Hola!
Bueno ya estoy aquí! Atando cabos... ^^
Ahora podeís envidiar a Casey87carter, porque también está haciendo labor de Beta en esta historia... jejejeje, bueno no la envidies, dadle las gracias porque me quedé "bloqueada" y me ha "desbloqueado" xD
Espero que quedeís esteis satisfechos cuando termineis de leer esto ;P
Sin más... Gracias por leer!
Capítulo 21
*Seattle Actualidad*
BPOV
Hace un mes que estuve en Chicago.
He hablado con Edward al menos una vez a la semana desde entonces. Normalmente hablamos los viernes y siempre llama él y lo hace más o menos a la misma hora. Hay días que espero con ansias que llamé... otros no.
También nos mandamos mails, estos son más comunes y meramente formales.
Aún no duermo bien. Y ese es el motivo básicamente. Día que hablo con él o que me escribe, día que duermo mal.
Me dispuse a sacar mi almuerzo para irme con Angela y Charlotte al comedor común de la oficina, cuando mi móvil vibró a mi lado... Edward.
Que raro... tan pronto. Mire a mis compañeras indicándoles que esperarán un momento.
-¿Hola? - mi voz sonó mucho más desconcertada de lo que pretendía.
-Hey... ¿puedes hablar ahora?
-Sí... claro.
-Esta noche no voy a poder llamar y no quería que pensaras... que bueno... ya sabes.
-Vale. Tampoco hace falta que llames todos los viernes, Edward.
Suspiró.
-Me estoy pasando, ¿no? Lo siento... es que no quiero que pienses...
-Ya sé que... bueno me ha quedado claro que...
-¿Te estoy agobiando?
-¡No! - vale eso ha sonado más ansioso de lo que pretendía. Edward se rió. Noté como me ruborizaba.
Me aclaré la garganta. Y giré mi silla dando la espalda a Angela y Charlotte que me miraban con cierto interés.
-Quizás... - se aclaró la garganta. ¿Edward, nervioso? ¡Vaya! Esto es nuevo. - Tengo que ir a Portland la semana que viene a visitar un cliente, quizás... bueno tenía pensado subir a Seattle en el camino de vuelta...
-Oh...
-¿Bella? - Angela se asomó por el lateral de mi visión periférica. - ¿Vienes? ¿Te esperamos?
-Lo siento, estabas ocupada, ¿que hora es? Siempre me olvido de la diferencia horaria. Bueno mañana podemos hablar o más tarde... no sé cuando podré pero... - Edward hablaba frenéticamente, pude oír que movía papeles. Miré a Angela de reojo y le hice una señal con la mano indicándole que fueran sin mí.
-¿Seguro? - Asentí. Edward seguía hablando para sí cuando Charlotte también se acercó y vocalizó ¿Quien es? - No sé. - susurró Angela. Volví a indicarles que se marcharan sin mí.
-¿Es un chico? - susurró Charlotte. Puse lo ojos en blanco - ¡Es un chico! - Charlotte se giró hacia Angela - Te lo dije o no te lo dije...
Las dos chicas se pusieron a discutir quien de las dos le dijo a quien sobre que se me notaba que tenía algo con un supuesto chico. Las miraba totalmente asombrada. Habían notado algo distinto en mí últimamente como estaban diciendo.
-¿Bella, sigues ahí?
-Sí, Edward, espera un segundo - susurré, pero Angela se giró con cara de asombro hacía mí. - Id sin mí ¿vale? - Lentamente las dos salieron del despacho y pude destapar el auricular. - Perdona, me decías...
-Sí, bueno, pensaba... lo de Portland, pasarme por Seattle a la vuelta a ver a mis padres, mi madre ya empieza... - se aclaró la garganta -bueno ya conoces a mi madre... quizás podríamos vernos... ¿cenar?... o algo.
-¿Cenar? - Seguro que Alice estará encantada de organizar una cena en un restaurante lleno de glamour - Seguro que a tu hermana le encanta la idea. - Edward se aclaró la garganta de nuevo.
-Bueno, me refiero a ir tú y yo... a cenar...
¿En plan cita?
Las dudas se empezaron a apoderar de mí.
-Edward, no sé... ´
-Es muy precipitado, ¿no?
-Mmmm... Preferiría... que al menos fuese alguien más... ¿vale?
-Claro.
Realmente esto es raro, creo que es la primera vez que nos sentamos los 6 juntos a cenar. Cuando Edward y yo salíamos, él, Jasper, Alice y yo fuimos a cenar alguna vez juntos, pero en plan pizza o hamburguesa y después al cine o cosas por el estilo.
