Me encontré respirando tan tranquilo como no creí nunca. Pude ver que los hombres de Suzaku también se destensaron.
Uno menos, uno por tratar. Esto no era tan difícil como creí.
Pero a Lelouch no lo debías subestimar.
Stage 21: Friend or Foe
(Amigo o Enemigo)
Lelouch P.O.V.
A pesar de que la oscuridad se sentía tan bien, había un delgado hilo sacándome de ella. Uno que le decía a mi mente que ya era bastante tiempo para estar holgazaneando y el mundo no se detendría por una siesta de belleza. Aunque solo de pensar en regresar a la realidad era doloroso, mi cuerpo se sentía tan entumecido de una manera casi imposible de mover, y un creciente dolor de cabeza amenazaba con terminar de despertarme.
Eso, o algo baboso que se movía por mi cara de arriba abajo. Demonios, ¿Estaba siendo acosado por Milly tan temprano?
Abrí los ojos y la luz explotó un miserable dolor de cabeza que me hizo gruñir en agonía, así que me rodé hacia mis costado tratando de esconder mi cabeza y sufrí aún más con todo mi brazo adolorido siendo aplastado. Demonios, esto era bastante complicado. Pero cuando creí que quedarme completamente quieto era la solución, el sentimiento de que algo baboso se volvió a pasar por mi cara hizo que nuevamente volviera en mis cinco sentidos.
Abrí los ojos levemente, dos ojos amarillos me miraban con intensidad.
-Miau-
Un gato ¿En serio?
-Miau- el gato levantó una pata y comenzó a palpar mi nariz de manera insistente.
Con todo el dolor del mundo pero incapaz de ignorarlo por más tiempo o se enojaría y me mordería, saqué mi otro brazo no aplastado que estaba debajo de las sábanas y comencé a rascarle una oreja. El animal se vio tan complacido que comenzó a ronronear de manera plácida y desapareció cualquier espacio posible entre mi mano y su cabeza.
-Para empezar ¿Tú qué haces aquí dentro?- musité pasándome a su otra oreja, mi voz sonaba rara y reseca. Tenía algo de sed. Pero me detuve a admirar más a fondo al gato frente a mí y noté que tenía una pata vendada. Entonces todo lo que había pasado se vino a mi mente de un solo golpe. –Ah- me contesté a mí mismo al recordar de dónde había salido, lo que había hecho y como había terminado. Le rasqué con más fuerza la cabeza que se tiró en mis almohadas con las patas hacia arriba.
Interesante felino.
-Lo puedes seguir acariciando todo el día y no se aburrirá- alguien dijo. Evité girarme por la sorpresa ya que sabía que terminaría mal, pero permití una leve sonrisa en mi rostro al saber perfectamente quién era.
-¿Experiencia propia, Suzaku?- pregunté.
El japonés terminó de entrar en la habitación y cerró la puerta delicadamente. Después escuché sus botas contra el suelo hasta que llegó a mi costado y jaló una silla que no recordaba tener aquí dentro.
-Buenas tardes- dijo.
Junté mis cejas en horror, ¿Había dormido medio día?
-De hecho llevas fuera tres días, pero el doctor dijo que sería lo mejor- comentó al ver mi expresión y no me vi tan agradecido por la aclaración. Se rio levemente y suspiró aliviado por motivos que me eran indiferentes. -¿Te sientes bien, quieres algo?-
Pensé por unos segundos sus palabras, pero me distraje fácilmente con el felino que con sus cuatro patas se aferraba a mi mano y masticaba mis dedos.
-Agua estaría bien- expresé finalmente y Suzaku se levantó todavía bastante calmado, aunque volvió en tiempo record con una charola que puso en la mesita a mi espalda.
Entonces sentí que sentó en la orilla de la cama esperando algo.
-Tienes que sentarte, Lelouch- dijo.
-Repentinamente se me quitó la sed- respondí casi de inmediato a lo cual suspiró pero no dejó ir el tema.
-Yo te ayudo- argumentó. Entonces dejé de prestarle atención al gato e hice lo humanamente posible para facilitarle las cosas. Conocía mis niveles de energía y mi nada envidiable condición física pero esto era una burla. Ser ayudado para sentarme. Apreté mi boca para evitar que saliera sonido alguno pero estoy seguro de que Suzaku notó la manera en que mis uñas se enterraron en su camisa.
Al final, esto había demostrado ser una tarea agotadora que me dejó sin aliento.
Que vergüenza.
-El doctor dijo que sería normal todavía por algunos días- ofreció Suzaku con una sonrisa de simpatía, pero había algo raro en su forma de actuar o en lo moderada que tenía su voz. Incluso en su mirada.
-¿Algo ha pasado?- pregunté de inmediato cuando puso el vaso de agua en mis manos. Enarcó ambas cejas confundido, pero luego comprendió mi pregunta y negó levemente.
-¿Por qué lo dices?-
-Estás actuado extraño- apunté después de dar un refrescante sorbo de agua, pero mi garganta seguía reseca. Suzaku se rió de manera sarcástica ante mis palabras y luego me miró muy serio.
-No me hagas hablar, Lelouch-
Está bien.
Todo se veía extrañamente silencioso y en calma que me hacía sospechar que esto solo era un lindo sueño. Pero la manera en que Suzaku se debatía mentalmente en algo mientras hacía muecas que ignoraba me decía que era la realidad. Una muy dulce y fuera de lugar, porque las cosas no eran normalmente así.
Tan faltas de caos. Sobre todo después de lo que había pasado…
-¿Quieres comer algo?- preguntó Suzaku sacándome de mis pensamientos. Asentí distraídamente volviendo mi atención al gato que estaba extasiado porque volvía a jugar con él. Escuché cuando se retiró y estuve consciente de su titubeo en el marco de la puerta, pero no dije nada cuando finalmente se retiró, dejándome con más pensamientos que antes.
Algo había pasado, pero no podía poner mi dedo en nada.
Sayoko entró en la habitación antes de que regresara Suzaku y en su rostro apareció una leve sonrisa cuando me miró despierto. Todos actuaban extraño al parecer, porque si bien la mujer actuaba como de costumbre, vi como sus movimientos eran más delicados si acaso eso se podía. Estaba comprendiendo el punto al que querían llegar y no me agradaba para nada.
