Título: Love is lawless
Claim: Crow Hogan/Sherry LeBlanc
Notas: Post-series.
Rating: T
Género: Romance/Humor
Tabla de retos: Leyes de Murphy
Tema: El que duda, probablemente tiene razón.


Los ojos verdes de Sherry parecen atravesarlo como si fueran rayos x, están llenos de confusión, de furia e incluso puede ver miedo en ellos, pero sólo eso, sólo eso. No hay un brillo especial, ni calidez en sus pupilas como gemas. No significa nada, no ha significado nada para ella ese beso. Y Crow se siente incómodo al pensarlo también, no significa nada, pero le incomoda saberlo.

—Escucha, eso último no pasó, ¿de acuerdo? —el silencio había reinado entre ellos desde que se habían separado, demasiado confundidos como para hablar, pero cuando Sherry rompe el hechizo, su voz es decidida y fuerte.

—Claro que no, no ha pasado ni... ha sido especial ni nada —la voz de Crow vacila, pero debe de darle la razón, independientemente de lo que él haya sentido (¿sintió algo acaso, o sólo lo imaginó?), es Sherry quien tiene la última palabra—. ¿Me pasas las palomitas?

La rubia le echa una última mirada inquisitiva a Crow, como si no se creyera su reacción tan natural ante su negativa. Al parecer ella tampoco significa nada para él y Mizuguchi, junto con el resto del mundo, está loco. Bueno, al menos se ha quitado la duda de la cabeza, esa que se había sembrado en su mente desde el momento en el cual él la había salvado de las manos de Z-ONE, en un alarde de caballería que sólo esperaba de Yuusei.

—¿Todavía quieres ir a cenar? —el resto de la película había pasado en silencio entre ellos, por mucho que odiaran la trama y a los actores. Crow se desperezó al salir del cine y fue entonces cuando se lo preguntó, no muy seguro de querer escuchar la respuesta.

—Deberíamos de ir, así Mizuguchi no nos molesta más con el asunto y podemos volver a nuestras vidas —Sherry hace un vano intento de sonreír con sarcasmo, pero el gesto vacila en sus labios hasta morir—. Claro, eso si tú quieres.

—Tienes razón, demostrémosle a Mizuguchi que esto no sirve —al contrario que ella, Crow si logra poner un gesto de total naturalidad antes de dirigirse hacia la acera, donde una anticuada limusina les espera, cortesía del mayordomo—. Por cierto, la próxima vez que quieras tener una cita con alguien, quizás sería mejor llevar el D-Wheel, esto de aquí es muy estorboso.

La risa de la mujer rompe el aire como si fuera un balazo y asiente ante la petición, muy de acuerdo con ella.

Al parecer, las cosas entre ellos pueden volver a ser como antes, ¿verdad?