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"Sabemos
lo que somos, pero aún
no sabemos
lo que podemos
llegar a ser"
-Willian Shakespeare-
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Bogo llego y fue recibido por el encargado en recepcion, le indicaron hasta donde debia diriguirse para la reunion de la mañana, aun tenia algo de tiempo, asi que busco primero su casillero, todo marchaba bien hasta que alguien le cerro la puerta de repente asustandolo, ese color de cabello y sonrisa, el joven supo de inmediato de quien se trataba.
― Bienvenido a tu primer día― el pelirrojo fue el primero en extender la mano al nuevo oficial que llegaba a la estación.
― Muchas gracias― respondió el Moreno de veinte años con mucho nerviosismo, dio un pequeño brinco cuando Freud le golpeó con una palmada el hombro.
― Nada de nervios amigo, es un trabajo como cualquiera, a veces algo extenueante, otras sastisfactorio, lo bueno es que la mayoría de las veces es más lo segundo que lo primero.
― Yo... espero que nos llevemos bien, usted tiene varios años en la fuerza policial y yo apenas acabo de llegar, me sorprendió que alguien con su experiencia me aceptará como compañero.
― ¡Hey! Nada de usted, háblame de tu, sólo dime Freud, todos me llaman por mi Nombre, mi apellido Piberus tiende a ser algo enredado de decir, incluso mi hijo se presenta con el de la mamá― La sonrisa y buena vibra del pelirrojo ayudaba siempre a crear un buen ambiente. ―Entonces Bogo, hora de dar nuestra primera ronda por la zona asignada, ¿Estas listo?.
―Preparado, pero ¿no deberiamos ir primero a la reunion? ― entusiasmado se colocó su gorra el nuevo oficial.
―Vengo de alli hombre, el compañero de la recepcion te jugo una broma para que te perdieras y fueras regañado en tu primer dia, igual yo asegure que me haria cargo de ti asi que; andando― Freud tomó la delantera y su nuevo compañero le siguió― deberías venir el viernes a cenar, no quiero presumir pero tengo una bella esposa y un pequeño de dos años igual a este pecho, será todo un galán sin duda― se podía notar el orgullo en sus palabras.
―¿Un pequeño pelirrojo?
― Diría más bien un pequeño testarudo, si crees que ser Policía es difícil , espera a que seas padre, Nicholas es bastante rebelde, pero es un buen chico sin duda.
―Será un placer conocerlo.
―Si, al comienzo es muy renuente con todo, pero si te ganas su confianza no se te quitara de encima, es mi pequeño Wilde
―Bebe ser igual que su padre ¿no?
― ¡Claro que si! Es que estos rasgos guapos debian ser heredados, obviamente ― bromeo el pelirrojo ― aunque… seguro sera mas apuesto que su padre, tiene los ojos verdes de su madre y ya con eso se gana a todas las niñas, entonces ¿el viernes?
―Pero por supuesto, no me lo perderia por nada ― le aseguro Bogo; los nuevos compañeros se dieron un golpe de puños, ese sería el primer día de una gran amistad, sin duda.
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― Me gustaría que no volviera a referirse a mi de esa forma, si no le molesta- Nick habló en tono muy formal, se lo merecía, la persona que consideraba cuando niño parte de su familia, el antiguo compañero de su padre y uno de sus mejores amigos, Bogo.
Los recuerdos de cuando era niño le azotaron, "tío Bogo" así era como solía llamarle, el Moreno siempre le traía regalos y lo cargaba en sus hombros, cuánto más su padre le pedía que no le consintiera, este más lo hacía.
― Nicholas por favor, ¿podríamos hablar a solas? ―pidió Bogo.
La oferta era tentadora sin duda, tal vez así tendría información de lo sucedido con sus padres, pero se desprendió tanto del pasado que incluso para no ser reconocido por Bogo el día de la graduación de Judy fue que se mantuvo a la distancia todo el tiempo, la nostalgia lo hacía dudar, pero recapacitó―Este no es el momento ni el lugar, tal vez en otra ocasión, en serio la forma por la que me llamó, no la repita, tengo mis razones, ahora sólo soy...
― ¡NICK!― gritó una voz que los hombres reconocieron y giraron para encontrarse con una Judy sonriente casi que corriendo para llegar hasta el pelirrojo.
― ¡Hey zanahorias!― le saludó Nick, cambiando totalmente su semblante- tardabas demasiado, ¿todo bien?
― Si, lo siento, pero estoy lista, ¿nos vamos a casa? – las ansias de Judy eran muy evidentes.
― Hopps― dijo Bogo y ambos hermanos giraron al tiempo.
