Capítulo 19: Un terror indescriptible

- Hasta luego – susurró Ash entonces

- Adiós – susurró la secretaria de la consulta, quien volvió al tejido que llevaba haciendo desde que antes que ella comenzara con sus sesiones

Ash se acercó a la puerta de salida y abandonó la oficina 802. Hasta entonces la pequeña puercoespín tenía su teléfono en su bolsillo, pero hacía un rato, y mientras aún estaba en la sesión con la pantera, sentía como es que comenzaba a vibrar, involuntariamente lo sacó del bolsillo para saber quien hablaba interrumpiendo de paso la conversación que tenía con ella.

- Es Moon – había susurrado ella – lo llamaré después, si es una emergencia llamaría de nuevo ahora

La pantera asintió ante esa afirmación. Buster no había vuelto a llamar entonces, por lo que asumió que el koala no estaba en una emergencia. Lo primero que hizo Ash al salir de la oficina fue sacar el teléfono y comenzar a buscar el número. Ash caminaba hacia el pasillo principal del octavo piso mientras sus dedos se deslizaban por la pantalla hasta dar con el número del koala.

Por lo general a Ash no le gustaba tomar el ascensor cuando bajaba al primer piso, sentía que demoraba mucho en llegar hasta el piso en el que estaba y por lo general siempre se encontraba repleto de otros animales de pisos superiores que también bajaban, razón por la cual prefería bajar por las escaleras, además ese período mientras descendía por ellas era también un período de pensamientos y meditación para ella en donde pensaba en las palabras, comentarios y consejos que la pantera le decía en cada sesión, todos estos comparándolos con los pensamientos previos en su cabeza y dándose cuenta cómo es que los que la felina le decían eran más reales que los que hasta entonces estaban en su cabeza. Ese día volvió a bajar por las escaleras pero esta vez con su teléfono al oído, comenzando a hablar con el koala quien demoró un poco en contestar.

- ¿Hola? – preguntó - ¿Ash, eres tú?

- Si, Moon – respondió la puercoespín mientras sostenía el teléfono con una mano y se sostenía del pasamanos con la otra – soy yo ¿Qué ocurre?

La tardanza de Ash en bajar las escaleras mientras meditaba sobre lo que la pantera decía por lo general era de uno minutos, pero esta vez, y debido a toda la conversación con Buster, lo cual causaba que frecuentemente se detuviera en los descansos de cada piso, tardó unos 10 minutos en llegar al primer piso mientras Buster le explicaba lo que quería decirle, algo fuera de lo común que había ocurrido: En plenos ensayos de ese día había recibido una visita sorpresa de los inspectores de construcción de la ciudad para asegurarse que el teatro completo fuera considerado completamente seguro para albergar una nueva presentación masiva, lo que causó que un grupo de animales de trajes formales llegara esa mañana al teatro y le dijeran que iban a revisar la estructura del edificio y el estado de los lugares públicos como las butacas o los baños para asegurarse que todo estaría bien, razón por la que todos los miembros del grupo que si habían asistido ese día, quienes resultaron siendo todos excepto Ash y Johnny, debieron terminar con el ensayo anticipadamente y debieron volver a sus hogares. Al saber con esa llamada que Ash tendría un día libre más fue que comenzó casi de inmediato a pensar en que podría hacer, pero se vio interrumpida con la última parte de la llamada de Buster.

- ¿Johnny está contigo? He intentado llamarlo en este rato para decirle lo mismo pero no contesta. Pienso que su teléfono debe estar apagado

- No – respondió ella de inmediato, pero se puso un instante a pensar. Johnny no era de los que tenía su teléfono apagado, y él no le había dicho que iba a hacer mientras ella estuviera en su sesión, asumió entonces que era porque había ido a ver a su padre – pero le diré, no te preocupes

- Está bien, Ash – respondió el pequeño koala – ahora tengo que seguir en esta inspección. Adiós

- Adiós, Moon – respondió la pequeña puercoespín mientras llegaba al descanso del segundo piso

"¿Johnny con el teléfono apagado?" fue lo que pensó Ash "Realmente debe estar en la prisión viendo a su padre"

Con su teléfono aún en sus manos comenzó a enviarle un mensaje a su novio.

