Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco este fanfic cuya autora es Galfoy, yo sólo soy la traductora.
N/T: Yeiiii, con ustedes el último capítulo :3. Antes que nada quisiera agradecer infinitamente a todas ustedes por seguir esta historia, y mucho más a quienes se toamron su tiempo de dejar un review. Puede que a muchos les disguste cuando uno pide review, pero créanme que mantienen felices y agradecidos a quienes se toman la molestia de escribir y traducir :D.
Now, el último capítulo..
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ESTATICA
-Traducción de Static un fanfic escrito por Galfoy-
Ron gruñó al momento que la chimenea de Hermione se iluminó de nuevo con una llamada por la red flu. Era la séptima vez en la última hora que el extraño cuarteto había sido sacado de su melancolía a aceptar las alegres felicitaciones del mundo mágico. La noticia de la caída de Voldemort se había extendido como Fiendfire.
—Harry, tal vez mejor que vuelva la sede —dijo derrotado—.Todos en el mundo mágico quieren hablar contigo, y hay una posibilidad de que alguien tenga información sobre Herms allá.
Harry suspiró jugueteando con su taza de té frío. —Probablemente tienes razón. Draco, Lucius, seguiremos en contacto... Y les haremos saber al segundo que escuchemos algo, ¿de acuerdo? Y lo mismo para ustedes.
Ambos Malfoy asintieron. Draco decidió que le gustaba el hecho de que Harry había comenzado a llamarlo por su nombre. Le recordaba menos a Hermione de esa manera. Pensando en ella hizo que su corazón sintiera una punzada, y era una tarea para él poder respirar con calma. Durante la mayor parte del día, había estado luchando para mantener su mente en blanco. Él había hecho un récord de tres segundos antes de que la alfombra empapada de sangre flotara delante de su campo de visión. Tenía la esperanza de llegar a cuatro, aunque sólo sea por el bien de su salud mental.
Lo peor de todo, él ni siquiera sabía a quién culpar de todo esto. ¿Harry y Ron por ocultarle a ella información? ¿A su padre por haber aceptado no decirle? ¿A sí mismo por tratar de detenerla, en primer lugar, o por no tratar de detenerla lo suficiente rápido? ¿A Ojoloco Moody por ocultar sus varitas? ¿A su tía Bella por ser una sádica y violenta psicópata? ¿Al Señor Oscuro por el simple hecho de existir?
¿Hermione? No, no podía culparla. Ella reaccionó exactamente de la manera que debería haber esperado. En todo caso, ella era muy coherente. Probablemente podría haber adivinado su reacción incluso en Hogwarts, teniendo sólo un conocimiento superficial de su personalidad en ése entonces. Ayudar a los demás era una parte integral de su naturaleza. Después de una impresionante recuperación y una batalla final... y bueno... nunca hubo dudas de que ella iría a ayudar, tanto como odiaba admitirlo. Incluso si eso significaba dejándolo atrás. Además, parecía que se había logrado mantener a salvo antes de su encuentro con Bellatrix, y ciertamente había salvado más vidas de las que Draco podía contar. Ella hizo exactamente lo que se propuso hacer, justo hasta que fue herida.
Draco tomó un sorbo de té frío sólo para mantenerse ocupado. Si todavía tenía ningún sabor, no podía decirlo. Todo sabía a aserrín.
Esa alfombra ensangrentada flotaba en su cabeza otra vez. Maldición.
Nunca pensó que sería un problema para Hermione tener tanta gente que se preocupara por ella, pero ahora se encontraba deseando que su círculo de amigos fuera significativamente menor. Cualquier persona podría haberla rescatado. Había cientos de personas del bando de la luz que luchaban durante la batalla final, casi todos los cuales conocían a Hermione o sabían de ella. Mientras estaba infinitamente agradecido con quien la había arrebatado de Bellatrix, lo estaba matando que ella aún estuviese perdida. Con tanta pérdida de sangre, sus rescatistas tendrían que ser muy versados en las técnicas de curación para mantenerla con vida. Ese conocimiento estaba matando su cerebro. Él la necesitaba para estar bien. La necesitaba devuelta. Cualquier otra cosa lo destruiría.
