Snape suspiraba, mirando la hora. Aún a esas alturas de la mañana, Hermione no despertaba y no podía moverse. Ladeó la cabeza hacia la mesita de noche y tomó su varita. Con una sonrisa maliciosa, golpeó la cabeza de Hermione con ella.

- Ay...- dijo, llevándose una mano a la cabeza- Pero...¿Qué?

- Despiértate ya, Hermione. Duermes demasiado. Creeré que estás tan vieja como Albus Dumbledore, que dice que tendrá siestas de minutos y le toma horas, volver en sí.

Hermione sonrió, acomodándose como gato. Su cabello enteramente revuelto, lleno de retorcijones. Aún así, con el rostro adherido a las sábanas y con los ojos rojos, se veía perfecta. Claro, perfecta para la insignia de "Gryffindor", por ese aspecto de leona.

- ¿Qué pasa?- preguntó, patidifusa- quiero dormir más. Ya te pareces a mi mamá.

- Nos regresamos a Hogwarts. ¿Recuerdas?

- Sí. El trato era hasta que Ginny tuviera a su hija. Está bien, está bien- dijo, apartando las sábanas de la cama.- Pero apenas regresemos, me echaré a dormir en mi cama.

- Como deseés- dijo, estirando su brazo. Hermione suspiró apenada, llevándose las manos a la boca. ¿Tanto se había dormido sobre su brazo, que se había dormido? Snape la miró y ella, miró su brazo. ¡Qué vergüenza!

- ¡Lo siento! ¡Perdóname!

- No importa mucho. En cuanto la sangre regrese a mi sistema circulatorio, seguramente podré moverlo nuevamente.

Ella asintió en silencio, mientras Snape se ponía de pie. Intentó sostener su varita, pero su mano estaba muy dormida, para dicho efecto. Hermione sonrió y la tomó del suelo. Volvió a colocarla en su mano y la miró caer, lo hizo dos veces más.

- ¿Te diviertes?- le preguntó, mirándola, insondable. Ella asintió con fuerza y sonrió levemente. Snape soltó un gruñido. Hermione sonrió, acariciando su rostro con suavidad.

- ¿Qué es de la vida, si no puedes burlarte de tu novio?- Severus alzó una ceja y la miró con un gesto de reproche- ¿No puedo llamarte "novio"?

- Es un término muy infantil. Lo usan las niñas...Los adolescentes que son como bolsas hormonales.

- Yo tengo alma de niña, ya te lo dije- sonrió ella. Severus negó con la cabeza e inspirando, bajó la vista hacia la joven, que era ligeramente más pequeña que él. No demasiado. Mantenía su cabeza sobre su pecho y sonreía- ¿Cómo debo llamarte? No eres mi esposo...

- ¿Con Severus, no te basta?- preguntó el hombre y ella, negó lentamente.

- Cualquiera puede llamarte así. Yo quiero llamarte de otra forma. Yo quiero llamarte de una forma que te haga ser mío solamente.

- Entonces, tiene dotes de posesiva. ¿No será que debía estar en Slytherin?

- ¿Yo? ¿En Slytherin? ¡Severus!- sonrió ella, dándole una suave palmada en el pecho- ¿Es que te volviste loco?

Snape no contestó y Hermione se apartó de él. Mientras miraba su equipaje, Ron entraba en la habitación. Iba a buscarlos para regresar a Hogwarts. Hermione inspiró, carraspeando y separándose de Snape. Ronald de todos modos, no dijo nada. Caminó hacia el equipaje y lo tomó. Hermione pensó hablarle, pero no surgió nada de su boca.

- Weasley- dijo Snape y ella, se sorprendió. ladeó la cabeza hacia Snape y se preguntó qué iba a decirle.

- ¿Sí?- preguntó el joven y Snape, pestañeó lentamente y dio la impresión de tener sobre sus ojos, una especie de persiana.

- Supongo que ya sabe lo que ocurre- dijo, naturalmente, como cosa de todos los días. Ron asintió, confuso.

- Sí. ¿Habla de lo de usted y Hermione?

- Sí. ¿Y supongo que sabe, que son amigos aunque no...?

- Lo sé. Eso lo sé..

- ¿Y sabe que no puede juzgarla por más que se empeñe? ¿Que no puede culparla de haber escogido?

