Nota de la Traductora: ¡Qué vergüenza! Ha pasado más de un mes desde la última actualización, pero por fin he podido venir a actualizar *suspiro* Me han ocurrido algunas cosas últimamente y estas me han ocasionado cierto grado de apatía. Pero al fin pude deshacerme de ella y los últimos días me dedique a tratar de terminar los capítulos en mi tiempo libre, y bueno, como ven lo logre ^.^
Capítulo 21: Comunicaciones Difíciles
Tsuyoshi odiaba esa sonrisa en el rostro de su hijo. Esa sonrisa se había quedado constantemente en el rostro de Takeshi durante los meses siguientes a la muerte de Mako. Algo había pasado, algo terrible, para que esa sonrisa regresara. Los tres que entraron a la tienda de sushi después de Takeshi no hicieron nada para aliviar la mente de Tsuyoshi. Los tres eran italianos (Tsuyoshi había tratado a suficientes de ellos para reconocer un italiano cuando veía uno), y uno tenía todas los indicios de ser el infame arcobaleno del sol. De acuerdo con Fon, el arcobaleno que llevaba fedora era el más fuerte de los siete, aventajando severamente al resto. También se rumoreaba que este infame arcobaleno entrenaba al futuro Vongola Decimo, por lo que verlo aquí significaba que Vongola estaría involucrado en lo que sea que atormentaba al hijo de Tsuyoshi.
"Bienvenidos a Takesushi," dijo Tsuyoshi con su mejor sonrisa encantadora. "¿Qué puedo hacer por ustedes?"
"¿Dónde está Fon?" preguntó el arcobaleno. "Mis fuentes me dicen que él se está quedando aquí."
"¿Fon? Oh, él está en la parte de atrás con su estudiante I-pin. Están esperando a que su otro estudiante termine la escuela para comenzar a entrenar," dijo Tsuyoshi como si fuera normal que un bebé entrenara a una niña de cinco años y a un estudiante de edad escolar. Con suerte, la declaración parecía venir de un hombre denso de mediana edad que de un asesino retirado. El arcobaleno dio a Tsuyoshi un firme asentir y se dirigió hacia la parte de atrás. Los otros dos italianos hicieron por ir tras el arcobaleno, pero el infame hitman los detuvo con una mirada.
"Quédense aquí. Regresaré en breve."
Los dos obedecieron y se sentaron en una mesa vacía, por lo que Tsuyoshi pudo concluir que estaban en Vongola también. Con suerte lo que sea que Vongola quería de Fon no llevaría al artista marcial fuera de Japón. Tsuyoshi sabía que su amigo se había vuelto más unido a Tsuna de lo que el artista marcial había planeado, y cuando llegara el tiempo de dejar al chico, Fon sufriría por la separación. Y el artista marcial no sería el único. Tsuyoshi había estado haciendo preguntas y pidiendo favores para tratar de liberar a Fon de las garras de la Tríada, pero una vez que uno se enreda con la mafia, desenredarse de ella es casi imposible. Tsuyoshi solo lo había logrado gracias a la muerte de Mako, pero él esperaba que una opción menos desesperada funcionara para su amigo.
"Hablando de estudiantes, ¿dónde está Tsuna?" preguntó Tsuyoshi, llevando su mente hacia pensamientos más placenteros. "Se le ha hecho muy tarde hoy. ¿Tuvo detención de nuevo?"
"Tsuna está en el hospital."
El cuchillo de sushi casi se deslizó fuera de las manos de Tsuyoshi. Esa sonrisa todavía pintada en el rostro de Takeshi, pero su reaparición ya no era un misterio.
"¿El ar—niño buscando a Fon lo puso ahí?" preguntó Tsuyoshi cambiando sutilmente su agarre en el cuchillo.
"No," dijo Takeshi. La alegría manando del chico no escondía el dolor en su tono del chef de sushi. Tsuyoshi conocía muy bien a su hijo. "Tsuna fue a ayudar a Hibari a pelear con algunos chicos que estaban amenazando la escuela. Hibari vino a nuestra clase después de la escuela y nos dijo que Tsuna terminó en el hospital. Hibari está herido también, pero Tsuna esta inconsciente y la enfermera dijo que no sabía cuándo despertaría."
