Disclaimer: -Quejidos- ¡el gran hombre de traje es el que me está haciendo hacer esto! Dijo que pondrían una demanda contra mí… así que… así que para salvar mi pellejo y el poco dinero que tengo (un cerdito hucha con 3 centavos), Inuyasha no me pertenece… pertenece a Rumiko-san. –Miradas a los abogados- ¿CONTENTOS? ¡PERO LA HISTORIA ME PERTENECE! MUAJAJAJAJA –risas en las caras de los abogados-

Título: Te Desafío

Resumen: Kagome y sus amigos (incluyendo a su peor enemigo Inuyasha) están jugando a "Te desafío". Si Kagome rechaza el desafío de Inuyasha, tendrá que dormir con él. Pero cuando Inuyasha desafía a Kagome a casarse con él... el infierno entra en erupción. InuKag.

Género: Romance/Humour

Edades: Kagome: 24, Inuyasha: 25

Dedicatoria: Esta historia está dedicada a mi hermanita Kiari-chan. Lo siento hermana, éste es un regalo de cumpleaños atrasado, ¡pero es que no lo pude poner antes! ¡Disfrútalo hermana! ¡Es bastante sorprendente, una de mis mejores historias está dedicada a mi hermanita! –abrazos Kiari-chan-

NOTA: Los personajes NO tienen sus yos demoníacos y miko en este fic. Todos son estrictamente humanos. Sin embargo, tienen sus apariencias habituales. Inuyasha tiene el pelo plateado y los ojos dorados, etc…

Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.

Capítulo 21: El Regalo Negro


Inuyasha sonrió.

-Excelente.

Hoy era 28 de octubre, el cumpleaños de Kagome. Inuyasha y todo el grupo habían planeado una GRAN fiesta de cumpleaños para su prometida. Sin embargo, Kagome no sabía nada sobre la juerga que había planeado Inuyasha. Se levantó el 28 de octubre, sábado por la mañana, con su hijo dormido. Eran las 7 de la mañana y Kagome estaba muy despierta. Saltó de su cama y se dio una ducha corta.

Salió de la ducha torpemente, no vio a Muteki en su cama. Frunció el ceño pero no se preocupó demasiado, la casa estaba llena de familiares así que alguno de ellos tendría a su hijo. Se sacó rápidamente su albornoz de seda y se puso una mini falda de flores, un jersey rosa y se puso los calcetines de un tirón. Se puso sus zapatillas SHAM y caminó hacia el baño para secarse el pelo.

Después de secarse un poco el pelo, bajó calladamente las escaleras y no se encontró con nadie. Frunció el ceño mientras caminaba hacia la cocina para encontrarse con una muy embarazada Rin tomando el desayuno.

-Ohayo Rin –Kagome sonrió mientras se sentaba. Rin chilló.

-¡Feliz cumpleaños Kagome-chan!

-Guay –Kagome sonrió-, por lo menos alguien se acuerda.

Rin hizo un puchero.

-¡Por supuesto! ¿Qué esperabas de ?

-¿Dónde están Teki-chan e Inu-kun? –preguntó Kagome. Hizo girar un mechón de su pelo entre sus dedos índice y medio.

-No tengo ni idea, Inuyasha se fue a su habitación diciendo que quería llevarse a Teki para que no te molestara.

Kagome frunció el ceño.

-¿Qué?

Rin sonrió.

-¿No es dulce? De todos modos, ¡me encanta tu vestido de novia!

Kagome sonrió.

-¿No es una preciosidad? Qué mal que Inu-kun no lo vea hasta nuestra boda.

Rin puso los ojos en blanco, con un placer evidente.

-Por supuesto, no podemos tentarle con tu maravilloso cuerpo en cada oportunidad que tengamos.

Kagome estalló en carcajadas.

-¿De verdad importa? Ya ha tenido un hijo conmigo.

Rin hizo un puchero.

-Oh cierto…

-¿Y dónde están mis dos chicos?

Rin se encogió de hombros.

-Sesshomaru también despareció… Lo digo en serio, ¡nunca me cuentan nada!

Kagome sonrió.

-Bueno es Sesshy-kun, ¿qué esperabas?

Rin soltó una risita asintiendo en acuerdo. Kagome suspiró mientras se sentaba. Su prometido y su hijo estaban totalmente desaparecidos en su cumpleaños, no había visto a Inutaisho, a Sesshomaru y a Izayoi tampoco…

Extraño –pensó-. ¿Quieres ir a cazar a nuestros chicos?

