DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

SUEÑOS AJENOS

CAPITULO 20

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Septiembre 5, 2005

¿Me estaré equivocando?

¿Realmente podré estar con Edward y dejarlo marchar?

¿Qué haré cuando por fin decida casarse con Tanya?

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Edward se estaba impacientando.

Pasaban de las 7:30 de la mañana del lunes y él llevaba ya media hora esperando a Bella en la esquina de la Quinta avenida y la 61.

Impaciente sacó el teléfono y marcó su número.

- ¿Diga? – la voz de Bella le sonó distante.

- ¿Bells? – preguntó temeroso

- Buenos días – le saludó con voz ausente

- ¿No puedes hablar?

- No – contestó cortante

- De acuerdo. Supongo que tampoco vendrás hoy. – aventuró sin recibir respuesta – De acuerdo, llámame en cuanto tengas un momento – pidió preocupado antes de cortar la comunicación.

- ¿Quién era? – preguntó Garrett entrando en la habitación para encontrar a Bella con el teléfono

- Buscaban a un tal Peter – explicó mientras cerraba la cremallera de su maleta

- ¿Estás lista? El taxi estará aquí en diez minutos.

- Ya he terminado con mi equipaje. Acabo de vestirme y ya estoy.

- De acuerdo. Llevaré las maletas al vestíbulo – dijo él saliendo de la habitación.

La noche anterior, al volver del teatro, le había dado a Bella la sorpresa que le había preparado para su cumpleaños.

Billetes en primera clase para las Bahamas, con estadía en el Pink Sands Resort de Harbour Island.

Marchaban esa mañana y estarían de regreso en la noche del jueves. Unas cortas vacaciones pero estarían a tiempo para la función del viernes.

La había sorprendido, sin dudas que lo había hecho, ya que Garrett nunca había organizado nada especial para el cumpleaños de Bella desde que la conocía, de hecho, hubo un año que incluso lo olvidó.

Pero este año había decidido que necesitaban unos días para estar juntos y a solas, ya que los últimos tiempos habían sido un poco estresantes.

Sin dudas, la larga conversación que Garrett había tenido con Renée a espaldas de Bella, le habían obligado a replantear la relación.

Garrett entrelazó sus dedos con los de ella en cuanto la azafata les sirvió dos copas de champagne.

Bella miraba por la ventana, hacia el espacio vacío.

- ¿En qué piensas? – preguntó acercándose a ella y dejando un suave beso en su cuello

- Tenía ganas de unas pequeñas vacaciones – explicó ocultando el real recorrido de sus pensamientos que iban y volvían hacia Edward y su relación con él

- Nos vendrá bien alejarnos de todo un tiempo – dijo – Últimamente hemos estado un poco tensos.

Bella esbozó una pequeña sonrisa y él tiró de ella para recostarla sobre su pecho.

En cuanto el botones se marchó dejándolos solos en la preciosa suite, abierta al jacuzzi privado con vista al mar, Garrett la abrazó por la espalda para besar su hombro y su cuello.

- ¿Qué tal un baño en el jacuzzi? – ofreció sugerente

- Me encanta – aceptó encantada con la posibilidad de relajarse en semejante remanso de paz.

- Ve a ponerte el bikini – dijo empujándola hacia la habitación

Cuando volvió al jacuzzi, Garrett ya estaba sumergido en él.

El agua tibia y burbujeante le llegaba al pecho.

- Ven – le susurró ayudándola a entrar en el jacuzzi y sentarse entre sus piernas abiertas

- Esto es precioso, Garrett – dijo ella admirando el mar turquesa en contraste con la arena rosada

- Tú eres preciosa – susurró él a su espalda colando sus manos bajo las braguitas del bikini

- ¿Qué haces? – preguntó sintiéndose expuesta allí al aire libre

- Voy a darte placer – aseguró acariciando su clítoris

- Garrett, alguien podría vernos – dijo temerosa

- Sólo verán una pareja enamorada tomando un baño. Depende de ti mantener tu rostro impasible – rió burlón detrás de ella a la vez que comenzaba a asediarla con sus dedos – Tú sólo relájate.