"Amor, Moon suspendió la práctica de hoy, hay una inspección en el teatro. Volveré al apartamento ahora. Prepararé algo para que comamos y terminaré las cosas pendientes. Cuídate mucho"

Envió el mensaje y guardó el teléfono en su bolsillo mientras caminaba por la calle en dirección a la estación del metro.

l

l

l

l

l

A pesar de lo que Ash creía Johnny no estaba en la prisión visitando a su padre, Johnny no le dijo hacia donde iba a ir debido a que no quería preocuparla, pero a pesar de todo, aquel mensaje enviado llegó inmediatamente a Johnny, pero en ese momento instante Johnny ni siquiera sintió como su teléfono sonaba en su bolsillo; se encontraba totalmente anonadado ante lo que la zorra acababa de decir.

- … ¿Cómo? ¿Cómo que de juguete? – había podido preguntar - ¿O sea que ella nunca había podido hablar con Lance?

- Esa fue la declaración de la yegua que estuvo con Becky en el tiempo de fuga – respondió ella – eso muestra un comportamiento anómalo de parte de ella

- Pero… - Johnny pensó un instante para intentar rebatir ese argumento con otro que se le había ocurrido - ¿Qué tal si es que esa yegua en realidad mintió para intentar obtener algún beneficio?

- No lo creo – respondió ella – se sabe que si alguien quiere obtener un beneficio carcelario lo que hace siempre es ser lo más sincera posible y dar la mayor cantidad de detalles que se pueda. Para muchas no les importa en absoluto traicionar a sus compañeras si es que fuera necesario, es por eso que no dudo de lo que esa yegua dijo sobre Becky

Entonces Johnny ya no sabía bien como reaccionar. Miró durante un instante la púa de Becky que estaba del lado de la zorra, luego miró otra vez la que estaba a su lado. Era una puercoespín pequeña y sabía que él podía controlarla muy bien si es que llegara un momento en que quisiera atacar a Ash y él estuviera ahí, pero el pensar que Becky había sido derivada a la unidad psiquiátrica de la prisión, que había atacado a una compañera de celda, que había logrado fugarse, que había sobrevivido a un accidente mortal, y por sobre todo, que mostraba signos de locura si es que estaba simulando hablar con Lance con un teléfono de juguete.

- ¡LA CARTA! – exclamó repentinamente Johnny - ¿ENTONCES DE QUIEN ERA LA CARTA?

No había sido una exclamación de furia ya que no la había dicho enojado, a pesar de que se pudo haber pensado eso, ya que esa fuerte exclamación, más el involuntario golpe que Johnny dio en la mesa que hizo que los vasos de cada uno se estremecieran, causó que varios de los otros clientes del Café se voltearan hacia ellos, Johnny se dio cuenta entonces del involuntario gesto que hizo y bajó los brazos de la mesa algo avergonzado mientras la zorra tocaba su brazo izquierdo con sus dos manos.

- Tranquilo – susurró ella – no te alteres, te diré sobre eso

Cuando vio como es que el resto de los clientes volvían a sus lecturas o a sus conversaciones particulares es que se tranquilizó un poco y volvió a ver a la zorra, quien había vuelto a ver su tableta silenciosamente y se ponía a deslizar su dedo por la pantalla.

- Lo siento – dijo Johnny entonces – es solo que no sé que pensar, si Lance no había vuelto a hablar con ella y si es que ella imaginaba que Lance le hablaba por teléfono ¿Entonces por que está esa carta que tienes ahí?

- Espera un momento – dijo la zorra mientras seguía deslizando su dedo por la pantalla – si quieres mira la carta mientras tanto

Extrajo la carta del interior de la carpeta y se la entregó a Johnny, el joven gorila la acercó a sus ojos y comenzó a observarla. Más que lo que estaba escrito en ella intentaba ver algunos otros detalles más allá de ese mensaje en donde Lance le decía que hacer.