― Si― respondieron en coro Nick y Judy, se miraron y sonrieron.
― No eres tu tonto, yo soy la que trabaja aquí.
― ¿Ustedes dos? – Bogo deseaba entender el contexto de la situación.
― ¡Oh cierto! Jefe Bogo, este es mi hermano Nick, los ojos como plato del moreno evidenciaban su asombro.
― Soy Nick Hopps― el pelirrojo extendió su mano― antes no me dejó presentarme correctamente señor― por inercia Bogo apretó su mano.
― Es un gusto Nick o Nicholas― disimuló Bogo.
―Solo Nick y lamentó parecer un sospechoso cuando llegué, pero como puede ver sólo pase para recoger a mi hermana menor.
― Nick― Judy lo codeó― lo siento jefe mi hermano suele ser demasiado bromista.
―¡¿El un bromista?! ― "es un malgeniado" pensó y notó que habló de más pues la oficial miró desconcertada, Bogo carraespeo para disimular― Quiero decir, como son familia, creí que sería serio como tu Hopps.
―Bueno― Aceptó Nick alzando los hombros― siempre hay una oveja negra en la familia, estoy seguro que en la mía soy yo, sólo mirame cabello rojo y ojos verdes, casi parece que soy adoptado― bromeó para lanzar la indirecta al Moreno que la cogió enseguida.
― ¡Nick! ― volvió a reprenderlo Judy ―No digas esas cosas.
― Vale, vale, basta de bromas, andando entonces― su hermana le dio un si con el rostro y luego de despedirse ambos salieron de aquel lugar.
Bogo lo vio marcharse pero no podía dejar de mirarlo, su forma de caminar, sus gestos, era la viva imagen de su padre, podría llevar otro apellido consigo, pero era un Piberus Wilde, se notaba en todo su ser.
― Garraza― habló Bogo.
― Si jefe― respondió el oficial.
― Olvida mi conversación con el hermano de Judy antes que ella nos interrumpiera, lo que escuchaste era información clasificada de un viejo caso, ¿entendido? ― amenazó el Moreno.
―Si señor― respondió su subordinado.
Bogo se giró para dirigirse a su oficina cuando una figura frente a él tan pequeña como Judy que casi podía pasar desapercibida lo detuvo y se alarmó, era Jack.
― Así que... información clasificada de un antiguo caso, suena interesante, Jefe Bogo― su tono de voz y rostro rígido lo decía todo.
― Ve a casa, hablamos mañana- se limitó a decir el Moreno para verse seguro de si mismo, pasó a un lado del investigador siguiendo su camino.
Jack se quedó estático observando como entró su jefe y amigo casi corriendo a su oficina sin verle a la cara, su instinto no le fallaba, Bogo escondía algo y sea lo que fuera estaba relacionado con el pasado de los hermanos que minutos antes habían abandonado el lugar, si no se lo decía el lo averiguaría por sus propios medios.
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Conducían tranquilamente por la ciudad mientras escuchaban musica del reproductor del auto, el tráfico no estaba abarrotado y aunque Judy pidió ir a casa, Nick le advirtió que tenía otros planes, la conversación era amena, los ojos de Nick no se despegaban de la carretera hace algunos minutos, una extraña sensación lo tenía intranquilo, tal vez era su imaginación, un auto negro que conducía justo detrás de ellos.
― ¡Zorro! ― Casi gritó Judy al ver que su hermano no la escuchaba por estar viendo por el retrovisor.
―¿Que? ― preguntó― Lo siento tesoro me distraje un segundo, el trabajo de esta tarde me dejó un poco cansado.
― Entiendo― con un puchero aceptó Judy, aún podemos ir a casa, no tienes que hacer esto.
― ¡No! Eso si que no, ahora eres mi... ―la lengua del pelirrojo se trabó en esa última palabra.
― Novia― completó Judy y este le regaló una sonrisa de medio lado guiñando un ojo, gestos que la volvían loca.
― Más que eso zanahorias, tu eres mi todo cuando la gente me vea sonriendo como un idiota y me pregunten en que pienso y yo responda nada.
―Zorro tonto ― comento judy sin darle la cara para que no viera sus mejillas sonrojadas.
―Pero ya no me importa Judy, por que en todo el mundo sólo he tenido ojos y corazón para una mujer, tu― la chica revolvió sus cabellos en respuesta para controlar las ganas de besarlo
― Te amo Nick.
― Lo sé, desde el día que te colaste en mi cuarto para dormir conmigo la primera vez, lo supe, no querías estar protegida de los monstruos, querías estar a mi lado, eres mala para mentir, por si no lo sabías y creo que tenias como cuatro años.
