Hola gente!

lamento la demora, pero desafortunadamente, mi compu murio, R.I.P que en paz descanse.

Razon por la cual necesito salir a buscar otra... y no podré hacer eso hasta el jueves... con suerte... asique ya que voy a demorar tanto, decidi traerles de una vez el nuevo cap.

Espero y sea de su agrado :D


21. La pieza faltante

Solo había una palabra para describir toda esa semana…

Estresante…

Muy estresante…

No solo había estado atada de pies y manos en lo que refería a ayudar a Kid a buscar a Chrona, sino que tanto ella como Black Star habían tenido que prácticamente convertirse en las sombras de sus amos para protegerlos de los recientes ataques cada vez más fuertes. Ya había olvidado la última vez que cerró los ojos para dormir… era tan estresante y agobiante… Medusa realmente se estaba empeñando en impedirles que tuvieran un mínimo de tiempo para buscar a la pelirosa.

Aunque claro, como si no tuviera ya suficiente con todos esos demonios que llegaban para comerse a su amo, se le sumaba ahora la reciente obsesión de su mejor amigo por emparejarla con el humano. Se la pasaba metiéndole ideas en la cabeza, se aseguraba de dejarlos solos en lugares reducidos y oscuros la mayor parte del tiempo, divirtiéndose y disfrutando de las miradas asesinas que en él recaían por parte de la muchacha.

Resopló molesta al recordarlo, haciendo burbujitas producidas por la repentina liberación de oxigeno bajo el agua tibia de la tina de baño. Subió nuevamente a la superficie para recobrar aire y relajarse con el vapor que rodeaba el lugar, mezclado con algunas burbujas de jabón y el relajante olor de los aceites aromáticos.

Por lo menos aún podía relajarse con un delicioso y cálido baño estilo spa. Tan pronto su cuerpo entró en contacto con el agua caliente, sintió como cada músculo se destensaba. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que se internó en el baño, pero poco le importaba. Había estado esperando un merecido descanso desde hacía días.

Permaneció sumergida en el agua hasta que finalmente terminó por enfriarse y su piel por arrugarse. Cubrió su cuerpo con una toalla tan pronto salió de la tina, aunque le incomodó el hecho de descubrir que se había equivocado y había llevado una toalla mucho más pequeña, por lo que a penas y alcanzaba a cubrir lo necesario, sin mencionar lo ajustada que había quedado, haciéndola sentir como si la hubieran encerrado en una lata de sardinas.

Caminó incómoda hasta abrir la puerta y salir del baño, sintiendo el repentino cambio de temperaturas. El vapor aún le llegaba casi desvanecido a su espalda, entibiándola un poco, pero todo el resto estaba a merced del frío que la lluvia había traído consigo, enfriando el ambiente de la habitación.

Aquella sí sería una noche perfecta, de las que tanto le gustaban… recién salida de un tibio baño de espuma y dormir con lluvia de fondo. Y hubiera sido todo maravilloso si tan solo Soul no hubiera estado ahí, recostado en la enorme cama, usando sus brazos como almohada.

_¿Cuando llegaste? No te oí entrar_ dijo ella un poco extrañada.

_Hace quince minutos… pensé que nunca saldrías del baño, ya llevabas como tres horas ahí adentro… las mujeres sí que tardan en bañarse_ masculló aquello último por lo bajo, ganándose un Maka-chop a distancia.

_Pues cuanto lo lamento, caballero, pero lo que sucede es que las mujeres somos más aseadas que los hombres. Y ahora voy a cambiarme, asique largo_ le contestó de mal humor.

_¿Por qué? Es mi cuarto, no puedes seguir echándome cada vez que se te dé la gana_ protestó, y con toda la razón del mundo, ¡Ya estaba harto!.

_Porque si aprecias tu cara, vas a salir ahora_ respondió ella de forma sombría y aterradora, causándole escalofríos al humano _te lo repito, voy a cambiarme, fuera de aquí_

_Tsk_ masculló descontento y fastidiado, incorporándose lentamente en el colchón _¿Por qué? Antes no te importaba si te veía desnuda o no_ sabía que se estaba ganando una estancia en el cementerio a temprana edad si seguía provocándola de aquella forma, pero estaba cansado y estresado, y lo que menos quería era recibir órdenes de la que se supone era su… ¿Esclava?

