Capítulo 21.

Sonny se miró al espejo, sumamente incomoda. Ella no era el tipo de chica que le gustaba los vestidos largos, así que estar atrapada en ese vestido verde agua no era algo que le agradaba en lo mas mínimo.

Observó a Ginny y Luna al otro lado de la sala, ellas tampoco parecías muy a gusto con sus vestidos de muñequitas de torta.

Lily, tan obsesionada con la perfección como siempre, daba vueltas de un lado a otro asegurándose que todas tuvieran sus vestidos bien puestos.

—Te vez hermosa. —le alabó Lily cuando se acercó a Ginny para ayudarla con la cremallera.

—Gracias—. Le sonrió sin muchas ganas. Lo cierto era que en aquel momento no se sentía nada hermosa.

Hermione estaba en un rincón del salón, hablando por teléfono. Por lo visto no estaba recibiendo muy buenas noticias.

— ¿Con quien habla?— le preguntó Luna a Sonny por lo bajo.

—Con la modista que esta a cargo de su vestido de novia—. Contestó un tanto fastidiada— Esto es una locura, cuando me case no haré tanta cosa, me pondré los vaqueros más viejos que encuentre en el placar.

Luna soltó una risita al tiempo que alisaba el vestido.

— ¿Acaso no dijiste ayer mismo que no te ibas a casar nunca?-le preguntó burlona.

—Pues si, pero…. el humano es un ser idiota que le encanta hacer estupideces ¿Por qué seria yo la excepción?

— ¿Lo dices porque ver a Julian aquí te cambio tus ideas acerca del amor?—Comentó Lily medio en broma.

—La llegada de Julian me la paso por el…

— ¡Verónica!

—Pero es la verdad, me importa un rábano que este aquí. —Aseguró con una mueca de desagrado.

—Pero hay que aceptar que es un chico muy agradable— Sonrió Lily mirando con cierta picardía a su ahijada.

—Si claro, te recuerdo que a Hitler algunas personas también lo consideraban alguien agradable…

—Ya, pero no puedes negar que Julian es muy guapo.

Sonny soltó un bufido.

—Sigue hablando así y te acusare con mi tío James— le amenazó con una sonrisita maliciosa. Lily rodó los ojos antes de volverse hacia Hermione, la cual parecía estar furiosa.

— ¿Ginny te sientes bien?— le preguntó Luna al notar que la pelirroja ni siquiera había sonreído con la situación.

La chica la miró por un instante antes de responder de una forma poco convincente.

—Estoy bien.

— ¿Segura?— se acercó Sonny— has estado muy callada toda la tarde.

—No es cierto—murmuró sin mirarlas a los ojos.

— ¿Te molesta tener que hacer toda esta payasada?— Señaló los vestidos.

—No, no me pasa nada…

Luna y Sonny compartieron una extraña mirada.

— ¿Paso algo con Harry?— se animó a pregunta Choky bastante preocupada.

Ginny negó con la cabeza. Le tentaba la idea de poder contarle todo lo que pasaba por su cabeza a Luna y Sonny. ¿Pero que les iba a decir? ¿Qué estaba así porque no podía dejar de pensar en el atrevido comportamiento de Harry? Ellas simplemente no lo entenderían, por que se suponía que Harry y ella formaban una pareja perfecta.

Luna y Sonny tomarían como infantil su actitud ante una pequeña libertad que el moreno se hubiera tomado.

—Sabes que puedes contarme lo que sea ¿verdad Ginny?—le dijo Choky mirándola con avidez.

—Lo se, gracias Choky— sonrió, conmovida por el gesto.

— ¿Qué es lo que te pasa? Te ves muy distraída, como preocupada por algo—. Insistió Luna.

—No es nada— y al ver que las chicas no se tragaban ni una silaba, decidió sincerarse un poquito— Bueno, si me pasa algo…. Quiero hablar con Harry de un par de cosas importantes pero estando aquí atrapada en este vestido no puedo ir con él.

—Bueno, si es eso—Sonny no parecía muy convencida— No te preocupes, no creo que Lily nos mantenga secuestradas por mucho tiempo mas.

Justo cuando la chica de cabello azul dijo aquello, Hermione soltó una fea exclamación después de haber puesto fin a su llamada con la modista.

— ¿Qué pasa Hermione?— le preguntó Luna un poco asustada.

—Mañana tendré que ir a Londres— masculló furiosa— Tuvieron problemas con mi vestido y tendré que ir para probármelo y que arreglen lo que esta mal.

—Oh…— Sonny se debatía entre ponerse a saltar o fingir una perfecta expresión de pena.

—Y yo creía que Pulchra Nocte era un lugar serio—Se lamentó Lily al tiempo que se sentaba en un sillón color crema que había en un rincón.

— ¿Pulchra Nocte? ¿La tienda de la señora Figg, la amante de gatos? —Preguntó Ginny acercándose a las dos frustradas mujeres.

—Si, ¿la conoces?

—Claro, su local esta enfrente de la tienda de música de mi hermano Ron. La señora Figg es la mejor del mundo diseñando vestido, aunque lamentablemente su nieta no heredo ese don, seguro fue por culpa de ella que tuvieron problemas con tu vestido de novia, hace semanas que escucho a Figg diciendo que debe despedirla pero le da pena por ser su familia.

