NOTA DE LA AUTORA.
Bueno pues como siempre deciros que los pensamientos están entre comillas. Los recuerdos en cursiva y las conversaciones mentales en negrita. ¡Que disfruteis de este nuevo capitulo!
EN LA BOCA DEL LOBO
Oihana corrió hasta estar cerca de casa pero aun cubierta por los arboles que la rodeaban y tras comprobar que no había nadie por los alrededores, cambió de forma. La herida del costado seguía sangrando, la apretó fuerte con la mano derecha y corrió hacia la entrada.
Cuando llegó a la entrada metió la mano en el bolsillo para sacar la llave y… "Mierda" había perdido todo al cambiar de forma en el bosque, el móvil, las llaves, la cartera, todo. Tendría que volver a por ellas más tarde, estupendo. Cogió la llave auxiliar que escondía en un árbol cercano y entro en casa. Las perras salieron a su encuentro pero nada más.
-¿Hola? ¿Eneko? –La casa estaba vacía.
Se dirigió al baño y saco una venda del botiquín. Se la ajustó fuerte para parar la hemorragia. Estaba un poco mareada, esa mañana no había desayunado y ahora había perdido mucha sangre. Se puso los primeros pantalones y la primera camiseta que había en el armario. Se disponía a salir cuando vio una nota en la mesa de la cocina.
"He ido a comprar comida, la de verdad. Volveré luego.
Me he llevado tu coche."
"Estupendo, seguro que me encarga cocinar", pensó con amargura mientras salía a la calle. Corrió en dirección a la casa de Jake con las perras siguiéndole muy de cerca.
Cuando llegó vio que tanto Jake como otro chico de pelo cobrizo intentaban apaciguar a una desconsolada Nessie que lloraba a moco tendido. De pronto su llanto ceso de golpe a la vez que los 2 hombres y la muchacha miraban en su dirección. Automáticamente Nessie salió corriendo a su encuentro gritando su nombre. En cuento llego junto a ella la abrazó con mucha fuerza, mucha más de la que esperaba de alguien tan joven, lo que hizo que Oihana siseara ante el fuerte dolor que sintió en el costado y Nessie la soltó de golpe.
-Lo siento mucho, te he hecho daño. –Dijo mientras daba un paso atrás y los 2 chicos llegaban a su altura.
-Estas herida –Dijo con un tono seco y sombrío el muchacho de pelo cobrizo.
-Y ¿Tú eres…? –Preguntó Oihana elevando una ceja mientras miraba al chico.
-¿Qué ha pasado? –Volvió a preguntar el muchacho eludiendo las preguntas de ella.
-No has contestado a mi pregunta.
-Soy Edward Cullen, el primo de Nissie.
-Un placer.
-Ahora contesta tú a la mía.
-Que quieres que te diga.
-¿Qué ha pasado?
-Nada en especial.
-¿Qué ha pasado con los tipos? –Preguntó Jacob algo molesto.
-Huyeron, ¿Por qué?
-¿Cómo has podido salir airosa? –Nessie la miraba como si hubiese hecho algo imposible de hacer.
-Casi airosa, la han herido. –Añadió Edward haciendo que Oihana pusiera los ojos en blanco por un segundo.
-Se artes marciales. –"Y si mis cuchillos hubiesen sido de lonsdaleíta me habría ahorrado todo el rollo de la caperucita roja" pensó para sí mientras recordaba la empuñadura rota.
-Pero eso no sirve contra vampiros –Dijo Nessie entristecida.
-¿Vampiros? –Oihana soltó una amarga carcajada –Eso no son más que historias, eso era simplemente gente que estaba de cocaína o de speed hasta las cejas. No te preocupes, no hay nada malo en el mundo. –"Malditos chupacabras, tendré que aprender sobre ellos".
Oihana estaba cansada, dolorida y algo mareada pero sobre todo tenía un cabreo de aupa. "Sigo oliendo a los malditos chupacabras", ahora estaba obsesionada.
-Te importaría dejarme hablar con Edward a solas por favor –Le dijo Jake a Oihana con una mirada preocupada.
-Claro –No le gustaba esta situación, nada en absoluto pero se dirigió hacia la playa con las perras cerca.
-¿Qué has averiguado? –Jake estaba preocupado por Nessie, casi la habían cogió de no ser por ella pero se supone que tendría que estar muerta.