El cuchillo fue puesto a descansar en el mostrador cuando su dueño registró las implicaciones de esa explicación. Tsuna había ido a pelear solo. El pequeño moreno no había dicho a nadie del peligro por venir, ni siquiera a su sensei o mejor amigo. Tsuyoshi estaba seguro de que si llamaba a la madre del chico, ella diría que Tsuna estaba fue en algún lugar con amigos y no tenía idea de que su hijo yacía en una condición desconocida en el hospital. Una briza pasó volando, y Tsuyoshi supo que el arcobaleno del sol había dado las noticias a Fon.
"¡Maestro, espere!" gritó I-pin en chino. La briza hizo un salto hacia atrás y se instaló en el mostrador.
"I-pin, quédate aquí," dijo Fon en japonés. Una mirada menos que calmada brilló en los ojos del amigo de Tsuyoshi. "El hospital no permite que los niños menores de cierta edad suban a los pisos más altos. Será muy difícil explicar mi presencia por no hablar de la tuya. Vigila la tienda de sushi y a Lambo mientras me voy."
"¿Alguien llamó al gran Lambo-sama?" preguntó una voz irritante. Una cabeza con rizos cortos rebotó detrás de I-pin. "¿哥哥' esta aquí?"
"哥哥' hospital," la niña balbuceó en japonés, copiando la elección de lenguaje de su maestro.
"¿Qué? el 哥哥' de Lambo no puede estar en el hospital," dijo el niño de cinco años. Después de que Takeshi y Tsuyoshi habían encontrado al niño dormido en los brazos de Tsuna, Lambo no se había vuelto unido a Tsuna. Él había mantenido al chico mayor como una ayuda. El niño de cinco años actuaba como mocoso pomposo cuando Tsuna estaba en la escuela y solo se calmaba cuando Tsuna aparecía y cargaba al niño. No hay necesidad de decir, que esta actitud posesiva había comenzado varias discusiones entre Lambo e I-pin, quien veía los brazos de Tsuna como su sitio. Tsuna había tenido que romper varias peleas al declarar que no cargaría a ninguno de ellos si seguían así. Los dos niños siempre actuaban como ángeles por horas después de esa amenaza. Tsuyoshi sonrió. Tsuna un día será un gran padre. Pero la sonrisa cayó cuando Lambo agarró la cola de su traje como lo hacía cada vez que no sabía dónde estaba Tsuna. Las lágrimas brotaron en los grandes ojos verdes. "Él va a venir aquí. Lo prometió."
"No te preocupes, Lambo. Él va a llegar un poco tarde eso es todo. ¿Cierto, I-pin?" dijo Fon, el tono no del todo calmado agitó aún más a los niños. I-pin asintió, apretando sus puños.
"¡哥哥' estará bien!" dijo I-pin a un tembloroso Lambo. "¡哥哥' fuerte!"
"P-por supuesto," dijo Lambo bombeando la mano que no sostenía su cola en un puño en el aire. "¡Lambo-sama no lo dejaría ser el 哥哥' de Lambo-sama si fuera débil!"
"Exactamente," dijo Fon, el aire alrededor de él menos agitado que antes. "Quédense aquí y Tsuna regresara en breve."
"Sí," dijo I-pin.
"Lambo-sama estaba quedándose aquí de todas maneras," dijo el niño.
"Si no fuera demasiado problema, tal vez podríamos ir contigo. Cerraré la tienda y esos dos pueden cuidar de los niños," dijo Tsuyoshi señalando a los dos que el arcobaleno del sol había traído. Ninguno de ellos protestó, ni Fon. Los dos italianos harían sus trabajos (uno de ellos era un niño, pero eso solo significaba que el mayor tenía experiencia), aunque sea solo para evitar ganarse la ira del arcobaleno. El chef de sushi se volvió hacia su hijo. "¿No has ido a verlo todavía, o si Takeshi?"
"No, quería decirte sobre Tsuna antes que el niño lo hiciera."
Tsuyoshi se congeló. Esa forma de dirigirse—
"Takeshi, el niño que dijiste era el tutor del hermano de Tsuna, ¿es el que vino aquí para hablar con Fon?"
"Sí. Me estaba preguntando por qué él estaba pasando tiempo con Tsuna en lugar de Tamaki, pero él estaba en el hospital cuando llegamos allí."
