La lluvia caía con furia, los caballos agitados relinchaban y huían, estruendos se escuchan tras estruendos más fuertes…
-"¿Qué ha pasado?" –Confundido yacía en el frio y húmedo suelo, su visión era borrosa, no podía ubicarse ni en el lugar ni en el tiempo ¡¿Qué había sucedido?! A lo lejos comenzó a oír una voz… estaba gritando… ¿Su nombre? –
-¡CAPITAN! Responda por favor. –Una voz suplicante y preocupada se hacía cada vez más clara a los oídos del capitán Gin. –
Perdiendo el sentido se encontraba Hallibel, herida y confundida no sabía que sucedía, trataba de distinguir el escenario que la rodeaba, lluvia, lodo, un espeso bosque y a soldados caídos… ¿Acaso habían fallecido?
-No… no puede ser. –Dijo casi sin voz. –Capitán… ¿Se… se encuentra bi…? –Su voz entrecortada y débil llamaba a su capitán, se percató de la condición del capitán cuando miro a Nnoitra atendiéndolo pues tenía unas heridas sangrantes en el abdomen y en el brazo derecho. – ¡No! Capitán… yo... –Hallibel quiso moverse pero en cuanto lo intento sintió una muy fuerte punzada en su costado. – ¿Qué…? ¿También fui herida? –Se quejó a la vez que bajaba la mirada para examinarse… la rubia no estaba preparada para lo que vio. –No puede ser… no. –Observo sus heridas con horror y debilidad, tenía heridas sangrantes en su pierna derecha otras en su abdomen, pero la peor de todas era un tubo de hierro que atravesaba un costado de su cuerpo, en cuestión de segundos se percató de su fatal y trágica situación. –Capi…. No, Gin… yo… yo siempre te… "Yo siempre… desde el instante en el que nos conocimos… en ese frío, desolado gris y oscuro lugar… yo he llegado a amarte, por haber sido la luz, el color, la risa y la calma en la tempestad de mi vida… jamás tuve el valor de decírtelo… y cuando lo intente… jejej bueno… ya habías encontrado a alguien… nunca quise interponerme en tu camino, siempre quise que fueras feliz pero… ¿Es demasiado egoísta de mi parte, en este instante desear que sepas mis sentimientos y escuchar lo que piensas? … Oh bueno…" Talvez, es mejor no saber... –
Alcanzó a decir en apenas un ligero susurro…
-Nnoitra… ella esta... –Gin habló con voz casi inaudible. –
-¡Tranquilo capitán, superará esto! No gaste sus energías. –
-Escuchame, Hallibel está herida, debes ayudarla. –Gin podía ver el rostro de Hallibel… conocía esa mirada, la había visto en camaradas durante la guerra… lo sentía… más allá de una herida física, ver poco a poco como la vida se extinguía de los ojos de Hallibel, a pesar de la lluvia casi podía distinguir llanto… "Sé que querías decirme algo… Halli… Lamento no haberte salvado…" pensó. –
-Es muy tarde… capitán… no puedo ayudarla a ella. ¡No puedo! –Se lamentó, Nnoitra podía sentir la impotencia… no poder hacer nada, ni dar nada, muchos de sus camaradas habían perdido la vida o estaban malheridos y la lluvia empeoraba todo, sentía que estaba a punto de perderlo todo. Presionó sus heridas, que no dejaban de sangrar, muy fuerte, levantando su mirada al cielo triste y gris, sin titubear se decidió a ayudar a su capitán sin importar qué. –
En el castillo…
-La tormenta cada vez es más fuerte… que pena no poder salir. –Se quejó en un bostezo la princesa Nelliel. –
-El clima así es de mala suerte. – El anciano Baraggan advertía a los jóvenes. –
-Solo es lluvia, no sean dramáticos. –Sentenció Grimmjow al ver las caras frustradas de todos. –
-Después de la lluvia el paisaje se limpiara princesa Nelliel, se verá más claro y hermoso. –Dijo Ichigo siendo amable con la princesa, tratando de animarla. –
-Eso espero jejej cuando la lluvia se vaya y el clima este más cálido deberíamos hacer un día de campo. –Le sonrió un poco coqueta al soldado a lo que este le devolvió la sonrisa y asintió a su petición. –
Ulquiorra observaba en silencio mientras jugaba ajedrez con su hermano Grimmjow… muchas cosas pasaban últimamente… cosas que lo incomodaban y algunas no las podía cambiar, una de las cosas que lo incomodaban era la conducta algo misteriosa de sus padres, en los últimos días insistían en preguntar a donde salía o con quién… tomaban cualquier excusa para retenerlo y cuando no podían hacerlo ofrecían escolta de más… parecía que desconfiaran de él, lo cual era raro puesto que él jamás les había dado razones para hacerlo, en parte se sentía frustrado porque Orihime no había estado presente por algunos días, puesto que tenía que instruir a la nueva cocinera y vigilar a Matsumoto quién era mayor que ella pero mucho menos responsable en algunos aspectos…
Pronto se presentó en la gran sala un joven soldado de cabellos rojos, Renji, quién tomaría el turno de guarda espaldas por Ichigo, (habían llegado a una especie de convenio de "solo un guarda espaldas a la vez" con Grimmjow).
-Con permiso. –Ichigo se despidió haciendo una reverencia a los príncipes y se retiró del lugar. –
Saliendo de la gran sala caminó hasta salir del castillo, la lluvia seguía cayendo y se cubrió como pudo… camino más hasta sentir el frio en sus dedos, entumeciéndolos y haciéndolo desear algo caliente para tomar…
-¡Ah maldición! ¿Dónde hay un lugar? – Se preguntó a sí mismo. –
Hasta que entro a un restaurante donde habían personas que también se refugiaban de la lluvia. Podía oler las sopas, el pan casero, el té, el café e incluso chocolate.