Pero ella se tomó un poco más serio todo esto y se sentó a la orilla de la cama pidiéndome que contestara algunas preguntas. Pasó desde mi cabeza, malestares y niveles de energía. Pero además de eso mostró sus básicos conocimientos de medicina con mi pulso y temperatura. No me quejé y contesté sinceramente todo lo que pedía por lo cual se vio agradecida.
-Lelouch-sama, es una muy buena noticia que se encuentre bien- comentó al final mientras recogía todo lo que había traído y apuntaba en su agenda unas cuantas cosas –Nunnally-sama estará muy feliz de verlo despierto cuando regrese-
Entonces recordaba a mi pequeña hermana.
-Está en la escuela. No ha dejado de ir porque dice que quiere hacerlo orgulloso a usted- prosiguió antes de que yo dijera algo –Al contrario de Suzaku-sama que no se ha movido de aquí. Incluso si todas las mañanas se pone el uniforme y dice que se irá-
Eso era información un tanto… no sé qué causaba en mi. Pero asentí agradecido y algo serio. Sayoko volvió a sonreír por mi expresión pero antes de salir de la habitación siguió comentado sucesos de forma intencional.
-Kururugi-sama también ha estado pasando las noches aquí pero salió de la Academia a arreglar varios asuntos a pesar de su licencia-
La mujer quería verme rojo.
-Todou-san pasa un rato aquí en las mañanas, Kaguya-sama durmió aquí ayer y Senba-san le trajo una especie de té de familia según dijo-
Estreché la mirada en mi mejor expresión de: Entendí el punto.
-Milly-sama viene a acompañar a Nunnally-sama por las noches, Yamagata-san también vino hace dos días-
Por suerte Suzaku regresó interrumpiendo el recuento de Sayoko y suspiré agradecido por eso. Aunque nos miró bastante confundidos a ambos cuando lo miramos fijamente por diferentes motivos.
-Bueno, me retiro- Sayoko-san por fin salió por la puerta y me permití recargarme contra las almohadas algo asfixiado. Suzaku casi arroja la bandeja ante mi movimiento a lo que yo rodé los ojos.
-Tranquilízate, Suzaku- advertí. Pero él solo enderezó su postura y puso la bandeja en la mesita de a lado nada acobardado por mis palabras.
-Entonces no me asustes así- renegó.
No encontré respuesta a su declaración.
Comí lo que pude y Suzaku se rehusó a marcharse cuando había terminado, incluso cuando no quería dormir exactamente. Se sentó en el suelo y comenzó a jugar con el gato, un hilo y una pluma amarrada del otro extremo. Me vi entretenido observándolos por unos minutos, en especial cuando Suzaku era mordido, pero premiar al gato verbalmente por eso me había ganado miradas asesinas.
Tampoco tenía permitido leer o hacer algo, levantarme de la cama lo deseché yo mismo, pero esto se estaba poniendo aburrido y no duraría mucho así. Estuve a punto de sugerir una especie de aventura cuando escuché un llamado a la puerta de enfrente. Si fuese Nunnally dudo que tuviera que tocar, así que me quedé escuchando en silencio.
Y quizás hubiese sido lo mejor haber escapado cuando podía.
-¡Sayoko-san! ¡Buenas tardes!- Demonios, era Milly. Traté de desenredar mis pies de las sábanas para volverme a recostar cuando tarde recordé que no era un movimiento inteligente y menos aún rápido.
-Argh…- no pude evitar quejarme, a lo que Suzaku se levantó del suelo de un brinco y bastante preocupado.
-¡Lelouch!- me regaño sosteniéndome por ambos hombros para detenerme. Pero no pude explicarle el motivo de tan salvaje acto, la puerta de mi habitación fue azotada abierta revelando a una rubia de ojos azules que explotó en felicidad cuando su mirada cayó en mí.
-¡Lelouch!- dramatizó entrando sin permiso alguno con sus dos brazos extendidos hacia mí. Seguro y me estrujaría hasta la muerte. Así que cerré los ojos previendo esa agonía que no llegó pero fue reemplazada por una muy parecida.
Suzaku soltó mis hombros para detenerla y reprimirla por ser tan ruda, pero entonces no me dijo que me sostuviera de algo o me dio la oportunidad de hacerlo. Caí con la cara en la cama suprimiendo un grito de dolor, mis manos se aferraron a las sábanas y pude expresar mi odio de una sola manera.
-COMO TE ODIO SUZAKU- solo que no salió tan amenazante como creí. Mis palabras podrían haber causado solo sonrisa de simpatía y Milly expresando un leve:
Oops.
Suzaku P.O.V.
Pensar que habían sido tres de los días más largos de mi vida y ahora llegaban a su fin me hacía descansar interna y externamente en más de un sentido. Por las noches me sentía alerta, en el día me sentía nervioso y por más que traté de ir a la escuela tal cual y Nunnally lo hacía, no había manera en que mi mente se distrajera en algo.
Como si le debiera a Lelouch esto.
El punto era que competiría con la presencia de mi padre y el resto en este lugar. No dejé el edificio más que en lo absoluto y siempre me encontraba cerca así fuera limpiando alguna habitación. Sayoko-san no dijo nada al respecto, lo cual agradecía porque si no me hubiera vuelto loco sin nada que hacer. Tareas del instituto no contaban porque era desesperante en lugar de concentrarme.
Así que cuando me di cuenta de que Lelouch estaba consciente y jugando con el gato, casi estrello mi cabeza en el marco de la puerta de puro alivio. Encontraría la manera de cobrármelas después, pero al mismo tiempo me quedaba pensando en todo esto y cómo lo ignoré por tanto tiempo para que llegáramos a este desenlace.
Aunque no era un secreto para nadie la capacidad mental que tenía Lelouch para tener su atención divida en tantas cosas, lo que no creí nunca es que eso pudiera ser un problema serio. Utilicé los últimos tres días en pensar en una solución para eso y tampoco debería sorprenderme que no hubiese algo definitivo. Querer cambiar eso en Lelouch sería prácticamente quitarle toda su personalidad, mi padre dijo algo sobre hacerlo priorizar y elegir, pero para Lelouch todo era importante y no podía dejar nada fuera de su vista.
