Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer
Capítulo beteado por Esmeralda Cullen.
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Capítulo 21
El día transcurrió rápidamente y la noche no tardó en llegar, cuando faltaban pocos metros para llegar al lugar en donde tenían cautiva a Bella, Tanya les sugirió esconderse en la parte trasera del auto mientras ella conducía. Con el pasar de los minutos ella se ponía cada vez más nerviosa, conocía lo suficiente a Esme como para saber que si la descubría no se lo pensaría dos veces antes de matarla, pero si quería tener a Edward debía aprovechar la única oportunidad que se le había presentado. No tardó en llegar al lugar indicado, era una casa abandonada a las afueras de la ciudad, había varios hombres vigilando el lugar, pero todos ellos la conocían por lo que no tuvo inconvenientes en llegar hasta la puerta sin que nadie sospechara. Preguntó por Esme y Charlie, pero habían salido dejando a Bella sola en la habitación, seguros de que no escaparía.
—Cuando les avise tienen que salir lo más pronto posible, yo me encargaré de dejar la puerta principal abierta, tenemos suerte de que Esme y Charlie no estén, pero no puedo hacer más, apenas hayan entrado me marcharé, no me responsabilizaré de nada más —dijo Tanya quitándose el cinturón, y mirando por última vez a Edward.
Ellos no respondieron, sólo esperaron el momento, Tanya bajó del auto y nerviosamente caminó a la puerta, algunos guardias la miraron, pero no encontraron nada fuera de lo común, así que siguieron su camino, abrió la puerta y miró para todos los lados, había dos hombres cerca, por lo que se acercó al auto.
—Voy a distraer a las únicas personas que nos están viendo, denme un minuto antes de que salgan. —Sacó de su cartera un arma y se la entregó a Edward—, úsala si es necesario, te estaré esperando en mi casa para irnos.
Se alejó del auto y caminó hasta los hombres armados, habló con ellos por unos segundos y se los llevó a la parte trasera de la casa, dándoles tiempo a Edward y Alec para que salieran y, rápidamente, entraran a la casa. Tanya regresó de inmediato al auto y se marchó sin mirar atrás. Edward y Alec entraron, todo estaba demasiado oscuro, no quisieron arriesgarse a ser vistos por lo que no pudieron prender ninguna luz, la casa era grande y estaba en completo silencio, no sabían hacia dónde dirigirse, caminaron hasta llegar a unas escaleras y decidieron separarse. Edward fue al piso superior mientras que Alec se quedó buscando abajo.
Emmett llegó a su casa en dónde lo esperaba su padre con rostro preocupado, se acercó a él quién parecía concentrado en unos papeles, no estaba seguro de qué decirle, no sabía cómo reaccionaría al escuchar lo que iba a contarle.
—¿Dónde está mamá? —preguntó esperanzado mientras se paraba delante de él.
—No lo sé, pero necesita ayuda —respondió Carlisle sin apartar la vista de los papeles, junto a él había varios cuadernos y fotografías.
—Por supuesto —agregó de inmediato—, no podemos dejar que la acusen de algo que no ha hecho, se sentirá mal al escuchar esas calumnias y tenemos que estar a su lado, necesitamos a Edward y explicarle la situación, tal vez mamá tenía razón respecto a Bella —espetó hablando demasiado rápido y quedándose sin aire.
—¡Escúchame Emmett! —pidió levantando la mirada para verlo fijamente—, ella necesita ayuda profesional, mira lo que encontré. —Le entregó una carpeta, pero Emmett pareció no entender—, revísalos.
—¿De qué se trata todo esto? —cuestionó dejando de lado los documentos sin querer ni imaginarse lo que contenían.
—Revísalos —repitió y Emmett no tuvo más remedio que hacerle caso, tomó un cuaderno cercano y empezó a leerlo.
Era el diario de Esme en donde escribió todo lo que hizo en el pasado, el odio que sentía por Renée y sobre el engaño con Charlie, mientras pasaba las páginas Emmett no podía creer lo que leía, cerró de golpe el cuaderno y lo lanzó al piso.