Lo primero que le llamó la atención fue el mal estado en el que se veía la hoja; no era blanca como el resto de las hojas que Johnny logró ver que ella tenía en su carpeta, sino que era más amarillenta, además de eso parecía tener manchas de la parte en la que no había nada escrito, y lo más llamativo de todo, la letra parecía haber sido escrita de manera algo borrosa y usando algún lápiz de color que dejaba una línea algo gruesa. Le llamó también la caligrafía en la que estaba escrita; Lance parecía escribir de una manera muy prolija, muy diferente a la manera en la que pensó que podría escribir.

- ¿Es ésta la letra de Lance? – se preguntó Johnny en voz baja

- Aquí la encontré – de pronto dijo la vulpina, quien volvía a acercar la tableta hasta Johnny, él sostenía la carta mientras ella acercaba el aparato a él

- ¿Y qué es eso? – preguntó él mientras vio como un video comenzaba a reproducirse

Antes de que la zorra le respondiera, en ese instante en que no lo había hecho aún, logró ver que se trataba de un video en blanco y negro, pero rápidamente comprendió que era el registro de una cámara de vigilancia al darse cuenta que se veía pequeña celda en donde una pequeña figura se encontraba sentada en su cama.

- Es la grabación de la celda de Becky el día de la carta – explicó ella

La grabación tampoco tenía audio, pero Johnny veía como es que en ella se veía a Becky sentada sobre su cama sin hacer nada. Vio también como en la mesa ubicada a muy poca distancia de la cama había una pila de hojas de papel, muchos de esos correspondían a papeles arrugados u otros doblados.

Lo siguiente que ocurrió en la grabación ponía bastante nervioso a Johnny; a pesar de que la grabación había sido tomada hace varias semanas, sentía como es que estaba pasando en ese momento, pero la forma en que estaba ocurriendo eso era aterradora: Becky parecía estar mirando al frente permaneciendo quieta tal vez uno o dos minutos mientras estaba ahí. La respiración de Johnny aumentaba mientras ella se mantenía en esa posición, aunque ésta cambió en el momento en que vio como se bajaba de la cama de un salto y miraba debajo de ella, como creyendo que había alguien abajo. Tal vez pasaron unos 20 segundos de ella mirando debajo de su cama, cuando de pronto vio como es que súbitamente levantaba la cabeza en dirección a la misma pared en donde estaba instalada la cámara, pero al lado opuesto de ella, en donde había una puerta oscura.

- ¿Qué está haciendo? – preguntó él entonces

- Le estaban llevando su cena ahí – respondió ahí

- Entiendo

Johnny entonces supuso que lo que seguiría sería acercarse a la puerta para recibir la bandeja desde la rendija que acababa de abrirse y que logró ver en la grabación. Pero eso no fue lo que pasó.

Becky parecía haberse quedado paralizada mientras se sostenía de la mesa y se volteaba en dirección a la pared opuesta quedando de espaldas a la puerta. La rendija ya se había abierto y se veía la bandeja entrando por ella.

- Ahora observa con atención – dijo de pronto la zorra

La puercoespín había estado un par de segundos más quieta, pero comenzó lentamente a acercase caminando de espaldas a la puerta. Entonces Johnny logró percatarse como es que la mano con la que se sostenía de la mesa se acercaba a la gran cantidad de papeles que había sobre ella, y de entre los papeles arrugados tomaba un papel que parecía estar doblado, Johnny vio como es que ella seguía caminando de espaldas mientras tenía ese papel en la mano.

Entonces, y sin voltearse aún, colocó ese papel en la bandeja que acababa de entrar.

La zorra no le dijo lo que era ese papel doblado, pero Johnny acababa de comprenderlo, y su corazón casi se detiene al darse cuenta de la verdad, la zorra asintió al ver la reacción del gorila.

- Así es – dijo ella dejando la tableta, aún reproduciendo la grabación y volviendo a tomar la carta – fue Becky quien escribió esta carta

l

l

l

l

l

Sigo estando de pie en la misma acera, tal vez unos 15 o 20 minutos, pero ya me doy cuenta que es tiempo de irme de ahí… ya llevaba mucho tiempo mirando a la zorra y al gorila que conversaban en el interior del establecimiento frente a mí, ninguno de ellos había logrado verme. Me sorprendo al sentir que mi teléfono comienza a sonar en mi bolsillo, lo extraigo y me lo coloco de inmediato en mi oído, mi corazón salta de júbilo al sentir la voz de mi amado, una voz que hacía muchos días no escuchaba.