La alfombra ensangrentada se deslizó en su mente, burlándose de su impotencia. Draco gimió y tomó un sorbo de su té de nuevo, haciendo una mueca cuando el líquido frío se deslizó por su garganta. Miró a su padre que estaba sentado inmóvil, con la mirada perdida en la nada. Al darse cuenta de la mirada de su hijo, Lucius miró y captó la mirada de Draco.
—¿Cómo lo estás sobrellevando, hijo? —dijo Lucius.
Draco se encogió de hombros. —Siento que mi vida se está cayendo a pedazos —dijo literalmente—¿Tú?
Lucius asintió. —Igual —dijo. Su voz era áspera y desgastada.
Draco dejó escapar un profundo suspiro. Ambos se sentían increíblemente diminutos. Los Malfoy que aún quedaban, posiblemente estaban perdidos por las dos únicas mujeres que alguna vez significaron algo para ellos. Su madre y Hermione. Merlín sabía que los hombres Malfoy no se encariñaban fácilmente. Cuando amaban, amaban con fuerza, y para siempre, al parecer.
Él empujó su taza de té con su dedo índice. —Supongo que colocaré más agua para el té. Voy a volar esta maldita mesa si tengo que beber más de esta mierda fría.
Apenas había terminado de hablar cuando oyó un sonido distinto y algo extraño del picaporte girando. Ambos hombres se dieron la vuelta. De hecho, la perilla de metal giraba mientras ambos miraban, boquiabiertos ante la visión, como si todo estuviese pasando en cámara lenta.
—¿No crees que...? —Draco soltó en un suspiró, asustado de su ingenio por mantener aún las esperanzas, pero no siendo capaz de mantener a su corazón calmado. Oyó a su padre tragar con dificultad.
—No sé —susurró Lucius—.Pero podría ser.
La puerta se abrió y Draco dejó escapar un grito. Hermione estaba allí, luciendo perfectamente encantadora... Ninguna herida a la vista. Sin ningún rastro de sangre. Su cabello encrespado salvajemente alrededor de su cara como siempre, y ella sonriendo tan ampliamente que Draco pensó que su corazón iba a estallar. Los dos hombres se pusieron de pie corrieron hacia ella.
—¡Esperen, esperen! —dijo ella levantando las manos. Ambos se congelaron, preguntándose por qué demonios debían permanecer alejados.
—Les he traído a alguien —dijo ella, su sonrisa más nerviosa ahora. Ella giró ligeramente y dejó ver quien estaba más allá de su línea de visión.
—¿Draco? ¿Lucius? —dijo una voz que ambos hombres sabían intrínsecamente. Draco oyó el jadeo de su padre.
Los siguientes momentos fueron borrosos.
Narcissa entró. Ella era de carne y hueso, hermosa, vibrante... y no parecía en nada a un fantasma.
—¿Narcissa...? — exclamó Lucius antes de correr hacia ella y envolver a la mujer en sus brazos—.No entiendo... no entiendo... —repitió.
—Mirtu me salvó. Puedo explicar los detalles más tarde —dijo ella con lágrimas corriendo por sus mejillas—¡Draco! Ven aquí, cariño —dijo ella extendiendo un brazo a su hijo, y el otro envuelto con fuerza alrededor de su marido. Draco había sido congelado en el lugar desde que ella entró, mirando incomprensiblemente a la mujer que creía que estaba muerta. Tropezó y se dejó envolver en sus brazos.
—¿Madre? —ahogó—¿Eres realmente tú? Yo no...
—Shh, que soy yo. Más tarde diré los detalles. Sólo quiero disfrutar de esto por un momento... Pensé que estaban muertos hasta el día de hoy. Creo que han estado en una situación similar, si no me equivoco.
Draco se dejó abrazar, pero después de varios segundos emocionales, Draco se apartó con un beso de disculpa en la mejilla de su madre. Él podía digerir esto más adelante. Había alguien más a quien debía saludar; alguien más que pensó que podría haber muerto hasta que ella entró por la puerta. Él corrió hacia Hermione, que había estado llorando alegremente mientras observaba la reunión.