-No mucho, su mente no es un libro abierto como la tuya y no estaba repasando el ataque. Solo ha dicho algo de que si sus cuchillos hubiesen sido de lonsdaleíta se habría ahorrado todo el rollo de la caperucita roja. ¿Sabes que puede significar? Tú la conoces.
-No y la verdad es que no la conozco mucho, no habla de sí misma casi nunca.
-¿Qué es lonsdaleita? –Pregunto Nessie.
-No lo sé, algún tipo de material supongo. –Edward estaba algo desconcertado, solo podía escuchar los pensamientos de la joven cuando esta los gritaba, sino no conseguía oír nada. Pensaba que las mentes borrosas solo afectaban a los Swan –De todas maneras aun que haya dicho que eran uno drogadictos para calmar a Ness ha mentido, se ha dado cuenta de lo que eran y ha usado un nombre no muy bonito para referirse a nosotros.
-¿Cuál, Chupasangre? Vamos Edward, eso deberías de tenerlo asumido ya.
-No, no ha llamado chupacabras.
-No es un mal nombre. Antes has dicho que estaba herida ¿Se va a trasformar?
-No, si la hubiesen mordido ahora estaría agonizando con la ponzoña. He olido la sangre que procedía del costado izquierdo, además tenía la mandíbula algo morada. Seguramente la golpearon. Además creo que se ha dado cuenta de que yo huelo como ellos.
-¡Mierda! Esto no me gusta, ¿Por qué le han dejado con vida? –Preguntó Jake cuando la silueta de Oihana apenas se apreciaba a lo lejos.
-No lo sé y según ha explicado Nessie no eran amistosos ni vegetarianos. Manda a tus chicos a investigar la zona.
-Ya he enviado a Embry y a Quil.
-Bien, yo les diré a Carlisle y Jasper que también pasen. Vamos cariño –Dijo dirigiéndose a su hija -nos vamos a casa.
-Pero no me he despedido de Oihana, ni le he dado las gracias. Papa, me ha salvado y lo sabes.
-Hasta que no sepamos más de ella, no te acercarás. ¿Entendido?
-Pero papa… -Nessie sabía que su padre era incapaz de razonar. Tendría que recurrir a su madre para que él entrara en razón.
Oihana fue paseando hasta casi llegar al borde que separaba la playa de la línea del bosque. No es que quisiera dárselas de heroína pero un gracias no le habría venido nada mal, sobre todo después del fuerte dolor que sentía en al costado con cada movimiento brusco que hacía.
Unos gritos se oían de fondo. Identificó una de las voces. Leah. Agilizó la marcha mientras el instinto le gritaba que algo no iba bien.
Cuando llego se encontró a Leah que estaba siendo sujetada por la parte superior de los brazos por un hombre realmente grande. Lo conocía, le había visto el día de la hoguera pero no sabía su nombre. Aquel tipo gritaba y zarandeaba a Leah como si fuera un vulgar trapo.
-¡¿En qué demonios estabas pensando? ¡La guardia era tuya joder! ¿Qué hubiésemos hecho si le hubiese ocurrido algo a Nessie o a la imprimada de Embry? –"¿Imprimada?" pensó mientras imágenes de Embry le venían a la mente "Mierda Oihana, compórtate" -¡¿Contesta maldita sea?
Aquella acción le hizo hervir la sangre. ¿Por qué los hombres creían que tenían derecho a tratar a las mujeres como si no fuesen un paño sucio? ¡NO! No iba a permitir que un hombre tratara así a una mujer, jamás permitiría que gente como ese tipo o como Lucas pusieran las manos encima a nadie.
-Quedaros quietas hasta que os lo mande –Les dijo a las perras que se quedaron sentadas.
-¡Suéltala! –La rabia ya empezaba a dominarla, pero tenía que mantenerla a raya si no quería acabar perdiendo el control.
-No te metas en esto extranjera. –Le dijo en hombre mientras la miraba con desprecio.
-He dicho que la sueltes. ¡Ahora! –Se cruzo de brazos frente a él.
Ella, con sus escasos 158 centímetros frente a un hombre de al menos 2 metros de alto. Debería sentirse asustada, pero ella contaba con armas que el no.
-¡He dicho que no te mentas extranjera! –Soltó a Leah y se enfrento a ella.
-No me llames extranjera tengo un nombre.
-Oihana déjalo, el tiene razón. –Leah parecía furiosa. Oihana estaba segura de que era porque tenía que resignarse a cargar con todo porque no tenía nada que hacer contra un tipo así.