Tuvo que controlarse para no estallar en una hemorragia nasal ante ese último pensamiento… de hecho, el tenerla allí, frente a él con aquella diminuta toalla que poco lugar le dejaba a la imaginación, no lo estaba ayudando mucho que digamos.

Adiós a toda la paz interna y relajación que había conseguido con el baño…

Sus mejillas se encendieron rápidamente con un potente sonrojo, a la vez que su ceño se fruncía a más no poder, delatando la ira inminente que pronto estallaría.

_ ¡Que te largues!_ gritó furiosa, antes de abrir la puerta y arrojarlo hacia afuera sin medir mucho su fuerza. Cerró con un sonoro portazo, para luego recargarse contra ella.

Sujetaba fuertemente una punta de la toalla, desquitándose con el indefenso trozo de tela. Sentía su corazón palpitar a velocidades que solo podrían compararse con un ataque masivo de brujas o algo peor. Sus mejillas le ardían por culpa del sonrojo, y su mente divagaba en un sinfín de pensamientos y suposiciones que no llegaban a ningún resultado concreto.

No lo entendía… lo que Soul había dicho era cierto… a ella antes no le hubiera importado desnudase frente a él, es más, lo hubiera hecho con gusto solo para torturarlo… pero ahora repentinamente, tenía que surgir ese sentimiento de vergüenza…

Llevó una de sus manos hacia su pecho, ya ahora un poco más relajada. Su corazón continuaba acelerado sin ningún motivo aparente… aunque si se ponía a pensarlo, una ligera idea se le venía a la mente… todo lo que la había estado molestando durante la semana, esos cursis y tontos pensamientos acerca de su relación con el humano…

_Estúpido Black Star_ siseó molesta. De no ser por él y sus extrañas suposiciones e ideas, no estaría así de confundida.


Lo primero que pudo percibir, fue el canto alegre de los pájaros que habitaban en los árboles del gran jardín. Frunció un poco su seño y apretó ligeramente sus parpados en señal de molestia cuando intentó abrirlos y se vio enceguecida por los potentes rayos del sol. Optó por cubrir sus ojos ligeramente con un brazo que les proporcionaba algo de sombra, para posteriormente incorporarse.

Talló sus ojos con grácil movimiento mientras que estos se acostumbraban a la brillante luz que se colaba por la cortina.

Una vez hubo decidido levantarse e intentó moverse, descubrió que había algo bastante pesado, dificultando sus movimientos. Volteó confundida, solo para encontrarse con Black Star rodeando su cintura con sus fuertes brazos, aún a pesar de estar sumido en un profundo sueño. Era una de las pocas y extrañas ocasiones en las que tenia oportunidad de ver su rostro completamente relajado.

La sangre disparada velozmente por los acelerados latidos de su corazón, no tardó en alcanzar sus mejillas para colorearlas con un fuerte carmín.

¿Se había quedado allí abrazándola toda la noche?... Debía de sentirse algo incómodo en esa posición. Sus rodillas y gran parte de su cuerpo se encontraban en el piso, mientras que la parte superior yacía sobre el lecho, reposando su cabeza sobre sus caderas.

Era la primera vez desde ese entonces que había tanta cercanía entre sus cuerpos… aunque bueno… eso en parte se debía a que cada vez que intentaban acercarse un poco más de lo debido, aparecía su hermano de la nada, obligando al demonio a desaparecerse para no ser descubierto. Pero sin duda, lo más inquietante, eran las miradas calculadoras y suspicaces que Masamune le enviaba después de inspeccionar rápidamente el lugar con la vista. Sabía que sospechaba algo, y eso, sin duda, representaba un peligro mucho mayor que cualquier demonio que quisiera tenderles una emboscada.

Salió abruptamente de sus divagaciones mentales tan pronto lo sintió removerse un tanto incómodo, haciéndole cosquillas con su respiración que le daba directo sobre la piel descubierta entre la fresca blusa y pantalones cortos de su pijama color limón.