La acometió con sus manos, acariciando su clítoris hasta hacerlo insoportable, entonces la penetró con dos dedos para embestirla. Bella se retorcía contra él jadeante y excitada. Garrett continuó su asedio hasta sentirla convulsionarse en torno a su mano.

Cuando el cuerpo de Bella se destensó, retiró sus dedos lentamente.

- ¿Estás bien, preciosa?

Asintió exhausta. Garrett la separó de él para acomodarla a su lado, y descorchó la botella de champagne que reposaba sobre el hielo junto al jacuzzi. Sirvió dos copas y le entregó una pasando un brazo sobre sus hombros y acercándola a él.

- Por nosotros – dijo él entrechocando sus copas – y por tener la fortuna de tener la novia más hermosa – continuó adulador

Bella dio un trago a su copa antes de hablar.

- ¿Desde cuándo eres tan romántico? – indagó intentando no sonar violenta

- Desde que me he dado cuenta que por mi estupidez podría perder al único amor de mi vida – contestó haciéndola estremecer

- ¿Por qué dices eso?

La miró atrayendo su mirada y reteniéndola con él.

- Isabella, creo que, tal vez por la costumbre o la rutina, te he descuidado al punto de hacerte dudar de lo que siento por ti.

- ¿Qué sientes por mí, Garrett? – preguntó con los ojos brillantes por las lágrimas no derramadas

- Te amo, cariño. ¿Cómo puedes siquiera tener que preguntarlo?

- Una vez dijiste que nuestra relación no estaba basada en el amor – le recordó

- Oh, cielo, supongo que malinterpretaste mis palabras. Quería decir que nuestra relación tiene una base muy sólida, y no tan voluble como sólo el amor. Pero eso no quiere decir que no haya amor. Lo hay, desde luego que lo hay. Pero además hay respeto, interés por nuestro bienestar, etc.

- ¿No es el amor lo que hace que existan esas cosas en una relación?

- Supongo que sí – concedió él sonriendo y apretándola contra él – Eres tan lista, mi pequeña niña ya convertida en mujer.

- Hace mucho que he dejado de ser una niña

- Lo sé, cielo. Pero supongo que siempre he querido protegerte como a una niñita.

Garrett bajó su mano por la espalda de la chica hasta alcanzar sus glúteos bajo el bikini y la acarició.

- Vamos a la habitación – propuso con voz sugerente

Edward estaba atendiendo su última consulta del día, y seguía tan distraído como lo había estado desde la primera a las nueve de la mañana.

Bella no le había llamado. Pasaban de las seis de la tarde y Bella no le había llamado.

No sabía aún qué le había sucedido para no acudir a su cita de esa mañana, pero lo que era peor, no sabía aún cuándo volvería a verla.

Durante el día entero había tenido su teléfono junto a él, mirándolo cada pocos minutos para verificar que no tuviera una llamada o un mensaje, o que estuviera fuera de cobertura, pero nada había sucedido.

Bella no se había comunicado con él. Desesperado, finalmente le llamó.

El teléfono de Bella vibró en la mesita de noche. Se estiró para cogerlo y tembló al ver el número.

Estaba desnuda en la misma cama donde Garrett le había hecho el amor, antes de dejarla durmiendo.

Él había salido hacía casi una hora diciéndole que tenía algo que hacer, aunque no había especificado qué, y aún no había regresado.

- Hola – saludó nerviosa

- Por dios, Bells – replicó Edward entre preocupado y ansioso – No me has llamado. Temí que te hubiera pasado algo. ¿Estás bien?

- Sí, Edward, estoy bien. No he podido llamarte, no he estado sola. – replicó

- ¿Estás sola ahora?

- Sí

- ¿Y por qué no me has llamado si estás sola? – exigió molestándola

- Lo siento, Edward. No sé si esperas que me disculpe por no estar completamente pendiente de ti – debatió con sarcasmo

- Oh, no, cariño – se disculpó – lo siento, es sólo que estaba preocupado por ti

- ¿Preocupado por mí? ¿Y por qué habrías de estarlo? ¿Qué podría haberme sucedido?

