¡Hola a todos!
En primer lugar y como siempre, gracias por las reviews y, también, bienvenidos a los nuevos seguidores de esta historia. Las notificaciones de FanFiction me lo chivan todo ;)
Me alegro de que gustaran los adelantos jajaja Uno de los fragmentos que dejé en el anterior capítulo pertenece a éste. Me divertí mucho escribiéndolo, así que espero que os cause una sonrisa igual que a mí. Este capítulo es un poco más largo de lo normal y la historia por fin avanza, que ya sentía que esto se estaba estancando.
¡Disfrutad de la lectura!
One Piece y sus personajes no me pertenecen, sino a Eiichiro Oda
Capítulo 21
Yua cerraba la expedición. Toda la tripulación iba por un pequeño camino a través del bosque que había a la entrada de la capital de Gravos. Si todo salía bien, en una media hora estarían de nuevo en el bar del viejo comenzando la primera parte de su plan.
La castaña caminaba la última, en silencio, y con sus ojos constantemente puestos en la nuca del espadachín, que caminaba delante de ella. Habían tardado varias horas en planificar bien cuál sería la tarea de cada uno y se había acordado que los ideales para introducirse en las cajas de licor serían Luffy y Sanji. Ambos eran dos de los miembros más fuertes de la tripulación. No obstante, Luffy solía cometer locuras y se había optado por Sanji en vez de por Zoro en acompañarle porque el cocinero era capaz de mantener la compostura más a menudo que el espadachín y sería capaz de evitar que su capitán se metiera en líos.
Zoro no había estado muy conforme con aquella decisión. Obviamente había tenido que asumirla, pero quedarse de brazos cruzados, sin hacer nada, no era su estilo. Mientras tanto, Yua sería la encargada de hacerse pasar por la sustituta del anciano, ya que, en esos momentos, ella era la única persona no reconocible de la tripulación. La chica habría preferido no tener que involucrar al hombre, pero no tenían otra opción.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un ligero ruido. Se frenó en seco al escuchar los arbustos que flanqueaban el camino moverse ligeramente. Giró su rostro, intentando vislumbrar algo a través de las hojas.
"¿Tú también lo has escuchado?"
Yua vislumbró a través del rabillo del ojo cómo Zoro estaba parado a su lado, mirando también el mismo punto que ella. La chica no respondió y emprendió de nuevo el camino. No tenía pensado dirigirle la palabra, no por el momento. Todavía se sentía dolida por su comportamiento hacía unas horas, incluso había estado a punto de cometer una estupidez cuando clavó su cuchillo en la mesa, atravesando la manga de la ropa de Zoro. ¿Cómo podían haber llegado a esa situación? Un nudo se formó en el estómago de la castaña, frustrada por no tener el control, por ser incapaz de controlar sus emociones cada vez que tenía cerca al peliverde.
Se giró al notar que Zoro no la seguía. El espadachín había decidido acercarse hasta las plantas y adentrarse en parte del bosque que les rodeaba. Yua miró al frente, pues las figuras del resto comenzaban a perderse a lo lejos, en dirección a Riurma, y chasqueó la lengua, decidiendo seguir a Zoro, antes de que pudiera meterse en algún lío.
Salió corriendo intentando alcanzarle antes de perderle a él también de vista y, cuando se puso a su altura, le agarró del brazo.
"¿¡Qué demonios crees que estás haciendo!? ¡Tenemos un plan!"
Zoro siguió caminando, sin mirarla en ningún momento, "Alguien parecía estar vigilándonos. Si nos descubren, entonces no habrá plan"
"¿Y no has pensado que podía tratarse solo de un animalillo?", Zoro continuó caminando, sin responderla, "¡Quieres hacer el favor de parar! Nos estamos adentrando en el bosque, deberíamos volver al camino"
"¡Y tú quieres cerrar el pico! He memorizado el mapa"
Yua parpadeó varias veces perpleja y, finalmente, se encogió de hombros, "Está bien"
Zoro asintió y giró hacia la derecha. Yua habría jurado que, en vez de acercarse a la capital, se estaban alejando, pero decidió fiarse por una vez del instinto del espadachín, por lo menos para intentar calmar la tensión que se había establecido entre ambos. No habían hablado nada desde que Yua había clavado una de sus dagas en la manga de la ropa de Zoro. En realidad, no se habían dirigido la palabra de manera cordial desde que Yua había pisado el barco de nuevo, así que resultaba extraño haberse dicho más de dos palabras sin haberse insultado o haber discutido como normalmente lo hacían.
