Capítulo 20: Jack Sparrow Vs Jacky Sparrow
Sentada en uno de los sillones del salón principal y luego de haber despachado a la mucama una vez que ésta les hubiera dejado una bandeja de té con masitas, la capitana Jacky Sparrow, alias Katrina Watson, soportaba lo mejor que podía los terribles sermones que le prodigaba madame Annete Foubert, ex institutriz del comodoro James Norrington y actual ama de llaves de la familia Norrington en las lejanas tierras de Inglaterra. Era de esperarse que nuestra independiente y rebelde capitana del Perla Negra —supuesta hermana gemela del capitán Jack Sparrow—, no iba a aguantar aquella situación por mucho tiempo como la supuesta "dama" que intentaba aparentar.
Sentada al otro lado del sillón, Elizabeth Swann, hija única del gobernador Weathervy Swann y prometida (única : ) ) de William Turner, valiente muchacho armero, permanecía en absoluto silencio mientras observaba toda aquella situación un tanto extraña. Ella aún estaba muy enfadada por lo que le había dicho aquella mujer en el jardín respecto a las dudas que le ponía Foubert al amor que ella le profesaba a Will y esperaba con ansias de que Jacky se saliera con alguna de las suyas para fastidiar a aquella pesada.
Mientras tamborileaba con los dedos la base de la mesita de caoba que tenía a un lado y llevaba su mano izquierda a su mejilla, Jacky suspiraba cansadamente mientras escuchaba el incesante parloteo de Annete, que hacía ya como media hora había comenzado a prodigárselo una y otra vez en cuanto apenas habían entrado al salón.
—Y en resumidas cuentas, señorita Watson —comenzó a darle punto final a su sermón—, fue un verdadero descaro de su parte el haberse atrevido a regresar con el señorito Norrington después de haberlo abandonado Dios sabe por qué motivo. ¿Tiene algo qué agregar a esto, señorita Watson? —le preguntó muy enojada al ver que la joven había bostezado con toda su alma—. ¿O tal vez prefiere comerse alguna mosca por cena?
—… Más bien tengo ganas de comerme a una vieja víbora… —murmuró la "acusada".
—¡¿Cómo dijo?!
—¿Yo? Yo no dije nada, usted debe habérselo imaginado… —replicó haciéndose la inocente—. A veces una persona de edad avanzada suele imaginarse escuchar cosas a menudo, ¿sav… sabe?
—¡¿Qué es lo que está insinuando?! ¡¿Me está llamando vieja loca?!
Jacky se alzó de hombros.
—Yo no he mencionado en ningún momento tal cosa, madame, a menos, claro, que usted tenga ese feo concepto sobre usted misma, eso sería cosa suya y no mía, madame. Pero yo le sugeriría que eleve su autoestima si no quiere caer en la dura realidad.
Annete la fusiló con la mirada, estaba terriblemente furiosa, sabía muy bien que aquella mujer estaba tomándole el pelo y eso no lo iba a permitir. Katrina parecía ser bastante locuaz e inteligente, la pelea por saber cuál de las dos era la más astuta, prometía ser muy interesante.
—¿Se cree muy graciosa, señorita? Sepa usted que no permitiré que se mofe de mí de esa manera tan poco agraciada de parte de una supuesta señorita que tanto pretende aparentar. No sé cómo el señorito se enamoró de una mujer tan poco femenina y decente como lo es usted.
A Jacky, pirata como era y acostumbrada a palabras mucho más ofensivas, no le hizo ningún efecto aquellas palabras propias de una dama bien educada, así que, a modo de respuesta, se llevó las manos detrás de la nuca, se cruzó de piernas y comenzó a silbar con verdadero descaro, desafiando la autoridad del ama de llaves de la familia Norrington.
—¡¿P-pero cómo se atreve…?! —replicó la mujer tremendamente ofendida—. ¡Jamás vi tamaña desfachatez!
—Pues vaya acostumbrándose, madame, pues muy pronto seré la señora de James Norrington y también seré dueña absoluta de toooda esta casa incluyendo la servidumbre. Además… —agregó muy ufana—, a mi querido Norry no le gustará ni pizca que usted me tenga un trato tan hostil solamente por mi manera de ser.
—¡Oh! ¿Así que usted ya se cree la señora de la casa? ¡Jamás permitiré tamaño suceso! ¡Removeré tanto el cielo como la tierra para evitar que usted contraiga matrimonio con el señorito Norrington! Toda su familia de Inglaterra se enteró del rompimiento del compromiso entre él y la señorita Sawnn, al principio supimos que el desgraciado acontecimiento se debió por causa de un tercero —aquí miró acusadoramente a la incomodada Elizabeth—, un pobre herrerucho de pueblo; pero luego supimos, de boca de uno de de los mejores amigos del padre del señorito Norrington, que estuvo en la cena que el respetable gobernador de Port Royal, el señor Weathervy Swann, había ofrecido en honor de la nueva pareja; un compromiso del señorito Norrington con una dama de dudosa moral llamada Katrina Watson…
—Eeesa soy yo —comentó musicalmente y con sobrada frescura la acusada mientras le dirigía una mirada orgullosa a la nerviosa y joven prometida de Will Turner.
—Exactamente —la interrumpió la ex institutriz—, y muy preocupados por esa desagradable descripción que nos había hecho dicho caballero (que no vale la pena exponer su nombre en este caso), mayor fue nuestro respiro cuando nos enteramos de que al final se había roto el indeseable compromiso; pero, cuando pasaron algunas semanas, llegaron a nuestros oídos las preocupantes informaciones de que usted era quien había roto el compromiso y no él, y que lo había dejado muy herido gracias a que él se había encaprichado sobremanera con usted, mención a parte de que todavía no había pasado siquiera un año del rechazo de la señorita Swann. ¿Cuál es su opinión al respecto?
