Capítulo 21.
Trixie y sus hijos avanzaban por los pasillos de la prisión, tanto a Arnor como a Gondor les costaba mucho mantener el paso debido a sus heridas, sin embargo ambos sabían que había que mantener el paso y huir de ese lugar lo antes posible. Caminaron a paso rápido, lo más rápido que podían, durante un rato largo. Sin embargo, en un punto tanto Gondor como Arnor tuvieron que parar debido a sus lastimaduras. Trixie se puso bastante nerviosa en ese momento pero sabía que su estado era delicado, no le quedaba de otra que darles un respiro. Buscó con su mirada algún lugar para esconderse y lograr descansar un poco, vio un armario de escobas así que lo abrió y vio que dentro de el había varios escobas. Cargó a sus hijos en sus hombros y los llevó hasta el armario, donde se refugiaron detrás de las escobas. Ahí esperarían un rato, lo suficiente como para que Arnor y Gondor se repusieran lo suficiente como para seguir. Trixie decidió aprovechar ese tiempo que tenían y comenzó a realizar hechizos de curación, y aunque no lograban curar del todo a sus hijos, al menos les reponían algunas energías.
Escucharon pasos fuera del armario, y las voces de los guardias. La yegua dejó de realizar su hechizo de curación con fin de no provocar ni el menor ruido. Una vez los pasos se alejaron, Trixie removió las escobas con cuidado usando su magia, y sin hacer el menor ruido abrió la puerta y ojeó el pasillo, estaba vacío. — Bien muchachos ¿Ya puede seguir? — Preguntó ella, a lo cual sus hijos respondieron de forma afirmativa, retomando el camino.
Caminando por los pasillos a paso lento, pudieron ver a dos guardias patrullando, los mismos parecían no darse cuenta de la presencia de las Pesadillas, por lo cual Trixie decidió aprovechar y asesinar a ambos guardias, luego les quitó a ellos sus espadas. — Muchachos, tengan. — Dijo entregándoles las armas a los jóvenes, los cuales pese a estar muy lastimados, gracias a la magia de Trixie ya estaban en un estado lo suficientemente óptimo como para levantar una espada corta.
Siguieron caminando por los pasillos, tomado los caminos secundarios que gozaban de menos patrullas, pero eso no quitaba que ahora todos estaban alerta, por lo que debían tener sumo cuidado con los pasillos que elegían para para salir.
Llegaron a un punto en el que había dos caminos posibles, luego de una revisión vieron que ambos estaban libres de enemigos. — Casi todos deben de estar en la zona de las celdas donde ustedes estaban, esta parece estar descuidada. — Dijo la yegua mientras sacaba el mapa y lo ojeaba.
—Mamá… gracias. — Dijo Arnor algo adolorido.
—De no ser por ti… perdona… fuimos unos tontos, dejamos que esa yegua Destinataria nos sedujera.
—Y no me sorprende viniendo de ustedes, par de adictos al sexo. — Dijo ella con un tono que denotaba un enojo muy grande, cosa que hizo avergonzar a sus hijos por su indebido actuar. — Bien, por aquí. — Dijo ella mientras tomaba el camino de la derecha.
—Ma… ¿Papá y Esgaroth vinieron contigo? — Preguntó Gondor.
—… No, vine yo sola. — Ella no quería decirles todavía sobre la muerte de su padre, no podía, ni siquiera ella era tan fuerte como para afrontar su perdida, pues los días posteriores a la noticia habían sido un mar de tristeza para ella, y cuando se enteró de la captura de sus hijos… — Ustedes y su hermano menor… son toda la familia que me queda. — Pensó ella mientras caminaba con sus dos hijos detrás.
—Mamá parece un poco enojada… — Le susurró Arnor a Gondor.
—¿Qué esperabas? Fuimos unos completos idiotas… no la culpo de estar tan seria… me preguntó que dirá papá…
—Lo importante es que por fin saldremos… pero hermano, hay que tener cuidado… ya no podemos ser tan nefastos… tan fáciles de engañar… — Dijo mirando a su madre, la cual caminaba con una postura firme, seria e inquebrantable. Pero dentro de ella, había un mar de sufrimiento y miedo, por primera vez, las Pesadillas tenían su lucha contra sus enemigos totalmente cubierta por la niebla, causando que estuvieron cubiertos dudas sobre qué decisión tomar, y Trixie no era la expresión, fue a rescatar a su familia porque era su deber, era su familia pero en su mente sabía que había algo mal y que ir por ellos era muy poco prudente, pero no le importaba.
Siguieron caminando a paso lento, escondiéndose cada vez que veían una patrulla, hasta que por fin ya se encontraban cerca de una salida. — Esto está muy tranquilo. — Dijo Arnor.