Esto sería un tanto complicado sin duda, pero con suerte bastaría solo tener que estar encima de él recordándole ciertos límites y no estaría solo en ello, había demasiados cómplices en esta campaña.
Solo que no esperaba a Milly tan temprano, y aunque habíamos hablado al respecto, no tuve tiempo de advertirle a Lelouch.
-¡Lulu, que bueno que hayas regresado de entre los muertos!- celebró la rubia abrazándose a Lelouch de la manera más leve que podía aunque no lo suficiente. Él escondió su mueca de dolor, pero la dejó ser.
-Tú también te ves bien Milly- bufó –Para alguien que me trae el trabajo acumulado de una semana-
Ni que lo dijera, esta supuesta visita se había convertido en labor educativa cuando la rubia cargó varios libros, apuntes, hojas blancas y tareas dentro de la habitación. Pero si tan solo viniera sola.
Era la primera vez que veía a Lelouch intimidado por la presencia de desconocidos. Milly se levantó de la orilla de la cama y aclarando su garganta, profesionalismo primero, apuntó a los cuatro seres que la acompañaban.
-Déjenme presentarles al resto del Consejo Estudiantil de Ashford- sonrió –Empezando por las damas, Shirley Fenette-
La joven de cabello naranja y largo saludó tímidamente, aunque juro que vi que sus mejillas se sonrojaron por motivos desconocidos. Pero Milly prosiguió.
-Karen Stadtfelt- entonces otra pelirroja saludó más relajada que la primera, pero con cara de no saber lo que hacía aquí. Seguro Milly los había arrastrado solo para socializar.
-Nina Einstein- si creí que la primera mujer que nos presentó era tímida, ésta casi retrocedió hasta la puerta de la entrada mientras saludaba. Regresé el gesto con un confundido asentimiento de cabeza.
-Y conocido perfectamente por todos, el dueño de una motocicleta azul, Rivalz Cardemonde- celebró. Lelouch y yo nos encogimos ante la descripción y en lo personal puse mi mejor sonrisa de inocencia –Ustedes ya los conocen- le dijo al consejo –Suzaku Kururugi, hijo del queridísimo Primer Ministro Genbu Kururugi que seguro no tarda en llegar y nos sacará a todos de aquí- agregó al final de manera rápida. –Y…-
-Mi hermano- completé antes de que Milly pudiera decir siquiera su nombre. Aunque Lelouch ya lo había hecho antes y había cambiado su apellido por Lamperouge esta sería una de las cosas en las que tendría que decidir, pero le ahorraría la molestia y lo haría por él. Me miró de reojo ante mi atrevimiento pero ni lo podía cambiar ni era algo que me causaría problemas.
Cuando no dijo nada lo tomé como una victoria absoluta y sonreí, pero las expresiones no se hicieron esperar.
-¿Hermanos?- el llamado Rivalz expresó en voz alta. Milly sonrió en mi dirección apoyando la idea.
-Claro, Lelouch Kururugi para todos ustedes o como a mí me encanta decirle, Lulu-
Creí haberle dicho a Milly que no hiciera enojar a Lelouch, o avergonzarlo, fastidiarlo, atiborrarlo, o cualquier cosa que le encantara hacer con él. De hecho le dije que lo evitar al menos por una semana. Pero creo que hablé en japonés o ella tenía su mente en otro lado como siempre, porque solo por el hecho de que no podía levantarse, Lelouch solo le lanzó una mirada que prometía una venganza.
Guerra entre Britannian. Por fortuna ese espectáculo de relámpagos visuales fue interrumpido por otra declaración sorprendida.
-Pero, él es claramente un Britannian- la Srta. Stadtfelt apuntó a Lelouch sin tratar de verse grosera usando toda su mano, solo aclarando su confusión. -¿Cómo es qué…?- de repente se le hacía imposible.
-Ejem, yo puedo explicar eso- sonrió Milly con su siempre presente sonrisa –El señor Primer Ministro, padre de Suzaku, adoptó a Lelouch y a su hermana cuando eran niños. FIN-
¿Eso despejaba algunas dudas? Mi cara de incredulidad por la manera en que rodeó el tema debió haber sido bastante clara porque todos los demás solo miraron a Milly suplicando por detalles. Entonces Lelouch me codeó para que interviniera o encontraría la manera de acabar con Milly él solo.
-La verdad es que somos legalmente hermanos- proporcioné, si acaso creían que solo lo llamaba de esa forma por conocernos desde niños o algo así.
La cara de incredulidad de los cuatro Britannian se hizo presente. No es como si todos los días, en este caótico mundo, dos razas tan diferentes pudieran mezclarse como si nada y creo que se hacía más que impensable que un pequeño país conformado por islas, que llevaba años resistiendo los intentos del Imperio por conquistarlo, simplemente acogiera dos personas que eran totalmente contrarias a sus ideales.
Supuestamente.
Qué decir de dos príncipes, aunque esto último lo conservaba para mí.
Lelouch suspiró a mi lado, claramente incomodado por las reacciones. Pero cuando estuve a punto de despedirlos a todos por mi propia integridad, la joven de cabello naranja soltó un alarido de emoción y juntó sus manos en su pecho.
-¡Wow, que lindo!- apuntó. El peli-azul asintió con una sonrisa compartiendo la idea y la otra pelirroja sonrió levemente pero no mostró mayor interés. Quien seguía atrás del grupo era la mujer menos agraciada de todas las presentes, creo que se quería marchar.
Con una mirada para Milly apunté que esto era más que suficiente para una tarde y asintió levemente cruzándose de brazos.
-Bueno, esto es todo por hoy- le dijo a sus subordinados que acataron la orden con un asentimiento –Debemos dejar a mi nuevo V.P. descansar para que se integre a sus funciones de inmediato- celebró.