—Que los demás aprendan a meter las narices en sus propios asuntos y no en el de los demás.
Dando un bufido de fastidio al escuchar aquella respuesta tan poco educada, Annete siguió con su discurso:
—Sabiendo del terrible sufrimiento que padecía su hijo, la señora Norrington me mandó inmediatamente hacia aquí con el objeto de ayudarlo a sobreponerse de sus malas experiencias amorosas.
—¡Que amor maternal tan admirable! —replicó la pirata un tanto sarcástica, pero luego miró fijamente a madame y le dijo con tono cómplice:
Pero por más buenas intenciones que ustedes tengan, dudo mucho que Norry se enamore de usted, madame Foubert, es usted algo… mayorcita para él…
Elizabeth apenas pudo reprimir una inesperada risotada tapándose la boca con su mano, el rostro de indignación y sorpresa de Annete Foubert era verdaderamente cómica.
—¡¿Pero cómo se atreve a decir semejante tontería?! ¡Me ofende usted! ¡El señorito Norrington es como un hijo para mí!
—¡Uf! No sabe cuánto me alegra escuchar eso… —suspiró Jacky descaradamente mientras se pasaba la mano sobre la frente—, por un momento me los había imaginado en su noche de bodas, y no es algo muy agradable de imaginar…
Al escuchar semejante declaración, la pobre hija del gobernador Swann no pudo retener la infusión de té que se había llevado a la boca y se vio obligada a escupirlo de regreso a la taza.
—¡Oh! ¡Oh! ¡¿P-pero cómo se atreve siquiera a pensar en eso?! ¡Es usted una, una, una mujer muy vulgar, señorita Watson! ¡No puedo entender cómo el señorito se ha enamorado de una persona con una educación tan baja como la usted! ¡Jamás escuché semejante grosería durante toda mi vida —replicó ofendidísima la orgullosa mujer que estaba más colorada que un tomate.
—Mi franqueza siempre fue objeto de admiración por parte de los demás, madame —comentó tranquilamente la capitana del Perla Negra mientras se servía un poco de té con galletitas—, quizás fue eso lo que le agradó tanto de mí al comodoro Norrington.
—¿Ah, sí? Pues yo me había figurado otra cosa, ¿sabe? Como un acto deshonesto o indecoroso propuesto por usted como una manera sucia de disuadirlo o chantajearlo, por ejemplo… —declaró con evidente sarcasmo la francesa.
—¡Oh, no! ¿Cómo puede pensar esas cosas de mí? Me ofende, usted, ¿sabe? —mintió descaradamente—. Me he portado como toda una dama con James, madame Foubert; mi difunto padre se esmeró muchísimo en mi educación antes de que falleciera y yo me viera obligada a mendigar y a frecuentar lugares y personas de poca educación… de ahí mi comportamiento poco adecuado, ¿sa…, sabe?
Pero a pesar de esta explicación "tan razonable", la francesa no parecía creerle del todo, pero tuvo que admitir, interiormente, que la mencionada Katrina Watson (si ese era su verdadero nombre), era una joven bastante inteligente y desinhibida. Aún así, no estaba dispuesta a aceptarla tan fácilmente, sobre todo con los terribles defectos que demostraba tener su carácter rebelde e impetuoso.
—¿Sabe con qué desagradable sorpresa me encontré al llegar aquí? —preguntó la ex institutriz.
—Déjeme adivinar: ¿se vio en un espejo?
—¡No! ¡El haberme encontrado con la noticia de que el señorito Norrington se había comprometido con usted a pesar de lo que usted le hizo! ¿Es que no puede hablar en serio alguna vez en su vida como toda una dama?
—Perdón, prosiga usted… —dijo con aparente aire sumisión la acusada y luego agregó por lo bajo—: Yo estaba hablando en serio…
—Discúlpela, madame Foubert —intervino Elizabeth luego de reprimir otra risotada—, la pobre no está muy bien de la cabeza. Desde que murió su querido padre y perdió toda su fortuna, no ha vuelto a ser la misma de antes y hasta a veces resulta imposible mantener una conversación racional con, Ja… Katrina.
Sorprendida al verse "defendida" por la prometida del joven Turner luego de todas las trastadas que le había hecho antes, la pirata se le había quedado mirando fijamente, aún no muy convencida de las "buenas intenciones" de Elizabeth.
—Aún así, no es motivo para ser deferente con ella, señorita Swann —replicó Annete.
—Pero a pesar de la estupidez de la señorita Katrina, sus malos modales, su falta de cultura, su falta de aseo personal, su incorregible carácter rebelde, sus caprichos y su total ignorancia respecto a las labores femeninas, James la aceptó, madame Foubert, y eso dice mucho de lo bien que usted lo ha educado sin inclinarlo a ser un hombre detestablemente prejuicioso a quien mi padre tanto admira —dijo la joven Elizabeth mientras se ponía en pie dejando a Jacky hirviendo de la rabia y a Annete bastante confundida. Y acercándose a ésta última, le dijo mientras la tomaba por los hombros y la besaba en la mejilla:
Mis más sinceras felicitaciones, madame Foubert, ha hecho de James un hombre envidiable y un excelente partido para cualquier mujer. Es una pena que mi corazón pertenezca a otro y no a nuestro querido comodoro.
