Ok lo siento por la tardanza, llegaron mis hermanos y mi familia y bueno no pude seguir escribiendo pero aquí esta.
Nada me pertenece.
CAPITULO 21
Cuando llegamos al distrito 12 bajo del tren rápidamente, lo que más deseo es saber que no paso nada, que todos están bien, hemos viajado por tres días es lo más rápido que pudimos llegar, y corro, luchando con mi pierna falsa, me detengo en la escuela y veo el gimnasio chamuscado, de pronto las pesadillas comienzan y me siento molesto.
- Fue ese maldito muto, verdad. Desgraciada, te lo dije Haymitch no confíes, es ese muto, ¿dónde está? La mataré, la mataré.
- Peeta cálmate – me dice mi mentor y caigo de rodillas mientras lucho en mi mente contra las pesadillas, contra todo lo que el Capitolio dejo dentro de mi subconsciente. – Los niños aun están en clase.
- Haymitch. Lo siento.
- Está bien, ven vamos a buscar al director. – Me pongo de pie y lo sigo, dejando atrás el edificio ennegrecido.
Cruzamos los dos edificios de clases y veo a los maestros, el director viene en camino y me mira tranquilo.
- Señor Mellark, gracias por venir.
- ¿Qué fue lo que paso Señor Redhort?
- No lo sabemos, la clase de los de octavo tuvieron un incidente, el horno comenzó a llenarse de humo y lo bueno que Delly estaba allí y pudo evitar que algo malo pasará, solo Steve se accidento.
- ¿El esta?
- Oh, no se apure, todo esta bien, solo tuvo unas quemaduras de primer grado, Delly también, pero vamos quite esa cara, no paso nada malo, probablemente en cuatro días vuelva a estar el taller listo, ahora hemos pasado el equipo al salón 3 del edificio B.
- Gracias – digo mirando la director.
- Ahora tengo que continuar, porque no va a la clínica a ver a Delly y a Steve.
- Gracias – dice Haymitch caminando detrás mío. Los dos caminamos y me giro agradecido.
- Haymitch gracias por no permitir que Katniss viniera.
- Bueno no esperaba esta reacción pero no quería que se estresara, sabes me dijo Aurelius que debe permanecer en paz, puede caer en una crisis y no sabemos si ya ha pasado todo con el atrapasueños.
- ¿Entonces puede recaer?
- Tiene esperanzas que no, y bueno ella tiene muy buen humor, todos los estudios de su cabeza salieron bien, además de que el tiempo que estuvieron charlando por teléfono, bueno ella estaba muy bien, porque no vas y la llamas.
- Creo que iré al hospital. – le digo.
Camino por las calles de la ciudad, no puedo resistir la furia que crece dentro de mí, el muto, los recuerdos, todo lo que creí que estaba desapareciendo, ese demonio que sigue dentro de mí, no puedo acercarme a Katniss, me asusta, agradezco que no haya regresado con nosotros.
Entro en la clínica y pregunto por Steve y por Delly, me dicen que ya los están dando de alta, ¿Por qué tantos días? Cuando entro y veo que les están quitando las vendas de sus quemaduras, Delly me mira y sonríe.
- Peeta.
- ¿Cómo están?
- Bien profe, me dice el doctor que me quedaran unas cicatrices, pero sabe a las chicas les gustan las cicatrices.
- Lo bueno es que lo tomas bien – le digo sonriendo – Además con el paso del tiempo van desapareciendo, yo que crecí haciendo pan tenía muchas.
- Aun las tienes y sigues gustándole a las chicas.
- Bueno yo me voy –dice Steve. – Nos vemos profe.
Me quedo allí en silencio mirando las manos de Delly que están quemadas, pero ella me esta sonriendo.
- Peeta, quiero decirte que actué mal contigo y con Katniss, no debí decirte todo eso, se que los lastime a los dos, ¿me podrás perdonar?
- No tienes que pedir disculpas.
- Eres mi mejor amigo y no quiero que me apartes de ti, somos como hermanos.
- Gracias por esto, yo en verdad me da gusto que comprendas cuanto amo a Katniss.
- Lo sé – escucho que me dice en un susurro y al mirarla veo como cambia su mirada.
- ¿Dónde está Katniss?
- Se quedo en el distrito 4.
- Vaya, que pena, quería disculparme con ella, Peeta me gustaría que me dejaras continuar trabajando contigo.
- Está bien, solo quiero que comprendas.
- Lo sé. Prometo no volver a mencionarlo.
- Bien deberías descansar.
