Capítulo 20: Segunda prueba

Naruto.

Escuché como abría la puerta lentamente, seguro creyendo que estaba dormido. Cuando asomó su cabeza y me encontró en mi lugar de siempre al lado de la cama, pareció relajarse y terminó de entrar a la habitación.

Sus cabellos rosados brillaron a la luz del sol mañanero, que se colaba por la ventana del lado contrario al mío. Se sentó en la silla a mi lado y buscó mi mano. Decidí no poner resistencia.

— ¿Cómo sigue? — Preguntó a la vez que volteaba hacia la cama, donde Sasuke dormía.

— Hace un rato despertó brevemente, pero después siguió durmiendo.

— Su cuerpo debe estar agotado tratando de recuperarse — Comentó con un poco de angustia. Me limité a asentir con la cabeza.

— Aunque sin duda le ha ayudado el sedante que hiciste para él, Sakura. No sé cómo agradecerte.

— No tienes que hacerlo — Murmuró con tranquilidad —. Aún le duele, pero es con mucho menos intensidad. Tampoco he resuelto el problema de la parálisis.

El silencio se adueñó de la habitación y mi vista volvió al rostro durmiente de la persona sobre la cama. Sostenía su mano a la espera de que despertara, de poder ver de nuevo sus ojos oscuros y disculparme por lo que había ocurrido.

Aunque sabía que no sería suficiente.

— Oí que Tsunade quiere verte, pero te niegas a ir a su oficina — La voz de Sakura parecía estar demasiado lejos.

— Quiero estar aquí cuando despierte — Contesté. Inevitablemente fruncí el ceño —. Si tanto le urge, que venga ella.

— Entiendo — La voz de Sakura sonó triste y ladee el rostro para observarla. Apenas la había visto desde que fui a la galería a perseguir a Menma, y ahora que me permitía un momento para pensar en ella, entendí lo difíciles que le debieron ser las horas anteriores.

Pero ni yo estaba lo suficientemente estable como para consolarla.

— ¿Cuándo vendrá Rock Lee? — La pregunta pareció animarla.

— Viene en el próximo tren. Cuando le llamé y le conté lo ocurrido, dijo que no quería estar más tiempo lejos de su esp... — Calló repentinamente y su rostro se mostró sonrojado. Sonreí levemente y mi vista viajó sin querer a la mano que llevaba su sortija —. A-así que no debe tardar.

— ¿Cómo están las cosas allí afuera? — Porque al final, sabía que era eso de lo que quería hablarme.

— Bueno, consiguieron lo que querían y lograron evaluar la diferencia de fuerzas entre un híbrido normal y uno modificado.

— ¿Qué se llevó Menma?

— Un químico explosivo, nada para híbridos, no entiendo por qué.

Había algo más, lo notaba por su mirada nerviosa, paseándose de un lado a otro de la habitación.

— Viene hacia acá, ¿cierto? — Con lentitud, asintió —. Bien, tendrás que salir entonces, Sakura.

— ¿Por qué lo dices? — Sonó alarmada.

— Tengo unos pendientes que atender con ella.

Vaciló.

— ¿Vas a salirte del trato? — Solté una leve risa, sin motivo aparente.

— Yo no — Volví la vista a la cama.

— Eso no es tu decisión.

— Sí lo es, es mi protegido.

— ¿De verdad crees que él querría esto? — Ella insistía.

— Esto no es de lo que quiera o no. Su vida estuvo en peligro por necedad de Tsunade… Y mía.

— He hablado con ella — Continuó —. Se siente realmente mal por lo que pasó y el que te quiera ver se debe también a que desea pedir disculpas a ambos y…

— Tres intentos — La interrumpí. Me observó confusa —. Tres intentos, para que Sasuke reviviera.

Un silencio pesado abrumó el lugar, yo ya no pude verla a los ojos. Después de lo ocurrido, era como si mis emociones se hubieran drenado de mi cuerpo y no sentía nada más que un infinito cansancio. No recuerdo haber pasado por tanta desesperación antes, haber tenido tanto pánico. Tal vez por eso me sentía tan vacío.

— El paramédico estuvo a nada de darse por vencido, pero supongo que mis gritos le obligaron a insistir. En el traslado tuvo taquicardia.

Mi mano libre se volvió puño, por un momento fui incapaz de continuar. El nudo en mi garganta nunca se fue, pero en ese momento pareció apretarse.

Me las arreglé para hablar.

— Estoy consciente de que gracias a él es que estoy aquí, pero si este es el precio, no me siento capaz de aceptarlo.

— Él lo hizo porque te necesita a su lado — Dijo la pelirrosa.

— Yo también lo necesito conmigo, y estuve a punto de perderlo.

Sentía que si preguntaba otra cosa, no sería capaz de responder. Afortunadamente pareció notarlo y guardó silencio. Soltó mi mano y juntó las suyas para colocarlas sobre su regazo.

Así nos quedamos un buen rato hasta que una enfermera tocó a la puerta. Asomó la cabeza y se inclinó a modo de saludo.

— Tsunade-sama desea verle, joven Naruto.

— Que pase — Contesté, luego voltee a mi compañera. Saqué un sobre de mi chaqueta y se lo extendí —. Envía esto a Shikamaru de mi parte, dile que es urgente.

Lo tomó y observó un momento antes de levantarse. Me miró por largos segundos, pero le ignoré. Sabía que lo que quería era que "entrara en razón", pero yo ya había tomado la decisión pertinente.

Justo cuando abandonaba la sala, la voz de Tsunade se escuchó al otro lado. Murmuraron en voz baja unos segundos y finalmente, la rubia entró y cerró la puerta tras ella.

— Naruto — Su voz era de fingida felicidad y alivio, que atoró en mi garganta un nudo de desprecio. Se quedó en la puerta, seguramente esperando una invitación para que se sentara o mínimo una respuesta a su saludo.