El arcobaleno del sol, el que entrenaba al futuro Vongola Decimo, era el tutor del hermano de Tsuna. Entonces el hermano de Tsuna era...
"Es posible que quieras irte si quieres llegar allí antes de que el hospital termine sus horas de visitas," dijo el arcobaleno del sol apareciendo en el mostrador junto al casi nervioso arcobaleno de la tormenta. Fon hizo un gesto de asentir que abarco tanto como al arcobaleno del sol y al chef de sushi. Tsuyoshi bajo el cuchillo y limpió sus manos en una toalla limpia. Si no se movía pronto, Fon se iría sin Tsuyoshi y su hijo. Y Tsuyoshi no podría culpar al artista marcial por su impaciencia.
La imagen que saludó a Fon cuando entró en la habitación especificada era más de lo que esperaba. La chica Kurokawa sentada junto a la cama del pequeño moreno mirando de mala manera al estudiante de Fon, y Smokin' Bomb fulminando con la miarada a aquellos que entraban en la habitación. Fon ignoró ambas miradas, y saltó sobre la cama junto a la cabeza de Tsuna. El niño yacía muy quieto, en una manera que podría indicar muerte o recuperación. De acuerdo con la enfermera, este caso era el último, pero Fon se movió hacia abajo y reviso el pulso de su estudiante. La presión de sus pequeños dedos en la delgada muñeca dejó marcas contra la piel rojiza y pálida. El pulso bajo los dedos susurró, pero allí estaba. Dejando caer la mano y moviéndose hacia atrás, Fon respiró profundo y sintió la frente del niño. Sin fiebre, por lo que no había riesgo de infección.
"¿Cuánto tiempo ha estado así?" preguntó el artista marcial.
"Cuatro horas por lo que dijo la enfermera," respondió la chica, sin mover su mirada del moreno inconsciente. "Ella no sabe cuánto tiempo ha estado así antes de que Hibari lo trajera. Técnicamente, no está en peligro inmediato, pero los doctores no saben qué pasa con él."
Fon asintió, y volvió su mirada de vuelta a su estudiante. Tsuyoshi se acercó al lado de Fon y colocó dos dedos en el hombro del artista marcial.
"Él estará bien," dijo el chef de sushi. "Como dijo el niño, Tsuna es fuerte."
"Las horas de visitas terminaron. Si no son familiares, váyanse," dijo la enfermera. Smokin' Bomb la miró de mala manera, pero ella se mantuvo imperturbable. "No me hagan llamar a seguridad. Deben saber que Hibari-san está a cargo de mantener el orden en el hospital."
"Él es la razón por la que Tsuna-sama está en el hospital," gruñó el bombardero, sacando varios palos de dinamita. "Si se atreve a mostrar su cara..."
Fon medio esperaba que el joven espadachín dijera algo para calmar al otro chico, pero el artista marcial no estaba muy sorprendido cuando nada vino del hijo de Tsuyoshi. El niño ni siquiera había entrado en la habitación. El joven Yamamoto se quedó en la puerta, la sonrisa alegre limpiada de su rostro. Y si el niño de cabello negro no liberaba el marco de la puerta, el cemento se agrietaría.
"La escuchaste. Déjalo a nosotros," dijo Tsuyoshi enviando una sonrisa brillante a los otros dos.
"¿Usted es un familiar entonces? Usted no se ve relacionado," dijo la enfermera, sus ojos mirando al hombre de arriba a abajo con sospecha.
"Él es mi hijo adoptivo," dijo Tsuyoshi. Él colocó una mano en la cabeza de Fon. "Este es su tío adoptivo."
"¿Tío?" La enfermera preguntó con una ceja arqueada.
"Sí. Él tiene una condición." Dijo Tsuyoshi. Su sonrisa se volvió aguda. "Usted no tiene nada contra las personas pequeñas."
"No," dijo la enfermera marcando en un portapapeles en el extremo de la cama. Fon podía escucharla murmurar algo sobre entender por qué Hibari seguía fastidiándola a cada hora si este niño atraía semejantes raritos. "Pueden quedarse. Los otros tienen que irse."
"No veo cómo la relación sanguínea importa si esos dos pueden quedarse y nosotros no," dijo la chica.
"Yo no hice las reglas, solo las hago cumplir. Así que por favor salgan."