_Oh rayos, me dormí_ masculló el por lo bajo, al ser recibido por los potentes rayos del astro rey. Se suponía que debía de vigilarla durante la noche, mas su cuerpo desistió y sucumbió ante la falta de sueño acumulada por todos esos días sin descanso.

Sus preocupaciones momentáneas pasaron a ser secundarias al descubrir la cercanía de su cuerpo con el de su contratista. Observó con cautela su rostro para saber si se había molestado ante aquello, pero lo que pudo apreciar fue un adorable rubor adornándole las mejillas, acompañado del sonido de sus acelerados latidos que podía oír a la perfección.

Sonrió internamente, satisfecho al saber que él era la única causa de esos desenfrenados latidos.

Algunos sentimientos se acrecentaron dentro de su pecho al ver como su demonio se levantaba para estirarse y luego caminar a paso lento y despreocupado hacia la puerta. No pudo negar que sintió un gran alivio al ver que se apartaba de ella y esa comprometedora situación, a la vez que por la misma causa, una ligera decepción se hizo presente al verlo alejarse con cada paso así sin más.

_Tsubaki_ la llamó con una repentina e inusual seriedad, deteniendo su marcha.

Su cuerpo se tensó en ese instante con cierto miedo recorriendo sus venas. ¿Por qué ese repentino cambio de actitud? ¿A caso había hecho algo malo?... su temor incrementó con el paso de los minutos de alarmante silencio, en el que su mente la traicionaba y le hacía pensar cosas cada vez peores, inculcándole cada vez más turbación.

Finalmente, dio media vuelta para mirarla a los ojos, con una seriedad tan extraña en él que lo único que hacía era asustarla de sobremanera.

_Tengo hambre_ confesó ahora arrojando a la basura ese tono y expresión de seriedad que tan traumada la tenía.

No sabía si suspirar de alivio o reclamarle por darle semejante susto para luego salir con esa tontería. Pero por lo menos la tensión abandonó su cuerpo.

_Enseguida te preparo algo_ le respondió con cierto alivio en la voz.

Mientras lo seguía escaleras abajo, pudo verificar, mediante el silencio que reinaba en la gran mansión, que sus padres y hermano ya se habían ido al trabajo, dejándoles la casa a ellos solos por un largo rato hasta que llegaran los sirvientes.

Una pequeña sonrisita se dibujó en sus labios al pensar que tal vez, si tenía mucha suerte, terminarían lo que habían interrumpido las últimas veces.

Black Star tomó asiento despreocupadamente en la pequeña mesita redonda de madera que siempre adornaba la enorme cocina, mientras que Tsubaki rápidamente decidió dedicarse a preparar el desayuno. Era rara la vez que se le permitía cocinar, dado que la "señorita" no podía permitirse ensuciarse las manos con las labores domésticas y las sirvientas terminaban echándola sutilmente de la cocina. Pero a pesar de su poca práctica, se esforzaría para prepararle el mejor desayuno. De alguna u otra forma, también era para retribuir un poco todo lo que su demonio hacía por ella.

Dejó un par de huevos friéndose en una de las sartenes, mientras que el pan se asaba lentamente en otra. Optó por tomar asiento en la mesita junto al ninja mientras que los huevos terminaran de cocinarse, y fue justo cuando lo observó de reojo que su mente regresó a las escenas de hacía algunos minutos, haciendo crecer en ella un ligero nerviosismo. Tamborileó con los dedos de una de sus manos la superficie de madera de forma sutil, intentando aliviar la tensión, pero bien sabía que él terminaría por notarlo, gracias a su agudo oído capaz de oír cada latido de su corazón.

Por unos momentos esperó sentir su mano cálida tomando la suya, como solía hacer en ocasiones de forma casual… pero al ver que transcurrían los minutos y él parecía no tener la más mínima intención de moverse, terminó por perder las esperanzas. Sin muchas ganas, se levantó finalmente para atender a los huevos que clamaban por ser sacados de una vez del fuego, por medio del ligero olor a quemado.