Ninguna pasó.

Al final, terminó por invitarse ella sola y se sentó en la silla del otro lado de la cama, donde cruzó brazos y piernas en un intento de mantener esa imagen tan suya de alguien que merece respeto. Había intentado sentarse a mi lado, pero con una mirada le hice saber que cometería un error.

Se tomó unos momentos antes de hablar. Aclaró su garganta como cada vez que iba a dar un gran discurso de esos que preparaba para la élite.

— Quiero ofrecerte una disculpa por mi imprudencia. No era mi intención que Sasuke saliera lastimado de aquel encuentro.

Calló, seguramente esperando que dijera algo, pero me limité a observarla con ojos vacíos, tal como me sentía.

— Debí pensar que sus protecciones no serían suficientes para una batalla con alguien como Menma.

Suspiró largamente. Cruzó los brazos. Su vista viajó entonces a la cama y por su mirada cruzó el sentimiento de lástima, pero supo deshacerse de él fácilmente.

— Entiendo tu molestia, Naruto, pero si detenemos nuestro trabajo ahora todo lo ocurrido habrá sido en vano. Me disculparé apropiadamente con Sasuke y espero ambos puedan volver a…

— ¿Qué está diciendo? — La interrumpí. Mi mano libre se volvió puño y mi paciencia agotada se marcó en mi ceño fruncido.

Tarde entendió cuál había sido su error.

— No quise molestarte con lo que dije, pero…

— Una sola cosa — Interrumpí de nuevo, y al hacerlo, el agarre de mi mano sobre la de Sasuke se hizo más fuerte —. Una sola cosa le pedí, Tsunade, y no fue capaz de cumplirla.

Bajó la vista hacia el suelo, luego su voz sonó muy baja.

— Yo no tengo completo control sobre las decisiones de Sasuke, Naruto.

— Bueno, afortunadamente yo poseo ciertos privilegios.

Me levanté, solté la mano de Sasuke y me acerqué hasta ella. Saqué de mi chaqueta otro sobre y se lo extendí. Volví a mi lugar antes de que dijera cualquier cosa.

— No voy a permitir que Sasuke arriesgue su vida de nuevo; como mi protegido, tengo derecho de sacarlo del trato y eso es lo que hice. Sasuke no se involucrará más en esto.

— Pero… Naruto… — Tsunade había abierto los ojos con sorpresa cuando leyó la primera hoja dentro del sobre.

— No me malentienda, aún cuenta conmigo para hacer lo que se le plazca, porque aunque no me agrade, mi departamento debe estar en buenas relaciones con el suyo.

— Pero la participación de Sasuke en los experimentos es algo de máxima importancia. No puedo simplemente quitarlo de ellos.

— Sabrá cómo solucionarlo, la conozco.

— ¡No puedes tomar este tipo de decisiones de la nada, Naruto! — Exclamó de repente. En su mirar había tanto arrepentimiento como ira reprimida, pero no me iba a dejar manipular por ninguna de las dos.

Me permití una sonrisa.

— Ya lo hice.

Abrió la boca para reclamar, pero dejé de prestarle atención y volví mi vista a Sasuke.

— Nos dijo que era una prueba rápida, que Sasuke utilizaría un simulador. Dijo también que las protecciones serían suficientes para ambos, que todo estaba perfectamente calculado — Hice una pausa —. Considerando todo lo ocurrido, no sé con qué cara viene a pedirnos disculpas. Si fuera usted, ni me aparecía por aquí.

La mano que apretaba con tanta fuerza estaba fría. Por mucho que intentaba igualarla a mi temperatura, parecía no haber remedio. Sasuke era más frío que yo.

— Naruto… — Murmuró Tsunade. Sabía que quería decirme muchas cosas, pero no lo haría ya fuera por mí negativa de escuchar o porque hasta ella entendía que había cometido muchos errores. Sus manos temblaban unidas en su regazo —. Por lo que más quieras, no hagas esto.

La ira reprimida parecía querer brotar de mi garganta como un grito. Había mucho que echarle en cara, y sin embargo, sabía que no tenía caso, que al final todo se resumía al contenido completo del sobre.

— En la segunda hoja hay otro tema a tratar, espero se tome un tiempo para asimilar la noticia.

Me miró fijamente unos segundos antes de bajar la vista; con lentitud, sacó la otra hoja, pero las letras del encabezado fueron suficientes para escandalizarla.

— ¿Qué se supone que es esto?

— Claramente lo dice en la hoja.

— ¿Cómo es posible que…? — Pero se le acabaron las palabras.

Solo entonces me enderecé en mi asiento y me digné a mirarla. El poco arrepentimiento que me provocaba mi decisión bailaba en el fondo de mi pecho, pero era rápidamente cubierto con una desesperación apremiante.

De alejarlo de ella, de ponerlo a salvo.

— Tiene prohibida cualquier relación laboral o personal con Sasuke Uchiha. No tiene permitido acercarse a menos de cien metros y cualquier intento de lo anterior se le notificará a las autoridades.

Una corta brisa sopló sobre los árboles fuera de la ventana. Por un momento, la luz dentro de la sala vaciló. Su mirada no se apartaba de la mía, pero la impotencia se marcaba en cada arruga de su rostro.

Sonreí levemente.

— Tiene razón, he cambiado. Ahora sé de lo que soy capaz.

OoOoOoO

Sasuke.

Sentí su mano apretar la mía con fuerza, luego esta fue reduciendo poco a poco. Pasó bastante tiempo para que se dejara vencer por el sueño, coincidió con el momento en que finalmente pude moverme.

Abrí los ojos lentamente y acaricié su mano, trazando círculos sobre la rasposa piel de su dorso. Lo hice con suavidad para que no despertara, mientras pensaba en todo lo que había escuchado un tiempo antes.

No pasó mucho de que se quedara dormido antes de que Sakura volviera a la habitación; se sorprendió de encontrarme despierto y entró de forma sigilosa. Despacio también, se sentó en la silla de mi lado izquierdo.