—Creo que podrías ser una especie de maldito ángel —dijo silenciando su intento de respuesta con un fuerte beso mientras la tomaba en sus brazos. Ella se fundió en él y Draco sintió como si le hubieran dado una segunda oportunidad en algo. O tal vez una quinta oportunidad. Merlín sabía que él había arruinado las cosas con regularidad suficiente—.En serio Granger, no me mientas... ¿eres tú? Porque mi vida ha vuelto a ser la misma desde que volviste de nuevo a ella, y lo digo de la mejor manera posible.
—Hasta donde yo sé, no soy un ángel —dijo poniendo su mejor cara seria—.Creo que un pequeño equipo de elfos domésticos merecen esa distinción. No vas a creer lo que pasó con los ambas.
Draco miró por encima del hombro para ver a Mirtu y Sunny, dos elfos que recordaba muy bien de la mansión, que asomaban por la puerta. Sunny sonreía alegremente. Mirtu fruncía el ceño, pero, Mirtu tenía siempre el ceño fruncido. Si estos elfos, o cualquier otro, para este caso, habían sido realmente los responsables de este milagro, Draco decidió que les construiría una mansión para ellos.
—Draco —dijo Narcissa todavía se aferrada felizmente a Lucius—.Tu amada y yo podemos decirles todos los detalles durante el té. ¿Te importaría?
Las cejas de Draco alcanzaron la línea donde empezaba su pelo al escuchar la forma como su madre llamó a Hermione, y él tartamudeó algún tipo de respuesta afirmativa. Él y Hermione caminaron de las manos hacia la cocina para poner en la tetera, y él le daba varias miradas para asegurarse de que no estaba viendo cosas. No podía creer que estaba de pie junto a él. Y que ella había entrado aquí con su madre. Su madre. Golpeaba su mente. ¡Él tenía mucho que decirles a ambas! Ese pensamiento le recordó, y se apresuró a levantar su manga.
—¡Hermione, mira! —dijo en un susurro vertiginoso mientras levantaba el brazo para mostrarle la marca decolorada.
Ella asintió con entusiasmo, tocando la piel suavemente mientras se maravillaba ante la visión. —Interesante, ¿no? ¿La magia de la Marca Tenebrosa? ¿Me dejarías estudiarla? Podría hacer algunos pequeños experimentos en ella en los próximos meses... estaba pensando que podríamos establecer un pequeño laboratorio aquí... —Hermione continuó charlando alegremente sobre sus planes, pero él había dejado de escucharla después de que ella dijo "los próximos meses".
Ella realmente quería que él se quedara. No era una broma. Ella lo quería en su vida. Una parte de él se había preocupado de que una vez que la batalla final hubiera terminado, ella no estaría obligada a mantenerlo a él y a su padre en su casa, ella se daría cuenta de que ella podía tener al que quisiera. Ella podría tener a un sanador o un guerrero, un héroe adecuado, cualquiera del Dúo Maravilla, o incluso al maldito Ministro de Magia. Pero allí estaba ella, hablando de lo que iban a hacer en el futuro. Juntos. Ella no parecía considerar una alternativa por un segundo.
Una vez más, como había ocurrido tantas veces en los últimos meses, Draco no reconoció su vida.
—¡Draco! ¿Me estás escuchando? —dijo ella sonriendo descaradamente.
—Oh, sí —mintió—.Marca Tenebrosa. Experimentos.
—Terminé de hablar sobre eso hace un tiempo —dijo ella mirándolo fijamente—.Lo que dije hace un momento era... —se inclinó para susurrarle al oído—.Ya no quiero esperar más.
Él contuvo el aliento y la miró fijamente. ¿Estaba hablando de lo que él esperaba que ella estuviera hablando? —¿De veras? ¿Estás segura?
