Muchas gracias por todos los comentarios que dejan ya saben que me motivan un montón, como prometí y ante sus comentarios de que lo publicara lo antes posible aquí esta el capitulo, de antemano lamento las faltas ortográficas.
Espero seguir viendo sus comentarios en el último capítulo me son de suma importancia, y bueno que mas puedo decir que gracias a todos los que comentan y les gusta el fic y que lo recomiendan ya van varias personas que me dicen eso enserio me hacen feliz.
Y terminando esta historia regresamos con EN BUSCA DE LA LUZ para quienes gusten seguirme y seguir apoyándome y me digan que tal les parece esta historia me seria de mucha ayuda.
Se acercan los últimos capítulos de la historia en promedio unos 1 capitulo.
Los personajes no me perteneces, solo el contenido de la historia.
CAPITULO XXI
Los días iban pasando y la relación con Regina iba mejorando, la dinámica de pareja que se había instaurado entre nosotras era una que nunca había vivido, nuestra relación ahora estaba segura que eran confidencias en donde cada una depositábamos en la otra los miedos, inseguridades, relatos amargos de nuestro pasado, así también las alegrías y los planes a futuro que queríamos como familia.
En lo que llegaba la fecha de viaje decidimos que cada fin de semana saldríamos y nos organizamos para que cada una tuviéramos oportunidad de organizar las salidas y sorprender a la otra.
No faltaron la salidas al cine, otras cenas al aire libre, paseos a caballo de los cuales puedo decir que se me da bien a pesar de que nunca había tocado uno de esos hermosos animales.
También en otras salidas era con Henry y disfrutábamos de la compañía de los tres ahora que las dos nos iríamos y él se quedaba con sus abuelos queríamos disfrutar todo lo posible, pero con la promesa de que las siguiente vacaciones serian con él a Disneyland.
Y en la intimidad en cada encuentro era más intenso así como tierno y descubríamos algo nuevo, una nueva marca, lunar o puntos erógenos de la otra, incluso comenzábamos a tener la suficiente confianza para hablar poco a poco de las fantasías que quisiéramos cumplir.
El día llego y todo estaba dispuesto para el viaje, las maletas ya se encontraban en el auto que se quedaría resguardado en el aeropuerto de Boston, y nosotras ya teníamos todo lo necesario para el avión que tomaríamos a Miami.
-¿Seguro que estarás bien?- la voz de Regina invadía la estancia de la casa en donde el pobre de nuestro hijo se complicaba por tranquilizar a su madre que ahora dudaba el dejarlo solo a cargo de mis padres.
-Si mamá, tu ve y disfruta se que estas emocionada así que diviértete, las dos se lo merecen- con un fuerte abrazo de ambas salimos a donde se encontraban ya mis padres que nos despidieron no sin recibir una amenaza de que quería todo tal como lo dejaba y a Henry tan sano como se encontraba.
Esa faceta me encantaba de ella, me recordaba que justo así quería una madre en mi niñez, que desprendiera tal pasión por proteger y amor a sus hijos ante todo, Henry tenía tanta suerte de tenerla como madre y yo como esposa.
Después de por fin terminar con las despedidas subimos al auto que iba a ser manejado por Regina y comenzamos nuestra marcha.
Pasamos varias horas en carretera, en donde nos detuvimos solo algunas veces para ir al sanitario o comprar un café ya que habíamos salido de noche y no queríamos llegar tarde a nuestro vuelo que salía a primera hora por la mañana.
Tomadas de las manos salimos de auto ya debidamente registrado para su corta estadía y con maletas en manos nos adentramos a la sala correspondiente para documentar el equipaje y esperar el llamado del vuelo que duraría 4 horas.
Era la primera vez que Regina se subía a un avión y estaba algo nerviosa, no paraba de hablar de los posibles accidentes que podrían ocurrir.
-Regina tranquila, no va a pasar nada, duerme en lo que llegamos- siguiendo mis indicaciones e intentando relajarse quedo totalmente dormida en mis brazos.
Llegamos a nuestro destino a las 10 de la mañana y de inmediato tomamos un taxi que nos llevo a nuestro hotel que tenia vista al mar. Nuestra habitación no era la más elegante pero si con las mejores vistas y era lo suficientemente cómoda para el tiempo que estaríamos.
-Que diferencia de temperatura-Regina comenzó a desvestirse ya que la ropa que portaba era poco adecuada para las temperaturas cálidas del lugar así que ingreso al baño y al salir se encontraba totalmente hermosa con su pantalón blanco de popelina junto con una blusa de color azul cielo de tela ligera y zapatos abiertos con tacón bajo, estaba deslumbrante.