― Zorro astuto― Aceptó Judy.
― Torpe coneja, por cierto en dos días vamos a casa, no se como quedaron las cosas con tu novio...
― Ex― lo corrigió Judy y la sonrisa de victoria de Nick no se hizo esperar ―ahora soy sólo tuya― con una sonrisa de complicidad le recordó su hermana.
― ¿Tienes el permiso? No quisiera tener que viajar sólo.
― Claro que si Zorro tonto, es tu cumpleaños sería imposible dejarte sólo ese día.
― Estas con un anciano ahora― bromeó Nick mientras parqueaba el auto.
― No seas dramático, apenas son 30― Judy fue más rápida se quitó el cinturón y se lanzó para darle un beso que rápidamente se volvió lento y duradero.
― Sigue pareciendo un sueño― comentó la coneja con la voz entrecortada y los ojos cerrados, sus frentes estaban unidas, Nick como respuesta pasó su mano en la nuca de la chica para besarla nuevamente.
― No, no lo es, esta es tu nueva realidad, eres mía, mi mujer― le susurró Nick al oido para luego besar el cuello de la chica.
Judy no soportó más los deseos de volver a sentirse suya, en un rápido movimiento, se sentó entre las piernas de su hermano― aún tenemos algo de tiempo antes de la película, ¿no?
― No comas ansias, mira que es nuestra primera cita, quiero hacerte sentir que estamos en una relación lo más que pueda, te lo mereces, has esperado demasiado por esto ― le comentó Nick, lo cierto es que parqueó donde la luz no llegaba del todo, el polarizado de su vidrio trasero y los protectores en los laterales, cubrían lo suficiente para un encuentro sexual rápido en esos momentos.
― ¿Que hace diferente está ida a cine a las anteriores?- preguntó Judy.
― Que ahora puedo besarte en vez de dejarte ver la pelicula― una respuesta astuta que sin duda que logró hacerla reír a carcajadas, Nick la abrazó fuertemente mientras se besaban con pasión.
Sus labios se separaron y sus respiraciones agitadas sonaban como jadeos― Hora de irnos― propuso Judy.
Nick calló sus labios con su dedo índice ― Reconsideré lo que dijiste, aún tenemos tiempo― su sexy sonrisa la cautivaba por completo, era imposible negarse a esos hermosos ojos verdes mirándola con tantas ansias― odio que vistas pantalón en estos momentos― Nick rompió la tensión con una broma.
― Eso lo puedo solucionar― Judy volvió a su asiento, mientras luchaba por quitarse las pesadas botas y los molestos pantalones, Nick ya se encontraba listo la silla estaba rodada hacia atrás para darle más espacio a la pareja, su pantalones desabrochados esperaban por ella.
―Ven― le pidió el pelirrojo extendiendo su mano, la chica la tomó y vestida ahora sólo con su panty y la camisa azul volvió a sentarse entre las piernas de su hermano.
En ese instante comenzó a sonar una canción que los incitó a ser más apasionados, parecía como si el destino conspirara a su favor, que esto tenia que pasar justo ahora y en ese lugar, la canción era I'll Make Love To You.
Close your eyes, make a wish
And blow out the candlelight
For tonight is just your night
We're gonna celebrate,
All through the night
Pour the wine, light the fire
Girl your wish is my command
I submit to your demands
I will do anything,
Girl you need only ask
I'll make love to you
Like you want me to
And I'll hold you tight
Baby all through the night
I'll make love to you
When you want me to
And I will not let go
Till you tell me to
Nick era rápido con sus manos, en segundos desabrochó la camisa de Judy dejando su sujetador al descubierto, su boca jugeteaba con los pequeños senos de su hermana y la chica mordía sus labios para contener los gemidos que demandaban por salir producto de las excitantes succiones y mordiscos de Nick sobre sus pechos.
Las manos de Nick abandonaron la pequeña cintura de Judy para pasar a su espalda baja y luego a sus glúteos apretandolos delicadamente, la fuerte respiración de Judy en su oreja lo excitaba, su hombría respondía al deleite del cuerpo de su hermana, estaba erecto y listo para entrar en ella en cualquier momento, Judy percibió la novedad en Nick y frotó su intimidad contra el, logrando que fuera el zorro está vez quien tuviera que controlar los gemidos.
― Los condones― se obligó a recapacitar Nick extendiendo su mano para abrir la guantera.
― Nick, ¿es necesario?― Judy quería concluir el contacto con demasiadas ansias.