— ¿Cómo te sientes? — Preguntó en un susurro.

— Siento el pecho muy pesado, pero me encuentro bien — Contesté con el mismo tono de voz, luego voltee brevemente hacia Naruto —. ¿Qué pasó exactamente?

— Menma golpeó tu pecho, detuvo tu corazón — Explicó —. Salió del Distrito por un ducto de ventilación, no pudimos rastrearlo después.

Naruto se removió entre sueños y por un momento nos quedamos quietos, esperando que no despertara. Murmuró algo ininteligible y volteó su rostro sobre la cama antes de quedarse quieto de nuevo. Creí escuchar mi nombre en sus labios por un momento.

— No le reclamarás nada, ¿verdad? — Preguntó de forma apenas audible. Una vista a sus ojos esmeralda y supe a qué se refería.

Arquee una ceja.

— ¿Cómo sabes que escuchaba?

— Pude ver que movías tu mano izquierda cuando hablaba con él — Se recogió unos mechones de cabello sobre su frente, luego suspiró —. Sé que deben hablar de lo que pasó, pero por favor, dale tiempo. Estuvo a punto de perderte y aún no sabe cómo lidiar con ello.

Asentí levemente, pero no contesté. Me sentía molesto por las acciones impulsivas de Naruto, que hubiera hecho todo eso sin consultarme; pero también entendía lo que debió pasar en ese momento.

De hecho, si estuviera en su lugar, habría hecho lo mismo. Probablemente ni siquiera seguiríamos en el distrito, lo habría llevado a casa apenas hubiera tenido oportunidad.

— Él… No es tan fuerte, ¿sabes? — Murmuró ella poco después —. Cuando la situación te obliga a serlo, es más como una mentira que te debes de creer, y si dejas que pase te consumirá hasta que algo más te recuerde que las cosas no son así.

Apretó mi mano izquierda con fuerza. Creí notar sus ojos cubiertos por una película de lágrimas, pero estaban semiocultos por su cabello.

— Él se encerró dentro de sí desde que perdió a Menma. Cree que sus problemas son solo una molestia para aquellos que ama.

Podía entender eso por la forma en que Menma le habló durante el encuentro. Cada una de sus palabras dirigidas a Naruto había destilado odio y desprecio, parecía esforzarse para hacerle sentir que no valía como persona. Aquello me había enfurecido tanto que tuve que controlarme para no dispararle y matarle allí mismo. Y al final, había sido un error.

— No permitas que lo crea, Sasuke, por favor — Terminó la pelirrosa a mi lado.

— ¿Por qué me confías eso a mí? — La relación entre Sakura y yo había cambiado mucho durante las últimas semanas, mas no creí que fuera capaz de depositar sus esperanzas en alguien como yo aún con las palabras de Ino semanas atrás.

Se mostró sorprendida por mi comentario, lo suficiente para que dejara esa faceta triste. Una pequeña sonrisa alumbró sus labios mientras se limpiaba de la mejilla una lágrima escurridiza. Me observó fijamente.

— A Naruto le importas y ha decidido confiar en ti, así que yo también lo haré — Dijo con firmeza —. Además, te estoy infinitamente agradecida por haberlo ayudado en su encuentro con Menma.

Volteó brevemente a la cabeza rubia que descansaba en el borde contrario de la cama.

— Lo diste todo, por él. ¿Cómo dudaría de ti ahora, Sasuke Uchiha?

Si iba a decir algo más no lo supe; Naruto abrió los ojos con lentitud para posteriormente enderezarse de forma brusca. Miró hacia los lados, confundido, antes de fijar sus ojos en mí. Estos empezaron a llenarse de lágrimas de inmediato.

— Naruto… — El agarre de Sakura en mi mano desapareció, pero no fui capaz de voltear hacia ella. Solo podía concentrarme en los zafiros que tenía enfrente.

— Los dejaré solos –. Murmuró Sakura al levantarse. Para cuando cerró la puerta de la habitación, Naruto seguía sin pronunciar palabra.

Con una breve sonrisa tomé su mano y la enlacé con la mía. Era irónico que me gustara tanto el brillo de sus ojos cuando lloraba, siendo que detestaba verlo sufrir y derramar lágrimas por ello.

— Entonces, ¿no me perdonarás nunca? — Pregunté.

Pero la respuesta no llegó antes que sus labios a los míos.

OoOoOoO

Su respiración era pacífica, pausada; casi podía sentir el calor de su exhalación contra mi mano recargada en el colchón.

Se había quedado dormido de nuevo mientras me daba una ducha en el pequeño baño dentro del cuarto, a pesar de que dijo que no se sentía cansado. Aunado a la mala noche antes de la prueba, la pelea con Menma y mi muerte cercana, seguramente era un milagro que se hubiera mantenido en pie al salir de la enfermería, que pudiera poner un pie delante del otro sin tropezar.

En la esquina del cuarto había una pequeña mesa de metal, y sobre esta una bandeja con alimentos que seguramente Naruto había encargado.

Comí distraídamente, sin apartar mi vista de él. Uno de sus pies colgaba de la cama y se balanceaba un poco con cada respiración suya. Una de sus manos también estaba fuera y su rostro se inclinaba hacia el lado derecho, donde me encontraba.

Su pecho subía y bajaba con lentitud y empecé a contar todas las veces de forma mental. No era miedo a que dejara de hacerlo, o que no tuviera otra cosa que hacer. Quería beber de él pero estaba dormido. Lo único que me quedaba era esperar.

Su boca entreabierta dejaba ver un fino hilo de saliva que escurría por la comisura y terminaba en la almohada. Era algo a lo que me había acostumbrado por las noches en el hospital, pero era increíble pensar que ahora hasta una situación de ese tipo me pedía cerrar la distancia entre nosotros y comerme su boca sin dejarnos respirar.