Rin sonrió, con un brillo extraño en los ojos.

-Primero come, luego vamos a ir de compras, DESPUÉS podemos ir a buscar a nuestros chicos. Riku y Muteki están con Inuyasha y Sesshomaru, sus sobreprotectores padres, ¡estamos bien Kagome-chan!

Kagome sonrió y asintió hacia la cocinera, que fue a por sus cereales.

-Cierto.


-¿Crees que Rin hará un buen trabajo sacando a Kagome de casa? –preguntó Izayoi mientras veía a sus hijos vestir a sus hijos.

-Es Rin mamá –Sesshomaru puso los ojos en blanco-, si hay alguien, Sango o Rin podrían sacar a Kagome de casa usando la maldita excusa de ir de compras.

Inuyasha se rió disimuladamente mientras terminaba de vestir a su hijo y lo depositaba en el suelo.

-¿Pero no es por eso por lo que dejamos tu platinum encima de la mesa Sesshomaru?

Sesshomaru frunció el ceño.

-¡No es justo que yo haya dejado mi tarjeta! –lloriqueó. Inutaisho arqueó una ceja.

-¿Sesshomaru está lloriqueando? –bromeó.

Sesshomaru cerró la boca de golpe y acabó de vestir a Riku antes de depositar a su hijo en el suelo. Los dos primos se miraron el uno al otro antes de correr hacia la habitación de los juguetes.

-¿Y ahora qué? –preguntó Inuyasha.

-Tenemos que esperar a que lleguen los otros –murmuró Inutaisho mientras se sentaba en una silla. Estaban todos en el estudio trasero de la casa. Era un estudio de grabación, estudio de baile e incluso un sitio para que un grupo ensaye, todo en uno. Inuyasha pensó que sería "guay" tener uno y era REALMENTE grande. ¡Lo suficientemente grande como para celebrar allí la fiesta de Kagome!

-Será mejor que lleguen pronto –murmuró Inuyasha mientras caminaba hacia la cabina de grabación para juguetear con los botones.


-¿Y mandaste el regalo? –le preguntó Naraku a su novia mientras se frotaba la perilla. Kikyo suspiró al poner las piernas en su escritorio y cruzarse de brazos.

-Sí –dijo-, ¿pero por qué?

-¿Pero por qué, qué? –preguntó Naraku, arqueando una ceja. Kikyo bajó las piernas y se inclinó hacia delante en su asiento.

-¿Por qué demonios le enviaste de vuelta a Kagome un ex anillo de compromiso?

-Recuerdos –sonrió-, la tendré de vuelta.

Kikyo puso los ojos en blanco.

-¿Por qué quieres a Kagome teniéndome a mí?

-Porque –dijo Naraku tenebrosamente-, la amaba… aún lo hago.

-Y yo amo a Inuyasha –dijo Kikyo sarcásticamente-, pero él no ve a nadie más que a Kagome y ella no ve a nadie más que a él y a ese pequeño mocoso que es su hijo.

Naraku puso los ojos en blanco.

-¿Te crees que no lo sé Kikyo?

Kikyo estaba atónita.

-Por supuesto que sé todo eso –dijo Naraku, una pequeña sonrisa jugueteaba en sus labios-, pero eso es lo que hace que el ajedrez sea tan interesante.

Kikyo parecía desconcertada.

-¿Ajedrez? ¿AJEDREZ? ¿Cómo puede estar conectado el ajedrez con ESTO?

-Verás –dijo Naraku mientras presionaba un botón debajo de su escritorio que hizo que una gran pantalla blanca bajara desde el techo y que un proyector que estaba en lo alto se encendiera. En la pantalla blanca apareció una foto de un tablero de ajedrez.

-Nosotros somos los peones negros, e Inuyasha es el peón blanco. Vamos detrás de su reina –dijo Naraku mientras usaba el ratón de su portátil para apuntar a la reina blanca– y para destruir a su equipo y ganar, tenemos que aniquilar al rey. La Reina, sin embargo, es más fuerte ya que puede moverse en la dirección que quiera, mientras que el Rey depende de ella para protegerse.

Kikyo miró fijamente al tablero de ajedrez antes de parpadear.

-Eh… el ajedrez era el "deporte" de Kagome, nunca fue el mío.

Naraku suspiró.

-Eso significa que si obtenemos a Kagome, entonces podrás obtener a Inuyasha fácilmente.

-¿Por qué querría a Inuyasha cuando te tengo a ti? –preguntó Kikyo, con una sonrisa jugueteando en sus labios.