-¡Que delicia! –De inmediato corrió a la barra para ordenar algo de comer y tomar. – ¡Hola! Buenas tardes, quisiera ordenar algo. –Dijo muy entusiasmado. –
-Claro, claro… ¿Qué desea ordenar? –Una rubia despampanante salió a tomar la orden con expresión indiferente hasta que vio al cliente de quien se trataba. – ¡Oh…No-puede-ser! ¡Pequeño Kurosaki, eres tú! –Dijo llena de alegría mientras se acercaba a él. –
-¡Señorita Matsumoto… vaya, no sabía que trabajaba aquí! –
-¿Enserio? Han pasado siglos pero no recuerdas este restaurante, pertenecía al padre de Orihime… Ahora la dueña es la propia Orihime jejeje. – Matsumoto hablaba casualmente pero impresionada de que Ichigo hubiera olvidado algo como eso. –
-Bueno… si ha pasado mucho tiempo, lo lamento jajaja pero mira este lugar, es incluso más lindo de lo que recuerdo y parece que es popular ¿eh? – Bromeando vio alrededor y realmente le traía unos cuantos recuerdos de su infancia… no muchos, peor algunos. –
-jajaja oh por favor, cualquier cueva o cosa con techo es así de popular en la lluvia, pero puedo asegurarte que nuestra comida es de-lo-mejor. –Le dio un ligero guiño mostrándole el menú del lugar. –
-Todo se ve apetitoso… creo que probaré este platillo y una taza de este té. –Señalando sus elecciones en el menú de inmediato Matsumoto tomó la orden y se puso en marcha. –
-De inmediato estará tu comida, por favor espera. –Dijo Matsumoto de forma cantarina. – Vamos Tatsuki, aún hay trabajo por hacer. –
-¡De inmediato! –Dijo la enérgica chica mientras comenzaba a preparar la orden. –
En el despacho del restaurante…
-Bueno… esté mes ya casi termina y las ganancias fueron…. ¡Tan pocas! –Dijo frustrada, mientras terminaba de hacer las cuentas. – ¿Cómo hacías esto tú? –La pregunta iba dirigida a la figura de su padre en la pintura. –Una vez que tú te fuiste, todos tus buenos empleados renunciaron… no querían que una niña fuera su jefe… no tenían el mismo respeto por ti que por mí… de hecho… por mí no tenían ningún respeto. –Suspiró decepcionada. –
Decidió que hablaría del tema con Matsumoto, mientras se levantaba y abandona el despacho en busca de su institutriz. Bajaba los escalones y cruzaba el pasillo para llegar a la cocina del restaurante, paso por ahí y miro a Matsumoto y a Tatsuki tan concentradas en sus deberes que no las quiso interrumpir, iba a ayudarles a lavar los platos pero por alguna razón primero decidió ver a sus comensales… sus ojos no daban crédito a lo que vieron al salir de la cocina… en la barra… como cliente no tenía a nada más y nada menos que el mismísimo Ichigo Kurosaki.
-No puede ser. – Cuando se dispuso a entrar a la cocina nuevamente teniendo un ataque de pánico fue detenida por el amistoso y enérgico saludo del pelinaranja. –
-¡ORIHIME! ¡Hola, soy yo! ¿Me recuerdas no? Ichigo Kurosaki. –Tenía una gran sonrisa en su rostro, por fin podía hablar con su amiga de la infancia. –
-¡Claro! –Orihime volteo con inseguridad a la vez que fingía entusiasmo en su voz. ¿Cómo no recordarlo? Era imposible de olvidar, era una vieja herida. –Vaya… ha pasado mucho tiempo ¿no? Ya creciste bastante jejeje. –
-Por supuesto, tú también has crecido. Y mírate, te has convertido en… toda una señorita, una muy bella señorita. –Dijo sonrojado al darse cuenta de la madurez y encanto que ahora irradiaba su amiga. –
-Muchas gracias. –También se sonrojó ante el halago de Ichigo. –
-Oye, ¿Estás muy ocupada o podemos hablar un rato? –
-Uummm bueno... –Tentativa petición. –Un momento estará bien jejej –
Orihime se dejó llevar por el encanto de la situación, lo que los llevó a hablar sobre muchas cosas incluyendo el baile en el castillo, Ichigo le comentó haberla visto con el príncipe y lo mucho que eso lo había sorprendido.
-… quiero decir, no tiene fama de ser muy amistoso, amable o "emocional" por así decirlo Orihime. –Argumentó Ichigo. –
-Es más noble de lo que él quiere aparentar, sé que puede ser algo duro al inicio, pero es muy dulce y amable en realidad. –La pelinaranja lo defendió. –
-Pero creo que si quieres formar una relación con alguien, no debería ser con alguien tan… frío. –
-Tú no lo entiendes… no puedes decidir quién será mejor para ti al final o de quién… mmm por quien… sientes… amor. –Orihime bajo la mirada y jugando con sus dedos analizó la palabra "amor". –
-¿Tú lo amas? –Ichigo sintió algo de tristeza al oír eso de su amiga, lo que lo hizo cuestionar sus palabras. –
-¿Eh? –Orihime levantó la mirada como si Ichigo la hubiera sacado de un trance momentáneo. –
Posando su mano en las delicadas manos de Orihime y dirigiéndolas hacia él nuevamente dejando atrás todo sentido de vergüenza y sensatez, se atrevió a preguntar…
-¿Tú lo amas?
*~Badabum~* Su corazón latió fuerte, al ser acorralado por el roce de su mano y una pregunta decisiva.
Continuará…