Se apresuró a sacar los huevos de allí antes de que terminaran pasando a ser una dura costra negra, aunque en realidad mucha atención no les estaba poniendo, dado que su mente se encontraba ocupada, pensando en el comportamiento de su demonio. Notó como de un momento a otro, la alegría que tenía se vio sustituida por un ligero descontento, y por más de saber a la perfección que él en realidad no tenía ninguna obligación de comportarse dulce o amigable con ella, no podía evitar aquel sentimiento de decepción.

Por poco y manda a volar al aire la cacerola cuando sintió aquella sutil caricia en su cabello. Volteó con gran nerviosismo su rostro, solo para encontrarse con el peliazul jugando con uno de sus mechones. Sus ojos verdes se le hacían hipnotizantes, haciéndola caer rápidamente en el hechizo que siempre surtía efecto con el simple hecho de ver su rostro despreocupado y sonrisa altanera pero dulce.

_¿Sabes, Tsubaki? Deberías dejar suelto tu cabello más seguido_ y con aquellas simples palabras, logró hacer que su corazón quisiera repentinamente escapar de su pecho.

Sabía que su cara debía de estar probablemente más roja que los tomates que reposaban en la ensaladera a su lado, debido al intenso ardor que sentía en sus mejillas.

Acortó más la distancia que había entre ellos, para así poder rodearla por la cintura, atrayéndola más hacia él para permitirse disfrutar de un espectáculo de rojos vivos en sus antes blanquecinas mejillas. Amplió su sonrisa al sentirla temblar ligeramente. Vaya, como adoraba causar ese efecto en ella. Sus ojos se detuvieron ahora en un punto fijo: esos apetecibles labios temblorosos que venían tentándolo desde hacía ya tanto tiempo, y ya no se dio cuenta de cuando fue exactamente que comenzó a disminuir la distancia, lo único que tenía en mente, era que finalmente probaría el sabor de su camelia.


_Maldición_ masculló molesta, dejando de una vez aquella invaluable pieza sobre la mesa, sin mucho cuidado.

Se cruzó de brazos y dirigió una mirada enfadada y calculadora al objeto, como si de aquella forma fuera a descubrir el secreto de su funcionamiento.

Y por más que fuera tan poco usual en ella, esa cosa realmente lograba frustrarla. Pero tampoco podía hacer milagros, ese había sido su milésimo intento de hacerlo funcionar, sabiendo que sería prácticamente imposible lograr que el Brew desplegara su poder sin aquella diminuta pieza que le faltaba en uno de los lados.

_Maldición_ repitió, enfadándose cada vez más consigo misma al dejarse dominar por aquel sentimiento tan patético que tanto caracterizaba a los despreciables e insignificantes humanos.

Ella no podía sentirse tan inferior, era sencillamente denigrante que ella, una de las más poderosas brujas de todos los tiempos, se encontrara en aquel estado por una simple y maldita pieza.

Ya lo había intentado todo. Cada hechizo que su sabia memoria conocía, incluso buscó y rebuscó entre los libros más antiguos y secretos… todo para nada. Lo único que consiguió, fue volver a la conclusión inicial: sin Eibon, su creador, eso jamás funcionaría.

Pero era ridícula la sola idea de organizar una búsqueda, dado que el mago había desaparecido desde hacía unos doscientos años. Nadie nunca volvió a saber de él, y el conocimiento sobre cómo usar el Brew, su última creación, había desaparecido con él.

Maldijo a Eibon una y otra vez. ¡¿Cómo se atrevía el muy maldito a desaparecerse de un día para el otro sin dar una sola pista de su paradero o del manejo de su más poderosa herramienta?

_M-Medusa-sama_

La aludida volteó furiosa para asesinar con la mirada a su incompetente sirvienta de cabellos plateados.

Eruka se sobresaltó notoriamente al recibir la mirada envenenada de la serpiente.

_¿Qué quieres?_ respondió con más hostilidad de la normal.