Acto seguido, la astuta hija del gobernador se dirigió hacia la puerta de salida bajo la desorientada mirada de las dos mujeres y agregó con falso tono de sorpresa al volver su atención hacia ellas:
—¡Oh! ¡Por poco me olvido! ¡Mi padre jamás me lo hubiera perdonado! Él me dijo que te informara que él mismo se hará cargo de todos los gastos de la boda y que espera que no lo vuelvan a defraudar otra vez. —Miró hacia la ventana y exclamó:
¡Oh! ¡Pero que tarde se ha hecho! Quería quedarme aquí para saber sobre James pero le he prometido a Will visitarlo después de acompañarte a tu casa, Katrina, así que me marcharé inmediatamente y le avisaré sobre esta terrible desgracia… —les sonrió tristemente—. ¡Espero que el comodoro Norrington regrese sano y salvo! ¡Adiós!
Y luego de que cerrara la puerta, dejara atrás la casa y subiera a su carruaje para marcharse de allí, Jacky murmuró un tanto admirada y ofendida:
—Elizabeth Swann es toda una astuta descarada, ¡lástima que no sea una pirata!
Aquel mismo atardecer, luego de un angustioso viaje a través de la distancia marítima que lo separaban del lugar del desastre hasta la colonia de Port Royal, el comodoro James Norrington se encontraba ya con una nueva muda de ropa frente al gobernador de dicha colonia, Weathervy Swann, permaneciendo de pie en el elegante despacho de la mansión del mencionado gobernador. Elizabeth aún no había llegado a su casa.
Todos los heridos habían sido trasladados al hospital y, lo que se encontraban en buenas condiciones se habían retirado a sus casas con sus familias, los que las tenían, y los que no las tenían, se habían quedado en el fuerte para descansar de la dura travesía. Muchos lloraron a los pobres infelices que habían perecido en la lamentable jornada anterior.
El recio rostro del comodoro permanecía estoico como siempre a pesar de que en su interior se sentía terriblemente abatido por las terribles circunstancias que lo rodeaban. Debía enfrentar el desastre sin queja alguna ya que él mismo lo había provocado con su tozudez.
Weathervy, que estaba sentado detrás de su escritorio, se mantenía con un aire entre preocupado y desconcertado, mirando en completo silencio a su estimado oficial, pensando. Luego de unos momentos, se levantó y comenzó a recorrer toda la sala con paso lento, sumido en graves pensamientos. En un momento dado, se detuvo y miró directamente hacia su visitante.
—Me imagino, comodoro James Norrington, que usted conoce muy bien la gravedad de los hechos, ¿verdad?
—Así es, gobernador Swann —respondió sin una nota de sentimiento alguno en su voz y manteniendo la mirada fija hacia un punto imaginario en la ventana.
—Y supongo que sabrá usted que yo no podré hacer gran cosa para salvarlo de un posible juicio marcial.
—Lo sé muy bien, Señor.
—Tampoco se opondrá a mi inevitable y penosa decisión de relevarlo de su puesto, comodoro.
—Esa decisión es justamente la que yo hubiera tomado estando en su lugar, señor.
Un intenso silencio volvió a apoderarse del ambiente hasta que el padre de Elizabeth emitió un triste suspiro y dijo:
—Lamento muchísimo lo que ha pasado, muchacho, ojalá yo pudiera hacer algo para ayudarlo para que no pierda su puesto, pero soy un simple gobernador de una colonia y me encuentro atado de manos frente al poder del Almirantazgo…
—No debe preocuparse por eso, Señor —lo miró—, usted no puede hacer nada al respecto para suavizar mi comprometida situación, esto debo enfrentarlo yo solo y como mejor pueda.
—¿Cómo es que ha cometido semejante error, muchacho? ¿Qué lo llevó a arriesgar su vida y la de sus hombres frente a semejantes circunstancias?
James se tomó su tiempo para responder, no podía decirle al gobernador que lo había hecho todo por el pedido de una mujer, una mujer pirata.
—… Fue un acto irreflexivo, Señor, una estupidez. Un informante me comunicó el paradero del pirata Jack Sparrow en las cercanías de nuestra colonia… Eufórico por aquella noticia, no pensé más que en atrapar al deshonesto y mandarlo a la horca luego de que se me hubiera escapado tantas veces dejándome en absoluta vergüenza frente a mi gente, así que decidí capturarlo en contra de cualquier circunstancia que se me presentara… —Se volvió hacia Weathervy, decidido y arrepentido—. Insisto que fue un acto atropellado y atroz de mi parte, Señor, un error imperdonablemente grotesco para alguien de mi estatus, capacidad y experiencia militar, es por eso que estoy preparado para afrontar cualquier castigo que se me imponga ya que estoy perfectamente consiente de lo que he hecho. Asumiré las consecuencias de mis actos y usted no tiene por qué lamentarse al tener que relevarme de mi puesto ya que he sido un tonto desconsiderado e inconsciente y no merezco compasión alguna.
—Es demasiado duro consigo mismo, comodoro Norrington.
—Soy el culpable de la muerte de 150 hombres, ¿acaso merezco ser perdonado por un crimen tan atroz como ese?
Luego de permanecer unos instantes en silencio, Weathervy volvió a hablar:
—Ya veo que usted está preparado para todo, comodoro… —suspiró tristemente—. Pero le prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para dejarlo bien parado frente a la corte marcial que seguramente usted deberá afrontar. Es lo menos que puedo hacer después de todos estos años de excelente servicio que nos ha prestado protegiendo a Port Royal, muchacho.
Le colocó afectuosamente la mano sobre el hombro y le sonrió paternalmente, a lo que James también le sonrió, pero con un triste semblante en el rostro.
—Gracias, Señor.