Lelouch gruñó peligrosamente a mi lado y presioné a Milly para que cortara el drama. Se acercó a Lelouch y lo abrazó nuevamente antes de salir empujando a los otros estudiantes por el pasillo. Aunque antes de llegar a la puerta todavía se escuchaban comentarios respecto a la rotunda revelación de la unión Britannia-Japonesa, con un comentario que nos dejó a Lelouch y a mi pensando.
-¡Shirley, te sonrojaste… ¿Quién te gustó?!-
Oh demonios.
Genbu P.O.V.
Las cosas no estaban fuera de control como yo creía que estarían después de unos días de ausencia. Aunque Sawasaki había retomado funciones aprovechando mi retiro, Todou me advirtió de ciertas habladurías que se esparcían por la base como intentos del hombre para encender la situación. Le permití tomar las medidas que creyera necesarias para detenerlo, aunque creo que no necesitaba mi permiso.
Por otro lado me llevé una gran sorpresa al enterarme de lo que los políticos hablaban cuando supuestamente yo no estaba. Ni se dieron cuenta cuando llegué por detrás. Después de eso uno casi se desmaya y los demás sacaron supuestas reuniones a las que tenían que llegar. No podían ni mantener su punto frente a mí, valientes hombres tenía frente al país.
Aún así me aseguré de correr la voz de lo que pensaba e imaginarias medidas que tomaría si alguien se atrevía a levantar nuevos falsos. No es como si no me hubiese enfrentado a esto desde un inicio, así que ya lo tomaba como algo normal y dentro de lo común.
-Ah, Primer Ministro-
Hasta este momento.
Nunca quité de mi mente que esto seres seguían dentro del país pero topármelos sin previo aviso me ponía nervioso al poder cometer un error en una charla no establecida con anterioridad.
-Justo nos decían que tenía una licencia para unos días- el segundo príncipe Schneizel se acercó con su radiante sonrisa a estrechar mi mano. Puse mi mejor cara e hice lo mismo.
-Por asuntos personales- asentí –Pero nada que no esté bajo control-
El rubio entonces se vio complacido por nuestro encuentro, esperaba buenas noticias después de una semana tan caótica.
-Verá, Kururugi-sama. Dado que nuestro hermano Clovis se encuentra mucho mejor para viajar gracias a las atenciones ofrecidas aquí en Japón, hemos decidido volver a Britannia mañana por la mañana-
Debía esconder mi sonrisa del millón de yenes.
-Nada que agradecer en lo absoluto, Príncipe Schneizel. Cualquiera hubiera hecho lo mismo- regresé el halago solo porque no cabía en mí la felicidad, pero el rubio rió para sí mismo y continuó.
-Pero debido a sus atenciones y a las facilidades que el Sr. Primer Ministro nos ha otorgado, me permitiré dar una fiesta en Pendragón la próxima semana, celebrando el regreso de mi hermano menor sano y salvo a casa, este grato encuentro y lo bien que fluyen las cosas entre Britannia y Japón-
Aquí acababa mi sonrisa mental.
-Lo tengo todo arreglado, será una fiesta de máscaras. Todo político y militar de Japón está invitado, así como sus familias más distinguidas. Espero corra la voz por mí Sr. Kururugi y lleve a toda su familia que será un evento magnífico-
Podía sentir mi interior derretirse con la respuesta.
-Por supuesto-
Si había un ser todopoderoso sobre nuestras cabezas, se estaba burlando de mí en toda manera posible.
Cuando hablé con Todou por celular al respecto, se burló de mí. Cuando hablé con Yamagata, celebró sin comprender mi verdadero problema. Ni siquiera pensé en enterar a Sawasaki de esto, lo único que pensaba respecto a él era cómo le haría para desaparecerlo según la fecha. Era un hecho irrevocable que yo debía asistir, digo, soy el Primer Ministro de Japón y esta fiesta se estaba ofreciendo en celebración a la hospitalidad de mi país.
La invitación se hizo abierta a las familias más influyentes del país y a todo su sistema, sin duda era un evento grande. Pero la sola idea de "llevar a toda mi familia" desencajaba por sí misma de todo plan y aún así veía complicado el cómo rodear la situación.
-Kururugi-sama ¿Le sucede algo?- Sayoko me recibió en la entrada como siempre, pero se vio preocupada ante mi expresión en el instante que su mirada se topó con la mía.
-¿A mí, por qué habría de pasarme algo?- no era bueno mintiendo en cosas que todavía no acababa de digerir. La mujer se hizo a un lado permitiéndome la entrada y quizás dijo algo, pero mi cerebro se desconectó de sonidos.
Era ya casi hora de la cena, me la había pasado todo el día fuera y lo último que quería era seguir fingiendo que todo iba de maravilla, en especial nuestros problemas con el Imperio. Yo consideraba esta supuesta fiesta un problema, y tendría que hablarlo con Todou más a fondo de ser preciso mañana. Pero por ahora ya no podría hacer nada y no quería que Suzaku se diera cuenta de este ligero dilema mental.
-Suzaku-sama está tomando un baño- habló Sayoko al verme regresar por no encontrarlo en la sala o en su habitación –Y Nunnally-sama se encuentra terminando sus deberes en su habitación-
Bueno, eso me dejaba sin muchas opciones por el momento.
Asentí por la información y me dirigí al único lugar donde nadie estaría haciendo nada excepto dormir. Abrí la puerta de la habitación de la manera más suave posible y asomé a cabeza topándome con la inmóvil figura de Lelouch. Terminé de entrar en el lugar y noté que mi hijo se había movido para acostarse sobre su costado y había un gato dormido entre sus piernas.
El animal pasaba tanto tiempo aquí dentro como uno.
Evité encender la luz y rodeé la cama hasta donde estaba la silla. Se había vuelto un punto familiar en los últimos días, pero no dejé de notar que en el camino había libros, libretas y folders bastante gruesos. Seguro Milly había venido de visita trayendo consigo los deberes de la semana.
Finalmente tomé asiento como de costumbre y halé un poco de la silla para acercarme. Entonces el gato me miraba atentamente con sus grandes ojos amarillos y ambas orejas rectas, suspiré en derrota y alargué una mano para que se acercara. Con un suave brinco pasó a Lelouch y se acurrucó en mi palma.