No era una sensación conocida, el necesitar de forma tan desesperada esa cercanía. De vez en cuando apretaba mis puños de impotencia mientras mi mirada viajaba por la piel tostada de su rostro hacia el cuello y la pequeña parte visible de su torso por sobre la camisa de manga corta.

Como si estar a punto de morir me hubiera despertado otros instintos ocultos, mismos que no me dejaban pensar correctamente.

Un leve movimiento reflejo de su mano pareció crear una reacción en cadena. Se despertó y se enderezó en la cama. Sus ojos viajaron por el lugar con rapidez antes de encontrarme.

— ¿Sasuke? — Murmuró alarmado y somnoliento.

— Bienvenido.

— ¿Cómo te sientes? ¿Realmente te encuentras bien? — Asentí levemente —. ¿Por qué no me despertaste?

— Debes estar cansado.

— He dormido suficiente.

— Eso no es cierto.

— ¡Claro que lo es!

Que cuando quería, Naruto era bastante terco. En vez de contestarle como ya era costumbre, me acerqué a él con un vaso de agua, que venía en la comida. Se lo extendí y no dudó mucho antes de tomarlo; sus labios resecos me decían que estaba sediento.

Bebió aprisa, tanto que unas gotas se escurrieron por sus comisuras. Suspiró profundamente aliviado al bajar el vaso; me dedicó una sonrisa torcida, que fue suficiente para que mis entrañas parecieran retorcerse.

— Esa agua sabe raro-ttebayo — Comentó al limpiarse la barbilla con su manga —. Todo aquí sabe diferente.

Impulsado por algo completamente desconocido, me acerqué a su rostro y con lentitud lamí el camino que había trazado el líquido en su otra comisura. Noté que dejó de respirar y sus ojos estaban abiertos de par en par; el color había subido a sus mejillas.

— Yo no siento la diferencia — Dije con una corta sonrisa al conectar nuestras miradas. Sus zafiros estaban tan cerca que por un momento todo fue de color azul.

Correspondió mi gesto y una leve sonrisa apareció en sus labios. Se acercaba de forma casi imperceptible, como tentándome a terminar la distancia entre nosotros. Su calor me abrumó casi de inmediato y su respiración sobre mi nariz hizo que se me pusiera la piel de gallina.

— ¿Estás seguro de eso? — Su voz retumbó en mi cabeza, en todo mi cuerpo al parecer. Todo lo que no era Naruto se desdibujaba a mi alrededor y el color pareció abandonar todo objeto para posarse en su persona. Su mano encontró la mía sobre mi pierna y entrelazó nuestros dedos con delicadeza; yo no podía apartar la mirada de sus ojos.

— Tal vez debería probar de nuevo, para estar seguro — Si iba a decir algo más ya no se lo permití. En un segundo, mis labios estaban sobre los suyos y mis manos habían bajado hasta sus caderas. El calor que me recibió era tan intenso que por un momento todo me dio vueltas.

Mis ojos se cerraron. Sentí sus manos trepar hacia mi espalda y una de ellas continuar hasta mi nuca. Se aferró a ella y me jaló hacia él, profundizando el contacto entre nuestras bocas.

Mi cuerpo parecía actuar sin mi consentimiento. Mi lengua se coló entre sus labios y mis dientes rozaron brevemente con su labio inferior. No tenía idea de qué estaba haciendo, pero casi quería gritar por lo bien que se sentía.

Un leve jadeo de su parte acompañó el encuentro entre nuestras lenguas. Se enroscaron por un momento y nuestros dientes chocaron con un pequeño sonido tintineante. Otro suspiro y su cuerpo se inclinó hacia atrás, de manera que no tardé en perder el equilibrio y caer sobre él.

Mis manos no pudieron estar quietas mucho más tiempo: subieron por su espalda, se apoyaron en sus hombros. Mis dedos se crispaban en la tela de su camisa cada vez que iniciaba un nuevo beso, cada vez que sus manos acariciaban mi piel.

Apoyé mis rodillas en el colchón, a los lados de sus piernas. Terminé así de subir a la cama y sentí como sus manos cambiaban de posición, hasta pegarme hacia él tirando de mi cadera. Me centré entonces en su sabor, el delicioso cosquilleo que me recorría cada vez que mordía mis labios, el extraño sonido que se producía cuando nos separábamos por cortos segundos para tomar aire.

Una de sus manos volvió a subir, tomó mis cabellos entre sus dedos y recargó su palma sobre mis oídos. Sentí contra mi boca que murmuraba mi nombre; no pude evitar sonreír.

Sentí más que vi los hilillos de saliva que escurrían por su mentón. Nuestros besos se volvieron húmedos y demandantes; mis manos parecían encajar a la perfección allí donde estaban. La fricción entre nuestros cuerpo se intensificó y de pronto sentía a Naruto en todas partes, aún si no me tocaba por completo.

Soltó un gruñido bajo y abandonó mis labios para bajar por mi mentón. Hizo un camino de besos que terminó en mi cuello. Sentía su barbilla recargada en mi clavícula y su respiración conseguía erizar la piel de mi nuca. Me arqueé hacia atrás cuando sentí su cálida lengua fuera de su boca, pero no me iba a quedar atrás tan fácilmente.

Un pequeño jadeo abandonó mis labios. Mis manos dejaron su nuca y su espalda para bajar por su torso sobre la camisa. Pronto encontré el borde de la misma y mis dedos se colaron. Las yemas entraron en contacto con la piel de su abdomen. Firme, cálida, con una textura agradable que me pedía delinear cada músculo que me encontrara. Interrumpió sus besos cuando subí hasta sus costillas. Sentí sus dedos crisparse en mi cabello.

— Sasuke… — Dijo en un suspiro. Reanudó su tarea mientras su mano abandonaba mi nuca para bajar por mi costado. Pronto encontró también el borde de mi camisa y tironeó suavemente de ella.