Caminaron durante varios minutos por el bosque en silencio. Yua no hacía más que mirar a los lados, mientras que Zoro seguía con su mirada firme, puesta al frente. La castaña estaba casi convencida de que muchos de los árboles por los que pasaban ya los había visto y que solo estaban dando vueltas. Había dado el beneficio de la duda a Zoro, pero estaba casi segura de que se habían perdido y el espadachín no era capaz de reconocerlo.
"¿Estás seguro de que sabes hacia dónde nos dirigimos?", Zoro no respondió, por lo que Yua supo de inmediato de que no tenía ni idea de dónde se encontraban, "¡No sabes dónde estamos!"
"¡Cállate! Solo nos hemos desviado un poco del camino"
Yua se paró y puso los brazos en jarras, "¿Un poco? ¡No tienes ni idea de hacia dónde vamos!
"Estamos yendo al norte"
Yua entrecerró los ojos y tomó aire, "¿¡Es que eres idiota!? ¿Ves hacia dónde se está moviendo el sol?", preguntó señalando al cielo, "¡Estamos yendo al oeste! Y, para tu información, la capital de Gravos está al este", Zoro torció el gesto y una gota de sudor frío cayó por su frente, "¿Qué clase de orientación tienes?", la chica se pasó la mano por la sien, masajeándola.
De repente, Zoro tensó los músculos, "Guarda silencio"
Yua frunció el ceño, "¿Qué guarde silencio? Tenía que haber hecho caso a Nami cuando me advirtió de que tenías la orientación de una pie…
"Te he dicho que guardes silencio", la cortó Zoro mientras la tomaba con una mano por la cintura y con la otra le tapaba la boca, acercándola a su cuerpo. Yua intentó protestar, pero en vano, dejándose arrastrar por el espadachín que les situó a ambos tras un árbol. La castaña tragó saliva al sentir cómo sus piernas temblaban por la cercanía de su cuerpo con el de Zoro y cerró los ojos, intentando tranquilizarse y deseando que él no sintiera los temblores que provocaba en ella.
Fue entonces cuando ella también los escuchó, los pasos de gente que se aproximaba al sitio en el que ellos estaban. Yua consiguió apartar la mano de Zoro de su boca y le hizo un gesto al espadachín, indicándole que deberían esconderse tras unos arbustos próximos.
"¿No habéis visto nada?", preguntó una voz masculina.
"No, señor"
"Está bien, seguid buscando. Tenemos órdenes muy precisas de Izaro"
A medida que los pasos se fueron acercando, después se fueron alejando hasta que su sonido dejó de escucharse. Yua, que había contenido la respiración, soltó todo el aire de golpe, aliviada porque aquellos hombres se habían marchado.
"¿Con que un animalillo?", dijo finalmente Zoro en un susurro, con una sonrisa de medio lado.
Yua le fulminó con la mirada, obviando el hecho de que Zoro había tenido razón desde el principio, y abrió la mochila que había estado cargando desde que salieron del Sunny, "Quítate la ropa"
"¿¡Qué!?", Zoro la miró estupefacto mientras la chica comenzaba a sacar prendas de ropa del interior de la bolsa.
"Que te quites eso que llevas y te pongas esto", respondió tirándole una prenda de ropa. Zoro la desenrolló para descubrir una de las camisas viejas de Franky.
"¿Para qué tendría que ponerme una de las camisas de Franky?"
"Nos vamos a disfrazar. Menos mal que pensé en que pudieran descubrirnos y cogí algo de ropa del Sunny... Si aquello que esos hombres están buscando son los Sombrero de Paja, lo mejor es pasar desapercibidos. Si vas con esa ropa, te reconocerán en seguida"
"No pienso a hacer lo que tú me dices"
"¡Escúchame bien, maldito cabezota!", Yua se giró hacia él, señalándole con el dedo índice de manera acusatoria, "No decidí arrastrarte de vuelta al camino conmigo porque tenía la esperanza de que tuvieras dos dedos de frente y supieras hacia dónde nos dirigíamos. Si este plan se va al traste porque tú lo estropeas con tu estupidez, te juro que te las verás conmigo. A partir de ahora, estoy yo al mando de esto, ¿me has oído?", Zoro frunció el ceño. ¿Pero quién se había creído ella que era para hablarle así?, "¿¡Me has oído!?"