"No te preocupes. Vamos a mantener un ojo en él, ¿no es así Takeshi?" dijo Tsuyoshi. Él se volvió hacia la enfermera. "Takeshi es mi hijo de sangre."
"Lo siento, Papá, pero deje algo en la escuela," dijo el joven Yamamoto cuando quito su mano del marco de la puerta y se rasco detrás de la cabeza. La sonrisa amplia había reaparecido. "Iré por él y luego mantendré un ojo en Lambo e I-pin. Ellos no pueden quedarse con los amigos del niño por siempre."
"No, no pueden," dijo Tsuyoshi lentamente. Sus ojos se posaron en la forma propensa de Tsuna antes de fijarse en los ojos cerrados de Takeshi. La mano del hombre se envolvió en un puño, y Fon pudo sentir la frustrada vacilación en la tensión a lo largo del brazo del hombre. Fon puso una mano en la mano tensionada, y los ojos del hombre se fijaron en los de Fon. Fon inclinó su cabeza ligeramente en la dirección de la puerta, y el hombre miró a Tsuna de nuevo. Sonrió ampliamente y miró de vuelta a su hijo. "Regresaré contigo entonces. Necesitarás un par de manos extra para mantener a esos niños ocupados."
"Quédate, Papá. Jugaré beisbol con ellos. ¡Será divertido!" dijo el chico.
"Creo recordarte decirle a Tsuna que no le enseñarías beisbol a los niños después del agujero que apareció en mi pared," dijo Tsuyoshi. Fon quitó su mano del brazo del hombre. "Además, no he tenido una oportunidad de enseñarles cómo cocinar sushi todavía."
Antes de que Fon pudiera recordar a Tsuyoshi que el chef de sushi había prometido específicamente no enseñar a I-pin nada que involucrara objetos afilados, el joven espadachín envió a su padre una mirada que silencio todo el pensamiento. La sonrisa había desaparecido de nuevo, y los ojos avellana temblaron a pesar del evidente intento de mantenerse firme. Como una lluvia violenta donde las gotas de lluvia se dispersaban y caían en todas direcciones.
"Quédate, Papá," dijo el chico. La suplica sonó fuerte en el aire silencioso. El chico apretó su mandíbula, y sus ojos se cerraron. Él se dio vuelta y casi corrió de la habitación. Tsuyoshi avanzó un paso tras su hijo, pero se detuvo. La chica se volvió y agarró la barandilla de la cama de hospital.
"¿Ves lo que has hecho?" exigió ella. "Y no solo es él. Kyoko estaba tan preocupada que dejó caer el pastel de té que ella debe haber pasado todo el día haciendo para ti. Tuve que enviarla a casa por temor a su reacción a cómo pudieras verte aquí. Le dije que me encargaría y te diría lo que pienso por ir—no, salir corriendo sin ninguna palabra. Te dije que sería mejor que tus peleas con Hibari no te llevaran al hospital. Será mejor que despiertes cuando venga mañana."
Ella se alejó de la cama pero se detuvo para mirar fijamente a Smokin' Bomb.
"Me voy," dijo ella. "Nos reuniremos en el vestíbulo a las 8."
Smokin' Bomb resopló pero no estuvo en desacuerdo. Después de que la chica se fue, la enfermera se aclaró la garganta.
"Tú también."
El bombardero la miró de mala manera, pero ella simplemente se quedó mirando de vuelta y daba golpecitos en su portapapeles. Él chasqueó la lengua y se dirigió hacia la puerta.
"Será mejor que cuides de Tsuna-sama," el chico gruñó sin mirar atrás. La enfermera salió de la habitación justo detrás del bombardero. Ella dejó instrucciones para que la llamaran cuando el moreno inconsciente despierte.
"Debes ir tras él," dijo el artista marcial.
"Takeshi tiene la terquedad de su madre," dijo Tsuyoshi, una amable sonrisa casi cubriendo su preocupación. "Él no me quiere con él. Quiere saber primero que Tsuna está bien."
"Me disculpo por la estupidez de su estudiante," dijo Fon. "Debería haber sido más firme en respecto a entrenar su entendimiento."
"Él debería haber sido enseñado mejor," dijo el hombre. "Pero su ignorancia no es tu culpa."
"Soy su maestro."