- ¿Becky? – escucho que me dice - ¿Has podido solucionar las cosas que nos impiden estar juntos?

- Ahora comenzaré, amor – le dijo mientras una maliciosa sonrisa aparece en mi rostro. Ésta es mi oportunidad y no la aprovecharé… Ash está sola

- ¡Ésa es mi chica! – fue lo que oí de su parte – ya sabes que hacer… ahora hazlo. Verás que pronto volveremos a estar juntos como siempre has querido

- Claro que sí – respondo – adiós, Lance

Alejo el teléfono de mi oído y me lo vuelvo a guardar en el bolsillo. Me comencé a alejar de ahí y me comencé a dirigir a donde sabía que Ash iba a estar. Debía, sin embargo, ir a mi apartamento a buscar algunas cosas que harían más amenas nuestro reencuentro… programado para ese mismo día. Aquella maliciosa sonrisa volvía a dibujarse en mi rostro mientras pensaba en ese alegre reencuentro que tendría al ver a Ash nuevamente en su apartamento.

Ella estando completamente sola y desprotegida.

l

l

l

l

l

- Lamentablemente, y debido a temas legales, Ash no puede tener protección si es que quien se supone que la amenaza no está viva – explicó la zorra – hay que protegerla sin poder pedir ayuda policial

- Entiendo – respondió Johnny con algo de frustración al oír eso – creo que sé lo que tendré que hacer mientras ella no vuelva a aparecer

Había pensado en llevar nuevamente a Ash hasta la casa de sus padres hasta que todo volviera a la normalidad, pero para eso tenía que ir a buscar la camioneta al taller de su padre si es que quería ir lo más pronto posible con ella, era la mejor opción. Estaba reparada pero no la había querido usar aún, por alguna razón no se sintió cómodo cuando estuvo el día anterior ahí, en el momento que encontró la púa en el piso, y tuvo la oportunidad de hacerlo.

Cada uno acababa de pagar los respectivos cafés que habían consumido antes de que se pusieran de pie y comenzaran a alejarse hacia la puerta. Johnny ya había comprendido perfectamente el peligro en que se había convertido Becky. Si había comenzado a pretender que podía escuchar a Lance por un teléfono de juguete y si había sido ella misma quien había escrito una carta supuestamente de él es que mostraba de inmediato el extremo peligro en que ella se había convertido. El estar legalmente muerta era una gran ventaja para ella; no podía ser buscada y hasta que no se comprobara que aún estaba con vida era que nadie podía hacer nada por intentar proteger a Ash. Johnny era el único que podía hacer eso en aquellos momentos. Tal vez Becky estaba armada y lo más probable era que se encontrara en esos mismos momentos lista para atacar nuevamente a Ash. Debía hacer lo posible por protegerla inmediatamente.

- Intentaré conseguir una manera de obtener algún tipo de protección para Ash – dijo la psiquiatra en el momento que ambos ya habían salido del Café Tubruk y ella guardaba un papel con la dirección del apartamento que Johnny le había escrito un poco antes de que llegara el mesero con el cambio

- Muchas gracias por toda la información que me has entregado – dijo Johnny antes de despedirse – me encargaré de que Ash esté segura

- Ante cualquier otra cosa que sepa te llamaré, al mismo tiempo intenta mantenerte en contacto si es que tú averiguas algo más

- De acuerdo

Ambos se estrecharon las manos y se alejaron en sentido contrario. Johnny tenía que dirigirse al taller para ir a recoger la camioneta, ya no podría esperar a que su padre se la entregara personalmente si es que la situación era tan urgente como en ese momento, mientras que la zorra tenía que ir a resolver algunos asuntos con respecto al seguro de su vehículo antes de irse de vuelta a la prisión para continuar con su trabajo.