-No, no lo dejo hasta que se disculpe. –Oihana miró a los ojos de hombre.
-¡Maldita mujer!
-Vaya, vaya además de xenófobo eres sexista. –La furia de Oihana fue creciendo y se estaba volviendo incontrolable. –Menuda joya de hombre.
-No te atrevas a hablarme así extranjera, no sabes de lo que soy capaz. –El tipo mantenía la mandíbula apretada.
-Vamos Sam cálmate. –La voz de Leah le pareció un simple susurro. La ira la controlaba ya que cada uno de los golpes que recibió de Lucas se estaba repitiendo una y otra vez en su cabeza como una mala canción.
-Tú eres el que no sabe de que soy capaz. –Oihana cerró los ojos con fuerza tratando de mantener algo de calma y soltar esa ira que la estaba oprimiendo. Cuando abrió los ojos, sus iris eran completamente negros.
-Vaya, vaya nos ha salido valiente la mujercita. –Se estaba riendo de ella, malo. Muy malo. Su furia aumentó.
-¡JAKE! –Podía oír como Leah llamaba a Jacob a gritos, incluso los pasos de él mientras se acercaba a ellos corriendo.
-Tenemos ante nosotros a todo un macho… ¿Qué pasa que tu padre no te quiso? ¿O tal vez se lar…
Antes de que pudiese terminar la frase Sam le golpeo en la cara con tanta fuerza que cayó al suelo. Le había golpeado en el mismo punto donde le había dado el vampiro. Las perras gruñeron con ferocidad pero no se movieron de su posición.
Cuando estaba a pocos metros de ellos Jake vio como Sam golpeaba a Oihana. ¡Es que estaba loco! ¡Podía haberla matado! Aceleró en paso hasta que llego a donde ellos.
La habían vuelto a golpear, no se lo podía creer. ¡Malditos hombres! Sabía que Jake estaba junto a ella. Le olía. Pero estaba parado, pasando su mirada de ella a Sam y vuelta a empezar. Su cuerpo empezó a temblar, no podía controlarse. Esto se le estaba yendo de las manos.
Jake no podía dejar de mirar a ambos. Sam con la mandíbula apretada para evitar transformase, su respiración era rápida pero tenía los ojos completamente abiertos como si no pudiese creerse lo que acababa de hacer. Oihana, estaba en el suelo con la mano sobre la mandíbula, en el punto donde Sam la había golpeado. Sus ojos parecían completamente negros y estaba temblando. Era normal, estaría asustada pero tenía una mirada asesina que estaba fija en Sam.
Todo su cuerpo temblaba, no podía controlar el cambio de forma durante más tiempo. Se levantó como pudo y corrió hacia el bosque donde estaría oculta a la vista de cualquiera.
-¡Oihana espera! –Jake le llamo pero no se detuvo, corrió pero tras unos segundos ya no corría a 2 patas sino a 4.
Jake vio como Oihana salía corriendo hacia el bosque mientras todo su cuerpo temblaba. No podía creer lo que estaba pasando.
-¿Qué es lo que has hecho? –Le espetó a Sam que estaba totalmente quieto y con cara de asombro.
-No lo sé, no he podido controlarme.
-Menos mal que no le has dado fuerte.
-Le he golpeado con toda mi fuerza.
-Eso es imposible, la habrías matado.
De pronto se oyó un aullido de llamada, pero ese aullido no pertenecía a nadie de la manda. En cuanto el aullido cesó las perras salieron corriendo en dirección al bosque.
-No puede ser… -Se dijo Jake que salió corriendo en la misma dirección que había tomado Oihana.
Sam y Leah le siguieron. A pocos metros de allí encontraron el vestido que llevaba Oihana totalmente rasgado y desperdigado por el suelo.
-¿Que significa esto? –Preguntó Sam.
-No estoy seguro, pero por todo lo que ha pasado y todo esto yo diría que es una de los nuestros.
-Pero eso es imposible Jake, no huele como nosotros y no es de la tribu.
-Yo tampoco puedo explicar eso Leah, pero ¿Qué otra cosa puede ser? Ya has visto como temblaba y como ha aullado. Leah, conoces su olor, síguela, tu eres la más rápida. No dejes que entre en su casa hasta que hablemos con ella. Nosotros reuniremos a los demás y nos dirigiremos a su casa.