Con paso lento y con las manos entrelazadas detrás de la espalda, el gobernador Swann regresó a su asiento y se sentó pesadamente sobre él, abatido. Miró hacia su desafortunado militar, colocó los codos sobre el escritorio y juntó las yemas de los dedos.
—Como el teniente Gillette aún no está en condiciones de tomar su puesto hasta que se recupere de sus heridas o hasta que el Almirantazgo envíe un suplente, por el momento usted seguirá estando al mando de la guardia, ¿entendido?
—Perfectamente, gobernador Swann.
—Bien, entonces lo dejo partir, comodoro, seguramente necesita un buen descanso después de todo lo que ha tenido que vivir. Puede usted retirarse.
Con una leve inclinación de cabeza, James se volvió sobre sus pasos y se dirigió hacia la puerta de salida con paso decidido.
—¿Cómo cree que lo tomará ella, muchacho? ¿Le contará todo lo que ha sucedido? —preguntó de repente el gobernador.
Con la mano en el picaporte, el aludido se volvió y le sonrió esperanzadoramente.
—Francamente no lo sé, gobernador, pero prefiero contárselo yo mismo esta noche antes de que ella se entere por boca de otros mañana.
—Le aseguro que ella estará a su lado pase lo que pase, muchacho, se le nota mucho el sincero amor que le profesa a usted.
Norrington no dijo nada al respecto, pero se despidió del padre de Elizabeth con una inclinación de cabeza y se marchó de allí. Weathervy se quedó ensimismado unos momentos antes de murmurar en voz baja:
—Espero que logre encontrar algo de paz en sus sueños, comodoro, tiempos difíciles se le aproximan y espero que pueda hallar una dulce y fuerte contención en su prometida.
Tan solo por el espacio de unos cuantos minutos, James y Elizabeth no se cruzaron en el camino, si aquello hubiera ocurrido, las desgracias para el oficial hubieran sido mucho menores.
Una vez que Elizabeth se hubo marchado a su casa, el asustado Billy no se había asomado por el salón bajo ninguna circunstancia al saber que la francesa estaba de muy mal humor hasta que por fin el chico se cansó de esperar para poder ver a Jacky y se marchó a su habitación, también madame Foubert se había marchado después a la suya propia un tanto pensativa respecto a lo que la señorita Swann le había dicho antes de irse. Y así, la capitana Jacky Sparrow, por fin pudo respirar en paz quedándose completamente a solas en el salón principal. Aunque aquella molesta francesa con sus tiránicas reglas de etiqueta la hubiese aceptado a regañadientes como futura esposa de James, a la pirata no le hacía ni pizca de gracia el tener que compartir su vida al lado de una mujer que sospechaba se su sinceridad —que no estaba del todo errada, había que admitirlo—, porque si aquella arpía se decidía a hacerle la vida imposible o a estar sobre ella vigilando cada movimiento que diera, Jacky no podría llevar la doble vida que se había propuesto vivir con la plena aceptación de su querido Norry. Elizabeth había hecho un buen trabajo confundiéndola, pero aquella confusión no le iba a durar mucho tiempo a Annete.
—… Pero todo esto de nada valdrá si tú no estás con vida, mi querido Norry… —murmuró apesadumbrada mientras se acomodaba en el sillón favorito del mencionado comodoro y se llevaba una copa de buen vino a los labios.
Aún no lo quería admitir del todo, pero se encontraba terriblemente preocupada por él. Ahora que James no estaba a su lado como siempre solía estarlo, soportando sus tonterías, debía admitir que se había aficionado demasiado a su presencia, y eso no iba con su verdadera personalidad, ella era una pirata y le encantaba sentirse libre, no estaba hecha para ser una empaquetada dama de sociedad que debiera permanecer encerrada en una jaula dorada pudiendo volar libre por los cielos como un gorrión. Pero amaba a James y estaba dispuesta a renunciar a la mitad de su libertad para permanecer a su lado. Todo tenía su costo, y eso Jacky lo sabía muy bien.
Miró a su alrededor algo inquieta, todo el salón estaba sumido en una total penumbra nocturna, ninguna luz se filtraba y el silencio era absoluto y perturbador, como si algo terrible estuviera a punto de caer inexorablemente sobre ella, y aquel sentimiento no le gustaba nada en absoluto, para nada.
—Necesito tomar algo más fuerte… —dijo un tanto nerviosa, levantándose para dirigirse hacia el pasillo.
Luego de espiar por el corredor para cerciorarse de que no había nadie en él, se dirigió sigilosamente hacia la bodega que se encontraba en el sótano de la casa. Una vez en ella, se paró delante de los estantes repletos de bebidas cuidadosamente seleccionadas. Mientras levantaba las manos como si estuviera venerando aun dios, exclamó:
—¿Pero quién lo hubiese imaginado? ¡Mi estimado Norry tiene una bodega repleta de bebidas finas! ¡Esto es más de lo que me había esperado! ¡Es el paraíso! ¡Amo a mi eterno benefactor!
Feliz con su descubrimiento, Jacky Sparrow se dedicó a seleccionar alguna botella fina para degustar, hallando enseguida un magnífico champaña e inmediatamente la destapó para dedicarse a saborear su contenido.
Estaba tan embelesada con su sabor, que no notó que había alguien escondido en la oscura bodega, hasta que ese alguien habló.
—Es una descortesía no invitar una copa de fino vino a alguien que estuvo condenado a la muerte, ¿savy?
Con los ojos y la boca completamente abiertos por la sorpresa, Jacky se quedó mirando fijamente hacia las penumbras.
—¿Ja-Jack? ¿Eres tú? —apenas pudo decir.