—Esto debe ser mentira, papá no puedes creer todo lo que dice aquí —gritó y sé dejó caer en el sofá.
—Lo escribió tu madre —mencionó, a él también le hubiera gustado creer que era un engaño, pero tenía las pruebas ahí.
—Aquí debe haber una equivocación —gritó—, debemos encontrarla. —Se levantó del sofá y caminó hacia la puerta.
—No me contesta su teléfono y si Bella está desaparecida es posible que esté con ella. —Lo alcanzó para detenerlo.
—No, yo les voy a demostrar que están equivocados. —No quiso escuchar a su padre, pero aunque no lo quería admitir, él empezaba a tener dudas.
—Emmett por favor tranquilízate. —Colocó la mano en su hombro.
—¿Cómo esperas que me tranquilice si están diciendo que mi mamá es una asesina? —susurró más para sí mismo.
—Las pruebas están delante de nosotros. —Fue lo único que se le ocurrió decir.
—Hablaré con Edward y él estará de mi lado.
—Si su novia está desaparecida no creo que eso sea posible.
Emmett marcó el número de su hermano, pero nadie le respondió.
—Debe estar en su departamento, voy a buscarlo. —Abrió la puerta y sin decir más salió de la casa.
—Iré contigo —dijo resignado saliendo detrás de su hijo.
Charlie y Esme salieron en busca de comida, habían pasado mucho tiempo en aquella casa sin comer nada y ella estaba segura de que Bella no conseguiría escapar.
—No estés nervioso que nadie nos va a reconocer, al menos no a ti, porque nadie te conoce en esta ciudad —le recordó Esme mientras lo observaba sospechosamente.
—Lo sé, pero siento que algo puede salir mal, no debimos dejarla sola. —Se imaginó varios escenarios en donde su hija terminaba muerta y él no podía hacer nada.
—¿Crees que alguien le hará daño? —preguntó incrédula obligándolo a detenerse.
—Sí —contestó secamente.
—Por favor, ninguno de los que contratamos hará nada sin nuestra autorización, además, no sé de qué te preocupas si tú aceptaste matarla, sabes que es un peligro para ambos —dijo frunciendo el ceño, no podía permitir que él interfiera en sus planes.
—Es mi hija —mencionó enojado y miró a su alrededor pensando en las posibilidades que tendría de escaparse de ella y regresar con Bella.
—Es lo correcto, ella puede delatarnos y si está muerta podrás seguir con tú vida al lado de Renée, y yo con mi familia. —Empezó nuevamente a caminar y al ver que Charlie no la seguía tuvo que regresar.
—Edward sabe la verdad, si Bella muere él no se quedará tranquilo —comentó, pero a ella parecía no importarle.
—No te preocupes que yo me encargaré de él —continuó caminando.
—¿También lo matarás? —preguntó cuando llegó hasta ella.
—A él jamás, pero encontraré la manera de callarlo —aseguró, se fijó nuevamente en su acompañante—. ¿Por qué estás tan nervioso?
—Ya te lo dije.
—Hay algo más: ¿qué hiciste? —preguntó y él evitó mirarla, había dejado la puerta de Bella abierta junto con un arma, esperaba que eso fuera suficiente para que saliera, pero temía que alguien la descubriera y terminara matándola—. Responde Charlie Swan: ¡¿Qué hiciste?!
—Nada, mejor apresurémonos a regresar —caminó rápidamente y entró a un restaurante dejándola sola, ella se apresuró a alcanzarlo, pero no dejaba de sentirse inquieta, sintió que algo andaba mal y salió del lugar—. ¿A dónde vas?
—Acabaré con esto ahora mismo —dijo y corrió hacia el auto.
Bella se sintió asustada, pero no quiso desperdiciar su única oportunidad, las instrucciones de su padre fueron claras, tenía que escapar mientras él distraía a Esme, cuando los escuchó marcharse esperó unos minutos antes de salir de aquella habitación, sabía que había gente cuidando el lugar por lo que no dudó en tomar la pistola que le dejó. Internamente rogaba porque no tuviera que usarla, probablemente no tendría el valor para utilizarla, la casa era grande y en medio de la oscuridad era fácil perderse, caminó sigilosamente hasta que escuchó a alguien aproximarse, contuvo la respiración mientras veía que se acercaba, pero no encontró ningún lugar donde esconderse, puso su mano temblorosa sobre el arma.