Le hice alzar de nuevo el rostro. Quería besarlo, aunque la sensación en mi cuello era muy gratificante. No me gustó cuando se detuvo, pero podía sentir sus labios de nuevo sobre los míos.

Abrí mi boca y su lengua se coló en ella. La forma en que ambas se enroscaban me parecía fascinante y ni así podía estar completamente concentrado en ello. Porque sus manos se movían, acariciaban mi cintura. Su mano se coló bajo mi camisa y comenzó a subir por mi costado.

Y de pronto se detuvo.

Después de mis costillas ya no podía sentir sus dedos, y eso se debía a que había una venda cubriendo gran parte de mi torso. Protegía la herida del pecho, un moretón bastante grande que había dejado el puño de Menma durante nuestro encuentro. Naruto rompió el beso y abrió los ojos; sus dedos dudaron un momento en el borde del vendaje.

— Hey, ¿estás bien? — Le pregunté en un susurro.

Asintió sin dejar de mirarme, pero sus manos no volvieron a moverse.

— Creí que te habían quitado eso cuando saliste de la enfermería.

La enfermera se había negado, decía que la venda ayudaba a prevenir golpes. Además, había visto el moretón y agradecía profundamente que estuviera cubierto.

— No lo hicieron.

— Eso no es bueno.

— ¿Qué importa ahora? — Me acerqué y lo besé de nuevo, pero ya no correspondió.

Sus brazos me rodearon y escondió su rostro en mi cuello, lo que me hizo inclinarme más sobre él. Dio un corto beso en mi clavícula, pero ya no fue la misma sensación de antes.

Nos quedamos quietos un momento. Tardé un poco para que mi respiración volviera a la normalidad.

— Lo siento… Debo ir a hablar con Tsunade — Dijo contra mi oído. Le miré mal cuando hizo ademán de apartarme, pero se lo permití.

— ¿No se supone que te iba a mandar un mensaje?

— Eso es para la prueba, pero me citó para discutir lo de los paquetes de medicamentos… Otra vez.

Se calzó sus zapatos y acomodó de nuevo su camisa. Se levantó apenas se vio libre de mi agarre, cuando me resigné y solté su mano.

— ¿Tardarás mucho en volver? — La sensación en mi pecho podía compararse con un globo desinflándose lentamente.

— No lo sé, sabes que esa mujer está loca — Se dirigió a la silla donde había dejado su chaqueta y se la colocó. El edificio estaba casi aislado del ambiente externo, pero el cuello de la prenda tapaba el aparato que le colocó Hinata.

Luego se acercó de nuevo a mí y depositó un corto beso en mi mejilla. Ni tiempo me dio para alejarme.

— Volveré en un rato, ¿de acuerdo? — No esperó a que contestara, me dirigió una sonrisa torcida antes de caminar con prisa hasta la puerta. La cerró tras de sí y dio unos cuantos pasos antes de comenzar a correr, luego no pude escuchar más.

Hacía rato que la habitación se había sumido en una leve penumbra. Era debido a los nubarrones que se acumulaban en el cielo justo sobre nuestras cabezas. Apenas el sonido de sus pasos desapareció, le sustituyó el leve chapoteo de las primeras gotas al impactar el pavimento.

No me moví para cerrar la ventana, porque el sonido de la lluvia tranquilizaba bastante el golpeteo de mi corazón.

Ese golpe duro e incesante, la intriga que gritaba en mi oído que los ojos de Naruto tenían más miedo del que jamás le vi antes. Pero en vez de venir hacia mí, se había escurrido entre mis brazos, tal vez para no regresar.

OoOoOoO

La tercera vez que nos encontramos, me acorraló en el muro de las élites. De mi lado izquierdo había un alto edificio de departamentos caros y del otro un centro comercial. Nos encontrábamos en un callejón entre ambas construcciones y yo no terminaba de creer cómo había terminado ahí.

Nuestra persecución empezó cerca de la entrada a ese distrito, donde no hay edificios que obstaculicen el paso a las inmensas puertas dobles. Lo que pase del lado del Distrito de Defensa no le importa a nadie, al menos que intentes pasar al lado Élite sin autorización.

Hice que nos desviáramos con la intención de perderlo entre los edificios, pero al final doblé en una esquina equivocada y allí estaba, a unos metros de un enorme muro y del otro lado un policía con un arma cargada.

Cada vez que tenía ese tipo de encuentros con la ley, evitaba lo más posible una pelea física. Y es que si bien tenía rapidez y técnica, recibir un disparo por error era prácticamente una condena. Sin forma de tratarme la herida, los días estaban contados.

Parece que nunca te cansas de jugar — Murmuró el rubio policía acercándose con el arma en alto. Le miré fijamente un momento antes de forzar una carcajada.

¡Podría hacer esto todo el día! ¡No tienes idea de lo divertido que es!

¡Eres un completo sinvergüenza!

¿De qué tipo es esa arma? ¿Es de las que paralizan o las que tienen balas? — Pregunté con media sonrisa y cruzando los brazos. Me miró sin comprender.

¿Cómo es que tienes el descaro de preguntar eso?

Curiosidad, eso es todo.

Deberías estar preguntándome por tus derechos en vez de perder el tiempo.

Uno frente al otro, dejamos que el sonido de la ciudad nos rodeara mientras nos quedábamos inmóviles. Sabía que las probabilidades de salir bien parado de la situación eran bajas, porque él y yo ya nos habíamos encontrado antes y no tardarían en llegar sus refuerzos. Había encontrado una manera para esquivarlo de nuevo, pero no podía garantizar que funcionara.

¿Mis derechos? ¿Acaso conservo alguno? Qué extraño suena eso.

Puedes decir lo que quieras, Uchiha, pero mientras más tardes en colocar tus manos tras la cabeza, menos podré decir en la corte a tu favor.