"Eres su maestro, no su padre," dijo el hombre en un tono que una vez había significado una muerte bien merecida. "Pero supongo que alguien tendrá que serlo."
"O tal vez él necesita otro tutor," dijo una voz familiar. Una oscura sonrisa decoraba el rostro bajo el sombrero de fedora naranja, y por primera vez, Fon deseaba poder borrarla. Como todo arcobaleno sabía mejor que nadie, que nadie podía enfrentarse contra Reborn. Pero entonces, Fon nunca había tenido una razón para usar sus habilidades contra el hitman. Fon respiró profundo y se colocó entre Reborn y su estudiante.
"Sawada Tsunayoshi es mi estudiante," dijo Fon. "Y no será el tuyo."
El sonido de choques y balas zumbando a través del aire despertaron a Tsuna, pero él se negaba a abrir los ojos. La última vez que había abierto los ojos ante sonidos similares (las balas al menos) Reborn había estado apuntando a Leon en forma de arma a la cabeza del moreno. El cuerpo entero de Tsuna dolía, y de verdad no quería tratar con eso. Pero los sonidos se volvían más y más fuertes, y Tsuna podía sentir a alguien presionado contra su cama. Él no podía seguir ignorándolos. Luego los sonidos se detuvieron. Echando un vistazo, Tsuna vio una alta figura oscura bloqueando su vista. Abriendo más sus ojos, el pequeño moreno notó que no estaba en su habitación. Tsuna vagamente recordó las temidas y sucias paredes antes de que cayera en la inconsciencia. Pero esas paredes estaban limpias, y se sentían seguras. Una risa llenó el silencio, y Tsuna cambió su opinión sobre el aspecto 'seguro' de la habitación.
"Me dieron un poco de problemas para someterlos. Tuve que usar los pacificadores a toda capacidad para evitar que continúen con esta disputa infantil," dijo una voz que Tsuna no reconoció. Un destello de gris apareció junto a la figura oscura junto a la cama de Tsuna. Antes de que Tsuna o la figura pudieran reaccionar, un hombre con una máscara a cuadros blanco y negro recogió a Tsuna y se movió fuera del alcance de la figura oscura. Tsuna vagamente reconoció que la figura oscura era Yamamoto-san cuando su cuerpo se dio cuenta que estaba colgando del cuello de una bata de hospital.
"¡HIIE!" chilló Tsuna. Arañando en el cuello de la bata para evitar ahogarse con ella.
"Tal vez debería tratarlos como niños," dijo el extraño, sosteniendo a Tsuna luchando arriba más alto. Un Fon y Reborn boca abajo yacían en el medio de equipo roto de hospital. Tsuna se obligó a reprimir el pánico y medir su respiración como Fon le había enseñado. El hombre desconocido lo zangoloteó de nuevo. "Me llevaré la cosa por la que están peleando, y allí, sin más peligro para los pacificadores. Podrían haberlos rotos en esa riña."
El calor golpeó bajo la piel de Tsuna y se concentró en sus manos, permitiendo que el chico agarrara el material con suficiente firmeza para no ahogarse y lo suficientemente suave para no rasgar el material. El hombre extraño sacudió al pequeño moreno, y Tsuna dejó escapar un chillido ahogado.
"Él es todo un espécimen," dijo el hombre extraño. La extraña mascara a cuadros parecía fundirse en su cara, y su sombrero tenía un grueso borde de metal. La gabardina y los guantes a cuadros añadían misterio al extraño conjunto. Campanas de advertencias iban por todo el cuerpo de Tsuna cuando el calor trató de envolverlo desde la cabeza hasta los dedos de los pies, pero se enfrío antes de que la concentración pudiera llegar más alto. "Tengo algunas cosas en las que podría usar llamas del cielo y... oh vaya, eres una rara combinación. Puedo ver por qué mis dos arcobalenos estaban peleando por ti."
"Suéltalo," gruñó una voz. Reborn estaba de pie, sus movimientos erráticos y tensos.
"Deja a Tsuna," dijo Fon. Las sacudidas en las extremidades normalmente agraciadas del maestro de Tsuna causó otra oleada de pánico que Tsuna tuvo que someter.
"No lo sé. ¿Serán buenos niños y compartirán? ¿O tengo que llevarme este interesante espécimen para que dejen de pelear?" preguntó el hombre extraño.