—Completamente —susurró. La tetera empezó a silbar y ella se alejó de él para preparar el té—.Todavía van a quedarse aquí, ¿no? —dijo ella dejando caer las bolsas de té en la olla. Para su sorpresa, ella lucía un poco nerviosa, no lo miraba a los ojos—.No tienen que irse. De hecho, prefiero que no lo hicieran. La mansión es un desastre y va a tomar meses para que sea habita...
—Hermione —dijo agarrándola por los hombros y girando suavemente hacia él—.Yo no voy a ninguna parte, siempre y cuando tú me quieras aquí.
—Oh bueno —dijo ella sonriendo con ansiedad—.Así que nunca te irás. Me alegro de que así sea.
Girando sobre sus talones, ella se alejó rápidamente sosteniendo la bandeja del té, y se quedó con la boca abierta mientras se sentaba a la mesa con sus padres. Su padre parecía más feliz de lo que lo había visto en su vida, si no completamente conmocionado, su madre se veía radiante, y Hermione... bueno... Hermione acababa de dar el golpe final a su cobardía emocional. Él se quedaba. Esta era su casa ahora. Quizás, en el fondo de todo, no había ninguna duda. Desde ese primer terror nocturno, parte de él lo supo, ¿o no? Qué misteriosa especie de magia.
Cuando se sentó con ella y escuchó a su madre explicar su milagrosa supervivencia, algo se le ocurrió.
Hermione Granger, la misma ingeniosa parlanchina, valiente Gryffindor y empollona sabelotodo-todo había vuelto. Ella había cambiado desde sus días escolares, suavizado y madurado, pero todos ellos lo habían hecho. Crecer durante la guerra, teniendo que tomar decisiones que nadie debería haber tomado, sobre todo para los más jóvenes. Pero al mirarla ahora, totalmente en sus cabales, dinámica y apasionada, se dio cuenta de que a pesar de sus cicatrices, había hecho su camino de regreso.
Su recepción en la Sede fue explosiva. El Dúo Maravilla gritó cuando ella salió por la red flu, haciendo vibrar los nervios de los pocos miembros de la Orden restantes, y Ron estaba tan sorprendido que volvió a ser el torpe adolescente y accidentalmente incendió la mesa.
Draco los dejó en la cocina para que se pongan al día. Ella ya había ofrecido explicar el retorno alucinante de Narcissa a sus vidas, y él había dejado a sus padres solos en la casa para hacer Merlin- sabe-qué. Él le dijo a Hermione que le daría quince minutos de tiempo con Harry y Ron para que conversaran, y luego la llevaría de vuelta a casa. A la cama. Donde planeaba complacerla tanto que nunca consideraría dejar que juegue a la heroína de nuevo.
Vagó por los pasillos del número doce de Grimmauld Place, maravillándose de lo diferente que le parecía ahora. Cuando llegó por primera vez aquí, enojado y odioso, había querido de verdad la muerte de todos los habitantes de la vieja casa. El recuerdo le molestaba un poco. Él estaba bastante cómodo con la idea de que él no era una persona agradable. Su sonrisa era más genuina que la cortesía forzada y no estaba interesado en complacer a nadie más que a su familia, Hermione ahora incluida. Pero él había dejado de lado una gran parte del odio que le había estado alimentando durante tanto tiempo. Se sentía más ligero. El cambio no había sido real y terriblemente evidente hasta este momento, mirando a la sala de estar donde Hermione había empezado a tratarlo. ¿Dónde él había gruñido sobre sus "manos sucias". Donde todavía él se había llamado a sí mismo un mortífago. Se sentía tan lejano. Hace un millón de libros. Hace miles de juegos de ajedrez. Merlín podía adivinar cuántas tazas de té.
Sus pies lo llevaron de cuarto en cuarto, la mayoría de los cuales estaban abandonados ahora que todo el mundo era capaz de volver a casa sin temor a ser asesinados mientras dormían. Finalmente llegó a la pequeña habitación que había servido como biblioteca, laboratorio de pociones y área de almacenamiento médico. Abrió la puerta y entró.
Draco se quedó inmóvil, con los dedos colocados sobre su varita.
