Hola queridos lectores

aqui les dejo el capitulo de hoy de esta gran escritoria msgrandchester...

saludos

Subía y bajaba por el pasillo, nerviosamente mientras esperaban noticias sobre su ama Candy, quien aún se encontraba dentro de la habitación.

-Tranquilízate Dorotly –Bertam la miraba nervioso

-Ya tiene mucho…. –Murmuro observando hacia la puerta

-Por favor toma asiento, trata de tranquilizarte, pues de nada sirve preocuparnos

-Claro para usted es fácil, ¿no? Ya que solo se preocupa por Terrence, por eso le aconsejo que se marchara del lugar.

-Esa mi tarea, debo protegerlo y cuidar la reputación del duque

-La mía es velar por la señorita Candy

-Lo se

En ese momento salió el doctor que atendía a Candy, posándose frente a ellos.

-¿Cómo está? –Dorotly se acercó de inmediato

-Ya despertó y se encuentra estable, pese al golpe que se dio.

-¡Gracias a dios! –Exclamo la doncella aliviada

-¿Podemos llevárnosla a casa? –Bertam se había acercado también

-No esta noche, quiero mantenerla en observación por lo menos unas horas.

-¿Pero está bien? –Pregunto nerviosa Dorotly

-Si claro, solo es costumbre vigilar a un paciente que estuvo inconsciente por un rato, pueden pasar a verla si quieren, está en la habitación 300, estaré al pendiente de ella.

-Muchas gracias, doctor –Comento Dorotly antes de salir dispara a la habitación de su ama.

Entro precipitadamente a la habitación y de inmediato unos ojos verdes se posaron en ella.

-¿Cómo esta señorita Candy?

-Terrible, siento que la cabeza me estallara –Se quejó la rubia

-Fue porque se golpeó muy fuerte en la cabeza, señorita

-Todo es culpa de Terrence, ¡Es un tonto! ¡Ni siquiera sabe conducir! ¡De todos sus defectos que pudo tener, es un idiota manejando!

Dorotly sonrió ante el comentario de Candy –Creo que ya se siente mejor ¿no es así?

-¿Dónde está, ese…?

-Bertam lo envió a casa, ya sabe por el escandalo

-¿Acaso le afectaría?

-Claro que sí, señorita, no le favorece que se enteren que su pupila está en el hospital por culpa de su manera de conducir. –Murmuro Dorotly con una sonrisa

Candy le devolvió una media sonrisa -¿Asi que no le paso nada verdad? ¡Ni siquiera un rasguñito! ¡Vaya suerte de ese canalla!

-¡Señorita!

-Dorotly, pásame mi ropa, rápido

-¿Cómo?

-Tenemos que irnos, ahora –Intento levantarse, pero Dorotly se acerco para detenerla

-No debe moverse, señorita

-¿Qué te pasa, Dorotly? ¿Acaso no te das cuenta de que es nuestra oportunidad? Pronto ayúdame, debemos apresurarnos a ir a la estación para tomar el siguiente tren a Escocia.

-No, por favor señorita, el doctor nos dijo que debía permanecer quieta y que debía quedarse en observación, después veremos la manera de que se vaya a Escocia con el joven Anthony –La obligo a recostarse nuevamente

-¿Dónde estará mi fantástico tutor? –Pregunto sarcásticamente

-No sé, señorita

-Me imagino que gozando de su canallada

"¡Lo odio! ¡Es un maldito canalla! ¡No se detuvo hasta enviarme al hospital!" Pensaba molesta

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El viento de la marina meció los cabellos de Terrence, el olor del aguaje haciendo arrugar la nariz del aristócrata.

Descendiendo del auto saludó a unos hombres que salían de la cantina cuyas miradas atónitas le hicieron contener una sonrisa.

Abriéndose paso entre la multitud se dirigió hacia el bar. Casi enseguida apareció una mujer atractiva frente a él, que posando una botella de whiskey sobre el bar le sonrió coquetamente.

-Hola guapo, hace mucho que no te veía por aquí

-Celeste –Murmuro el en señal de saludo –Lo que sucede es que algo ocurrió en mi vida, algo inesperado…

-¿La herencia?

-¿Disculpa?

-Vamos, sé que no te apellidas Black

Una sonrisa se formó en los labios de Terrence –Que lista

-Por supuesto, pero no te preocupes sigues siendo mi cliente preferido

-¿Todos lo saben?

-¿Qué? ¿Qué tu eres el heredero Grandchester? No lo creo, nadie lee el periódico en este lugar.

-Tú lo haces

-Pensé que te vería con mejor semblante ahora que tu vida cambio ¿Peleaste con alguien?

-Sí creo que se podría decir que sí.

-¿Acaso no todos están de acuerdo?

-Nadie –Sonrió amargadamente –Pero no pueden hacer nada, el testamento de mi padre fue muy claro, soy el único heredero al título.

-¿Entonces?

-Tengo una pupila, la cual venia en la herencia –Rio burlonamente, mientras la chica lo miraba seriamente

-Imagino que no estas feliz de estar cuidando una niña traviesa ¿verdad?