—¡Bella! —escuchó y ella se quedó estática al reconocer la voz.
—¡No te acerques Alec! —dijo temerosa—, no puedo creer que estés aliado con ellos, creí que habías cambiado y nos estabas ayudando.
—Vine a ayudarte —aseguró acercándose lentamente.
—No te creo, apártate de mí o no respondo de mis actos —sacó el arma—, déjame salir.
—Cálmate Bella, a eso vinimos, queremos sacarte de aquí. —Se detuvo esperando que ella le creyera.
—¿Quién más está en este lugar? ¿Regresó Esme? —preguntó con voz temblorosa.
—Aún no, pero debemos encontrar la manera de salir de aquí, Edward está conmigo también.
—¿Dónde está? —Quiso saber sin siquiera pensar en bajar el arma porque temía que Alec le mintiera.
—Fue a buscarte por otro lado, debemos encontrarlo y salir de aquí, baja el arma y vámonos juntos. —Vio que ella empezó a dudar y se acercó más.
—No hasta que vea a Edward.
—Está bien, sólo ten cuidado con lo que haces.
Se dio la vuelta, empezó a caminar, ella lo seguía muy de cerca, Edward ya los esperaba junto a las escaleras, cuando la vio corrió hacia ella y la abrazó antes de besarla.
—No quiero interrumpirlos, pero necesitamos salir de aquí antes que regresen —dijo Alec obligándolos a separarse.
—Perdóname Alec, debí saber que sí querías ayudarme —se disculpó sintiéndose terriblemente culpable.
—No te preocupes, cualquiera hubiera dudado —comentó al recordar lo que le hizo en el pasado.
Bella entregó el arma a Alec mientas Edward le rodeaba con el brazo la cintura, empezaron a caminar hacia la salida, se detuvieron al ver cómo las puertas se abrían delante de ellos.
Jacob llegó corriendo al departamento de Alice, él salió para reunirse con Emmett, pero en el camino vio a Esme y Charlie, se acercó lo más posible sin que se dieran cuenta y alcanzó a escuchar lo que hablaban sobre Bella, no lo pensó dos veces y regresó donde estaban sus amigos para informarles, se apresuró a contarles lo que escuchó.
—¿Charlie con esa mujer? —Renée no podía creer lo que escuchaba. ¿Cómo era posible que hablara de matar a su propia hija? Sin embargo, sabía que el extraño comportamiento de su esposo se debía a algo.
—¿Sabes a dónde se dirigían? —preguntó Rosalie impaciente.
—No alcancé a escuchar eso, pero debemos averiguarlo antes de que sea demasiado tarde —dijo y todos asintieron, Renée a pesar de estar consternada con la noticia quería hacer algo para salvar a su hija.
—Lo que debemos hacer es informar a la policía —musitó Renée, pero todos alcanzaron a escucharla.
—No tenemos pruebas —recordó Alice.
—Jacob los escuchó, no creo que necesiten más pruebas.
Emmett y Carlisle buscaron a Edward en todos los lugares posibles, pero no apareció, no sabían que más hacer y Emmett estaba desesperado por lo que, en contra de su voluntad, llamaron a Rosalie para averiguar si tenían noticias. Ella prefirió ir a decirles personalmente mientras los demás trataban de averiguar por su lado, Jasper junto con Jacob habían ido a buscar a Tanya, Alice se quedó en el departamento con Renée. Cuando Rosalie llegó a casa de los Cullen les contó todo lo que Jacob escuchó, Carlisle le mostró el diario de Esme y ya no tuvieron más dudas, aunque Emmett no lo quiso admitir.
—¿Creen que Edward puede estar en peligro? —preguntó Rosalie mientras abrazaba a su novio.
—Nadie nos asegura que esté con Esme —dijo Carlisle y ella no supo qué decir, conocía a Edward y si Bella estaba en peligro de seguro él iría a buscarla.