"No vas a llevarlo a ninguna parte," dijo Fon mientras daba un paso torpemente en una postura de ataque que Tsuna no había visto antes.
"Él no es un espécimen," dijo Reborn. Se paró casualmente, como si su actual posición erguida no le hubiera dado problemas para lograrla. "Dame-Tsuna será el Vongola Decimo."
El hombre extraño dio un gruñido y dejó caer a Tsuna. El pequeño moreno cayó plano sobre su parte trasera y tuvo que contener un grito. Tsuna ya se había avergonzado lo suficiente hoy. Algo se revolvió en su cabello y se escondió allí.
"Le has dado a esa cosa sus dosis, espero," el hombre extraño dijo con una sonrisa divertida mientras sacudía su mano.
"Él no pudo evitarlo. Está apegado a Dame-Tsuna," dijo Reborn, y Tsuna se dio cuenta de qué o más bien quién estaba en la cabeza del pequeño moreno. Tsuna pasó sus dedos a través de su cabello hasta que sintió la lengua dando golpecitos. Luego palmeó la cabeza de Leon.
"Y Leon no es el único," dijo Fon, y el hombre grito. Él lanzó una mancha blanco, y Tsuna atrapó el mono volador blanco antes de que Lichi chocara contra lo que una vez podría haber sido una máquina que medía la presión sanguínea. El mono chilló su agradecimiento y trepo en el hombro de Tsuna.
"Deberían hacer algo con el control de plagas en este hospital," dijo el hombre extraño sosteniendo la segunda mano herida con la primera. Mostró al grupo una sonrisa desagradable. "Mi trabajo está hecho, pero si comienzan a pelear por él de nuevo, entonces él es mío."
Y con eso, el hombre extraño desapareció. Tsuna miró el sitio donde el hombre extraño había estado. Él no había sentido que el hombre estuviera allí.
"¿Estás bien?" preguntó Fon mientras se acercaba al moreno caído y miró al chico.
"U-um, s-sí," dijo Tsuna, las preguntas a través de su cabeza a mil por hora. ¿Quién había sido ese? ¿Y dónde estaba? ¿Y por qué Fon estaba aquí? Sus pies colgaron abruptamente en el aire cuando cayó hacia atrás en grandes brazos.
"Es mejor que vuelvas a la cama," dijo Yamamoto-san. Levantó a Tsuna.
"Y-yo p-puedo—"
"Lo siento. La enfermera dijo que no debes moverte hasta que ella llegue," dijo Yamamoto-san, acunando a Tsuna en sus brazos. Tsuna se escondió detrás de su cabello. Él no recordaba la última vez que había sido recogido y cargado. Tamaki había ocupado los brazos de sus dos padres en todos los recuerdos de Tsuna. Cuando el hombre colocó a Tsuna con suavidad en la cama, Tsuna sintió una punzada de envidia hacia su amigo. Esos fuertes pero suaves brazos deben haber sostenido a Takeshi siempre que el jugador de beisbol los había necesitado. La mano áspera revolvió el cabello de Tsuna e hizo a un lado los flequillos del moreno para obligar a los escondidos ojos marrones a encontrarse con los avellana oscuro. "Nos tenías muy preocupados."
"L-lo s-siento," dijo Tsuna, tratando de apartar la mirada de la decepcionada del hombre, pero no pudo.
"¿Por qué no nos dijiste a dónde ibas?" El tono del hombre indico que Tsuna no tenía más opción que responder.
"Yo-yo—" Una bala rozó la mejilla de Tsuna. "¡Hiie! Reborn, ¿qué hice?"
"Estabas tartamudeando," dijo el demonio. Tsuna quería echarse hacia atrás, pero la mano en su frente mantuvo al adolescente en su lugar. Y esos ojos no se movieron de los suyos.
"Yo... a Hibari no le gustan las multitudes," susurró Tsuna. "Y-y—y yo no... él no podía ir solo."
Los oscuros ojos avellana se mantuvieron, y Tsuna comenzó a retorcerse.
"Esa no es la respuesta," dijo Yamamoto-san con suavidad. Tsuna finalmente apartó la mirada de esos ojos y miró la cama. Jugueteó con las sabanas.
"Yo no estaba esperando pelear," Tsuna continuó. "P-p—pero sentí—sabía que Hibari necesitaría ayuda. Y cualquier cosa que pudiera herir a Hibari..."