Dicho esto, Leah se escondió entre los árboles, se quito la ropa y se la anudó a la pierna antes de empezar a correr todo lo rápido que pudo siguiendo el olor de Oihana.
Tras mandar a las perras a casa Oihana corrió con todas sus energías a través del bosque, su velocidad era vertiginosa, los árboles y las rocas no eran más que manchas borrosas a su alrededor. Cuando llegó a ningún lado tras haberse deshecho de una parte de la furia cambió de rumbo hacia casa. Cuando llego, sacó las llaves del árbol y entro en casa. Las perras estaban…y también Eneko.
-¡Por Dios! ¿Por qué estas desnuda?
-Porque he cambiado de forma sin querer y toda la ropa se ha ido al garete.
-Toma ponte esto
Se quitó el albornoz que llevaba dejando una buena vista de su cuerpo cubierto únicamente por unos calzoncillos y se lo lanzó. Oihana se lo puso pero como todo le sombraba por todas partes.
-¿Qué te ha pasado en la cara? –Eneko se acercó para verla mejor y le giró el rostro para poder verla mejor.
–¿Quién te ha golpeado?
-Recuerdas las historias que solía contarme la abuela, las de los vampiros.
-Sí, pero que tiene que ver con…
-Pues ellos son lo que me ha pasado. –Se abrió el albonoz para enseñarle la herida del costado que por suerte ya estaba cicatrizada.
-¡Madre mía! ¿Me estás diciendo enserio que los vampiros existen?
-Pues sí, tendré que disculparme con mi abuela. –Su abuela siempre comentaba todas las películas de vampiros de la tele.
"-Pero mira eso. Por Dios, así no son. No tienen colmillos y no se les mata con estacas. Vaya porquería de película.
-Pero abuela, tú que sabrás como son los vampiros. Eso no existe, se los ha inventado Hollywood.
-Claro que existen hija, solo que no se han topado en tu camino y has de andarte con ojo. No todos son buenos como los de nuestra familia.
-Ya vale mama –Se quejó el padre de Oihana. –No quiero que le llenes la cabeza de historias fantásticas. Sabes que todo eso no es cierto y bastante tiene ella con las historias de lobos que le cuenta su abuelo. No quiero que además de jugar a ser una loba juegue a ser una vampiresa."
Su padre siempre se exasperaba con las historias que le contaban sus abuelos. Por aquel entonces ella apenas tenía 6 años y su abuelo hacia poco que le había contado la historia de los lobos de la tribu.
-Y te has peleado con ellos. ¡Maldita sea Oihana! ¿En qué diablos estabas pensando? ¿No has hecho bastantes locuras en tu vida?
-¿Locuras? ¿Qué locuras he hecho yo?
-Para empezar, salir con cualquier desconocido que se te cruzase. –Eneko le corto antes de que ella pudiese objetar –Luego está el tema del club
Ah sí, el club Basakatua(1), cuando su madre murió uno de los supuestos actos de rebeldía que ella había cometido fue bailar los fines de semana en un club. Sus bailes temáticos la hacían ganar mucho dinero, empezaba con mucha ropa y terminaba con poca, pero jamás se desnudaba y aun así cobraba muchísimo más que las que se quitaban toda la ropa pues sus sugerentes bailes atraían a muchísimos clientes. Siempre trabajaba con la cara cubierta por una máscara pues aquello era un pueblo pequeño y no quería que su padre supiera que trabajaba ahí. Cuando un amigo de su padre la reconoció por el tatuaje dejó el club.
–Luego esta lo del bastardo ese. –Para Oihana el hecho de Lucas no era más que un recordatorio de lo débil que fue por no reaccionar a tiempo y no le gustaba que los demás conociesen sus debilidades. -Oihana no te metas en más problemas, al final encontrarás uno del que no puedas salir.
-¿Te crees que he ido a por ellos? Me los he encontrado en el bosque y me querían de almuerzo. Por lo tanto te prohíbo que vayas al bosque, nunca.
-Está bien, pero te robaré el coche.
-¿Dónde has estado? –Preguntó Oihana para cambiar de tema. Cogió un bollo que había sobre la mesa de la cocina y se lo comió en tan solo 2 bocados. Eso de cambiar de forma daba hambre.
-Haciendo la compra. Ten, te he comprado esto –Le entrego una caja de tampones. –No tenías por ningún lado.
-Es que ya no los necesito –Los dejó sobre la mesa.