Y de entre las sombras de los oscuros rincones de los estantes, el mencionado pirata hizo su lenta aparición con una botella de ron en la mano y con su característico andar.
—Capitán Jack Sparrow, mi estimada traidorcita, el mismo que viste y calza, vivito y coleando, como verás.
—¿Q-qué demonios haces aquí? ¿Cómo entraste? ¿A qué viniste? —le preguntó mientras ponía cierta distancia entre ella y su "hermanito". Y fijando una brillante mirada a la botella que Jack llevaba en la mano, agregó:
¿Y de dónde sacaste ése elixir?
—¿Me preguntas por qué estoy aquí y cómo entre aparte de estar degustando este delicioso ron? Pues, verás, cuando Norrington estuvo a punto de atraparme por tu culpa, pensé que sería una buena idea el venir a visitarte para saber cómo estabas y, de paso, preguntarte qué demonios te pasó por la cabeza para intentar traicionar al único y verdadero capitán Jack Sparrow. —Había un ligero tono de amenaza en su voz a medida que hablaba y caminaba hacia Jacky mirando y pasando sus dedos sobre los picos de las botellas. Pero luego miró hacia ella y agregó:
Así que puse al Perla Negra rumbo a Port Royal, y una vez cerca de la costa, desembarqué en una chalupa (ya era de noche) y con mucho cuidado llegué hasta la playa y me dirigí sigilosamente hasta aquí (sabiendo que te encontrarías en casa del pesado de Norrington), entre por la puerta de atrás y me escondí en este hermoso lugar adivinando que tarde o temprano bajarías a buscar algo qué tomar, hermanita.
—Hiciste justamente lo que yo hubiera hecho en tu lugar, hermanito —replicó la pirata con una nerviosa sonrisa—, así que no tienes por qué venir a reclamarme nada, ya que estoy completamente seguro de que tú hubieras hecho lo mismo que yo estando en mi misma situación, a menos que tú no hubieras estado en mi misma situación y yo no hubiera estado en tu misma situación ¿savy?
Jack se le quedó mirando por unos momentos un tanto confundido, pero enseguida replicó con la misma astucia que su otro yo.
—Tienes toda la razón, hermanita, así que supongo que estarás de acuerdo de que tú hubieras hecho lo mismo que yo estoy haciendo ahora si hubieras estando en mi lugar, a menos, claro, que no hubieras hecho lo que hiciste y entonces yo no hubiera hecho lo que estoy haciendo ahora, ¿savy? ¿Creíste que te ibas a salir con la tuya tan fácilmente?
—Por un momento, sip, lo pensé.
—Pues olvidaste una muy importante cuestión, hermanita: soy el capitán Jack Sparrow.
—¡Oh! ¡Es verdad! ¿Pero sabes qué? Tú también olvidaste una muy importante cuestión, hermanito: yo también soy el capitán Jack Sparrow —se burló—. ¿Y… qué es lo que vas a hacer ahora? —preguntó ella mientras retrocedía un paso.
—¿Adivinas, hermanita? —le contestó mientras tomaba con su mano la empuñadura de su espada.
Una rápida mirada dirigida hacia aquel movimiento, hizo comprender a Jacky lo que estaba por venir, no tenía arma alguna encima pero, siendo ella tan inteligente como su hermano, encontró enseguida con qué hacerle frente si Jack osaba en atacarla. Miró sonriente a su contraparte y le contestó:
—Adivino, hermanito.
—Bien, entonces, ajustemos cuentas.
El repentino ataque del capitán Jack Sparrow fue muy rápido, pero los movimientos de la capitana Jacky Sparrow también lo fueron, ya que logró bloquear el golpe de la espada con un viejo atizador que se encontraba apoyado en unas cajas y que había recogido con la velocidad de un rayo.
—Eres muy ágil, hermanita, te felicito —le sonrió mientras mantenía la presión de la espada sobre el atizador de la pirata.
—Gracias, no por nada soy la capitana Jacky Sparrow —le devolvió la sonrisa y al instante se hizo a un lado para hacerle perder el equilibrio a su atacante para luego comenzar a lanzarle una seguidilla de ataques rápidos que Jack apenas pudo bloquear con su sable.
En un momento dado, antes de que el capitán del Perla Negra contrarrestara sus embates, Jacky comenzó a lanzarle un montón de botellas una tras otra, rompiéndoselas sobre el capitán Sparrow, quien, desesperado, utilizó sus brazos como escudo y se volvió de espaldas a ella. Aprovechando aquel precioso momento, la astuta pirata le arrebató la botella de ron y salió disparada escaleras arriba.
—¡¡NO!! ¡¡EL RON, NO!! —gimió desesperado al darse cuenta del robo mientras salía corriendo como un borracho por las escaleras.
Pero cuando apenas llegó hasta arriba, fue recibido por Jacky con un enorme jarrón en la cabeza cuyo golpe lo hizo tambalear y caerse hacia atrás haciéndolo rodar escaleras abajo hasta chocar estruendosamente contra uno de los estantes, cayéndosele encima dicho mueble y docenas de botellas.
—Si no fuera por los golpes —dijo una vez que hubo terminado aquel trance quedando algo magullado sobre el suelo y rodeado de botellas rotas—, diría que éste hubiera sido uno de los mayores sueños de mi vida: el haber visto "llover" alcohol sobre mi cabeza…
Dicho esto, se levantó rápidamente del suelo, como si hubiera sido impulsado por un resorte, y echó a correr nuevamente hacia la planta baja de la casa.