Tsuna apretó las sabanas y cerró sus ojos. La mano dejó su frente, y Tsuna volvió a abrir sus ojos con sorpresa.
"Eres un buen chico, Tsuna," dijo Yamamoto-san, revolviendo el cabello de Tsuna de nuevo. Tsuna observó cuando el hombre se dirigió hacia la puerta. Yamamoto-san le lanzó una mirada a Fon. "Lo dejo a tu cuidado."
Tsuna no vio al hombre salir debido al dolor que estalló en la parte trasera de su cabeza y la correspondiente oscuridad en su visión.
"Está herido," dijo Fon cuando Reborn apoyo al moreno una vez más inconsciente contra las almohadas. El hitman ignoró la ligera intención asesina viniendo del artista marcial y puso una mano sobre la frente de ex debilucho. Las llamas del sol brillaron en la quemadura de casi segundo grado que no habría estado allí si Reborn le hubiera dado el trabajo adecuado. El cuerpo del chico no había construido la resistencia necesaria para usar sus llamas de última voluntad a todo su potencial sin esos efectos secundarios innecesarios. Incluso el poco uso había quemado su cuerpo hasta un grado inaceptable. Las llamas amarillas puras pulsaron hacia abajo desvaneciendo las feas quemaduras rojas y oscureciendo la palidez de vuelta a su color apropiado. Trabajo terminado, Reborn retiró su mano. El rostro del artista marcial había pasado de ser inusualmente duro a una expresión normal más curiosa.
"Él tiene que convertirse en Vongola Decimo," dijo Reborn.
"¿Qué hay de su hermano?" preguntó Fon, la curiosa calma irritando a Reborn. Pero el hitman no pudo detectar ninguna malicia en la pregunta.
"Sawada Tamaki no reúne los requisitos para ser Vongola Decimo," dijo el hitman, poniendo su mano en su sombrero. Leon quien había regresado a la forma normal de camaleón posado sobre el fedora del hitman tomó la oportunidad para trepar con cansancio en la mano del hitman.
"Él fue escogido, y tú tienes tus ordenes," dijo Fon. El camaleón se formó en la pistola familiar, y el peso era reconfortante en la mano del hitman. Reborn empujó su fedora con el cañón de la pistola.
"Esas órdenes fueron dadas debido a falsa información."
"¿Y de quién era esa falsa información?" preguntó el artista marcial.
"Sawada Iemitsu," dijo el hitman, y el artista marcial se tensó de nuevo, una dureza entró en los ojos habitualmente suaves.
"Un hombre verdaderamente no confiable," dijo Fon. El arcobaleno de la tormenta cerró sus ojos y respiró. "O esa es la conclusión a la que he llegado de una fuente más confiable."
"¿Habla de él?" preguntó el hitman, con curiosidad. El mocoso lo hacía, alternando entre admiración y declarar al hombre como muerto. Pero por lo que el hitman había observado, Dame-Tsuna nunca hablaba del asesor externo de Vongola.
"No en palabras," dijo Fon. "Pero entonces para escuchar a Tsuna necesitas escuchar más que palabras."
El hitman asintió. El ex debilucho tenía problemas con las palabras. Unos meses atrás, no había tenido que usar las palabras fuera de la comunicación básica. En los primeros días del entrenamiento del mocoso, Reborn había notado que el entonces debilucho podía pasar horas sin decir una palabra. No porque el chico tuviera algún deseo de estar en silencio o cualquier disposición taciturna, sino porque nadie escuchaba al chico.
Los extraños se desanimaban por el tartamudeo nervioso del moreno. Sus compañeros de clase pensaban en él como Dame-Tsuna. Su hermano cubriría las frases del pequeño moreno con las propias del mocoso. La madre de los gemelos estaría demasiado ocupada cuidando y asistiendo a su hijo más joven como para escuchar a su hijo mayor. Así que Dame-Tsuna había vivido en un mundo donde su mejor apuesta para comunicarse era el lenguaje corporal. Los estremecimientos y un constante encogimiento sobre sí mismo para hacer que los matones lo dejaran en paz, contento con su sumisión. Sonrisas débiles y tarareos para comunicarse con su madre. Asentir con la cabeza, sonrisas, y haciendo espacio constantemente para su hermano menor para mantener feliz al mocoso. Vivía en un mundo casi sin palabras, donde las palabras eran el último y poco probable recurso.