¿La corte? ¿Realmente estaba hablando de un juicio? Era una lástima que no estuviera dispuesto a vivir algo como eso.

Como digas entonces — Alcé mis manos con lentitud hacia los lados de mi cabeza, pero antes de que él se moviera, me giré y comencé a correr hacia el muro.

¡Ni se te ocurra escalar! — Pronto sentí sus pasos tras de mí y las balas erradas que se perdían a mi alrededor. El sonido atronador de estas golpeaba mis oídos con fuerza, pero ni sentirlas rozándome era suficiente para detenerme en ese momento.

Tomé impulso y salté hacia el muro, pero llevaba apenas unos metros cuando me impulsé hacia atrás, con tan buena suerte que quedé justo tras él, que me había perseguido.

Voltee unos segundos atrás y le encontré con la boca abierta por la sorpresa. Sonreí de satisfacción cuando comencé a correr, pero apenas a unos metros escuché el sonido de su arma al cargarse.

No era invencible y mis piernas lo supieron con el impacto. ¿Sabría él que me sería imposible zigzaguear si empezaba a dispararme? Cinco segundos completos a su disposición, antes de doblar la cuadra y poder alejarme de su alcance.

No recuerdo ocasión en que se me acelerara el corazón de esa manera. Mi espalda totalmente descubierta, sin poder cambiar de dirección y él sin moverse para apuntar mejor. Solo esperaba el sonido que me condenaba, la bala atravesando algún órgano lo suficientemente importante como para frenar mi carrera. Tanto me di por perdido que dejé de contener mi respiración y mis jadeos rebotaron en las paredes.

Pero los cinco segundos pasaron y ninguna bala atravesó mi cuerpo. Solo cuando doblé la esquina pareció reaccionar. Dos balas, acompañadas de mi nombre en forma de grito, se impactaron con la construcción justo después de que pasara. Podía jurar que el calor de una de ellas rozó la parte trasera de mi rodilla, pero no iba a detenerme para comprobar.

Y una vez más, fui libre, y en esa ocasión el fin estuvo tan cerca que tuve que detenerme unas cuadras después para recuperar el aliento. Aun cuando regresé a mi escondite al lado de Itachi, no terminaba de entender cómo es que él había dejado pasar la oportunidad de capturarme. Que le dijera idiota y que realmente lo creyera eran dos cosas distintas.

Cuando volví el rostro hacia él aquella última vez, pude jurar que en su mirada había algo más que sorpresa.

Nunca supe qué.

OoOoOoO

Naruto no volvió esa tarde.

Ya entrada la noche y vencido por el cansancio y el ocio, me quedé dormido. Tiempo después sentí el peso de su cuerpo del otro lado de la cama. Murmuró un "buenas noches" antes de apagar la luz y debí hacer un esfuerzo para que no me dominaran las ganas de rodear sus costados y atraerlo hacia mí.

La inquietud que sentí desde el momento en que se apartó de mí no se había ido. Contemplé su espalda desnuda por un largo tiempo, imaginando que tocaba sus cabellos, que mis dedos se crispaban contra sus hebras. Pero no me atreví a tocarlo; no por cobardía, sino porque algo no estaba bien.

El día nos saludó con el sonido de la alarma sobre la cama, a las ocho de la mañana. Nos arreglamos y desayunamos con relativa tranquilidad. Naruto evitaba lo más posible mi mirada aunque estaba tan hablador como siempre.

La carta se la había dado Tsunade en persona el día anterior y solicitaba la presencia de ambos en la sala de prueba, aunque en la misma nota aseguraba que no participaría en el experimento.

— ¿Seré observador entonces? Parece que Tsunade hablaba enserio cuando me dijo que no era necesario en el segundo experimento — Lo dije a propósito, porque Tsunade nunca me explicó la verdadera razón y Naruto jamás me dijo de qué había hablado con ella, que había hecho una demanda y abusado de su poder legal sobre mí.

Quería darle tiempo para que me lo dijera, pero parecía no tener prisa. Omitía de nuestra conversación todo tema que incluyera una mínima mención de Tsunade e incluso el distrito donde nos encontrábamos.

Para cuando terminamos y nos dirigimos a la sala de prueba, se le veía tenso. Dejó de manejar la conversación a la mitad del camino y sus puños se apretaron a sus lados. El trayecto no duró lo suficiente para decirle que todo estaba bien, que estaría con él.

— Buenos días, chicos — Dijo Sakura cuando entramos al lugar: una enorme habitación circular como cortada por un lado para una cabina. En medio de la sala había una camilla con muchos instrumentos extraños alrededor; la luz del techo le daba directamente.

Naruto le respondió con la efusividad de siempre, yo me limité a un gesto con la cabeza. La conocía lo suficiente para notar sus nervios a pesar de la sonrisa deslumbrante: a ninguno de los dos nos agradaba lo que estaba a punto de pasar.

La prueba consistía en administrar a Naruto una dosis pequeña del alucinógeno extraído. No debía tener más efecto que un atisbo de tristeza y si acaso un poco de mareo, pero eso bastaba para medir lo que querían según las palabras de la propia Sakura.

— Tsunade me ha autorizado para que Sasuke te haga compañía durante el experimento, por eso lo mandé llamar — Dijo a la vez que preparaba la jeringa con la sustancia —. El alucinógeno no te causará casi ningún efecto, pero si estás solo es más probable que entres en pánico y lo que se requiere es que estés tranquilo.

Terminó de extraer el líquido a la jeringuilla y le colocó su tapa a la aguja.

— Vamos a instalarte en la cama y te taparemos los ojos, para no condicionar el efecto a las luces.

Nos dirigimos al centro de la sala y la pelirrosa colocó a Naruto sobre la camilla. Él me dirigió una última mirada antes de que sus ojos fueran cubiertos por una tela gruesa de color negro. Para mi sorpresa, sus brazos también fueron asegurados a los lados, pero decidí no comentar nada.