-¿Estas embarazada? –Eneko tenía los ojos abiertos como platos y una expresión de susto.
-¿Qué? ¡Claro que no!
-¿Entonces?
-Desde que me pasa todo esto de la loba no he vuelto a tener la menstruación. Un problema y un gasto menos. Me voy a dar una ducha. –Oihana se marcho hacia el baño dejando a su amigo con la palabra en la boca.
-¿Qué pasa? ¿Quién ha llamado? –La voz de Seth sonada adormilada.
Ya estaban casi todos informados. Tras oír el aullido de llamada que había hecho Oihana a sus perras todos habían ido entrando en fase para saber quien había llamado. Jake casi tuvo que usar su voz de alfa para que Embry no saliera corriendo a la casa de Oihana. Solo faltaba Seth.
-No hemos sido nosotros. El aullido lo ha dado Oihana, creemos que es de los nuestro. –Le informó Jake.
-¡¿Qué? ¿Cómo es posible?
-Aun no lo sabemos, vamos a su casa a averiguarlo. Leah tiene que estar ahí con ella porque ya no está en fase. Date prisa.
Cuando se acercaban a la casa todos cambiaron de fase. A pocos metros de la casa, oculta entre los árboles vieron a Leah, sola.
-¿Dónde está? –Preguntó Jake.
-Duchándose. –Contestó de manera indiferente.
-¿Cómo que duchándose? ¿No te dije que no la dejaras entras en casa?
-Cuando llegué aquí ya estaba duchándose. Es muy, muy rápida, muchísimo más que yo.
-No puede ser –Seth se acerco a su hermana, como hacía siempre.
-Bueno vamos a hablar con ella. Jared, Leah entrar en fase y vigilar los alrededores por si intenta escapar. –Los dos se adentraron en el bosque mientras el resto iban hacia la puerta como una bandada de pájaros con Jake y Sam en cabeza.
-Deja que hable yo. Vosotros no habéis empezado con buen pie.
-Como quieras –A Sam no le había gustado Oihana desde el primer momento pero ahora parecía odiarla un poco más.
Embry permanecía en completo silencio totalmente sumido en sus pensamientos. Mientras se acercaban a la casa como lobos hambrientos la mente de Embry no dejaba de repasar cada uno de los detalles que sabía de ella en busca de algún punto que le ayudara a saber que estaba pasando. Ella era su imprimada. La habían atacado 2 vampiros, en el lugar de la lucha habían encontrado sus llaves, su cartera y su móvil que ahora llevaba fuertemente sujetos contra el pecho además había encontrado manchas de sangre, por lo que seguramente estuviera herida. Sam la había golpeado y ahora iban todos a su casa como si fueran unos matones a sueldo dispuestos a darle una paliza.
Oihana se metió bajo el agua ardiendo de la ducha. Se sentó en la porcelana de la ducha mientras el agua le caía a chorro por la cabeza y la espalda. Relax, eso era lo que necesitaba. Habían pasado unos largos minutos cuando oyó como llamaban a la puerta. "Estupendo, ¿Quién será ahora?".
-¡Ya voy yo! –Gritó Eneko mientras se oía como cerraba un armario.
Se oyó el grito de un hombre en el interior y de pronto un muchacho rubio abrió la puerta en calzoncillos.
-¿Si? –Dijo el muchacho.
-¿Quién eres? –Preguntó Embry alterado porque un hombre en calzoncillos saliera de la casa de Oihana.
-Yo vivo aquí ¿Quiénes sois vosotros? –Inquirió Eneko.
"Yo vivo aquí" ese bastardo estaba viviendo con su imprimada mientras él ni siquiera podía hablar con ella, abrazarla, besarla.
-Queremos hablar con Oihana –Solicitó Jacob con voz amable –Soy Jacob, su socio en el taller y me gustaría saber cómo está.
Oihana escuchó la voz de Embry y se le acelero el corazón, "¿Es que eres estúpida?" sacudió la cabeza y cerró los ojos haciendo que su respiración y su palpitación volvieran a la normalidad. Después reconoció a Jacob preguntando por ella. Quizá debería salir y decirle que se encontraba bien, al fin y al cabo el no tenía ninguna culpa. Salió de la ducha y se puso su bata roja de estilo asiática que colgaba en la pared del baño. Se miró un momento al espejo empañado del baño que limpio con la manga para poder ver como la mandíbula de le había puesto de color morado oscuro, como si el golpe ya tuviese varios días.