-Más bien una joven traviesita

-¿Cómo?

-Ella tiene 17 años y su nombre es Candice

La mujer solto una risita nervioso, mientras Terrence vaciaba su vaso.

-Veo que lo disfrutas mucho, Celeste

-Lo lamento, pero es tan difícil, imaginarte cuidando de alguien, siempre has tenido una imagen bastante oscura en este lugar y por eso no te veo como un amoroso y protector padre.

-¿Por qué crees que me llaman Terrence Black?

-Pero tu apellido es otro, nobel e ilustre en la sociedad inglesa, pero dime algo ¿Es bonita?

-¿Bonita? –Terrence lo medito por un momento –Supongo que si

-¿Cómo? ¿Acaso no la has visto?

-No de ese modo, no la soporto

-¿Por qué?

-Son cosas mías, Celeste, no me hagas caso

-¿Acaso fue la amante de tu padre?

-Al menos eso dijeron…

-¿Quiénes?

-Mi madrastra y mi tío…

-Creo que no deberías guiarte por lo que los demás dicen o piensan, por ejemplo, todos creen que soy una prostituta y…

-Por supuesto que no lo eres

-¿Cómo estas tan seguro?

-Porque yo te conozco

-Vez, tal vez deberías conocerla antes de hacerte tu propia opinión, respecto a ella.

-No, no la tolero, siempre de buen humor, sonriendo y por alguna extraña razón cree que voy a ser como mi padre y ocupare su lugar.

-Sería lo lógico, ¿no? Aceptaste la herencia.

-¿Me traerías algo de comer? – pidió él en voz baja.

La mujer asintió y se alejó, no sin antes observarlo cerrar los ojos con cansancio.

No le tomó demasiado concluir que pensaba en su pupila.

-Mocosa insoportable ¡no hace más que darme problemas! Tal vez debí dejarla ir a Escocia y no escuchar a la anciana.

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Archi y Annie fingían jugar cartas mientras Anthony miraba distraídamente por la ventana, con el ceño fruncido, el rubio pensaba en lo mucho que disfrutaría borrar la sonrisa del rostro del Duque de Grandchester.

"¿Por qué se burló de esa manera de nosotros? me las pagara." Pensaba molesto

-Tranquilo Tony, todo se resolverá

-No estoy seguro

-¿Por qué?

-Ese canalla, es capaz de enviarla a un convento.

-¿Lo crees?

-Fue capaz de venir con las autoridades, ¿Qué te hace creer que no es capaz de enviarla a un internado? Él amenazó con hacerlo

-Creo que estás exagerando.

-Archi, Grandchester nos engañó, nos hizo creer que estaba de nuestro lado.

-Candy es muy lista, Tony, no me extrañaría si dentro de un par de días aparece en Escocia.

-Creo que me bajaré en la próxima estación, Archi.

-No hagas eso, espera unos días

-¿Por qué? –Anthony observo a su primo molesto

-Porque Grandchester está enojado y empeorarás las cosas si regresas de inmediato e intentas llevarte a Candy.

-¿Entonces qué debo hacer? ¡¿Qué no ves que estoy desesperado?! –Anthony se tomó su cabeza entre sus manos soltando un bufido de frustración.

-Te recomiendo que esperes un poco, tal vez una semana y si la gatita no ha llegado para entonces, regresaremos por ella.

-No estoy muy convencido, sabes tengo una extraña sensación en el pecho, no sé, no quiero que le pase nada malo.

-Hazme caso, Tony – dijo Archi palmeando su espalda – ¿Cuándo te he dado un mal consejo?

-Me faltan dedos de la mano para contar las ocasiones que lo has hecho – replicó Anthony con un poco más de humor

-Regresaremos por ella – repitió Annie caminando hacia ellos.

-No creo que tengamos que hacerlo, puedo apostar que ella aparecerá de un momento a otro en Escocia

-¿Lo crees? – preguntó Annie.

-¿Acaso crees que tu mejor amiga no es capaz de sorprendernos?

-De hecho, la creo muy capaz – sonrió la morena – Eso sería un golpe en el ego para Grandchester.

-¡Exacto! – asintió Archibald.

-Disfrutaría más de darle un golpe en la cara – murmuró Anthony –Para borrarle esa maldita sonrisa burlona de su rostro

-También yo – dijo la morena.

Los dos hombres se sorprendieron y se volvieron hacia Annie que se sonrojaba profundamente por lo que dijo.

-¿Qué creen que por ser mujer no puedo lanzar un golpe? No soy débil –Murmuro sonrojada

-Bien dicen que hay que tener cuidado de las calladas – bromeó Anthony, soltando una carcajada –Yo que tu primo, tendría cuidado

-Por lo visto debo tenerlo, si no puede que me den uno… – dijo rodeando a su novia con los brazos.

-Bastará con arruinar tu ropa si te portas mal. –Dijo burlándose

Los tres rieron, olvidando por un momento su malestar por no tener a su amiga con ellos.

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El cantar de los pajarillos anunciaban un nuevo amanecer, por lo que unos ojos esmeralda comenzaron a abrirse pesadamente, mientras miraba a su alrededor.