-Cuando tenga a Kagome, tú no me tendrás –dijo Naraku. Kikyo consideró esto y se encogió de hombros.

-Vale, qué más da, él también es rico.

-Superficial –le soltó Naraku.

-Bueno, tú no quieres a Kagome por su personalidad angelical, ¿no? –le soltó Kikyo en respuesta. Naraku se rió.

-No, su belleza.

-Así que elegir la belleza sobre el cerebro es superficial.

-Cierto –Naraku asintió mientras apagaba su proyector-. Bueno Kikyo, mi escritorio está vacío y tengo la maldita urgencia de hacerlo contigo.

Kikyo empezó a desabotonarse la parte de arriba.

-Claro.


Ahora eran las 6 de la tarde, y Rin finalmente había decidido volver a casa. Los ojos de Kagome estaban hinchados y se dio cuenta de cómo se sentía Inuyasha cuando ella se iba de compras si ningún plan en mente.

-Eh, ¿Rin? –cuestionó Kagome.

-Oh es la tarjeta de Sesshomaru –Rin movió la mano mientras entraban en su limusina. Las bolsas ocupaban la mayor parte del espacio.

-Compraste ropa de bebé estando embarazada de sólo un mes –a Kagome se le cayó el sudor. Rin soltó una risita.

-¿Y? Yo hice todas mis compras en mi segunda semana cuando estaba embarazada de Riku.

Kagome se rió.

-Yo hice mis compras en mi sexto mes con Muteki en mi vientre.

Rin suspiró.

-Es genial, ¿eh? Me refiero a estar embarazada. Los hombres no pueden sentir la dicha de tener una vida creciendo dentro de ellos. Todo lo que saben es inyectarte sus malditas semillas.

Kagome tosió.

-Enseño historia cariño, no educación sexual.

Rin estalló en carcajadas.

-Sí lo sé, pero el sexo es un tema universal.

-No en mis libros.

-Tus libros son todos sobre guerras y demonios –le soltó Rin.

-¡Oye! –gritó Kagome.

-A menos que haya un ritual de apareamiento de demonios en tu libro de texto, la historia no me interesa.

Kagome puso los ojos en blanco.

-Estás malditamente cachonda.

-Es natural en el embarazo.

-Yo no estaba cachonda cuando estaba embarazada –puntualizó Kagome.

-Tú no tenías a un marido cachondo detrás de ti en donde quiera que estuvieras –Rin sumó un punto a su marcador.

Kagome y Rin se rieron mientras escuchaban música el resto del camino a casa.


-¡Se está abriendo la puerta! –dijo Inuyasha, refiriéndose a la gran puerta de hierro al pie de su camino de entrada. Había una pequeña televisión dentro del estudio de grabación que mostraba quién entraba. Sango, Miroku, Ayame, Kouga, Ginta, Hakaku, Yuka, Eri, Ayumi, Hojo, Hayabusa, Izayoi, Inutaisho, Korari, Souta, Shippo, Sesshomaru e Inuyasha estaban escondiéndose en diferentes lugares en esa habitación. Muteki y Riku estaban sentados en el centro de la habitación.

Rin había guiado inteligentemente a Kagome hasta el estudio de grabación.

-¿Por qué? –preguntó Kagome.

-¡Porque quiero verlo! –Rin hizo un puchero.

Kagome puso los ojos en blanco mientras los sirvientes traían sus cosas. Rin y Kagome entraron en la habitación y las luces se encendieron automáticamente. Kagome parpadeó unas cuantas veces para ver a Riku y a Muteki en el centro de la habitación.

-¿Bebé? –les dijo a los dos-. ¿Qué pasa chicos?

-¡FELIZ CUMPLEAÑOS! –gritaron ambos al lanzarse hacia cada una de sus piernas. Kagome sonrió mientras se arrodillaba y los abrazaba antes de posar suaves besos en sus mejillas.

-Arigato cariñitos.

Antes de que se diera cuenta, todos saltaron de no se sabe dónde y gritaron al mismo tiempo.

-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Kagome parpadeó varias veces mientras trataba de procesar lo que estaba pasando. Finalmente su cerebro hizo clic y en su cara se formó una enorme sonrisa.

-¡OH DIOS MÍO! –gritó mientras se lanzaba a los brazos de su prometido, enterrando la cabeza en su pecho. Inuyasha sonrió mientras la abrazaba fuertemente.

-Esto es –dijo después de apartarse de Inuyasha-, ¡INCREÍBLE!