Y luego fue lanzado en un mundo donde sus palabras eran importantes. Donde las personas de repente querían escucharlo. Y se ajustó, su tartamudeo desapareciendo alrededor de aquellos en quienes aprendió a confiar. Hablaba lo que pensaba necesario para ayudar a sus amigos. Pero él no estaba cómodo con las palabras. Y no pediría ayuda, porque nadie había escuchado ese mensaje sin importar que modo de comunicación utilizara.
"Tenías razón," dijo Fon, rompiendo la concentración de Reborn y la mirada del hitman, la cual se había fijado inconscientemente en el niño dormido. "Necesita una mano firme en algunas áreas. Pero necesita una mano suave también. Es sorprendentemente frágil para su fuerza."
"Pensé que no sería mi estudiante," dijo Reborn con una sonrisa, mientras Leon en forma de camaleón se arrastró de vuelta al sombrero del hitman.
"No lo será," dijo Fon. "Será nuestro estudiante."
"¿Nuestro estudiante?" preguntó Reborn, permitiendo que la verdadera pregunta se volviera evidente en su tono.
"Estaba preocupado por tu aparición y tu mano en las circunstancias actuales de Tsuna," dijo el artista marcial, escuchando la pregunta no hecha. "Conozco tus métodos, y los considero demasiado duros para un cielo frágil. Pero él no es tan frágil como algunas veces parece, y tus métodos no son tan duros como me gustaría pensar que son. Además, difícilmente puedo culpar a un sol por estar atraído a un brillante cielo cuando fue forzado a cuidar de uno oscurecido. Y dudo que puedas liberarte de su agarre."
La sonrisa se había ido, pero Reborn no frunció el ceño externamente. No podía negar las palabras del artista marcial.
"Sin embargo," continuó Fon, "él no será Vongola Decimo."
Reborn consideró remarcar que él no entrenaría al pequeño moreno para ser nada más, pero por la diversión en los más suaves ojos negros, el hitman sabía que tal comentario sería más vergonzoso que contundente.
"Él ya se ha declarado a sí mismo como el Vongola Decimo con los Vindice," dijo el hitman. El artista marcial se tensó y parpadearon sus menos divertidos ojos en el moreno dormido.
"¿Tiene algo que ver con los dos que trajiste contigo a Takesushi?"
El hitman asintió, tanto en afirmación y en respeto por el artista marcial por comprender a su estudiante.
"Él hizo un trato para mantener la custodia de Lancia."
"El que se dice es el hombre más fuerte en Italia," dijo Fon, otra mirada sorprendida al moreno durmiendo.
"Lancia permaneció al lado de la cama de Dame-Tsuna por cuatro horas," dijo Reborn. No muchos tenían el placer de ver la asombrosa calma del artista marcial.
"Nuestro estudiante es sorprendente."
Reborn asintió. El hitman esperaba nada menos del verdadero heredero Vongola y el primer estudiante auto elegido de Reborn.
Normalmente públicos los capítulos sin hacer ningún tipo de comentario pero creo que puedo tomarme un tiempito y agradecer a aquellos que siguen este fic y se toman su tiempo en dejar un review:
Mikan18, Taxko Nekomata, , Xyori Nadeshiko, Mika99, Brianda, PczZitoO, eclipse total, Quesito2015, setsuna-GW, Victoria Chacin618, Coatl9, Caballero de Huitzilopochtli, Z, Demonik, Kirana-Taisho, Fran-kun, Meliodasu, Toaneo07 Ver2.0, Aishiteru, yola1996acuario, Kurarcobaleno, Metamorphisis, TeaOfH2SO4, Aeris, brabinsky, moamoa2, Gattina nero, Lynette Vongola Di Hibari, satorichiva, Niknok19, JeaggerZ4, luki-chan, Zel-Ol, Maka Hanato, SH1CARA, Aliteru, 18-Natalia-27, MikaShiro99, mochilera, Guest, Liber Albus, Himeno Sakura Hamasaki, nana, Ishiro Shizuka, Rero tama, momo, Dayana Farfalla, Hikari, Sheijo y Jun…
¡Muchas gracias!