Ha pasado casi un mes, y he dejado de ir a la panadería, he dejado de salir de casa y Haymitch es el único que tiene acceso a mi casa, no he visto a Katniss, pues mis pesadillas van en aumento, miro mí casa y esta destrozada, estoy molesto, porque sigo permitiendo que el Capitolio me domine, porque no puedo superarlo, como todos los demás.
Pienso en Katniss y su risa, sus bromas que hizo con Johanna y como se lleva tan bien con Leevy, y pienso que tan diferente es a la chica que observe durante once años, aquella niña seria que parecía no querer hablar con nadie más, solo de ella y su familia, ahora ríe, sueña, ama, y quiero aferrarme a eso, pero el muto me domina y destruye todo alrededor y no quiero destruirla.
- Peeta por favor ábreme – dice Katniss golpeando la puerta, me giro y veo la puerta, el solo escuchar su voz me hace querer acercarme a ella y abrazarla, besarla, decirle que quiero casarme con ella, formar una familia con ella. Me giro y subo las escaleras para encerrarme en mi habitación mientras el muto grita. "asesina"
El timbre del teléfono comienza a sonar insistentemente, no quiero contestar, no se si sea ella, quiero hablar con Katniss, decirle que necesito sus brazos para desaparecer mis pesadillas, que necesito sus besos para recordar lo hermoso que es el amor, necesito su presencia para decirle que la amo cada día. Tomo el auricular y lo levanto con temor, no quiero gritar. Me quedo en silencio mientras escucho la voz del otro lado.
- ¿Peeta? ¿Peeta, estas allí?
- Doctor Aurelius.
- Ah qué bueno que me contestas, me ha dicho Haymitch que ya no lo dejas entrar en tu casa, ¿estás bien?
- Si, solo me he sentido un poco mal. – digo mirando el suelo.
- ¿Te estás alimentando bien?
- No he dejado de comer.
- Pero estas comiendo correctamente. – me quedo en silencio. – Peeta necesitas comer, no debes debilitarte, porque esto puede afectar que tu muto este ganado.
- No es eso, estoy molesto porque, por el accidente.
- Peeta tu lo has dicho, es un accidente, los accidentes suelen ocurrir, recuerda lo que ha pasado en tu distrito.
- Pero esto me hace pensar en el bombardeo del 12, en como Katniss.
- ¿Peeta en verdad crees eso?
- No, pero es tan difícil para mí.
- ¿Sigues con tus rutinas?
- Yo, no, no he salido de casa y no he horneado.
- ¿has hablado con la Señorita Everdeen?
- No, tengo miedo, yo intente ahorcarla.
- Me lo dijo Haymitch ahora que vinieron, pero ella esta bien Peeta, si tu quieres sentirte en libertad a su lado tienes que convivir mas con ella.
- Pero no quiero lastimarla Aurelius.
- ¿no has pensado que la lastimas con tu rechazo?
- Entonces crees que debo abrirle mi casa, y dejarla pasar cuando puedo lastimarla.
- No Peeta, pero llamala por teléfono, Haymitch me dijo que durante el viaje hablaron.
- Es cierto.
- ¿Cómo te sentirste con eso?
- Completo – le digo sinceramente.
- ¿Cómo va tu relación con ella? ¿Y Delly? Supe que les hizo pasar un mal rato.
- Ya hablamos, y somos solo amigos.
- Me da gusto Peeta, todos estos cambios pueden estarte generando estas crisis, no dejes tu rutina, continua horneando y pronto veras que las cosas se calman, habla con Katniss y aun con Delly, se que ella es tu amiga y te ayudo en el 13, se que pueden ayudarse mutuamente.
- ¿quieres medicamento?
- No, la verdad no, solo necesito calmarme.
- Date tiempo, no te presiones.
- No lo haré – le digo.
- Cualquier cosa llámame.
Después de la llamada de Aurelius los días comienzan a pasar entre noches y días, horneo en silencio y pinto durante mis horas de insomnio, comienzo a arreglar mi casa y a levantar todo lo que he desecho, han dejado de llamar a mi puerta, miro mi despensa y aun tengo que comer de modo que intento alimentarme lo mejor posible.
Cuando me doy cuenta de mi realidad, han pasado tres meses, en este tiempo me he calamdo, he pensado en Katniss y en como la extraño y la deseo a mi lado, no se como estan sus pesadillas, pero quiero estar con ella en estos momentos, los recuerdos de aquella noche hace ya tanto tiempo invaden mis sentimientos y se que nunca querré estar con alguien mas que con ella el resto de mi vida.
Escucho golpes en la puerta y me acerco a abrir, me sorprendo al ver a Delly en la puerta con un platón de comida.
- Peeta, he estado muy preocupada porque no has salido y he estado viniendo diariamente, pero tu no abres.