Wolf levantó la vista de un libro que había estado hojeando, sentado en un sillón cutre de lectura que había sido empujado a un rincón polvoriento en algún momento durante las últimas décadas. La mano que había estado dando vuelta a las páginas colgaba lánguidamente al mismo momento que su atención se desviaba.
—Draco Malfoy —dijo con la cara inexpresiva—.Debería darte las gracias.
—¿Disculpa? —dijo Draco entre dientes.
Wolf cerró el libro y lo dejó. —Te debo las gracias. Por matar a Bellatrix. Por liberarme del hechizo, incluso si no era intención.
Draco se concentró en su respiración. Él estaba imaginando una variedad de formas en las que podía asesinar a Wolf sin alertar a todo el mundo allá abajo. En algún momento recordarían que Wolf estaba aquí y vendrían corriendo. Tendría que actuar con rapidez.
—Adelante —dijo Wolf con aspecto resignado—.Prosigue y hazlo.
Draco entrecerró los ojos. —¿Hacer qué? — gruñó preguntándose si Wolf había leído de alguna manera sus pensamientos.
—Mátame —respondió con solemnidad.
La sorpresa fue evidente en el rostro de Draco, y Wolf le dirigió una mirada de complicidad.
—No puedo vivir conmigo mismo de todos modos —dijo, su cara mostrando tensión y tristeza ahora—.Después de lo que hice. Estuve luchando tan duro como pude, pero debería haber luchado aún más. Yo la amo, lo sabes. Probablemente te diste cuenta rápidamente. Siempre podemos darnos cuenta de la competencia, ¿eh? Yo la amo, y aún así la lastimé.
Wolf rompió el contacto visual y miró por la pequeña ventana, la luz mortecina del día todavía apenas se filtraba. —Ella nunca confiará en mí de nuevo. En realidad, ella probablemente nunca más estará en la misma habitación que yo. Mis recuerdos me persiguen. Torturándome. Ni siquiera ha pasado un día desde que fui liberado del hechizo y ya estoy enloqueciendo por lo que hice. Lastimé horriblemente a Hermione... y maté a Bryce. Él no era sólo un empleado, él era un amigo también. Lo arrastré a esto, y ahora se ha ido —Se encontró con los ojos de Draco, la desesperanza emanaba de él—¿No lo ves? No se trata de una vida que valga la pena vivir. Así que adelante. Mátame. Me estarías haciendo un favor, y sé que quieres. Está escrito por toda tu cara. Ambos saldremos beneficiados, si se quieres.
Wolf se puso de pie, y Draco se tensó, sus dedos descansaban en la empuñadura de su varita. Él estaba en conflicto ahora, y observó con asombro como Wolf abrió los brazos como si se estuviera ofreciendo a sí mismo a los dioses.
—Es mejor hacerlo ahora —dijo—.Ellos han olvidado que me dejaron caminar libremente por la casa. Ellos lo recordarán pronto. Ellos se darán cuenta de dónde estás —Cerró los ojos y esperó.
Una cacofonía de voces discutían en la mente de Draco, y él luchó para decidir qué camino tomar. Desesperadamente quería liberar su enojo por la forma en que él estuvo vinculado con Bellatrix, pero sabía que no era el mismo. Bella era el monstruo aquí. Wolf, aunque Draco lo despreciaba, era una de sus muchas víctimas. Y de todas las voces que discutían por justicia, la de Hermione resonó más fuerte. Ella quería un tipo diferente de justicia. Era su voz que le recordó que Wolf ya sufría, que en realidad la había salvado de un terrible destino a pesar de estar bajo la influencia de Bella. Ella se la habría entregado al Señor Oscuro si Wolf no hubiese interferido.
La voz de Hermione acalló a todas las demás.
Su ira se calmó lo suficiente para que él hablara. Draco se aclaró la garganta.
—Sé que sabes cuál será la reacción de Hermione hacia ti —dijo quitando su mano de la madera de su varita—.Ella es asombrosamente benevolente. Ella me dio una oportunidad, después de todo.
Vio la mirada de sorpresa en el rostro de Wolf mientras hombre abrió los ojos.