-Estas hermosa- con una sonrisa me abrazo y beso, yo siguiendo su ejemplo me cambie teniendo un pantalón similar al de ella, sandalias y una blusa sin mangas.
Ya era medio día así que salimos a almorzar para iniciar a dar nuestro primer paseo por la ciudad. Recorrimos varios lugares y compramos varias cosas que Regina veía en las tiendas más famosas del lugar.
Las miradas se posaban en mi esposa tanto hombres como mujeres del lugar la seguían por donde fuera, su porte real hacia la diferencia entre las multitudes. Al llegar a uno de los restaurantes para comer no faltaron las miradas en nosotras; llego el mesero y se marcho de inmediato a atender nuestro pedido.
-¿Qué tal te está pareciendo el lugar?- estábamos sentadas juntas y por debajo de la mesa sosteníamos nuestras manos. El mesero regreso con los primeros platos de mi comida y una bebida que no habíamos pedido.
-Se la ofrece el caballero de la mesa de la esquina- al levantar la mirada nos encontramos con un atractivo caballero que alzo su copa en la dirección de mi mujer, tenia celos si y muchos pero tenía total confianza en mi esposa y me daba lástima aquel hombre.
Él espero la contestación de mi mujer la cual tomo la copa y la deposito a un lado, alzo su mano y dejo a la vista su anillo para enseguida tomar mi rostro y besarme, beso al cual respondí en cuanto confirme que el admirador de mi esposa se volteaba algo molesto.
-Eres malvada- una leve carcajada surco por nuestras gargantas, ganándonos pequeñas miradas de los comensales más próximos a nosotras. Sin más interrupciones terminamos nuestra comida y regresamos al hotel a descansar un rato, tenía planeado llevarla a un bar que según comentarios era muy bueno.
-Estoy cansada, si no te importa dormiré un rato antes de ir a ese lugar al que me quieres llevar- con un beso y cambiándose de ropa por una mucho mas cómoda para su pequeña siesta quedo dormida en pocos minutos, yo no tarde mucho en imitarla y programando mi alarma dormí junto a ella.
La noche llego y ya preparadas, ella con un vestido y yo con pantalón salimos al bar que no quedaba lejos del hotel por lo que decidimos ir caminando.
Al llegar encontramos mesa rápidamente y comenzamos una platica cómoda y animada, el lugar estaba animado con las diferentes bandas de jazz que ese día se presentaban y que a Regina le habían encantado. No pasaron muchas horas cuando regresamos a la habitación en donde no tuvimos más energía que la de bañarnos juntas repartiéndonos incontables caricias pero que sabía que por el día seria lo máximo que haríamos.
Los días iban pasando y las temperaturas iban en aumento, lo que hacía que nuestro lugar favorito fuera la playa o la alberca en donde me podía deleitar con la vista de ver a Regina en traje de baño y a pesar que muchos no quitaban sus ojos de ellas, mi ego aumentaba de saber que la afortunada de poderla tocar y hacerle el amor era yo.
-¡Vamos Regina! Que no tarda en iniciar el evento- esa noche era la primera vez que salíamos a bailar, el lugar era especialista en música latina y era algo que quería enseñarle. Ambas ya con vestidos ligeros ante la calurosa noche nos dirigimos al lugar el cual estaba repleto pero que el acceso era rápido.
-Nunca había escuchado este tipo de música- de fondo ya se podían escuchar las diferentes piezas musicales que estaban en español y algunas con sus respectivas traducciones en ingles. Tomamos lugar cerca de la barra y ya varias parejas comenzaban a llenar la pista.
-¿Qué te parece?- pregunte algo dudosa ya que si no le gustaba nos iríamos de inmediato de todos modos tenía mi plan B por si este no resultaba.
-Me gusta, tiene una energía diferente, esta música es muy alegre- me alegro el que por lo menos le llamara la mínima atención el lugar, pedimos algunas bebidas mientras explicaba algunos pasos básicos y las dudas que tenia Regina. Así paso un promedio de media hora en donde nos habíamos dedicado a observar ya que aun Regina no se sentía preparada para bailar o intentarlo.
-Deja voy al sanitario querida, espérame aquí- sin darme tiempo a ofrecerme a acompañarle se marcho dejándome en nuestra mesa, cuando ya había pasado varios minutos y Regina no regresaba una voz me sorprendió y evito el que fuera a buscar a mi mujer.
-Buenas noches, ¿Qué hace una mujer tan atractiva sola?- era la voz de una mujer de piel morena de rasgos claramente latinos y que me devoraba con la mirada haciendo que me sintiera algo incomoda.