― Somos hermanos zanahorias, ¿estas preparada para un hijo de los dos? ― le dijo en tono muy serio, la vio dudar y ceder ante sus palabras, aunque su relación no fuera genética y eso no representaba ningún riesgo para un bebé, de igual forma el no deseaba hijos.
― Déjame hacerlo― pidió Judy arrebatando el condón de las manos de su hermano, para luego quitar la barrera de tela que cubría el dotado miembro erecto de Nick, con cuidado lo tomó entre sus dedos y frotó suavemente hacia arriba y luego abajo.
Cada poro de su piel emanaba deseo, las caricias de Judy a su miembro lo hicieron temblar, necesitaba acabar con sus ansias de hacerse espacio en su interior, percibió como fue cubierto con el molesto pero necesario látex, en el segundo que intentó abrir sus ojos la imagen fue demasiado rápida para verla con claridad, la sensación de sentir como las paredes internas de Judy bajaban por su hombría atrapándolo por completo lo hizo querer gritar pero fue callado al instante con un beso, su hermana estaba sacando a flote sus bajos instintos.
― ¡Nick! ¡Oh Nick! ― Judy sólo podía conjugar el nombre de su hermano en conjunto con sonidos monosílabos que le susurraba entre jadeos al oído, estaba abrazada a su cuello mientras su caderas se movían arriba y abajo permitiéndose ser penetrada por el una y otra vez, le costaba un poco moverse pero hacía su mejor esfuerzo, el tamaño de Nick le proporcionaba por si sólo un placer que no conocía anteriormente, sentía como al tocar fondo este llegaba tan adentro que el control se desataba dejando paso al éxtasis y a la locura, cerró sus ojos y se dejó arrastrar por la lujuria de sentirse suya, mientras aceleraba sus movimientos.
Nick sentía como su pelvis se humedecia al recibir los líquidos de su hermana gracias a la posición, aunque ligeras las contracciones en el interior de Judy se volvían más frecuentes, Nick tomó su dedo índice y medio juntos y los posó justo sobre el clítoris de ella para hacerle presión, la escuchó gemir fuerte, sabía que ella estaba llegando al orgasmo y quería ayudarle, se separó un poco para tomar la barbilla de ella con su mano izquierda, mientras la derecha seguía ocupada en su parte baja ―mírame― le pidió― la chica abrió sus ojos entre gemidos― quiero ver tu rostro cuando llegues.
Judy sólo le afirmaba con una sonrisa, que en segundos se volvía en mordiscos a sus propios labios, le costaba sostenerle la mirada a su hermano, estaba vibrando por dentro, todo el deseo se acumulaba en su vagina y cuando no se pudo contener más estalló, un suave y largo grito escapó de sus labios y todos sus músculos se contrajeron para luego relajarse, había logrado el orgasmo.
Se miraron y sonrieron, esto era una locura de la que ambos eran cómplices, Nick rompió la distancia y le dio un largo beso, cuando se separaron ambos mantenían los ojos cerrados, la unión de sus sexos aún estaba, Judy sentía el palpitar del miembro de Nick en su interor ―creo que llegaremos tarde a la película- susurró Nick, a lo que su hermana le dio la razón.
― Aún puedo darte más― confesó la chica, para comenzar lentamente a mover sus caderas de nuevo, Nick hundió su rostro en los pechos de Judy abrazandola por la cintura, estaba sensible y listo para llegar en cualquier momento, a medida que el ritmo se tornaba más apresurado, el líquido del pelirrojo se concentraba esperando por ser liberado, luego de sentirse apasionado fuertemente por el interior de su hermana lo que le confirmó un segundo orgasmo de Judy y el suyo finalmente llegó, sus fluidos habían sido liberados.
― Esta vez si que me sosprendiste― admitió Nick con una gran sonrisa en sus labios, Judy también respiraba felicidad, acariciaba el rostro de su hermano para besarle una y otra vez.
― Haré lo que sea para ser la mejor amante que jamás hayas tenido― las palabras de la chica dejaron ver un temor escondido que llevaba consigo, sabía que su hermano se había acostado con demasiadas mujeres y no estaba segura de estar a la altura del placer sexual al que seguramente estaba acostumbrado.
― Torpe coneja― le dijo Nick dándole un suave golpe en su cabeza como represalia― a ti te amo, nada puede competir con lo que tu me haces sentir.
La coneja selló sus labios con los de su hermano, eran felices, era su mundo, sus momentos, su relación, luego de tantas cosas finalmente eran una pareja.
Estaban tan perdidos en su propio momento que no vieron la persona el auto negro a una distancia prudente de ellos, que aunque con una imagen borrosa, presencio lo que confirmaba sus sospechos, los hermanos Hopps estaban juntos.