Ninguno de ellos había logrado ver a la puercoespín que hacía tan solo un par de minutos los estaba mirando desde la acera.

l

l

l

l

l

El mensaje que Ash le había enviado a Johnny no lo había leído hasta el momento que Johnny se encontraba a bordo del taxi que lo conducía hasta el taller. Se alivió un poco al darse cuenta que Buster había declarado ese día libre en vez de tener que volver a excusarse ante él por ese nuevo atraso; a pesar de que el koala era bastante amable con todos podía sentir como es que se molestaba cuando alguien tenía una falta constante. Sabía también que la situación con Becky lo había desviado mucho de sus ensayos y del próximo show que estaba cada vez más y más cerca. Lo que más lo alivió, sin embargo, fue darse cuenta que Ash se dirigía hacia el apartamento y por la tardanza que demoró en leer el mensaje lo más probable era que hubiera ya llegado.

A pesar de que Johnny podía considerar que Ash estaba más segura en el apartamento sentía que no era suficiente y quería llegar lo más pronto posible con la camioneta para explicarle la situación y llevarla a casa de sus padres para que ahí si estuviera completamente segura, razón por la cual ni siquiera logró despedirse apropiadamente del taxista luego de pagarle el viaje y bajarse junto al taller. En su bolsillo siempre tenía su llavero entre las cuales estaba las llaves del taller, y en el último tramo del viaje había estado sosteniendo obsesivamente el llavero en sus manos, cada vez sintiéndose más y más nervioso para cuando llegara el momento de bajarse del taxi. Al hacerlo bajó corriendo y se acercó rápidamente a la puerta pequeña, usó las llaves para ingresar, y estando ya adentró fue que se acercó a la puerta para vehículos, quitando rápidamente los candados que la mantenía abajo y la levantó con la cadena junto a ella. Johnny había estado ahí la tarde anterior, pero a pesar de eso, y al igual que todas las veces que estaba ahí no podía evitar sentir una extraña sensación de melancolía mientras estaba ahí: Ese olor a aceite y a grasa, la luz del sol que se colaba de manera modesta desde los tragaluces del techo y esas partículas de polvo en suspensión que podían verse en los rayos de luz que ingresaban. Aquella había sido toda su vida durante todos esos años, y a pesar de la antigua vida criminal de su padre, igual lo extrañaba; era su padre al fin y al cabo y él había sido una gran fuente de apoyo durante todos esos años.

Todos aquellos pensamientos habían causado que la velocidad de Johnny en sus acciones comenzaran a ralentizarse. La puerta de vehículos ya estaba abierta y solo faltaba acercarse a la camioneta y subirse a ella para salir, pero no pudo hacerlo de inmediato; había algo que lo estaba deteniendo. La camioneta se encontraba en la pared opuesta de la puerta, junto a otros vehículos cubiertos por mantas, pero él se había detenido casi en el centro del edificio y su cuerpo se había girado hacia la izquierda, una de sus manos tocó el bolsillo superior de su chaqueta, sintió ahí la púa que luego de mostrársela a la zorra había vuelto a guardar ahí. Durante un rato ella le había contado la historia del accidente sufrido la noche anterior y la manera en que había encontrado la púa junto a su vehículo estrellado, esa historia causó que Johnny involuntariamente se pusiera a mirar el lugar en donde él había encontrado la púa.