—Habían tocado una alarma, entiendo que haya zonas con poca vigilancia, pero estamos cerca de una salida ¿Por qué no hay guardias? — Señaló Gondor.
Trixie pensaba lo mismo, tenía un muy mal presentimiento sobre esto. Giraron a la izquierda, donde había una escalera que los dejaba en las calles de Canterlot, pero al momento de girar en el pasillo, ahí vieron un grupo de 15 guardias destinatarios y, liderándolos, a Pip.
—Pipsqueak. — Dijo Trixie sacando su espada. Rápidamente tanto Arnor como Gondor se pusieron en guardia con sus espadas robadas, sin embargo, tanto ellos como su madre sabían que ninguno de los dos estaba en condiciones para librar una batalla. —Hasta a un lado Pip.
Pip bufó. — ¿Por qué debería? — Dijo calmado. — ¿Sabes? Antes de comenzar una sangrienta, sucia e incivilizada batalla campal, me gustaría hablar contigo Trixie. Dime ¿Qué te motivó a hacerte una Pesadilla?
Trixie lo miró de mala manera. — Dime tú una razón para responder a tu pregunta.
—Oh, que agresiva eres. Es solo que no lo entiendo. Francamente la ideología que presentan parece muy linda, libre albedrío y todo eso pero ¿A qué precio? Si los Destinatarios tuviéramos el poder, ya no habría guerras, ya nadie moriría por los deseos egoístas de un tipo que nació en una posición privilegiada.
—Je, palabras nobles que vienen del semental que violo a su mejor amiga. — Dijo Trixie sin bajar la guardia.
—Lo que ocurrió con Luna fue algo necesario, ¿Qué es un feto comparado con el futuro de todo el planeta? ¿Qué es una guerra tonta comparado con el futuro de toda una civilización?
—¿Con civilización te refieres a Equestria verdad? Conozco a los Destinatarios, son unos especitas, pueden hablar cuanto quieran sobre un mundo sin guerras y sin opiniones diferentes, pero al final del día eso solo va para los ponis.
—Tus palabras llegan a ser crueles ¿Sabes? Puede ser cierto que en el mundo que buscamos las demás especies terminen relegadas a mano de obra barata o esclava, pero dime ¿A caso a ellos les importara en ese momento? Desde su perspectiva vivirán bien, vivirán mal comparando su estilo de vida con el de los ponis, pero nada más, desde su perspectiva vivirán bien y no se quejarían pues serian felices.
—Felices siendo esclavos, un engaño a la conciencia. — Respondió la yegua.
—Por favor, todos sabemos que mientras más ignorante sea uno, más feliz será. Las demás especies no serán discriminadas, pues ellas mismas sabrán que las cosas son como son. Tú misma lo sabes, el orden natural de las cosas es que una especie se imponga sobra las demás, los humanos lo hicieron así.
—Aja, ¿Y me recuerdas como terminaron? ¡Ha, claro! Se mataron entre sí hasta desaparecer por completo de la faz de la tierra y lo único que quedo fue su legado en las artes mágicas.
—¿Quién dice que nos pasara lo mismo que a ellos? Ellos tenían el error del libre pensamiento, el error de sacar conclusiones y opiniones, sin ellas, ya no se correrá ese riesgo, todos vivirán felices porque todos opinaran lo mismo.
—Y entonces todos seremos páginas en blanco exactamente iguales, sin identidad.
—¿Y qué es la identidad? ¿La cultura? La cultura solo es una palabra para definir las costumbres que tenía la población de la zona en que naciste, no es nada más que eso y nunca será nada más, sobre todo cuando la lo piensas y te das cuenta de que un mundo con una sola cultura y una sola forma de ver las cosas es lo más seguro.
—Tu punto es interesante Pip, mi padre siempre me contaba de él. Sin embargo hay algo que no tomas en cuenta, la naturaleza real del universo es la opinión preveniente del hecho concreto, el que todos pensemos exactamente iguale es tan antinatural como el que una especie gobierne a las otras, todos somos dueños de esta tierra y a la vez no lo somos. Los humanos cometieron gigantescos errores causados por su ego y estupidez, y ustedes, los Destinatarios, están cometiendo ese mismo error, solo que creen poder hacerlo mejor que los humanos.
—Porque lo haremos mejor que los humanos,el único factor que impidió que la humanidad continuara era como se dividía por culpa de ese pensamiento independiente que hacía que todos sacaran sus diferentes conclusiones. Aunque he de admitirlo, tu discurso es impresionantemente convincente y posiblemente los más idealistas o anarquistas crean que tú tienes la razón, pero no olvidemos que esos dos grupos no son nada más que un montón de idiotas que no quieren ver que el mundo está mejor con todos pensando igual.
—O mejor dicho, con todos controlados por un grupo pequeño que al final del día podrá hacer lo que quiera. — Dijo ella dando un paso adelante.
