos que ir a ver si sigue allí". Cogió su chaqueta colocándosela, siendo imitada por sus compañeros y Castle. Miró el mensaje de su móvil y sonrió respondiendo rápidamente mientras lo guardaba en el bolsillo.
Llegaron a una zona industrial, donde se suponía que el sospechoso seguía. Hacía apenas una hora que había estado comiendo en el restaurante de enfrente a donde se encontraban. La calle estaba completamente vacía. El cielo totalmente oscuro. Parecía que, en breves, iba a caer una tormenta.
Beckett apagó el motor y las luces de su coche mientras sus compañeros se bajaban del suyo y entraban en el restaurante para ver si seguía allí o alguien podía decirles dónde se encontraba.
"¿Esperamos aquí?". Preguntó Rick al ver que ella no tenía intención de bajarse del coche, por el momento.
"Sí". Respondió. "A ver si Espo y Ryan consiguen más información".
"Bien". Se sonrieron fugazmente para después volver a centrar su mirada en las puertas del restaurante.
El móvil de la inspectora volvió a sonar, lo sacó del bolsillo, leyó el mensaje, respondió fugazmente y volvió a guardarlo con una pequeña sonrisa dibujada en sus labios. Castle la observó de reojo, pero no dijo nada.
De repente, de un callejón salió un hombre corriendo, en dirección a una nave industrial que parecía abandonada. Castle y Beckett se miraron pensando ambos lo mismo: la sombra del hombre que vieron pasar tenía un gran parecido con su sospechoso.
Se bajaron rápidamente del coche, sin quitarle el ojo de encima y se pegaron a la pared de aquel edificio, dirigiéndose a la puerta por la que había entrado aquel hombre. Algunas gotas de agua empezaron a caer sobre ellos, que seguían avanzando, ella delante, el detrás, siguiéndola muy de cerca.
Cuanto más se acercaban a la puerta, con más fuerza caía el agua, empapando sus cuerpos. Justo antes de entrar, Beckett frenó en seco girándose hacia él, haciendo que Castle prácticamente se chocara contra su cuerpo. El escritor se agarró a sus caderas para no caerse, quedando sus caras a milímetros. Sus respiraciones se aceleraron con el simple hecho de sentir el aliento del otro tan cerca del suyo. Rick entreabrió los labios, con la vista fija en los de ella. Kate, por su parte, atrapó su labio inferior con sus dientes, sin ser consciente del efecto que eso tenía en él.
Al empezar a sentir la lluvia con más fuerza sobre ellos, no pudo evitar desviar la mirada hacia la camisa que se le empezaba a pegar al cuerpo, dejando ver su sujetador. Error. Aquello únicamente aumentó aún más su excitación y su atracción hacia ella. La mano derecha del escritor viajó velozmente hasta su nuca, mientras su otra mano se ceñía a su cadera para pegarla completamente a él.
"Rick…". Susurró ella prácticamente fuera de sí, pero intentando hacer el esfuerzo de controlarse. Sabía que tenían que ir a por el sospechoso, sino, se les escaparía; pero la atracción que sentía en ese momento por el escritor, completamente hundido, con el flequillo cayendo sobre sus ojos y con la camisa ceñida a sus abdominales por debajo de su abrigo, empezaba a ser superior a ella.
Coló la mano por entre sus ropas húmedas, acariciando su plano y terso abdomen mientras con el pulgar de la otra acariciaba sus labios, tentándola. Ese gesto por parte del escritor terminó de desatar la excitación que crecía dentro de ella y se lanzó a sus labios, besándolo con ansias, abriendo la boca para permitir el acceso de su lengua.
Las manos de ambos volaban por sus cuerpos, acariciándose, calentándose, mientras sus bocas se reunían una y otra vez en besos intensos, apasionados. Sus lenguas chocaban en una insaciable y excitante lucha. Todo mientras la tormenta seguía cerniéndose sobre ellos, mojándolos más todavía. Haciendo que perdieran la noción del tiempo e incluso del lugar en el que se encontraban.
Castle apretó el cuerpo de la inspectora contra la fría pared de aquel edificio, provocando que un fuerte escalofrío recorriera el cuerpo de ella ante el cambio de temperatura. Pero no perdió el tiempo, abrazándose al cuello de él, sin dejar de besarse, enterrando los dedos en el corto pelo de su cabeza, cerca de la nuca, acariciándolo, excitándolo aún más. Las expertas manos del escritor acariciaron de arriba abajo los costados de Kate, por debajo de la camiseta, e incluso rozaron deliberadamente sus senos por encima del sujetador, excitándolos con maestría.
El ruido de la puerta que tenían a su lado abriéndose les interrumpió, pero no consiguió que sus cuerpos se separaran. Por el rabillo del ojo vieron cómo el sospechoso al que perseguían volvía a salir de ese edificio con un par de bolsas de basura en las manos. Se sorprendió momentáneamente por encontrarse a la pareja tan cerca de la puerta. Pero continuó su camino al comprobar que no eran más que dos enamorados metiéndose mano. Quién les iba a decir a ellos que, ese momento de desenfreno que no habían podido controlar, les iba a servir para poder acercarse, sin levantar sospechas, al posible asesino.