Si, tenía un sutil método de convencimiento.
Pero con mi otra mano toqué la cabeza de Lelouch y quité un poco de cabello que caía en su frente, su temperatura bastante normal. Lo que no esperaba era que apretara más sus ojos cerrados y se quejara ante la acción.
-Arthur, ahora no…- musitó dormido.
El gato que yo acariciaba respondió ante el llamado con un maullido. Uno confundido si se me permitía aclarar, sin embargo y solo por motivos de entretenimiento, continué moviendo el cabello de Lelouch.
-Ve y muerde a Suzaku- suspiró esta vez, a lo que yo me reí y creo que con eso se dio cuenta de que el felino no tenía nada que ver en esto.
Abrió los ojos levemente y me miró no muy complacido por haber estado jugando con él.
-Buenos días- saludé, aunque realmente ya había oscurecido y de día no tenía nada. Lelouch suspiró adormilado y correspondió el saludo con algo menos entendible. –Es el tercer día que me haces pasar por esto ¿Y no tengo un saludo decente?- regañé.
Negó sin vergüenza alguna.
-Vamos Lelouch- traté –Debes de tener hambre y ya va a ser hora de cenar-
Aunque eso era lo que menos pesaba en mi mente. Me encontré suspirando aliviado de que esta parte acabara.
Lo admitiera o no, estaba más que acostumbrado a las actividades de Suzaku y Lelouch, juntos o por separado y en los últimos días no había tenido nada de eso así que me hacían sentirme nervioso. Era un claro signo de que algo estaba mal, sin embargo esto no significaba que las cosas se hubiesen arreglado pero al menos íbamos por buen camino.
Eso era la importante.
Lelouch estaba ya más que despierto y me miraba de una manera un tanto extraña. Eso era nuevo incluso para él, así que enarqué una ceja cuestionando silenciosamente qué se traía entre manos.
-¿Pasó algo?- preguntó.
¿Acaso lo tenía escrito en toda la cara? Era algo que no podría ocultárselo a ninguno de ellos por más de unas horas, pero aún así esperaba que me dieran tiempo de encontrar una solución.
-Creo que sí- respondí derrotado –Tengo una charla pendiente con uno de mis hijos y la tuve que posponer tres días porque se me ocultó algo muy importante- a pesar del horror que escaló en la mirada de Lelouch, presionó su punto argumentando que no había preguntado por eso y definitivamente no era algo que me molestara, tanto. –Me subestimas muchacho, pero nada que tengamos que hablar en este preciso momento. Acabas de regresar del otro mundo y en lugar de saludar lo primero que quieres son las noticias-
Era típico de Lelouch y estaba agradecido por este despliegue de normalidad, pero permaneció en silencio por lo que dije respecto a nuestra plática. Le daría el beneficio de la duda por uno o dos días.
Al parecer siempre era el último en enterarme de todo. Resultaba que Lelouch ya había despertado antes e incluso había sido abochornado por la Srta. Ashford, aunque eso logró aligerar el ambiente un poco. Era la primera vez que cenábamos juntos ya desde hacía tanto tiempo que incluso podía sentirse extraño.
Por lo cual nos movimos todos a la sala.
-¿Algo nuevo el día de hoy, padre?- preguntó Suzaku desde su punto en el suelo, su plato sobre la mesita del café pero su espalda recargada en los pies del sofá. Me gané las miradas de los tres esperando la respuesta y sentía una presión especial por parte de Lelouch.
-Basta- le advertí sabiendo en cómo terminaría el encuentro y él solo levantó ambas manos en señal de paz. Aunque si ya sospechaba algo era un hecho que no me dejaría ocultarlo.
Suzaku y Nunnally irradiaban felicidad de tener al tercer cómplice de vuelta, en pijama, despeinado y de movimientos torpes pero tratando de dirigir todo como siempre.
¿Debía decirles? Quizás podrían ayudarme a pensar en algo pero…
Alguien llamó a la puerta y Sayoko de inmediato salió desde la cocina para atenderla. Me salvó de responder la pregunta de inmediato, pero en eso Reuben se adentró en la sala con una expresión de horror y una especie de delicado sobre entre sus manos. No me dejó siquiera saludarlo cuando habló en un grave tono de preocupación.
-¡Ni siquiera estás pensando en llevarlos a Britannia! ¿Cierto Genbu?-
A Suzaku se le atoró la comida y Lelouch abrió por completo sus ojos en sorpresa, Nunnally a mi lado se llevó ambas manos a la boca, y aunque ninguno sabía exactamente por qué, esas palabras daban a entender lo peor. Reuben entonces reaccionó y se dio cuenta de que no estábamos solos, sonrió apenado y saludó a Lelouch algo culpable.
-Lo siento- se rascó la base de la cabeza, aunque todo estaba hecho.
Extendí mi mano para que me facilitara el sobre que traía, lo leí en voz alta para despejar las dudas.
"Para Lord Reuben Ashford.
Se le invita cordialmente a usted y a toda su familia a un baile de celebración, organizado por su alteza el segundo príncipe Schneizel El Britannia, con motivos de regreso de su alteza el tercer Príncipe Clovis La Britannia, sano y salvo a su hogar. Compartiendo su alegría y dicha por tal suceso con el Sacrosanto Imperio de Britannia y Japón, la cita será el día 30 de Mayo del presente año a las 18:00 hrs en la ciudad de Pendragón.
El baile llevará por etiqueta el uso de máscaras.
Esperando contar con su presencia.
Segundo Príncipe Schneizel El Britannia"
Para cuando terminé, Suzaku se encontraba bastante pálido ante esto pero lo que no comprendía es que a mí ya me habían hecho la invitación de manera personal. Por el rostro de Lelouch y la manera en que suspiró, él si comprendía esa parte. Nunnally se veía algo asustada al respecto, pero aún así ninguno de los tres dijo nada.
Reuben había dicho suficiente.
-Ni siquiera se los había comentado- le dije al hombre regresándole el sobre. Se encontraba todavía apenado y le lanzaba miradas furtivas a Lelouch como si de un momento a otro pudiera desatarse el caos.
Pero contrario a eso, todos caímos en un pesado silencio. Incluso Sayoko que estaba parada en el marco de la puerta.