—Yo la amo —dijo Draco sin una pizca de humor—.Ella me ama, y ambos vamos a vivir en la casa ahora. Permanentemente. Ella no vendrá a trabajar para ti otra vez. Pero no voy a matarte, y creo que sería un mal uso del tiempo torturarte sobre lo que Bellatrix te obligó a hacer. Ella se ha ido ahora. Usted puedes tomar tu vida de nuevo. No la desperdicies.
Dio media vuelta y salió de la habitación con pasos largos en caso de que él cambiara de opinión. Tenía que salir de allí rápidamente. Las voces en su cabeza le decían que había sido muy suave. Necesitaba alejarse de ese hombre, y lo necesitaba rápido.
Estaba a mitad de la escalera cuando escuchó a Hermione, Harry y Ron corriendo desde la cocina, probablemente después de haberse dado cuenta de que Wolf y Draco podrían haberse encontrado. Doblaron la curva y comenzaron a subir por las escaleras sin levantar la mirada, casi atropellándolo en el proceso.
—¡Oh! —dijo Hermione chocando con el hombro de Draco—¡Lo sentimos Draco! Estamos sólo... bueno... pensamos que...
—Wolf está bien —dijo rápidamente—.Está vivo. Incluso leyendo. Pero me gustaría mucho ir a casa ahora —dijo pidiéndole a ella con los ojos y haciendo caso omiso al Dúo Maravilla. Había sido un largo, largo día. Necesitaba la comodidad de su cama con urgencia. La necesitaba allí con él.
—Por supuesto —dijo ella con suavidad—.Harry, Ron, ¿podemos hablar más mañana?
Los chicos asintieron, disparando miradas rápidas a Draco. Sospechó que no creían que Wolf estuviera ileso. Imbéciles.
Besó a Hermione en la frente y la guió por las escaleras, lanzando miradas asesinas al dúo. El hecho de que habían salvado al mundo, no quería decir que él tenía que ser amable. Además, les había ayudado, de una manera indirecta. Ellos mismos habían dicho eso. Incluso ahora. Él no les debía nada.
El momento en el que finalmente llegó a envolverse con Hermione bajo las sábanas fue tan satisfactorio como él esperaba que fuera.
Primero, habían pasado un poco más de tiempo hablando con sus padres, Draco simplemente disfrutó del sonido de la voz de su madre después de haberla extrañado tan desesperadamente. Ella se sorprendió y momentáneamente se entristeció al oír hablar de la muerte de su hermana, pero al oír que Draco fue el responsable, ella le lanzó una mirada de puro orgullo. La mirada de Hermione decía mucho más que un gracias. Incluso con un corazón tan bueno como el de ella, sabía que el mundo era un lugar mejor sin Bellatrix.
Hermione le había dicho claramente a Narcissa sobre su relación, porque aparte de que ya se lo había mencionado, la mujer parecía francamente contenta de ver a Draco acariciando el dorso de la mano de Hermione mientras hablaba. Él había estado avergonzado de ser atrapado por una fracción de segundo antes de darse cuenta de que no había nada malo con la escena. Él simplemente había encontrado a una mujer con la que se sentía cómodo siendo cariñoso. A su madre no le importaba, y ciertamente no se avergonzaba de ello. Las cosas eran diferentes ahora. Podía hacer esto. Él podría ser el hombre con una novia estable en una relación amorosa. Él nunca esperó encontrarse a sí mismo en esta situación. Cuando era un Mortífago, parte de él asumió que realmente nunca sobreviviría tanto tiempo. Desde luego, nunca planeó más allá de la siguiente misión, y nunca había imaginado que su vida sería así. Simplemente no se le ocurrió que jamás llegaría aquí.
Ahora sabía lo que podría ser su vida. Un giro total de ciento ochenta grados. Era lo suficiente como para convertirlo en un maldito optimista.