-Mira Jared un saco de boxeo. –Brady se dirigió hacia el saco que estaba junto a la casa y le dio un puñetazo. –Joder, que duro, ¿de qué estará hecho?
-De hormigón reforzado –Embry pudo ver como Oihana se asomaba por la puerta, totalmente mojada y con una minúscula bata roja estilo asiático. Su erección palpito dentro de sus pantalones pero cuando se dio cuenta de que todos podían verla de esa manera un gruñido salió de su pecho sin que él pudiera controlarlo. -¿Qué estáis haciendo en mi casa? –Oihana miro a Embry y luego paso su mirada a Jacob que estaba a pocos pasos de ella.
-Necesitamos hablar contigo –Y mirando a Eneko Jake añadió –A solas.
-El es mi familia –"Ha dicho familia no pareja" pensó Embry aliviado –Si tenéis que decir algo será en su presencia.
-Está bien, -Jake cerró los ojos un momento y suspiro de forma audible -¿Qué ha pasado antes en la playa cuando te has alejado de Nessie y de mí?
-¿Qué qué ha pasado? Que ese –Hizo un gesto despectivo con la cabeza hacia Sam. –Me ha golpeado y antes de darle 2 ostias he preferido marcharme. ¿Algo más?
-¿Cómo has llegado a casa tan rápido?
-Corriendo. –Exasperada cruzó los brazos sobre el pecho y le apoyó en el marco de la puerta -¿Por qué no vas al grano Jake? No tengo todo el día.
-¡Bueno ya vale de tonterías! –Gritó Paul. A ese le conoció en la fiesta y no le cayó muy bien. –¡Dinos de una vez que eres!
-¿Qué os diga que soy? –Oihana se echo a reir, eso enfado a Paul que comenzó a temblar. Cuando Oihana lo miro su risa de apago de golpe. Esos temblores… eran los mismos que sufría ella. Lo comprendió, no era la única. Había más como ella.
Automáticamente se puso delante de Eneko con los brazos extendidos para protegerlo y las rodillas flexionadas, preparada para el ataque. Un gruñido salió de su garganta. "Me he metido directamente en la boca del lobo" pensó para sí. Pero ante su gruñido de amenaza lo que consiguió fue que un enorme lobo de pelaje gris oscuro estaba frente a ella.
Con la idea de defender su familia y su casa Oihana decidió cambiar de forma.
Todo se estaba yendo de madre. Ahora había un Paul peludo y cabreado frente a Oihana. Si lo que había pasado no era más que un mal entendido y ella no era lo que pensaban habrían descubierto su… De pronto tela roja voló por los aires y en la posición en la que antes estaba la joven muchacha ahora había una loba blanca como la nieve. Embry se quedo sin palabras, era hermosa hasta con forma de lobo. Era una de ellos y ahora podía contarle sus secretos.
Los gruñidos se volvieron más amenazadores y tanto Sam como Jacob entraron en fase para detener aquello ya que el tamaño de Oihana era muy pequeño frente al de Paul.
De pronto un gigantesco lobo negro se puso delante de ella. Casi tubo que alzar la cabeza para mirarlo. Pensaba que ella era grande pero aquello ya era pasarse. Con un rápido vistazo observo a todos los presentes. Solo faltaban Sam y Jake. Un lobo de pelaje rojizo ocupada ahora la anterior posición de Jacob por lo que el negro seria Sam.
No estaba sola, había más. De pronto un oscuro pensamiento pasó por su mente. Sam le había golpeado. Antes no se había podido defender por miedo a matarlo pero él era como ella. Bueno, más grande, por lo que no tenía que contenerse. Gruñó con fiereza al enorme lobo negro.
"Empieza el juego"
¿Qué pasará entre Oihana y Sam? ¿Habrá pelea? ¿Solucionarán sus asuntos Oihana y Embry? Lo descubrireis en el proximo capitulo.
Para Danny:
Querida Danny:
No sabes lo feliz que me hace que de verdad te guste mi historia. Siento haber tardado con la historia pero despues de todos los reviews que recibí con el anterior capitulo me puse en seguida a escribir, pero no me gustó como quedó el capitulo asi que lo borré y empecé de nuevo, pero ese tampoco me gustó y comencé otra vez y aqui estoy con el tercer intento. Dicen que a la tercera va la vencida.
Espero que te guste.
Un beso.