Yo pensando ahora más que nunca que debía quitarme esta decisión de los hombros para no estarle dando vuelta toda la noche. Las palabras de Reuben habían expresado mi principal deseo, no llevar a ninguno de los tres.
Pero incluso si yo pensaba una cosa, estaba seguro de que mis hijos también pensaban en una solución. Prueba suficiente fueron las miradas de reojo que no presagiaban nada bueno. Me levanté del sofá espantando a Nunnally que no veía lo que tramaban sus hermanos.
-Suficiente- se los advertí a los otros dos –Yo soy el de las decisiones, yo soy el que dirá lo que se hará y lo que no se hará- incluso si no habían llegado a una decisión, no era algo que pudieras meditar en cinco segundos y decidir sin considerar los pros y contras de la situación.
Reuben se excusó tan rápido como había llegado, argumentando que este era un momento familiar donde no debía intervenir. Sayoko lo siguió de cerca hasta la puerta, dejándonos verdaderamente solos. Volví a tomar asiento en el sofá con un suspiro, pasándome ambas manos por el rostro.
-¿No nos dejarás decir siquiera lo que pensamos?- habló Lelouch inocentemente y con una leve sonrisa en su rostro, aunque solo lo hizo tratando de ocultar lo contrariado que estaba por las noticias.
Gruñí y lo reté a continuar.
-¿Quieres ir?- pregunté. Negó casi de inmediato, eso era perfecto.
-Por otro lado…- prosiguió matando mis esperanzas –Estamos hablando de un maldito ceremonioso y controlador Imperio que-
-Lelouch- advertí. Regresó a su punto como si no se hubiese salido, disculpándose levemente.
-Britannia puede causar una guerra hasta del más mínimo fallo en esto- argumentó sentándose mejor y pasándole su plato a Suzaku, el cual había quedado intacto. –Una ausencia, una palabra, una simple descortesía puede ser el pretexto que siguen buscando para desatar una guerra contra Japón con ellos teniendo toda la razón de hacerlo-
-No es como si no supiera eso, hijo. De hecho lo tengo muy claro y quería al menos medio día de ventaja para pensar en esto, pero ya que Reuben trajo el tema tan magistralmente a la mesa, no me queda de otra más que admitir que fui personalmente invitado por el príncipe Schneizel esta tarde-
Suzaku se levantó del suelo y movió los pies de Lelouch para sentarse en el sofá.
-Es una prueba- añadió –¿Para ver hasta dónde llegan nuestras agallas?- sonaba incluso ofendido. Suzaku había aprendido a discernir casi tan bien como Lelouch las intenciones de un movimiento.
-Lo mismo dijo Todou- apoyé –Pero eso no quita que la decisión final de quién asiste o no, sea mía- traté, pero ninguno me estaba escuchando perdido en sus propios mundos.
Tenía que hacerlos entender por otro lado.
-Se supone que oficialmente solo tengo un hijo- celebré y sería la única vez que estuviera aliviado de decirlo en ese tono, pero Lelouch se rió con la garganta de manera sarcástica.
-Schneizel sabe que son tres, se lo dijiste en el templo- me recordó. Hice un poco de memoria y no pude evitar darle la razón. Pero eso no me haría retroceder.
-No estás en condiciones de viajar, Lelouch- y eso podría ser considerado como una victoria. No tuvo manera de contradecirme –Nunnally no puede caminar y sería evidente para todos-
Ahí tampoco podían pelearme nada, y estaba orgulloso de eso hasta que sentí un leve jalón de mi camisa. Nunnally me miraba algo sonrojada pero con una leve sonrisa en su rostro que a pesar de su inocencia no me presagiaba nada bueno.
-He estado… practicando con Sayoko-san- argumentó.
Eso me dejó perplejo y me di cuenta de que Lelouch y Suzaku también lo ignoraban por completo. Se vio algo presionada por las miradas, así que se encogió de hombros y aclaró su punto.
-Era más difícil para mí, tratar de caminar si no veía nada. Pero ahora que recuperé mi vista me ha dado la fuerza suficiente para intentarlo pero yo esperaba la cita de la siguiente semana para hacerlo oficial para todos ustedes- bajó la mirada apenada. –Mi terapeuta dijo que mis piernas están listas-
Incluso si estaba tan feliz como los muchachos de escuchar esta noticia, no me agradaba que Nunnally estuviera apoyando la idea de sus hermanos para embarcarse en esta arriesgada travesía. De hecho no podía creer que Lelouch estuviera peleando tan fervientemente por volver, cuando había expresado su sentimiento de no asistir.
-No lo estoy haciendo por mi y tampoco estoy muy contento de que Nunnally apoye la idea- aclaró cuando yo me quedé en silencio ante sus motivos –Pero ambos sabemos que de no asistir, podrían levantarse ciertos rumores o se consideraría una falta de respeto tan grande que de una forma u otra se convertiría en una guerra-
Nunca dije que lo hicieran por diversión, pero el gran compromiso que demostraban a pesar de sus deseos totalmente contrarios, era de admirarse.
Suzaku me miró totalmente resignado a esto, pero no quitaba de su rostro el hecho de que no le gustaba para nada la idea. Y le daba toda la razón, pero si Lelouch y Nunnally eran los que tomaban esta decisión. Yo no podría obligarlos a no ir, o a ir. Porque esto les incumbía totalmente, los riesgos que corríamos eran lo que temía.
-¿Es un baile de máscaras, no?- argumenté tratando de ver el lado positivo, aunque un rostro cubierto no significaba que los ojos no fuesen lo bastante reveladores.
Necesitaba pupilentes y la ayuda de un maestro en el disfraz.
Tan pronto como Nunnally bostezó, significaba que se hacía tarde para todos nosotros. Aunque mañana no tuvieran escuela con Lelouch siendo casi lo suficientemente afortunado para brincársela por motivos de salud. Lo miré de reojo para ver si hacía un movimiento para irse, pero al no encontrar nada, con un leve meneo de cabeza le indiqué a Suzaku que se fuera y se llevara a Nunnally.