Finalmente todos se fueron a la cama. Sus padres se quedarían con ellos en la casa durante el tiempo que tardaran en volver habitable la mansión, pero Draco secretamente esperaba que demorara un tiempo. Había llegado inmensamente a disfrutar de la compañía de su padre, y él pensó que nunca se cansaría de ver a su madre. Hermione parecía ser bastante afectuosa con sus padres, así que realmente, no había prisa para que cualquiera pueda irse. Se le hizo extraño pensar que los cuatro vivirían bajo un mismo techo durante un tiempo. Todos vivos. Todos contentos. Era un concepto extraño, pero él estaba trabajando para que pareciera normal. Hacer que parezca que a pesar de su pasado, se merecía esto.
Hermione rompió el tren de pensamiento de Draco moviéndose bajo las sábanas con él y enterrando la cara en su pecho. Se dio cuenta con un sobresalto que ella ya estaba completamente desnuda.
—¿Hermione? ¿Segura que deseas...?
Ella le hizo callar con un beso, pasando sus manos suaves por su pecho expuesto y enganchando sus dedos al elástico de sus pantalones de algodón.
—Sí —dijo, y bajó la prenda infractora—.No más pérdidas de tiempo.
Su atrevimiento lo tenía listo para ir en cuestión de segundos y respondió alegremente a sus avances, deslizando sus dedos dentro de ella y encontrando que ella estaba más que lista. Merlín, ella no estaba bromeando. Sus caderas se encontraron con el movimiento de sus dedos y ella agarró su longitud con firmeza, dándole el apretón más tortuoso. Un suave grito escapó de sus labios. Joder, esto iba mucho más rápido de lo que esperaba. ¿Es que estaba totalmente mal guiado al imaginar que la primera vez sería una especie de sesión para hacer el amor dulcemente que tomaría horas terminar?
Con un gemido de frustración, ella lo empujó sobre su espalda y pasó la pierna por encima de él, presionándolos a sí mismos íntimamente. Estaba perfectamente posicionada para entrar en ella, y él ni siquiera había hecho nada. Él la miró con una mezcla de asombro y confusión. Tal vez había sido mal guiado después de todo. Ella quería esto ahora.
—Mierda, Hermione, puedo tomar las cosas con calma ya sabes, si tú prefieres...
—Draco —dijo ella interrumpiéndolo. Él decidió que ella era bienvenida a sentarse en él de esta manera en cualquier momento. Al ver al amor de su vida a horcajadas sobre él, segura, hermosa y completamente desnuda era algo que nunca podría jamás cansarse. Se esforzó por mantener su enfoque cuando empezó a hablar de nuevo. Palabras. Ella está diciendo palabras. —Esta es la primera de muchas veces que vamos a hacer el amor esta noche. Podemos ir lento después.
Con eso, ella se sentó sobre él, y él soltó una mezcla entre un gemido, un jadeo y un grito.
—Hazme tuya —le susurró al oído. Oh, sí, la mandona Hermione Granger estaba definitivamente de vuelta, y Draco nunca había sido más feliz al respecto.
Él obedeció.
Obedeció tres veces, como se vio después, cada vez más increíble que la anterior. Hermione estaba profundamente dormida ahora, se acurrucó contra su pecho, sus cuerpos completamente entrelazados.
Draco todavía estaba recuperando el aliento. O tal vez sólo estaba tratando de frenar su corazón. De cualquier manera, su pecho estaba tan lleno de buenos sentimientos que él estaba sin palabras. Miró hacia abajo cariñosamente a la masa de rizos que había llegado a amar, y dijo un pequeño gracias al universo por traer a Hermione de nuevo a su vida. Sólo deseaba podía darle algo a ella... ella lo había salvado. En todos los sentidos, ella lo había salvado. Quería darle el mundo a cambio.
Hermione se estremeció y gimió y Draco se puso serio rápidamente. Por supuesto. Voldemort podía haber desaparecido, pero los terrores nocturnos aún la perseguían. El éxito de la batalla final no pudo limpiar los rostros aterrorizados de los pobres niños. Hermione empezó a llorar suavemente en el pecho de Draco.
Y entonces un pensamiento lo golpeó como un rayo.
Sin duda, el éxito de la batalla final podría no opacar su dolor, pero él podía. La emoción comenzó a surgir a través de sus venas. ¿Por qué no había pensado en esto antes?