Asustados por los fuertes ruidos que habían escuchado hacía unos instantes, Annete y la servidumbre se habían levantado se sus camas para asomarse temblorosamente al pasillo para saber lo que estaba ocurriendo. Se asombraron de sobremanera cuando vieron pasar corriendo de una manera muy cómica por el pasillo de los dormitorios del primer piso a la "distinguida" prometida del comodoro James Norrington, que, al verlos, les ordenó que se volvieran a sus habitaciones si no querían ser asesinados por los piratas. Incrédulos pero temerosos, la vieron entrar a su dormitorio y cerrar la puerta con llave tras de ella.
Furiosa por aquella actitud tan extraña que tenía la joven, madame Foubert, que estaba de camisón y gorra de dormir, comenzó a golpear la puerta exigiendo alguna explicación al respecto.
—¿Pero podría explicarme qué es lo que está pasando aquí? ¿Qué está haciendo allí adentro? ¡Abra la puerta inmediatamente, señorita Katrina Watson!
—¿Qué es lo está ocurriendo? ¿Qué fueron esos ruidos? —preguntó la recién llegada señora Kinderhouse a los demás criados, quienes permanecían en el pasillo con la piel de gallina y con las piernas temblándole incansablemente. Todos estaban con sus ropas de cama.
—No lo sabemos con certeza, señora Kinderhouse —le contestó Charles, el mayordomo—, pero la señorita Watson nos dijo que han entrado piratas en la casa.
—¡¿PIRATAS?! ¡Pero qué tontería! ¡Esta casa está bien custodiada por los fusileros!
—¿P-pero y si les ocurrió algo malo a los soldados…? —fue la temerosa propuesta de la joven criada llamada Jane, quien no se despegaba del flaco y algo atractivo cochero inglés de la casa cuyo nombre era Timothy.
—¡Para eso estamos nosotros! —declaró valientemente el muchacho—. ¡Defenderemos esta casa con uña y dientes si fuera necesario!
—¡Exactamente! ¡Con ollas y sartenes también! —lo secundó Lousia, la obesa cocinera.
—¿Y creen que esos "terribles" piratas les tendrán miedo al verlos vestidos con camisones y armados con ollas y sartenes? —les preguntó de repente el capitán Jack Sparrow, que se encontraba justo parado al lado de ellos.
Todos los criados lo miraron fijamente con los ojos y la boca bien abiertos por la impresión que se habían dado, tan enfrascados estaban en sus diálogos, que no se habían dado cuenta de que el pirata se les había acercado.
—¡¡AAAAAAAAAAAAAHHH!! —gritaron todos los ellos al unísono y salieron corriendo despavoridos por el pasillo y bajaron raudos por las escaleras profiriendo todo tipo de gritos. Solamente madame Annete Foubert permaneció parada al lado de la puerta de la habitación de Katrina Watson, mirando desafiantemente al pirata a pesar de que estaba muerta de miedo.
Sin prestarle demasiada atención a la mujer, el capitán del Perla Negra tenía puesta gran parte de su atención en la dirección que habían tomado los criados.
—Pues…, que valientes resultaron ser después de todo lo que dijeron que iban a hacer… —comentó mientras se rascaba la cabeza un tanto desconcertado para luego dar media vuelta y encontrarse cara a cara con la institutriz de la familia Norrington.
Aunque ahora me doy cuenta de que aquí hay alguien con algo de valor para ser una anciana… —dijo.
—¡Más respeto para una dama, degenerado! —replicó de inmediato Foubert—. ¡No voy a permitir que le haga ningún daño a la señorita Watson, que aunque no me agrade, sigue siendo la prometida del señorito James, así que le sugiero que se marche prontamente de aquí si no quiere que yo, que yo…!
Jack sonrió al ver que la mujer se calló al darse cuenta de lo que estaba diciendo, ¿pues qué podría hacer ella contra un hombre como él?
—¿Qué usted qué? —preguntó mientras se acercaba lentamente hacia ella con su característico contoneo—¿Qué es lo que piensa hacerme?.
La pobre Annete se puso cada vez más nerviosa al verlo acercarse cada vez más y más hacia ella, no tenía idea de lo que pasaría y estaba muerta de miedo. A su mente vinieron los hermosos recuerdos de su querido Christian, ya que él siempre le había infundido más valor de lo que ella se hubiera creído capaz de tener, pero ahora que él no estaba, ella no podía tener tanto valor como quisiera para poder enfrentar a aquel sucio pirata que le hacía recordar a alguien y no sabía muy bien a quién por lo nerviosa que estaba.
—Debo admitir que usted tiene un cierto atractivo, señora; a pesar de su edad, parece que usted fue una belleza en su juventud —le dijo el pícaro capitán Sparrow mientras se aproximaba cada vez más y más a ella, mirándola con una expresión bastante libidinosa—. Ya que estamos de camisón… ¿no podríamos pasar a la siguiente etapa?
—¡Oh! ¡Pero qué atrevido! —se quejó Annete poniéndose roja como un tomate y temblabando como una hoja mientras trataba de retroceder a pesar de que sentía que las piernas no le respondían—. ¡No se me acerque más! ¡No permitiré que me ponga las manos encima un sujeto tan asqueroso como usted!
—¡Vaya! ¡Me agradan las mujeres maduras con carácter!
La verdadera intención de Jack era asustar a la mujer y hacerla huir, no le agradaba nada la idea de tener que lastimarla aunque se un poquito para deshacerse de ella. Le estaba costando, pero parecía que lo iba a lograr, hasta que…
—¿Así que ahora estás tan desesperado que te atreves a seducir a una vieja iguana, hermanito?—preguntó la capitana Jacky Sparrow mientras salía de su habitación vestida con su verdadero atuendo y con todas sus armas interponiéndose entre la sorprendidísima madame Annete Foubert y el capitán Jack Sparrow—. ¿Por qué no te metes con alguien de tu edad? ¿Yo por ejemplo?