Quizás sería un poco apresurado sacar el tema a la superficie, pero quería enfrentarme la siguiente semana a un Imperio con todas las armas en mis manos, y sabiendo lo que habían causado en mis hijos.
Me levanté de mi lugar y comencé a acarrear los platos de la cena hasta la cocina, aunque cuando pasé de regreso por el comedor, había dos cajas sobre ella y una nota que llamó mi atención. La que había ocultado Lelouch presumiblemente con ayuda de Gottwald, pero en símbolo de perdón, se encontraban los medicamentos de esta surtidos tal cual lo escrito y lo de la nueva receta también.
Se me había olvidado comentarle a Sayoko de esto.
Regresé a la cocina por un vaso de agua y tomé las cajas, Lelouch me esperaba en el mismo punto.
-Tómate estas- puse entre sus manos el vaso de agua y empecé a abrir las cajas. Extendió obedientemente su palma para tomar el medicamento y se las pasó sin contratiempos.
Después de este punto, ya no sabía cómo proseguir. Con Suzaku había resultado más fácil y eso que el tema era –yo creo- más complicado. Pero solo era porque Lelouch era un experto en evasiones.
Hice que recogiera un poco los pies para sentarme en el mismo sofá, quedando frente a frente.
-¿Ahora?- suspiró derrotado. Asentí.
-No puedes esperar que me quede tan pacífico después de lo que pasó- intenté. Aunque quizás sí lo había esperado. –Y si fuese algo que no importara, no te tuviera tan conflictuado hijo-
Bajó la mirada pensando un poco en mis palabras pero de la manera que fuese debía tratar el tema.
-Es algo que no me quita el sueño- comentó sombrío.
-Pero tampoco te está haciendo bien dejándolo de lado- argumenté de inmediato –Lelouch, si terminamos en esta situación es porque realmente sigues dividió entre tu pasado y el presente. A no ser que tú mismo decidas lo que quieres, no seré capaz de ayudarte y eso me pone los pelos de punta, de hecho me harás viejo antes de lo debido-
Se vio entretenido por eso, pero no dijo nada todavía.
-Vi una foto, y eres idéntico a tu madre- logré que levantara la vista y me mirara directamente –Definitivamente nunca dejarás de ser hijo de esa mujer, y tampoco del hombre que te engendró ¿Pero cuándo eso me ha importado? ¿Cuándo he hecho una distinción por ese motivo?-
Sin duda no podía encontrar nada.
-¿Cuándo crees que me dirigiría a uno de ustedes de la forma que ese hombre lo hizo?-
Pude ver a través de sus ojos el terror y el sentimiento que un niño de esa edad tuvo que haber pasado y todo lo que se desmoronó a causa de lo mismo. Incluso sin tener que entrar en detalle había ese brillo de impotencia en su mirada y el silencioso reto de mostrar que el emperador se equivocaba. Pero sería inútil querer probarle eso a alguien que creía tener toda la razón de hacer y deshacer.
-No tienes que probarme nada a mí, Lelouch. Tampoco te estoy pidiendo nada a cambio de esta vida, o algún tipo de sacrificio-
-Pero… yo- pocas veces lo vería tartamudear y la mayoría de ellas sería en vergüenza, no por inseguridad.
-Sé lo que tratabas de hacer al salir del país, se lo que tratas de hacer al estar en el ejército y sé lo que tratas de hacer al mantener un perfil bajo, hijo. Pero nada de eso es necesario, para mí- puse una mano en sus rodillas tomándolo por sorpresa –Tal y como le dije a Suzaku, cada uno de ustedes me ha enseñado algo diferente-
Siguió en completo silencio.
-Él me mostró lo mal padre que era, de Nunnally puedo decir que ha estado probando mi lado delicado. Digo, había sido más fácil tener un hijo varón pero una mujer me hace un poco más comprensivo, suave y un tanto consentidor-
Todou me había reclamado eso.
-Pero contigo no sé ni siquiera qué es lo que he aprendido. Además de no subestimarlos, de tener un amplio rango de paciencia y una seguridad que me obliga a ser un padre en todo el sentido de la palabra-
Era un tanto difícil de describir.
-No te tienes que esforzar por agradarme, complacerme y serme productivo- puse mi mano sobre su cabeza y despeiné aún más su cabello –Definitivamente no estás muerto- agregué de manera oscura contradiciendo de inmediato todo lo que llenaba su cabeza –He llegado a pensar lo que haría si algo le pasara a alguno de ustedes, y me aterra la posibilidad de nunca superarlo-
-Por eso los cuido, les pongo límites o al menos trato, me preocupan y todo eso que un padre debe hacer. Incluso Todou lo hace por si no lo habías notado. Yo recién lo comprobé- bajé mi mano hacia el costado de su cara.
No era algo que arreglaría solo con palabras, pero esperaba que conectara todos los hechos que antecedían este encuentro para encontrar la verdad por sí mismo.
-Así que por favor, deja de pensar que eres un Britannian, uno que tengo conmigo por conveniencia. Uno que de un momento a otro puede desaparecer porque la situación se ponga difícil, ya que yo no lo permitiré. Como mi hijo, tengo derechos y obligaciones sobre ustedes, así que no pienses en desobedecer mis órdenes una vez más-
Bajó la cabeza lo más que pudo con mi mano deteniendo su mejilla, pero lo incité a levantarla con un leve empujón. Sus ojos brillaban y se mordía el labio inferior con fuerza.
-Tampoco debes tomar las decisiones de alguien de mi edad, mucho menos recurrir a esa fortaleza-
Trató de no parpadear pero era imposible, una lágrima corrió en su ojo derecho y tan rápido como la sintió levantó su mano para tallarse el rostro con la manga de su pijama, pero atrapé su muñeca antes de que tocara su mejilla. Trató de hacerlo de inmediato con la otra, pero de la misma manera terminó atrapado.
Seguro pensaba que era un monstruo por no dejarlo esconderse.
Pero esto sería lo mejor al final.
Bajó la cabeza y la enterró hasta donde pudo entre sus rodillas, entonces solté sus manos y con ambos brazos lo acerqué. No tenía príncipes, soldados o mini-adultos bajo mi cargo. Eran adolescentes con problemas y decisiones más grandes que su edad, pero no dejaba de ser mi trabajo encaminarlos a algo mejor.