Vi desde una distancia prudente todos los artefactos que le colocó. Algunos ya los conocía de mis tiempos en el laboratorio y otros, como los chupones extraños que se pegaron en su cabeza, eran completamente nuevos.

— Voy a preguntarte cosas con frecuencia, Naruto, tanto para evaluar tu velocidad de respuesta como para saber qué efectos tiene en ti

— De acuerdo, estoy listo.

Antes de colocarle la inyección, Sakura me apartó un poco y me extendió un pequeño aparato para el oído.

— A través de este te avisaré si dices algo que consiga estresarlo, entonces deberás cambiar el tema rápidamente.

Tomé el aparato y asentí, luego ella puso su mano sobre mi hombro.

— Él estará bien; claro que no será una experiencia grata, pero no es nada comparado a lo que tienen que sufrir los híbridos secuestrados.

— Eso no ayuda mucho a que me sienta más tranquilo, Sakura.

— Solo quiero que te mantengas sereno, ¿de acuerdo? Si él ve que estás bien no tiene por qué alterarse.

— ¿Por qué no hay nadie más aquí? Entiendo que Tsunade no viniera, pero creí que habría más gente vigilándonos.

— Naruto fue a hablar con ella ayer en la tarde para discutir de las condiciones en que se llevaría a cabo. Dijo que quería la menos cantidad de gente posible observando. Ella confía en mí y sabe que tiene a la Élite sobre ella gracias a Naruto — Arrugó el ceño ante esa afirmación —. Por eso incluso disminuyó la dosis, apenas lo suficiente para sacar la estadística.

¿Ayer… En la tarde?

Naruto tarareaba algo recostado en la camilla. Con un último gesto me aparté de Sakura y coloqué el aparato en mi oído izquierdo. El sonido sordo de una puerta me dijo que ella ya estaba dentro de la cabina.

Voy a inyectar ya la sustancia, Naruto. Sentirás un ligero picor en el brazo izquierdo, pero pronto desaparecerá — Dijo la pelirrosa a través del altavoz.

Vi la sustancia blancuzca y ligeramente brillante entrar a su cuerpo por una pequeña intravenosa. Se estremeció y murmuró quedamente que el líquido estaba muy frío. Una arruga en su ceño, una de sus manos en puños. Pero finalmente, suspiró para relajarse y fue entonces cuando me senté en un pequeño banco al lado de la camilla.

— Hm, ¿quién diría que terminaría arrullando al policía al que le tiraba mierda todos los días? — Pregunté divertido.

— Cuidado con esa boca, Uchiha, recuerda que todo lo que digas puede ser usado en tu contra — Contestó con una corta risa.

Asiente una vez si me escuchas, Sasuke — Volteé hacia la ventana de la cabina y asentí suavemente, luego volví mi vista a Naruto.

— Un discurso bastante oxidado, está en cada artículo policíaco que hay en tu oficina.

— Te faltaron los registros más viejos. Todavía tienen la frase "Manos arriba" mientras les apuntan con una pistola.

— Bueno, es lo convencional.

— No lo es, los delincuentes ya no tienen respeto — Su sonrisa se ensanchó —. Saltan a los rieles de los trenes, corren hacia los muros…

Dejé salir una corta risa debido al recuerdo.

— El mundo de hoy tiene muchos retos para la justicia.

— Sin duda alguna, pero sé que vamos camino a un futuro mejor.

— ¿Y eso lo dices porque…?

— Soy un policía sensacional — Se rió brevemente antes de que le diera un golpe en el hombro —. ¡Auch!

— En ese caso, soy también un delincuente sensacional.

— No querrás decir eso frente a Shikamaru.

— Probablemente es muy perezoso para levantarse y ponerme las esposas.

— Menma le golpeó una vez debido a eso, fue bastante divertido.

Desvía la conversación, Sasuke — Dijo Sakura en mi oído — Su presión está subiendo.

— Yo también le golpearía si pudiera. Tardaría años en hacer el papeleo necesario para que me arresten.

Una carcajada inundó la habitación y me sentí aliviado. Sakura alzó su pulgar para indicarme que las cosas habían vuelto a su sitio.

— Espero esta conversación no se grabe porque nos ahorcará — Dijo una vez estuvo tranquilo de nuevo.

— Quiero ver que lo intente. Sé dónde esconde su café especial y puedo usarlo en su contra.

— No te conocía esos trucos, Sasuke, ¿cómo te enteraste?

— ¿No has estado como mil veces en su oficina? El aroma del café llega hasta las sillas frente a su escritorio.

— ¡Es un maldito bastardo! ¿Sabes cuánto tiempo he querido probar esa marca? La última vez que intenté pedirle, me mandó para vigilar hasta el otro lado del distrito.

— Tiene sus maneras de evadir grandes problemas.

— ¿Ah? ¿Qué insinuas?

— Nada, nada…

Ahora fui yo quien recibió un buen golpe en mi hombro. Ahogué un gruñido de molestia.

— ¡Lo siento! ¡¿Te lastimé?!

Los niveles subieron de nuevo, Sasuke.

— Estoy bien, golpeaste donde se debía. Aunque sigues siendo un idiota.

— Cuando volvamos al distrito haré que duermas en el sofá.

— Vaya, el cómodo sofá, mejor que el suelo de la alcantarilla… Supongo que puedo acostumbrarme a ello.

Sasuke…

De pronto Naruto se quedó callado, pero sus manos tamborileaban a los lados de la cama. Como Sakura no dijo nada más, no volví a hablar.

Sus labios se fruncieron hasta formar un pequeño mohín, aunque después su sonrisa volviera y fuera tan grande que desconcertaba.

— Podríamos tener una casa, ¿sabes? No estoy nadando en billetes, pero tengo suficiente para una.

— ¿De qué estás hablando?