l

l

l

l

Había ocurrido en la noche anterior al día que Johnny vio a su padre libre por última vez. Su padre dormía, al igual que Stan y Barry, todos ellos dormían en sus respectivas habitaciones acondicionadas en el taller, había sido un día de mucho trabajo, entre los cuales estaba un vehículo importante, el del director de la misma prisión a donde ellos habían sido recluidos, él había decidido llevar a reparar su vehículo al taller confiado en que ellos harían un gran trabajo, cosa que ellos cumplieron. Lo que había fallado en su vehículo era una pieza suelta del motor que causaba un ruido bastante molesto y una baja en el rendimiento. Fue una falla que costó un poco repararla pero lo habían logrado hacer, el director iría el día siguiente a recogerlo, quedaría feliz de que ya no tuviera ese molesto ruido. El director y el padre de Johnny habían formado una amistad y fue por orden de él que ya no tenían vigilancia policial mientras trabajaban y para retribuir ese gesto fue que habían logrado esmerarse en reparar su vehículo. Las reparaciones y ventas de todo ese día habían causado un gran cansancio en los tres gorilas, razón por la cual cayeron profundamente dormidos aquella noche. Ninguno de ellos sintió a la pequeña puercoespín que se había colado al interior del taller en plena noche, nadie sintió tampoco como es sostenía una linterna y deambulaba por el interior del lugar intentando buscar algo que hacer. Al ver ese vehículo, el que estaba aún con el motor abierto, además de ser el más elegante y costoso de todos los que estaban ahí, fue que decidió divertirse un poco con él. No sabía mucho de mecánica, pero si lo suficiente para poder abrir el depósito del líquido de los frenos y drenar el líquido de su interior, y para que no se notara que faltaba fue que lo volvió a rellenar con agua tomada de un barril junto a los vehículos. Al ser un depósito opaco sabía que no lo notarían. Logró hacer todo eso silenciosamente y sin que nadie pudiera notarlo, y abandonó el taller sin que nadie más se percatara de su presencia. Lo único que dejó atrás sin quererlo fue aquella púa que ahora estaba en el interior del bolsillo de Johnny.

l

l

l

Aquella visión que pasó por la cabeza de Johnny podía no ser exacta, pero había algo que causaba que se sintiera completamente seguro que eso era lo que había pasado aquella noche y que había causado el accidente del director de la prisión. Una visión que en realidad lo único que hizo fue provocar un inmenso sentimiento de furia en su interior, un sentimiento en contra de esa puercoespín que había hecho aquella jugada tan sucia que causó que su padre terminara siendo arrestado injustamente.

Sin embargo, no pudo negar que también sintió una extraña sensación de injusticia, pero no por los jueces con respecto a su padre, sino una situación injusta de él en contra de Ash, su pobre novia había intentado decirle sobre la presencia de Becky pero él no le había podido creer que ella siguiera viva luego del accidente en que las otras prisioneras murieron. Sintió que había sido demasiado incrédulo y que no había podido apoyar tanto a su amada. Sabía que debía llegar ahí lo más rápidamente posible.

Volvió a moverse y se acercó a la camioneta, la llave también estaba en su llavero así que rápidamente la sacó y abrió la camioneta, su padre había prometido que la camioneta estaría lista para ese día siguiente, una entrega que jamás pudo concretar luego de haber sido arrestado de nuevo. El motor encendiéndose y manteniéndose encendido fue lo que demostraba que si estaba cumpliendo su promesa. Fue entonces que soltó el freno y comenzó a dirigir la camioneta hacia la salida.

Una vez afuera del taller salió de la camioneta para cerrar la puerta de los vehículos, cuando un sonido proveniente de otro de los bolsillos de su chaqueta lo había detenido: Había llegado un mensaje a su teléfono. Una involuntaria sonrisa se había dibujado en su rostro en el momento que vio el remitente y el mensaje.

"Amor, ya llegué al apartamento, te esperaré con muchas ansias"

El joven gorila acercó sus dedos a las teclas que aparecieron en la pantalla y le respondió de inmediato.

"Voy ahora para allá, amor. Tenemos que hablar de algo muy importante"

Mientras cerraba la puerta del taller y colocaba los candados de nuevo fue que recibió la respuesta de ese mensaje.

"Está bien, te esperaré"

Johnny leyó el mensaje y volvió a dejar el teléfono en el bolsillo mientras volvía a subirse a la camioneta y comenzaba a dirigirla hacia la calle.

l

l

l

l

Del otro lado, la pequeña puercoespín sonreía al enviar esa respuesta y dejaba el teléfono sobre la mesa, ansiosa de lo que pronto pasaría. Miró entonces a Ash, quien estaba junto a ella. Becky se encontraba sonriendo al ver el buen trabajo que había hecho al atarla a la silla en la que estaba sentada con una soga y poniéndole una mordaza en la boca para que no pudiera hablar. Ash se encontraba mirando aterrada mientras intentaba forcejear para intentar soltarse, pero Becky había logrado inmovilizarla muy bien.

- ¡Te tengo buenas noticias, querida! – exclamó Becky con bastantes ánimos – ¡Ya viene Johnny!

(… continuará)