-Sí bueno –Inuyasha sonrió-, yo lo planeé todo.

Kagome puso los ojos en blanco.

-Estoy segura de que lo hiciste.

-Lo hizo –aseguró Korari. Kagome miró fijamente a su prometido durante un tiempo antes de ponerse de puntillas. Todas las chicas chillaron mientras presionaba sus labios contra los de él. Inuyasha rodeó su cintura con su brazo y la puso en posición casi horizontal. Se besaron durante un tiempo antes de separarse en busca de aire.

-Gracias –dijo, ligeramente sonrojada. Inuyasha se rió entre dientes mientras la soltaba y ella miraba a sus alrededores.

-¡Mierda, este sitio parece cálido! –dijo, mirando fijamente a los globos, serpentinas, confeti, y a las preciosos adornos que estaban por todas partes.

-¿Tú planeaste todo esto? –dijo impresionada al volverse hacia su prometido.

-Lo mejor para mi Kago-chan –le guiñó un ojo. Kagome soltó una risita.

-Sólo porque es mi cumpleaños, dejaré pasar eso.

Inuyasha se rió entre dientes mientras la guiaba hacia un lienzo gigante. Kagome frunció el ceño.

-¿Por qué hay un lienzo aquí?

-Bueno contratamos a un pintor profesional para pintar a nuestra familia pero lo anuló, así que escondimos la tarta detrás de nuestro lienzo.

Sesshomaru y Miroku movieron el lienzo para revelar una tarta de tres pisos. Los ojos de Kagome se hincharon por segunda vez en el día al ver la gran tarta.

-¡MIERDA!

Muteki soltó una risita al oír jurar a su madre, pero como era su cumpleaños, lo dejaría pasar.

-¡Esa es una GRAN tarta! –chilló. Abrazó a Inuyasha y Sango suspiró admirada.

-¡Kawaii! –chilló.

-Lo mejor –sonrió mientras Kitty, la sirvienta traía un cuchillo.

Miroku estaba grabando un vídeo mientras Kagome cortaba la tarta y les daba unos trocitos a su madre, a su prometido, a su hijo y a su futura familia política.

… ¡HORA DE LOS REGALOS!

Inuyasha y Sesshomaru trajeron todos los regalos al centro de la habitación mientras Sango modificaba el volumen del estéreo.

-Bien –Kagome sonrió mientras cogía el regalo de Muteki y de Riku. Le habían regalado un collar de caramelo cada uno y Kagome se los puso enseguida, antes de darles un abrazo a Muteki y a Riku.

El segundo regalo que abrió era de Sesshomaru. Le había cogido una cubertería de plata como regalo. Kagome chilló al abrazarlo.

Después de navegar entre varios regalos, llegó al de su prometido. Abrió la caja y sonrió cuando vio un marco de fotos dentro. Le dio la vuelta para encontrarse con una Kagome de 5 años construyendo un castillo de arena y a un Inuyasha de 7 años llegando por detrás de ella con una capa atada a su cuello.

-Oh dios –dijo Kagome, se le atragantó el aliento en la garganta-. Muchísimas gracias –dijo mientras le daba un abrazo extra fuerte. Inuyasha sonrió mientras posaba delicadamente la foto en la mesa.

Al final del montón estaba una caja negra envuelta en papel transparente.

-Vino con el correo, sin remitente –dijo Inuyasha.

Kagome frunció el ceño mientras abría el regalo negro… jadeó al abrir la pequeña caja de terciopelo.

Reposando en la caja estaba el anillo de compromiso que Naraku le había dado… y con él, una nota.

Sólo es cuestión de tiempo antes de que las rosas florezcan.

Sólo es cuestión de tiempo antes de que los pájaros canten una canción.

Si no es hoy, entonces será mañana.

Kagome y Naraku

Juntos, a través de la felicidad y la pena.


Hola, ¿qué tal andamos? Aquí traigo un nuevo capítulo de Te Desafío.

En esta última semana me han preguntado varias veces qué es lo que voy a traducir después de esta historia y teniendo en cuenta que tan solo quedan 9 capítulos para terminar de publicarla y que todavía no me he decidido, voy a colgar un encuesta en mi profile. Los resúmenes de las historias que ponga están también en mi perfil y las que no se encuentren mencionadas en la encuesta será porque son one-shots y porque los publicaré cuando tenga tiempo.

Espero que votéis.

En respuesta a aniie, actualizo semanalmente los fines de semana suelen ser o los viernes o los sábados, espero haber solucionado tu duda.

Besos y hasta la próxima.