Cada mortífago tenía un talento especial. Algunos eran buenos planificadores. Algunos eran excelentes asesinos. Algunos hacían pociones y algunos repartían tortura.
Draco se metía con las mentes de las personas.
Él era muy bueno en eso, siempre recibiendo elogios por parte de sus antiguos colegas sobre sus habilidades. Podía buscar, infiltrar, confundir y alterar los recuerdos de las personas con una velocidad y precisión inquietante. Ahora habían pasado siglos desde que había practicado su arte. Una vez que su familia comenzó a ser alejada del círculo interno, no se le solicitó por sus habilidades con frecuencia. Después de que fueron rescatados y perdiera su varita, no había realmente manera para que él hiciera algo. Lo habían dejado mágicamente impotente.
Pero tenía su varita ahora.
Con cuidado, sin molestar a Hermione, Draco llevó su brazo libre hacia la mesita de noche y levantó suavemente su varita de donde descansaba. Hermione estaba llorando, y él comenzó a susurrar palabras para calmarla mientras le apartaba el pelo de la cara. Él puso la punta de su varita en la sien y se preparó.
De repente, él estaba allí. El aula estaba oscura y llena de una extraña niebla tóxica. Hermione había colocado el encanto a sí misma, gritaba histéricamente mientras los niños caían como moscas a su alrededor. La batalla resonó en el fondo, fuego y explosiones resonando en la distancia. Los rostros asustados de los niños fueron labrándose en su memoria, mientras lloraban y se derrumbaban, gritando por sus padres. Draco se encontró temblando dentro del recuerdo. Su corazón se rompió por ella, tener que ver esto todas las noches. Era realmente horrible.
Luego se puso a trabajar.
Uno por uno, los rostros de los niños se hicieron borrosos. La definición de sus características desapareció, y el llanto se calmó. En lugar de gritar y caer, los niños estaban sentados tranquilamente y luego se echaron a dormir. Los sonidos de la batalla se silenciaron, reemplazados por un viento suave y el canto de los insectos en el jardín exterior. Los niños dormían, envueltos en mantas acogedoras, y la Hermione dentro del recuerdo les daba dulcemente unas palmaditas, diciéndoles que descansen. Ella no estaba más histérica. Estaba tranquila, reflexionando y triste. Triste porque sabía que la guerra iba a tomar a estos niños de alguna manera, pero al menos, por el momento, estaban a salvo. La memoria fue alterada. Ella siempre sentiría la punzada de la muerte, ella sabría que se habían ido, pero los terribles detalles habían sido eliminados de su mente. Y a partir de ahora, ella sabría que ella les había ayudado, de alguna manera, aunque sea sólo cuidándolos como ella lo hizo. Una melancolía abstracta sustituyó al terror. La melancolía que se desvanecería poco a poco, con el tiempo.
Draco salió de sus recuerdos con un jadeo. Él estaba llorando... temblando ante la atrocidad con la que Hermione había estado sufriendo desde hace dos años. Bajó la mirada a su rostro. Ella estaba durmiendo tranquilamente, y él bajó su varita antes de envolverla en un fuerte abrazo, diciéndole lo mucho que la amaba, a pesar de que ella estaba dormida. Con el tiempo, sus lágrimas se desaceleraron, y le dio un beso en la frente.
Podían hacer cualquier cosa juntos, se dio cuenta, y quería hacerlo todo. Él quería casarse con ella. Quería formar una familia con ella. Quería ser todo lo que siempre supuso que no sería lo suficientemente bueno. Ella lo hizo mejor, y él iba a mostrar su agradecimiento siendo mejor.
Pero por ahora, él comenzaría su viaje al unirse a ella en una noche de sueño tranquilo, envueltos con fuerza en los brazos del otro.
N/T: Gracias a todos! *-* Espero verl s de nuevo en The Muddy Princess u otra traducción o historia -w-. Gracias infinitos y ahora sí, me iré a dormir. Que tengan un buen día o dulces sueños.
*Inserten aquí los avisos de servicio a la comunidad del capítulo anterior*