"Sí, perfectamente. Está bien. Me pondré la estúpida camisa"
El espadachín la observó detenidamente. No era la chica que habían conocido hacía unos meses en la isla Walla. Yua ya no era esa chica indefensa, con poca personalidad y asustadiza, sino que se mostraba mucho más determinada y decidida y poseía un mal carácter casi a la altura del de Nami.
Zoro comenzó a desvestirse cuando se percató de que Yua también había sacado algo de ropa para ella.
"¡No mires mientras me cambio!"
"Como si lo fuera a hacer…", respondió el espadachín mientras miraba para otro lado. Zoro notó el calor acumularse en sus mejillas y agradeció mentalmente que la chica estuviera ocupada con otras cosas para no percatarse del rubor que se había instalado en sus mejillas.
"Vale, ya está"
Zoro parpadeó varias veces. Yua había cambiado la ropa ajustada que últimamente llevaba por otro de sus anchos vestidos. La prenda, azul celeste, le resaltaba su tono blanco de piel. Su pelo, que últimamente optaba por recogerse en una coleta alta, caía suelto por su espalda, como una cascada.
"Siempre he preferido esos vestidos", susurró finalmente el espadachín.
"¿Qué?", preguntó Yua, pues no le había escuchado bien. No obstante, Zoro negó con la cabeza, por lo que la castaña decidió seguir con el plan que tenía que improvisar, "Está bien, dame ahora tus pendientes"
"De eso nada"
Yua extendió su mano derecha y movió los dedos, seria, haciendo un gesto para que se los entregara. Zoro bufó, siguiendo sus órdenes, y entregándoselos a regañadientes. La chica los guardó en un bolsillo de la mochila y se volvió de nuevo hacia él.
"Y ahora tus katanas"
"Eso sí que no. Las katanas forman parte de mí"
"Forman parte del famoso Cazador de Piratas Roronoa Zoro y tú no vas a ser Roronoa Zoro, así que dámelas"
"Te odio", respondió finalmente, quitándose las espadas de su cinturón y entregándoselas a ella.
"Lo sé", Yua se giró, quedando de espaldas a Zoro. La chica levantó la parte delantera de su vestido y comenzó a colocarse las espadas alrededor del cuerpo mientras cogía una especie de cinturón para aferrarlas a su cintura y que no se cayeran. Iría incómoda durante el resto del día, pero era la única opción que tenían.
"¿¡Qué demonios crees que estás haciendo!?"
"¡Esconderlas! ¿Tienes un plan mejor?"
"Sí, que me las devuelvas y llevarlas a la cintura"
"De eso nada", Yua se bajó el vestido y volvió a girarse para quedar frente a Zoro, "¿Ves? El vestido es lo suficientemente ancho y largo como para que no se note nada"
Zoro chasqueó la lengua para replicar cuando escuchó un ruido a su espalda. Los dos se giraron para encontrarse con varios hombres apuntándoles con armas.
"No os mováis", dijo uno de ellos, situado al frente. Zoro permaneció inmóvil, atento a todo lo que sucedía a su alrededor. Estaba desarmado mientras unos tipos les estaban apuntando con pistolas, por lo que maldijo mentalmente a Yua. Si tuviera sus katanas a mano se habría deshecho de esos hombres rápidamente, "¿Quiénes sois?"
"Somos del Gobierno"
Zoro miró de reojo a Yua. ¿Pero a qué demonios estaba jugando aquella chica? Ninguno de los dos tenía pinta de pertenecer al Gobierno, pero, si algo le sorprendió, fue con la tranquilidad con la que se estaba expresando la muchacha.
"Necesito más detalles"
"Nos han comunicado que en las próximas semanas el príncipe cumplirá dieciséis años y podrá entregar la corona a Izaro. Venimos para asegurarnos de que todo sale como se prometió"
El hombre dudó unos segundos y sacó de uno de sus bolsillos un Den Den Mushi, sobre el que marcó unos números.
Purupurupuru
Catcha
"Dime, Natsuki, ¿los has encontrado?", una voz masculina sonó al otro lado de la línea.