— Podríamos dejar ese departamento y adquirir un pequeño lugar lejos de todo ese alboroto del centro. Que tenga patio, ¿sabes? Siempre quise tener un perro y los refugios ya no pueden con ellos.

De nuevo, esa extraña sensación que me abrumó la primera vez que me llevó a su nuevo departamento. Lo cierto era que aunque sabía que no era mi propiedad, estar con él me hacía sentir como en casa.

Respiré profundamente, porque sabía que no era momento de hablar de esas cosas. Nuestra charla debía ser ligera y divertida, lo suficiente para que olvidara por un momento todos los problemas que le abrumaban.

Me aclaré la garganta.

— Un perro no suena muy bien para mí, ¿sabes? Todos los callejeros me ladraban cuando pasaba cerca de ellos.

Sasuke — Sakura se hizo escuchar —. ¿Estás tocando a Naruto? ¿Le estás tomando la mano?

Negué con la cabeza. Me encogí de hombros a la vez que volteaba hacia la cabina.

Sus niveles subieron repentinamente, no sé qué pasa.

— ¿Sabes? Uno de esos perros me mordió una vez y durante dos semanas no pude sentarme bien. Imaginarás donde encajó sus dientes — Continué hablando a pesar de que ya escuchaba los sonidos de alarma a través de la bocina.

Pasó un rato, pero Naruto no me contestó.

Háblale, Sasuke.

— Hey, no me digas que te quedaste dormido.

No hubo respuesta. Sus manos habían dejado de tamborilear y sus hombros se habían tensado. Poco después, sus labios se apretaron en una fina línea.

— ¿Naruto?

— N-no… — Su voz se escuchó como un aullido lastimero.

— Hey, Naruto, no me ignores así.

Muévelo, Sasuke, tal vez está entrando en un sueño inducido por la sustancia.

— Dijiste que no le haría nada…

Sí, lo sé. Debo informar a Tsunade sobre esto.

— ¿Y de mientras qué vamos a …?

— No, basta ya… — Había tocado el hombro de Naruto, pero su reacción no parecía deberse a ello.

— Sakura…

Conserva la calma, Sasuke, tal vez es solo algo temporal.

Pero entonces su respiración se tornó irregular, sus manos se aferraron con fuerza a la camilla y distinguí pequeñas gotas de sudor en su cuello.

— Detente… — Su voz era un doloroso quejido. La impotencia me llenó el pecho y me decidí por zarandearlo.

— ¡Naruto, reacciona! — La pequeña alarma en la cabina perforaba mis oídos.

— ¡Déjalo en paz! — Su grito me dejó helado. Sus manos intentaron apartarme — ¡Por lo que más quieras, déjalo ya!

Sasuke, tienes que salir de ahí.

— Hey, Naruto, soy yo.

— ¡¿Por qué haces esto?! ¡¿Por qué no me dejas tranquilo?!

¡Seguridad! ¡Por favor despejen la sala de control!

Me esforcé por no gritarle improperios a la pelirrosa y aferré los hombros de Naruto con fuerza. Comenzaba a retorcerse, como escapando de algo invisible que le escocía la piel. Sus dientes empezaron a castañear y creí distinguir la mancha característica de las lágrimas sobre la tela.

Y de pronto, gritó tan fuerte que me sorprendió que mis oídos no sangraran.

— ¡Basta! ¡Por favor! ¡Déjanos tranquilos!

No pude sostenerle más. Su cuerpo se golpeaba contra el colchón compulsivamente.

— ¡Mátame a mí! ¡Hazlo ahora!

— ¡Sasuke, tienes que salir ahora! — Sakura había salido de la cabina con una jeringa en la mano. Casi al mismo tiempo, dos guardias fornidos abrieron la puerta y detrás venía también un equipo de enfermeros.

Todos se quedaron de piedra con los gritos de Naruto.

— ¡Naruto, escúchame por favor! — Fue mi último intento. Quise tomar su rostro entre mis manos, pero se movía demasiado. La saliva escurría por su boca entreabierta, toda la tela sobre sus ojos había adquirido un tono más oscuro.

— ¡Sasuke, vete ya! — Sakura me impacientaba. Estuve a punto de gritarle cuando uno de los guardias me tomó por los hombros.

— ¡No sirvo de nada allí afuera!

— ¡No lo entiendes, Sasuke! ¡Tú…! — Pero se vio interrumpida por un nuevo grito, uno que hizo que mi interior pareciera desmoronarse.

— ¡Por favor, deja a Sasuke! ¡Te lo suplico!

Y entendí que si estaba así era por mi causa.

Dejé de resistir el agarre.

La inyección de Sakura entró por la misma intravenosa que el alucinógeno. Las muñecas de Naruto estaban tan rojas por el agarre de la cama que temí que pronto empezaran a sangrar. Sus gritos aumentaban por momentos, perforaron mis oídos hasta que la puerta se cerró frente a mí.

Pero no había manera de alejarme de eso. Ni el grueso de las paredes podía detener su voz, que se colaba por los resquicios de la puerta y rebotaba contra la pared de enfrente.

Muchos gritos, profundos y desesperados, llamándome una y otra vez como si dentro de su mente hubiera muerto de mil maneras distintas.

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Continuará.

Hola a todos, un gusto que hayan llegado hasta esta parte de la historia.

Debo decirles algo: desde que volví a actualizar (hace ya unos días) no he recibido ningún review en ninguna de las plataformas en que subo este fic. Realmente, no escribo por popularidad, pero muchas veces los rw ayudan a saber cómo va el rumbo de tu historia y si los lectores lo están disfrutando. Si tienen dudas o comentarios, no duden mucho, por favor.

También aprovecho para hacerles una cordial invitación a un grupo SNS en Facebook que hice con mis antiguas amiguitas de rol: groups/1653659071582527/

También estreno pairing de SnK. Si alguien gusta del Jearmin (Jean/Armin) sea bienvenido: groups/556068207930323/?fref=ts