_B-bueno…_ tragó grueso _vengo a reportarle que nos están invadiendo. El enemigo logró derrotar con suma velocidad a los guardias y soldados y ahora están aproximándose hacia…_ no pudo terminar, dado que un relámpago en forma de serpiente se incrustó en la pared a milímetros de su rostro.

_ ¡¿Y por qué demonios no me lo dijiste antes? !_ bramó desbordando ira en cada palabra pronunciada.

Aunque no pasó mucho tiempo para que la mayor preocupación de la pequeña rana pasara a ser la impresionante fuerza espiritual de su enemigo, aproximándose velozmente. Sus instintos la obligaron a quitarse rápidamente del camino para ocultarse tras una pared y rogar por resultar ilesa.

Medusa centró su vista en el pasillo oscuro frente a ella, oyendo como unos pasos se aproximaban ahora de manera lenta. Un ligero atisbo de sorpresa apareció en sus ojos al poder distinguir a su atacante.

Decidió no salir por completo de las penumbras del lugar, por lo que la sombra del pasillo ocultaba su figura ligeramente, haciendo resaltar el dorado de sus fieros y serios ojos.

_Hmm… vaya vaya, pero miren nada más quien ha entrado en escena…_ habló con su típico tono de voz, disimulando así cualquier rastro de duda _ponte cómoda, querida, estás en tu casa_ continuó con el mismo tono burlón, levantando el mentón de manera altanera y orgullosa.

_Medusa_ su tono de voz era tal y como su expresión: serio y carente de emoción _te agradecería que dejaras de lado el sarcasmo. He venido a negociar_ aclaró de inmediato, haciéndole saber que no buscaba pelea.

Sus facciones se tornaron serias de un momento a otro, aunque nunca dejó de expresar su aterradora sonrisa burlesca.

_Adelante_ concedió, sin modificar mucho la burla que cargaba su voz _pero te lo advierto… no dudes en que te mataré si no me interesa el acuerdo_

_Por el contrario… creo que te interesará más de lo que piensas_ de un bolsillo interno en su chaqueta, extrajo una pequeña cajita color vino para luego abrirla y dejar al descubierto lo que parecía ser un extraño trozo de metal dorado.

Tuvo que controlarse para que sus ojos no se abrieran más de lo debido ante la sorpresa… no podía creerlo, esa maldita tenía la última pieza del Brew…

_¿Qué dices?_ inquirió la intrusa, sin poder evitar esbozar una muy leve y casi inapreciable sonrisa de satisfacción al ver el rostro de la bruja.

_¿Qué quieres?_ contraatacó la serpiente, ahora con una completa seriedad, tanto en sus ojos como en su voz.

_En realidad no pido mucho_ comenzó a explicar _la única condición es que formemos una alianza_

Esa pequeña amenaza de ojos dorados y mirada penetrante era una caja de sorpresas, y por tal vez tercera vez en el día, se vio obligada a controlar sus facciones para no expresar su desconcierto.

_¿Y se puede saber para qué precisamente , quieres unirte a mí?_ cuestionó un tanto incrédula y desconfiada.

_Tengo mis propios motivos_ su voz retornó a la completa seriedad inicial _para abreviar… simplemente he llegado a la conclusión de que tal vez, no es una mala idea eliminar a la raza humana…_ hizo una breve pausa en la que alzó su mirada dorada a una pequeña apertura en el techo rocoso, por donde se filtraban unos débiles rayos de luz natural _Para crear un mundo mejor, hay que empezar por destruir lo que ya está_ los soles que tenía por ojos se entrecerraron con un tanto de frialdad, resaltando sus palabras.

La comisura de sus labios se curvó ligeramente, formando una pequeña pero siempre maliciosa sonrisa altanera.

_Me sorprende que hayas llegado a esos resultados tan extremistas…_ analizó la situación por un momento. Sabía por demás que de ninguna manera podría llegar a depositar una pizca de confianza en ella, pero necesitaba con urgencia completar el Brew para ponerlo a funcionar _no me interesa el motivo concreto, parece que posees una gran determinación_ sonó ligeramente complacida _trato hecho… pero que conste… podrías estar firmando tu sentencia de muerte con esto_ finalizó con una siniestra sinceridad.