- No sé, Bells. ¿Qué sé yo? Tal vez que Garrett hubiese descubierto...

- Garrett no ha descubierto nada – dijo molesta – Y sabes que no voy a hablar de él contigo

- Lo sé, lo sé – reconoció – ¿Te veré mañana?

- No estoy en la ciudad, Edward

- ¿Cómo que no estás en la ciudad? ¿Dónde estás?

- Estamos en las Bahamas. Garrett ha contratado un pequeño viaje como regalo de cumpleaños para mí.

- ¿Regalo de cumpleaños? – preguntó sorprendido

- Sí. Mañana es mi cumpleaños.

- Lo sé, claro que lo sé. Es sólo que me sorprendió que Garrett te llevara de vacaciones.

- ¿Y por qué te sorprende? Sigue siendo mi novio. Acaso tú no has estado de vacaciones con Tanya.

- Lo siento, Bella, no sé por qué estás tan a la defensiva.

- Porque no quiero que sigas tratando a Garrett como si fuese una basura a la que yo no le importo.

- No he dicho eso – discutió – Es sólo que no es normal que Garrett te permita salir de casa en medio de la temporada de ballet – replicó irritado – pero pensé que no querías hablar conmigo de Garrett así que no me preguntes si no quieres que te de mi opinión sobre él.

- Vete al diablo – espetó dispuesta a cortar la llamada

- Hey, Bells, cielo, espera – rogó – Lo siento, lo siento. Me he sentido muy frustrado por no poder verte desde el miércoles y he reaccionado mal. Lo siento. ¿Me perdonarás?

- Está bien – dijo con un suspiro

- ¿Puedo preguntarte cuándo volverás?

- El jueves a la noche

- De acuerdo, podemos vernos el viernes

- No lo sé, Edward. Después de tantos días sin ensayar, imagino que tendré que ir al teatro temprano para preparar la función.

- Ok, de acuerdo, pero ¿crees que podrás hacerte un ratito para vernos? ¿Sólo cinco minutos?

- De acuerdo. Lo intentaré – aceptó al fin y se despidió al escuchar la puerta de la suite.

Garrett entró con una sonrisa radiante y andar felino.

- Estás despierta – comentó lanzándose a la cama sobre ella y haciéndola reír – Mmm, y estás desnuda – dijo cuando las sábanas resbalaron por su cuerpo

Se quitó la ropa con rapidez y se volcó sobre ella para hacerle el amor con rapidez.

- Eso ha sido... rápido... – dijo ella sonriente

- Lo sé, pero te lo compensaré más tarde. Ahora debes levantarte, iremos a cenar a un sitio encantador – explicó adentrándose en el baño para ducharse

Realmente era un sitio encantador.

Garrett había conseguido una mesa frente al mar.

Completamente aislada del resto de los comensales y con camareros exclusivos para ellos.

No fue sino hasta que llegó el champagne y el postre, que realmente la sorprendió cuando sacó la pequeña cajita de Tiffany's y se puso de rodillas frente a ella.

- Creo que he esperado demasiado – dijo sonriente – Isabella, ¿aceptarás ser mi esposa?


Hola! Aquí les dejo el nuevo capítulo que sé que traerá reacciones diversas. Espero lo disfruten.

Gracias a todos por todo.

Adelanto del próximo capi:

- ¿Qué hay? ¿Es por Tanya? – indagó Emmett antes de agregar escrupuloso – ¿Es por Bella?

- ¿Bella? – preguntó Jasper intrigado

Emmett miró a su cuñado asintiendo en silencio.

- Lo he vuelto a hacer – confesó – Lo he vuelto a hacer y no sé qué hacer para evitarlo

- ¿Te refieres a...? – indagó Emmett ante el rostro confuso de Jasper

- Sí. Tengo una historia con Bella.

Espero que hayáis pasado una Feliz Navidad y ahora a disfrutar los últimos días del año.

Besitos y nos leemos el viernes!