—¿Acaso te me estás insinuando, hermanita? —sonrió el aludido.
—Podría decirse que sí… —respondió ésta mientras desenvainaba su espada—. Ahora estamos parejos, hermanito.
—¿Y la botella de ron que me robaste? ¿En dónde está? —quiso saber lleno de preocupación.
Sonriendo diabólicamente, la capitana del Perla Negra sacó dicha botella del bolcillo de su vieja casaca y se la lanzó. Jack la atrapó como quien atrapa a un delicado jarrón de porcelana.
—Ahí la tienes, tanto que la quieres. Muchas gracias por traerla, hermanito, me estaba muriendo de sed.
—¡P-pero está vacía! —exclamó el pirata lleno de indignación mientras miraba la botella completamente vacía para luego intentar en vano que una mísera gota cayera a su sedienta lengua. Furioso, volvió su mirada hacia su hermana y le dijo mientras la apuntaba con el sable:
¡Esta me la vas a pagar bien caro, hermanita! ¡Nadie se mete con mi amado ron ni con mi preciosa Perla Negra!
—¡Eso mismo digo yo! ¡Comencemos a ajustar cuentas ahora mismo, hermanito! ¡Vamos a ver cuál de los dos es el verdadero capitán Jack Sparrow!
—¡De acuerdo!
Y ante la desconcertada y asustada madame Annete Foubert, los dos piratas comenzaron a combatir fieramente con sus espadas, tratando de definir de una vez por todas sus gemelas diferencias.
Mientras tanto, afuera de la casa, el comodoro James Norrington recién llegaba a bordo de un carruaje luego su visita a la casa del gobernador Weathervy Swann. Mayúscula fue su sorpresa al ver que sus criados salían despavoridos de su casa pidiendo ayuda con desesperación.
Una vez que se hubo apeado del carruaje, la servidumbre por fin lo vio y salieron corriendo hacia él hablando todos al mismo tiempo sin que lograran hacerse entender por su amo. Estaban muy sorprendidos al verlo sano y salvo, pero los acontecimientos actuales eran mucho más urgentes que preguntarle cómo se encontraba y cómo había sobrevivido a la tormenta.
—¡SILENCIO! —exclamó al fin el comodoro bastante fastidiado al notar que nada podía entenderles si todos hablaban al mismo tiempo— ¡Cálmense de una vez! ¿Pero podrían decirme de una buena vez qué es lo que está pasando aquí?
—¡Señor! —logró decir Charles al fin sobre todos los demás—. ¡Gracias a Dios que ha llegado! ¡Los piratas nos atacaron! ¡Están dentro de la casa y me parece que vieron por la señorita Watson!
—¡¿Cómo?! —replicó muy alarmado el aludido, y dirigiendo su vista hacia la casa, dejó de escuchar a sus criado y comenzó a caminar apresuradamente para luego comenzar a correr directamente hacia su propia casa al escuchar el barullo que había comenzado a oírse en su interior.
¡Traigan a los soldados inmediatamente! —les ordenó sin siquiera volverse a verlos.
"¡Jacky! ¡Ahora no, por favor! ¡No puede estar pasando esto justo ahora que más te necesito! ¡No sé qué haría sin ti si algo malo te sucediera! —pensó muy angustiado, seguro de que era ella quien estaba luchando contra los supuestos atacantes—. ¡Resiste, por favor! ¡Pronto estaré allí para ayudarte a acabar con los rufianes que ha osado atacarte!".
Notas de Una Autora Descuidada:
Uf! Por fin pude publicarlo! Sorry por la demora! ¿Qué sucederá durante la pelea entre Jack y Jacky? ¿Y qué pasará con James? ¡Proximamente lo leeran en el capi siguiente! "Bajo el Cadalso"! (Si es que no se me ocurre otro título, jeh)
Mi Querida Romy: sé que te ha gustado el capi, es lo único que me dijíste! : )
Mi Querida Joselin: Hola! Perdón por la demora esta vez, no sé por qué ahora me falta mucho el tiempo para escribir si creo que hago las mismas cosas que antes… : ) Sí, el capi anterior fue realmente corto para lo que sé escribir, pero éste me salió bastante largo, no? : ) En cuanto al destino del doc y de la nena ya lo tengo casi decidido, a menos que cambie de parecer más adelante, je ; ) No es que me cueste expresarme, sino es que a veces estoy tan cansada, que no puedo escribir. Nos leemos en la próxima! Y te aseguro que trataré de tomarme las cosas con más calma! Chau!
Mi Querida Harisha: Hello! Y? También estuviste todo este capi sin respirar? Pero mirá vos la linda manera de pasar la hora de compu leyendo estas cosas! Ja jah ha! Espero que no las pesquen a vos y a tu compañera! (que por cierto creo que tu amiga es Leon Dorado, no?) Elena, creo que ella va a ser otra pieza importante en esta historia a corto o largo plazo, ya veré : ) ella es un hueso muy duro de roer, pero caerá rendida ante los encantos del doc y la ternura de Alwine. Y al pobre de James le falta tanto por sufrir! Te digo que a pesar de que las cosas malas tapen a las buenas y que parezca que siempre salen ganando, te aseguro que siempre triunfan las cosas buenas al final, así que no te desanimes y sigue siendo diferente a los demás: una chica buena, de firmes ideales y de buen corazón (pero no tonta), que tanto hace falta en este mundo humano cada vez menos respetuoso con la vida. Menos mal que le deseas suerte a James y al doc, les hace tanta falta! Pero a Alwine y a Barbossa casi no les hace falta : ) y qué encontronazo entre Foubert, Jacky y Elizabeth! Jah jah jah! Isabel…, va a cometer una de las estupideces más grandes de su vida : ( Bye!