Las miradas, todavía cargadas de deseo, de Castle y Beckett se entrecruzaron, ambos pensando lo mismo. Se movieron despacio, separándose de la puerta mientras el hombre frenó sus pasos para dar unos buenos nudos a las bolsas. Sin prácticamente tiempo para reaccionar, se vio acorralado entre la pared por su izquierda, Castle a su derecha y Beckett por delante, enseñándole su placa de policía.
"Queremos hablar contigo". Dijo ella mordiéndose el labio, intentando disimular el rato de pasión que acababa de vivir allí mismo con Castle.
"Voy a tirar la basura y soy todo suyo, inspectora". Respondió con cierto tono chulesco.
"No te preocupes, ya las tiro yo". Se ofreció el escritor dando un paso hasta él dispuesto a cogerle las bolsas.
"¡No!". Casi gritó dando un paso hacia atrás. Castle le miró con la ceja alzada, esperando una explicación a esa reacción. "Pesan demasiado". Aclaró volviendo a caminar hacia el frente para intentar acercarse a los contenedores de basura.
"Quieto". Dijo ella en tono firme sacando, esta vez, su pistola y apuntándole directamente. "Deja las bolsas en el suelo y levanta las manos". Pidió con su habitual tono serio que utilizaba para trabajar. Aunque, quien la conociera bien, podría haber notado, todavía, en sus ojos un pequeño brillo de deseo, al igual que sus labios hinchados y su pelo algo revuelto.
El hombre giró la cabeza a ambos lados, valorando qué opciones tenía. Su única baza habría sido salir corriendo hacia atrás, pero dado que era un callejón largo y que eran dos contra uno, habría fracasado en el intento, siendo atrapado. Con un movimiento lento bajó las bolsas hasta el suelo, dejándolas delante de sus pies, frente a Kate. Lo que le dificultaba a ella el acercamiento directo hasta él. "Está bien". Dijo con aparente tono de rendición. Únicamente un intento de ganar confianza y despistarles mientras, en un rápido movimiento sacó una pistola del interior de la gomilla de su pantalón, apuntando a la inspectora.
Inmediatamente Beckett tensó su cuerpo preparándose para lo que pudiera venir a continuación. Sus manos se bloquearon, apuntando al hombre. Su mente no dejaba de revivir los momentos en los que sufrió su disparo. Trató de calmar su respiración, rezando porque ni el sospechoso ni el escritor se dieran cuenta de lo que le estaba pasando. Mientras tanto, Castle intentaba idear un plan en su cabeza en el que todo terminara bien y no con alguno de los dos en el hospital, herido de bala.
Miró a Beckett, quien no fijó su vista en él, pero sí lo controlaba por el rabillo del ojo. La mirada segura del escritor le sirvió para tranquilizarse un poco y destensar sus músculos. Asintió imperceptiblemente, dando un paso, suave, adelante. Castle taconeó con el zapato una vez en el suelo, flexionando ligeramente las rodillas después. Volvió a emitir el mismo sonido unos segundos después y ambos cogieron aire. Cuando lo hizo por tercera vez, se abalanzó sobre el sospechoso, agarrando la pistola entre sus manos y forcejeando con él para quitársela. Esa acción sorprendió tanto al hombre, que apenas tuvo tiempo ni fuerzas para luchar contra el escritor, terminando éste último con la pistola entre sus manos.
"¡La tengo, la tengo!". Gritó el escritor. Ese momento fue aprovechado por Beckett para terminar de acercarse y esposarlo.
Beckett tomó aire permitiéndose relajarse y elevó la cabeza para mirar a Castle. Las miradas satisfactorias de la pareja se entrecruzaron nuevamente, pudiendo vislumbrarse en sus claros ojos la excitación que aún perduraba en ellos y la adrenalina que ese momento había añadido a sus cuerpos.
Ryan y Espósito, que acababan de salir del restaurante y habían visto a Castle quitarle la pistola y gritar después, se acercaron rápidamente hasta ellos, sorprendidos. Pero su sorpresa aumentó aún más al darse cuenta de las miradas que sus compañeros se echaban y las sonrisas que presentaban en sus rostros. Los detectives se miraron entre ellos, cada vez más convencidos de que ahí pasaba algo, o que, como mínimo, pasaría pronto. Decidieron no hacer ningún comentario por el momento, llevándose al detenido a su coche.
"Uf". Resopló Castle echándose el mojado pelo hacia atrás. "Increíble". Comentó sonriente.
Beckett lo miró alzando una ceja, sin estar del todo convencida de a qué se refería: si al momento íntimo que habían tenido entre ellos, o a la detención del sospechoso. Negó suavemente con la cabeza ignorando su comentario, aunque sin poder esconder una pequeña sonrisa. "Anda, vamos a comisaría". No supo si él se había dado cuenta o no de su pequeño bloqueo frente a la pistola, pero no quiso, ni pudo, comentarlo en ese momento.
Va bien la cosa, ¿no?