Después realmente nunca ha habido oportunidades, salvo las cenas en casa de sus padres. Y aun así, era raro que estuviéramos todos.
Pero sólo los 6... nunca.
En lugar de ir a un restaurante al final hemos quedado para cenar en casa de Alice y Jasper, ya que Alice tenía pendiente la gran cena de "inauguración" de su piso.
Tras un ligero aperitivo nos sentamos a la mesa y después de 10 minutos la conversación sobre las nuevas colecciones de bolsos de diseño ha perdido total interés para mí, hace unos meses hubiese hecho un esfuerzo, pero en estos momentos no tengo ni ganas ni interés alguno. Incluso Alice y Rose saben que a mí lo de la moda no me va, pero insisten.
Alice dice que algún día apreciaré todo lo que me cuentan sobre ropa y complementos, yo, sinceramente, no veo necesario saber diferenciar un bolso de Gucci con uno de imitación, así que me limito a juguetear con la ensalada, escuchando la conversación de los chicos a ver si es algo más interesante.
Emmett y Edward parecen estar intentando explicarle a Jasper, que parece genuinamente interesado, estrategias de marketing y venta. Es interesante, pero después de un rato ya no me entero de nada.
Me moví incomoda en mi silla. Miré fijamente mi vaso de agua y después la copa de vino de Edward que estaba justo detrás.
Alice le estaba diciendo a Rose algo sobre el uso de materiales de distintos colores y Rose estaba totalmente en contra, mientras Emmett resaltaba estrategias de mercado, Edward y Jasper le escuchaban.
Supongo que ser editora y pasarme el día leyendo y corrigiendo artículos en una revista de temática cultural no es en absoluto interesante. Solo hablo de trabajo con Emmett y siempre ha sido por artículos en relación a su empresa.
¿Por qué no estoy tomando vino? Todos están bebiendo vino menos yo...
Yo y mis obsesiones...
Alice + Alcohol + Bella es una combinación explosiva y si le sumas a Edward...
Imágenes mentales vagan por mi mente y me sorprende a mí misma que en lugar de aborrecerlas, como he hecho últimamente, mi cuerpo reacciona a ellas. A Edward. Le observó durante unos segundos.
Sonríe a algo que dice Emmett, esta ahora en silencio, atento a la explicación de su hermano.
Esta cansado. Lo veo en su cara.
Realmente es comprensible el revuelo que Edward causaba en el instituto. Fácilmente podría ser modelo. Me recreo siguiendo sus movimientos, más tiempo del que debería.
Alice, interrumpe mi ensoñación al intentar reintroducirme en la conversación. No tengo ni idea de lo que me ha preguntado así que simplemente me encojo de hombros y ella vuelve a dirigirse a Rose. Diciendo un "¿Ves, como tengo razón?"
Tardé tres segundos en decidirlo, extendí el brazo y cogí la copa de Edward, saboreando el vino tinto. Prefiero el blanco, pero he de reconocer que esta exquisito. Cuando devuelvo la copa a su lugar la única persona que se ha dado cuenta es Edward, me mira y sonríe inclinándose un poco hacia delante.
-¿Todo bien?
-Si claro - Sonreí levemente.
Edward me estudia detenidamente unos segundos, se dispone a decir algo cuando Emmett le interrumpe. Me hace un gesto con la mano y escucha a su hermano. Después dice que no a Emmett, que se encoge de hombros y vuelve a decirle algo a Jasper.
-Bella, - dijo inclinándose hacia mí de nuevo, yo imito su movimiento - apenas estas comiendo...
-Es qué... - vuelvo a apoyar la espalda y levantó un ceja mirándole con asombro. - ¿en serio? - susurro. No pienso hablar de lo poco que estoy comiendo, durmiendo... ni nada de eso, con él, aquí y ahora.
El vocaliza un "perdón" al notar me estaba poniendo tensa.
Sonreí y volví a inclinarme hacia él.
-Estoy un poco... - miré a Alice y Rose, que seguían enzarzadas en su discusión sobre moda, de reojo. Puse los ojos en blanco...
-Ya, lo sé... - los dos nos reímos por lo bajo.
Una vez terminada la cena. Las chicas nos retiramos a la cocina según Alice, a cotillear. Y cuando Rose fue al baño un momento, Alice atacó.
-¿Estabais haciendo manitas por debajo de la mesa mi hermano y tú, o qué? - dijo Alice entusiasmada.