- Lo siento – le digo y se que mi voz suena un poco decepcionada esperaba ver a Katniss. Y regreso a mi banco frente a mi lienzo de pintura.
- Oh esta bien –dice sonriendo – Quería ver que estuvieras comiendo, te preparé pastel de carne. Se que a Katniss también le ha afectado que no abras.
- Gracias.
- Te gustaría salir conmigo a caminar por el distrito, es temprano y aun no sale el sol, de modo que no te cansaras demasiado.
- Yo no lo se, creo. – Vuelven a golpear la puerta y veo a Delly caminar a la puerta.
- Ah Katniss, pasa. – escucho que le dice y yo me siento un poco molesto porque hace esto.
- Hola. – le digo.
- Peeta, hola ¿Cómo estás? – me dice animada.
- Bien Katniss – pero solo puedo contestar con tristeza – Lamento no haberte recibido antes.
- Está bien – y puedo verla debatirse en su mente y mira a la rubia que me acompaña y la escucho hablarle - Delly puedes dejarnos solos.
- Claro –dice y me sonríe – Te veré luego.
- Claro.
No se que spera decirme al quedarnos solos, pero no se si es seguro, pero lo sea o no quiero estar con ella, deseo en estos momentos levantarme y abrazarla pero me quedo allí mirándola, parece que no ha dormido y se ve preocupada, y me siento terriblemente mal por estarla preocupando.
- Peeta te he extrañado. ¿estás bien? – me dice en un susurro.
- ¿Por qué Katniss? – le digo y me mira y se que ella puede sentir el dolor que tengo dentro de mí.
- Porque me importas, eres lo más importante para mí en estos momentos.
- Estuve hablando con Delly, me ha hecho ver que te he lastimado por no dejarte venir a verme.
- ¿En verdad? – me pregunta incrédula.
- Si, me dijo que se ha dado cuenta que tu y yo nos amamos. Y ya no insistirá sobre nosotros, hasta me dijo que quiere ser tu amiga, que seamos amigos, los tres, pero tengo miedo de lastimarte.
- No lo harás. – me dice fervientemente, ¿de donde saca tanta seguridad? Si he intentado matarla en mas de una ocasión.
- ¿estás segura? Viste por mi ineptitud Steve fue a dar al hospital.
- Peeta no sabías que eso pasaría.
- SI HUBIERA ESTADO ALLÍ – digo alzando la voz y siento como el muto comienza a surgir, aun no estoy bien, me aferro a mis recuerdos, a su amor, a sus besos y lucho con todo y en medio de la locura la escucho.
- Peeta volveré más tarde, te amo, no lo olvides. No pienso abandonarte. – Y le agradezco el que se vaya, pues me da libertad de calmarme para darnos tiempo de volver a estar juntos.
Las horas han pasado y Katniss no ha vuelto de la clínica, le comenté a Haymitch de lo que hablamos, de lo que me dijo de Leevy y Johanna y como empece a sentir celos hasta que me dijo del a boda, de sus besos, de cómo me anima a quedarme con ella, como ella sigue luchando por mi aunque no lo merezco, el me dice que ella ha sufrido todo este tiempo, que sus pesadillas a veces van mas alla de lo que el puede contenerlas, que necesito estar a su lado como ella del mío.
Salimos a recorrer la ciudad, pero nadie la ha visto, el doctor nos dice que solo estuvo una hora de modo que vamos a la Villa, donde Haymitch me dice que quizá fue a cazar así que entramos en casa de mi mentor donde Effie prepara la cena y charlamos de cosas sin sentido, Effie me dice que ha visto a Katniss un poco desmejorada pero que si estamos juntos las cosas mejoraran, que ella y yo estamos hechos el uno para el otro.
Cuando la noche cae suspiro y me siento muy preocupado, me pongo de pie para ir a buscarla nuevamente cuando escucho que tocan la puerta y corro a abrirla, aunque la distancia es poca. Al abrir la puerta me sorprendo al verla. Luce despeinada y esta cubierta de carbón, su hermoso vestido que lucia esta mañana esta sucio y enegrecido y sus zapatos estan desechos, veo que sus manos estan sangrando y su mirada parece perdida.
- Katniss – le digo pero en ese momento sus ojos se encuentran con los míos y la veo perder el conocimiento y lo único que puedo hacer es sostenerla mientras ruego no volver a perderla por mi insensatez al dejarla sola todo este tiempo. Y me prometo compensarle cada segundo que la he dejado sola.
Gracias por esperar, si mas comentarios va para arriba.
Besos, gracias por comentar.
IRES
Y QUE LA SUERTE ESTE SIEMPRE, SIEMPRE DE VUESTRA PARTE.