—Me da igual quien allá sido, ahora tendré que ir a Londres, ¡como si no tuviera mil cosas que hacer aquí!

Ginny frunció el ceño, Hermione podía ser adorable pero cuando algo estropeaba su boda se convertía en un ser un tanto malhumorado.

Sonny y Luna compartieron una mirada entre divertida y asustada, mientras que se hacían las interesadas por sus vestidos, Ginny supo porque lo hacían, trataban de evitar mirar a Hermione y que esta les pidiera que la acompañaran a la capital. Sonrió al tiempo que ella también fingía gran interés en su vestido.

Al final de la tarde, las tres damas de honor de Hermione salieron del salón hacia sus habitaciones para cambiarse de una buena vez.

Al llegar al cuarto que Ginny compartía con Harry, la puerta se abrió y salió Julian, que al verlas tan guapas les regalo su sonrisa mas sugerente.

—Señoritas, Black—inclinó la cabeza como saludo, Ginny reprimió una sonrisa al notar como los ojos del muchacho se detenían mas tiempo de lo necesario en Choky.

— ¿Qué hacías ahí?—le interrogó Sonny cruzándose de brazos— Ese no es tu cuarto.

—Brillante deducción Sherlock—. Le sonrió— Como sea, estaba con Harry. Me mostró algunas de sus cámaras, es un chico con talento—dijo mirando a Ginny— Pero por favor no le digas que yo dije eso.

— ¡Ya te escuche!— la voz amortiguada de Harry se oyó desde la habitación.

Julian agitó la cabeza.

—Entonces no lo volverás a escuchar— le aseguró por encima de su hombro. Volviendo la mirada a las chicas, añadió— Bueno señoritas guapas, yo me retiro. Las veo luego.

— ¿Enserio? Y yo que tenía la esperanza de no volver a tener que ver tu carota—suspiró Sonny resignada— Pues ni modo, con soportarte ya me he ganado el cielo.

Julian la miró con atención. Sin dejar de sonreír de una forma burlona se dirigió hacia las escaleras y antes de llegar a estas, dio media vuelta y con las manos en los bolsillos de los vaqueros dijo con bastante picardía.

—Oye Black… Vestida así, no estás tan fea.

— ¡Eres un hijo de…!

Harry pudo escuchar a la perfección el sin fin de malas palabras que su prima estaba soltando cuando Ginny en un abrir y cerrar de ojos entró a la habitación cerrando la puerta detrás de ella con bastante brusquedad.

Al instante sus ojos verdes se hicieron un festín, mirando a su amiga de arriba a bajo, sorprendido por el hermoso vestido que llevaba puesto. Sin duda se veía terriblemente seductora.

La vio fruncir el seño con los ojos bien abiertos al tiempo que escuchaba el torrente de blasfemias que salían de la fina boca de Choky.

—Wow, no sabía que eso podía ser usado como insulto — comentó bastante sorprendía la pelirroja.

—Pasa un par de años con Choky y te aprenderás todos los insultos habidos y por haber. Jamás te sorprenderás de nada de lo que salga de su linda cabecita.

Harry estaba de un humor excelente sentado ante su pequeño escritorio jugando distraídamente con una de sus cámaras. Ginny lo miró por un momento y sin decir nada entró al baño a cambiarse.

El muchacho alarmado por el silencio, dejó la cámara a un lado antes de ponerse de pie.

Minutos después la pelirroja salió con el vestido que había llevado en una bolsa protectora, nada en el rostro de la chica tranquilizaba a Harry. Algo iba mal, muy mal.

—Eh… te veías muy guapa con ese vestido—. La alabó como bien le había aconsejado que hiciera su padre cuando se enfrentara a una mujer molesta por algo que seguramente había hecho mal él.

—Gracias— dijo secamente dándole la espalda para dejar el vestido en el armario.

— ¿Puedo preguntar por qué lo estabas usando?

—Una amiga de Hermione no podrá llegar a la boda, así que me pidió que fuera una de sus damas de honor— contestó sin darle importancia.

— ¡¿Qué?! ¡¿Por qué diablos aceptaste?!—la miró como si acabara de traicionarlo, y en cierta manera así se sentía. No podía creer que Ginny hubiera aceptado ¿Qué tenía en la cabeza? ¿De que lado estaba?

—Acepte…. — comenzó a decir dándose vuelta muy despacio y clavándole la mirada mas envenenada que jamás le había lanzado a alguien. — Porque hago lo que me viene en ganas…. ¡Igual que tu cuando me metes mano!

Se cruzó de brazos y se dedicó a fulminarlo con la mirada mientras una brisa un tanto fría entraba por la ventana, refrescando sus mejillas acaloradas por la rabia y la vergüenza que le producía la situación.

El fotógrafo se olvidó de toda su rabia, perdiendo en el acto un poco de color en el rostro. Había sido estúpido de su parte pensar que Ginny no lo enfrentaría. Callarse y seguir adelante no era el estilo de su amiga, siempre lo había sabido.

—Ginny lo que paso tiene explicación…— empezó sintiéndose un completo idiota.

—Entonces adelante, me muero de ganas de escucharte…