-¿Qué?
-Has pasado de nosotras toda la cena.
-No he hecho manitas con nadie debajo de la mesa. Y vosotras habéis pasado de mí durante la cena.
-No es cierto, te hemos intentado incluir en la conversación varias veces... pero estabas muy distraída. Sobre todo cuando Edward ha empezado a pasar de la conversación que tenía con Emmett y Jasper.
-Solo hablábamos.
-¡Pero si no hablabais casi! Os habéis echado miraditas...
-Alice... no te alteres, ¿vale?
La cafetera empezó a sonar. Y me dispuse a preparar las tazas y el café, salvada de Alice por la campana y por Rose, que volvió justo en ese momento... o eso creía yo.
-Tengo una duda - empezó Rose mirándome detenidamente - y lo siento si estoy metiendo la pata, pero ¿no dijo Edward que no quería volver a saber nada de ti?
-Bueno...
-Obviamente ha cambiado de opinión - dijo Alice guiñándome un ojo.
-Bueno, eso me ha quedado claro.
-¿Ves? ¿Ves? - dice Alice - Rose también se ha dado cuenta.
-¿Me he dado cuenta de qué? ¿De qué le mira como si fuera una quinceañera cegada por un universitario?
-Estaban haciendo manitas debajo de la mesa.
-¡Alice!
-Por favor... Si Edward hubiese tenido esa intención no hubiésemos organizado una cena colectiva - contesté.
-La idea de la cena colectiva fue mía - protestó Alice. Me eché a reír.
-¿Qué es tan gracioso? - preguntaron las dos.
-Fue Edward quien te dijo que podía quedar a cenar hoy con nosotros.
Alice me echó una mirada calculadora.
-Si, pero él dijo que si quería ir a cenar contigo y con él... no con todos.
-¿Como sabes que Edward hablo con Alice?
-Porque primero habló con ella.
-Has arreglado las cosas con él y no me lo cuentas.
-Arreglar no es exactamente... estamos... estamos...
-Están trabajando en ello - me interrumpió Alice.
-¿Trabajando en ello?
-Alice, si no te importa, yo me se explicar bien sola.
Alice sonrió mientras sacaba una tarta de la nevera.
-Hemos... mmm... hecho las paces.
-¿Las paces?
-Sí.
-¿Otra vez?
-Sí.
-¿Con Edward?
-Sí, con Edward.
-¿Estás loca?
-No.
-Rose... - empezó Alice.
-Ni Rose, ni leches... Bella, ¿cuantas veces más vas a dejar que te haga daño?
-Rose, mi hermano ha cambiado.
Rose empezó a reírse.
En la lejanía se oyó decir a Emmett algo así como que dejáramos de tomar chupitos sin ellos y volviéramos a la mesa.
Alice puso los ojos en blanco mientras desmoldaba la tarta de queso que había hecho.
-Rose, no tiene gracia - dije yo totalmente seria.
-Bella, las personas, en especial los hombres como Edward, no cambian de un día para otro.
-Es que no es de un día para otro.
Y con eso di por terminada la conversación, cogiendo la bandeja con el café y las tazas bruscamente.
Dejé la bandeja sobre la mesa con un golpe seco y empecé a servir el café. Sabía que los tres se habían dado cuenta de que estaba enfadada. Por el rabillo del ojo podía verles observándome con cautela e intercambiando miradas.
-¿Todo bien? - preguntó Jasper tímidamente mientras yo le pasaba la taza de café.
-Claro.
Emmett estaba mirando hacía la cocina mientras cogía la taza y Edward no dejó de mirarme mientras le daba la suya.
Cuando me senté, los tres me seguían mirando.
-¿No vienen? - preguntó Emmett. Yo me encogí de hombros.
Aunque no se las entendía se oía que estaban discutiendo.
-¿Qué ha pasado? - insistió Emmett. De reojo vi como Jasper le daba un codazo a Emmett para que se callara.
Yo miré a Edward fijamente, él me sostuvo la mirada, pero sus ojos también preguntaban.
-Pasa... - empecé - que tu mujer y yo no estamos de acuerdo en algunas cosas.
Emmett se echó a reír.
-¿Y que hay de nuevo en eso? - preguntó él, medio resoplando medio riendo, volví a encogerme de hombros.
En ese momento Alice y Rose, volvieron a entrar en el salón.
Rose se sentó en su sitio y Alice empezó a repartir la tarta.
La tensión entre nosotras tres era palpable.