"No, mi señor, pero nos hemos topado con dos personas que dicen ser del Gobierno"
Aquella voz hizo una pausa de varios segundos antes de continuar, "¿Y a qué estáis esperando? Acompañad a nuestros invitados al castillo"
"S-Sí, mi señor", el soldado colgó el Den Den Mushi y les hizo un gesto a Zoro y Yua para que caminaran, "Iréis delante. No cometáis ninguna estupidez"
Zoro vio cómo Yua sonreía ligeramente de medio lado. Iban al castillo, por lo que Zoro suponía que el plan había cambiado y que serían ellos dos los que tendrían que sacar de allí a los estrategas y a los dichosos niños. Una parte de él deseaba poder entrar en acción cuanto antes, pero otra deseaba que todo saliera bien y, en especial, que Yua no saliera herida. Por mucho que hubiera entrenado durante aquellos casi tres últimos meses, no era una experta combatiente. Tampoco sabían cuánto de su conversación habían escuchado aquellos hombres, pero, afortunadamente, parecía que no lo suficiente, ya que habían decidido otorgarles el beneficio de la duda y llevarles hasta el castillo perteneciente a la familia real de Gravos.
Caminaron durante varios minutos en silencio, sorprendido por lo metida que estaba Yua en su papel. La chica caminaba con determinación y llena de confianza. Para que aquellos tipos se creyeran aquella mentira, primero deberían ser ellos los que se la creyeran.
Poco a poco, los árboles comenzaron a dispersarse y, a lo lejos, se vislumbraba el claro sobre el que debía situarse el castillo. Sin embargo, una vez salieron del bosque, no había nada, sino una especie de acantilado.
Los hombres les indicaron hacia dónde debían dirigirse y, a lo lejos, les esperaban unas barcas de madera a las que tuvieron que subirse. Aquel era el foso del castillo y Zoro apostaba por la cara de Yua a que la chica tampoco se había imaginado que fuera de tal tamaño. Tuvieron que navegar durante varios minutos para poder ver el edificio a lo lejos. Las torres de piedra blanca pulida se alzaban como colosos, provocando que tanto Yua como él abrieran ligeramente sus bocas por la majestuosidad de la construcción.
"Seguidme"
El hombre que estaba al mando de las tropas que les habían encontrado fue el primero en bajarse de la barca, haciéndoles una señal para que le siguieran. A su paso, las enormes puertas principales del castillo se abrieron de par en par y, tan pronto como estuvieron dentro, se cerraron.
A pesar de ser un país con un clima de verano, en el que el sol lucía prácticamente todos los días, el castillo era oscuro y frío. Habría sido mucho más hermoso de haberlo iluminado, mucho más alegre, pero los hombres que ahora lo ocupaban le habían dado un aspecto tétrico.
"Disculpe", tras varios minutos de silencio, Yua se dirigió al hombre que les estaba guiando por el interior del castillo, "¿Le importaría que fuera al baño antes?", el hombre fulminó con la mirada a la castaña, "Ya sabe, cosas de chicas", Yua le mostró una sonrisa encantadora.
"Está bien", el hombre suspiró, "En el primer pasillo, a la izquierda, encontrarás uno. Te estaré esperando aquí, no tardes"
Yua se adelantó, perdiéndose en la inmensidad del pasillo. Zoro y aquel hombre permanecieron en silencio, sin mirarse el uno al otro. El espadachín se llevó su mano izquierda a su costado y torció el gesto al no notar sus katanas. Estaba tan acostumbrado a apoyar su peso en ellas que ahora se sentía completamente desnudo.
¿Dónde demonios se habrá metido?, se preguntó, impaciente porque Yua aún no regresaba. Y, como si la chica pudiera escuchar sus pensamientos, la muchacha reapareció con una sonrisa, poniéndose pronto a su altura.
En cuanto ella se situó a su lado, el hombre emprendió de nuevo el camino y, no muy lejos, se paró frente a una puerta de madera tallada. Yua sintió la imperiosa necesidad de pasar su mano por aquellos dibujos y piezas que decoraban la puerta, admirada por la belleza de un trabajo que solo podía haber sido hecho manualmente.
Con un golpe secó, el hombre tocó en la madera y, sin escuchar ninguna respuesta proveniente del interior, la abrió. Yua tragó saliva. Allí, dentro de esa habitación, les esperaba Izaro con una sonrisa.
¡Hasta aquí el capítulo!
Espero que os haya gustado.
No tengo escritos muchos capítulos, pero creo que ya va acercándose el final de esta historia (digamos que éste sería como el arco final), un final que tengo planeado desde el principio y que no ha cambiado lo más mínimo. Aún no sé cuánta extensión tendrá (a lo mejor luego escribo otros veinte capítulos más jajaja Quién sabe), pero van a pasar muchas cosas a partir de ahora, así que, agarraos fuerte xD
Como siempre, ya sabéis que podéis dejarme vuestras opiniones y comentarios, así como sugerencias. Siempre son bien recibidas :)
¡Nos leemos!