Inmediatamente abrió los ojos de sorpresa al ver unas rosas blancas a su lado…

-¡¿Anthony?! –Exclamo con una emoción en sus ojos, esperanzada de ver a su amado ahí.

-Alguien mejor que el –Repuso aquella voz que le erizaba la piel

La rubia cerró los ojos fuertemente, pidiendo a todos los cielos que fuera un producto de su imaginación y que aquella persona no estuviera ahí realmente.

-Es hora de despertar, Candy –Lionel se posó a su lado

-Lionel… -Murmuro mientras miraba alrededor y se percató de que… -¿Dónde está Dorotly?

-No te preocupes, la envíe a que se tomara un café, mientras hablo contigo –Le sonrió

-¿De qué?

-¿Cómo te sientes? Me entere que fue un fuerte golpe el que recibiste.

-¿Cómo…?

-¿Me entere? La mayoría lo sabe, saben de la escena que armaron tú y Terrence en la estación de tren –Sonrió aún mas –Así que ibas a escaparte con Anthony Brown, vaya que eres traviesa

-No me escapaba, Terrence había dado su permiso pero…luego…quiso fastidiarme

-¿Por qué debo creerte?

-Porque yo no estoy mintiendo

-Te lo advertí, te dije que mi sobrino no es digno de la confianza de nadie –La miro -¿Ahora me crees?

-Yo….no…digo…

-Candy, compréndelo debemos aliarnos, debemos acabar con Terrence

-¿acabar?

-Sí y tú puedes ser el talón de Aquiles de mi sobrino, debes ayudarme

-Pero…él es el duque…. –Candy lo miraba molesta, pero sorprendida pues estaba tan molesta con el que podría hacerlo pero…

"No, no lo haré" pensó "Richard, yo se lo prometí"

-Ese mocoso no debería ser duque –Lionel se puso de pie molesto mirándola –Terrence nunca debió asumir el ducado, fue un grave error, debemos…

-¡Te guste o no, yo soy el duque!

La voz de Terrence los tomó por sorpresa y ambos giraron sus cabezas hacia la puerta, quien se encontraba recargado en el marco de la puerta y los miraba con una sonrisa burlona en su rostro.

-¿Estuvo divertido tu visita en la cárcel, Lionel?

-¿Acaso te burlas de mí, insolente?

-Así es –Dijo mientras avanzaba hacia el

-Te voy a desfigurar esa sonrisa del rostro, cuando menos te lo esperes, daré mi golpe

-¿Acaso es una amenaza?

Terrence y su tío se miraron como si estuvieran a punto de lanzarse el uno contra el otro.

-¿Cómo se encuentra, señorita, Candy? –El doctor apareció de pronto

-Muy cansada –Respondió mirando de reojo a los hombres

-Es normal, querida

-Deberías cuidarla y no enviarla al hospital, Terrence

-Ahórrate tus comentarios, Lionel, ¡vete de aquí! No sé para qué viniste, ¡Vete! –Terrence lo miraba furioso

-Por favor caballeros guarden silencio, además la paciente necesita tranquilidad, por favor

-Eres insoportable, como para soportarte por más de cinco minutos –Se acercó a la rubia –Llámame Candy, si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme –Le dio un beso en la frente

-No tienes ni un centavo, ¿Cómo pretendes ayudarla? –Terrence lo miro con una sonrisa maliciosa

-Recuérdalo pequeña –Comento antes de salir de la habitación

-Se encuentra en perfectas condiciones –Comento el doctor mientras miraba a Terrence –Ya puede llevársela a casa, su señoría

-Gracias

El doctor salió dejándolos a solas, mientras ambos se miraban por unos segundos en silencio hasta que Terrence termino con él.

-¿Qué quería?

-No es de tu incumbencia

-¡Que maleducada! Deberías ser más amable conmigo y agradecida… -Le sonrió burlonamente

-¿Por enviarme al hospital? –Lo miro molesta –Por tu culpa yo estoy aquí, en esta cama

-¿Mi culpa?

-Si tú ibas manejando

-¿Quién fue la que se me arrojo encima, como loca? –Replico

-Sólo porque me provocaste.

-¿Cómo hice eso?

-¿Acaso olvidaste la canallada que hiciste?

-Eso no fue una canallada – dijo antes de sonreír – sólo fue una lección que merecías.

-¿Lección?

-La primera que pienso darte antes de enviarte al internado.

-No puedes enviarme lejos.

-¿Segura? – preguntó con burla

-Pero… -Le miro furiosa mientras contenía las lágrimas

-No voy a perder mi tiempo hablando contigo –Dijo rápidamente mientras daba la vuelta –Vístete, te esperare abajo.

Terrence salió de la habitación sin darle a tiempo a responder y Candy bajó la mirada llena de preocupación.

"¿Un internado? Pero ¿Por qué? ¿Será capaz? No entiendo ¿Por qué me trata así? Solo porque yo….no yo no hare lo que me dice….no lo hare…." Pensó firmemente mientras trataba de dejar a un lado su preocupación para apresurarse a vestirse y a pensar en un plan.