_Eso lo sé perfectamente_ dijo ella en respuesta, sin inmutarse en lo más mínimo ante la advertencia de la mujer.


Con toda la furia, aniquiló sin piedad alguna a su oponente, enviándolo directamente al infierno. Ya era el sexto en lo que llevaba del día, y su ira latente no parecía disminuir como normalmente lo hacía cuando descuartizaba a sus enemigos.

¡¿Pero como esperaba librarse tan fácilmente de su furia cuando el maldito hermano de Tsubaki los interrumpía por milésima vez? Ya estaba harto, harto de ese maldito humano. La única razón por la que no lo había asesinado ya era por ser familiar de su contratista…

Pero como le gustaría poder ver su cara de sufrimiento y agonía al enterrarle su espada lentamente en el estómago…

_ ¡Black Star!_

El aludido volteó ante el llamado, solo para encontrarse con una muy cansada y agitada pelinegra, quien corría preocupada hacia su dirección.

_ ¿Estás… bien?_ preguntó aún ante su evidente necesidad de oxigeno, respirando agitadamente para recuperarlo.

Sus facciones se ablandaron ante aquella imagen.

_Descuida, fue pan comido_ respondió él con su usual altanería.

Lo único que lograba era enfadarse consigo mismo al hacerla sentir mal, después de todo, la culpa la tenía su maldito hermano, no ella.

La repentina y alarmante presencia de una gigantesca y descomunal concentración de energía demoníaca lo obligó a voltearse de inmediato.

Sus ojos se volvieron una fina línea y también dejaba entrever sus afilados colmillos en señal de amenaza. Un rugido profundo y salvaje escapó de su garganta al sentir aquella presencia acercarse a una velocidad impresionante.

_¿Black Star?_ murmuró la humana desde atrás, un tanto temerosa por las acciones de su demonio.

Ya no tuvo tiempo de responderle. Una ráfaga oscura con destellos rojizos atravesó bruscamente el bosque, obligándolo a detener su ataque con su espada para no ser partido en dos.

Sus ojos se abrieron por la sorpresa al estar cara a cara con esa espesa ráfaga negra, al mismo tiempo que ésta iba dispersándose rápidamente y disminuyendo considerablemente la fuerza que ejercía contra su espada.

_¿Black?_

_ ¿Maka?_

Toda la energía se dispersó, dejando al descubierto a la muchacha, quien con elegancia natural y sutileza se alejó unos centímetros de él para aterrizar suavemente en el piso.

_¿Qué haces aquí?_ no pudieron evitar preguntar al mismo tiempo.

_¿Pues qué más?, El gran Black Star decidió salir de cacería_ respondió con egocentrismo el peliazul, señalándose a sí mismo con el pulgar.

Ambas chicas no pudieron hacer más que suspirar resignadas, no tenía caso ponerse a protestar ante su actitud, ya estaban tan acostumbradas que ni se molestaban en fastidiarse con eso.

_Un demonio intentó atacar a Soul cuando salimos, pero tan pronto materialicé mi guadaña huyó como un cobarde y lo seguí hasta aquí_ se limitó a explicar con cierto aburrimiento. Ya estaba harta de toda esa situación. Era cierto que en el Inframundo peleaba constantemente con todo demonio que se le atravesaba, y adoraba de sobremanera el partirlos por la mitad y salpicarse de su sangre, pero últimamente, lo veía como algo cansado y hasta un tanto aburrido.

Aunque tal vez… lo que más la fastidiaba, era el hecho de que interrumpía el tiempo que pasaba junto a Soul…

Sus mejillas no tardaron en teñirse de rojo, por lo que se vio obligada a sacudir rápidamente su rostro de un lado a otro, como si sirviera para apagar el fuego de su cara. Sin prestarle atención a las miradas confundidas de los dos presentes, fijó su vista en Black Star. Todo era por él, todos esos extraños pensamientos que habían estado acosándola durante toda la maldita semana habían sido por sus estúpidas palabras.