Eso no lo decía Snape. ¿Qué estaba pasando con ese hombre? ¿Con quién había chocado? ¿En dónde se había caído? Ella lo miró sorprendida. Severus prosiguió con mucha calma, como si estuviera hablando del estado del clima.

- ¿Y sabe que si llegara a herirla, no solamente se las vería con ella y sus sentimientos, sino conmigo? Dudo que le guste. La señora Potter ya ha dejado huella en su rostro, pero por ser mujer, no puedo actuar. Pero si usted le pone un dedo, a cualquier mujer, haré que se acuerde de todo lo que vivió en su niñéz. ¿Le ha quedado claro?

Ron no sabía qué decir. No sabía si reírse del asunto o si sorprenderse, ante semejante confesión. Hermione inspiró y miró en dirección al joven, que asentía en silencio y tomaba el equipaje que había dejado en el suelo, luego de aquel comentario. Sorprendente.

- Y se lo puede decir a Potter también- aclaró, antes de dejarlo ir. Hermione lo miró salir y alzó la cabeza hacia Snape.

- ¿Qué significó eso?

- Quieres conservar a tus amistades. Temes perderlas...Pero estoy seguro de que si son tus "verdaderos" amigos, no te abandonarían.

Hermione no supo tampoco si sonreírse o si incomodarse, ante su actitud. Con una sonrisa suave, lo abrazó y lo miró. Severus no dijo nada e inspiró lentamente, como si lo que acabase de decir, hubiese tomado un esfuerzo considerable.

- No sé como lo haces- Confesó- pero cada día, me encantas más. Severus Snape.

- Se llama usar la cabeza- le dijo, en su oído. Y ella podía jurar, que eso encendió su cuerpo, enteramente. Aquella voz tan suave, casi muerta y melodiosa, que le encantaba escuchar. Suspiró al escucharlo.

- Me alegro que al menos uno de los dos, tenga cabeza que usar- mencionó entre sus brazos- ¿Nos vamos?

- Sí.

Su regreso a Hogwarts, estuvo mucho mejor de lo que ella esperaba. Un viaje calmado en tren, que aprovechó para dormirse en su "pareja". Nuevamente sonreía, al observar su brazo dormido. Snape comenzaba a sospechar que gustaba de hacer ese tipo de bromas. Hermione inspiró al mirar a Ron, que colocaba el equipaje en su despacho. Ella caminaba hacia su habitación, cuando Ron la detuvo. Iba a despedirse.

- Supongo que nos veremos en otra ocasión.

- Sí. En el cumpleaños de James que será pronto. En el inicio escolar de Albus y James, de este verano.

- Espero que estés bien, con él, quiero decir.

- Estaré bien...

- De acuerdo, entonces hasta pronto- dijo y ella asintió en silencio. Con una inspiración fuerte, se dejó caer en la cama y contempló el techo. El enorme estandarte Gryffindor, que reposaba sobre el mismo.

- ¿Estará bien?- dijo y mientras miraba al tejado, escuchó un débil toque en su puerta. Alzó la cabeza y miró a Snape. Estaba recostado en la puerta, con los brazos cruzados y la miraba con mucho detalle.

- ¿Ocupada en dormir?- preguntó y ella, negó lentamente.

- No, puedes pasar.

- Weasley acaba de irse. Me ha dicho que tengo mucha suerte. ¿Podré preguntar por qué? ¿O esos detalles, no me corresponden?

Hermione sonrió, cuando Severus se sentaba en la cama. Se sentó a su lado y no tardó en rodearlo con sus brazos. Levemente lo miró y meditó. Sí entendía lo que significaba todo aquello que estaba confesando.

- Está diciendo que tienes suerte de tenerme y que él quisiera estar en tu lugar. O al menos creo que eso quiso decirte. Así que sortario, cuídame mucho.

Severus alzó una ceja y ella se encogió de hombros, con una sonrisa. Como supuso, pequeñas lágrimas surcaban sus ojos. Demasiado sentimental para su gusto, pero eso seguía sin ser algo por lo que quejarse. Asintió en silencio y ella se preparó para levantarse de la cama. Antes de conseguirlo, Snape sostuvo su brazo y Hermione se resbaló en la cama.

- De acuerdo- dijo, mirándola dese arriba- peor si vuelves a llamarme novio, dudo mucho que pueda cumplir los deseos de Weasley.

- Está bien, novio...Digo, Severus- sonrió ella, inclinándose hacia adelante para tomarlo por sorpresa y besarlo.