—Es cierto, está desaparecido, pero no sabemos si está con ella, nadie lo ha mencionado —agregó Emmett.
—Esperemos que Jasper pueda obtener alguna información de Tanya —comentó esperanzada Rosalie y todos quedaron en silencio.
Cuatro de los hombres contratados por Esme los apuntaban con armas, uno de ellos encendió la luz, Edward escondió a Bella detrás de él.
—¿Quiénes son ustedes? —preguntó uno de ellos acercándose hasta quedar frente a Edward.
—¿Cuánto quieren por dejarnos ir? —replicó Edward con voz firme.
Ellos lo miraron sorprendidos y el que estaba más cerca empezó a reírse.
—No creo que llegues al precio —aseguró tratando de llegar a Bella, pero Edward no lo permitió, recibió varios golpes en las costillas obligándolo a caer al suelo mientras Bella gritaba, rápidamente el resto de hombres los rodearon.
Alec escondió el arma esperando el mejor momento para utilizarla, los tres fueron llevados nuevamente a la habitación donde anteriormente había estado Bella.
—¿Estás bien Edward? —preguntó su novia preocupada.
—Estoy bien —aseguró acariciando su cabello—, lograremos salir de aquí.
—No debieron venir a buscarme —dijo ella bajando la mirada, Alec quiso decir algo, pero prefirió que fuese Edward quién la consolara.
Pasaron los minutos y todo estaba en silencio, Bella parecía más tranquila, pero se sintió culpable porque ellos fueron a rescatarla, su única esperanza era que Esme no le hiciera nada a su hijo. De pronto escucharon a personas acercándose y se pusieron alertas, se apartaron de la puerta lo más posible mientras Alec y Edward sacaban las armas que tenían ocultas, la puerta se abrió y por ella entraron Charlie y Esme, detrás de ellos dos hombres armados.
—Edward, te pedí que te marcharas del país —dijo Esme quedando a escasa distancia de ellos.
—Jamás dejaría a Bella aquí contigo, no confío en ti —mencionó sin apartar la mirada de ella.
—¡¿Cómo pudiste cometer un error tan grande?! —exclamó sin saber qué hacer, miró a Charlie quien sonrió al verla en esa situación—, tendré que deshacerme de ustedes.
—¿Serías capaz de matarme? —cuestionó Edward adelantándose unos pasos para quedar frente a ella.
—No me retes, tú sabes que sí seré capaz de hacerlo —dijo sonriendo, él no podía creer lo que escuchaba—. ¿Quién más sabe que están aquí? —preguntó pero nadie respondió, sólo se quedaron mirando.
—Tenemos que salir de aquí —agregó Charlie, estaba seguro de que habrían avisado a alguien más y no quería verse involucrado si llegaba la policía.
—Nos iremos pronto, sólo dame unos minutos y terminará esto. —Se acercó a uno de los hombres y le pidió el arma—. ¿Quién quiere ser el primero? ¿Tal vez tú, Bella?
—Querías matarme a mí, así que hazlo, déjalos libres a ellos. —Caminó hasta quedar junto a Edward.
—Ahora no puedo dejar ir a nadie y todo por tu culpa —gritó y disparó, la bala no llegó a nadie, pero todos estaban aterrados—. ¿Quién quiere morir?
—Vámonos Esme, la policía debe estar por llegar —suplicó Charlie.
—Eres un cobarde, quizá deba terminar contigo primero —dijo, se dio la vuelta y disparó a Charlie, que cayó de inmediato al suelo cubierto de sangre.
—Papá —gritó Bella, pero no pudo acercarse a él ya que Esme volvía apuntarlos con el arma.
El sonido de las sirenas de la policía llegó a los oídos de Esme, quien se puso más nerviosa.
—Por favor mamá, déjanos salir, prometo no apartarme de tu lado —susurró Edward intentando acercarse a ella, pero no lo escuchaba, de pronto se puso como loca y empezó a hablar con ella misma comenzando a disparan en todas las direcciones, se podían escuchar algunos gritos y cuando se detuvo… el silencio se apoderó del lugar.
Muchas gracias por sus lindos reviews :)