-No estoy sola, estoy con mi esposa y si me disculpa- su mano tomo mi brazo impidiendo mi caminar, estaba comenzando a enojarme y no quería arruinar mi noche.
-No soy celosa si aceptas bailar, te puedo enseñar si quieres- su sonrisa se agrando pensando que aceptaría o siquiera consideraría su petición, pero otra voz mucho más potente e intimidante respondió por mi y solo pude sonreír.
-Pero su esposa si lo es, así que suelte a mi mujer- con una mirada que solo ponía cuando estaba totalmente furiosa, logro intimidar a mi ahora acosadora la cual se marcho dejándome con Regina que me tomo de la mano y nos guio a la pista.
-Pensé que no querías bailar- tome de la cintura a mi esposa y de forma práctica comencé a enseñarle los pasos que anteriormente le había explicado.
-¿Y dejar que cualquiera quiera sacarte a bailar? No gracias- así seguimos casi toda la noche en donde la habilidad de Regina para aprender estos ritmos me sorprendió y llamo la atención de varios a los cuales ella rechazo en su intento de invitarla a bailar.
Regresamos a nuestro hotel alrededor de las 3 de la mañana para terminar nuestra noche haciendo el amor de forma pasional impulsadas no solo por la dosis de alcohol que habíamos bebido si no que también por los movimientos sensuales al bailar que encendió el libido de las dos.
Había llegado nuestro ultimo día de vacaciones, al día siguiente salía nuestro avión de regreso a Boston así que sería un día tranquilo ante el viaje que tendríamos que hacer de regreso.
Pasamos la mayor parte en comprar recuerdos que aun faltaban y el restante del día lo habíamos pasado en la playa en donde las caricias furtivas bajo del agua no se hacían esperar, era como si hubiera sido nuestra luna de miel.
Al llegar la noche decidimos cenar en el hotel pidiendo el menú degustación como en nuestra primera cita, la plática era amena de lo que le había gustado y lo que no, y que la próxima teníamos que traer a Henry para disfrutar ahora de actividades más familiares.
-Es una lástima que tengamos que regresar, es el mejor viaje de mi vida- una sonrisa y sentimiento de orgullo nació en mi, había cumplido mi objetivo de hacer que Regina disfrutara de cosas y lugares nuevos.
-Me alegra que así sea- un mesero en ese momento se acerco para colocar nuestros respectivos postres, había pedido una rebanada de pastel de chocolate con fruta y Regina la especialidad del día, un postre a base de frutas de temporada.
Mientras nuestro mesero acomodaba la mesa para servir los postres que iban cubiertos la intensa mirada de Regina llamo mi atención.
-Sabes cariño, estaba pensando que soy la mujer más feliz del mundo- su sonrisa contagio mis labios y yo también sonreí, el mesero se había retirado y había dejado los platillos cubiertos con su respectiva tapa metálica, algo inusual pero que no tome importancia.
-Y se que estamos casadas pero, es una unión mágica en el mundo real eso no cuenta- no había pensado en eso antes y tenía razón, en el pueblo era lo que mas valía por la procedencia de sus habitantes pero en mi mundo eso era igual a nada.
-Tienes razón, no lo había pensado- una leve tristeza me invadió al tener ahora conciencia de ese hecho.
-Te amo Emma, y quiero que ante todos seas solo mía, no solo en nuestro mundo si no también en este- Regina se levanto de su lugar y quito ella la tapa de mi postre el cual tenía escrito en una pequeña tarjeta de puño y letra de mi mujer la pregunta más importante de nuestras vidas.
-Emma Swan ¿quieres casarte conmigo?- sin saber de dónde saco una cajita de terciopelo que abrió para mostrar un anillo de compromiso con el mismo diseño de su collar, la emoción me invadió junto con las lagrimas. Me levante y la abrace para enseguida besarla.
-No tenias ni porque preguntar, es un sí rotundo- ella me abrazo de nuevo para inmediatamente poner el anillo en el lugar que le correspondía, saco otro anillo y permitió que se lo pusiera yo.
-Las dos tenemos derecho a un anillo de compromiso, hay que ir a juego- con una sonrisa y mas besos me di cuenta que la gente nos miraba y que algunos aplaudían lo que ocasiono que nos sonrojáramos y nos apresuráramos a terminar nuestra cena y regresar a la habitación en donde no dejaría a Regina dormir toda la noche.
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Gracias si llegaste hasta aquí, espero te gustara el capitulo y espero dejen sus comentarios para mejorar y claro actualizar mas rápido trabajo mejor bajo presión.