Lo había sujetado del cuello de la camisa para comenzar a reclamarle, cuando de entre los arbustos salió un muy cansado y jadeante Soul. Tenía el cabello y ropa hechos un desastre, con grandes manchones de tierra y hojitas clavadas en el pelo, delatando las incontables caídas que sufrió durante la carrera para alcanzarla.

Un tenue sonrojo invadió de nuevo el rostro de la rubia, quien mantenía una expresión entre confundida y nerviosa, sin poder dejar de mirar a su amo… pequeño detalle que no pasó desapercibido por el ninja.

Sonrió de forma picara ante su descubrimiento. Oh como amaba fastidiarla, y con eso podría reafirmar su teoría y ella no podría argumentar nada en su defensa. La había atrapado infraganti.

Con cierta rapidez, cambió rápidamente los papeles, llevándosela hacia un rincón para pasar uno de sus brazos por sus hombros y así asegurarse de darles la espalda a los humanos y poder platicar secretamente, como si se tratara de un juego de espías.

_¿Qué quieres?_ preguntó molesta entre susurros… no le gustaba para nada esa expresión picara que llevaba en el rostro.

_Veo que ya has mejorado bastante tu relación con el humano, ¡Pero qué rápido avanzas!_ se burló con una gran satisfacción, logrando su cometido: ponerla tan roja como su gabardina.

_ ¡¿Q-qué rayos estás diciendo?_ protestó ofendida _ ¡En primer lugar fue culpa que se me vinieran cosas raras a la cabeza toda la semana!_ continuó reclamándole entre murmullos.

_Oh, vamos, ¿Única y exclusivamente mi culpa? ¿No crees que esa pequeña y retorcida cabecita tuya también jugó un papel importante en eso?_ continuó mofándose _yo todo lo que hice fue decirte que lo amabas, si pensaste "cosas raras" después de eso, fue puramente cosa tuya_ y después fue capaz de disfrutar de un espectáculo de diversos tonos de rojo que surgieron en el rostro de su amiga.

Debía admitirlo, le divertía de sobremanera el poder fastidiarla con algo que ella no tuviera con qué defenderse, pero lo realmente importante, era que su meta principal estaba cumpliéndose: finalmente podría hacerla olvidar el dolor de perder a Justin… o por lo menos eso esperaba lograr.

Un improvisto libro se clavó en su cara sin previa advertencia, derribándolo al instante.

_ ¡No me refería a eso, idiota!_ gritó furiosa y sonrojada, esta vez haciendo un escándalo tan audible que los humanos percibieron con algo de confusión la escena. Se giró echando chispas del enojo, para luego caminar sin rumbo fijo con planes de perderse en el bosque, y con suerte, encontrar algo que pudiera usar para cubrir su rostro y ocultar su rubor, como un panal de abejas. ¡Si, un panal de abejas!, eso serviría, y no le importaría ser picada por las furiosas huéspedes por haberles robado su hogar, estaba dispuesta a soportar eso con tal de ocultar de alguna manera el tremendo sonrojo que el idiota de su mejor amigo había generado en ella.

Aunque sus planes de buscar algo que pudiera servir para ocultar el incendio de sus mejillas se vio suspendido abruptamente al oír el sonido de unos disparos provenientes del interior del bosque.

Ambos demonios intercambiaron miradas al instante, con cierta alarma y seriedad. Sabían a la perfección el significado de ese sonido.

_Es Kid-kun… está cerca… y en problemas_ murmuró Maka, para luego dirigir una mirada seria hacia el interior del bosque.

CONTINUARÁ…


¡Jesús! No puedo creerlo, cuando escribo el capitulo me parece todo bien, todo perfecto, ahora que lo vuelvo a leer, descubro que me quedó tan mediocre como mis exámenes D:

Lo lamento mucho, en serio, de verdad traté de editarlo lo mejor que pude para que no quedara tan bobo ni tan "relleno" pero fue poco lo que pude hacer, debido a que contiene partes relevantes para los siguientes capítulos y un avance en el SoulxMaka y en el BSxTsubaki...

No se qué decir... u.u

Les prometo que el próximo valdra la pena leerlo.