Con ambas manos tomé los lados de su cabeza e hice un nuevo intento de levantar su rostro.
-Lelouch…- podía sentir como temblaba y era más que obvio que a estas alturas no podía detener su llanto, pero cuando su expresión empapada en lágrimas me miró directamente me hizo pensar que nunca en mi vida lo había visto llorar.
Suzaku sí, Nunnally también, pero a Lelouch nunca.
No sabía si lo había hecho a espaldas de todos o era un hecho que desde hace años que no lo hacía. El punto era que el sentimiento en su sola expresión bastaba para reconocer los años que lo había necesitado y que lo había escondido. Sobre todo pesando en su personalidad, sus decisiones y manera de comportarse.
Palabras, aunque palabras al fin, tenían peso en nuestras mente dependiendo de quién las expresara.
Solo esperaba haberme convertido en algo lo suficientemente fuerte e importante para Lelouch para que mis palabras se sobrepusieran a las de una figura de sangre o al menos les diera el beneficio de la duda.
Pero cuando perdió toda vergüenza y se abrazó a mí bastante desesperado, creo que lo había logrado.
Estaba bastante orgulloso de ambos.
Vi la luna aparecer por la ventana y a medida que se movía por el cielo me decía que se hacía más tarde. Aunque realmente fuese una exageración del firmamento, porque Suzaku y Nunnally se habían ido a dormir alrededor de las nueve y esto me había llevado solo una hora. Después de eso fue más el tiempo que Lelouch pasó tratando de calmarse y en el proceso quedarse dormido. Dando un total, si mi reloj no mentía, de los primeros minutos del sábado.
No tenía nada de sueño, como si se hubiese esfumado después de esto, pero no importaba porque me daba tiempo para pensar. En especial de esto último que había pasado.
Estaba agradecido por esta oportunidad de terminar de hacer las cosas bien, pero seguía siendo algo horroroso el pensar en todo lo que había ignorado y la manera de expresarse de ciertas personas. Casi juraba venganza en nombre de mis hijos, pero después me di cuenta de que no sería saludable.
Lelouch era prueba suficiente.
Cada vez que sollozaba ya dormido solo pasaba una mano por su cabeza con más intensidad y la otra la apretaba en su hombro. No se despertaba pero al menos se tranquilizaba. Utilicé una almohada del sofá para que pusiera su cabeza en mis piernas mientras yo subía las mías a la mesita del café.
Sin duda había sido un largo día.
Entonces escuché la puerta de fuera siendo abierta. Se supone que solo alguien con acceso podría entrar, alguien de confianza, aún así no pude evitar que mi cuerpo se tensara por posibles problemas.
Por fortuna pronto reconocí las pisadas, y la cabeza Todou se asomó por el pasillo.
-Bueno, esto es tan bizarro como lindo ¿Quieres un foto?- se rió, solo lo silencié con la mirada y pasó a tomar asiento en el sofá de enfrente.
-¿A qué debo una visita tan noche, Todou?- pregunté –No son horas de reuniones sociales-
El hombre enarcó una ceja y recargó su espalda en los cojines.
-Usualmente no estás dormido a esta hora y sigo estando en lo correcto- alardeó por mi posición, pero luego escaneó la forma de Lelouch y sus cejas se juntaron -¿Cómo está él?-
Linda preocupación.
-Oh, el padrino del año al ataque- bromeé con media sonrisa y gruñó. Entonces volví a la poca seriedad que podía tener dada la situación. –Al parecer está bien, pero buscaré al doctor Gensai la semana entrante- traté de rodear el asunto a grandes rasgos pero por la expresión de Todou, quería los detalles.
-Si- argumentó con sarcasmo –No todos los días ves un inquebrantable espíritu de esa manera ¿Y no piensas darme explicaciones?-
-Todou-
-Genbu-
-Hablamos ¿Contento?- qué manera de presionar.
Me invitó a proseguir.
-Gánate la información- bufé. Entonces se dio por vencido pero no podía apartar su mirada del rostro de Lelouch.
-Las invitaciones del baile en Britannia fueron entregadas a todos los asistentes hoy- continuó –Recibí la mía y Yamagata me pidió que te trajera la tuya ya que nadie te podía localizar- sacó el sobre de entre su ropa y lo puso sobre la mesita del café –Supongo que ya sabes lo que contiene-
Asentí con pesadez ante esto.
-¿Y cuál es el plan?- preguntó.
Sinceramente no estaba convencido del todo, pero era un hecho que probaría esta nueva fase en la que habíamos entrado.
-Aprovechar el hecho que es un baile de máscaras para cumplir con el reto de Britannia. Lelouch y Nunnally están más que dispuestos a ir-
A pesar de que seguro esperaba esa respuesta no se vio nada complacido al confirmarlo. Incluso gruñó audiblemente y lo silencié con una mirada.
-Esto pondrá a prueba tus niveles de tensión Todou- reí –Y los de supervivencia con más razón-
Esto último no era una broma.
Bueno, conoceríamos a Britannia muy de cerca.
Dos cosas: Además de amarme por estar actualizando tan rápido aprovechando todo mi valioso tiempo libre, merezco muchos reviews ¿No lo creen? A menos que deba irme al fandom HP donde me piden que actualice desde hace años n.n
¿Qué fandom gana? No escuchooo...
Por otro lado KYAA! No se si soy mala, o muy buena, una malvada muy buena, pero el punto es que quería hacer llorar a muchos y a otros pensar en lo que sigue. ¿Pedían Britannia? LES DOY BRITANNIA!
A cambio de esto quiero ver sus máscaras y si quieren conocer las que los personajes usarán, les recomiendo agregar any-Suzuki a facebook :) estaré subiendo imágenes tanto de vestuario como de todo n.n sin mencionar que quizás pida opiniones de ciertos asuntos.
Hey.. ¿A dónde van sin mi review? ¿Eh... que me hablan de Harry Potter, Rurouni Kenshin, Kuroshitusji y Junjou Romantica?...
anySuzuki :)