Mi Querida beatriz gpe: Konnichiwa! Y Norry salió vivo de esta, pero está a punto de meterse en uno de los problemas más grandes de su vida por culpa de las decisiones equivocadas que tomará y no creo que Jacky pueda ayudarlo, sino todo lo contrario : ( Estás muy acertada con eso de que Isabel usará su influencia para ayudar a Norry y ponerle la condición de casarse con ella, pero aún es muy pronto para que eso suceda. Jacky es capaz de cualquier cosa con tal de ganarle a Jack, sucederán muchas cosas antes de que ella y Norry terminen juntos, pero valdrá su peso en oro cuando eso ocurra! Te lo aseguro! : ) Elena es demasiado bruta como para sentir algo de ternura, pero el doc y Alwine se encargarán de hacérselo sentir por primera vez en su vida. Mi querida amiga, por lo que había leído antes, me di cuenta de que estabas lista para tener novio, en cuanto a mí, no te preocupes, por el momento no quiero tener novio y no lo estoy buscando : ) Eso de soñar cosas que luego se hacen realidad me pasó mucho a tu edad, te lo aseguro, hasta escuchaba voces! Fue una experiencia terrible que poco a poco fue pasando. Ahora que ya he terminado el colegio, ya son muy pocas las veces que me pasa; generalmente lo que tengo son intuiciones que muy raras veces siego y siempre me arrepiento de no hacerlo. Por lo menos, aquí nos seguiremos comunicando aunque no podamos hacerlo por email : ) Sayounara!
Mi Querida Sparrmaria: Ni hao! Más vale tarde que nunca, verdad? No te preocupés por tu tardanza! Si tenías cosas mucho más importantes que hacer antes que leer eso, eso es algo que no me molesta en lo más mínimo, tené en cuenta que este fic siempre estará publicándose. Lo que realmente lamento es que aún no podré leer tu fic hasta quién sabe cuándo, no te enojes, porfi ; ) muchas cosas aún faltan por pasar! cí xíng!
Mi Querida León Dorado: hallo! Por ahora el doc y Alwine están a salvo, por ahora… ; ) estos dos son unas personitas muy inteligentes, así que siempre sabrán cómo salir adelante con cada problema que se presenten : ) Elena, Elena sentirá algo muuuy especial por ese caballero maduro a quien todas queremos mucho, te lo aseguro ; ) Oh! Mi pobrecita lectora! Aún falta tanto antes de que dejen de sufrir todos! El pobre doc está pendiendo de un hilo y la pobre Alwine tal vez podría caer de nuevo en las perversas manos de Morgan… Norry se ha salvado del naufragio, pero aún falta lo peor! Enfrentará una corte marcial? Será relevado para siempre de su puesto? Se enterará de las verdaderas intenciones de Jacky? Se quedará para siempre con ella? Aún es muy pronto para saberlo! : ) Lamentablemente el almirante Jacobson no va a recapacitar a menos de que le pase algo realmente espantoso, y te aseguro que así será. No he podido dibujar, casi no he tenido tiempo para escribir y he estado terriblemente cansada, pero como verás, sigo adelante a pesar de todo! ; D gracias por las suerte que me das y un saludo a tu amiga Harisha (¿?) y que no las pesquen leyendo esto en computación! Auf Wiedersehen!
Mi Querida CeledrianMoon: Bonjour! Y si, Norry la está pasando fatal, y eso que aún no pasa lo peor de lo peor! Jacky quizás podría ayudarlo, pero me temo que ahora está metida en una pequeña rencilla con su hermanito… : ) Los Sparrows son unos pájaros con suerte, pero los Jacobsons y los Norringtons me temo que no : ( Muchas gracias por tu review, amiga! Hasta el próximo capi!au revoir!
Mi Querida Flint, el bicho escaldado: Ciao! Muchas gracias por explicarme cómo es caerse de un cerro, lo tendré en cuanta en cuanto vuelva a subir uno : ) Mi querida amiga, no te confiés que por algo recondenadamente estúpido que haga Isabel puede marcar para siempre a su tío y a la pequeña Alwine… puede que alguien los rescate, pero puede también que sea demasiado tarde… : ( Bueno, creo que realmente fue Elizabeth quien derrotó a Annete en el primer round, pero ya veremos en el capi que viene! Pero, por supuesto que ella jamás reconocerá una derrota por parte de Jacky… Norry ahora está a salvo, pero no por mucho tiempo : ( Me encanta tu original sentido del humor! Mil gracias por escribirme! addio!
Por ahora sigo bajando los capis de Sailor Moon, he visto algunos y he de confesar que me había olvidado lo mararavilloso que era ese anime. Ya terminé de ver Cinderella Boy y ahora mismo estoy por comenzar a ver Inuyaha. Las pelis que he visto son pocas: Regresando a Casa y El Honor de Los Winslow. Me he comprado un libro de segunda mano de la autora Agatha Christie, contiene 3 historias: Asesintato en el Campo de Golf, Peligro Inminente y La Muerte de Lord Edgware. Y no veo la hora de poder ver la cuarta peli de Indiana Jones! (La peli de Jet Li y Jackie Chan se llama Forbidden Kingdom, jeh)
Nos vemos en el próximo capítulo y saludos a todos aquellos que leen pero que no ponen reviews!
Sayounara Bye Bye!
Gabriella Yu
