Capítulo 21

Tal y como suponía Lady el huevo contenía una zorua hembra. El doctor deslizaba el aparato de ultrasonido sobre la superficie lubricada del cascarón. Los latidos de la cría eran un rápido tamboreo. En la pantalla se proyectaba la imagen de una criatura enrollada en sí misma.

–Es… hermosa… –balbuceo Electi.

–Lo es – añadió Arnold.

El doctor, que era un wigglytuff, terminó de realizar el examen. No encontró ningún problema o mal formación. Lady tomó su huevo y con un paño le limpió el gel que le habían echado para realizar el examen. Los tres salieron del consultorio muy satisfechos.

–Bueno, entonces tenemos las opciones de la lista de nombres para hembra – comentó Electi sacando su dispositivo móvil y abriendo el archivo–. Tenemos a Stephany, Michaela, Berenice, Luisa…

Lady lo pensó un momento y luego negó con la cabeza.

–Creí que te gustaban – añadió Electi extrañado.

–No lo sé… ya ninguno me suena para mi cría.

–Leí que esa reacción puede pasar luego del desove–. Comentó Arnold.

Electo soltó un suspiro.

–Entonces estamos devuelta al principio.

–¿Qué tal Alexandra? – preguntó Arnold. Lady se paró en seco y levantó bien las orejas, como si hubiera escuchado algo que esperaba realmente oír.

–Alexandra Devon… – murmuró y sonrió mientras veía su huevo – Ese me gusta. Es un nombre muy lindo.

–Gracias, es el nombre de mi madre.

Electi quedó con los ojos bien abiertos y la mandíbula colgando.


Sólo había pasado tres días y Lady ya había recuperado todas las fuerzas que el huevo le había drenado. Tragó como un snorlax, pero sin engordar. Electi la notaba feliz y vigorosa con su futura cría. Él se acostó en la cama a esperar a que Lady terminara de alistarse. Tenía muchos sentimientos encontrados por el asunto del huevo que salió muy diferente a lo que él esperaba (el asunto no el huevo). Sentía celos y repulsión de cómo Arnold se inmiscuía.

–¿Estás despierto Electi? – le habló Lady desde la puerta del baño. Llevaba puesta sólo ropa interior color rojo. Electi se apoyó en sus manos para levantarse un poco. La vio caminar hacia él con un seductor bamboleo de caderas – Estoy de humor.

–Eh… segura?

–Ya he sanado… ¿o temes que luego del huevo haya quedado "suelta" y ya no se sienta tan bien?

–Oh No. No. Claro que no.

Lady sonrió y subió sobre él sentándose a horcajadas. Electi la abrazó. La acarició mientras se besaban. Lady sin quitarse las panties acomodó el miembro y se dejó penetrar. Un sentimiento de virilidad y posesión invadió al macho. Sintió que ese era su hembra y de nadie más. Duraron así un rato hasta que Electi decidió cambiar de postura. Rodó en el colchón con ella, la separó y la hizo ponerse en cuatro. Lady se lo permitió aunque notaba algo extraño en la actitud de su esposo. Lo rectificó cuando en medio del acto Electi acercó una de sus colas al hocico de Lady.

–¿Qué…? – balbuceó ella apartando el rostro y sintió movimiento entre sus glúteos. Volteó espantada al darse cuenta el uso que quería darle Electi a sus colas – No… – ella trató de separarse, pero él la sujetó.

–Vamos… – le dijo con un tono grave mientras apretaba su cintura y trataba de hacerle las otras dos penetraciones.

–¡Dije que no!

Lady se sacudió y lo empujó haciéndolo caer de la cama.

–¡¿Qué te pasa?!

Electi se puso de pie.

–Hace tiempo quería probarlo ¿Qué tiene de malo?

–No me gusta.

–Ni quiera lo has probado.

–Te digo que no me gusta.

–¡Ah claro! Para ti con decir si o no es razón suficiente.

–¿De qué hablas?

–Desde que pusiste el huevo has ignorado todo lo que he dicho y sugerido. Escuchas a todos menos a mí ¡incluso al macho que intentó abusar de ti! Ni siquiera puedo decir que estoy en último lugar ¡porque estoy fuera de toda consideración!

–Ay no puede ser – negó Lady con la cabeza –. Tú crees entender todo y por eso te cuesta hacer las cosas de otra manera.

–Pero en este asunto no me has dejado participar. Claro, no soy el padre.

Electi salió volando por la ventada de su cuarto como cohete al ser golpeado por un pulso umbrío y se perdió en la lejanía.


Volvía a mi mansión luego del examen de ultrasonido del huevo de Lady. La imagen de esa pequeña Zorua… de solo verla en la pantalla me volvía loco. Me llenaba de felicidad saber que se llenaba de vida, no veía la hora de que naciera.
Pase la reja de mi casa y los guardias me abrieron. Desde lo ocurrido años atrás reforcé mi seguridad con un sistema avanzado, curiosamente de marca Devon.

Pregunté a una de las empleadas de limpieza donde se encontraba mi madre. Me dijo que en la cocina. Fui y la encontré en el lavado mirando por ventana.

–¿Mama?- ella salió de su ensimismamiento y me miró.

–Oh Arnold… Buenas, como estuvo el trabajo?

Mantuve mi sonrisa.

–Hoy tuve la mañana libre. Mira – le mostré una impresión de la imagen de ultra sonido.

Ella la tomó con extrañeza. Acomodó sus gafas para poder verla bien.

–oh vaya – dijo.

–Pronto la conocerás. Pronto…