Pip la miró con una sonrisa y bufó. — Que divertido es debatir con Pesadillas, pues es algo que no lleva a ningún lado pero al final del día verlos enojarse es divertido. — Dijo dando una señal a sus guardias, haciendo que estos avancen.
—Manda a tus guardias Pip, no tendre problemas en matarlos uno a uno. — Dijo ella mirando a los guardias, los cuales se veían un tanto asustados por la yegua, lo cual no erar raro teniendo en cuenta la reputación de Trixie para matar Destinatarios. Sin embargo, Pip volvió a hacer una señal y todos se detuvieron.
—Y dime, ¿Por qué me arriesgaría mandando a mis soldados cuerpo a cuerpo contra ti, cuando ya he visto que has matado a más de 30 sin esfuerzo en el pasado? — Dijo con una sonrisa.
Fue entonces que se escuchó un disparo y una bala atravesó la pata trasera derecha de Trixie, rápidamente sus hijos fueron con ella tratando de detener el sangrado de la herida. Pero cuando la estaban ayudando otros disparos se oyeron, lastimando gravemente a los tres unicornios.
—¡Eres un cobarde! ¡Pelea! — Rugió Trixie mientras usaba su espada de bastón para levantarse, sin embargo recibió otro disparo que le da justo en la columna vertebral, haciendo que ella caiga y pegara un gran y sonoro grito de dolor.
—Madre… — Dijo Arnor tratando de levantarse, pero rápidamente los guardias los rodearon y tomaron a los dos hijos de Trixie.
—Viniendo de una asesina tan entrenada y con tanta reputación como tú Trixie, me sorprende que aun así trataras de venir a salvarlos. — Dijo Pip con una sonrisa.
Trixie trataba de mover sus patas traseras, pero estas ya no respondían, pero las delanteras aún se movían y las usaba para tratar de mantener la lucha. — Ellos… son mis hijos… mis hijos… la única familia que me queda… — Dijo ella mientras que los dos hermanos la miraban extrañados.
—Oh, claro. Tu esposo murió hace unos días, cuando Twilight colgó su cabeza en una pica. — Rápidamente ambos sementales voltearon a ver a Pip sin creer lo que decía. — Oh, cierto, olvide decirles niños je. Su papí esta muerto. — Dijo con una sonrisa. Luego se levantó y caminó hasta Trixie, le quitó su espada y levantó su barbilla con su casco. — Dime Trixie ¿Algo que quieras decir? — Dijo mientras que le hacía una señal a un guardia, el cual tomó un cuchillo y comentó a meter la hoja por las heridas de bala de Trixie, haciendo que esta gritara.
—¡Basta, bastardo! ¡Basta! — Gritó Gondor.
—¡Métete con alguien de tu tamaño! — Dijo Arnor. — ¡Cobarde!
Rápidamente ambos fueron golpeados por los guardias y les taparon la boca para que no hablaran.
—La vida es injusta niños, los valientes mueren y los cobardes siempre salen vivos, y hasta ganan si son inteligentes. Al final del día el valor es solo una palabra para dar memoria a aquellos que hicieron un sacrificio por otra persona o porque un rey avaricioso lo mandó a pelear contra otro por un motivo tonto, al final del día el valor no es nada útil. Mírenme, podría combatirlos a los tres en una épica batalla pero ¿Por qué haría algo tan tonto teniendo casi todas las cartas a mi favor? — Dijo con una sonrías que, en otras circunstancias, seria simpática. — Dime Trixie ¿Quieres ver cómo le cortó las gargantas a tus hijos?
—¡No! ¡Por favor! — Suplicó Trixie.
—Aw, que tierna, una madre sacrificando su orgullo por sus hijos. Muy tierno, muy tierno, lástima que no me mueve ni un pelo. — Dijo dando una señal a los guardias, haciendo que estos rebanaran las gargantas de Arnor y Gondor.
—¡NOOOOOOOOOOOOOO! — Gritó Trixie cayendo en llanto.
—Je, esto me recuerda a una canción:
Mas quien, sois vos, mi buen señor, que exige tal honor.
Un gato sois de pelaje dispar, no existe otra verdad.
De color dorado, o bermellón, con garras nace el león.
Y grande soy, mi buen señor, tan grande como vos.
Y así le hablo, y así le hablo, el señor de Castamere.
Las lluvias ya, llenan su salón, más nadie queda allí.
Pip miró a Trixie con una sonrisa, la misma estaba llorando a mares y gritando insultos hacia Pip. — Adoro esa canción y se aplicara a las Pesadillas en un par de meses. — Dijo tomando un cuchillo, haciendo que lo último que Trixie sintiera antes de dejar este mundo fuera solo el frío metal en su cuello.
Fin cap 21.