Pero Emmett enseguida empezó a decir lo increíblemente deliciosa que estaba la tarta y la tensión se disipó... al menos un poco.
Después de acabar la cena nos sentamos en los sofás. Edward se sentó a mi lado.
En un punto de la conversación, Jasper mencionó algo de un cuadro que les estaba haciendo a Rose y Emmett por encargo y se levantaron con él para ir a verlo. Alice desapareció con ellos poco después, sonriéndonos mientras se alejaba.
-¿Qué ha pasado?
-Rose no está de acuerdo con esto.
Edward alzó una ceja en señal de pregunta.
-Tu, yo... sea lo que sea lo que nos defina ahora - dije haciendo un círculo entre nosotros con la mano.
-Ya... bueno, Rose, nunca aprobó ni aprobará esto - me contestó imitando mi gesto.
Le sonreí.
-¿No te importa?
-¿A ti?
-Bueno es mi amiga y es la mujer de tu hermano.
Él se encogió de hombros.
-Nunca le guste a Rose.
-¿Por qué no?
Encogió los hombros de nuevo.
-¿Rose y tú...?
Edward negó ligeramente, después me sonrió mientras que acariciaba un mechón de pelo que caía por mi hombro.
-Me gusta cuando te dejas el pelo largo. - ¿cambiando de tema hábilmente, Edward?
-Me gusta largo - dije tajantemente mirándole fijamente a la cara mientras sus dedos acariciaban mi hombro y mi nuca. Me tensé sabiendo de sobra sus intenciones.
No puedo, aún no...
Sus ojos estaban ya fijos en mis labios.
-No me beses, por favor... - susurré.
-¿Por qué no? - Dijo mientras separaba su mano de mi cuerpo, la apoyo en el respaldo del sofá mientras se separaba un poco de mi cuerpo aclarando la garganta.
-Porque, lo estropearías... - noté como empezaba a alejarse de mi lado y rápidamente cogí la mano que descansaba sobre su regazo.
Observé como miraba nuestras manos unos segundos. Después llevó mi mano hacia su boca y la besó.
-Lo siento... Yo... - estudió mi expresión durante unos segundos. Después suspiró y desvió la mirada a la mesa de café que había frente a nosotros.
-¿Qué? - pregunté.
-No sé cuando voy a poder volver... Te he echado de menos. - seguía sin mirarme.
-Yo también te eche de menos, pero podemos hablar, como hasta ahora, y bueno no sé... quizás podamos intentar hablar más si quieres y...
-Ven conmigo unos días.
-¿¡Qué! ¡No!
-¿Dame un buen motivo por él que no puedas?
-Tengo que trabajar.
-Los dos sabemos que puedes hacer tu trabajo desde casa sin problemas.
-Edward, no fuerces las cosas.
-No fuerzo nada.
-¿Tú y yo en la misma casa? Yo creo que es forzar las cosas. – Se oían las voces que se acercaban por el pasillo e intente soltar nuestras manos, pero Edward las sujetó con fuerza. - Por favor... - supliqué.
Soltó mi mano y se separó de mí dejando espacio entre nosotros.
Para cuando el resto entró en el salón de nuevo era imposible pensar que habíamos estado tan cerca.
El resto de la velada continuó con tranquilidad. Aunque yo evite hablar con Rose, y ella conmigo.
Alice lo notó y consiguió casi sin esfuerzo dirigir las conversaciones para que Rose y yo no tuviéramos que enfrentarnos la una a la otra.
Cuando dimos la velada por terminada, y nos despedimos, finalmente, opte por irme con Edward. En situaciones normales Rose y Emmett me hubiesen acercado, pero aunque Emmett se ofreció, la cara de Rose me dijo que en estos momentos, ella y yo no debíamos subirnos en el mismo coche.
Así que aquí estaba, en el coche de alquiler de Edward, de camino a mi apartamento.
El coche olía a cuero nuevo y ambientador. Estoy segura que Edward lo odiaba.
Sonreí.
-¿Qué? – dijo él.
-Lo odias, este coche, estoy segura.
Edward se echó a reír.
-No te lo negaré.
Cuando llegamos a mi edificio, Edward aparcó delante y apagó el motor. Se aclaró la garganta.
-Hay…mmm… hay algo que quería decirte.
-Edward, en serio, creo que es mejor que dejemos lo de que yo vaya a pasar unos días a Chicago para más adelante…
-No es eso… me han hecho una oferta de empleo. – dijo mirándome fijamente a los ojos.
-¿¡Qué!
Me voy a esconder para que no me lincheís...
